Historia y Arqueologia Marítima

HOME

Indice Nomenclatura

FILASTICAS (Sonetos Marineros)

Por el CF Julio A. Astrada Sosa / Dibujos del  SO2 Francisco B. Tellechea

Publicados como "anexo" a un Boletín del Centro Naval de 1957 y autorizada su publicacio por su hijo, el Capitan de Ultramar Julio Augusto Astrada.

Aquí van los 31 sonetos marineros. Ud sabrá lo difícil que resulta concebir un soneto, atento a la estuctura misma, ya que está compuesto por 14 versos, generalmente endecasílabos, en dos cuartetos y dos tercetos y además, el soneto debe redondear una idea o un concepto que se inicia en el primer verso y culmina en el último. Si sumamos a esta rígida estructura poética, el hecho de que estos sonetos son "marineros" y además que han sido escritos en la cantidad de 31, entonces cabe reconocer el mérito de quien los concibió....y ese es mi orgullo.

Porque Julio Alfredo Astrada Sosa no sólo fue un buen marino, un buen padre y una buena persona, sino además fue un intelectual inteligente que no se limitó a estos sonetos marineros. Muy cordialmente. Julio Augusto Astrada.

PORTICO

Estacha de remolque alquitranada

 o vaivén resistente y retorcido,

 la vida es como un cabo bien tejido

 sobre un alma de fibra reforzada.

Ésta es mi evocación enamorada

 de todo lo soñado y lo vivido;

 recuerdos de un pasado transcurrido

 en el noble servicio de la Armada.

Mi ilusión juvenil de ser marino

 la pude concretar, adolescente,

 bajo el sol tutelar de lo argentino.

He logrado mi vida plenamente,

 halando del cordel de mi destino,

 cuando fui comandante. . . sobre el puente.

VOCACIÓN NAVAL

 

Quise siempre a la mar. Enamorado

 como un joven galán, todo ternura,

 aún conservo encendida, siempre pura,

 mi lámpara de amor... fuego sagrado.

He vivido al servicio consagrado,

 entregándome entero y sin mesura

 y de mi vida cada singladura

 es un dulce recuerdo emocionado.

Sentí mi vocación desde pequeño

 y puse, al realizarla con empeño,

 mi fe en el porvenir y en la Argentina.

Y si otra vida el Hacedor me diera

, estoy seguro que otra vez quisiera

 al servicio volver de la Marina.

RIQUEZA
Caballero del mar ... guardiamarina

 que con ansia de triunfo y de victoria

 hoy comienzas tu recta trayectoria

 navegando con viento de bolina.

No persigas la idea peregrina

 de una riqueza fácil... perentoria,

 honores obtendrás y tal vez gloria;

 no te dará otra cosa la Marina.

Cuando pasen al fin, una por una,

 juveniles, tus horas más felices,

 tendrás obligaciones por fortuna.

Cúmplelas con orgullo y entereza,

 sin mirar hacia atrás... y no analices.

 Los galones no dan otra riqueza.

G A V I EROS
Los he visto trepar apresurados

 por la tabla de jarcias, hacia el cielo,

 cuando el viento soplaba su desvelo

 con la furia de mil endemoniados.

Los he visto de frío amoratados,

 transpirando el esfuerzo de su celo,

 al maniobrar por lo alto, sin recelo,

 para dejar los paños aferrados.

Los he visto jugándose la vida

 que tenían de un hilo suspendida

, por aclarar la escota del juanete.

Los he visto valientes verdaderos,

 rudos hombres de mar, bravos gavieros

 del mayor, del mesana y del trinquete.

TIMONEL
De la experiencia tu costumbre es hija,

 y miras de la proa hacia adelante

 con ansiedad continua y anhelante,

 sin que nada ni nadie te lo exija.

Sobre la rosa del compás se fija

 tu mirada tranquila y vigilante

 y así puedes prever, a cada instante,

 el movimiento que al timón corrija.

De la mar arbolada y de la suave,

 tu pericia de todo desconfía

 con leal aptitud y rostro grave.

A tu saber y tino se confía

 la derrota y el rumbo de la nave ...

 y es la tuya la mano que la guía

VIGÍA
Perdida su mirada en el lejano

 confín de cielo y mar, entumecido

 por la vigilia larga y aterido,

 soporta su martirio cotidiano.

De la mar el peligro y el arcano

 trata de develar y prevenido

 escruta el horizonte ensombrecido

 haciendo una visera de su mano.

Albatros y delfines, a distancia,

 intentan distraer su vigilancia

 con sus giros audaces y cabriolas

y el vigía desplaza su mirada

 por la verde extensión iluminada

 mientras ruedan las olas tras las olas.

AFICIONADO
Buscando la emoción de la aventura

 se arriesga con su débil barquichuelo

 el piloto de yates, sin recelo,

 en el lapso de cada singladura.

Cuando el viento en su contra se conjura

 con la mar, con la lluvia y con el hielo,

 su espíritu feliz remonta vuelo

 y a navegar ciñendo se apresura.

No es su profesión ser navegante,

 pero afronta el peligro, denodado,

 para virar su nave por avante.

Y así, de cara al viento y a la vida,

 con entusiasmo siempre renovado,

su náutica experiencia consolida.

PATRÓN DE CABOTAJE
No usa botón de ancla ni visera

 con dorado galón de comandante,

 no sitúa su nave con sextante

 ni la hora calcula verdadera.

Confiado en su pericia marinera,

 cuando pone la máquina adelante,

 es señor en el río y almirante

 en su vieja barcaza de madera.

Lleva más de treinta años navegando

 por el cambiante río y sus canales,

 porque así lo dispuso su destino.

Y aunque el paso del tiempo va agregando

 achaques a sus años y a sus males,

 aún conserva su estampa de marino.

A SON DE MAR

Ahora que mi nave está en franquía

 y la furia del viento y el oleaje

 con su valor enfrenta y su coraje,

 dejando el fondeadero en la bahía.

Ahora que empeñada en su porfía,

 soporta de las olas el ultraje

 y oye silbar el viento en su cordaje,

 recién puedo decir: La mar es mía...

Contra todo peligro prevenido,

 por mi fe y esperanza sostenido,

 sé que puedo las olas afrontar.

Ya no temo la furia conjugada

 del viento y de la fuerte marejada,

 porque puse mi nave a “son de mar”.

VIRANDO POR AVANTE
Navegando con viento por la amura,

 en alas de la brisa vespertina,

 con el paño cazado de bolina

 se desliza mi barca y se apresura.

Aunque sea indolente mi postura

 llevo el ojo avizor porque termina

 la bordada que doy y se avecina

 el ocaso y el cielo se empurpura.

Vigilando con ansia mi derrota

 me decido por fin ... salta la escota

 de mi vela de proa en el instante...

Acuartelo mi foque con premura...

 y la nueva bordada se asegura

 después de la virada por avante . ..

BORDEJEANDO
Con el viento a ceñir voy navegando

 con el paño cazado de bolina,

 y la plácida brisa vespertina

 mi barca, suavemente, va llevando.

El ocaso se tiñe, coloreando

las nubes de arrebol y se avecina

 una noche de luna mortecina,

 mientras sigue mi nave bordejeando.

Busco llegar más pronto, sin tardanza,

 el viento aprovechando y la bonanza,

 con la derrota que a conciencia sigo.

Aunque la duda sin cesar me embargue

 y mi camino, bordejeando, alargue,

 el fin que espero conseguir, persigo.

RECALADA
Ancha la mar se tiende y despereza

 en la inquietud de su vaivén salobre,

 mientras mi nave se desliza

 sobre la verde inmensidad de su belleza.

Ocultando entre nubes su grandeza

 el declinante sol se hace de cobre

 y un albatros descansa en el sosobre

 metiendo bajo el ala su cabeza.

Hacia la noche oscura, mi desvelo,

 navegante sereno, se desliza

con ansiedad de duda y de recelo.

Y de la costa en el perfil borroso,

 que tímida señala una baliza,

reconoce el peligro, cauteloso.

BARAJANDO LA COSTA

Suave la brisa susurrante acalla

 su impaciencia en el paño que la frena

 y murmuran su canto de sirena

 las olas al romper sobre la playa.

Recia la mar se tiende por la arena

y con fuerza de cíclope restalla

 sobre la dura roca que atalaya

 su anchurosa extensión y la sofrena.

A lo largo de toda mi derrota

 bulle la mar, el cielo se encapota

 y faros y balizas voy marcando.

Apunta al fin el brillo del lucero

 y verifico el rumbo con esmero

 para seguir la costa barajando.

NAVEGACIÓN SIGILOSA
Navegando en la noche oscurecida

 por tenebrosas nubes de tormenta,

veo romper la ola que revienta,

por la proa robusta acometida.

Por el viento que ruge, embravecida,

 se revuelve la mar y se acrecienta,

mientras mi nave se desplaza atenta,

serena y expectante ... prevenida ...

Tengo ocultas mis luces con sigilo

 mientras la gente a bordo se prepara

para el fortuito caso no previsto.

Con impaciencia mi inquietud destilo

 por saber si la suerte me depara

el poder avistar y no ser visto.

R E G A T A
Doce rostros viriles encendidos

 por un ansia de triunfo ... apasionados ...

doce torsos en bronce cincelados,

potentes, musculosos y fornidos...

Empuñando los remos, sostenidos

 por doce corazones esforzados,

 doce pares de brazos estirados

 y al atlético esfuerzo prevenidos ...

Un haz de voluntades... una sola

 ambición de triunfar... un apetito

 que los rostros transidos arrebola ...

Un meteoro veloz ... una saeta ...

 y en la ribera un clamoroso grito...
La falúa ya está sobre la meta.

MASCARÓN DE PROA
Perfil recio ... sonrisa luminosa ...

mirada comprensiva ... frente pura .

ansia de bienestar y de ventura

y tranquila prestancia majestuosa ...

En la proa lanzada y alterosa,

a la mar desafiando, se aventura,

 plena de simbolismo, la figura

de mi nación altiva y generosa.

Con el paño cazado, proa al viento,

navegando a ceñir va la “Sarmiento”

de los mares eterna peregrina.

Y cuando el leve cabecear empieza

y el mascarón inclina la cabeza,

saluda a sus iguales la Argentina.

ROSA DEL COMPÁS
Encerrada en la estrecha timonera

 y sin salir jamás de su recinto,

 la rosa del compás, seguro instinto,

 se mantiene en su claustro prisionera.

Desde su cárcel, noble consejera,

 sabe encontrar salida al laberinto

 acuoso de la mar, siempre distinto

 que a los nautas devela compañera.

Aunque vaya la nave dando tumbos,

 la rosa del compás marca los rumbos,

 con fiel sinceridad, sin impostura.

Y en la anchurosa mar embravecida

oscilando con ansia estremecida

la derrota feliz nos asegura.

ARBOLADURA
Son tres hermanos de común linaje

 por sus años de mar envejecidos,

 que sostienen las velas y el cordaje,

 al tiempo desafiando decididos.

Apuntan a lo azul con su coraje

 y por la jarcia firme sostenidos,

los embates del viento y el oleaje

 soportan orgullosos y atrevidos.

Aunados en el ansia y el desvelo,

el mayor, el trinquete y el mesana,

 de fraternal empeño son modelo.

Y llevan a mi nave veterana,

que avanza sin angustias ni recelo,

 en el silencio azul de la mañana.

ESPERANZA
Trincada sobre el duro varadero

 por sus bozas, el ancla de esperanza,

 con su presencia de respeto afianza

 la integridad feliz de mi velero.

Mientras mi barca busca tenedero,

 aprovechando el día de bonanza,

 de su jomada de labor descansa

sobre su cepo y caña, un marinero.

Nave de ensueño, siempre combatida

 por el mar encrespado de la vida,

 y el afanoso trajinar sin calma.

Tengo transida de dolor el alma,

 pero mantengo a bordo la esperanza ...

ancla de salvación ... luz de confianza.

PITO DE PLATA.
Viejo pito de plata marinero,

cuya nota vibrante y argentina

 fue lengua universal de la Marina

en los tiempos felices del velero.

Inseparable amigo y compañero

 de la gente de mar... La ventolina

 furiosa no acalló tu cristalina

 y sonora garganta de jilguero.

Vibrando te sentí... casi escondido,

 en las callosas manos de los viejos contramaestres de la antigua escuela.

Entonces entendía tu sonido ...

Ahora todo aquello quedó lejos ...

 Tan sólo recordarlo me consuela.

NAVAJA MARINERA
Conforman la navaja marinera,

 una hoja de acero retemplado

 y un agudo punzón, engatillado

entre sólidas cachas de madera.

No es peligrosa daga traicionera

 ni cuchillo vulgar desafilado;

 es instrumento noble y afamado

entre gente de mar, aventurera.

Yo la he visto cortando, sobre el tajo,

un grueso calabrote de manila, s

in esfuerzo mayor y sin trabajo.

Usada con cariño verdadero,

 no tiembla, ni se agita, ni vacila

 en las manos del viejo marinero.

JARCIA TROZADA
En un día de sol limpio y hermoso,

 el cansado lampazo se ventila

 junto al recio remolque de manila

que lo mira con aire desdeñoso.

Y mientras, trajinado y sudoroso,

 en un breve descanso se adormila

 y gota a gota su sudor destila,

el humilde le dice al poderoso:

“Yo también, como tú, supe ser fuerte

 y viví, muy conforme con mi suerte

 una vida tranquila y regalada.

Por ahora te salva la firmeza;

 trata de no perder tu fortaleza

 porque, si no, te harán jarcia trozada.”

TONINAS

Incansables viajeras, las toninas,

 mientras mi nave infatigable rola

y el cielo de occidente se arrebola,

 van surcando las aguas cristalinas.

Entre el seno y la cresta de la ola,

 con acuático afán de bailarinas,

exhiben su elegancia peregrinas,

y distraen el ocio del serviola.

En la mar agitada de mi vida,

por mil olas de angustia sacudida,

 también danzan extrañas mis ideas.

Camarada lector que te recreas,

no te asombre su baile imaginario.

Te confieso que soy un visionario.

ALBATROS
Acompañas mi nave, temerario,

cabalgando a horcajadas del alisio,

sujeto por extraño maleficio

 a un eterno vagar estrafalario.

Eres tal vez el alma de un corsario...

de un vikingo del norte ... de un fenicio ..

 que vivió sobre el mar con sacrificio

y murió en un naufragio, solitario.

Hermano de la nube y de la bruma,

eres como una flor de blanca pluma

nacida sobre el surco de la estela.

Tu inquietud permanente me desvela

 haciéndome prever que mi destino

 ha de ser como el tuyo ... peregrino ...

NOCTILUCAS
Hiende la proa el mar y se desliza

 la nave sobre el agua transparente

 y un milagro de luz fosforescente

su fulgor estelar materializa.

En la espuma brillante que idealiza

 un cielo en miniatura, sorprendente,

 un polvillo de estrellas, refulgente

 la ilusión de su brillo cristaliza.

Rozadas por el hierro duro y frío,

 las noctilucas brindan sus fulgores

 iluminando el piélago sombrío:

como las almas nobles y sencillas,

soportan sin quejarse sus dolores

 y devuelven, en cambio, maravillas.

HORIZONTE
Su trazo permanente delimita

 la visible porción del mar bravio

 separando, del piélago sombrío,

 el cristal de la bóveda infinita.

De esta inquieta belleza que palpita

 puede gozar mi vista a su albedrío,

 porque el hilo tendido en tomo mío,

 mientras más alto estoy, menos limita.

Desde el centro vital de mi conciencia,

busco subir en permanente anhelo,

con deseo infinito de sapiencia.

Sin embargo es inútil que remonte,

 más y más alto mi ambicioso vuelo,

porque siempre me ataja el horizonte.

NIEBLA
Humedad pegajosa que atosiga ...

Traicionero y oscuro laberinto ...

Desmentido perpetuo del instinto ...

 Inquietud desvelada de fatiga ...

Peligrosa amenaza que fustiga ...

Abominable angustia de precinto.

Peligro de morir jamás extinto...

 Perfidia disfrazada y enemiga ...

Sensación de impotencia acorralada

 por una angustia hostil que predomina,

 Innoble, sucia, baja y sospechosa.

Así es la niebla: artera, despiadada,

 enojosa, silente, clandestina,

 aplastante, desleal y peligrosa.

ROMPIENTE
Rodando va la ola y en la arena

 su corcel de burbujas desbocado

 termina su carrera sofrenado

 y retoma al abismo con su pena.

Y otra ola la encuentra; su serena

 resignación se yergue y enconado

 el acuoso corcel apaciguado

 otra vez con ardor se desenfrena.

Constante sucesión del agua inquieta

 por el viento travieso removida

 y en constante hervidero convertida.

Apasionante juego que interpreta

 la inquietud del espíritu valiente,

 en el bullir sin fin de la rompiente.

CAPEANDO EL TEMPORAL
En esta noche oscura de tormenta

 ruge el viento con furia su amenaza

 y mi bajel de ensueño se desplaza

 en la mar encrespada y turbulenta.

El temor de mi angustia se acrecienta

 cuando el golpe del agua sobrepasa

 mi esperanza de calma, que fracasa

 ante el rudo vaivén que desalienta.

En sucesión las olas, por la amura

, se lanzan al asalto y se despeñan

 resolviendo en espuma su locura.

Mientras cae la lluvia, que me empapa,

 de las nubes que al viento se desgreñan,

 mi navio mantiénese a la capa.

RETIRO
Mientras el viento sin cesar me hostiga

 y el oleaje me acosa traicionero,

 en demanda de puerto y fondeadero

 busco una costa fraternal y amiga.

En alas del impulso que me obliga

 a lograr un seguro tenedero,

 entre escollos conduzco mi velero

, ansioso y desvelado de fatiga.

Breve lapso ... llegada y despedida ...

Espacio entre tormentas y bonanzas ...

 Larga ruta de ensueños fue mi vida ...

Y es por eso que ahora sólo aspiro

 a conservar recuerdos y esperanzas

 en la serena paz de mi retiro.



BROCHE
Medio siglo cabal ha transcurrido

 desde que pude ver la luz primera

 y más de treinta de naval carrera

 son los años felices que he vivido.

Muchas millas marcó mi corredera

 por mares de recuerdo sin olvido

 y aunque el tiempo fugaz ha transcurrido

 mi vocación mantengo marinera.

Al arrullo feliz de mis canciones

 sé que puedo expresar mis emocione

s porque ni lucro ni poder persigo.

¡Y así, con ansia y sin cesar, prodigo

 mi homenaje de amor a la Marina

 y también a mi tierra, la Argentina!

TERMINOLOGÍA NÁUTICO-MARINERA

ACUARTELAR: Presentar más al viento la superficie de una vela de cuchillo, llevando hacia barlovento su paño y cazándolo, si es preciso, a esta banda para que la proa caiga hacia la otra. AFERRAR (el paño): Plegar las velas de cruz asegurándolas sobre las vergas.

ALBATROS: Ave palmípeda, de mucha resistencia para el vuelo, que acompaña a las naves en sus viajes oceánicos para alimentarse con los desperdicios que se arrojan al mar. La leyenda quiere ver en ellas el alma de los marinos muertos en naufragios.

ALISIO: Se llama alisios a los vientos fijos que soplan en la zona tórrida con dirección al Nordeste en el hemisferio Norte, y al Sudeste en el Sur.

ALMA (de un cabo): Conjunto de fibras fuertes sobre las cuales se retuercen o tejen otras para formar un cabo.

ALTEROSA: Dícese de los buques de obra muerta alta.

AMURA: Parte de la obra muerta entre la proa y el través, a ambas bandas.

ARBOLADURA: Conjunto de los palos de una embarcación. AVISTAR: Ver, divisar.

BALIZA: Señal fija (o flotante) que se pone de marca para señalar un accidente geográfico cuando así conviene hacerlo para la seguridad de la navegación.

BARAJAR (la costa): Navegar cerca de la costa y paralelamente a ella, siguiendo sus sinuosidades y evitando sus peligros.

BAUPRÉS: Palo grueso horizontal o inclinado, situado en proa, que sirve para afirmar los estayes del trinquete por donde corren anillas que soportan las velas de cuchillo denominadas foques.

BORDADA: Camino que una embarcación hace entre dos viradas cuando navega voltejeando o bordejeando para ganar camino hada barlovento (contra el viento).

BORDEJEAR (o voltejear): Navegar en zigzag dando bordadas para ganar camino hacia barlovento (contra el viento).

BOTÓN DE ANCLA: Botón metálico, generalmente dorado y con un ancla estampada, que usa el personal de la Armada en sus uniformes y que en la Argentina lleva un ancla, un sol, una pica y un gorro frigio; se lo considera un distintivo naval.

BOZA: Cabo o cadena con que se sujeta cualquier objeto en una posición determinada.

CABECEO: Movimiento que la mar imprime a un buque en el sentido longitudinal, de proa a popa.

CABO: Cuerda o soga.

CAZAR (el paño): Poner tesas las escotas de las velas hasta que el puño de las mismas quede lo más cerca posible del lugar en que ellas se afirman.

CAZAR DE BOLINA (el paño): Cazar el paño en forma tal que el viento se reciba casi por la proa sin dejar por ello de avanzar. CAÑA (del ancla): Parte del ancla comprendida entre la cruz y el arganeo.

CAPEAR (el temporal): Sortear el mal tiempo con maniobras adecuadas, manteniéndose sin retroceder más que lo inevitable.

Cepo (del ancla): Pieza de madera o hierro que atraviesa a la caña del ancla cerca del arganeo en sentido perpendicular a ella y al plano de los brazos y que sirve para hacer que alguna de las uñas muerda el fondo.

COBRAR (un cabo): Tirar de un cabo e irlo recogiendo al mismo tiempo.

CONTRAMAESTRE: Suboficial de la categoría de mar que dirige a la marinería en las faenas y maniobras de su especialidad.

CORDAJE: Jarcia (conjunto de cuerdas) con que se apareja una embarcación.

CRESTA (de la ola): Cima de una ola generalmente coronada de espuma.

CHAFALDETES: Cabos que sirven para cargar los puños de las gavias y juanetes, llevándolos al centro de sus vergas respectivas.

DELFINES: Cetáceos carnívoros de dos o tres metros de largo, de lomo negro y abdomen blanco y boca muy grande con dientes cónicos; se los llama también toninas.

DERROTA: Rumbo o dirección que las embarcaciones llevan cuando navegan.

DESVIO: Diferencia que existen entre el rumbo magnético y el rumbo del compás; se debe a la influencia de los hierros existentes a bordo sobre los imanes de la brújula o compás magnético.

ESTACHA: Cabo grueso que desde un buqué se da a otro para practicar una faena.

ESCOTA: Cabo que sirve para cazar una vela.

ESPERANZA (ancla de): La que se lleva a bordo como repuesto o de reserva y que sólo se usa en casos de extremo peligro.

ESTELA: Señal o rastro de espuma y agua removida que deja tras sí en la superficie del mar una embarcación que navega.

FALÜA: Embarcación menor, generalmente de seis pares de remos y doce remeros, destinada al uso de los jefes navales, con las cuales se efectúan regatas.

FONDEADERO: Paraje situado cerca de la costa, en puerto o ría, de profundidad suficiente para que una embarcación pueda echar el ancla.

GAVIEROS: Marineros que trabajan en las vergas (palos que cruzan) largando o cargando las velas cuadras.

HALAR: Tirar de un cabo.

IZAR: Levantar.

JARCIA FIRME: Cabos, cables y aparejos que están siempre fijos y que, convenientemente tensos, sirven para la sujeción de los palos.

JARCIA TROZADA: Cabos viejos cortados en trozos y descolchados que se utilizan a bordo para hacer lampazos y otras labores.

JUANETE: Cada una de las vergas que cruzan sobre las jarcias y las velas que en ellos se envergan. Velas altas en los palos trinquete y mayor.

LAMPAZO: Manojo o borlón hecho de filásticas de jarcia trozada, que tiene una gaza en su cabeza y sirve para enjugar la humedad en la cubierta.

MANILA: Fibra, especie de cáñamo, originaria de Filipinas, que sirve para la fabricación de cabos.

MANIOBRAR (por lo alto): Faena y operación que se hace a bordo con las velas más altas.

MAR ARBOLADA: Marejada u oleaje alto qu ese produce con los vientos fuertes que hacen romper la cresta de las olas.

MARCAR: Observar el arrumbamiento o marcación a un astro, una señal marítima cualquiera o un buque u objeto flotante.

MARCAR (al sol): Observar el ázimut o marcación con que el sol sale o se pone.

MAYOR (palo): El palo más alto del buque y el que sostiene la vela principal.

MAYORES: El conjunto de las tres velas cuadras más bajas, una en cada uno de los palos trinquetes, mayor y mesana.

MASCARÓN DE PROA: Figura tallada que se coloca como adorno en lo alto del tajamar en los barcos veleros. El de la Sarmiento simboliza la República.

MAYOR (vela): Vela principal (en el palo mayor).

MESANA (vela): La vela cuadra más baja o principal en el palo mesana.

NAVAJA MARINERA: Navaja de forma especial que se usa a bordo para faenas marineras.

NAVEGAR (ciñendo o a ceñir): Navegar a vela orientando el paño en forma de recibir el viento casi de proa.

NAVEGACIÓN SIGILOSA: Navegación que en tiempo de guerra (o en maniobras de adiestramiento) se efectúa de noche y con las luces apagadas u ocultas.

NOCTILUGAS: Organismos microscópicos luminosos que viven en el mar.

PAÑO(S): Vela(s).

PERICO: Vela alta del palo mesana. Equivale a los juanetes del trinquete y del mayor.

PICO: Pértiga adosada a un palo vertical que se destina especialmente para la bandera o pabellón.

PITO MARINERO: Pito, generalmente de plata, de forma muy especial que se usa a bordo para dirigir las faenas y maniobras. PROA: Parte delantera de toda embarcación.

PROA LANZADA: Se dice de la que avanza sobre el agua. PUENTE: Plataforma que va de banda a banda en un buque, desde la cual se dan las órdenes para la maniobra.

RECALAR: Llegar el buque, después de una navegación, a la vista de un puerto de la costa como fin de viaje o para reconocerlo y seguir nave jando.

REGATA: Carrera a remos o a vela, entre embarcaciones. REMOLQUE: Cabo o cuerda que se usa para arrastrar una embarcación. Acción de arrastrar una embarcación.

RESPETO (de): Modismo marinero que indica que algo se tiene como. reserva o repuesto.

ROLAR: Balancearse una nave en el sentido transversal.

ROMPER (la ola): Se dice que la ola rompe cuando se quebranta al chocar con otra ola o con cualquier otro obstáculo en su camino.

ROMPIENTE: Bajío o escollo en la costa donde cortándose el curso de una corriente de agua o de las olas, éstas se rompen y levantan.

ROSA (del compás): Círculo de papel u otro material similar colocado sobre los imanes de la brújula o compás marino y que tiene marcados unas veces los 360° y otras los 32 cuartines en que se divide la vuelta completa al horizonte.

RUMBO: Dirección considerada o trazada en el plano del horizonte y principalmente cualquiera de los comprendidos en la rosa náutica.

RUMBO (rectificar el): Corregir el rumbo del compás, sumando al mismo con su signo el valor de los desvíos propios del compás y el de la declinación magnética del lugar en que se navega.

RUMBO (verificar el): Hacer las observaciones astronómicas y cálculos necesarios para saber si el rumbo que marca la rosa del compás es el que corresponde al trazado sobre la carta.

SALTAR (la escota): Arriar en banda.

SENO (de la ola): Espacio cóncavo entre dos olas.

SERVIOLA: Vigía que se establece de noche o cuando hay niebla o cuando cualquier otra circunstancia lo hace necesario, en la cubierta del castillo cerca de la proa.

SEXTANTE: Instrumento óptico astronómico que se utiliza para tomar la altura (ángulo que forman las visuales al astro y al horizonte) del sol, las estrellas y los planetas. Consta de un sector de círculo graduado, un anteojo y dos espejos.

SINGLADURA: En las navegaciones, intervalo de veinticuatro horas que ordinariamente empieza a contarse desde mediodía. SOBRES: Velas cuadras, a veces las más altas (sobrejuanetes y so-breperico).

SON DE MAR (a): Situación en la cual un buque está preparado y listo para salir al mar sin peligro de que sus golpes ni el movimiento que ellos ocasionan provoquen inconvenientes ni averías.

SOSOBRES: Velas cuadras, las más altas de todas, que van sobre los sobrejuanetes y el sobreperico.

TABLA (de jarcias): Conjunto de los obenques que a cada banda de los tres palos y masteleros los afirman y mantienen en su sitio cuando están tesos en su lugar y con la flechadura hecha. Sirven como escalas para subir a los palos.

TENEDERO: Paraje del mar donde puede prender y afirmarse el ancla.

TESAR (un cabo): Ponerlo tirante. Se usa también para cables, cadenas y/o toldos.

TIMONERA. Caseta construida sobre el puente de navegación, en la cual se encuentran el compás y la rueda del timón.

TONINAS: Delfines.

VAIVÉN: Cabo delgado de dos o tres cordones que sirve para aforrar otros, dar ligadas y hacer tejidos.

VIENTO (a ceñir o de bolina) El que una embarcación recibe casi por su proa.

VIGIA: Persona destinada a vigilar o atalayar el mar.

VIRAR (por avante): Cambiar el rumbo de una embarcación, orientando las velas y el timón en forma tal que el viento cambie de amura pasando por su proa.
 

Este sitio es publicado por la Fundacion Histarmar - Argentina

Direccion de e-mail: info@histarmar.com.ar