Historia y Arqueología Marítima

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PAILEBOTES

Arenero tipico

De la Revista Neptunia distintos numeros

PAILEBOTE DE 30 TONELADAS - Estudio Campos y Uriburu

Este Estudio está terminando los planos para la construcción de un pailebote de 19.50 metros de eslora que por sus características llamará la atención cuando navegue en nuestras aguas. Presentamos un croquis de arreglo general y de arboladura que da una idea será el mismo.

Los pertiles de los lanzamientos < han sido diseñados de acuerdo a los d lebotes criollos, si bien sus líneas de de ráseles suaves, con pantoque alto y buen pié de roda, tiene una quilla de hierro como lastre externo de 6.000 kg. más 2.000 kg. interno y además estará equipado con una orza de lapacho de 5" que aumentará su calado normal de 1,60 m. a 2,10 m. con lo cual se conseguirá un buen plano lateral para la ceñida aparte que el calado mínimo de 1,60 le permitirá navegar por nuestros rios cada vez menos profundos.

El velamen de 160 metros cuadrados de superficie es moderado de acuerdo al casco y a la vez muy manuable, el gafetope será izado desde cubierta por medio de un esnon facilitándose con ello la maniobra de esta vela, la cangreja de trinquete de buena superficie está de acuerdo a la importancia capital de esta Nvela en el aparejo de pailebote.

La distribución interior es amplia y concebida con criterio marinero, una generosa manga máxima de 5y60 metros ha permitido varias cabinas muy cómodas y estas no se hubieran conseguido en un, casco de una eslora total de 19,50 metros de otro tipo.

La planta motriz auxiliar estará representada por un motor Diesel Junkers de 3 cilindros y 75 H.P. a 750 r.p.m. y la energía para los motores auxiliares será provista por un equipo electrógeno Diesel Junkers de 10 H.P.

Toda la palamenta será de primera calidad y su construcción se hará de acuerdo a las reglas del mejor arte; creemos inútil la descripción de todos los accesorios que equiparan esta nueva unidad, por cuanto los mismos son los comunes a una embarcación de clasificación A-l.

Al diseñar este barco este Estudio, de acuerdo con el propietario, ha querido hacer renacer un tipo de veleros antes tan familiares en nuestro puerto, y que hoy al imperativo inexorable*' del progreso al convertirlos en chatas-motores se han ido borrando hasta esfumar su linda y guapa silueta de velero criollo.


 

Con motivo de la presencia de los nuevos pailebotes Y. C. A. «Don Juan» de don Juan Poulastrou y del C. N. S. I. «Remanso» de don Casimiro Martín, repetiremos aquí 1 a s palabras a que dieron nacimiento la conversión del pailebote «Sígame si Puede» hoy Y.C. A. «Ceibo» del Dr. Pablo Giorello.

Dijimos en aquella oportunidad que la inclinación de nuestros aficionados a este tipo de embarcación de placer, constituía el nacimiento de un simpático ideal, porque el aprecio hacia estos tipos de antiguos barcos veleros, proveen a sus propietarios amantes de la navegación, muchos mayores placeres y enseñanza de práctica marinera que los proporcionados por esas «fieras modernas», que sólo superan por sus elevadas cualidades ceñiduras, creadas en perjuicio de refinadas comodidades internas y excelentes cualidades marinas, que esos pailebotes reúnen para afrontar y salir triunfantes de los malos tiempos, características que sabiamente aprovechan sus tripulaciones.

El renacimiento de los pailebotes ha comenzado a interesar a nuestros aficionados, ya sea convirtiendo en yachts antiguos cascos, ya ordenando la construcción de nuevos y esta inclinación parece haber sido apreciada también en Inglaterra y otros países donde el aficionado marino aprovecha estos tipos de barcos en travesías de verdadera navegación de placer.

Aspeclos del "Eolus"

Decimos aficionados marinos, porque el término marino corresponde al hombre habituado a las vicisitudes de esa profesión, que tiene por la navegación y por el mar un cariño patriótico, creador de nobleza de sentimientos y de potencia para luchar en ese elemento contra grandes adversarios.

El aparejamiento del pailebote, preliminar a la virada del ancla para zarpar, es también maniobra de marino, porque en ciertas circunstancias es de la más difícil ejecución. El conjunto de conocimientos marinos necesarios para dominar el gobierno del pailebote supera a los elementales que las máquinas de carrera a vela reclaman.

Estas consideraciones y otras muchas que pueden hacerse en favor de los viejos aparejos, desde el punto de vista de la preparación del hombre de mar, hacen mirar con afecto la inclinación a la práctica marinera en estos tipos de barcos que estamos viendo reincorporar a la flota del yachting en nuestras aguas. Fué el «Ceibo» el que ha iniciado esta evolución luego le siguieron el «Don Juan» y el «Remanso» y ya existen otros dos en perspectiva.

Y. C. A. «Ceibo»

Construido en el año 1877 con aparejo de balandra y bautizado "Marcelo", tiene 16.75 metros de eslora, desplaza 40 toneladas y está propulsado por motor Junker Diesel de 50 h. p. La transformación fué planeada por Don Manuel M. Campos y su propietario goza con él en continuadas travesías por nuestros ríos interiores y el Estuario. La proa, tajamar, bauprés y botalón del «Ceibo» se ven en la portada de este número.

Y. C. A. «Don Juan»

Este yacht de 15.45 metros de eslora, 4.55 de manga, 1.80 de puntal y 1.22 de calado, desplaza 20 toneladas y está provisto de motor Kennath de 65 h. p. y el casco está construido con lapacho y viraró.

El Don Juan" en una empopada a orejas de burro"

El "Don Juan" es un pailebote muy conocido entre los náuticos, pero tal vez no sea tan conocida la interesante historia de su surgimiento. Su propietario el Sr. Juan Poulastrou, en uno de sus viajes a Paraná, su ciudad natal, vio un viejo velero anclado al pié de las barrancas del Parque Urquiza, que le interesó por sus hermosas líneas. Era un pailebote de los que él, en su niñez, había visto muchos. Su nombre era «Eolus». Sin tiempo para revisarlo y teniendo en cuenta su intimo precio y un informe sobre su estado, que luego resultó erróneo, lo adquirió.

Posteriormente se supo que este añejo velero, había sido construido en el tiempo de Rosas, allá por el año 1850. Sus dos anclas de cepo con sus cadenas gastadas y las drizas de tiento trenzado, (usanza de aquellos tiempos) daban cuenta de sus años.

Llegó el «Eolus» a Buenos Aires por sus propios medios, pero al ser sacado a tierra para transformarlo se comprobó su estado calamitoso, por esto el Sr. Poulastrou resolvió construir un barco exactamente igual al "Eolus", pero los señores B. Eugenio y Alejandro Milhas aconsejaron modificar un poco las líneas del casco con el objeto de mejorar sus condiciones de marcha. Y así nació el "Don Juan".

Los planos fueron confeccionados por el Ingeniero Hutig de los Astilleros Hansen y Puccini y su realización se confió al Sr. Bermúdez. El velamen tiene una superficie de 111 metros cuadrados y fué diseñado por los señores Eugenio y Alejandro Milhas. En un barco de estas características no podía faltar el mascarón de proa y se le encargó esta obra al Sr. Fernando Sercosse.

Mascaron del "Don Juan'

El «Don Juan» es el primer yacht de líneas clásicas construido en el país, por eso llama tanto la atención de los náuticos, aficionados y profesionales que ven en él un poco de tradición marina. Sería muy interesante organizar regatas - cruceros entre varios barcos de esta clase que brindan a su propietario muy buenas comodidades.

La precedente relación del «Don Juan» fué suministrada por el Sr. E. Goyheneix y las fotos por el Sr. W. Nagel.

C. N. S. I. «Remanso»

El "Remanso'' bolineando amurado a estribor Foto: *• c- Huergo

Dibujado por el Ingeniero Christián Riddel, fué construído este año por la firma Gutiérrez & Gómez en los talleres del Club Náutico San Isidro, tiene 16.50 mts. de eslora, 5 de manga, 1.50 de puntal y 1.50 de calado, cada uno de sus mástiles pesa 1.000 kilos y la superficie vélica total es de 103.15 mts2. definitivamente diseñada por el arquitecto B. Eugenio Milhas. Está provisto de motor Junker Diesel de 80 h. p., 2 cilindros, que le proporcionan 13 km. de velocidad.

La maniobra del aparejo exige práctica marinera

Su propietario Señor Martín terminó el alistamiento y ya ha emprendido excursiones que satisfacen ampliamente sus aficiones náuticas.

Parte del conjunio de -piezas del aparejo de la Cangreja; Suncho cabulero, grilletes, drizas, repiques pico, boca de cangreja, motones, cuadernales, garruchos, culebrilla etc; con su maniobra se aprende.


PAILEBOTES Por Cangreja

Maniobras en la escandalosa.

Podrá la época moderna hacer perder totalmente el valor sentimental que para un marinero cien por ciento tiene un viejo velero? La pregunta no es nueva. Afortunadamente a la navegación de placer ha permitido remozar el interés de los aficionados pero en cambio el número cada vez más pequeño de veleros es una nota ingrata de nuestras aguas y que no escapa al penetrante ojo del marino.

Contadísimos son los baíleos de antaño que vemos navegar, a cual más pintoresco, más lleno de recuerdos y de historia sencila, pero con ese olorcillo a aventura y a coraje, tan querido desde el grumete aficionado hasta el capitán de ultramar.

Nuestra portada recuerda aquellos tiempos. Un pailebote arenero típico del que todavía ve alguno el que crucerea por la costa uruguaya, es su motivo.

Sus actividades están reducidas al mínimo, pero las dificultades de la época que atravesamos y el gusto de ciertos aficionados evitará su total desaparición. Hemos visto últimamente simpatiquísimos barcos de ese tipo destinados a la navegación exclusivamente d e placer, gracias a pequeñas transformaciones interiores, algo de pintura y verdadero entusiasmo.

Navegando de bolina.

También la pesca del tiburón ha puesto de moda embarcaciones viejas, pero en las que se ha buscado un apreciable margen de seguridad y la mayor capacidad de las bodegas.

Hemos de confesar que siempre veremos a estos barcos con una emoción que, no por contenida, dejará de ser sincera y reviviendo en nuestra imaginación las hazañas de que todos hemos sido protagonistas en nuestros sueños infantiles.

Con todo el trapo, al atardecer.

Fotos:H. P. Rueda

 

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