Historia y Arqueología Marítima

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EL VELERO “KØBENHAVN”  EN BUENOS AIRES

El Kobenhavn en el puerto de Buenos Aires

Por Eliseo J. Rodriguez - 2012

RESUMEN

El  København fue un majestuoso buque velero de 5 mástiles,  107m de  eslora y 15m  de manga, botado en 1921, destinado a transporte comercial e instrucción de los futuros oficiales de la Østasiatiske Kompagni. Esta empresa dinamarquesa, fundada en 1897, poseía una importante flota cuyas operaciones, en los comienzos del siglo XX, habían alcanzado importante expansión geográfica. El København  realizó diez viajes, a través de los mares del mundo, arribando en tres ocasiones a Buenos Aires. Desde aquí zarpó el 14 de diciembre de 1928. Luego de algunos contactos radiotelegráficos realizados pocos días después … sólo el misterio  y una larga e infructuosa búsqueda.  En este trabajo se presentan algunos detalles de sus tres estadías en Buenos Aires, donde se conservan y honran  los recuerdos que dejó su estela.

Eliseo J. Rodríguez

Boceto hecho por el abuelo del autor, donde se pueden apreciar detalles especificos del Kobenhavn, como las antenas de radio.

Cuadro hecho por el abuelo del autor. Foto del autor


 La Østasiatiske Kompagni  (Ø K), fue fundada en Dinamarca en 1897 con la finalidad de atender el tráfico comercial entre dicho país y el Este Asiático. Posteriormente fue expandiendo sus rutas a otros continentes y ya hacia finales de 1913 operaba una importante flota.  Por esa época, encomendó al astillero Ramage y Ferguson, de Leith -Escocia- la construcción de un buque diseñado para cumplir  la doble función de nave de entrenamiento de personal y de transporte de carga; su nombre: København.

El propósito de la compañía propietaria no llegó a cumplirse en un primer intento,  ya que a causa del estallido de la Primera Guerra Mundial y dado que Dinamarca había declarado su  condición de país neutral, se detuvieron los trabajos y el Almirantazgo Británico  incautó el buque cuando aún se encontraba  en construcción.  Posteriormente el casco fué remolcado a Gibraltar, donde con el nombre de Black Dragoon sirvió por muchos años como depósito de combustible.

Finalizada la guerra, la Ø K vuelve a ordenar al astillero Ramage y Ferguson la construcción de una nueva nave, con los mismos planos y especificaciones, cinco mástiles, casco de acero.  El nuevo København fue finalizado en 1921, medía 107m de eslora, 15m de manga, su tonelaje bruto era de 3900 TRB y 5200 toneladas su capacidad de carga. Disponía de un motor auxiliar adquirido a una prestigiosa fábrica de motores marinos -Burmester y Wain- de 640 HP y equipamiento de radiotelegrafía. La superficie de sus velas  desplegadas superaba los 4600 metros cuadrados.

La llegada del buque terminado al puerto de Copenhague el 4 de octubre de 1921, fue un acontecimiento trascendente que tuvo muy amplia repercusión. Durante cerca de veinte días, miles de personas, incluídos los Reyes de Dinamarca, visitaron la flamante y hermosa nave.

Inició su primer viaje, al mando del Capitán Niels Juel-Brockdorff, el  26 de octubre de 1921 y su extensa travesía  comprendió  Newcastle, Amberes , cruce del Canal de Panamá, San Francisco, Honolulu, Vladivostock, Dalny (puerto ruso en el extremo del ferrocarril transiberiano en China), Indonesia, Cabo de Buena Esperanza, Isla Santa Elena en el Atlantico Sur, Stettin (ahora Szczecin-Polonia)  regresando a Copenhague el 7 de noviembre de 1922. Habían transcurrido  378 días desde la fecha de comienzo de su viaje inaugural.

Finalizado el alistamiento para hacerse otra vez a la mar, inició su segundo viaje en el puerto de Norre Sundby el 29 de noviembre de 1922, para volver el  6 de mayo de 1923. Su Capitán fue Jens Mortensen; esta segunda travesía fue breve en comparación con la anterior ya que sólo duró 159 días, Los puertos que tocó fueron: Norresundby; Buenos Aires, y Gotemburgo.

Durante este segundo viaje, en febrero de 1923, registró su primer arribo a Buenos Aires, permaneciendo 38 días en nuestro puerto.  Aquí descargó el cemento en barricas que había embarcado en Norre Sundby.

En esa localidad dinamarquesa funcionaba la primera fábrica de cemento organizada bajo la forma cooperativa –estructura jurídico económica de amplia y exitosa aplicación en diversas ramas de la actividad industrial en Dinamarca. Por esos años, la producción argentina de cemento abastecía aproximadamente un tercio de la demanda local, los mayores exportadores de cemento a países latinoamericanos eran Alemania, Estados Unidos, Bélgica y Dinamarca.

El diario La Prensa de Buenos Aires del 1° de febrero de 1923, registra en su sección “Marítima”  la llegada del buque a la rada con su carga de cemento destinado a Compañía Escandinavia; el día 2 de febrero informa el giro a la descarga en Riachuelo donde permaneció hasta el día 26. Desde el día 27 de febrero hasta el 8 de marzo, el København estuvo amarrado en Dique 3 y el día 10 de marzo de 1923 La Prensa informa su partida, con carga de semillas de lino con destino al puerto de Gotemburgo en Suecia. En la República Argentina, por esos años, el lino era el tercer cultivo en importancia, detrás del trigo y del maíz; el 90% de la producción nacional de lino tenía destino de exportación.

Durante su permanencia en Buenos Aires, la tripulación participó de paseos por la ciudad y disfrutó de la hospitalidad de la colectividad danesa celebrándose una reunión social con 300 personas a bordo.

Posteriormente el København realizó seis travesías, desde el tercero hasta el octavo viajes, por todos los mares del mundo. 

El noveno viaje duró poco menos de seis meses, desde el 8 de marzo hasta el 27 de agosto de 1928. Zarpó de Copenhague al mando del Capitán Hans Ferdinand Andersen; las escalas previstas fueron: Norre Sundby, Santos, Buenos Aires, Falmouth y regreso a Copenhague. En esta oportunidad, volvió a  embarcar cemento en Norre Sundby, con destino a Santos y Buenos Aires.

En el trayecto a Sudamérica el barco estuvo expuesto a vientos adversos, lo que determinó una mayor duración del viaje por lo que fueron racionadas el agua, el azúcar y la margarina.  Buena parte del velamen sufrió  daños importantes. Al llegar a Sudamérica el Capitán recibió una reprimenda por la duración del viaje.

En mayo de 1928 arribó al puerto de Buenos Aires, esta vez su permanencia en puerto fue de 41 días.

El diario La Prensa informa, el 21 de mayo, la entrada del buque, a descargar, en la Boca, calle Pinzon, la misma información se mantiene hasta el 6 de junio; desde el 7 al 24 de junio lo ubica en dique 2, sector de elevadores; del 25 al 29 de junio en Dock Sud, Sección 1ª. El día 30 informa la salida “para Falmouth, con frutos

Existen numerosos registros fotográficos de las actividades de la tripulación en esta segunda estadía en Buenos Aires, puede verse una de ellas, tomada en el buque a la oficialidad, tripulación y cadetes.  (1)

La Iglesia Dinamarquesa de Buenos Aires, conserva esta fotografía, firmada por los tripulantes y cadetes del København, con expresiones de agradecimiento por las atenciones recibidas en ocasión de su segunda estadía en el Puerto de Buenos Aires

De regreso en Dinamarca comenzó a aprestarse para una nueva travesía que comenzó el 14 de setiembre de 1928, también al mando del Capitán Andersen. Llevaba una nueva carga de cemento para Santos y Buenos Aires. La llegada a Buenos Aires se registró el 17 de noviembre de 1928. Después de la descarga, los planes eran completar un embarque de maíz  destinado a Europa, pero al no llegar a un acuerdo con respecto al tipo de flete, el Capitán recibió orden de viajar en lastre a Australia,  para allí cargar trigo, así lo había hecho en otras oportunidades. Algunas publicaciones refieren que el Kobenhavn fue el velero más grande que visitó las aguas de Port Victoria, ubicado en el sur de Australia, en el año 1924.

Durante su permanencia en Buenos Aires, la tripulación fue invitada a diversos espectáculos, visitas a plantas industriales y a una recepción organizada por el cónsul danés en Buenos Aires

El  Capitán Hans Ferdinand Andersen escribió una carta a su familia, fechada en Buenos Aires el 30 de noviembre de 1928 en la que comenta que debió resolver muchos problemas y que tres cadetes estaban hospitalizados por distintos motivos. Agregaba que debían partir de Buenos Aires lo más pronto posible y que en esos días estaba próximo a comprar 700 toneladas de lastre, que esperaba obtener al mejor precio posible. Luego pondrían rumbo a Australia para cargar trigo con destino a Europa y estimaba volver a casa en el verano (del hemisferio norte) de 1929.

Los hechos confirman los dichos del Capitán, ya que la permanencia en el Puerto de Buenos Aires fue más corta que en los viajes anteriores; esta vez sólo 27 días.

Así, a las 07.00 del día 14 de diciembre de 1928, con su tripulación de 60 hombres -de los cuales 45 eran cadetes en instrucción- soltó su amarra en la Boca del Riachuelo, entre las calles Brandsen y Pinzon, con destino a Australia, llevaba 1900 toneladas de lastre. El Capitán había notificado por carta que iba a seguir por la ruta habitual, o sea, cruzar el Atlántico y luego de trasponer el Cabo de Buena Esperanza navegar por el Océano Índico; en condiciones normales el trayecto podía cubrirse en seis  semanas.

Saliendo del Río de la Plata tuvo contacto visual con el vapor  Pearlmoor y el día 17 de diciembre, ya en el Atlántico, intercambió mensajes telegráficos con el vapor Arizona; el 21  de diciembre hizo nuevos contactos telegráficos, esta vez con el buque Ciudad de Auckland y con el buque noruego William Blumer.

Ésos fueron los últimos contactos conocidos, en un principio se suponía que la radio podía haber tenido algún problema que impedía la comunicación. El barco era esperado en los primeros días de febrero en Melbourne, pero no llegó. Por tal razón, se inició una ardua, intensa y prolongada búsqueda que se extendió por el Atlántico Sur, el Antártico y el Índico durante más de un año, sin resultados positivos, dándose oficialmente por perdido.

Se formularon variadas hipótesis como posibles causas de la tragedia; hay coincidencias en atribuirle la mayor probabilidad a la colisión con un iceberg. Algunos buques que navegaban con rumbo contrario, refirieron haber visto icebergs más al norte de la ruta del. København.

Así, después de navegar más de 230.000 millas marinas, el København se convirtió en el no deseado protagonista de otro misterio celosamente guardado por el mar. Con él se perdieron 60 jóvenes vidas.

Existe una tradición danesa de exponer réplicas de barcos suspendidas de la nave de las iglesias. La Iglesia Dinamarquesa de Buenos Aires, ostenta según esa tradición una réplica del København. Esa réplica fue donada a dicha Iglesia, por la Sociedad Protestante del Sud en 1984 y es obra de los artesanos Holger Buus y Henry Pedersen. (2)

Réplica del København existente en la Iglesia Dinamarquesa de Buenos Aires, conforme a la tradición danesa . Fotografía del Autor

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS 

*       Erik Jensen -  “Skoleskibet Kobenhavn”, Buenos Aires, 2004 - 2°, 9° y 10° viajes, traducción gentileza de Karen Sparholt

 *       Albertsen, Andrés; Bjerg, María M.; Christiansen,Laura; Fernández, Damián; Mantiñán, Cecilia; Rocco Tedesco, Diana; Videla, Martín Hugo – “75 años Iglesia Dinamarquesa en Buenos Aires” – Buenos Aires, 1999

 *       Antonio Gascón y Miramón “Dinamarca Agrícola y Cooperativa” - Madrid, 1926.

 *       Mooney,Michael “Last call at Buenos Aires”- Org. de Estados Americanos,1993

      *       Diario La Prensa de Buenos Aires – Años 1923 y 1928

      *       Diario La Nación de Buenos Aires – Años 1923 y 1928

 *       Xavier Tafunell – “La industria del cemento en Latinoamérica 1900/1930” – Universitat Pompeu Fabra – Barcelona - España

      *       http://www.louisenordestgaard.com/diaries.html#voyages

 

 

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