Historia y Arqueología Marítima

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EL MOTÍN DE LA CORBETA "BOUNTY"

LA TRAVESÍA DE SU FIEL BALLENERA. AÑO 1789

Neptunia, Enero de 1936

La historia del motin de la corbeta Bounty está escrita sobre las aguas del Pacífico Sur donde ese acto se destacó como uno de los más notables en aquellos días de exploraciones.

El hecho de que los amotinados abandonaran a la aventura a 19 semejantes en un bote abierto, entre islas habitadas por caníbales, sin un arma de fuego con que defenderse fué en si un asesinato por mayor y según las leyes del mar un acto de piratería.

William Bligh Cap. de la Bounty y posteriormente Almirante de la Armada Real

Los amotinados después de destruir y hundir la Bounty en una pequeña ensenada de la desierta isla de Pitcairn donde se refugiaron y ocultaron huyendo de la justicia, se establecieron definitivamente en ella fundando una colonia que aún hoy existe, con nativos de ambos sexos que al efecto trajeron en la Bounty desde Tahiti punto donde la sublevación había sido preparada.

La ballenera en que fueron abandonados el capitán Bligh y sus 18 tripulantes tenía 23 pies de eslora, 6 pies 9 pulgadas de manga y 2 pies 9 pulgadas de puntal, era un tipo común de embarcación de aquellos tiempos, arbolada con dos mástiles provistos de velas al tercio.

La hazaña del cap. Bligh producto de la conducción de este pequeño bote a través de 3.600 millas constituye la demostración más palpable de su habilidad marinera adquirida en viajes anteriores efectuados con el explorador Cooke y fué la que permitióle arribar a puerto civilizado donde dar cuenta del acontecimiento que permitió a otra corbeta, la "Pandora", enviada por el gobierno inglés capturar a alguno de los sublevados.

El motín de la Bounty se produjo en la madrugada del 28 de Abril de 1789 mientras regresaba de las islas de la Amistad y se encontraba a 30 millas más o menos de la isla Tofoa. Cuando este acto se produjo, el Jefe de los sublevados dijo: "Vamos capitán Bligh, sus oficiales y tripulación están en el bote y Ud. debe marchar con ellos, si Ud., opone la menor resistencia será ultimado en el acto", orden que fué acatada y sin más ceremonias tomándose del cabo de amarre del bote, bajó a su bordo. Este había sido provisto de 20 libras de trozos de carne de cerdo, 4 machetes, 1 cuadrante, 28 galones de agua, 3 botellas de vino, 5|4 galón de rum, unos cuantos cocos y 150 libras de pan. Momentos después el cabo fué desamarrado y la ballenera quedó a merced del destino, acto que representa la ilustración de la carátula.

Modelo de la lancha de la Bounty construido según los planos, por Víctor Slocum, quien como Segundo del velero "Donald Mc Kay" escribió un interesante artículo en la Relista Americana Yachting de donde se han tomado estas notas.

La práctica marina de Bligh y su hombría de mar le permitieron a pesar del aislamiento en que se encontraba, surcando aguas desconocidas y peligrosas, deambulando entre las islas inhospitalarias en donde se le recibió a pedradas, proyectil eficaz en manos de los nativos, logró no obstante las penurias sufridas y el decaimiento físico de algunos de los tripulantes, arribar a la isla holandesa de Timor el 12 de Junio, es decir 41 días después de haber sido abandonado. Aquí fué muy bien recibida y tratada la tripulación por el Gobernador holandés que dispuso su repatriación vía Batavía, pero los sufrimientos experimentados reclamaron la vida de cinco de los tripulantes, M. R. Nelson el hombre de ciencia de la expedición murió de fiebre, Willian Elphiston primer contramaestre y Peter Linkletter cabo de brigada murieron en Batavia, Thomas Ledward y Roberto Lamb el carnicero fallecieron al regresar a Inglaterra.

146 AÑOS DESPUÉS

Una de las escalas interesantes que efectuó Irving Johnson con su schooner auxiliar «Yankee» durante el crucero de circunnavegación con proa al W. que realizó en 18 meses en el año 1935, le permitió conocer la isla Pitcairn lugar donde los amotinados de la Bounty se establecieron con el objeto de independizarse de la vida que hasta entonces habían llevado.

Irving Johnson relata sus impresiones a dicha isla comenzando por expresar que el día en que la avistaron reinaba mal tiempo, soplaba temporal y con una mar muy gruesa, circunstancias que crearon la duda de poder desembarcar, duda que sin embargo duró poco tiempo porque vio que en la isla se lanzaban dos botes al agua y que luego se apartaron de ella en dirección al «Yankee». Eran dos botes extraños, impulsados cada uno por catorce remos y tripulados por .35 a 40 personas. Aparentemente tenían mucho parecido con los pescadores de New Bedford pero más largos, 37 pies de eslora. Recordóse con este motivo que la Reina de Inglaterra había remitido como obsequio a esta isla un bote pescador que por ser demasiado corto naufragaba en cada tentativa de salir al mar.

Los balleneras que utilizan actualmente en Pitcairn

Los dos botes se aproximaban al «Yankee» sin que los isleños de Pitcairn pensaran un instante, al menos aparentemente, en que sus botes podían ser destrozados al atracar al costado, porque directamente llegaron y en un momento estuvieron en cubierta los robustos tripulantes, rudos descendientes de los amotinados de la Bounty, uno de los cuales, alto y de aspecto aristocrático dirigió a Johnson en extraño dialecto inglés las siguientes palabras: Mi nombre es Parkin Christian, soy el magistrado de la isla ¿quiere venir a tierra a pasar en mi casa algunos días?

La mitad de la tripulación del «Yankee» quedó a bordo para mantenerse a la vela, pues no había fondeadero, mientras la otra con el capitán Johnson bajó a tierra casi estivada en los dos botes que regresaron a la costa a través de rompientes de increíble potencia y al parecer infranqueables, pero el timonel ordenó silencio cuando se aproximaba a la playa en dirección a la pequeña abra llamada Bahía Bounty. En ese instante solemne, todos los remeros levaron los remos mientras observában las olas esperando en silencio la que debian aprovechar por sus condiciones y aspecto. Entonces obedeciendo a un grito del timonel se inició violentamente la bogada y cuando la velocidad de la remada debía llegar a su máximo el timonel gritaba ¡Por favor, por favor, por favor! palabras que a medida que la pronunciación aceleraba coincidía can la entrada del bote a un paso de rompiente separado por rocas distantes entre sí unos 40 pies.

Bahía Bounty con la playa, chozas y galpones guarda lanchas.

Todos los isleños de Pitcairn son Adventistas de Siete Días, es decir de creencias que no permiten el empleo de expresiones o palabras fuertes, de ahí que sorprendiera el término «favor» en instantes de tan difícil y aguda crisis.

El abra tiene en su interior unos 60 pies más o menos de ancho y dentro de ella rompen las olas aunque con menos violencia. Cuando el bote varó en la pequeña playa, la mitad de los tripulantes saltó a tierra y lo embicaron empujándolo todo lo que pudieron. Después una vez desocupado lo condujeron unos cien pies más arriba hasta cerca de las chozas de paja que sirven de habitaciones.

Forma como se varan las balleneras

Los días transcurrieron magníficos y fué la tripulación del «Yankee» la primera extranjera que vio el timón de la Bounty recientemente extraido del fondo de la pequeña bahía donde hay unos 40 pies de profundidad.

Tal es el relato trazado a grandes razgos del acto de abandono en alta mar de que fueron objeto 19 hombres incluso el capitán de la Bounty, transporte de guerra inglés que estaba dotado de 4 cañones de 4 libras y 10 pedreros y había sido construido en el año 1787 con una eslora de 84 pies 6 pulgadas en la quilla, 24 pies 10 pulgadas de manga máxima y 11 pies 10 pulgadas de puntal con un desplazamiento bruto de 228 ton.

Parkin Christian y el timón de la Bounty recientemente extraído del fondo de la bahía Bounty

La Bounty tenía como mascarón de proa la figura de una mujer en traje de amazona y navegaba por el Pacífico cuando ocurrió el motin en una misión de estudio sobre el árbol del pan.

 

 

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