Historia y Arqueología Marítima

HOME

Indice 

El velero sueco "Abraham Rydberg"

Barco-Escuela de la Marina Mercante Sueca

 Publicado en la Revista "Yachting Argentino", 1940

Procedente de Gotemburgo, llegó en lastre a nuestro puerto, este modelo de los veleros de fin del siglo pasado. El "Abraham Rydberg"fué construido en 1892 en Glasgow, Inglaterra, sin que su flamante aspecto denote los largos años que lleva resistiendo la ruda navegación. Su casco es de acero, tiene un desplazamiento de 2.345 toneladas brutas y su arboladura de fragata está formada por cuatro palos.

Llegó al Río de la Plata, en sesenta y un días de navegación exclusivamente a vela, porque el barco carece de motor auxiliar. El "Abraham Ridberg" zarpó de Gotemburgo, con rumbo a Australia, su ruta habitual, sorprendiéndolo la guerra a los tres días de navegación, recibiendo orden entonces de cambiar de rumbo, hacia Buenos Aires.

En su normal travesía, ha navegado por zonas afectadas por el conflicto europeo y muy próximo a lugares donde se desarrollaron acciones navales. El cambio de ruta, motivado por el conflicto europeo, lo trae por primera vez al Río de la Plata, con el objeto de transportar a su regreso un cargamento de dos mil quinientas toneladas de trigo.

Su Mascaron de Proa

Lo que primero llama la atención al enfrentarse con el barco atracado en la cabecera del muelle de a dársena A de Puerto Nuevo, es el perfecto estado de conservación en que se encuentra, tanto el casco como el aparejo en todos sus detalles. Una hermosa talla, representando una figura de mujer, es el mascarón de proa en que termina el tajamar. La planchada, atravesando el portalón, nos lleva a cubierta, donde nos detiene un letrero que dice: "Cuidado con el perro". Un joven oficial nos recibe cordialmente, disipando los temores sugeridos por el cartelito, previa presentación de "Willy" un simpático perro que es la mascota del barco.

En Darsena Norte

A bordo, se observa un activo trajinar en todas partes, desde lo alto de los masteleros donde se pintan y reponen gazas y se barnizan las perchas, hasta la bodega, donde se extrae la arena que se ha traído como lastre.

Nos recibe el capitán Oscar Malmberg, edad 29 años, quien nos presenta a su esposa, que forma parte de la tripulación con el cargo de mayordomo. El capitán nos explica que el nombre del barco, está tomado de un filántropo sueco, cuyo legado permite el sostenimiento de una escuela de marinos mercantes. Son cuarenta, los cadetes embarcados en este viaje, cuya edad oscila entre 16 y 21 años, repartidos por distintas nacionalidades..

Sobre las condiciones veleras del barco y sobre su tripulación, el capitan no tiene más que elogios, poniendo de manifiesto la confianza en ambos, el solo hecho de no tener otro medio de propulsión que sus velas.

Desgraciadamente el puerto de Buenos Aires, por sus condiciones naturales, no permite contemplar izados estos magníficos veleros, que muy de tarde en tarde nos visitan, como aves extraviadas en la tormenta.

El capitán nos explica que la enseñanza a bordo de un velero, resulta insuperable porque exige un trabajo más intenso que en los barceos motores, en los cuales puede transcurrir mucho tiempo antes de presentarse los problemas que aqui si a diario se presentan a un velero puro. Enterado de nuestra calidad de yachtsmen y de nuestra relación con algunos distinguidos aficionados suecos, Malmberg se entusiasma, reflejando sus palabras, el atavismo milenario de su raza por el mar.

Una ola entra por la banda

El capitán reconoce con nostalgia, que los grandes veleros se van y que la herencia heroica de la navegación a vela ha pasado al yachting, depone que se difunde cada vez más y cuyo desarrollo y progreso, llegarán un día a emular las aventuras de los héroes legendarios.

Pensamos con Oscar Malmberg, el joven capitan del viejo velero, que en el firmamento del mar, se está apagando una estrella y se está levantando otra blanca y refulgente. La inmensa sinfonía del viento en la jarcia, no se apagará nunca y el lirismo de las velas blancas sobre el mar azul, vivira mientras viva la poesía.
 

 

Este sitio es publicado por la Fundacion Histarmar

Direccion de e-mail: info@histarmar.com.ar