Historia y Arqueología Marítima

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EL SAGRES Buque Escuela de la  Marina de Guerra Portuguesa visita el Puerto de Buenos Aires

El "Sagres" navegando a toda vela con su nutrido aparejo de velas redondas y cuchillos.

Revista Yachting Argentini - 1943

EL 13 de Diciembre próximo pasado arribó al puerto de Buenos Aires, el "Sagres" buque escuela de Portugal que había zarpado dos meses antes de Lisboa. La nave navega al mando del Teniente Santiago Silva Ponce y su visita, aparte de sus fines de instrucción, tuvo por objeto retribuir las recaladas que realizara nuestra fragata Sarmiento en Lisboa, la última de ellas en 1938.

Su llegada tuvo en nuestro ambiente la acogida que se merecía, no siendo poca la curiosidad suscitada en nuestro público ante el hermoso velero que nos visitaba.  Sin embargo pocos conocían la simpática circunstancia de haber sido el "Sagres" un verdadero oasis en el viaje que realizaron hace doce años cuatro aficionados argentinos a bordo del "Ingrid" en su histórico crucero de Cowes (Inglaterra) a Buenos Aires. Fondeado en el puerto de San Vicente en las Islas del Cabo Verde cuando nuestros muchachos recalaron en esas islas, encontraron en el capitán y oficialidad del hermoso velero una acogida tan efusiva como oportuna, ya que en los diez o doce días que permaneció el "Ingrid" junto al "Sagres" contó con la más amplia ayuda y cordialidad.

Derecha: Entrando a Puerto Nuevo. El casco de hierro ostenta dos grandes banderas portuguesas pintadas en la proa, necesidad de los tiempos gue corren.

Llevados por este deber de gratitud, concurrimos en representación de "YACHTING ARGENTINO", acompañados por Arturo Llosa, uno de los cuatro tripulantes del "Ingrid" y al exponer nuestro deseo de conocer en detalle tan interesante barco, un oficial de a bordo, el 2° teniente Don José de Pinna Cabral se prestó gustoso a nuestros deseos, recorriendo el barco por espacio de dos horas, y escuchando de boca del amable guía todo el sentido histórico y la realidad práctica que representa el "Sagres".

A poca distancia del Cabo San Vicente —comenzó diciéndonos el 1° Teniente Pinna Cabral— al S. O. de la Península Ibérica, se levanta el Promontorio de Sagres, verdadera atalaya sobre el océano Atlántico. En la primera mitad del siglo XV el infante Don Enrique el Navegante llevado por su pasión hacia el mar y por su amor a Portugal para quien vislumbraba un porvenir inmenso  más allá del horizonte misterioso del mar, fundó la Escuela de Sagres, verdadera corte de la sabiduría náutica y astronómica de la  época.

Juan de Mallorca fué la piedra angular de este monumento científico y Bartolomé Perestrello suegro de Colón fué uno de sus prestigiosos colaboradores. Del pequeño puerto que está al pie del promontorio salían las carabelas que  realizaron los grandes descubrímientos precursores del viaje del Colón y desde lo alto de su atalaya el Infante visionario y tenaz esperaba con ansiedad el regreso de sus emisarios.

Se comprenderá ahora el significado de la bandera portuguesa ondeando sobre la popa del gallardo velero que ostenta el nombre de "Sagres".

Desplaza 3.200 toneladas y viajan a su bordo 14 oficiales, 18 cadetes, 19 sargentos, 179 tripulantes y 62 alumnos marineros.  La prolija conservación del barco  en sus más mínimos detalles, el orden perfecto y la sensación de barco "amarinado", impresionan al primer golpe de vista. Su calidad de barco-escuela se manifiesta en todos sus detalles y los gráficos demostrativos, los ejemplos didácticos y las vitrinas atestadas de maniobra y cabullería no sólo llenan las aulas de clase sino también los pasillos y salones.

E! "Sagres" realiza en estos momentos un curso de adaptación que comprende un crucero de cinco meses y lo curioso de este método de enseñanza es que los cadetes embarcados iniciaron el viaje a los dos meses de ingresar a la Marina Portuguesa. Nos explicaba el Teniente Pinna Cabral que en esta forma se prueba la verdadera vocación moral y física de los futuros marinos, que de otra manera corren el peligro de cursar todos sus estudios satisfactoriamente para recibir al final la comprobación de un rotundo fracaso práctico con grave perjuicio para el Estado y para el individuo.

Terminada la visita del barco; algunos de cuyos detalles ilustramos en estas páginas, nos encontramos de pronto rodeando una mesa frente a sendas copas de vino Oporto. El pequeño salón que nos albergaba tenía por ornato un hermoso grabado de Vasco de Gama el célebre marino y reposando en su atril un lujoso volumen de Las Luisiadas donde el inmortal Camoens canta las hazañas del gran navegante. .

Un álito de gloria fluye de este típico Velero y compartiendo la emoción trascendental gue anima a los marinos que lo conducen, abandonamos la nave llevándonos un emotivo recuerdo y dejando cumplido un deber.

La base de uno de los mástiles atravesado por el arranque de varios stays.

Le. cubierta de los botes con su lancha y I balleneras trincadas en sus calzas y araa | rradas convenientemente.

El "Sagres" amarrado en Puerto Nuevo, mostrando su gallardo aparejo y su hermosa popa. Ondea en el pico de su vela cangreja la bandera de Portugal.

Arriba: El). 2° Teniente José F. B. de Pinna Cabral, perteneciente o: la oficialidad del "Sagres", conversando con Arturo Llosa que conoció el barco en San Vicente de Cabo Verde durante el crucero del "Ingrid" en 1931.

La proa vista desde a bordo, cuyo mascarón representa al Infante Don Enrique el Navegante. El bauprés con su red y sus velas de cuchillo, listas

El arranque de un mastelero y la telaraña de vientos, drizas, brazas y escotas.

Un marinero del "Sagres" junto a la rueda del timón que ostenta una patriótica leyenda. En los días de mal tiempo tres hombres empuñan las cabillas para gobernar el barco.

 

 

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