Historia y Arqueologia Marítima

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Indice  de Arqueología subacuática

LA CAMPAÑA DE ARQUEOLOGÍA SUBACUÁTICA EN ENSENADA - 2001

 

Prof. Julio M. Luqui Lagleyze - Departamento Estudios Históricos Navales

En la semana del 22 al 28 de Abril se llevaron a cabo los trabajos de arqueología subacuática en la zona de Berisso - Ensenada de Barragán (Provincia de Buenos Aires), más específicamente en la llamada "playa Bagliardi", en la búsqueda de restos hundidos de al menos tres buques, veleros de madera de la época de la Guerra con el imperio del Brasil (1826/1828).

El trabajo fue llevado a cabo con material y personal de buzos del Servicio de Salvamento y Protección del Medio Ambiente de la Armada Argentina y material y personal especializado de la "Fundación Albenga para la protección del Patrimonio Cultural Subacuático", en el marco de un convenio de cooperación mutua firmado entre ambas instituciones para la preservación del patrimonio cultural e histórico subacuático. La investigación e información histórica estuvo a cargo del Departamento de Estudios Históricos Navales de la Armada Argentina y se contó con la colaboración de historiadores de la zona de Berisso - Ensenada.

Los restos hallados son los de uno de los tres pecios buscados y corresponderían en principio y con la información hoy disponible a los de un buque corsario armado en guerra y al servicio de la Armada Argentina de esos años, cuyo historial se reseña más abajo, y el cual se enfrentó en lucha con naves brasileñas que bloqueaban a Buenos Aires, durante la guerra mantenida entre nuestro país y el Imperio del Brasil.

Antecedentes históricos navales de la Zona de ensenada de Barragán.

La zona de ensenada de Barragán es una de las que mayor contenido de historia naval posee en las zonas aledañas a la Capital federal. Fue apostadero y fuerte de la real Armada Española en la época colonial. En la zona desembarcaron los ingleses en las invasiones; tras la independencia fue un enclave de la naciente Armada Argentina durante un siglo. Además por su cercanía a Buenos Aires era una de las defensas de la ciudad ante incursiones acuáticas enemigas.

Durante el conflicto mantenido con el Imperio del Brasil por la ocupación de la Banda Oriental (hoy R.O. del Uruguay), entre los años 1826 y 1828, la zona de ensenada fue un enclave defensivo terrestre argentino, ante los ataques de la inmensa flota bloqueadora imperial, que ponía sitio por agua a la capital de la República. En las aguas se batía contra ella la pequeña escuadra al mando de nuestro gran almirante D. Guillermo Brown.

En la zona del río frente a la Ensenada se produjeron varias acciones navales de importancia entre las flotas contendientes, por lo que la zona representa un lugar de interés histórico para ambas naciones, la Argentina y el Brasil.

El combate naval de Monte Santiago

Entre estas acciones la más importante, por la cantidad de buques que se hallaron implicados por ambas partes, fué el combate naval de Monte Santiago. Este tuvo lugar entre el 7 y el 8 de Abril de 1827, entre la pequeña escuadra del Almirante Brown y la Imperial Brasileña. Dicho combate fue una "gloriosa derrota" tal como lo registra la historiografía naval argentina y en el cual nuestras naves cobraron muy cara su derrota. En ella se perdieron varios buques de la Armada Argentina, entre ellos los bergantines "República" e "Independencia" que embicaron cerca de la costa en el banco de Santiago o de ensenada y fueron luego incendiados por el fuego de la artillería brasileña y por propia decisión de sus comandantes.

Luego de la citada acción debieron quedar, además de cinco buques argentinos, restos de material y buques brasileños en el fondo del río, debido no sólo a la acción de la artillería argentina, sino al hecho que un par de buques imperiales, para poder zafar de las varaduras y salir de la zona baja del río, arrojaron al lecho del mismo piezas de su artillería, consistentes en cañones, cureñas, balas y demás elementos pesados para aligerar su peso y ganar flotabilidad. Por ello la zona representa un verdadero santuario de la historia naval de ambas naciones hermanas, entonces enfrentadas por las vueltas de la historia.

El Bergantín Corsario "General Brandsen"

Al año siguiente de esta acción se produjo otra con el bergantín corsario aludido. Esta nave había sido el mercante norteamericano "Slyph", de 224 toneladas de porte, que fue adquirido por Vicente Casares y compañía en junio de 1827 al capitán Tomas Farrin en la suma de 87.000 pesos; invirtiéndose en su alistamiento como corsario la suma de 35.000 pesos más

Se inscribió con matricula nacional el 07 de junio de 1827 y fue alistado con armamentos provistos por el parque de artillería y el arsenal naval de barracas, con cañones largos de a 12; dos carronadas de igual calibre y cuatro gonadas de a 8.

Obtuvo la patente de corso Nº 148. Fue puesto al mando del sargento mayor de marina de origen norteamericano Jorge de Kay, la secundía del Tte. Guillermo Stabb, y la plana mayor compuesta por seis oficiales, los tenientes Guillermo Ohrn; Juan Gray, y Guillermo Fosey; el jefe de la tropa teniente James Paterson; el teniente contador Enrique Willet y el Cirujano Juan Corbett. Tenía además una tripulación de 100 hombres Zarpó de Buenos aires el 23 de junio de 1827 y desde la ensenada pasó a la colonia y de allí al litoral brasileño para iniciar sus operaciones.

Realizó una larga campaña corsaria contra el comercio marítimo brasileño y haciendo varias presas de naves imperiales. Luego de la cual, el "General Brandsen" entró al estuario del río de la Plata el 17 de junio de 1828, siendo de inmediato perseguido por naves brasileñas, de entre los cuales el "Níger" (que había sido una nave argentina y ahora capturada era del Imperio) y una goleta lo cañonearon incesantemente, mientras el resto lo cercaba, para evitar que evadiera el círculo de hierro y fuego en que estaba encerrado.

El bravo comandante De Kay dio combate sin amilanarse tratando de buscar amparo de la batería de artillería costera de la Ensenada, lo que no pudo verificarse porque los impedía la falta de agua que lo hizo varar frente a la zona denominada "Palo blanco", según lo registró el diario del Capitán de Puerto de Buenos Aires Lynch, en fecha 17 de junio de 1828.

Viéndolo perdido el capitán De Kay decidió desfondar su propia nave de un cañonazo apuntando a la quilla, mientras una batería volante argentina desde la costa atacaba al "Níger" que perdía la mitad de su tripulación en la lucha. Hundiéndose e inmovilizado, continuó de Kay combatiendo hasta agotar la munición, sin capacidad de respuesta mandó abandonar el buque, yendo a reforzar con sus tropas a la batería terrestre, mientras otros 25 hombres se mantenían a bordo cayendo 14 de ellos prisioneros de los brasileños, cuando estos abordaron el buque. Por la noche los brasileños intentaron rescatar el buque, botando al mar todo lo que contenía , pero no lograron levarlo, pues el balazo en el fondo se los impidió, por ello decidieron incendiarlo. Finalmente el 17 de junio de 1828 el comandante de la batería terrestre de Ensenada denominada "Bravo General Brown" informó que el buque había volado al estallar los restos de pólvora de su santabárbara.

Historia del Pecio.

Los restos del buque, o pecio como se denomina científicamente a un buque hundido, se conocían desde mucho tiempo atrás y fueron localizados hace varios años por pescadores de la zona que al tirar las redes las enredaban en el maderamen. Tal inconveniente fue informado a las autoridades navales por los pescadores y se sabía además por los buques de la Armada que hacían uso de una estación de desmagnetización "Degausing" que la Armada tenían en la zona. Así Personal de la Armada procedió al retiro de partes de madera y hierro de la embarcación, que causaban inconvenientes a la navegación y las mismas, al confirmarse su antigüedad, fueron depositadas en el Museo del Fuerte Barragán, cuando éste pertenecía a la Armada Argentina. Posteriormente el fuerte y el Museo pasaron a poder de la Provincia de Buenos Aires.

Según los informes de personal de la Armada de entonces y de otras personas interesadas en el tema y que tuvieron contacto con los restos, las características eran las de un buque construido en madera y forrado con planchas de plomo y una cubierta exterior de cobre, lo que coincide con la forma de construcción de la época, al igual que las partes metálicas ya rescatadas que son clavos de hierro o cobre, cadenotes, balas, cerraduras y herrajes tensores de los obenques.

La Campaña de Arqueología

El personal de la Armada Argentina y de la Fundación Albenga, iniciaron sus operaciones en la zona a partir del Domingo 22 de Abril, con base en la costa (Playa Bagliardi) y apoyo de la Escuela Naval Militar en Río Santiago.

La noticia fue casi inmediatamente cubierta por los diarios de la zona, como los platenses El Día y Hoy, que se dirigieron a la playa, solicitaron información telefónica al personal del Departamento de Estudios Históricos Navales, encargado de la investigación histórica y realizaron sendos artículos periodísticos al respecto. En las ediciones de los días martes y miércoles, cubriendo toda la actividad. Lo propio hicieron La Nación, la televisión de La Plata, "Multicanal" de La Plata, TN (Todo Noticias) de Buenos Aires y el Canal 9 Azul de Buenos Aires.

Los restos fueron hallados finalmente el día miércoles y su hallazgo fue confirmado el jueves en la mañana. A partir de allí los dos días restantes de los programados (en total 5 para la campaña) se dedicaron a recoger la mayor cantidad de información posible del estado del pecio. Se relevaron los restos de la embarcación y se recogieron muestras de material suelto para su estudio. Se decidió que las muestras fueran de los distintos materiales detectados, tales como: plomo en lámina, cobre en lámina y en piezas de cuerpo (clavos y tachuelas), hierro forjado, hierro de fundición (municiones, cadenas), madera (tablas), vidrio, madera asociada a hierro y carbón. Los metales serán estudiados en el laboratorio de la Universidad Nacional de Rosario y la madera en la Universidad de Buenos Aires. A su vez se rescató un ancla de fundición de hierro, la que fue depositada temporalmente en la Escuela Naval de Río Santiago. El levantamiento de las muestras tiene el objetivo de poder definir el estado de conservación de los materiales de forma precisa, lo cual permitirá tomar decisiones respecto de futuras operaciones.

La operación de prospección y localización de lo que ahora se da en llamar "el pecio de Bagliardi", ha sido claramente un trabajo tipificado como "no intrusivo", en el cual sólo se ha definido su posición por GPS y se ha hecho un primer estudio de estado del sitio.

Excepto por el uso del equipo llamado "rastra", todo el trabajo realizado por los buzos de ambas instituciones fue a mano (utilizando la técnica denominada "relevamiento por tacto") no modificando el estado del pecio en el momento del hallazgo.

Los restos localizados y descriptos en una primera instancia cuentan con una extensión de aproximadamente 30 metros de largo y unos 15 de ancho, no pudiéndose asociar, por ahora, estos datos a características de la anatomía naval del casco. Es muy notoria la presencia de sectores del casco que se encuentran ensamblados con la lógica del caso y son evidentes los indicios de un hundimiento altamente traumático, posiblemente producto de las diferentes versiones sobre el combate y el final de los buques estallados por explosión de las santabárbaras.

Las medidas tomadas en piezas de madera dan cuenta de un casco de posiblemente 25 o 30 metros de eslora y de la robustez y proporciones en las secciones de las piezas correspondientes a un casco originalmente mercante. Aún sin los análisis de laboratorio, los materiales presentan un estado de conservación aparente in situ de gran estabilidad. La totalidad de los buceos fue registrado en fichas con información en texto y gráficos, según las normas establecidas por la Fundación Albenga.

La campaña de Arqueología en Ensenada – Berisso, en su primer tramo finalizó con éxito, encontrando uno de los por lo menos tres buques de la Armada Argentina que se sabe hay en la zona. Este éxito permitirá la continuación de los trabajos en conjunto entre la Armada y la Fundación Albenga, dado que da una muy buena base para proseguir otros proyectos importantes que se tienen en carpeta. Los pasos a seguir en la zona de Bagliardi se hallan en estudio por parte de ambas instituciones, pero se ha decidido como protección por parte de la Armada el dar un aviso a los navegantes, para la prohibición de anclado y buceo en la zona alrededor del pecio, para evitar su deterioro.

En lo referente a los medios se ha logrado una muy buena repercusión en ellos, en gran parte gracias a la tarea de información de uno de los miembros de la Fundación: el Señor Carlos Mey, encargado de informar, vía Internet, a los medios. La campaña salió en tapa y/o en interiores, en los diarios La Nación, Hoy, Popular, La Razón, El Día y varios del interior además en varios canales de TV aire y cable del interior, además de Canal 9 Azul y Canal 13.

Personal Interviniente

El personal de la Armada Argentina estuvo integrado por:

Capitán de Fragata Carlos Villa (Jefe SISA)

Tte. De Fragata Daniel Jara

Suboficial Mayor Juan Carlos Caraman

Suboficial Principal Víctor Sueldo

Suboficial Ppal. Ricardo Eberle

Cabo Ppal. Ariel Lippay

Cabo Ppal Domingo Paredes

Cabo Ppal Juan Alfredo García

Cabo Primero Javier Marastoni

Prof. Julio M. Luqui-Lagleyze (DEHN)

El personal de la Fundación Albenga que intervino estuvo formado por:

Director Científico de la Fundación: Arq. Javier García Cano

Arqueólogas y buzos:

Lic. Mónica P. Valentíni

Lic. Ana Igareta;

Romina Braicovich y

Carolina Lema.

Buzos especializados:

Renato De Losa;

Pedro Zidek

Colaborador Matías Mey.

Historiador de la Fundación y miembro del DEHN: Prof. Julio M. Luqui Lagleyze.

Encargado de relaciones públicas, el Consejero de la Fundación Sr. Carlos Mey.

También se hizo presente el Presidente de la Fundación Sr. Orlando Anselmi.

La Armada busca en Berisso un Bergantín del siglo XIX
Buzos de la Armada y técnicos de una fundación de arqueología subacuática se encuentran trabajando desde ayer en la búsqueda de una embarcación argentina que peleó en la "Guerra del Brasil", en 1828. Se llamaría "General Brandsen", y estiman que se encontraría en buen estado.
Diario EL DIA 24-04-2001

Un total de trece personas, entre buzos de la Armada Argentina y técnicos de la Fundación Albenga, comenzaron a rastrear ayer, en la playa Bagliardi de Berisso, los restos de un Bergantín corsario argentino, posiblemente el "General Brandsen", que el 17 de junio de 1828, al mando del sargento mayor de marina Jorge de Kay, se enfrentó militarmente con el buque brasileño "Niger", quedando varado en el banco Monte Santiago, para después hundirse, en el marco de la "Guerra del Brasil", que tuvo lugar entre 1826 y 1828.
"Durante toda esta semana -señaló a EL DIA Carlos Mey, integrante del Comité Ejecutivo de la "Fundación Albenga para la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático"- desarrollaremos trabajos de arqueología subacuática en la playa Bagliardi, sobre los restos hundidos de un buque de madera de la época de la Guerra del Brasil, y que posiblemente sea el "General Brandsen", que por esos años se enfrentó en lucha con naves brasileñas que bloqueaban a Buenos Aires".

"En esta zona -añadió- se produjo el combate de Monte Santiago, que tuvo lugar entre el 7 y el 8 de abril de 1827, entre la escuadra del almirante Brown y la Imperial Brasileña. Por eso es altamente probable que aquí permanezcan los restos del Bergantín argentino, que fue apresado e incendiado por los brasileños".
"Esta hipótesis se refuerza -destacó- porque varios restos fueron localizados en el año 1975 por pescadores de la zona que, al tirar sus redes, se enredaban en el maderamen. Esos pescadores tomaron contacto con personal de la Armada Argentina, quien posteriormente retiró partes de madera y hierro de la embarcación, que luego fueron depositadas en el Museo del Fuerte Barragán, cuando éste pertenecía a la Armada Argentina, aunque algunas de esas cosas luego desaparecieron al pasar el Museo a depender de la provincia de Buenos Aires".
"De acuerdo a los informes de personal de la Armada que tomó contacto con esos restos -explicó Mey- por las características de los mismos es posible que pertenezcan a un buque construido en madera y forrado con planchas de plomo con una cubierta exterior de cobre, lo que coincide con la forma de construcción de la época, al igual que las partes metálicas ya rescatadas, que son clavos de hierro y herrajes tensores de los obenques".
"Ahora -concluyó Mey- los trabajos de búsqueda se llevarán a cabo con material y personal de nuestra Fundación y de la Armada Argentina, en el marco del convenio existente de cooperación entre ambas instituciones para la preservación del patrimonio subacuático".
Ayer, al mando de Javier García Cano, director científico de la Fundación Albenga; Mónica Valentini, investigadora de la Fundación y coordinadora en arqueología subacuática de la Universidad Nacional de Rosario; y Daniel Jara, oficial de la Marina y jefe del grupo de buceo, junto a un grupo de buzos de la Armada y de estudiantes de arqueología, comenzaron las tareas en las aguas de la Bagliardi.

"Hoy pudimos hacer un total de cinco incursiones de buceo -señaló el oficial Daniel Jara- de entre tres y cuatro metros de profundidad, todavía sin resultados positivos, ya que solo encontramos restos de árboles y de carbón. Trabajamos en una zona muy barrosa y, por ser completamente oscura, al tacto, con una ecosonda tridimensional y un equipo de arrastre".
"La finalidad de este proyecto, que es de la Armada con apoyo de nuestra Fundación -explicó por su parte Javier García Cano- es en principio solamente ubicar con precisión el lugar exacto en el que se encuentra la embarcación, ya que en el año 75, cuando se encontraron los primeros restos, y mientras la Armada se encontraba haciendo tareas de balizamiento en la zona, no había ni personal especializado ni los elementos técnicos necesarios, con los que ahora sí contamos. Luego de ubicada la embarcación y de analizar los valores históricos de lo que se encuentre, tal vez más adelante se decida si es conveniente sacarla o no".
"Con la Armada Argentina ya realizamos otros dos trabajos de este tipo -destacó en tanto Mónica Valentini- uno referido a la batalla de la Vuelta de Obligado, destinado a encontrar posibles restos de buques hundidos, de los que se supone existen un mínimo de 16, que todavía no finalizamos, y otro de arqueología subacuática en capital federal, con el objetivo de 'mapear' qué tipo de restos se encuentran bajo el agua".
En cuanto a la búsqueda específica del Bergantín alojado en las profundidades del Río de La Plata a la altura de la playa Bagliardi, en Berisso, García Cano señaló que "la documentación existente en poder de la Armada indica que se trata de un barco con artillería, y de acuerdo a los datos históricos con los que se cuenta, todo indicaría que se trataría del "General Brandsen", aunque hasta que no lleguemos a él esto no puede ser confirmado, ya que necesitamos estudiarlo y definir exactamente qué es, para lo que trabajamos con un Sistema de Posicionamiento Global, lo que nos permite buscar con un margen de error de apenas 10 metros".

Encontraron los restos del barco hundido
Los buzos de la Armada que participaban del operativo de búsqueda en Berisso tomaron contacto ayer con el maderamen y con planchas de cobre de la vieja embarcación. También pudieron extraer algunas balas de cañón. Todo indica que pertenecerían al bergantín corsario hundido durante la Guerra del Brasil, en el siglo XIX
Diario EL DIA 27-04-2001

En el cuarto día de búsqueda, un estado de júbilo ganó a los buzos que en la mañana de ayer lograron tocar, en el fondo del Río de la Plata, a la altura de la playa Bagliardi de Berisso, los restos de la embarcación de guerra que tenían como objetivo de máxima, y que estudios posteriores dictaminarán si, efectivamente, se trata del "General Brandsen", un bergantín corsario argentino que el 17 de junio de 1828, al mando del sargento mayor de marina Jorge de Kay, se enfrentó militarmente con el buque brasileño "Niger", quedando varado en el banco Monte Santiago, para después hundirse, en el marco de la "Guerra del Brasil", que tuvo lugar entre 1826 y 1828.
"Esto es así, en los tres primeros días solo logramos ubicar basura, y hoy, en las primeras incursiones, encontramos al barco entero", señalaban ayer, todavía emocionados, los buzos y técnicos de la Armada Argentina y de la Fundación Albenga que participaron del hallazgo.

"Ingresamos con dos lanchas -describió Daniel Jara, oficial de la Armada y jefe del grupo de buceo- y un sistema de arrastre que permite "barrer" el lecho del río en una extensión de aproximadamente 160 metros. En los días anteriores con el arrastre habíamos detectado hierros, restos de trasmallos, anzuelos de pescadores y basura de todo tipo. Pero hoy nos topamos con algo pesado, y cuando bajamos, ni bien hicimos tacto con los elementos nos dimos cuenta que era lo que buscábamos".
Tras esa incursión exitosa, los buzos se sumergieron hasta el fondo del río y pudieron tocar el maderamen, algunas balas de cañón y planchas de cobre de la vieja embarcación, para inmediatamente fijar con exactitud el lugar del hallazgo y así reflejarlo en una carta fluvial.
"Lo único que se puede confirmar por el momento es que allí abajo hay un barco. Y si bien tenemos sospechas de que efectivamente se trata del que estábamos buscando, eso recién será confirmado con los estudios futuros. Tampoco podemos asegurar que el barco pueda ser sacado a tierra, ya que por el momento no sabemos en qué estado se encuentra, además de que se necesitan otros elementos para hacerlo".
En cuanto al estado de la embarcación, la investigadora Mónica Valentini destacó que "en general las aguas del Río de la Plata son muy buenas conservantes. Creemos que el maderamen se encuentra bien, pero eso no habla de la integridad del barco, que bien podría estar desarmado. Por eso es muy apresurado hablar de rescatarlo, ya que posiblemente sean solo piezas dispersas, aunque es muy probable que se encuentre intacta la artillería".
Los buzos y técnicos de la Armada Argentina y de la Fundación Albenga para la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático" venían desarrollando desde el lunes en las aguas de la playa Bagliardi, en Berisso, trabajos de arqueología subacuática en busca de los restos hundidos de un buque de madera de la época de la Guerra del Brasil, que según los datos históricos sería el "General Brandsen", que por esos años se enfrentó en lucha con naves brasileñas que bloqueaban a Buenos Aires.
"En esta zona -destacaron los historiadores del equipo interdisciplinario que se trasladó especialmente hasta nuestra región para participar del operativo- se produjo el combate de Monte Santiago, que tuvo lugar entre el 7 y el 8 de abril de 1827, entre la escuadra del almirante Brown y la Imperial Brasileña. Por eso es altamente probable que estos restos que hoy hallamos pertenezcan al Bergantín argentino, que fue apresado e incendiado por los brasileños".
"Los antecedentes que nos llevaron a esta búsqueda -añadieron- se remontan a 1975, cuando pescadores de la zona refirieron que al tirar sus redes se enredaban en el maderamen. Esos pescadores tomaron contacto con personal de la Armada Argentina, que posteriormente retiró partes de madera y hierro de la embarcación que luego fueron depositadas en el Museo del Fuerte Barragán, cuando éste pertenecía a la institución, aunque algunas de esas cosas luego desaparecieron al pasar el Museo a depender de la provincia de Buenos Aires".
"De acuerdo a los informes con los que contamos -explicó Carlos Mey, integrante del Comité Ejecutivo de la Fundación Albenga- por las características de los restos que hoy se hallaron es posible que los mismos pertenezcan a un buque construido en madera y forrado con planchas de plomo con una cubierta exterior de cobre, lo que coincide con la forma de construcción de la época, al igual que las partes metálicas ya rescatadas, que son clavos de hierro y herrajes tensores de los obenques".
Cabe señalar que los trabajos de búsqueda se llevaron a cabo con material y personal de la Fundación Albenga y de la Armada Argentina, en el marco del convenio existente de cooperación entre ambas instituciones para la preservación del patrimonio subacuático.
"La finalidad del proyecto -explicó Javier García Cano, director científico de la Fundación Albenga- que es de la Armada con apoyo de nuestra Fundación, era en principio solamente ubicar con precisión el lugar exacto en el que se encuentra la embarcación, ya que en el año 75, cuando se encontraron los primeros restos, y mientras la Armada se encontraba haciendo tareas de balizamiento en la zona, no había ni personal especializado ni los elementos técnicos necesarios, con los que ahora sí pudimos contar. Ahora, ya ubicada la embarcación, y una vez analizados los valores históricos de lo que encontramos, se decidirá si es conveniente sacarla o no".
Cabe destacar que este equipo de tareas ya participó de otros operativos similares, uno referido a la batalla de la Vuelta de Obligado, destinado a encontrar posibles restos de buques hundidos, de los que se supone existen un mínimo de 16 y que todavía no concluyó, y otro de arqueología subacuática en capital federal, con el objetivo de 'mapear' qué tipo de restos se encuentran bajo el agua".
Finalmente, y en cuanto al valor de los materiales hallados, los técnicos explicaron que "la documentación existente en poder de la Armada indica que se trata de un barco artillado, y de acuerdo a los datos históricos con los que se cuenta, todo indicaría que se trataría del "General Brandsen", aunque hasta que no lo estudiemos detenidamente no podemos confirmarlo, ya que necesitamos definir exactamente qué es".
 

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