Historia y Arqueologia Marítima

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Indice  de Arqueología subacuática

ALGUNAS IMPRESIONES ACERCA DEL PECIO DE PUNTA CUEVAS.

Ubicación del pecio en la bahía de Puerto Madryn

Por Guido Andrés Seidel - Abril del 2009

            Después de haber estado dos veces en el sitio y haber leido cuidadosamente el informe redactado por PROAS, tengo las impresiones que siguen acerca de este interesantisimo pecio.

 LUGAR DE CONSTRUCCIÓN

            Dando por cierto el análisis de las maderas mencionado en el informe, comparto las dudas generales en cuanto a la confusión generada por la existencia de dos tipos de madera procedentes aparentemente de dos continentes distintos, aunque dicha confusión pueda disiparse parcialmente usando la teoría de la procedencia de “maderas del hemisferio norte”.  Se puede descartar la posibilidad de que haya sido una nave británica que haya sufrido un reentablonado del forro externo ya que el interno es de la misma madera y es dificil que se haya “pelado” toda la embarcación que hubiera sido mucho mas costosa que una nave nueva.

Vista desde la playa

            Posiblemente  ya alrededor de 1780 las reservas de bosques de robles europeos aptos para la construcción naval se encontraban mermadas, habiendo dificultades para su obtención aún para los prioritarios barcos de guerra. Alrededor de 1800 se construian en EEU algunas partes de barcos con roble local -especialmente en roble blanco- esta información verificada en viejos contratos de construcción naval. El roble blanco europeo (quercus robur) tiene características muy similares al roble blanco americano de la misma manera que p.e. el ciprés californiano lo tiene con su par de la cuenca del Mediterráneo.

            Es interesante observar que la mayoría de los buques de construcción robusta para ser utilizados especificamente como balleneros o loberos provenían de astilleros del Mar del Norte o del Cantábrico.

            También es de gran importancia tener en cuenta que esta misma duda acerca del lugar de construcción del barco se planteó durante el relevamiento de los restos del bergantín-goleta “Espora” (ex “Nancy”) de don Luis Piedrabuena naufragado en Isla de los Estados, en el análisis del roble blanco que formaba parte de su estructura y en el que resta determinar con total certeza si era roble blanco americano o europeo.

            Intuitivamente me arriesgo a opinar que este pecio ha sido construído en EEUU.

 TECNICAS CONSTRUCTIVAS

            Las técnicas constructivas dicen algo que marcan alguna pista para orientar hacia una nacionalidad. El desarrollo de los astilleros en  EEUU fue lenta al principio dada la gran carencia de mano de obra especializada que debió aprender de los carpinteros de ribera venidos de la metropoli y por lo tanto asumieron muchas de sus técnicas que luego perfeccionaron. Estas carencias mas la artesanal forma de preparar la madera en forma totalmente manual crearon una imagen de barcos de no demasiada calidad ni fortaleza como eran sus competidores britanicos, franceses y holandeses y que no se superaria hasta despues de la Guerra Civil. Dado que el informe del relevamiento habla de algunos aspectos de construcción defectuosa en este pecio, tenemos una pequeña pista que nos oriente. Para ser mas claro: de un barco británico, francés u holandés se podría esperar una meticulosa y esmerada construcción, de uno norteamericano de la época que nos ocupa cabria esperar una construcción mas vulgar y descuidada.

            Hay un aspecto que me llama poderosamente la atención en la conclusión de los autores del informe previo que me fue proporcionado, y es lo relativo a la unión de las distintas partes de las cuadernas “a tope y unidas solo por cabillas”. Dado que su conclusión se basa en dos campañas de varios dias de duración con varias personas observando cuidadosamente no tengo argumentos para dudar de ella. Yo he inspeccionado los restos en dos oportunidades con menos de dos horas útiles, incluso la primera vez los restos estaban mucho mas tapados por algas, las bolsas de arena con que se intentaba sedimentar el sitio y restos de líquidos cloacales que hacían bastante dificil la observación y realmente no pude ver ese detalle.

            Dando entonces por comprobado que esas uniones eran realmente “a tope” no puedo menos que concluir que se trata de una chapucería en materia de carpinteria de ribera. Por lo general esas uniones se realizaban con algun tipo de trabado o encastre (media madera, unión de rayo de Júpiter, etc) que distribuía los esfuerzos de la estructura a lo largo de una distancia conveniente. Poner dos cabillas ciegas para unir  tremendos maderos de 25 cm. de sección me parece el colmo en materia de mala construcción naval.

            Otro dato ilustrativo de mala calidad es el uso de cabillas o “treenails” de madera diferente a la que sujetaban. Tengo entendido que se tendia a usar las cabillas de la misma madera para evitar que se pudrieran demasiado rápidamente.

 DIMENSIONES

            Si a los 28 metros de armazón remanente le agregamos dos a cuatro metros que corresponderían al inexistente macizo de proa no es descabellado hablar de 30 a 32 metros de eslora, tal vez más ya que no hay indicios de que realmente no hubiera más casco que el que sugiere la estructura hallada. Con respecto a la manga de alrededor de  8,40 sugerida por los  4,20 m de las cuadernas remantentes, es consistente con la eslora a nivel de la regla clásica. El puntal es materia de conjetura dada la ausencia total de indicios pero tiene que haber sido entre 3 y 4 metros.

 DESPLAZAMIENTO

            He analizado alrededor de una veintena de planos correspondientes a veleros norteamericanos de la época comprendida entre 1750 a 1840 de dimensiones parecidas (ej. “Vixen” 1810; “Somers” 1842; “Rattlesnake” 1784; “Dos Amigos” 1824, etc.) concluyendo que por sus medidas este pecio tenía  un desplazamiento de entre 175 a 250 toneladas. Estamos hablando de “tons burden” que era la nomenclatura habitual de la época.

 LINEAS

            Ampliando el estudio de planos a varios  barcos más de la época mencionada, más grandes y mas chicos,  no he encontrado uno solo que tuviera el fondo plano. Esta mi suposición basada en antecedentes exhaustivos, puede por supuesto no ser así en caso de que se trate de un barco con un diseño particular. No obstante ello hay otro indicio muy elocuente de que el fondo no era plano teniendo en cuenta el evidente bisel de las partes inferiores de las  cuadernas para su contacto con la quilla.

 FORTALEZA DE LA ESTRUCTURA

            Para un análisis de la fortaleza de la estructura es posible sacar algunas conclusiones de las medidas de las cuadernas y su separación en relación con la supuesta eslora y manga del barco. Me he guiado en este punto por dos fuentes de información.

Vista de parte inferior de cuadernas. Notese el bisel de contacto con la quilla. Los rebajes que se observan son depredaciones a hachazos. A mitad derecha una de las bolsas de arena con la que se pretendía sedimentación de los restos.

Vista desde popa a proa. Se insinúan las líneas de agua, con estrechamiento de la popa. En parte inferior de la imagen algunas partes de la tablazón externa. Al fondo izquierda se encuentra el Museo del Desembarco, artífice de los esfuerzos tendientes a estudiar, identificar y proteger los restos. Es una iniciativa privada sin ningún tipo de financiamiento oficial.

            La primera consiste en el análisis de estos datos extraídos de un contrato de fabricación de una barquentina  para el gobierno norteamericano (“Jas. Tuft”, 1902) proporcionando los valores a la supuesta mencionada eslora del pecio. Su relación entre sección y separación de cuadernas se inscribe en la regla general de separar las cuadernas a la mitad de su sección, punto que se verifica bastante bién en el pecio que nos ocupa. O sea, es una construcción normal.

Clavos de distintos tamaños.

            Para la segunda he usado la información obtenida durante mi participación en el trabajo de campo de dos semanas de duración en la excavación de un pecio de antigüedad similar en cercanias de la localidad de Reta en la costa de la provincia de Buenos Aires. La parte descubierta de este naufragio permitiría asumir que podría ser  de mayores dimensiones que el de Punta cuevas, pero tiene una característica llamativa en cuanto a la separación de las cuadernas en proporción a su ancho, que es de apenas ¼ de ese valor. Es realmente una construcción sumamente  robusta y que nos muestra que realmente había barcos que se construían con parámetros de solidez extrema, superior al ejemplo de la barquentina y del pecio de Punta Cuevas para los que podemos aplicar la denominación de “normal”.

Trozo del forro de sacrificio.

             Para qué se construían barcos con este nivel de solidez? Todos los indicios apuntan a que los barcos balleneros debían cumplir con estas condiciones para soportar la dureza de ese trabajo (ej. “Lagoda” 1841, “Charles W. Morgan”, 1840) . La conclusión que emerge de estas consideraciones apuntaría a que el pecio de Punta cuevas no era un ballenero específico como supongo que lo era el de Reta. Esto no significa que no pudiera estar cumpliendo funciones como tal, o que estuviera dedicado a la caza de focas o lobos marinos.

Trozo del maderamen externo con signos de incendio. Notense las clavijas o cabillas de sujeción, restos de clavos y del forro de fieltro antipercebes.

 ANTIGÜEDAD

            Si ya era “restos del viejo Barco”  cuando llegaron los galeses a la zona significaría que llevaba unos cuantos años allí. Es sorprendente observar la increible fortaleza de barcos de madera, y cuantos años más sus restos aguantan todos los embates de la naturaleza por lo que no sería nada sorprendente que llevara ya muchisimos años en el lugar.

            Sin una datacion con alta tecnología será muy dificil determinar exactamente su edad, razón por la cual en el momento solo es posible asumir deducciones en base a algunos datos. Como mencioné en el punto relativo a las técnicas de construcción, ello nos hablaría de una etapa relativamente tan temprana como mediados a fines del siglo XVIII. La aplicación del fieltro bajo el maderamen de sacrificio para mantener a raya los organismos marinos es otro dato que nos dice que es muy, muy viejo, a mi juicio anterior a 1800. La aplicación de planchas de cobre contra teredos y demas pestes se empezó a usar en la Royal Navy  alrededor de 1761, es de suponer que para barcos mercantes tardaría algunos años más. El pecio de Reta –que parece haber sido un ballenero, mercante-  ya estaba forrado en cobre.

 SUPOSICIONES SOBRE LA SECUENCIA DE LA DESTRUCCIÓN

            Resulta bastante probado que el barco sufrió un incendio antes de embarrancar y que el mismo afectó  sectores de la obra muerta, pero escasamente de la obra viva lo que apuntaria a que llegó a la playa al menos flotando. Este punto está sostenido por las señales del uso de sus materiales componentes observadas en los testimonios de la época.

            Un aspecto que me resulta intrigante es la falta de la quilla, que por sus dimensiones y ubicación debería ser lo último a lo que los depredadores hubieran tenido acceso. Aún tenían a su disposición hermosos maderos de las cuadernas y tablas del forro externo e interno y se llevaron la pesadísima quilla, mucho mas enterrada? Una teoría apuntaría a que el barco quedó muy desmembrado por tormentas ya en sus primeras épocas quedando “arrancada” de la quilla la sección que hoy observamos. Aquí también sobrevuela un poco la posibilidad de que una construcción deficiente haya permitido la separación de las partes, cosa poco usual. A modo de ejemplo, el mencionado pecio de Reta que también sufrió incendio y exhaustiva depredación de sus materiales conserva grandes porciones de su impresionante quilla y algunos sectores de la sobrequilla.

            Yo creo que en los sectores aledaños puede haber más componentes de este pecio, suposición sostenida por la existencia del llamado BG1. La única razón por la cual no estoy totalmente seguro es la ubicación expuesta en una localidad donde el buceo es una actividad  central y que supuestamente tendrían que haberse ya hallado trozos de maderamen.

 ACCIONES  SUGERIDAS

            Creo que aún pueden ampliarse los estudios físicos e investigativos acerca del pecio.

            Desde el punto de vista físico, exposición profunda del sector de pié de cuadernas para dejar definitivamente descartada la existencia o no de quilla, y relevamiento subacuatico del sector en busca de evidencia de restos de maderamen.

            Desde el punto de vista investigativo, retomar contacto con las autoridades del museo de EEUU con las cuales el Museo del Desembarco ya ha tenido intercambio de información hace unos años y que creo firmemente es una veta informativa aún no suficientemente explorada.

            Con respecto a la posibilidad de que se trate del “Dolphin” como se me comentó oportunamente, sería interesantísima la posibilidad de obtención a través del contacto mencionado en el punto anterior, de planos o al menos características constructivas que permitan compararlas con este pecio de Punta Cuevas.

            Finalmente, recomiendo enfáticamente continuar por  todos los medios disponibles para lograr la declaración de Patrimonio Histórico Subacuatico a nivel nacional. Paralelamente a ello, lograr reconocimiento local al menos para ubicar cartelería de advertencia en el sitio, complementada con algún tipo de malla tejida que impida el acceso de personas al pecio.

            Todas estas recomendaciones están hechas en el convencimiento del suscripto de que el pecio de Punta Cuevas reviste una enorme importancia en términos arqueológicos e históricos lo que hace imprescindible protegerlo de la mejor manera posible.

 Tandil, abril de 2009.-

 FUENTES CONSULTADAS: 

-         The History of American Sailing Ships. H. I.  Chapelle, 1935.

-         Naufragios en el Cabo de Hornos, Isla de los Estados, Magallanes, Peninsula Mitre, Malvinas y Georgias del Sur. Lic. C. P. Vairo, 2000.

-         Das grosse Buch der Schiffe. J.H. Martin und G. Bennett, 1978.

-         El Timonel. F. Bosch, 1946.

-         Modelismo Naval. L.Segal, 1955.

-         Enciclopedia La Aventura del Mar.

-         Agamemnon. A. Deane, 1998.

-         Enciclopedia La Marina.

-         El Pecio de Reta. G.A. Seidel, 2002.

-         Los Pecios de Puerto Argentino. G. A. Seidel, 2008.


La noticia segun apareció en el diario La Nacion del 26 de Febrero del 2007, segun nota de María Giselle Castro.

Descubren un barco galés del siglo XIX

PUERTO MADRYN.- Los restos de un barco de madera, que estaban enterrados en la arena y cuyos primeros vestigios fueron encontrados en 2003, quedaron ahora al descubierto la semana última en las costas del golfo Nuevo.

Para los investigadores del programa de arqueología subacuática que depende del Instituto Nacional de Antropología (INA), que se encuentran en la zona y que desde entonces vienen analizando el hallazgo, se trataría de un navío construido durante la primera mitad del siglo XIX y que habría naufragado a causa de un incendio, antes de la llegada de los colonos galeses a estas costas, en 1865.

"Estimamos que se trata del barco hundido que los galeses mencionan en las crónicas donde relatan su llegada a la zona. Allí cuentan que utilizaron las maderas de un barco hundido para armar sus primeros refugios, y eso es muy posible, porque el barco está visiblemente hachado", dijo a LA NACION Fernando Coronato, integrante de la Asociación Punta Cuevas, quien en 2001 encontró, mientras caminaba por la playa, una tabla que fue el puntapié para el inicio de la investigación.

Coronato, que además es profesional del Centro Nacional Patagónico, un apéndice del Conicet, informó que durante la semana última los investigadores del INA recogieron para analizar trozos de maderas de distinto tipo, arandelas, clavo y hasta un zapato encontrado dentro del barco.

"Ahora viene el trabajo en laboratorio, que va a demandar mucho tiempo. Las personas que vinieron de Buenos Aires son especialistas en barcos y a partir de las características de la construcción y los materiales pueden concluir dónde y cuándo se construyó", dijo.

Preservación de los restos

La primera hipótesis de los antropólogos es que se trata de un barco lobero norteamericano, construido en 1850. En ese momento, indicaron, eran usuales los viajes a estas latitudes para la caza de lobos marinos. Además, según los análisis hechos en 2003, cuando el barco apenas se dejó ver, se concluyó que una parte de la madera empleada en la construcción de la embarcación es pino nativo del este de los Estados Unidos.

Los restos del barco aparecieron en la zona sur de la ciudad, en Punta Cuevas, y fueron tapados con bolsas de arena para protegerlos de la erosión hasta tanto el gobierno de la provincia resuelva qué hará con ellos: si los extraerá para conservarlos o si serán protegidos de manera definitiva y se los dejará donde están, en la misma zona adonde llegó el primer contingente de colonos galeses, en mayo de 1865.

En las aguas de los golfos Nuevo y San José yacen varios naufragios antiguos vinculados con la colonización y el desarrollo económico de la región. Los estudiosos marcan que los restos náufragos de al menos 30 barcos de distintas épocas se encuentran en la zona costera de Chubut. Y según datos del programa de arqueología subacuática que dirige la doctora Dolores Elkin, varios ya han sido relevados.

Este sitio es publicado por Carlos Mey -  Argentina

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