Historia y Arqueología Marítima

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Estudio sobre el estado de conservación del pecio de Bahía Galenses (Puerto Madryn, Chubut).

Víctor Fratto*

Antecedentes y objetivos.

El presente estudio se realiza con el objeto de conocer el estado físico de la madera del pecio de Bahía Galenses, a fin de tomar las medidas correctas de preservación y manejo de la embarcación.

El pecio se encuentra en una en una ensenada que en cartografía argentina antigua es denominada como “Bahía Galenses” (Dumrauf 1993). Hasta el año 2002 el pecio se encontraba completamente cubierto de sedimentos. El hecho de que a partir de esa fecha comenzara a descubrirse ha expuesto la madera a nuevas condiciones ambientales, las que probablemente estén acelerando el proceso de deterioro de la embarcación. A esto se suma el hecho de encontrarse en la zona intermareal, lo que somete al pecio a una gran actividad erosiva generada por la acción de las mareas. Condición que también es favorable para algunos invertebrados marinos que lo han colonizado.

Ante esta nueva situación del pecio surgen una serie de interrogantes que a través de este trabajo pretendemos responder.

Existe la creencia de que por encontrarse en zona intermareal, la madera expuesta se halla adaptada a la desecación por lo que no sufriría gran deterioro en caso de extraerla. Ante esto nos encontramos con dos posibilidades. La primera, que sea realmente así y que los niveles de concentración de agua en la madera expuesta disminuyan considerablemente durante la bajamar. La segunda posibilidad es que el porcentaje de agua en la madera expuesta sea igual o similar durante la bajamar y la pleamar.

Otras incógnitas a resolver son:

• ¿Cómo ha afectado a la madera la exposición a organismos marinos?

• ¿Cuán diferente es el estado de conservación de la madera expuesta respecto de la cubierta aún por sedimento?

• ¿Cuánto alcanza a deshidratarse la madera expuesta con las bajamares, respecto a la misma madera con pleamar?

• ¿Qué diferencias estructurales hay entre la madera extraída hace mas de 4 años y la que aún se encuentra en su sitio?

Ya sea que el pecio siga estando en el sitio o sea extraído, las repuestas a estos interrogantes nos permitirán conocer el estado real actual de naufragio. De esta forma podremos tomar decisiones que favorezcan la preservación de este importante patrimonio cultural tan relacionado con la existencia de las primeras casas de la ciudad de Puerto Madryn.

*Comisión Técnica de la Asociación Punta Cuevas

Los estudios se realizaron sobre el mismo tipo de estructura de la cuaderna, los genoles, de los cuales se conoce que fueron hechos con madera de Quercus robur (n.v. roble europeo) (Murray et al 2009). Se eligió a los genoles por tratarse de la estructura expuesta más abundante y por hallarse un genol deshidratado en el Museo del Desembarco, que nos permitió hacer análisis comparativos.

Por tratarse de un yacimiento arqueológico limitamos el número de muestras a 10 unidades de cada una de las 3 condiciones que nos propusimos evaluar del sitio del naufragio y sólo 4 del genol deshidratado exhibido en el Museo.

Todas las muestras obtenidas del sitio del naufragio fueron sometidas a los siguientes estudios:

• Porcentaje de agua contenida.

• Densidad.

• Observación macroscópica (deterioro de la madera y colonización por organismos marinos).

Sobre la madera seca se calculó la densidad de la misma y se observó si hubo deterioro post extracción, considerando que no ha tenido ningún tratamiento de estabilización y preservación. Sobre la madera expuesta se tomaron dos tipos de muestras, uno en bajamar y otro en pleamar con una cobertura de agua de 1,80 mts y un tiempo de cubrimiento de agua de 2  horas. Las muestras fueron pesadas en balanza analítica. Los volúmenes se midieron utilizando el método de Arquímedes. A partir de los pesos de madera húmeda y madera secada en estufa se calculó el porcentaje de agua retenida en las muestras. La observación macroscópica de las muestras se realizó con lupa binocular de 20X.

Resultados.

El sitio se encontraba hasta el año 2002 completamente cubierto por sedimento (Murray et al 2009), a partir de ese año el nivel de sedimento de cobertura ha ido disminuyendo con algunas variaciones temporarias originadas por la acción del mar.

Una observación macroscópica in situ evidencia un considerable aumento de la cantidad de organismos que están colonizando la madera, principalmente algas y cirripedios, aunque también algunos cangrejos, bivalvos y gasterópodos es tan utilizando esta suerte de “arrecife” como sitio de refugio y forrajeo.

No obstante el mayor deterioro que está sufriendo la madera no se observa a simple vista ya que comienza a pocos milímetros debajo de la superficie y se extiende por aproximadamente 10 cm hacia el interior de la misma. Todas las muestras obtenidas de las maderas expuestas se encontraban colonizadas por teredos xilófagos. En algunos casos encontramos trozos de madera faltante producida por pisoteo o vandalismo en los que al exponerse el interior de la pieza fue fácil identificar los tubos calcáreos que indican la presencia de estos organismos.

La presencia de estos invertebrados ha repercutido considerablemente en la resistencia de la madera lo que se ve reflejado en los resultados de densidad que presentan las muestras.

En el siguiente cuadro se expresan los valores promedio de densidad obtenidos para madera expuesta, madera bajo nivel de sedimentos y madera seca exhibida en el museo. Se agrega como dato comparativo la densidad conocida para la madera de Quercus robur.

Tal como se mencionó anteriormente existen discrepancias sobre la resistencia de la madera a la intemperie por encontrarse en una zona intermareal. Sin embargo al analizar el porcentaje de agua retenida en la madera expuesta tanto en bajamar como en pleamar no se hallaron diferencias significativas, dando como resultado un 60.51 % de agua en bajamar y un 60.69 % durante la pleamar. Tampoco hay gran diferencia en la concentración de agua respecto de la que se encuentra bajo el nivel de sedimentos, que presentó un 68.08 % de agua. Esto puede deberse principalmente a que el agua se infiltra en la madera por capilaridad, proceso que no logra revertirse en las escasas 3 horas que permanece a la intemperie la madera entre el pico de bajamar y el momento en que vuelve a cubrirse de agua.

La observación de las muestras bajo la lupa indicaron los siguientes resultados:

Conclusión.

Considerando el completo trabajo realizado por Murray et al (Campañas 2006 y 2007), y comparando el estado del pecio en aquel momento y ahora, se puede apreciar que desde que el pecio comenzó a descubrirse de sedimento el deterioro de la madera ha tenido un aumento exponencial que hace prever un futuro no muy promisorio para este importante patrimonio cultural de la costa Madrynense. Los invertebrados que lo han colonizado debilitaron considerablemente la madera por lo que es común encontrar trozos desprendidos o próximos a desprenderse producto principalmente de las actividades humanas, siendo la más común el pisoteo ex profeso o accidental de bañistas.

La madera expuesta y la guardada en el Museo del Desembarco, parecen en buen estado a simple vista, no obstante en análisis bajo la lupa evidencia cierto grado de resquebrajamiento producido entre otros factores por el desarrollo de cristales de cloruro de sodio.

Como se ha podido comprobar no existen prácticamente diferencias en el contenido de agua en la madera expuesta con bajamar cuando se encuentra cubierta durante la pleamar.

Recomendaciones.

El sistema de protección in situ desarrollado por Murray et al, de cubrir las maderas con bolsas de polipropileno rellenas de arena dio un buen resultado durante los primeros meses, en los cuales estas bolsas colaboraron en la acumulación de sedimento. Pero en menos de un año algunas bolsas fueron removidas por el mar y otras por los mismos bañistas. Hoy la mayoría de ellas se encuentra entre los espacios de las cuadernas.

Dado que el sitio significa un riesgo para bañistas, la primera medida que se debería adoptar en la señalización del pecio mediante boyas y lastres. Coincidimos con las recomendaciones hechas por Murray et al en cuanto a que debe ponerse en valor el pecio y proseguir con el monitoreo del mismo. Con respecto al avance del deterioro por organismos colonizadores no hay nada que pueda hacerse in situ.

La única opción razonable que se presenta para tratar de conservar los restos del pecio es la extracción del mismo, siempre y cuando se cumplan las siguientes condiciones:

• Se realice bajo la supervisión de especialistas en arqueología subacuática.

• Se disponga de un sitio para la estabilización de las piezas rescatadas.

• Se cuente con un espacio cubierto dentro del Parque Histórico Punta Cuevas para su correcta exhibición y resguardo.

Conclusión

El pecio de Bahía Galenses es la embarcación más antigua hallada sobre la costa de la Ciudad de Puerto Madryn, con una clara relación entre el mismo y la construcción de las primeras viviendas que hubo en la ciudad y que fueran habitadas por los colonos galeses de 1865 y 1867 en Punta Cuevas. Su preservación es una obligación ineludible de Estado y de los ciudadanos como parte del mismo. Entre sus maderas y clavos todavía hay mucha información enterrada. Con cada trozo que se desprende estamos perdiendo una parte de nuestra historia.

Agradecimientos.

A Fernando Coronato y Hugo Álvarez por la colaboración en las tareas de campo y prácticas de laboratorio. A la Asociación Punta Cuevas por facilitar las maderas expuestas y archivadas para la obtención de muestras. Al los laboratorios de Suelos y de Aves Acuáticas del Centro Nacional Patagónico (CENPAT‐CONICET) por facilitar su espacio para el pesaje de las muestras.

Bibliografía.

Murray et al. Un sitio costero vulnerable: el naufragio de Bahía Galenses (Puerto Madryn, Chubut). 2009.

Rodríguez F. Densidad normal de la madera de las principales especies forestales de Castilla y León. Centro de Servicios y Promoción Forestal y de su Industria de Castilla y León

 
 

Este sitio es publicado por Carlos Mey -  - Martínez - Argentina

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