Historia y Arqueologia Marítima

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ARQUEOLOGÍA MARÍTIMA EN EL LAGO BUENOS AIRES

Avances en la preservación de la histórica lancha del Perito F.P. Moreno.

Por Guido Andrés Seidel

(Ver 2ª Parte)

Continuando con la intención de rescatar del olvido la pequeña historia marítima de regiones generalmente poco tenidas en cuenta, esta vez le toca a una singular embarcación que no por chica tiene menos importancia en la historia nacional.

Hacia tiempo que quería escribir algunas líneas sobre ella  pero siempre me faltaban datos. Incluso ahora me falta muchísimo pero si sigo esperando esta información nunca va a ver la luz.

Tomé contacto con el tema por primera vez en enero de 1997 durante un viaje a la zona de los lagos Posadas y Pueyrredón yendo en busca de una gran chata lanera que se había hundido en el último de éstos espejos de agua alrededor de 1940. Volviendo de Chile por Chile Chico y Los Antiguos pasamos unos días en la ciudad de  Perito Moreno y un golpe de suerte me permitió saber algo de este singular barquito.(Ver foto anterior).

Perito Moreno es una pequeña y simpática población en el norte de la provincia de Santa Cruz y la conocí por primera vez en 1973 cuando en mis épocas de  piloto patagónico realicé varios traslados de pasajeros hasta allí. Desde entonces he vuelto muchas veces y siempre ha sido escenario de alguna anécdota risueña como por ejemplo cuando una vez viniendo por la Ruta 40 tuve que desarmar al lado de la carpa todo el tren trasero de mi Renault 6 para reparar un buje que había sucumbido al inclemente ripio.

La importancia de la población está dada por su proximidad a la localidad de Los Antiguos que con su peculiar microclima es un gran centro productor de fruta fina, y uno de los puntos fronterizos con Chile mas importantes del sur. En los últimos tiempos está teniendo considerable protagonismo turístico por ser base para las visitas a la Cueva de las Manos del río Pinturas.

También es –y acá voy finalmente al grano- escenario de gran parte del patriótico trabajo del Perito Francisco P. Moreno en aras de la defensa de nuestras fronteras durante una época muy delicada en que las pretensiones territoriales del país hermano amenazaban nuestra Patagonia.

Según cuenta la leyenda fue precisamente en ésta zona cuando después de agasajar a la Comisión de Límites con copiosas dosis de asado y vino modificó durante la noche a pico y pala el curso de un río local para que responda al principio de la divisoria de aguas y gracias a eso gran parte de la zona quedó para Argentina. Cuanto hay de cierto en ésta anécdota, no puedo aseverarlo!

El asunto fue que charlando por aquí, husmeando por allá, pesqué el dato de la existencia de una lancha con la que entre 1897  y 1898  el Perito había hecho el relevamiento de los lagos Buenos Aires/General Carrera que es el nombre de la parte chilena del mismo.

Logré ubicar a un señor mayor que había sido intendente de la localidad y que gentilmente se ofreció a mostrármela.  Me llevó al Corralón Municipal y allí, ente maquinaria vial y trozos de chatarra se encontraba arrumbado el casco bastante entero de una lancha fabricada en  hierro remachado de unos 8 metros de eslora. El estado de la obra viva era excelente a pesar de más de un siglo de abandono sin ningún tipo de mantenimiento. Obviamente, se trataba de una construcción de gran calidad.

La lancha era impulsada por una máquina a vapor que lamentablemente ha desaparecido a lo largo de los tiempos así como todo tipo de mecanismos. Se conservan las bancadas que sostenían caldera y máquina, y la pasada del eje de la hélice.

La puedo imaginar como una de esas embarcaciones que se usaron mucho en los lagos de África, similar a la famosa “African Queen” de la inigualable novela de C.S. Forester que el séptimo arte inmortalizó con los protagonismos de Katharine Hepburn y Humphrey Bogart. La pequeña caldera funcionaría con cualquier tipo de combustible y el motor a vapor sería sencillo y fácil de mantener además de ser lo único a mano en las épocas en que aún no se había inventado el motor de combustión interna.

Lo que me costaba entender -y así se lo dije al amable señor que se había molestado un domingo para acompañarme-, era como semejante testimonio de nuestra historia se dejaba en ese estado de abandono.


Pasó el tiempo, y en marzo de 2005 se dieron las circunstancias de estar nuevamente de paso por Perito Moreno. Como casi siempre, pregunté a algún lugareño si había novedades sobre la lancha, y cual no sería mi sorpresa cuando me dijo muy orgulloso “si, está en la placita cerca de la laguna”.

Salí como una centella hacia el lugar. Al llegar y verla, dos sentimientos opuestos pugnaban por afirmarse en mi cabeza. El primero era de satisfacción por verla finalmente en un lugar público y a la vista. El segundo era de crítica por la forma muy poco profesional con que había sido literalmente “ensartada” sobre una cama absolutamente inapropiada y dañando severamente las centenarias planchas del casco.

Tampoco el lugar me pareció apropiado, ya que por su importancia merecería estar expuesta en un lugar más céntrico y con cartelería alusiva donde todo visitante pudiera conocer  este icono de la defensa de nuestras fronteras.

            A todo lo largo del año y merced a alguna persona local de buena voluntad que procura no descansar en la indiferencia que tiñe el accionar indiferente de buena parte de nuestros servidores públicos,  fui obteniendo a cuentagotas alguna información adicional.

            Lo primero que surgió en relación con la lancha fue la mención del Ingeniero José Pallavicini, quien forma parte de la Comisión de Límites a partir del año  1897 con el cargo de auxiliar tercero.

Su designación fue solicitada por el Perito Moreno al Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, el 10 de septiembre del citado año.

            El 16  de septiembre de 1897, el Perito Moreno informa al Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto la composición de las distintas subcomisiones que trabajaban a sus órdenes, como también quienes integraban las mismas.-  De acuerdo a ello, el Ingeniero José Pallavicini forma parte de la Octava Subcomisión a las ordenes del Ayudante Jefe Don Gunardo Lange y del Ayudante Don Juan P. Waag.

            Cabe señalar el informe producido por el Señor Waag fechado en “Casa Richards” el 12 de diciembre de 1897 en el que se transcriben las instrucciones dadas al Auxiliar José Pallavicini para el levantamiento a plancheta del Lago Buenos Aires.

Esto permite deducir que fue Pallavicini el verdadero usuario de la embarcación. No he podido obtener datos sobre el origen de la lancha, ni si era propiedad o no del ingeniero.

            En el informe elevado por el Señor Waag, desde el “Campamento Río Fénix” (probable denominación primera del actual pueblo de Perito Moreno) con fecha 9 de febrero 1898, se detallan los trabajos ejecutados por el Ingeniero Pallavicini en la región del Aysén, y en el se dice: “El Señor Pallavicini ha levantado sobre plancheta la costa Este del Lago Buenos Aires y parte del Río Fénix entre dicho lago y Pariaiken, y seguirá al Este hasta el Río Deseado”.

            Pocos meses mas tarde, el 9 de abril de 1898 fallece el Ingeniero Pallavicini a consecuencia de una enfermedad que fuera reputada de uremia según consta en el acta que Moreno y los miembros  de la Octava Subcomisión levantaron en tal circunstancia.

            En homenaje a su memoria se denomina actualmente con su nombre al Área Norte del Lago Buenos Aires, así como una península sobre este lago. Sus restos descansan en esa península sobre el Lago Buenos Aires, y durante mucho tiempo al lado derecho de su tumba se encontraba el casco de la embarcación que empleara para sus tareas. La embarcación estuvo completa un tiempo hasta que el anterior propietario de la estancia le saco todo lo que tenia y dejo solo el casco.

            De las investigaciones surge también que los precursores del traslado de la lancha en el año 1990/91 aproximadamente, fueron los concejales Daniel Fernández y Dora Basani. Dado que en 1997 la lancha se encontraba arrumbada en el corralón municipal esta información  se debe referir al traslado de Península Pallavicini a la localidad de Perito Moreno. Trasladarla desde la estancia para después dejarla tirada en el corralón municipal donde solo por milagro no desapareció en alguna periódica venta de chatarra realmente no tiene mucho sentido y solo ratifica la tendencia del político promedio argentino a hacer las cosas por la mitad.

            En el verano de 2006  tengo previsto volver a Perito Moreno para continuar investigando, y existe una invitación para visitar la zona de Península Pallavicini.

Quien sabe, tal vez pueda escribir la segunda parte de esta historia!

Existe un ángel que me abrió la caja milagrosa de la información, a quien debemos agradecer su excepcional buena voluntad.

 

Tandil, octubre de 2005.-

 

Este sitio es publicado por Carlos Mey -  - Martínez - Argentina

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