Historia y Arqueologia Marítima

HOME

Indice  de Arqueología subacuática

La Goleta nacional "SOCIEDAD" El naufragio de Dunamar.

 

Datos enviados por el Sr. Hugo Cortés, Director del Museo Regional de Claromecó - Junio del 2013.

NOTA: el rescate de partes de este naufragio como se comenta aqui, no esta permitido ya por Ley  Nº 25.743 / 2003 de Proteccion del Patrimonio Arqueologico y Paleontologico, ya que cualquier resto encontrado debe ser denunciado ante la autoridad correspondiente. Este naufragio tiene ya un proyecto de investigacion, auspiciado por la Fundacion Histarmar, que esperamos se concrete en poco tiempo. Los objetos retirados y mostrados aqui, se encuentran a resguardo, a cargo del Museo regional Claromecó.


Desde hace muchos años se sabía que a unos cuatro mil metros del arroyo aparecían unas cuadernas de madera cuando la playa perdía nivel de arena por efecto de las mareas, casi siempre después de un temporal. Por ejemplo en Diciembre de  1934 el diario la Hora de Tres Arroyos informa que se hallaron los  restos de un barco en Claromecó.

Como sabia ocurrir cada tanto en Octubre de 1967 se descubrieron las cuadernas mostrando el sitio, en la línea de marea baja. En esos años mi hermano (Ricardo Cortés) en sociedad con Alberto Cier (Toti) estaban formado una pequeña empresa vial y cuando ocurrió este avistaje llevaron hasta el lugar una pala mecánica con la intención de sacar la arena que cubría el pecio. Después de mover toda la arena que pudieron durante la marea baja, debieron abandonar cuando el mar comenzó a crecer, sin poder hacer ningún hallazgo significativo.

Pero en los días siguientes paso algo inédito, sobre el naufragio se formó un canal que con el mar en bajante dejaba ver una gran cantidad de objetos que habían estado cubiertos durante tantos años. Creemos que esto ocurrió porque la corriente marina continuó moviendo arena a lo largo del barco, donde se había estado trabajando con la maquina.

Ahora sí, con los restos a la vista trabajamos con gran frenesí, sabiendo que no contábamos con mucho tiempo antes que comenzara a crecer. En esa oportunidad se rescataron dos anclas grandes, de aproximadamente 500 Kgs c/u y otra de unos 70 Kgs, engranajes que deben haber pertenecido al cabrestante de anclas, setenta metros de cadena con contrete de las anclas, una pieza de fundición presumiblemente de la botavara donde se lee “Auckland Hamburg”, una bomba de achique de fundición (donde se encontró la inscripción Oniz Hamburg ), y  una cantidad innumerable de objetos pequeños.

 

 

 

 

 

 

Como esto ocurrió hace cuarenta y seis años es lógico que me haya olvidado de muchos detalles, por ejemplo mi hermano recuerda que nos acompañó gente del pueblo que se enteró  y nos ayudó en el rescate, armamos un trípode con palos de eucalipto sobre los restos más pesados donde instalamos un aparejo de cadenas grande, que era de mi abuelo, de esa manera levantamos las anclas y cadenas para después arrastrarlas a donde se pudiera arrimar la pala cargadora, ya que sobre el barco se había formado un canal con más de medio metro de agua, escarbando con la manos en el fondo de ese canal es como conseguimos rescatar cosas que después estudiamos con detenimiento tratando de desentrañar este misterio.

A raíz de las inscripciones halladas supusimos que el barco podría ser alemán y dado que llevaba tal vez mas de cien años siniestrado y nadie sabía de que se trataba les dimos los datos a don Ángel Fangauf para que nos averiguara a través de la embajada alemana. Cuando un tiempo después tuvimos la respuesta fue que en las cartas marinas que ellos tenían figuraban otros siniestros en la zona pero no en este lugar y que la inscripción se debía a que Tomás Auckland fabricó herrajes para barcos en Hamburgo aproximadamente hasta 1890.

Una particularidad que notamos al observar los objetos hallados, es que el barco se había incendiado (no dejaba duda al ver muchos restos de chapa de bronce con los bordes fundidos por acción del fuego), aunque supusimos que el incendio había ocurrido cuando ya estaba encallado.

El álbum del  cincuentenario de Claromecó editado en 1970 por Carlos Bancur y Victor Dubovik  le dedica cuatro páginas donde se ven fotos sacadas en esta ocasión y el resultado de  la investigación que hicieron los editores en antiguas publicaciones de Tres Arroyos. En el periódico “El libre del sur”  encontraron  tres notas de Junio 1890, sin embargo el siniestro que aparece en estos artículos breves no tiene coincidencias con el de este barco.

En años posteriores se volvió a descubrir en algunas ocasiones,  por ejemplo en Agosto de 1997, en ese momento  Carlos Bancur (que había sido uno de los participantes del rescate de 30 años antes) junto a un grupo de amigos consiguió recuperar un ancla y objetos que seguramente eran parte de la carga que transportaba el barco y estuviera estivada en bodega (Camas de hierro, tijeras, hachas, balas, arados, palas, y otras herramientas).

En Octubre de 2010, después de un temporal que movió gran cantidad de arena, aparecieron nuevamente  a la vista algunas varengas y tablas del forro exterior de la sección de proa, sobre las que se veía una masa compacta de hierros oxidados compuesto en gran parte por cadenas y dos formas cilíndricas que deben haber sido los escobenes.

 

 

Y por fin en Marzo de este año, después de cincuenta años de investigación infructuosa di con el dato que tanto habíamos buscado. En una reunión de museos del Partido de Tres Arroyos le pregunté a Marisa Martín, directora del Museo Mulazzi, si conservaban papeles oficiales de la época de la fundación de la ciudad de Tres Arroyos (1884), y para mi sorpresa me dice que habían conseguido documentos mucho más antiguos, pertenecientes al juzgado de paz del partido (en Enero de 1867 comenzó sus funciones el primer Juez de Paz de Tres Arroyos). Me di cuenta en el acto que ahí debía estar registrado el naufragio del buque desconocido y ante mi requerimiento me pidió que le diera tiempo para buscarlo.

Quince días después Marisa me escribió notificándome que habíamos tenido suerte y me adjunto dos notas de Mayo de 1876 que se habían emitido en el Juzgado de paz de Tres Arroyos; una dirigida al “Capitan del puerto de Buenos Aires” y la otra a Victorio De la Canal, Juez de Paz de Necochea, notificándolos que a raíz de un incendio ocurrido a bordo de la “Goleta Nacional Sociedad” encallaron  a la altura del Rincón de Anasagasti (hoy playa de Dunamar) , sobreviviendo los tripulantes  y cuatro pasajeros.

 En el Libro "Apuntes sobre los buques de la Armada Argentina", Tomo II Pag. 556, se menciona:

Goleta SOCIEDAD, año de referencia 1826, Eslora 18 mts, manga 3 mts, puntal 2 mts, Calado medio 1,45 mts, 55 tons. tripulacion 20 hombres.

Historial:

1826: es una goleta mercante, de la matricula del puerto de Buenos Aires. Su participacion en la guerra como transporte es relativa (se refiere a la guerra con el Imperio del Brasil) y s etraduce en el fletamiento que de ella se hace en Septiembre de 1826, para conducir la tripulacion del Corsario "28 de Setiembre" desde Buenos Aires hasta Maldonado, lugar donde se armaba éste. Es la primera embarcacion al servicio de la Armada con este nombre.

Creemos que las medidas mencionadas en este libro no se correponden con las del buque hallado en Claromecó, no obstante lo mencionamos ya que es la única mencion que hemos halado de una goleta de este nombre. (Mey)

Falta contar aún las vicisitudes de los náufragos hasta su salvacion.

Este sitio es publicado por la Fundacion Histarmar -  Argentina

Direccion de e-mail: info@histarmar.com,ar