Historia y Arqueologia Marítima

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Indice  de Arqueología subacuática

BARCOS ENCALLADOS SOBRE LA COSTA NORTE DE PENINSULA MITRE

Informe de Antonio E. Cornejo - 1986

Publicado en el Boletin del Centro Naval el 22 de Marzo de 1989

Intercalada en las distintas campañas de estudio de la flora y la fauna de Península Mitre, organizadas por la Dirección del Museo Territorial de la Ciudad de Ushuaia, se llevó a cabo una, relacionada con la Arqueología Naval, buscando lograr un relevamiento de inventario de campo con todos los restos de naufragios que existen a lo largo de la costa norte, que va desde Bahía Thetis hasta Cabo San Pablo.

Tuve el honor de ser invitado a participar en dicho trabajo por el señor Oscar Pablo Zanola, Director del Museo, conjuntamente con el Jefe de Departamento de Arqueología Naval, arqueólogo Jean Marie Franchomme, y el Jefe de la sección Fotografía, Laboratorio Fotográfico y Cinemateca, fotógrafo profesional Víctor Hugo Cuello, ambos pertenecientes al personal estable del Museo Territorial.

Luego de los preparativos de rigor para estos casos, y transportados por el helicóptero de la Gobernación del Territorio Nacional de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlantico Sur, el 1o de febrero de 1987 comenzamos esto odisea.

Historia previa

A principios del año 1985 con el teniente de 1ra Ingeniero naval Ciro Federico Bíanchi, nos enteramos que el señor Zanola tenía intenciones de comenzar un estudio tendiente a aclarar definitivamente cuales eran los barcos que habían encallado en toda esa zona, motivado por el sano afán de completar aún más, los vastos registros históricos que, en términos generales, el Museo posee, ...pero no tenía el personal idóneo para llevarlo adelante.'

Inmediatamente nos pusimos a trabajar poniendo de manifiesto un gran entusiasmo personal, a sabiendas que no poseíamos la experiencia ni el aval profesional especializado al respecto.

A pesar de ésto, pudimos determinar y clasificar algunas piezas obtenidas de esa zona en diversas campañas anteriores, verbigracia se pudo coprobar, que el cañon de época que está depositado en uno de los patios del Museo, es de a 6 y corresponde el año de construccion 1728; como otras a las que no se les pudo efectuar ninguna determinacion, porcarecer completamente de datos que puedan legar a orientarnos siquiera de donde provienen.

No obstante este panorama, se continuó adelante con los preparativos para la futura campaña, a realizarse en febrero de 1986, la cual se debió posponer hasta el año siguiente por causas ajenas a nuestra voluntad, las que se manifestaron fundamentalmente por la falta de medios de transporte hacia la zona de operaciones.

Los preparativos previos a la nueva campaña fueron incesantes, tratando no sólo de ultimar detalles para no padecer penurias en el campo, sino de continuar adquiriendo conocimientos acerca de lo que lograríamos ver. Es allí que la imaginación corre en forma vertiginosa y se crea una expectación propia de lo desconocido, tratando de lograr parámetros ideales a nuestros interrogantes.

Primera etapa

Ya en vuelo hacia Caleta Policarpo, pudimos observar desde el helicóptero, favorecidos por el día despejado que se presentaba, las estancias Túnel, Remolino y Harberton para llegar luego a Puerto Español, de donde se cruza de Sur a Norte para llegar a playa Donata.

Al pisar tierra la emoción nos embargó, porque supimos que se estaban haciendo realidad nuestras aspiraciónes.

Inmediatamente logramos acomodar nuestros equipaje y ios víveres en el lugar asignado dentro del antiguo puesto Donata, perteneciente a la estancia Policarpo, para estar listos s comenzar con las observaciones en toda la zona.

El jefe de este pequeño grupo fue el arqueólogo señor Franchomme, el cual diagramaba los trabajos a realizar según las necesidades y, si se presentaba alguna alternativa especial, implementaba la metodología adecuada acorde a sus conocimientos profesionales. Todas las observaciones y tareas específicas eran registradas fotográficamente por el señor Cuello. Mi función giraba dentro de un entorno de ayuda en todo lo que se realizaba, fundamentalmente en la determinación y clasificación de elementos encontrados en el terreno.

Nuestro primer trabajo fue intentar llegar al resto del barco varado a escasos 150 metros al Este del extremo de la punta Donata, pero a causa del viento Norte que se manifestó durante todo el día, y haberse producido dos jornadas antes, las mareas de Sicigias, no pudimos llegar hasta las inmediaciones, pero logramos ver su caldera humutubular y los extremos de lo que suponemos son los restos metálicos de la roda y el codaste.

En los días sucesivos pudimos apreciar innumerables restos de maderas pertenecientes a un barco naufragado, todas en el sector Este de P|aya Donata, como así también dos trozos de m´stiles de velero utilizados para construir lo que pudo ser un corral para animales, o un cementerio donde fueron enterrados cuatro marinos muertos en esta zona, sefgun lo manifestado por el Señor Arturo santana, baqueano y antiguo poblador de la zona.

También pudimos observar y sacar diversas conjeturas sobre los barriles de cemento endurecido que, utilizados algunos para la construcción del llamado "fortín", otros disipados por doquier y los menos enterrados debajo de la arena de sedimentación, existen a lo largo de toda la playa Donata. Observamos además una parte constitutiva de un cabrestante en el sector Oeste de la Caleta y otros sobre la playa del sector Este del estuario del Río Policarpo, cercano a una embarcación menor tipo ballenera toda destruida.

Un día completo dedicamos al recorrido minucioso de toda la playa Duquesa, pudiéndose registrar gran cantidad de piezas de restos de naufragios. La mayoría pertenecen al Duquesa de Albania, velero de gran porte varado en el extremo occidental de esta playa, y otros en menor cantidad, de algún barco construido de madera, que presumiblemente pudo haber encallado en las inmediaciones orientales de esa playa.

Muy interesante fue poder acceder a las entrañas funestas de aquel inmenso velero, que hoy inmóvil y moribundo se ve azotado continuamente por el sombrío y endemoniado mar austral, pudiendo discernir en detalle cada una de las partes componentes, para llegara determinar apreciaciones sobre su llegada a esa playa, incendios a bordo, etc.

Segunda etapa

Luego de seis días de trabajo en toda la zona de Caleta Policarpo y playa Duquesa, nos trasladamos en el helicóptero hasta el saco de Bahía Thetis.

Allí pudimos continuar nuestras observaciones, logrando ver en esa zona dos importantes naufragios de veleros similares en tamaño y año de construcción al  Duquesa de Albania. El primero se encuentra en la margen Sur del Cabo San Vicente y el otro a escasos 2000 metros al Oeste de este cabo.

Es innumerable el material encontrado como restos de naufragios a lo largo de toda esta costa, y en inmediaciones de la casa de la antigua lobería instalada en el saco de Bahía Thetis. Estas observaciones fueron realizadas en tres días de trabajos.

Tercera etapa

Aquí comienza el traslado de regreso hasta Cabo San Pablo a lomo de caballo, acompañado por el señor Arturo Santana y el señor Ramón Villalba, su ayudante. La primera parada se efectúa por espacio de tres días en las instalaciones de la antigua estancia Policarpo, situada al Sur de la Caleta Falsa.

En esos días de trabajo pudimos registrar varios restos de naufragios depositados sobre la costa que va desde el istmo del lago Centenario hasta la playa Bilbao, y uno semi-enterrado en la turba de la costa Este de la Caleta. También observamos como fue utilizada para diversas construcciones la madera de barcos encallados. Existe una antigua construcción habitacional al Norte de la margen Este de la Caleta, y un lavadero de ganado ovino en el casco de la estancia, construidos totalmente con tablas de cubiertas y palos de arboladura.

 

Cuarta etapa

Dejando la antigua estancia y utilizando nuevamente caballos, nos trasladamos hasta el Puesto Río Bueno. En ese lugar estuvimos cinco días y pudimos observar, además de los ya acostumbrados restos de madera de barco en las diversas costas y las construcciones de dos puentes a base de tablas de cubierta, un velero de dimensiones similares al Duquesa de Albania, totalmente destruido, encallado a 5000 metros al Este del Promontorio Duquesa, al pie del cerro La Llave.

Entre los elementos notorios encontrados al Este de playa Ruperto, podemos citar dos tablas de propao y un palo tallado de algún posible puntal de dos metros de alto. Sobre la playa Río Bueno una posible parte constitutiva de un mascarón de proa. Todos estos y otros de menor cuantía, podrían ser partes integrantes de algún antiguo barco encallado sobre las rocas que velan en mareas bajas en todo este sector, y por espacio de hasta 500 metros aproximadamente.

Quinta etapa

Fue realizada con el mismo medio de transporte pero en dos tramos. El primero hasta el Puesto José y el segundo hasta el Cabo San Pablo. Este trayecto fue extenso pero lleno de vicisitudes en acontecimientos y observaciones de importancia.

Los baqueanos nos mostraron zunchos de palo de arboladura de 50 y 60 cm de diámetro, un resto de mástil de 40 cm de diámetro y 9,20 metros de longitud y otro, el mayor de todos, de 60 cm de diámetro y 14 metros de largo aproximadamente, manifestándosenos que en algún momento fue más largo, llegando a 17 metros (se nota un extremo seccionado).

También pudimos observar y sacar diversas conjeturas sobre los barriles de cemento endurecido que, utilizados algunos para la construcción del llamado "fortín", otros disipados por doquier y los menos enterrados debajo de la arena de sedimentación, existen a lo largo de toda la playa Donata. Observamos además una parte constitutiva de un cabrestante en el sector Oeste de la Caleta y otros sobre la playa del sector Este del estuario del Río Policarpo, cercano a una embarcación menor tipo ballenera toda destruida.

Un día completo dedicamos al recorrido minucioso de toda la playa Duquesa, pudiéndose registrar gran cantidad de piezas de restos de naufragios. La mayoría pertenecen al Duquesa de Albania, velero de gran porte varado en el extremo occidental de esta playa, y otros en menor cantidad, de algún barco construido de madera, que presumiblemente pudo haber encallado en las inmediaciones orientales de esa playa.

Pero lo más importante es el barco de madera que está varado y partido en tres partes en playa La Barca, a 3000 metros al Oeste del Cabo Leticia. Se puede ver claramente en un sector la banda de babor, a 200 metros la de estribor y a 100 metros la proa con su roda. La popa y el codaste estarían depositados dentro del mar, y en mareas bajas se podría apreciar. Nosotros no tuvimos esa suerte.

Por último frente a Cabo San Pablo, se observa el barco mercante Desdémona, varado en 1985.

Conclusiones y propuesta

Luego de esta importante experiencia personal, que me llevó a interiorizarme sobre algunos aspectos técnicos y prácticos relacionados con la arqueología, y a profundizar sobre algunos otros relacionados con los acontecimientos históricos de esta zona, me motivó a efectuar un informe completo, basado en todas las observaciones realizadas durante la campaña, tendiente a efectuar un registro de inventario de campo. Dicho trabajo fue elevado en el mes de Octubre de 1988, al Departamento de Estudios Históricos Navales para su análisis.

A título personal, quiero expresar la satisfacción que se cupo el haber podido colaborar, en las sanas y loables espiraciones que pretende el Museo Territorial sobre este tema dejando constancia de volver a efectuar todo trabajo de esta naturaleza, en cualquier momento y circunstancia que me sea favorable.

Por último deseo manifestar por medio de este suscinto escrito, la necesidad histórica de proseguir con estos estudios en forma continua y esmerada, pues de esta manera se podrá llegar a determinar fehacientemente los acontecimientos que se llevaron a cabo en toda esa zona, con relación a los barcos que allí yacen, y que sobrado vínculo guardan con el pasai cercano de nuestra historia naval.

 

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