Historia y Arqueologia Marítima

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LOS OBJETOS  DE LA CUEVA LIMA LIMA, ISLA LIVINGSTON, SHETLAND DEL SUR: 

UNA DESCRIPCIÓN Y ANÁLISIS (1995)

Base Material Cultural 1 Material Cultural 2
Descubrimientos previos Conclusiones Bibliografia

Este estudio fue hecho en 1995 con un conjunto de objetos traídos desde las islas Shetland por geólogos del Instituto Antártico Argentino, pero quedó inédito aunque circuló en forma de copias (1), de notas periodísticas](2) y al menos una parte fue publicada en Inglaterra (3). Hasta ese momento sólo existían los escritos de Santiago Comerci sobre el rescate de objetos de las expediciones de inicios del siglo XX. Estos objetos fueron los primeros del siglo XIX en ser analizados y restaurados en el país, provenientes de la Antártida y sus islas, y justificaron ante las autoridades el que se iniciaran campañas arqueológicas en la zona(4).  Los resultados no han alterado la interpretación del sitio propuesta en este estudio de allí que se considera aun interesante el publicarlo.

 Daniel Schávelzon


En la isla Livingston de las Shetland del Sur, frente a la Antártida, un grupo de investigadores del Instituto Antártico Argentino descubrió un conjunto de objetos históricos en una cueva redenominada por ellos Limalima y que era conocida con anterioridad con el indefinido nombre de “Sealer’s Cave”. Estos objetos y restos de muros de piedra existentes en la cueva demuestran una o más ocupaciones del lugar; el interés despertado por la presencia humana en un sitio de esas características y el poder contar con una colección de materiales restaurados, transforma este hallazgo en significativo. Con anterioridad otros recuperaron objetos allí mismo[i], y pese a que nunca fueron descritos ni preservados la poca información disponible ha sido utilizada aquí. Intentaremos interpretar lo descubierto y establecer algunas hipótesis al respecto.

 Los materiales fueron tratados en el Centro de Arqueología Urbana; la restauración estuvo a cargo de Santiago Aguirre; el material óseo fue estudiado por Mario Silveira (Programa de Estudios Prehistóricos del Conicet), los textiles por Clara Abal (Universidad Nacional de Cuyo), los vidrios por Paula Moreno (Centro de Arqueología Urbana) y las pipas por Peter Davey  (Center for Manx Studies, Inglaterra).

La cueva está ubicada frente a la playa y sus dimensiones aproximadas son de diez metros de frente por trece metros de fondo; en su interior se construyeron dos muros de piedra de tal forma de delimitar un espacio reducido por cierto, pero apto para dormir protegido de las inclemencias del clima. Sobre los muros bajos se colocaron maderas que sirvieron para cerrar el espacio con telas o cueros, en el interior hubo tanto un fogón de piedras como otro abierto –ambos ya identificados-, y otro nunca reportado en una oquedad del muro oeste. Un conjunto de tres huesos de ballena formaban parte del mobiliario interior lo que fue común en todos los sitios de la isla conocidos. Si bien el relevamiento hecho es preliminar y sin participación de técnicos en la materia, además de la destrucción causada por los saqueadores anteriores, se puede observar que existen sectores de mayor concentración de objetos y que estos tienen patrones definibles de dispersión. Esto nos lleva a preguntarnos si es factible interpretar la información disponible, pese a ser parca y poco confiable por su recuperación, al menos en términos cronológicos y espaciales:

Las preguntas que nos hicieron los investigadores del Instituto Histórico que aportaron el material eran muy concretas y valía la pena tratar de contestarlas, aunque sea con un enorme margen de hipótesis:

 1.-Si en la cueva hubo ocupación permanente (náufragos) o solo estacional (foqueros)

2.-Qué condiciones de vida tuvieron los ocupantes

3.-Cuándo sucedió esto

4.-Si hay relación posible entre esto y la historia de la pérdida de la fragata San Telmo

 Cabe destacar que la amplia bibliografía existente asume la presencia en el lugar únicamente de cazadores foqueros, a excepción del grupo chileno de arqueología[i] quienes además postulan una posible ocupación indígena precolombina de difícil sustento. Nuestra crítica se basa en el simple hecho de que lo presentado como “indígena”, son típicas piedras de chispa inglesas y algunos otros objetos con trabajos que, la falta de costumbre en el manejo de materiales históricos, puede confundir con tallas líticas prehispánicas o indígenas. Con seguridad en poco tiempo, esto será rectificado.

Plano de la cueva según M. G. White (1965) y según la expedición geológica (1995)

Este sitio es publicado por Carlos Mey -  - Martínez - Argentina

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