Historia y Arqueología Marítima

 

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Fuente. Neptunia 1925

El cincuenta por ciento de los yachts-men, que durante las regatas en que participaron, o durante los cruceros que efectúan por el Río de la Plata, navegan a la vista de las Torres de las Aguas Comentes, (arriba) como vulgarmente se les llaman, conocerán seguramente para qué sirven dichas Torres que sobresalen en medio del río, pero no dudamos afirmar que el otro cincuenta por ciento tiene nociones muy rudimentarias y que nunca se ha preocupado mayormente de conocer su funcionamiento.

En el programa de regatas a vela de algunos clubs se nota a veces que el triángulo a recorrer tiene un vértice en la torre antigua o en la torre mueva. Así que, para muchos yachtsmen, estas no son más que un punto en el río o una marcación fija, que es aprovechada por los organizadores de regatas para establecer un recorrido.

No intentamos en nuestras páginas hacer una descripción técnica, minuciosa de esas construcciones, que impasibles entre los elementos, desafiando tormentas y correntadas, tragan incesantemente día y noche el agua, que pasando por varios proceros de purificación, servirá a apagar la sed de la gran ciudad.

Para hacer esto necesitaríamos mucho más espacio del que disponemos, y además sería tratar un tema completamente fuera de nuestro programa. Sin embargo creemos que no disgustará a nuestros lectores conocer algo de estas instalaciones, por la capital importancia que tienen en la salud de los dos millones de habitantes que aquí vivimos.

Los primeros estudios para proveer de agua potable a la ciudad de Buenos Aires fueron iniciados en 1868, proyectándose entonces el establecimiento existente entre los jardines de la Recoleta y el río. Este establecimiento, que abastece de agua la parte nordeste de la capital, o sea la parte de más densa edificación, comprende una torre de toma capaz de suministrar 220.000 m3 en las veinticuatro horas. Un túnel de 1600 mts. de sección circular con 1.50 de diámetro, pasando bajo el lecho del río conecta esta torre a una instalación de bombas que sirven para elevar este caudal de agua hasta una serie de depósitos o estanques artificiales donde, por decantación, el agua se libra de la mayor parte de las materias que trae en suspensión. Esta agua pasa entonces a los filtros y después de minuciosos análisis a cargo de una oficina expresamente encargada, entra a unos depósitos especiales de capacidad de 92.000 m3. Otra instalación de bombas, por intermedio de su correspondiente sistema de cañerías, enivía el agua hasta un depósito elevado en el centro de la ciudad, desde donde el líquido, con una vasta ramificación de cañerías, satisface a todas las innumerables necesidades que la higiene más moderna puede exigir.

En 1908 fueron iniciadas las obras para una segunda instalación parecida, a fin de proveer el agua potable a toda la parte restante del territorio de la Capital Federal, y entomices se construyó la segunda torre de toma en el río.

Esta segunda instalación, que está en completo funcionamiento y que pronto deberá absorber también la instalación sita en la Recoleta, se encuentra en el parque 3 de Febrero en Palermo y tiene una potencialidad casi doble de la primera, pu-diendo suministrar 500.000 m3 de agua por día.

Estas obras, que en su conjunto son sencillamente colosales, requieren para su ejecución y manutención la labor continua e infatigable de un ejército de ingenieros, constructores, empleados y obreros.

  

En la figura 2, presentamos un esquema bastante claro de la marcha del agua desde una de las torres de toma en el río hasta el depósito central de gravitación, desde donde el agua se envía a los múltiples servicios de la capital. A título de curiosidad damos aquí unos datos relativos de la >cantidad 'de agua que se consume por habitante en Buenos Aires y en. las principales ciudades del mundo. Estas servirán para dar una idea de la magnitud dé las inslalaciones que se requieren y de la impórtancia que tienen las torres que dieron motivo a estas líneas.

Buenos Aires 380 lit. por habit. y por día
Washington. 300 „
New York. . 560 „
Chicago . .. 300 „
Marsella ... 460 „
París ...... 130 „
Londres .. . 135 „
Hamburgo . 125 „
Berlín ..... 150 „
Roma ...... 900 „

Otro dato importante es el que se refiere al consumo de agua habido el 24 de Diciembre de 1924, día que se batió el record, pues la población de Buenos Aires consumió en esa fecha 795 millones de litros.

Para darse una idea de la magnitud de ese caudal de agua, podemos figurarnos el recipiente que sería necesario para contenerla como un tanque cuadrado de 100 metros de lado y 80 de altura. En dicho tanque tendría cabida holgadamente el Palacio del Congreso hasta la parte más alta de su cúpula.

Suponiendo esa cantidad de agua sobre el plato de una balanza gigantesca, habría que colocar en el otro plato el doble de los habitantes que viven en el territorio argentino para mantener el equilibrio de la balanza.

 

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