Historia y Arqueología Marítima

 

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EL Arte de J.M.W. Turner

Por alguna razon informatica, todos los cuadros de Turnr que se mostraban aqui han desaparecido, al igual que s back up, por lo que pronto espero poder escanearlos nuevamente y presentarlos. Pido disculpas.

Fuente de la biografia: Los genios de la Pintura - Ed Sarpe 1979.

Joseph Mallord William Turner nace en Londres el 23 de abril de 1775. De familia modesta, recibe una instrucción rudimentaria, si bien a los nueve años, por encargo de un comerciante, colorea grabados y además vende los primeros dibujos a los clientes de la barbería de su padre por pocos chelines. Esta primera actividad comercial llena de aliento al precoz artista y le estimula de tal modo que a los catorce años entra en la Royal Academy School, después de haber frecuentado durante un año el taller de Molton, donde permanece hasta 1793; aquí recibe una formación tradicional que consiste en la copia de calcos antiguos, y se prepara para el trabajo de tipógrafo. Su padre, mientras tanto, abandona el oficio de barbero para dedicarse a ayudar a su hijo, que tiene ya estudio propio. Turner pinta incansablemente, ya que por otra parte, dedica muchas horas a la copia de cuantos grabados y dibujos consigue que le presten. En la Academy School, Turner expone por primera vez sus acuarelas y más adelante sus óleos .

Turner expone en 1797 su primer cuadro al óleo, Bridgewater Sea Piece, en la Royal Academy. En ese mismo año realiza la acuarela de Norhan Castle, considerada su primer gran éxito en esta técnica. No abandona por ello el óleo y se interesa fundamentalmente por el paisaje topográfico. En estos primeros años la obra de Turner no resulta del todo personal, ya que se inspira fielmente en John Robert y Paul Sandey. Sin embargo, en su primera formación un factor decisivo es su amistad con Monro, coleccionista y

profundo amante del arte. Por otra parte, su encuentro con la obra de Cozens le muestra la profunda relación entre el lenguaje pictórico y el misterio de la luz, y descubre amplias perspectivas atmosféricas. El artista empieza a gozar en este momento de cierta popularidad y se le elige miembro de la Royal Academy, donde enseña durante los treinta años siguientes (arriba: W. Turner vestido de caballero). Al mismo tiempo comienza una serie de experimentos pictóricos siguiendo el estilo de sus pintores preferidos, Wilson y Lorrain.

Turner trabaja a menudo para grabadores, y en la técnica del óleo se afianza por medio de algunas obras históricas como La muerte de Nelson. Pinta también marinas, que trata de igual modo que sus pintores favoritos como Van de Velde, Van Ruysdael y Vernet, pero pronto se aparta de ellos y llega a su plena madurez con un estilo muy personal. La técnica del óleo de Turner posee las huellas de su experiencia en la pintura de acuarelas. Sin duda, de esta técnica procede el modo de extender el color y el empleo de una base blanca. Sin embargo, el estado de las telas de Turner no posee gran solidez y se deterioran de forma alarmante debido a la excesiva audacia del artista a la hora de experimentar nuevas fórmulas y de mezclar colores. Por esta razón en sus lienzos aparece un exceso de amarillo que apaga el tono de los demás colores y oscurece la luminosidad de sus composiciones. «...Ningún cuadro de Turner resulta perfecto tras un mes de haber sido pintado», declara el crítico John Ruskin. En 1802, tras la paz de Amiens, el artista se traslada a París y luego a Suiza. Es su primer viaje al extranjero y queda profundamente impresionado por el romanticismo del paisaje de los Alpes. Como resultado de esta impresión se conservan sus magníficas acuarelas: Una garganta en el paso del San Gotardo, La Mer de Glace, Chamonixy otras. En este viaje el estudio de las grandes obras del Louvre le proporciona un sentido del color mucho más rico, y un cálido tratamiento de la luz, de tal modo que sus composiciones todavía bastante rígidas y analíticas tienden a suavizarse .

Al agravarse la situación política internacional, Turner muy a pesar suyo, debe renunciar a sus viajes por Europa. Una vez más vuelve a pasar largas temporadas en el campo en Inglaterra. Durante el verano de 1809 realiza su primera visita a la Petworth House en Sussex como huésped de Lord Egremont, de carácter extremadamente excéntrico, pero con sensibilidad para el arte y gran admirador de su pintura. Aparte de la amistad que le une a Lord Egremont y de la gratitud que siente por su exquisita hospitalidad, la belleza y serenidad de aquel paisaje convierten a la Petworth House en uno de los retiros preferidos del pintor, que vuelve allí con frecuencia, sobre todo después de la muerte de su padre, que tiene lugar en 1829. Los temas que le inspiran en estos momentos de modo especial son el lago Thun, la Bolton Abbey, el Cockermouth Castle y el mar tempestuoso de Hasting. Al mismo tiempo trata también temas históricos como en el óleo Tempestad de nieve: Aníbal y su ejército atraviesan los Alpes, donde destaca la imagen del hombre impotente ante los elementos desencadenados. En 1810 Turner se encuentra en Yorkshire, como huésped de Walter Fauckes, quien se convertirá en su protector y en uno de los máximos entusiastas de su obra. Cuatro años después, Turner, para conseguir cierto desahogo económico, se dedica a la incisión de una serie de grabados realizados a partir de sus acuarelas en los que desarrolla la técnica del buril, e influye en los artistas más destacados del arte europeo.

Turner viaja a Europa y visita Bélgica, Francia y Holanda. El Rhin le impresiona profundamente y le inspirará 51 acuarelas que posteriormente adauiere William Fauckes. En 1819 es cuando por primera vez visita Italia. Turner tiene entonces cuarenta y cuatro años y se encuentra en plena madurez artística. Las distintas etapas de este viaje son Venecia, Florencia, Roma y Ñapóles, y durante el trayecto el artista realiza gran número de apuntes que le sirven para la elaboración de una serie de cuadros efectuados al llegar a su país. Este viaje constituye una etapa fundamental en el desarrollo artístico de Turner. Como consecuencia de su estancia en Roma llega a pintar alrededor de mil quinientas obras, entre dibujos a lápiz y a pluma, extraordinariamente interesantes, tanto desde el punto de vista artístico como documental. Por otra parte su color, y su visión cromática, se vuelve más pura, desaparecen los grises y los marrones y nacen los tonos anaranjados, violetas, amarillos y azules. Entre las ciudades que visita, Venecia es la que le produce una impresión más profunda. Sin duda, ejerce una influencia onírica en sus cuadros, la localización geográfica se vuelve hipotética, el color llena la composición de fuerza, y rivaliza con la naturaleza. De la experiencia de este viaje nace la exigencia de comprender las complejas relaciones existentes entre la experiencia y la imagen, el sueño y el recuerdo, que tanto preocuparon posteriormente a los pintores surrealistas.

La experiencia italiana deja una huella profunda en la memoria del artista y durante más de diez años las telas de Turner presentan temas mediterráneos. Al mismo período pertenecen la serie de dibujos relacionados con la geografía inglesa como Los puertos de Inglaterra y Los ríos de Inglaterra, que alcanzan un extraordinario éxito entre el público. La aceptación de estos dibujos resulta muy superior a la conseguida por los óleos a los que se reprocha la falta de acabado. Sin embargo, esta «falta de acabado» constituye una de las características que define la transición entre la pintura romántica y la formación de una nueva visión artística. Esta innovación técnica convierte precisamente a Turner en el pintor inglés más importante de la época. En sus temas de paisajes los horizontes se alargan y vaporizan, las formas se disuelven en imágenes de pura luz y color, que gozan de una perfecta armonía y crean atmósferas evanescentes, veladas y evocadoras. En 1827, Turner es huésped de John Nash en la isla de Wight y aquí prosigue con gran interés sus estudios sobre la luz. En los cuadros de esta época prevalece el elemento fantástico inserto en una luminosidad difusa, como se comprueba en Ulises burlando a Polifemo. En cuanto a la personalidad del artista son muy pocos los datos que se tienen de su vida privada y por otra parte resultan muy contradictorios. Sin embargo, los estudiosos de su obra coinciden en describirle como hombre de temperamento taciturno y difícil, lo cual parece responde a la realidad porque nunca quiso casarse y tuvo además pocos amigos, viviendo en una gran soledad.

En 1829 muere el padre de Turner y según escribe Giuseppe Gatt, refiriéndose al artista, «este hombrecillo obeso y huraño se vuelve cada vez más solitario, rehuyendo todas las relaciones». En 1834, Turner queda muy impresionado por el incendio del Parlamento, y empieza un estudio de las relaciones existentes entre diversas fuentes de luz, pintando el cuadro El incendio del Parlamento, en el cual se contraponen las luces del ocaso con las del fuego. En sus telas, los temas compositivos se vuelven cada vez más complejos, la escena más amplia, el punto de fuga ya no es central, sino que se trata de un punto de disgresión lateral. En ocasiones, incluso como sucede en Heidelberg, cuando el punto de fuga es central se encuentra situado en lo alto de la tela, de modo que mantiene el sentido de inmensidad de un horizonte sin límites. En estos casos, lleva a cabo una nivelación de las masas cromáticas a favor de una luminosidad difusa . Al año 1835 corresponde el magnífico óleo Amanecer en el castillo de Norham, donde se pone en evidencia la fuerza creadora y destructiva de la luz en una espacialidad infinita

En 1836, durante una de sus frecuentes estancias en Europa, que se verá obligado a interrumpir por motivos de salud, Turner visita Francia, Suiza y el valle de Aosta. Este viaje le inspira de modo particular y pinta una serie de acuarelas como Una montaña rosa más allá del lago . A este mismo año corresponde el primer contacto epistolar entre el pintor y el crítico de arte John Ruskin, anterior a su primer encuentro, que tiene lugar en 1840. De su amistad con el pintor, Ruskin conserva un profundo recuerdo. Nadie mejor que él conoce y admira al artista, ni sabe valorar y entender su arte en toda su grandeza y dimensión. Durante estos años, Turner profundiza en el estudio de la fisonomía de la naturaleza. En este sentido pinta la naturaleza como tema vivo, actitud que se contrapone al resto de los artistas que se limitan generalmente a centrarse en el hombre como única fuente de inspiración pictórica. Turner llega a describir la lucha entre la naturaleza y el hombre, una naturaleza poderosa y terrible que tiende a dominar al ser humano, que por primera vez es contemplado reflejando su debilidad. Se puede considerar como una obra maestra de este período el óleo El puente de las Torres de Spoleto, que se encuentra en la Tate Gallery, composición que se apoya en la oscura superficie de un árbol, que sirve de base a la velada atmósfera matizada de luces que impregna toda la superficie del cuadro.

En 1842 Turner realiza la tela llamada Tempestad de nieve (arriba, detalle, 1842) que se inspira en una tempestad en el mar. En el catálogo de la exposición figura la siguiente nota: «Tempestad de nieve: barco a vapor delante de un puerto, mientras realiza señales y avanza sondeando los arrecifes». En otra parte del catálogo se señala que «el autor se ha encontrado en realidad en esta tempestad». Tanto en esta como en las demás marinas, el artista expresa ahora una nueva interpretación de la realidad por medio de una visión de la atmósfera y del color. El paisaje se convierte casi en una descripción de un mundo irreal, se trata sólo de un pretexto para una obra en la cual el ritmo no viene impuesto desde el mundo exterior sino de su propia fuerza interior. En 1844 Turner pinta Lluvia, vapor y velocidad (abajo: detalle, 1844, Londres National Gallery) donde además de grandes valores pictóricos, posee el interés de tratarse de la más antigua representación de un tren. La velocidad de la locomotora parece unirse al movimiento del color, pero una vez más es la luz, bajo la lluvia centelleante, la verdadera protagonista de la composición.

En este momento, Turner vive con nombre falso en un apartamento de Chelsea, aislado de todo el mundo, mientras su salud se va agravando. Al mismo tiempo realiza curiosas experiencias. Por ejemplo, pasa días enteros en la oscuridad para abrir de golpe las ventanas y descubrir la potencia de la luz . En 1851, su ama de llaves le convence para que abandone aquella soledad alucinante y regresa a su casa, donde muere pocos meses después.

 Apenas se tienen datos respecto a los sentimientos de este hombre extraordinario, dotado de una inmensa energía. Se sabe que siempre fue muy celoso de su técnica, tanto en pintura como en grabado, y que no admitió discípulos a su lado. Nadie pudo contemplarle mientras trabajaba. Sin embargo, parece ser que nunca realizó un cuadro al natural sino que llevaba a cabo sus obras en el estudio, donde elaboraba las imágenes de las notas tomadas durante sus viajes. Sus cuadros, donados al Estado, fueron expuestos en 1908,año en que fue terminada la sección de la Tate Gallery destinada a su obra. Sus dibujos se conservan en cambio en el British Museum. El interés del pintor se centra en los efectos luminosos y en su búsqueda como pura entidad, borrando así el trazo del dibujo, que queda sumergido en la fuerza concéntrica de la luz que emite el astro, de tal modo que proporciona al cuadro una dinámica circular, como en el caso de Tempestad de nieve, dotándole, al mismo tiempo, de un extraordinario misterio.

 

El Incendio del Parlamento, 1832 Regata en Solent Nº 1 Brighton Beach
Thames above Waterloo Bridge Yatch acercandose a la costa Imaginario del Arsenal en Venecia
The Chainier - Brighton Battersea Church and bridge Chichester canal 1828
Londres desde Greenwich Park Petworth, Sussex Citadela de Plymouth
Marine Dabblers Lage de Lucerna- Bahia de Uri Victory up the Channel
Fishermen at sea Battle of Trafalgar El Naufragio
El navio fighting Temeraire siendo conducido a desguace Peace- Burial at Sea Old Blackfriars bridge
Punta della Dogana - Venecia Punta della Dogana - Venecia El buque Sol di Venezia saliendo al mar
Rio San Luca

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