Historia y Arqueología Marítima

 

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PINTURAS MARINAS

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EL Arte de Justo Lynch

Neptunia 1942

Nuestro pintor "Marinista" por ARMANDO MAFFEI

Uso intencionalmente el término de calificación en el título para referirme al artista argentino de quien me ocupo.

Al ser tan vulgarizado entre nosotros ese término, se ha incurrido en un craso error de concepto y de apreciación; se le aplica en efecto, por antonomasia, a cualquier pintor cuyo motivo incidental es el agua o que se arrima al río o a la costa del mar, ensayando un paisaje que yo llamaría simplemente "acuático".

Ser "marinista", en lo legítimo y correcto de su acepción, es otra cosa muy distinta: es tener y probar capacidad y raras condiciones para abordar este género de la pintura —no superficialmente, por cierto— sino sobre la base de verdaderos conocimientos técnicos y algo o mucho de esa índole temperamental que no todos llevan consigo. Entonces sí, puede caberse dentro de los límites constreñidos de dicha denominación, la que entre nosotros corresponde escasamente a pocos y que, en la actualidad, yo afirmaría sin exagerar, a uno solo: a Justo M. Lynch.

El objetivismo es su esencia ya que no procura solamente una nota de color. Acucia su inquietud en trance de captar la vida orgánica de un barco, en su estructura, y es entonces cuando precisa las formas y entra al análisis en todos sus detalles. Su evocación resulta así inobjetable, cabal, en contraste con la sugerencia apenas de una silueta lejana o incompleta en aquéllos que tienden a convertir el carácter de ese tema, que es genuinamente marinista, en un elemento decorativo. Quiere decir que no se puede tentar el género por inspiración del momento o por atracción del lugar que induce a la elección por simpatía; enseguida delátase esa improvisación o acúsase la ignorancia en materia de fondo, por perfecta que sea o parezca ser . • la obra pictórica realizada.

Ya se ha dicho que el "marinismo" en la pintura escasea; que al presente está en plena crisis, antítesis de la producción del siglo XIX que rebalsaba, destacándose por su esplendor y difundiéndose hasta en los días promisorios del Renacimiento.

Todas las escuelas contaron con maestros que nimbaron sus mejores triunfos con el brillo adquirido en su especialización, como el insuperable Turner, en Inglaterra o el correcto Signac, en Francia.

Pero provócase luego su gradual debilitamiento hacia la desaparición, atribuida en parte a las grandes reformas que los astilleros introducen desde entonces, a la arquitectura naval. Los veleros comienzan a ser desplazados por los nuevos buques modernos que pierden su fisonomía, casi poética y aun gallarda de las viejas carabelas y fragatas. Ya el encanto se limita; subsiste en su sabor evocativo lleno de gracia y podría decirse que aumenta en el placer de gustarlo, por la arrogancia interpretada en el recuerdo del pasado.

Por eso quizás haya un número tan reducido de "marinistas", pues el fenómeno se expande, adquiere proporciones universales; no resulta sólo de un vacío decadente de nuestro medio.

En Lynch, a pesar de ello, se ha mantenido inalterable su fidelidad; nada ni nadie le hace torcer de rumbo ni reemplazar por otra su ingénita tendencia, al pintar. Desde su primera época se dedicó al "marinismo" y hoy, al cabo de cerca de los 50 años de trabajo, continúa aferrado a la misma definición de su preferencia inicial.

Mira con los ojos del más avezado de los marinos —en el amplio campo del horizonte— como quien está íntimamente familiarizado con los elementos y atributos de la navegación y como quien, todavía, siente tal vocación por impulso de lo ancestral, heredado en la sangre y en el espíritu.

El capitán de fragata D. Héctor R. Ratto, yendo más allá de donde puedo ir yo, por su autoridad y saber en la materia, atribuye ese don excepcional de Lynch, además de las causas que he señalado, a la natural influencia de la pléyade de sus ascendientes —distinguidos marinos muchos de ellos— que enaltecieron con su acción y su arrojo el nombre de la familia, enriqueciendo con laureles el símbolo de su carrera profesional. Y dice que no bastan las dotes artísticas personales; es menester curtir la experiencia, como se broncea el cuero con el aire y con el sol. Así, durante tanto tiempo "lo mismo le dio a Justo M. Lynch gobernar la escota de un pailebot, cazar la vela de un balandro o tomar sus pinceles para manchar rincones del Delta". . .

Además estuvo siempre con la buena enseñanza. Fué disciplinado y atento en su aplicación. Supo aprender estudiando con método seriamente, lo que le conquistó ese profundo dominio técnico, en el cual descansa la solidez y seriedad de su prestigio. Es el resultado de una asidua consagración, de una perseverancia sin veleidades, de la robustez de su talento y de esa noble sensibilidad que lo lleva a la creación para ofrendarla como un halago a los demás.

Entonces podemos explicarnos la dulzura, de maravillosa atracción, en su arte. Sin ninguna violencia ni exagerar, marcando su esfuerzo al ritmo de su inagotable serenidad, nos provoca el espectáculo también sereno de la vida, de los barcos en sus amarraderos con nostalgia del andar, de la vela tendida sobre la inmensidad del agua, apenas agitada, y de esa asociación con los cielos, ricos en nubes, que en ella se retratan. Ya veterano, no le abandona el vigor de su energía juvenil, junto a ese otro factor de ánimo que es decisivo: el entusiasmo. No hay consancio en él. Se contrae en su elevada mística, brújula de los sentimientos más puros que acorazan contra todos los materialismos y miserias humanas. Brinda pues a su arte —que es superior— inteligencia y amor.

Ha logrado adjudicarle esa jerarquía de calidad que le distingue y de realismo, con que revive la imagen sin alterarla. Buen camino, ya señalado en él, para el culto de lo histórico que debe ser verídico y auténtico. Justo M. Lynch estudió en la Asociación Estímulo de Bellas Artes y se perfeccionó en Europa. Fué inspector de dibujo del Consejo Nacional de educación y colaborador en la redacción de los programas de la asignatura, actualmente vigentes en las escuelas primarias de la Capital. Concurrió a la mayor parte de los salones argentinos y a los de San Francisco de California (1916), Uruguay, Chile, Bolivia, etc. Obtuvo el premio estímulo del Ministerio de Instrucción Pública (1896) ; diploma y medalla en la Exposición del Centenario (1910) y el premio a la mejor marina, ofrecido por la Liga Naval Argentina y otorgado por el jurado del salón nacional (1941). Actuó en instituciones y sociedades de artistas, desempeñando importantes cargos: fué tesorero del grupo "Nexus" (1908), participando en todas sus exposiciones; miembro del Círculo de Bellas Artes, y tesorero de la Sociedad de Acuarelistas, Pastelistas y Grabadores. Formó varias veces como jurado.

De sus obras, que son múltiples y siempre bien conceptuadas, pueden citarse las siguientes: "Combate de San Nicolás". Museo Histórico Nacional (1910) ; "Rincón Boquense", Museo Nacional de Bellas Artes (1913) ; "Veleros en Barracas", Museo de San Nicolás; "Día Gris", Museo de La Plata; "Mañana de Invierno", Museo de Tandil; "Barcos de Cabotaje", Museo de Santiago del Estero; "Episodios Históricos", Museo de Lujan; "Mañana de Niebla", Museo Pedro de Mendoza, de la Boca.

Por invitación del Museo Nacional de Bellas Artes y por intermedio del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto envió a Norte América su cuadro intitulado "Bruma", que viene exhibiéndose en los principales estados de dicha nación, formando en un conjunto de muestras de la pintura argentina, desde el año pasado a la fecha. Otros meritorios cuadros —todos ellos con el sello inconfundible de su personalidad— figuran y se destacan en galerías particulares del país y del extranjero. El ensueño del niño se ha cumplido proféticamente. Lynch no olvida su precoz despertar. De chico tuvo contacto y amistad con el río de la Plata, al cual tanto ouiere. Y le ha devuelto ese cariño con fervor de muchacho e ilusión de hombre.

Sus barquichuelos de papel, que la corriente con el viento se los robaban y el bote con que más tarde supo aventurarse en atrevidas excursiones, le fueron dando, por gradación, la autonomía en la libertad y el derecho de su esperanza. Comenzó como el soldado; recorrió las escalas de las dignidades para culminar con los galones de quien manda, capaz de orientar y de alentar con la probidad de su ejemplo. Hay, a la vez, en el eximio "marinista" argentino un significativo haber, en el aporte de su labor para la reconstrucción fidelísima de episodios navales de carácter histórico. Mencionaré: "Combate de Cuevas", "Juncal", "Arroyo de la China", "Guerra con el Brasil", "La Argentina", "24 de Agosto de 1828", "Los Bajíos de Arregui", "Primera Escuadrilla Argentina", "Combate de Rosario", "de Río Negro", "de Patagones", etc.

Se hace necesario recurrir a la investigación para documentarse debidamente por cuanto las versiones descriptivas son puntos de partida que fijan lugares y determinan los hechos sin la prolijidad de su exacta realización. Esos hechos pertenecen al pasado y aunque haya autores de responsabilidad que lo describen corresponde al ilustrador el mayor peso de la tarea: con el resultado de sus estudios y deducciones, guiadas por la clara conciencia de su comprensión.

Esta obra no puede discutirse; hay que admitirla como pieza documental. Constituye una constancia que fija acontecimientos y su verdad ha de perdurar en el futuro. Ese otro aspecto del "marinista" exige un sólido grado de preparación y esa confianza depositada en quien se constituye en colaborador básico del historiador, sin'dejarse caer en la anécdota, con adobe imaginativo, en la parcialidad o en la pasión arbitraria. En la epopeya de nuestra tradición naval, Justo M. Lynch se destaca como observador perspicaz y consciente. A su labor artística de significativo valor y trascendencia, agrégase esta faz de su "marinismo" que lo consagra y lo enaltece. Y en todo: placidez del Delta, alegre presencia de la barca o del lanchón, en los románticos atardeceres o en el alba, cuando filtra en el horizonte una luz pálida, manéjase la delicada paleta con firme naturalidad. Los colores juegan en una armonía de sugestión y de arrobamiento: cielo y agua que se iluminan. . .

Cobra su majestad el paisaje, aunque abarque sólo una escena aparentemente simple o un pedazo de la ribera; se impregna de ese misterio que está en el espíritu del artista para provocarnos la dulce emoción de la belleza.

Y nos hace sentir el influjo de su propia bondad, nos revela el secreto inmaculado de la naturaleza o nos trae al corazón visiones del pasado heroico, con el sacrificio y el valor temerario que forjaron la grandeza de la Patria.

Murió el 14 de enero de 1953, en Buenos Aires.

   
   
Nº de serie 19277, autor Lynch, Justo. titulo: LA FRAGATA LA ARGENTINA - tamaño 25 cms de alto x 25 de largo. Tecnicas Sepia y acuarela sobre papel. Ex coleccion Jorge Luis Serra. Reproduccion en Album de Historia Naval Argentina de Teodoro Caillet Bois. Galeria Zurbaran. Nº de catalogo 19278 . Autor Lynch, Justo. Titulo: LA ESCUADRA DE URQUIZA - Tamaño 23 cms de alto x 30 de largo.. Tecnicas SEP/ACU/PA. Ex coleccion Jorge Luis Serra Reproduccion en Album Historia Naval Argentina de Teodoro Caillet Bois. Galeria Zurbarán.
 
Cuadro interesante, firmado por Eduardo de Martino y Justo Lynch (su discípulo) del Acorazado Almirante Brown. No está fechada pero es previa a que se le agregaran los cañones de las bandas. Enviados por el Lic. Carlos María Pinasco - Director de Colección Alvear de Zurbarán - Av. Alvear 1658 (1014) Bs. As. - Argentina - cmp@zurbarangaleria.com.ar - www.zurbarangaleria.com.ar

 

 
Coleccion Vairo - MAMU - Areneros - Barracas, 1926. Oleo sobre tela montada sobre maderA. 30 x 38 cms. Coleccion Vairo - MAMU Mañana Gris (Puerto) s/f. Oleo sobre amdera 30x 34 cms.

Coleccion Vairo - MAMU - Pescadores (Boca) 1928 - Oleo sobre tela montada sobre madera. 20 x 30 cms.

Se muestran debajo varias tapas de la Revista Neptunia, que publico cuadros de Lynch.

Cargando- Dic 1940

Descanso, Julio 1937

El Parana de las Palmas, Dic 1929

El Rio de la Plata, Enero 1930

En el Parana, Abril de 1934

En el Ricahuelo Abril 1940

Lanchas y vapores, Enero 1940

Riachuelo. Calma matinal Noviembre 1934

Sosiego. Diciembre de 1942

Tomando remolque. Enero 1933

Transbordando. Julio de 19042

Actividades en la Boca del Riachuelo- Col. Particular

Dia de fiesta - Zurbaran

Dia Gris- Museo nacional de Bellas Artes BsAs

La Boca- Zurbaran

Marina- Museo de Artes Plasticas Eduardo Sívori

Oros del Plata- Zurbaran

Paisaje del Tigre. Colecion particular

Pescadores- Museo de Arte Maritimo de Ushuaia

Puerto- Col.Particular

Rincon Costero- Museo Benito Quinquela Martin

Rio de la Plata- Coleccion Particular

 

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