Historia y Arqueologia Marítima

Museo de barcos Vikingos - Un informe de viaje de Ricardo Larrondo

Antes de pasar a la nota del museo, creo que no está de más recordar quiénes fueron los Vikingos y cuál fue la importancia de su relación con el mar y la navegación.

Los francos llamaron normandos ("hombres que vienen del norte) a estas gentes que nunca formaron un pueblo unido dentro de fronteras nacionales. Se impuso el nombre de vikingos, que deriva del antiguo término nórdico vikingr, usado para describir a escandinavos en viaje de pillaje, en los que saqueaban, asesinaban y también comerciaban. Eran dos millones de paganos perdidos en la vasta soledad de sus tierras costeras, fiordos de Noruega, islotes de Suecia y playas de Jutlandia. Vivían en chozas de paja y comían cabezas de arenques. La codicia impulsó sus campañas. Mataban monjes y laicos y violaban a las mujeres, llevándoselas junto con sus hijos para venderlos a todos como esclavos. Convertían los tesoros eclesiásticos en plata fundida. Practicaban con frecuencia el secuestro y mataban a palos a los rehenes si no recibían el rescate exigido.

Expediciones vikingas: Los diversos pueblos escandinavos iniciaron a finales del siglo VIII una rápida y amplia expansión. Los suecos (o varegos) cruzaron el Báltico hacia Finlandia, el lago Ladoga y Novgorod. Por el río Dnieper atravesaron Rusia hasta el mar Negro alcanzando Constantinopla y Europa Oriental. Los noruegos se dirigieron a las islas del Atlántico Norte (Hébridas, Feroe, Orcadas, Shetland e Irlanda). Después llegaron a Escocia, Islandia y hacia el año 1000, a las costas de Norteamérica, que llamaron Vinland. Los daneses invadieron Inglaterra y Frisia, surcaron el Elba hasta Hamburgo, el Rin hasta Colonia y el Sena hasta París. Tras asolar las costas de Asturias y Galicia, bajaron a Portugal, remontaron el Guadalquivir hasta Sevilla y llegaron al norte de Africa e Italia.

Naves y técnicas de navegación: Ya los noruegos de la Edad del Bronce (1.500 a. de C.) pintaron barcos en las paredes de las cuevas varios jarls (jefes) han sido encontrados enterrados con su nave. Un barco de tipo knorr podía avanzar a una velocidad de seis nudos transportando una carga de 40 toneladas (esta unidad de peso debe su nombre a un contenedor de madera en el que los vikingos portaban sus mercancías). El mástil no iba sujeto rígidamente en el casco, sino que podía moverse o ser abatido si el barco necesitaba ser arrastrado por tierra con ayuda de troncos. La quilla, un invento vikingo, proporcionaba estabilidad y maniobrabilidad en las corrientes rápidas. En las calmas o con viento en contra, los tripulantes empuñaban los remos. Con sus drakkar (llamadas así porque las proas y popas de sus naves estaban adornadas con cabezas de dragón) de 32 metros de largo Erik el Rojo recorrió hacia el oeste unos 320 kilómetros hasta encontrar la costa este de Groenlandia. Se orientaban con mucha precisión sin brújula. Probablemente establecían la latitud por la posición del sol, la luna y las estrellas. Navegaban cerca de la costa, atentos a las señales de tierra. Un timonel veterano se ocupaba de marcar el rumbo. Observaban islas, nubes, vuelo de gaviotas, el tamaño y color de las algas. Calculaban la velocidad y las millas recorridas fijándose en su estela y la fuerza con que la roda de la proa iba rompiendo las olas. La borda de las naves era muy baja y el oleaje podía inundarlas con facilidad. La tripulación arriesgaba la vida en cada tormenta. Los que fallecían durante el viaje eran arrojados al mar.


 MUSEO DE LOS BARCOS VIKINGOS

Como mencionara en la nota anterior sobre el museo del Fram, durante 1999 pude concretar la visita a unos amigos noruegos en Oslo y proyectar una escapada a uno de los lugares con mayor concentración de museos relacionados con el mar que haya visto.

Aquella soleada mañana de octubre, después de visitar museo del Fram (Frammuseet), mi esposa y yo decidimos conocer el Museo de los Barcos Vikingos (Vikingskiphuset) que se encuentra localizado en una zona denominada Bygdøynes, al SW del muelle de Oslo. A él se puede llegar tanto por ferry (que sale de Akerbrugge) como por ómnibus.  El área dónde se halla el museo conforma una especie de “parque temático” en el cual también se encuentran, entre otros, el museo del  Kon-Tiki y el museo marítimo (Sjøfartsmuseum). Si bien recorrer todos estos museos en un día exige una gran dosis de resistencia física y un buen par de zapatillas, creo que vale la pena el esfuerzo.

En la nota del Fram se puede ver un plano donde muestra la ubicación del museo y los medios para acceder a él.

La entrada al museo cuesta unas 40 coronas noruegas (U$S 5 aprox.), lo cual es aún razonable para nuestros bolsillos y está abierto durante todo el año en diferentes horarios, dependiendo de la época, entre cinco y siete horas diarias.

 

 El Museo de los Barcos Vikingos en Bygdøy comprende uno de los dos edificios pertenecientes a  al museo universitario de historia cultural. Aquí podemos admirar los hallazgos realizados en los enterratorios de Tune, Gokstad, Oseberg y Borre.

 Cuando el primero de los barcos se halló en Tune durante la campaña de excavaciones de 1867 en la granja de Nedre Haguen en Rolvsøy, Østfold ningún museo para los barcos vikingos había sido planeado. Ni aún luego del descubrimiento del barco en la granja de Gokstad, condado de Sandefjord, durante el verano de 1880 se pensaba en la construcción de un museo.

El barco de Gokstad se exhibía tal cual se había hallado en refugio temporal en los jardines de la Universidad de Oslo.

Unos años más tarde, en 1904, se excava un enterratorio en la granja de Oseberg, condado de  Slagen, cerca de Tønsberg. Después de retirados los restos del barco se los reensambló para exhibirlos, como en el caso anterior, en otro refugio temporal en los jardines de esta universidad.

 En 1913 el profesor Gabriel Gustafson, quien había dirigido las excavaciones de Oseberg, propone la edificación de un Museo de los Barcos Vikingos en Bygdøy. Ese mismo año se anuncia la realización de un competencia de diseño para arquitectos la cual es ganada por Arnstein Arneberg (1882-1961). El Parlamento Noruego asigna una partida presupuestaria para la construcción del ala para el barco de Oseberg la cual se concreta en 1926. Así el barco se muda desde su hogar temporal en los jardines de la universidad hasta su destino final en esta nueva ala. En 1932 se terminan de completar las alas para los barcos de Gokstad y Tune.

Ahora sí todas las naves estaban juntas en un único lugar. La última ala con hallazgos del enterratorio de Oseberg no se completa sino hasta 1957.

 Arnstein Arneberg es un renombrado arquitecto noruego y el Museo de los Barcos Vikingos es una de las obras más significativas dentro de su producción, la cual incluye el Ayuntamiento de Oslo y el hogar de la familia real noruega en Skaugum.

 El acceso al museo conduce al visitante directamente al barco de Oseberg,  pasado el cual se llega directamente al centro del museo dónde se exhiben variados artefactos de este enterratorio. Luego se levantan a la derecha el barco de Tune y a la izquierda el de Gokstad (más detalles abajo).

Desde el piso superior, accesible al público, se abre una hermosa vista en perspectiva de los barcos de Oseberg y Gokstad. En el entrepiso sobre la entrada hay exhibiciones temáticas.

 Como es de rigor en este tipo de lugares, aquí no falta la tienda de recuerdos con libros, posters, tarjetas postales, artesanías y joyería vikinga. Durante el verano también funciona un kiosko fuera del museo con venta de bebidas y alimentos.


 EL BARCO DE OSEBERG

Este barco se encontró en un gran montículo funerario en la granja de Slagen en Vestfold durante las excavaciones de 1904. La nave fue construida en el 815-820 D.C. aproximadamente y se usó para la navegación durante muchos años antes de ser usada como barco funerario para una prominente señora vikinga que muriera en el 834. Esta señora fue alojada en la cámara funeraria en la sección de popa. Junto a ella yacía otra mujer, posiblemente una sirvienta, y sus más preciadas posesiones. Bajo el barco se encontró una gruesa capa de arcilla azul mientras que el montículo en sí mismo fue levantado con turba, lo cual explica el excelente estado de conservación del barco y otros objetos de madera, cuero y textiles. Salvo algunas pocas excepciones, este tipo de objetos nunca antes había sobrevivido en una tumba del período vikingo. Este montículo había sido saqueado en tiempo remotos, lo cual explicaría por qué no se halló joyería ni otros artículos de oro o plata en la tumba.

          

El barco, hecho de roble, tiene 22m. de eslora por 5m. de manga. Los doce tracas estaban aseguradas con clavos de hierro. El barco fue diseñado tanto para navegar a vela como para ser impulsado a remos. Con una vela cuadrado de 90 metros cuadros de superficie el barco podía superar los diez nudos de velocidad.  La traca superior tenía quince orificios para remos. De hecho un grupo completo de remos fue incluido dentro de las ornamentaciones de la tumba. El timón estaba ubicado a popa y a estribor. El barco de Oseberg muy probablemente fuera diseñado para usarse como un crucero de placer para navegar a lo largo de la costa, tanto su proa como su popa están finamente tallados con figuras de animales. Muchas de las ornamentaciones de la tumba de la reina en Oseberg están exhibidas en la sección más recluida del museo, en la colección de artefactos. Las piezas textiles hechas de lana y ceda se hallan en una sala separada.

EL BARCO DE GOKSTAD

Este barco se encontró en un gran montículo funerario en la granja de Gokstad, en Sandar, Vestfold, en 1880. El barco fue construido alrededor del 890 D.C y más tarde utilizado como barco funerario de un importante caudillo muerto alrededor del 900 D.C.  El fallecido, de gran contextura y entrado en sus sesentas, yace en su cama en una cámara funeraria de madera (exhibida en el ala este del museo). Fue enterrado con su mobiliario funerario, el cual consiste de tres pequeños botes, una carpa, un martillo y equipo de montar. Las condiciones de preservación del montículo de Gokstad eran tan favorables como las de Oseberg. Este montículo había sido saqueado en tiempos antiguos, por lo que las joyas de oro y plata que podrían haber sido depositadas como ofrendas funerarias habían desaparecido. Las armas, que eran parte habitual del mobiliario funerario de los hombres noruegos en la época de los vikingos también habían desaparecido. El barco de Gokstad, hecho de roble, tiene 24 m de eslora, 5 m  de manga y es el más largo de los tres barcos en el museo. Podía acomodar a 32 remeros y estaba mucho más fuertemente construido que el de Oseberg. La quilla y la base del mástil son más fuertes y las bandas laterales son más altas, con dos tracas  sobre las anillas de los remos. Las mismas podían ser cubiertas cuando el barco navegaba a vela. Usando una vela cuadrada de 110 m2, el barco podía alcanzar una velocidad de 12 nudos. El timón también podía izarse cuando el barco navegaba en aguas poco profundas. Sesenta y cuatro escudos de madera, pintados alternadamente de color negro y amarillo fueron encontrados durante la excavaciones. Los mismos habían sido asegurados por fuera en las barandillas. Uno de estos escudos se exhibe sobre una pared el ala de colección artefactos. El barco de Gokstad, aunque no está tan lujosamente ornamentado como el de Oseberg, era por lejos el más “marinero” de ambos. Sus cualidades de navegación fueron demostradas cuando una réplica del barco de Gokstad navegó cruzando el Atlántico, desde Bergen para la feria Mundial de Chicago de 1893.

En el ala Tune, se exhiben a modo de cámara funeraria, dos pequeños botes y dos tablones laterales de una tienda del enterratorio de Gokstad. Esta cámara funeraria es el ejemplo más antiguo de la técnica de lafting, o construcción a base de troncos de madera, conocida en Noruega. Grandes sectores del techo fueron robados por saqueadores de tumbas. Los pequeños botes se parecen a aquellos que aún hoy se usan norte y oeste de Noruega, y demostrando la vigencia de una larga tradición noruega de construcción de embarcaciones. Algunos de las piezas del enterratorio de Gokstad, tales como respaldares de cama ornamentados con cabezas de animales labradas y fragmentos de trineos, pueden ser hallados en el ala de colecciones de artefactos. La mochila de un cazador y un tablero de juegos son indicaciones de cómo las clases altas pasaban su tiempo libre. Caballos y perros eran usualmente parte el cortejo fúnebre ofrendado al muerto. Los arneses y bridas de las monturas eran de la más fina calidad. El ítem más inusual de son los restos de un pavo real, algo totalmente inusual en los tiempos de los vikingos noruegos. Fragmentos de filamentos de oro fueron hallados entre los textiles conservados de Gokstad y son exhibidos en la sala de textiles.

EL BARCO DE TUNE

El barco de Tune,  surgido de un gran montículo en la granja Haugen en Rolvsøy, Østfold, fue excavado en 1867. Fue construido en la misma época que el barco de Gokstad, aproximadamente en el 900 D.C. y fue más tarde utilizado como barco funerario por un poderoso jefe tribal. Las ornamentaciones funerarias no se preservaron, pero el cuerpo del difunto yacía en su cámara de madera. Pese a que el barco fue hallado bastante deteriorado, se lo presenta en el museo de tal forma que se aprecian los detalles constructivos que caracterizaban a un barco en la época de los vikingos. El barco fue construido con tracas solapadas, mientras que las costillas fueron sujetadas al casco con cornamusas tallados sobre las tracas.