Historia y Arqueología Marítima

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Un Héroe Extrañado - Félix Artuso

Suboficial Maquinista  Félix Artuso

Enviado por  Abril del 2012.

Georgias: No hay flores en la tumba de un marino - Edgardo Aguilera

«Nuestra abuela se murió esperando».

Es la primera frase que dijeron a este cronista los hijos -ya adultos- del Suboficial de la Armada Argentina Félix Artuso, integrante de la tripulación del submarino Santa Fe, el único veterano sepultado en el cementerio de Grytviken en la isla Georgia del Sur. El suboficial de la Armada Félix Artuso fue muerto hace 30 años en la isla Georgia del Sur.

Sus familiares no logran el permiso para poder visitar su tumba. 

En 30 años el Estado nunca nos dio la oportunidad de llevar una flor y llorar ante los restos de nuestro padre. «El año pasado falleció mi abuela, se llevó la esperanza con ella, ahora está en el cielo con mi papá», dice con tristeza Karina junto a Cristian y Carolina, los tres hijos del suboficial Artuso, residentes en la ciudad de Mar del Plata. La peregrinación de los Artuso, encabezada por su viuda, Alicia Haydée Ojea Do Campo, por despachos oficiales, comenzó desde el primer instante en que conocieron el desenlace fatal, aquel 26 de abril de 1982.

Con el paso de los años y sin resultados las fuerzas flaquean, pero sus hijos Karina, Carolina y Cristian más 9 nietos, empujan el destino para que alguien en el Gobierno escuche el reclamo. En mayo de 1998 enviaron una petición por escrito a la Armada y al Ministerio de Defensa para visitar la tumba.

El 14 de julio de 1999 los cancilleres Guido Di Tella y Robin Cook firmaron el acuerdo que permitió el restablecimiento de las comunicaciones con las islas.

Entre los puntos convenidos estaba la realización de viajes humanitarios de los deudos a las tumbas donde yacen los restos de los veteranos caídos en combate.

La Cancillería es el órgano encargado de gestionar y efectuar los arreglos con su contraparte británica. Así se cumplieron viajes humanitarios en repetidas oportunidades pero sólo al cementerio de Darwin, en Malvinas.

Los deudos de Artuso creyeron que esa nueva herramienta bilateral humanitaria daría solución a sus reclamos y por fin verían la cruz que jalona la tumba en Grytviken.

Nunca se consideró, es el único caso de un caído en otra isla (Georgias) que junto a las Sandwich del Sur forma parte del reclamo soberano del país.

La respuesta por la negativa la tuvieron por escrito un día después de la Navidad, el 26 de diciembre de 2000, cuando Joaquín Stella ejercía el comando de la Armada.

La nota está firmada por el entonces secretario general naval contraalmirante Agustín Tebaldi.

En el párrafo central dice: ... «comunico que se formalizaron reuniones en la Dirección de Malvinas y Atlántico sur del Ministerio de Relaciones Exteriores donde el señor consejero Rossi por especial encargo de la señora ministra Silvia Merega, se encargó de realizar las acciones tendientes a concretar la visita al cementerio de Grytviken, las cuales luego de múltiples tratativas con diferentes organismos estatales, concluyeron con el resultado de que no están dadas las condiciones, por ahora, que permitan hacer efectivo el traslado de personas a dicha necrópolis».

Karina y Carolina trabajan como personal civil en la Base Naval de Mar del Plata, desde allí insistieron por la vía administrativa y también enviaron una carta a la Presidencia en 2006, en la que notificaban de su intención de plantear un reclamo judicial al Reino Unido por la muerte de su padre, que consideran se produjo violando la Convención de Ginebra que rige el trato de prisioneros.

La entonces ministra de Defensa, Nilda Garré comisionó el caso a la asesora en el área de derechos humanos, Natalia Federman, ironías de la vida, esta funcionaria tiene ciudadanía doble: argentino-británica y en la actualidad presta servicios en el Ministerio de Seguridad.

La asesora, hija del exvocero de la embajada británica en Buenos Aires, Andrés Federman, entregó a los Artuso un legajo completo de su padre con copia del sumario.

La Armada consignó erróneamente que el fallecimiento de Artuso se produjo el 28 de abril cuando en realidad el hecho que lo llevó a la muerte ocurrió el 26 de abril.

El yerro a la fecha no se corrigió, en la página de efemérides de la Marina se lee: «Queda establecido como el Día del Maquinista de la Armada el 28 de abril, oportunidad en que se produjo la muerte del Suboficial Primero maquinista Félix Oscar Artuso, con motivo del conflicto por la recuperación de nuestras islas Malvinas».

Nota: Rindo mi sentido homenaje al querido "Gordo" Artuso, con quien compartí inolvidables momentos de juventud en el D6 e ingresamos juntos a la Escuela de Submarinos.

Espero que ALGUIEN que realmente se interese por el problema, encuentre una noble y justa solución a los reclamos de su familia.

 


Félix Artuso, la muerte de un prisionero de guerra

El presente informe ha sido realizado y publicado por la Asociación de familiares de marineros irlandeses (1939-1946). Original en inglés, click aquíAgradecemos al presidente de la Asociación, Peter Mulvany BCL, por enviarnos copia de este articulo y mantenernos informados sobre el caso. Este trabajo ha sido traducido del inglés por Juan Pablo Alvarez y Magdalena Ocampo.

Una revisión sobre las circunstancias en las que fue asesinado el Suboficial Primero Félix Artuso, mientras era prisionero de guerra, por un soldado de la Marina Real Británica el 26 de abril de 1982 a bordo del capturado submarino argentino ARA Santa Fe en Grytviken, Georgia del Sur, ha impulsado la siguiente consideración.

En la mañana del 25 de abril de 1982 el submarino argentino ARA Santa Fe, mientras estaba en superficie saliendo de Grytviken, Georgia del Sur, fue atacado por las fuerzas británicas y severamente dañado. El capitán argentino Horacio Bicain volvió el Santa Fe sobre sus pasos y regresó a Grytviken, asegurando su barco dañado en el embarcadero del British Antarctic Survey situado en King Edward Point. Después de la rendición argentina, las fuerzas británicas encontraron una gran cantidad de municiones, granadas y algunas armas a bordo del submarino argentino. Los británicos evaluaron los torpedos del barco como listos para ser disparados y encontraron al submarino en una condición peligrosa, perdiendo flotabilidad, combustible y con fugas de gas de cloro. De acuerdo con los británicos, esta mezcla potencialmente explosiva representaba una amenaza significativa para ambos elementos, marinos y terrestres, de las fuerzas británicas y era requerida su neutralización. Los comandantes británicos también habían expresado su preocupación acerca del posible hundimiento del ARA Santa Fe en el embarcadero del British Antarctic Survey, obstruyendo así el amarre para cualquier uso futuro en su base de apoyo. El Capitán Coward del HMS Brilliant propuso emplear a algunos miembros de la tripulación argentina para propulsar el submarino y despejar el embarcadero.

El 26 de abril de 1982 se informó de esto al Capitán Young, comandante del Grupo de Tareas a bordo del HMS Antrim, y ambos coincidieron en que el ARA Santa Fe no debía ser echado a pique, sino trasladado a una lugar seguro. El Capitán Coward, quien había sido inicialmente encargado de echar a pique/destruir al Santa Fe, se cercioró de que, a pesar de estar en un estado bastante peligroso, el Santa Fe tenía suficiente energía residual para ser conducido lejos y así dejar el embarcadero libre para el uso de otros buques para reabastecer a las fuerzas británicas. El Capitán Coward consultó con el Capitán Horacio Bicain, comandante del Santa Fe, que era un prisionero de guerra, sobre el personal mínimo que se requeriría para mover el submarino y se eligió a cinco miembros de la tripulación del Santa Fe: dos para la posición de torreta de timón y telégrafo, dos en la sala del motor para el sistema de propulsión y uno en la sala de control inferior para los sistemas hidráulicos y de aire. Además se emplearon otros dos prisioneros de guerra argentinos para manejar las cuerdas de la carcasa.

Cada prisionero de guerra estaba custodiado por un marino británico excepto en la sala de control inferior donde dos guardias de la Marina Real Británica, armados con pistolas Browning 9mm, vigilaban al Suboficial Primero Félix Artuso. Cuando el submarino comenzó a avanzar, uno de los guardias británicos de la sala de control inferior planteó sus preocupaciones a un oficial superior sobre la posibilidad de que los prisioneros de guerra argentinos utilizaran los torpedos contra los buques británicos o intentaran hundir el submarino. El oficial británico revisó el compartimiento de torpedos y luego mostró a los guardias lo que él creía que eran las principales palancas de ventilación y afirmó que bajo ningún concepto debían ser accionadas ya que abrir las rejillas de ventilación podría provocar el hundimiento del submarino. También se alegó luego que en ese momento se le mostró al Suboficial Artuso las palancas y se le ordenó en lengua de signos, no tocarlas y que Artuso parecía entender. El oficial de la marina británica informó al guardia que mientras Artuso no tocara las palancas de ventilación todo estaría bien.

El guardia británico afirmó que "él le dispararía (a Artuso) en la cabeza si las tocaba". El oficial de la marina británica volvió a repetirle "sólo no lo deje tocar las palancas (a Artuso)" y luego salió de la habitación de control inferior y se dirigió a popa. Durante el traslado del inutilizado ARA Santa Fe a otra ubicación, el submarino comenzó a perder flotabilidad y el oficial naval argentino Capitán Bicain alertó al Suboficial Artuso y le ordenó ajustar los sistemas de baja presión (LP systems) para reequilibrar la embarcación a fin de evitar que el Santa Fe escorara y zozobrara. La orden fue transmitida directamente al Suboficial Artuso quien tenía un transmisor que colgaba de su pecho.

Artuso tomó las palancas correctas para ajustar la presión del aire como se le había ordenado para hacer frente a la flotabilidad del submarino y en este punto, el guardia británico que lo custodiaba, que ya había declarado abiertamente su intención de dispararle (a Félix Artuso) en la cabeza si tocaba las palancas, disparó cinco tiros sobre el Suboficial Primero Félix Artuso, matándolo instantáneamente.

Frente a la Comisión de Investigación el guardia de la Marina Real Británica alegó que él nunca había escuchado la orden que se le pasó al Suboficial Artuso y pensó que éste estaba a punto de hundir el submarino cuando fue a operar las palancas y, en consecuencia, disparó su arma.

Irónicamente, el Oficial de la Marina Británica había identificado erróneamente los controles y había dado instrucciones incorrectas a los guardias de la Marina Real en cuanto a su uso. El Suboficial Artuso efectivamente estaba haciendo el ajuste de la compensación del Santa Fe y había usado correctamente las palancas para hacerlo. Según el capitán Bicain, a pesar de que había pasado por su cabeza la idea de que el hundimiento del Santa Fe podría ser inducido por los prisioneros de guerra argentinos, había dado la orden al Suboficial Artuso y los otros prisioneros de guerra de no intentar ningún sabotaje al submarino.

El Suboficial Félix Artuso fue luego enterrado con plenos honores militares por personal naval británico en el cementerio de Grytviken, Georgia del Sur. El 30 de abril de 1982 se convocó una investigación a bordo del HMS Antrim en la que se concluyó que no había culpa o negligencia atribuible a cualquier miembro de las fuerzas británicas por la muerte de Suboficial Primero Félix Artuso el 26 de abril 1982 mientras estaba detenido como prisionero de guerra a bordo del dañado submarino argentino ARA Santa Fe.

La Convención de Ginebra - Protocolos - Ley de Conflicto Armado - Extracto:

La Convención de Ginebra y las Leyes de Conflictos Armados son absolutos para las Altas Partes Contratantes de las cuales el Reino Unido es firmante. El principio que especifica que los prisioneros de guerra están en poder de la potencia enemiga pero no en el de los individuos o cuerpos de tropa que los hayan capturado, también debería ser tenido en cuenta. Los prisioneros de guerra tienen derecho, en todas las circunstancias, al respeto de su persona y su honor.

Los principios generales de protección de los prisioneros de guerra se enuncian de la siguiente manera: no serán expuestos inútilmente a peligros mientras esperan su evacuación de una zona de peligro. La potencia detenedora asumirá la responsabilidad general para la vida y el bienestar de los prisioneros de guerra. Los prisioneros de guerra deben ser colocados, en la medida de lo posible, fuera del alcance de cualquier tipo de presión para que renuncien a sus derechos. Estas personas no podrán, en ninguna circunstancia, renunciar parcial o totalmente, a los derechos de que gocen por la Convención de Ginebra: la Convención de Ginebra y la Leyes de Conflicto Armado determinan el estatus de las fuerzas capituladas y los derechos que les corresponden. Si las tropas se rindieron bajo acuerdo, entonces se convierten en prisioneros de guerra y tienen derecho a recibir todas las protecciones y deberes de cuidado. Una vez que comienza el estado de prisioneros de guerra, la ley de guerra determina que las fuerzas captoras debe cumplir con tareas de cuidado de los prisioneros.

Las fuerzas del captor tienen prohibido hacer acuerdos especiales con los presos para reducir estos derechos y protecciones. Los derechos concedidos a los prisioneros de guerra de conformidad con la Convención de Ginebra son absolutos. Se extienden entre los Estados y no pueden ser objeto de renuncia por cualquiera de los individuos del enemigo derrotado o comandantes de la fuerza captora. Se prohíbe matar o herir a un enemigo que se rinde o que está fuera de combate. Los combatientes capturados bajo la autoridad de la parte adversaria tienen derecho a que se respete su vida, su dignidad y los derechos personales. Deben ser protegidos contra cualquier acto de violencia.

Principio de la No-Renuncia:

El principio de la No-Renuncia, como prescribe la Convención de Ginebra, es absoluto y las fuerzas británicas que operaron en Georgia del Sur no tenían autoridad para dejar de lado esos derechos empleando a los prisioneros de guerra argentinos para el trabajo peligroso en el submarino ARA Santa Fe. La Convención estipula claramente, entre otras cosas, que los prisioneros de guerra deben ser colocados, en la medida de lo posible, fuera del alcance de cualquier tipo de presión para que renuncien a sus derechos, y que los prisioneros de guerra no podrán, en ninguna circunstancia, renunciar parcial o totalmente a los derechos que les asigna la Convención de Ginebra. Los beligerantes tienen estrictamente prohibido hacer acuerdos especiales con los prisioneros para reducir estos derechos y protecciones en conformidad con la Convención de Ginebra y los protocolos existentes. Independientemente de los objetivos militares británicos, el empleo de los reclusos de guerra argentinos para mover al ARA Santa Fe, que fue evaluado por las fuerzas británicas como en estado de condición peligrosa, expuso a estos prisioneros de guerra argentinos a un peligro innecesario, que también violó el principio de no-Renuncia como se define en la Convención de Ginebra. En este sentido, el gobierno británico está en violación de la Convención de Ginebra.

Control y Comando:

La conclusión a la que llega la Junta de Investigación por la que no se atribuye culpa, negligencia ni ningún acto culposo u omisión que contribuyera a la muerte de Artuso, merece un comentario: Como el Capitán Coward del HMS Brilliant estaba “de iure y de facto” en el mando y el control del ARA Santa Fe, él tenía autoridad sobre todos los subordinados en el submarino que incluía a los prisioneros de guerra argentinos y sus guardias de la Marina Real.

La identificación errónea de las palancas que accionan los compresores, situación a la que se alegó como desencadenante de la muerte de Suboficial Primero Artuso por un aparentemente nervioso guardia de la Marina Real, se podría haber evitado si el oficial de la marina británica en cuestión hubiera utilizado el sentido común y desde el principio se hubiera asegurado de cuáles eran los procedimientos correctos para navegar el submarino con los prisioneros de guerra argentinos que tenían más experiencia en su funcionamiento.

De hecho también, si hubiera sido necesario, el HMS Endurance tenía intérpretes disponibles a bordo y el Capitán Horacio Bicain a cargo del Santa Fe entendía inglés. La identificación errónea de las palancas de control de presión fue un error de juicio de un oficial de la marina británica y fue una falla infame de mando y control en la cual se pone de manifiesto la negligencia del Capitán Coward y sus subordinados.

Nota: El Consejo Británico de Investigación exoneró al Capitán Coward de cualquier negligencia culpable.

Comandantes del Grupo de tareas de las fuerzas británicas en Georgia del Sur - Abril 1982:

  • Capitán Brian Young del HMS Antrim. Comandante del Grupo de Tarea.
  • Capitán John Coward del HMS Brilliant.
  • Mayor Guy Sheridan Royal Marines estaba al mando del conjunto de la Operación Paraquet.
  • Mayor Cedric Delves DSO: Comandante Escuadrón D SAS.
  • Capitán John Hamilton: Comandante 19 Tropa (Tropa de Montaña) 22 Special Air Service Regiment (SAS).
    Historia Naval - Operación Paraquet.

Muerte del Suboficial Primero Félix Artuso:

Aunque la junta de investigación aceptó que había sido un error juzgar a partir de la identificación errónea de las palancas del sistema de presión del ARA Santa Fe, también encontró que se cometió un error de juicio adicional al no incluir específicamente en la declaración del guardia de la marina real encargado de la custodia de Artuso, que había expresado que iba a dispararle a Artuso en la cabeza.

En este sentido, la conclusión de la Junta de que la creencia del guardia de la marina real británica que hizo los disparos fatales fue fundada en un error honesto y justificable, y su conclusión de que este guardia creía honesta y razonablemente que:

1. tuvo que evitar que Artuso hundiera el submarino y

2. que dispararle era la única manera de salvaguardar todos a bordo, es cuestionable.

La afirmación del guardia británico encargado de la custodia de Artuso, respecto de que iba a dispararle al suboficial argentino en la cabeza antes de provocar su muerte, debería haber advertido al oficial naval británico (Coward) de la posibilidad de un error debido a su falta de familiaridad con el funcionamiento de los controles del submarino Santa Fe, y al obvio estado nervioso del guardia, cuya conducta en la sala de control inferior denotó un alto estado de ansiedad y estrés de combate.

Significativamente, el guardia de la marina real involucrado en el asesinato de Félix Artuso ya había expresado su intención de recurrir a la fuerza máxima contra él, lo que sugiere que éste soldado británico ya había formado el elemento "mens rea" de un delito penal (elemento mental penal). Podría decirse entonces que el asesinato del Suboficial Primero Artuso por este soldado británico que utiliza un poder de fuego abrumador, en un espacio cerrado, a quemarropa, dirigida a un prisionero argentino de guerra desarmado a bordo del ARA Santa Fe, quien en ese momento estaba actuando de conformidad con sus órdenes, equivale a una ejecución judicial.

Es un procedimiento normal realizar una junta de investigación en este tipo de incidentes pero ésta junta también puede actuar como una investigación preliminar, la cual debería haber impulsado a las autoridades militares británicas a evaluar el asunto en un foro militar más formal, fuera del teatro operaciones, en donde los hechos podrían haber sido probados legalmente con rigor forense, en lugar de llegar a conclusiones apresuradas en circunstancias en las que las mentes militares de los británicos estaban más centradas en la progresión de la guerra que en pronunciarse objetivamente sobre las circunstancias que rodearon la muerte de un prisionero argentino de guerra, desarmado, que se suponía estaba bajo la protección de las fuerzas británicas en el momento de su muerte.

Independientemente de las cuestiones jurídicas de fondo, la junta investigadora británica celebrada el 30 de abril 1982 a bordo del HMS Antrim exoneró a todo el personal de servicios británicos involucrados.

Conmemoraciones en Argentina - Marzo 2010:

El martes 2 de marzo de 2010 a las 11.00hrs, un evento conmemorativo se celebró en el Cementerio Británico de la Chacarita, Buenos Aires, en memoria de los que murieron en la Batalla del Río de la Plata en 1939: (véase también Youtube Video http://youtu.be/p_itph-BMRE ). Otro evento conmemorativo se celebró en la tumba del Almirante Langsdorf del acorazado alemán Graf Spee en el contiguo Cementerio Alemán. El miércoles 3 de marzo de 2010 a las 11.00hrs, otro acto conmemorativo se celebró en el monumento de la guerra de Malvinas, en la Plaza San Martín, en la Ciudad de Buenos Aires, en la memoria de los británicos y los argentinos caídos durante la Guerra de Malvinas en 1982. Cabe destacar que las autoridades argentinas no tuvieron problema en facilitar a la Irish Seamen's Relatives Association (1939-46) la colocación de ofrendas florales con una cinta tricolor irlandesa en su Monumento Nacional a las Islas Malvinas en Buenos Aires, junto con otras ofrendas, en nombre de la Asociación de la Marina Mercante, Wirral Branch, Birkenhead; la Royal Naval Association, Birkenhead; y la Royal Naval Patrol Service Association; dedicadas a la memoria de todos los británicos y los argentinos que perdieron la vida durante la guerra de 1982.

Conclusión:

No cabe duda de que las fallas en los procesos de paz en los conflictos internacionales afecta a hombres, mujeres y niños, son ellos los que pagan el precio más alto como consecuencia del conflicto armado. En este respecto los veteranos y sus familias llevan a perpetuidad la carga y las consecuencias de la participación en acciones militares en nombre de los Estados.

Son ellos, independientemente de su nacionalidad, quienes requieren el apoyo de sus gobierno, con lo cual, por la razón que sea, es una injusticia inaceptable por parte de las autoridades británicas no facilitar la visita de los familiares de Artuso a la tumba del prisionero argentino fallecido en Grytviken, Georgia del Sur y una afrenta a la decencia y al respeto por los argentinos muertos ... que debe ser rectificado por todos los involucrados... y más temprano que tarde.
Peter Mulvany

http://www.irishseamensrelativesassociation.com/


Death of an Argentine Prisoner of War
 
ARA SANTA FE

  English Version - Published - 10 July 2014
A re-examination of the circumstances surrounding the death of Suboficial Primero Félix Artuso who was killed on the 26 April 1982 by a British Royal Marine while he was a Prisoner of War on board the Argentine submarine ARA Sante Fe in Grytviken, South Georgia, has prompted the following for consideration:

 Overview:

On the morning of the 25 April 1982 the Argentine submarine ARA Sante Fe while on the surface outward bound from Grytviken, South Georgia, was attacked by British Forces and severely damaged. Argentine Captain Horacio Bicain turned Santa Fe about and limped back to Grytviken securing his damaged boat alongside the British Antarctic Survey jetty located at King Edward Point. Following the Argentine surrender British Forces found a considerable quantity of ammunition, grenades and some weapons on board the Argentine submarine. The Boat's torpedoes were assessed by the British as being ready to fire and the submarine was in a dangerous condition, losing buoyancy, leaking oil and chlorine gas: According to the British, this potentially explosive mixture represented a significant threat to both sea and land elements of the British Forces and required neutralisation. British Commanders had also expressed concern that Santa Fe might sink alongside the British Antarctic Jetty, thereby obstructing the Jetty for any future use in supporting their base. Captain Coward of HMS Brilliant proposed that he should employ some members of the Argentine crew to propel the submarine clear of the jetty. On the 26 April 1982, this was reported to Captain Young Commander Task Force Group on board HMS Antrim who agreed that Santa Fe should not be scuttled but moved to a safe berth. Captain Coward who had been initially tasked with scuttling/destroying the Santa Fe, ascertained that despite being in a fairly dangerous state the Sante Fe had enough residual battery power to drive the boat away from the Jetty leaving the Jetty free for use of other ships to re-supply British Forces. Captain Coward consulted with Captain Horacio Bicain, Commander of the Santa Fe, who was now a Prisoner of War, about the minimum personnel that would be required to move the submarine and five members of the captured Santa Fe crew were chosen; two for the conning tower position for helm and telegraph, two in the motor room for the propulsion system and one in the lower control room for the hydraulics and air systems. Two further Argentine Prisoners of War were employed to handle ropes on the casing. Each Argentine Prisoner of War was guarded by a Royal Marine except in the lower control room where two Royal Marine guards armed with 9mm Browning pistols were watching over Suboficial Primero Félix Artuso. As the submarine began to move forward one Royal Marine guard in the Lower Control Room raised his concerns directly with a British naval officer about the possibility of the Argentine Prisoners of War using the torpedoes against British ships or attempting to sink the submarine. The officer checked the torpedo compartment and then showed the guards what he believed were the main vent levers and stated that under no account were they to be touched as opening the vents would sink the submarine. It was also submitted that Suboficial Artuso was shown these levers and ordered in sign language not to touch them and that Artuso appeared to understand. The British naval officer advised the Royal Marine guard that as long as Artuso did not touch the main vents all would be well. The Royal Marine asserted that "he would shoot him (Artuso) in the head if he touched them". The officer repeated again "just stop him (Artuso) touching the levers": and then left the lower control room and proceeded aft. During the move of the disabled Santa Fe to another location the submarine started to lose buoyancy and the Argentine naval officer on the fin ordered Sub Official Artuso to adjust the LP systems to rebalance the boat to prevent Santa Fe heeling over and capsizing. The order was passed down below to Suboficial Artuso who had a handset dangling by his chest. Artuso reached for the correct levers to adjust the air pressure as he was ordered, to address the buoyancy of the crippled submarine, and at this point, the Royal Marine guard who had already openly stated his intention that he would shoot him (Félix Artuso) in the head if he touched the levers, subsequently fired five rounds into Suboficial Primero Félix Artuso, killing him instantly. In evidence to the board of inquiry, the Royal Marine guard alleged that he never heard the order being passed to Sub Official Artuso and thought that Artuso was about to scuttle the submarine when he went to operate the levers and consequently fired his weapon. Ironically, the British naval officer had misidentified the wrong controls and had instructed the Royal Marine guards incorrectly as to their use. Suboficial Artuso was indeed adjusting the trim of the Santa Fe and using the correct levers to do so. According to Captain Bicain although it had crossed his mind that the sinking of the Santa Fe could be induced by the Argentine Prisoners of War, nevertheless he had ordered Artuso and the other Argentine Prisoners of War not to attempt any sabotage of the Santa Fe. Félix was later buried with fullMilitary Honours by British Naval Personnelin Grytviken Cemetery, South Georgia. On the 30 April 1982 an inquiry was convened on board HMS Antrim which concluded that no blame or negligence was attributable to any member of British Forces for the death of Suboficial Primero Félix Artuso on the 26 April 1986 while he was held as a Prisoner of War on board the damaged Argentine submarine ARA Sante Fe.

The Geneva Convention - Protocols - Law on Armed Conflict - Extract:

The Geneva Convention and the Laws of Armed conflict are absolute on contracting high parties of which the United Kingdom is a signatory. The principle specifying that prisoners of war are in the hands of the enemy power, but not of the individuals or military units who have captured them, should also be borne in mind. Prisoners of War are entitled in all the circumstances to respect for their persons and honour. The general principles protecting Prisoners of War are enunciated thus; they shall not be unnecessarily exposed to danger while awaiting evacuation from a danger zone. The detaining power assumes general responsibility for the life and welfare of Prisoners of War. Prisoners of War must be placed as far as possible out of reach of any pressures to make them renounce their rights These persons may in no circumstances renounce, in part or totally, the rights ensured to them by the Geneva Convention: The Geneva Convention and the Laws of Armed Conflict determine the status of capitulated forces and the duties owed to them. If troops are surrendered under the agreement, then they become prisoners of war and are entitled to receive all due protections and duties of care. Once POW status begins, the law of war mandates that the captor's forces owe the prisoners several duties of care. The captor's forces are prohibited from making special agreements with prisoners to reduce these rights and protections. The rights granted to prisoners of war pursuant to the Geneva Convention are absolute. They extend between states and cannot be renounced by either the defeated enemy's individual soldiers or the captor's tactical commanders. It is forbidden to kill or injure an enemy who surrenders or who is hors de combat. Captured combatants under the authority of an adverse party are entitled to respect for their lives, dignity and personal rights. They shall be protected against all acts of violence.

Principle of Non-Renunciation:

The Principle of Non-Renunciation as proscribed by the Geneva Convention is absolute and British Forces operating in South Georgia had no authority to set those rights aside by employing Argentine Prisoners of War in dangerous labour on the Santa Fe. The Convention clearly stipulates inter-alia, that Prisoners of War must be placed as far as possible out of reach of any pressures to make them renounce their rights, and that Prisoners of War may in no circumstances renounce, in part or totally, the rights ensured to them by the Geneva Convention. Belligerents are strictly prohibited from making special agreements with prisoners to reduce these rights and protections pursuant to the Geneva Convention and extant protocols: Irrespective of British military objectives, the employment of Argentine Prisoners of War to move the disabled ARA Santa Fe, which had been assessed by British Forces as being in a dangerous condition, exposed these Argentine Prisoners of War to unnecessary danger, which also breached the principle of Non-Renunciation as defined by the Geneva Convention. In this regard the British government is in breach of the Geneva Convention.

Control and Command:

The conclusion reached by the board of inquiry that no blame attaches, no form of negligence and no culpable act or omission contributed to Artuso's death, deserves comment: As Captain Coward of HMS Brilliant was de jure and de facto in command and control of Santa Fe, he had the authority over all subordinates on the disabled submarine which included the Argentine Prisoners of War and their Royal Marine guards. The misidentification of the correct levers which actuated the compressors, which in turn is alleged to have provoked the killing of Suboficial Primero Artuso by an apparently nervous Royal Marine guard, could have been avoided if the British naval officer concerned had used common sense and ascertained from the outset the correct procedures from the Argentine Prisoners of War who were more expert on the operation of their submarine. Indeed if required HMS Endurance had interpreters available on board and Captain Horacio Bicain on the fin of Santa Fe also understood English. The misidentification of the correct levers was an error of judgement by a British naval officer and was an abject failure of command and control which amounts to negligence by Captain Coward and his subordinates. Note: The British Board of Enquiry exonerated Captain Coward of any culpable negligence:

British Forces Task Group - Commanders - South Georgia - April 1982:

Captain Brian Young of HMS Antrim - Commander Task Group.
Captain John Cowardof HMS Brilliant.
Major Guy Sheridan Royal Marines was in overall command of Operation Paraquet.
Major Cedric DelvesDSO - Commander D Squadron SAS.
Captain John Hamilton - Commander 19 Troop (Mountain Troop) 22 Special Air Service Regiment (SAS).
Naval History - Operation Paraquet.

Death of Suboficial Principal Félix Artuso:

Although it did except there had been an error of judgement in misidentification of the correct levers on board ARA Santa Fe, the board of inquiry also found that a British naval officer made a further error of judgement in not dealing specifically with the statement of the Royal Marine Guard that he would shoot Artuso through the head. In this regard the Board’s finding that the belief of the Royal Marine guard who fired the fatal shots was founded on an honest and justifiable mistake and their conclusion that the Royal Marine guard honestly and reasonably believed 1. that he had to prevent Artuso scuttling the submarine and 2. that shooting him was the only way to safe guard all on board, is questionable. The assertion of the Royal Marine guard that he would shoot Artuso in the head prior to the actual killing of Suboficial Primero Artuso should have put the British naval officer on notice that a potential for mistake existed due to his unfamiliarity with the operation of the Santa Fe's controls, and the obvious nervous state of mind of the Royal Marine guard whose demeanour in the lower control room indicated a high state of anxiety and combat stress. Significantly, the Royal Marine Guard concerned in the killing of Félix Artuso had already expressed his intention to use maximum force against Suboficial Primero Artuso, which suggests that this British soldier had already formed the Mens Rea element of a criminal offence. Arguably, the killing of Suboficial Primero Artuso by this Royal Marine who used overwhelming fire power, in a confined space, at point blank range, directed at an unarmed Argentine Prisoner of War on board ARA Santa Fe, who at the time was acting in compliance with his orders, is tantamount to a judicial execution. While a board of inquiry is normally held into such incidents, it can also act as a preliminary investigation, which should have prompted the British Military authorities to test the issues in a more formal military forum, out of theatre, where the facts could have been rigorously and forensically tested legally rather than coming to hasty conclusions in circumstances where British military minds were focused on progressing a war rather than adjudicating objectively on the circumstances surrounding the death of an unarmed Argentine Prisoner of War who was supposed to be under the protection of British Forces at the time of his death. Regardless of the substantive legal issues the British board of inquiry held on the 30 April 1982 aboard HMS Antrim exonerated all the British service personnel involved.

Commemorations - Argentina - March 2010:

On Tuesday 2 March 2010 at 11.00hrs, a memorial event was held in the British Cemetery at La Chacarita, Buenos Aires, In Memory of those who died in the Battle of the River Plate: Cementerio Britanico, Buenos Aires En Memoria La Batalla del Rio del la Plata en 1939;See also Youtube Video http://youtu.be/p_itph-BMRE. Another memorial event was held at the Grave of Kapitan Langsdorf of the Admiral Graf Spee in the adjoining German Cemetery. On Wednesday 3 of March 2010 at 11.00hrs, another commemorative event was held at the Malvinas War Memorial, Plaza San Martin, Buenos Aires, in memory of British and Argentines lost during the Falklands/Islas Malvinas War of 1982. Significantly the Argentine Authorities had no problem facilitating the Irish Seamen's Relatives Association (1939-46) in placing poppy wreaths, one with an Irish tricolour ribbon, along with other poppy wreaths on behalf of the Merchant Navy Association, Wirral Branch, Birkenhead; Royal Naval Association, Birkenhead; and Royal Naval Patrol Service Association; dedicated to the memory of all those British and Argentines who lost their lives during the 1982 war at their Islas Malvinas National Memorial in Buenos Aires.

Conclusion:

It is beyond question that a failure to reach peaceful outcomes to international disputes affects men, women and children, and it is they who pay the ultimate price as a consequence of armed conflict. In this regard veterans and their families carry in perpetuity the burden and consequences of engagement in military actions on behalf of states. It is the veterans and their families, irrespective of nationality, who require the support of their Governments and for whatever reason the inability of the British authorities to facilitate a visit by relatives to the grave of deceased Argentine Prisoner of War Suboficial Primero Félix Artuso in Grytviken, South Georgia, is an unacceptable injustice to the Artuso family and an affront to common decency and respect for the Argentine dead...which needs to be rectified by all concerned in the interest of the family...and sooner rather than later.

Peter Mulvany BCL, HDip Arts Admin,
Chairperson
Irish Seamen's Relatives Association (1939-46)
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