Historia y Arqueologia Marítima

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BARCOS  A VAPOR EN EL CHOCON

Vapor "Rio Negro"

Por Juan Lucio Almeida, publicado en Todo es Historia, Nº 32

"...si no vemos, si no andamos, si no descubrimos, siempre estaremos metidos en nuestra ignorancia, y tal vez algún tiempo nos enseñarán los extranjeros nuestras propias tierras, y lo que nosotros debíamos saber; pues no puedo ver que un inglés como Falkner nos esté ensañando y dándonos noticias individuales d elos rincones de nuestra casa, que nosotros ignoramos". Asi escribió hace casi dos siglos el piloto español don Basilio Villarino, primer explorador de los ríos Negro, Neuquen, Limay y Colloncura, cinco meses antes de emprender su penosa y admirable empresa. La hazaña fue superada, recien un siglo después, por marinos argentinos; cuando un  barco a vapor, el "Rio Negro", navego tres veces hasta más allá del Chocón. Aquello fue un desafio al futuro; un esfuerzo que no debe ser olvidado.
RIO

Corriente de agua continua y más o menos caudalosa que va a desembocar en otra o en el mar. Están formados por corrientes de agua que discurren por la superficie en el fondo de los valles o lineas de vados de los mismos. Si la cantidad de agua transportada es pequeña, se llaman arroyos; si es irregular y la pendiente muy fuerte, torrentes.Cuenca de un río es la superior cuyas aguas van a parar al río; si el río emerge de un lago, se denomina emisario.

Los ríos constituyen uno de los factores más influyentes en la vida del hombre sobre la Tierra. Primero satisfizo el rio las dos más apremiantes necesidades de aquél: la sed, con sus aguas, y el hambre con los animales que viven en su seno. Después vino el aprovechamiento del rio para transporte y comunicación entre los pueblos. Las primeras páginas de la Historia descubren grandes aglomeraciones de hombres a lo largo de los ríos, en parajes de clima templado y donde abundan, con la alimentación, los demás medios de satisfacer las principales necesidades.

El Limay y el Negro son un mismo río. Un rio que nace en el gran lago Nahuel Huapi y desemboca en el Océano Atlántico. Como emerge de un lago, el río Limay-Negro es un rio emisario. Emisario, es un mensajero que se envía para comunicar a alguien una cosa. El Limay-Negro fue un mensajero enviado por el Nahuel Huapí a los europeos que navegaban el Atlántico, para anoticiarles de su existencia. Consciente de su majestuosidad, quería que sus cristalinas aguas fuesen surcadas por embarcaciones de categoría.

Estaba cansado de las primitivas chalupas de los indígenas. Y tendió un curso de agua para que por él subieran con barcos de ultramar. De manera que no aceptó las débiles piraguas del Maestre de Campo don Diego Flores de León en 1621 ni las del jesuíta Nicolás Mascardi en 1670 y las de otro jesuíta, el padre Guel, en 1766. Además, ellos vinieron del otro lado de la Cordillera, el flanco chíleno.

Al Nahuel Huapi no le interesaba ni aventureros, ni misioneros; quería gante de mar, auténticos marinos; que para eso su masa de agua reviste características oceánicas. En resumen, surcar sus aguas tenía un precio; navegar desde el Atlántico hacia los Andes y penetrar en él con embarcaciones adecuadas. No improvisadas. El bravo piloto español de la Armada Real don Basilio Villarino aceptó el desafío, y en 1782 remontó el Limay-Negro con el San José, el San Juan y el San Francisco de Asís. Con su minúscula escuadrilla  trepó y trepo por el hilo de agua pero no llegó; y, tras ocho meses de duro bregar se encontró de nuevo en el punto de partida: Carmen de Patagones.

Fué un gran hazaña superada recien un siglo después por otro bravo de mar, el Tte Cnel. de la Armada Argentina don Erasmo Obligado, quien sin embargo, tampoco llego al lago andino(? me parece que aqui hay un error, pues Obligado sí llego CMey) . Ni resultó exitosa la tentativa de un franciscano, el padre Francisco Menéndez, que en 1792 realizó una somera navegación por el lago y las nacientes del río. Había llegado de allende la Cordillera.

 Viedma y Carmen de Patagones son una misma ciudad, cortada por un río, el Limay-Negro. En 1833, el piloto y astrónomo italiano al servicio del gobierno argentino, don Nicolás Descalzi, zarpó de Viedma-Carmen de Patagones para explorar el Limay-Negro, con miras a alcanzar al Nahuel Huapi. Lo hizo con la goleta Encarnacion, la ballenera Manuelita y dos canoas. Más de tres meses de agotadora lucha contra el endemoniado río y apenas sobrepasó la isla Choele-Choel.! Le ordenaron volver. Al punto máximo alcanzado lo bautizó "Dolor", ..."porque ciertamente si no sigo más adelante es un dolor abandonar el descubrimiento de un río tal vez más hermoso que el Paraguay, y quizá lo que podría haberse descubierto al pie de la cordillera" expresa en su diario don Nicolás.

Porfiaron los del lado del Pacífico. Los alemanes Fernando Hess y Francisco Fonck, llegaron al Nahuel Huapí en 1856, encontraron los restos de las piraguas utilizadas por el padre Menéndez y construyeron a su vez la propia. Anduvieron muy poco. ¡Demasiado lago para una cascara de nuez! Admirable fue la Jornada cumplida por el chileno Guillermo Cox en 1862; procedente de puerto Montt, construyó una canoa a la que bautizó Aventura, proveyéndola de vela con la lona de la carpa. Hasta llegó a simpatizar con el lago, y, aunque magro, levanto un plano del Nahuel Huapi. Resolvió, luego, largarse río abajo en busca del Atlántico, pero como éste no era el programa trazado por el lago, el Limay se encargó de hacerlo zozobrar en los grandes rápidos. Allí también había terminadola odisea náutica del padre Guel noventa y seis años antes.

"...Después vino el  aprovechamiento  del río para transporte"... El artículo primero de la Ley N 215 del 23 de agosto de 1867, dice: "Se ocupará por fuerzas de ejército dé la República la ribera del río Nauquén o Neuquen desde su nacimiento en los Andes hasta su confluencia con rio Negro, y desde esta confluencia hasta la desembocadura del rio Negro en el Océano Atlántico, estableciendo la línea en la margen septentrional de expresado rio, de cordillera a mar", Y en el articulo sexto establece: "Autorízase al Poder Ejecutivo para invertir fondos en la adquisición de vapores adecuados y en la exploración y navegación del rio Negro, como medida auxiliar de la expedición por tierra...".

Pero para que en el país se dieran las condiciones para dar cumplimiento a la Ley 215, debieron transcurrir trece años..Lo bautizaron Marianita cuando en 1887 lo botaron al agua en un astillero particular de la Boca del Riachuelo; su casco era de hierro; tenía doble hélice, y calaba cinco pies. Al adquirirlo el gobierno nacional, lo rebautizó Choele-Choel. Comandado por el capitán de marina don Ceferino Ramírez, fue el primer buque a vapor que remontó el Limay-Negro. Sucedió en 1869 pero no pudo superar el punto máximo alcanzado por la goleta Encarnación de Descalzí.

Lo bautizaron Feliz Colón, cuando en 1864 lo botaron al agua en la ribera de la Boca del Riachuelo; su casco era de hierro, propulsión a ruedas y calaba cuatro pies. Actuó en la guerra con el Paraguay con el nombre de Itapirú. En mayo de 1872 llegó a Carmen de Patagones-Viedma y lo rebautizaron Río Negro. Al mando del teniente coronel de marina don Martín Guerrico, fue el segundo buque a vapor que remontó el Limay-Negro, y como el Choele-Choel, no fué más allá de donde lo había hecho la goleta Encarnación

EL RIO Y LA CIENCIA

Cuando la década del setenta se aproximabaa su fin los señores de la pampa habían entrado ya en el ocaso de su poderío. Pero el río, permanecía tan soberano como siempre. A éste había un solo poder con el que se le podía vencer: la ciencia; modificar el curso con construcciones adecuadas o navegarlo con buques especiales que pudieran contrarrestar sus elementos naturales de lucha, fueran ellos raigones, bancos, angosturas, rápidos, etc.

 Esos buques debían ser de mínimo calado y máxima propulsión, dentro de ciertos límites. No obstante que el río Negro era más o menos conocido hasta apenas pocas leguas más arriba de Choele-Choel, y que de allí en adelante el único que lo había recorrido en su prolongación con el Limay había sido Villarino casi un siglo antes, en 1878 se aventuró la siguiente hipótesis: Que el rio Limay es navegable en todo su trayecto, por buques de tres pies de calado. Que lo son sus grandes afluentes andinos Colloncurá y Neuquen, en condiciones análogas. Que los inconvenientes que sus rápidos opongan a la navegación en la época ó sus mayores bajantes, no resistirán a los recursos de la ciencia y del arte moderno; mientras que en la época de las crecientes desaparecen, como lo corrobora la feliz navegación de Villarino. Que el río Negro es perfectamente navegable a vapor en todo su trayecto, admitiendo con seguridad en épocas de bajante, buques de tres o cuatro pies de calado y en las de crecientes extremas buques de gran capacidad".

 Para establecer qué tipo de buque habría de ser el más adecuado para la navegación del Negro, se hicieron estudios en base a similares problemas ya resueltos por los Estados Unidos de Norte América con el San Lorenzo y otros ríos, e Inglaterra con el Indus en la conquista de la India. La singular analogía existente entre los ríos Negro e Indus permitió que las experiencias recogidas para la navegación de este último sirvieran de base para un informe, presentado por una comisión asesora, nombrada en 1878 por el Ministerio de Guerra y Marina, para que aconsejara sobre las propuestas presentadas para proveer vapores útiles al objetivo perseguido.

Dicha comisión, compuesta por los ingenieros Luis A. Huergo y Guillermo White, el Dr.Estanislao S. Zeballos y el coronel de Marina  Ceferino Ramírez, aconsejó, en síntesis, pedir a Inglaterra los siguientes vapores:

"un vapor transpone de ruedas, cuya eslora no sea mayor de 120 pies y cuyo calado no exceda de tres pies con provisiones, carga y dos botes, con marcha de 12 millas por hora. Las provisiones y carga corresponden a combustibles, provisiones de la tripulación, 50 toneladas de mercaderías y 100 hombres de tropa. Las calderas para quemar carbón o leña y maquina del sistema mas económico, de construcción sólida y de la mayor sencillez; teniendo en vista dificultad  de las reparaciones en el río Negro, las ruedas serán independientes para facilitar el gobierno del buque.

"Un vapor   aviso   de ruedas,   de   construcción; sólida, con capacidad  para  quince  hombres de tropa liviana,  fuera de la tripulación, con la mayor velocidad que sea  posible darle con dos pies y medio de calado. Máquina en las condiciones generales de la anterior.

"Un vapor explorador de ruedas, casco de acero, con capacidad  para  diez personas,  con  un calado máximo de diez pulgadas y velocidad de ocho a diez millas por hora,

"Todos los vapores: deben estar provistos de los útiles y repuestos  de navegacion de ríos poco o nada explorados: Estos vapores deben ser enviados en secciones del mayor tamaño posible para facilitar su armado en el río Negro.

 "Creemos que —terminaba el informe de la Comisión— no puede prescindir de obtener estos tres tipos de buques en las primeras épocas de la campaña, a fin de asegurar el servicio diario de transporte de tropa, municiones, provisiones, cambio de guardias y exploraciones"

El BARCO Y EL PERIODISTA

Pero hasta 1880 la Escuadrilla del Río Negro no pudo ser formada definitivamente, de manera que para la campaña del general Roca (1879) se trató de cubrir estas necesidades con el vaporcito Triunfo, construido en el pais. Pero, como bien escribía Remigio Lupo, joven periodista de veinte años, corresponsal de La Pampa de Buenos Aires que acompañaba al general Roca, el Triunfo resultó un fracaso.

El coronel de marina don Martín Guerrico, explorador del río Negro en 1872, había cerrado el informe de su labor de aquel año asegurando que "...la navegación hasta el Nahuel Huapi no es de ninguna manera dudosa..." y que "... la desconfianza que se tiene o que puede existir, respecto a la imposibilidad de navegar este río, es de todo punto infundada". Y a él se le encomendó la misión de remontarlo practicando los sondajes correspondientes para el levantamiento de una carta, así como la redacción de un informe sobre los parajes más apropiados para el establecimiento de puertos, sin perjuicio de encontrarse en Choele-Choel el 25 de mayo, fecha en que llegaría a ese punto el ejército expedicionario.

El 24 de mayo Lupo informa a su diario, desde Choele-Choel: "...El comandante Guerrico se halla también con nosotros. Anoche vadeó el río, y se presentó al General. Está aquí desde el 23 de mayo, habiendo hecho la travesía desde Patagones hasta Choele-Choel en un bote, pues el vaporcito Triunfo, con el que pensaba hacerlo, se encuentra varado a 15 leguas de Patagones, sobre un banco de piedra que se eleva en medio del río, de tal manera, que, mientras las ruedas están en 2 y media brazas de agua, la quilla apenas tiene 2 pies. Se cree que pronto podrá salir del mal paso y llegar con toda facilidad a destino, pues el río crece generalmente en esta estación y es lo único que espera, porque, por lo demás, él es perfectamente navegable, habiéndolo explorado el Comandante Guerrico en forma. El Comandante Obligado ha quedado con el Triunfo, con orden de proseguir la marcha apenas pueda hacerlo..."

Es de suponer que ningún buque ha hecho renegar tanto a un periodista como el Triunfo lo hizo con Lupo. Uno y otro tenían sus razones; el pobre vaporcito no podía con el río; el periodista tenia el trasero llagado de tanto galopar al lado de los veteranos del desierto. Y es asi que de regreso en Choele-Choel, luego de haber acompañado al general Roca hasta la confluencia del Neuquen con el Limay, el 19 de junio escribe al director de su diario: "... Todavía estamos esperando el vaporcito Triunfo, y hay creencia de que llegaría dentro de 5 ó 6 días. Las últimas noticias recibidas son de que, a pesar de los esfuerzos del Comandante Obligado, no ha subido en esta fecha sino hasta la "Guardia Mitre", como a 60 leguas de este punto."  El Triunfo había sido un gran maula, y él costó tanto cuanto han sido grandes los obstáculos con que le ha hecho tropezar su propia Inutilidad. Después de haber estado detenido por la falta de agua sobre un banco de piedra, la creciente del rio lo hizo salir de allí, pero a poco andar, su marcha se convirtió en la de una carreta tucumana. La corriente, casi tan poderosa como la fuerza de su máquina, apenas le ha permitido avanzar a paso de buey."Y advierto —proseguía Lupo— a Ud. que la corriente del rio es apenas de 3 millas por hora, que un buque cualquiera, regularmente construido, vencerla sin dificultad alguna. Es que el Triunfo es un cascajo, que a sus malas condiciones añade la de tener una forma sobre la cual la corriente ejerce mayor Influencia.

"Por lo demás, está demostrada la facilidad de navegar este rio; sólo se requiere un buque de distintas condiciones de las del Triunfo, que, con razón, he visto que La Pampa lo apellida La Derrota. "Parece que el general Roca esperará mas ó menos 6 días a ver si llega el vapor, para embarcarse en él e ir por agua a Patagones; viaje fácil y que tiene que ser rápido, porque, no teniendo ya que luchar el Triunfo con la corriente y si aprovechar su fuerza Impulsiva y marchar aguas abajo, se deslizará con rapidez. Pero si demora más tiempo, el general Roca, regresará a caballo"

Dos días después la ilusión de Lupo de ver aparecer al Triunfo en Choele-Choel, seguía sin cristalizarse, aunque, tenía noticias de que ya se encontraba en "Guardia Conesa a treinta y cinco leguas de distancia por tierra. Pero el Triunfo no llegó a Choele-Choel, y a las once y media de la mañana del 26 de junio, el general emprendió la marcha a caballo rumbo a Patagones-Viedma, donde la aguardaban la division Naval al mando del Almirante Py que ha de conducirlo de regreso a Buenos Aires. El 28 a mediodía llegaron a Colonia Conesa, pero el Triunfo al parecer empeñado en hacer renegar a Lupo, había pasado por allí río arriba, la noche anterior.

Sin embargo, el gambeteo no disgustó al joven periodista, que con renovadas esperanzas escribe: "...En Conesa recibímos una noticia satisfactoria. Se nos dijo que la noche anterior había pasado por allí, a todo vapor, el Triunfo. Al recibir esta noticia, e! General Roca desprendió un charque para que alcanzase el vapor, y le trasmitiera al Comandante Obligado la orden de regresar a Conesa. Esta medida nos llenó de júbilo, por la perspectiva que ella importaba de verificar el viaje por agua hasta Patagones. La verdad era que ya estábamos hartos de montar a caballo y que la novedad de navegar el Rio Negro en toda su extension nos hacia desear ardientemente el momento de ver aparecer al Triunfo echando el ancla frente a Conesa. AI dia siguiente tuvimos esa satisfacción.

"Nos instalamos en el tan suspirado buque, y nos desligamos por las tranquilas aguas del Rio Negro, impulsados por la doble fuerzadel vapor y de la corriente del río. Sin embargo, cuando íbamos ya en viaje no las teníamos todas con nosotros. Observábamos que cada vez que se quería levantar vapor, era necesario colocar al lado un marinero provisto de baldes de agua para arrojarla sobre la bomba de alimentación, que se enrojecía y amenazaba estallar. Al viajar en el Triunfo he podido convencerme por mí mismo de lo fundado que eran las noticias que se habían trasmitido en el Campamento de Choele-Choel sobre las malas condiciones de este buque. En realidad, no sirve para nada y han sido 25.000 patacones muy mal gastados los que se han empleado en él.

"El gobierno ha hecho bien en mandar construir 2 buques a proposito para la navegación del Rio Negro. Sólo con el Triunfo nunca se habría resuelto definitivamente ese problema que tan vital interés encierra para el futuro"

El Triunfo llegó a Patagones-Viedma el 30 de junio a mediodía. Poca o ninguna experiencia nueva aportó a la navegación del Río Negro; pero le cupo el alto honor de navegar su cauce conduciendo a bordo, por primera vez en la historia, a tan alta autoridad nacional como el Ministro de Guerra y Marina; exclusividad que aún pertenece al humilde vaporcito que tanta ansiedad creara en el ánimo del periodista Remigio Lupo.

LA ESCUADRILLA DEL RIO NEGRO

El Ingeniero Mario Biggi, que en vano intentaba completar la exploración encomendada a Guerrico, escribía a éste en 1879: "...En las pampas argentinas, como dice mi compadre Mantegazza, se hacen los caminos con las carretas, pero en los ríos no puede hacerse lo mismo con los vapores... y suplico a Ud. haga presente al Sr. Ministro de Guerrá y Marina, la necesidad de un estudio serio, prolijo y completo no Interrumpido a lo menos por uno o dos periodos completos de estaciones, del Rio Negro, Limay y Neuquen también, porque como todo el mundo sabe, este río va a adquirir una importancia, si no superior, a lo menos Igual a la del Paraná y Uruguay..."

En la segunda quincena de septiembre de aquel año hizo su entrada a Patagones-Viedma un vapor a hélice, el Vigilante, comandado por el alférez de navio don Cándido Eyroa; construido en Inglaterra, había arribado a nuestro país el 4 de diciembre de 1874, entraba por primera vez al Río Negro conduciendo a su bordo una comisión científica compuesta por el Ingeniero Francisco Bobio, el agrónomo J. Gallegos y presidida por Francisco P. Moreno.

A fines de septiembre el Vigilante emprendió la navegación rio arribacon destino a Choele-Choel, impulsado por sus dos hélices de tres palas cada una, que le daban una velocidad media de siete nudos. Pero el endemoniado Limay-Negro bajó el caudal de sus aguas y el Vigilante apenas pudo llegar hasta el paraje llamado China Muerta, donde encalló muy seriamente. Ingentes esfuerzos demandó zafarlo, y por segunda vez quedó demostrada la impractibilidad de la navegación por ese rio con vapores a hélice.

El 11 de septiembre de 1879 llegó a Buenos Aires el paquete inglés Herschel; traía a su bordo, desarmados, los dos buques especiales encargados a Inglaterra para destinarlos a la navegacion de los ríos del sur, y que habría de llamarse Río Negro y Rio Neuquen. Sucedió que en la maniobra de descarga se fueron al agua seis planchas que correspondían al casco del Río Negro, y, al resultar inútiles todos los esfuerzos por recuperarlos del fondo del Plata, hubo que encargar a Inglaterra la remisión de otras iguales.

En diciembre, en el vapor mercante Santa Rosa, los buques especiales llegaron a Patagones-Viedma y de inmediato se dio comienzo al armado de los mismos. El Río Neuquen fue puesto a flote en las aguas del rio Negro el 12 de mayo de 1880, mientras que el Río Negro, debido al inconveniente de las planchas, recién quedó listo el 6 de octubre del mismo año. Tal fue él comienzo de la Escuadrilla del Rio Negro, que operó en el Limay-Negro hasta el 11 de marzo de 1911, en que fue disuelta por un decreto de la fecha.

El 2 de Junio de 1880 Buenos Aires se alzó contra el gobierno nacional. El 23 se firmó un armisticio. Tejedor renunció al cargo de Gobernador. El gobierno provincial declaró su acatamiento al eje la nación. Se concertó la paz. La capital se federalizó. Las elecciones nacionales dieron el triunfo al general Roca, quien el 12 dé octubre asumió la primera magistratura. Estos acontecimientos distrajeron la firme vigilancia que requería la línea de frontera interna ganada en 1879, y permitieron nuevas penetraciones de las indiadas, algunas con características de verdaderos malones.

Al otro lado del río Neuquen quedaba aún intacto el poder indígena de Valentín Sayhueque, Reuque-Cura, Inacayal, Manqulel, Ñancucheo, y muchos otros valientes caciques y capitanejos, al que se había agregado el refugiado Manuel Namuncurá. Se imponía completar la conquista del desierto y el Jefe de la línea militar del río Negro, general Conrado E. Villegas, trazó su plan: tres brigadas en avances convergentes acudirían a Nahuel Huapi, barriendo las indiadas y atenazándolas entre ellas.

La primera con 500 hombres al mando del teniente coronel Rufino Ortega, partiría de Chos-Malal siguiendo los contrafuertes cordilleranos hasta alcanzar el lago Nahuel Huapi. La segunda, con 600 hombres a las órdenes del coronel Lorenzo Vintter, saldría del Fuerte General Roca, y por el valle del Limay, arrasaría con las tribus de Sayhueque y Reuque-Cura, para arribar al Nahuel Huapí. La tercera con 600 hombres al mando del coronel Liborio Bernal, haría su arrancada desde Choele-Choel, tomaría rumbo al sur, al arroyo Valcheta y de allí al oeste, destino Nahuel Huapi. El objetivo de esta brigada seria el de impedir la huida de los indios que buscaran salvarse de las otras dos saliendo del Triángulo Neuquino hacia el sur del Limay.

Se fijó el 10 de abril 1881 como fecha de concentración de las tres columnas en Nahuel Huapi. El jefe de la Escuadrilla del Rio Negro, teniente coronel de Marina, don Erasmo Obligado, al frente de una comisión exploradora nombrada al efecto, remontaría el Negro-Limay con el vaporcito Río Neuquen, para llegar a Nahuel Huapi ep la misma fecha que las columnas terrestres, vale decir, el 10 de abril.

 BANCO DE LA PACIENCIA

El vaporcito Rio Neuquen tenia 25 pies ingleses de eslora, 12 de manga, 3 pies y 9 pulgadas de puntal, y calaba 2 pies y 10 pulgadas. Máquina de alta presión de 50 caballos de fuerza y un andar de 10 millas inglesas. Para la expedición llevaba 6.100 kilogramos de carbón de Cardiff y víveres para cinco meses; como armamento: 15 rifles sistema Remington, 7 revólveres a fuego central de 12 mm., 2500 cartuchos a bala para rifle y 1.000 tiros de revólver; un bote grande y uno chico; los instrumentos constaban de tres sextantes de marina, uno de bolsillo, omnímetro, dos horizontes artificiales (uno de mercurio y otro de piedra), un circulo azimutal, dos compases, una brújula de bolsillo, una plancheta, un barómetro de Fortín, un barómetro aneroide, un termómetro centígrado, un  termómetro de máxima centígrado, un termómetro de mínima Reamur, un psicrómetro (centígrado), un higrómetro de cabello, una corredera de patente, una corredera de barquilla, cuatro escandallos de plomo de dos libras y uno de ocho, libros varios, etcétera.

Completaban la Comisión Exploradora el teniente de Marina Dr. Eduardo O' Connor, comandante del buque y encargado de las observaciones astronómicas; el subteniente de marina Don Santiago J. Albarracín, encargado del Diario de la exploración y todas las observaciones en general; el piloto Edmundo Moyzés, que había acompañado al científico Moreno a bordo del Vigilante, encargado de las observaciones astronómicas, de los cronómetros, y de dibujar un croquis del río.

Además, como agregados, el práctico del río Negro, don Ángel Battilana, que había colaborado en todas las expediciones a partir de 1869; el teniente 1º de infantería, Don Jorge Rhode, embarcado por orden del general Villegas, que lleva un Diario separadamente; y el soldado de infantería Claro Soria, asistente del teniente Rhode.

A las siete horas y diecisiete minutos del viernes 25 de febrero de 1881 zarpó de Carmen de Patagones el Río Neuquen con el proposito de llegarr al Nahuel Huapi el 10 de abril Se navegó sin problemas y  el 4 de marzo por la mañana embocaron el canal norte de la isla Choele-Choel; cerca de las tres de la tarde, en un mal paso, el buque, impotente para contener la correntada, fue arrastrado, a las dieciséis y quince iniciaban el regreso después de haber tocado fondo. Se apagaron los fuegos y la noche transcurrió sin novedad. A las cuatro de la mañana levantaron vapor. A las seis y cuarto se largó el bote grande con un anclote y un cabo de tres pulgadas para usarlo como espía a la costa norte. Media hora después el buque zarpó y se dejó caer a favor de la corriente embocando el canal a los pocos minutos.

Había ya salvado el paraje donde la corriente era más fuerte, cuando la corriente lo empuja sobre el banco, y vara. El bote fue a buscar el calabrote de cinco pulgadas, el que fue ajustado con la cadena del ancla. Estaban sobre las diez y cuarto cuando empezaron a trabajar; enderezó el buque, funcionó la máquina, pero otra vez fue a dar sobre el banco y estribor quedó en seco. Entraron a operar las palas para abrir un canal. Llegaron las doce y la gente fue a almorzar y a tomar un breve descanso. A las trece y veinticinco se reinició la tarea. Faltaban escasos minutos para las diecisiete cuando el buque comenzó a poner proa a la corriente que nuevamente lo echó sobre el banco.

El río Negro se defendía como "gato panza arriba" contra las arremetidas del Rio Neuquen. Dramática lucha. Los marinos volvieron a la carga con nuevos bríos. Dos horas después el buque volvió a meter la proa en la corriente empezaron a a cobrar la espía amarrada a los árboles, zafó poco a poco, levantó 55 libras de presión, se largó en banda el calabrote, el buque cayó en buena profundidad, dio adelante despacio, aumentó el fondo y, a las veinte y diecisiete atracó y amarró en la costa de una isla, de la margen izquierda. Se mandó apagar los fuegos. Vuelto a bordo todo lo que se había descargado en la isla, al día siguiente, a las cinco y veinticinco de la madrugada se continuó el viaje. Los exploradores bautizaron aquel lugar donde tan dura prueba habian superado, con el nombre de Banco de la Paciencia. En verdad, un nombre apropiado .

VUELTA DEL DESENGAÑO

 El río bajaba con fuerza, por lo que, a medida que avanzaban hacia el curso superior, las dificultades de la navegación aumentaban en razón de la falta de profundidad y la fuerza de las correntadas. El Río Neuquen siguió adelante; muchas veces tocó fondo, muchas veces fué arrojado sobre bancos por las correntadas, muchas superó pasos estrechos, correntosos y de poca profundidad, muchas veces debió abandonar canales por estar sembrados de raigones; diariamente la gente debió bajar a tierra para cortar leña, adelantarse con los botes a reconocer canales antes de aventurar el buque, depositar la carga en tierra hasta superar un paso y llevarla nuevamente a bordo con los botes.

En ese tren de tareas llegaron por fin el 17 por la mañana a Fuerte General Roca. A excepción de Villarino nadie había navegado el río más arriba de allí. A las siete de la mañana del día siguiente continuaron viaje. Habían entrado en aguas jamás navegadas por buque a vapor. Era Marzo; tres días antes, el 15, la 3a y 2a brigadas habían emprendido la marcha desde Choele-Choel y Fuerte General Roca respectivamente; en tanto que la 1 lo había hecho el día 8 desde Chos Malal, llegado a Norquin, y continuado el 15 en procura de Nahuel Huapi.

Las características del rio no cambiaron y las penosas jornadas se sucedieron una tras otra sin doblegar la voluntad de los exploradores que con verdadera angustia veían pasar el tiempo; con el consiguiente retardo del viaje. En las primeras horas de la mañana del 26 fondearon sobre la margen derecha para hacer leña. A las once horas y doce minutos reiniciaron la navegación rio arriba, a las doce tomaron una vuelta al pie de unas altas sierras coloradas a pìque, paraje al que dieron el nombre de Vuelta del Sapo debido a un gran peñasco suelto que afectaba la forma de un batracio.

Por la proa apareció una punta con una enorme roca con la forma de una cabeza de león, por lo que ya en tren de bautismos la llamaron Punta de la Cabeza de León. Eran las doce y cuarenta y cinco del 26 de marzo de 1881 cuando el vaporcito Rio Neuquen se encontraba frente a la isla de la Confluencia, punto preciso donde se produce la unión del Neuquen (El Impetuoso) con el Limay (Río de las sanguijuelas, o rio límpido, claro)

— ¡Eh... miren el río!.. . ¡Tiene dos colores! —De este; lado parece agua de mar, verdeazul y transparente. ' —De este otro es amarilla y turbia. —Son aguas de dos ríos...

Por primera vez en la historia, un buque argentino había navegado el río Negro en toda su extensión. Y lo había hecho con barco a vapor. Desde Patagones-Viedma hasta la Confluencia los marinos habían tardado 29 días. Faltaban 15 días para el 10 de abril, fecha establecida para el encuentro en Nahuel Huapi, que se encuentra en la punta de ese río cuyas aguas comenzó a surcar en febrero la proa del vapor. Muy poco habían avanzado cuando encontraron el río dividido en varios brazos y el canal principal sembrado de raigones.

Adelantaron los botes en exploración,  en virtud de cuyo resultado se internaron por el brazo de la margen izquierda   A un gran bosque que encontraron lo denominaron Monte Hermoso.; Eran las quince y veinticuatro cuando un gran banco les cerró el paso Bloqueaba el río casi totalmente. Practicaron sondajes con el bote y  comprobaron que era materialmente imposible avanzar con el buque. Pensaron en abrir un canal a pala y pico, pero  el Comandante  Obligado consideró conveniente un reconocimiento previo de las condiciones de navegabilidad más arriba del banco.

Hicieron noche y al día siguiente se largaron en un bote el práctico Battilana y cuatro marineros armados para reconocer y sondar los canales inmediatos. Los resultados fueron negativos. El 28 por la mañana, el teniente Rhode, con su asistente y dos marineros, zarparon rio abajo con el bote chico en comisión al fortin Primera División que se encontraba en la costa norte del Neuquen, a poca distancia de la Confluencia.

Regresó al día siguiente a mediodía; relató que un rato antes, al desembarcar sobre la margen derecha del Limay en busca de algo para cazar, había estado a punto de ser lanceado por un grupo de indios. De Inmediato se largaron en el bote grande el teniente O'Connor, el teniente Rhode, el guardiamarina Albarracín, el práctico Battilana y tres marineros, todos armados hasta los dientes, en busca de los indios. Regresaron a las cinco de la tarde; los Indios habían huido antes de que ellos llegaran y sólo encontraron un caballo muerto casi entero, restos de fuego y chauchas de algarrobo que los exploradores llevaron a bordo como botín.

El 30 por la mañana salieron en un bote, aguas arriba, el teniente O'Connor, el piloto Moyzés, el práctico Battilana y tres marineros a fin de reconocer el río en una buena penetración. Regresaron el 1º de abril, luego de haberlo remontado 18 millas. E'l informe fue que la bajante era tal que habia pasos en que aun hasta el chato bote habia tocado fondo. Al lugar le dieron el nombre "Vuelta del Desengaño".

Con las primeras luces del día siguiente el vaporcito abandonó el lugar río abajo, llego a la confluencia, emboco el Neuquen corriente arriba y a poco de andar, se amarro sobre la margen izquierda. No podia remontar el Limay por falta de agua; no podia descender el Negro por falta de agua. Estaba prisionero en Limay-Negro. Quedaba una comprobación: el rio no era navegable en todas las epocas del año. Entretanto las brigadas, que habian lleago al Nahuel Huapí con precision matemática, se vieron obligadas a emprender la retirada debido a las nieves. El 24 de mayo llegó el general Villegas al paso del Neuquen con las fuerzas de la 1ª  brigada, y luego de vadearlo, acampó a menos de una legua del amarradero del Río Neuquen.

El caudal del Negro ya había aumentado considerablemente en razón de las crecientes del Río Neuquen. EL LImay permanecía aun estacionarlo, de manera que el general Villegas y el teniente coronel Obligado acordaron suspender la exploración y reiniciarla tan pronto como las aguas aumentaran su caudal. El 28, a las trece cuarenta zarpó el vaporcito para llegar a Fuerte Roca tres horas después. De allí continuó viaje el 10 de Junio y al día siguiente amarró en Choele Choel ni siquiera en el Banco de la Paciencia tuvieron el menor problema.

El 12 soltó amarras de Choele-Choel, y el 15 atracó a! muelle de Patagones-Viedma. Las siete millas navegadas con el buque por el Limay dejaron la sensacion de que presentaba iguales características que el curso superior del Negro.

Los indios, cuyas fuerzas de combate, al retirarse a la cordillera habian quedado casi intactas, volvieron al triángulo no bien fué abandonado por las del Ejército.

Vapor "Rio Negro"

HASTA MAS ALLÁ DE EL CHOCON

 Ahora el río había crecido y los expedicionarios estaban listos para una nueva exploración, que esta vez harían con el vapor Rio Negro, por más grande, mayor poder y de mejor andar que el Río Neuquen, aunque con el Inconveniente de ser más largo. El vaporcito Río Negro tenía 96 pies ingleses de eslora, 15 de manga, 3 pies y nueve pulgadas de puntal, máquinas de alta presión —120 caballos de fuerza—, y andar de 12 millas Inglesas, dos más que el Rio Neuquen.

La Comisión Exploradora fue constituida por los mismos hombres de la anterior; de los agregados, no embarcó el teniente Rhode y su asistente, pero en cambio iba un médico naval a bordo, el cirujano de 1* clase don Laureano Rivas y Migués. A las nueve y media de la mañana del Sábado 8 de octubre de 1881 el vaporcito Río Negro zarpó de Patagones-Viedma, rumbo al río Limay. El 14 llegó a Choele-Choel, donde embarcaron un cabo y cuatro soldados del Batallón 6 de Infantería de línea para guarnición y servicio de descubierta. Al amanecer del 22 los exploradores entraron en la Vuelta del Sapo, enfrentaron luego la Punta de la Cabeza del León, apareció la isla de la Confluencia, embocaron el Neuquen y fondearon en el ex amarradero del Rio Neuquen.

Eran las diez de la mañana cuando se presentó el capitán de caballería don Juan Gómez, que con 50 hombres de los regimientos 5 y 7 de Caballería de Linea tenia orden de "acompañar por tierra al vapor hasta donde alcanzara en el Limay". El coronel Vintner, que por ausencia del Gral. Villegas estaba a cargo  de la linea militar, habia definido al Capitan Gómez como un inteligente y bravo oficial. El Tte O´Connor fue con los botes, tripulados por seis marineros, hasta el paso del Neuquen para ayudar en el cruce de la fuerza de Caballeria. Al día siguiente, con la proa del vapor Rio Negro cortaba las verde-azuladas aguas del Limay. El nivel era bastante alto, de manera que el paso de la Vuelta del Desengaño fue superado sin dificultad; y en esa primera jornada se amarraron dos leguas y media más arriba del paraje alcanzado a duras penas con un bote en el mes de Abril. Como el río describe casi una completa circunferencia. le dieron el nombre de Vuelta Rápida.;El 26 llegaron a la bajada de la travesía de Chalcún, donde en el paraje Potrero Cerrado los esperaba el capitán Gómez, quien informó que los indios ya andaban bombeando, que había encontrado rastros frescos de algunos con lanza. Los exploradores encontraron ese dia, sobre la margen derecha, el paisaje más pintoresco desde el río Negro hasta allí.

Dice el Diario:
"...El río describe una gran vuelta que llamamos Vuelta de San Juan y  terminar, en su parte superioror se ve desde muy lejos un peñasco, en forma de pirámide u obelisco y que, como dice Villarino, parece un gigante de rodillas, descansando sobre una base débil que parece imposible haya podido resistir tanto tiempo sin derrumbarse, pues está separado algunos metros de la masa principal de la sierra; aquí termina en punta la vuelta de San Juan la llamamos Punta del Gigante. Desde aquí corre una gran muralla, alta, imponente, hasta una abra donde se ven torres, cúpulas, castillos, ruinas de torreones, etc., etc., todo en arenisca en capas diversas; algunos aislados, otros adheridos a la tierra, produciendo un aspecto extraño y una impresión dolorosa, al mismo tiempo que se admira tan sorprendente como maravilloso espectáculo de la creación.

26 de octubre de 1881. Es una fecha con todos los merecimientos para ser recordada; porque en esa garganta estrecha, de rocas duras, por donde un barco a vapor pasó navegando hace ochenta y ocho años, es El Chocón, nombre que ya ha adquirido resonancia en el mundo entero. Fue aquella, la primera vez en la historia que el hombre blanco navegó el rio Limay con un barco a vapor, aunque no la última; el vapor continuó  hasta mucho más arriba, hasta la confluencia con el Colloncura; volvió a hacerlo, el mismo Rio Negro, en 1882 y en 1883.

Después nunca más; ningún otro barco tampoco. Fue aquel un desafío que todavía los argentinos no hemos recogido. Desde el Colloncura, los marinos continuaron la exploración del Alto Limay con  embarcaciones menores, completada recién en el tercer intento, con la lancha que al entrar en el Nahuel Huapi el 13 de diciembre de 1883, el jefe de la Comisión Exploradora, teniente de navio O'Connor, bautizó Modesta Victoria, primera y único embarcación que zarpando del Atlántico rumbo a los  Andes, fue y volvió  por agua hasta el famoso lago.

 EL MANDATO DE LA HISTORIA

¿Hace falta reseñar en esta nota los proyectos de desarrollo del Comahue? ¿Insistir en detalles para esclarecer que El Chocón-Cerros Colorados son nombres que aparecerán siempre unidos en el futuro portentoso del Comahue? Ya no. Toda la prensa del país lo hace a diario aunque apenas tres años atrás la cosa no era así. Ahora El Chocón está en marcha; que no se detenga Que aquellas imágenes de torres, cúpulas, castillos, ruinas de torreones en arenisca, que apreciaron los exploradores "produciendo un aspecto extraño y una impresión dolorosa, al mismo tiempo que se admira tan sorprendente corno maravilloso espectáculo de la creación..." se transformen en rascacielos .de modernas ciudades, en instalaciones de poderosas industrias, en chimeneas dé fábricas gigantescas, que conmuevan a los argentinos del futuro, admirados por tan sorprendente como maravilloso espectáculo de la creación de los argentinos de hoy.

El Chocón está en marcha; que no se detenga; que no esté lejano el día en que, por haberse cumplido el mandato de la historia, podamos expresar con orgullo que hemos logrado una modesta victoria. Y que los ciudadanos de ese poderoso complejo industrial del futuro, maticen sus charlas del café evocando aquel barco a vapor que pasó tres veces navegando por El Chocón.

 

Este sitio es publicado por Carlos Mey -  - Martínez - Argentina

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