Historia y Arqueología Marítima

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LOS ASPECTOS NAVALES DE LAS RELACIONES ARGENTINO GERMANAS  II

La época del Tercer Reich 1930 - 1945

Prof. Julio M. Luqui-Lagleyze

Revista “Temas de historia argentina y americana”

de la UCA, Nº 7, dicembre 2005

Introducción.

El presente trabajo es continuación del que fuera publicado en el n° 4  de la revista “Temas de historia argentina y americana”, dedicado a reseñar, dentro del marco de la historia de las relaciones ente Argentina y Alemania, cuales eran los aspectos relativos a la participación de la Armada Argentina como una de las instituciones armadas de la nación, a la vez que tratar de dilucidar si existió una corriente pro-germana entre nuestros marinos.

La presente continuación de esa investigación abarca un periodo más complejo, ya que se dedica a la década de 1930 y a los tiempos de la II Guerra Mundial, es decir al periodo de la Alemania Nacionalsocialista bajo el régimen de Hitler. Por dicho motivo y la complejidad del periodo, se tomaron los aspectos meramente navales dejando de lado temas políticos, salvo que sirvieran de apoyo a los aspectos navales, dejando de lado algunos temas de índole puramente naval militar como la batalla del río de la Plata y la internación de los marinos del Graff Spee, tema ya ampliamente conocido y tratado, o el más específico de la rendición de los submarinos alemanes en Mar del Plata en julio y agosto de 1945, tema conocido, pero sobre el cual nos hallamos trabajando en un libro que reunirá toda la información dispersa.  

La Ley de Armamentos de 1926 y los proyectos de construcción de submarinos con empresas alemanas a inicios de los años treinta.

A mediados de la década de 1920, el Congreso votó la Ley 11.378 de Armamentos  Navales, refrendada por Alvear y su Ministro de Marina el almirante Domecq García, el 5 de octubre de 1926. Por ella se autorizaba a la construcción de 3 cruceros ligeros; 6 destructores; material para reemplazar los vetustos acorazados de río; dos grupos de tres submarinos y el material necesario para la erección de una base de submarinos en Mar del Plata; además de acopio de material de guerra, artillería antiaérea y material de vuelo. La comisión naval de adquisiciones en Europa, inició las gestiones y los pliegos de licitación a los distintos astilleros europeos que estaban en condiciones de construir los buques y el material autorizado por la Ley.

Por el tratado de Versalles, Alemania había visto reducida su marina casi a la nada y estaba inhabilitada para construir buques de mucho porte y menos exportarlos al extranjero, por lo que los contactos de la comisión naval se dirigieron a otros astilleros, al menos en lo referente a los buques. El caso de los submarinos debía ser similar puesto que Alemania estaba inhabilitada para tenerlos, fabricarlos y ni siquiera proyectarlos, pero la situación no era tan así. Existían en Alemania oficinas de proyectistas y arquitectos navales que podían proveer los submarinos, pero construidos en astilleros fuera de Alemania.

Pedidos a estas oficinas los proyectos, los mismos fueron recibidos por quien hacía de  agregado naval argentino el Alemania, el capitán de fragata Carlos Moneta, de quien ya habláramos en el trabajo anterior. El mismo informó el 3 de junio de 1929 de las tratativas para la posible construcción de submarinos bajo proyecto alemán. Las negociaciones se hicieron con la firma alemana, bajo camuflaje holandés: “Ingenieurskantoor voor Scheepsbouw” de La Haya. El contacto inicial lo habían hecho los capitanes de fragata Eduardo Ceballos y Vicente A. Ferrer, a quienes volveremos a ver en relación con astilleros y fábricas alemanas, y las conferencias tuvieron lugar parte en Alemania y parte en Holanda.

Las construcciones de esta compañía se llevaban a cabo en los astilleros holandeses de “Fijenoord” y al momento de hacerse los contactos, la misma ya había construido dos submarinos de 550 toneladas para Turquía, que según el informe de Moneta, habían dado los mejores resultados. De la misma nota nos enteramos que la empresa alemana construía también submarinos en otros astilleros, como los de Finlandia, donde se construían cuatro submarinos torpederos y minadores combinados; y en España, donde en el astillero de “Echevarrieta” de Cádiz, construía uno de 600 toneladas, el E-1, “de condiciones excepcionales y que satisface las exigencias más modernas” según el informe.

Para todos los proyectos la empresa alemana mantenía su inspección directa y suministraba los planos completos del submarino al cliente y al astillero, salvo detalles confidenciales.   

Finalmente por el mismo expediente nos enteramos que los grandes minadores submarinos de tipo alemán que se construían en Japón  era de la misma procedencia, y que “los japoneses los consideran lo mejor de su flota submarina.”

El informe señala que de esta manera -trabajando en astilleros extranjeros-, la empresa desde 1923, en que habían tomado el primer contacto con la comisión naval argentina, había tenido gran oportunidad de mejorar sus experiencias utilizando todos los nuevos progresos a beneficio de sus clientes.

El agregado afirmaba que la I.V.S. –sigla de la compañía -, en cuanto a capacidad técnica para la construcción de submarinos reunía todas las grandes experiencias alemanas adquiridas durante la guerra mundial y ocupaba un lugar destacado. Por ello consideraba la conveniencia de lograr el apoyo de esa firma para los proyectos de construcción de submarinos para la Armada Argentina.

“La I.V.S. no es un astillero sino una oficina de proyectos y por ello construye o deja construir  según sus planos y bajo su dirección , en cualquier astillero y no se opondría, bajo ciertas condiciones, a construirlos en astilleros argentinos.” Señala Moneta. 

El agregado adjuntaba una serie de proposiciones de la empresa con detalles, no todos, de la construcción. Un primer submarino se podría construir en Europa y el resto en la argentina. Para Europa, la empresa sugería el ya mencionado astillero “Fijenoord” de Rotterdam. 

La I.V.S. presentó un informe en el que señalaba que la Armada los había autorizado en octubre de 1929 a presentar un proyecto de submarino de 610 toneladas de desplazamiento en superficie y desde entonces, a un año vista, las “performances” de sus submarinos habían mejorado y perfeccionado, con lo que podían mejorar la oferta. En un escrito de observaciones sobre los proyectos, la empresa presentó un detalle de sus cualidades y los conocimientos que podían aportar, el informe señalaba que:

“En el I.V.S.  y sus constructores se hallan combinadas las experiencias de toda la construcción submarina alemana; y Alemania ha construido por lo menos tantos submarinos como todas las firmas no alemanas en conjunto”

La empresa señala que las comparaciones favorecían a I.V.S si se tomaba en cuenta el valor bélico de los buques:

Los primeros buques alemanes ya tenían perfecto valor bélico –señala-, mientras que en cuanto a Inglaterra de esto se puede hablar recientemente desde los buques de la clase D, y en cuanto a Francia, ni siquiera durante la guerra ningún buque jamás ha alcanzado el valor combativo de los primeros submarinos alemanes a motor diesel, desde el U 19 para arriba. ...los diferentes estados aliados disponían solamente de una fracción de las experiencias alemanas. ”

Además hacía hincapié en el adelanto reconocido que Alemania había alcanzado en el terreno de los motores diesel, los periscopios, las brújulas giratorias, los acumuladores y  electromotores; además que la organización y la disciplina alemanas eran garantía de una mayor perfección en los detalles y la eficacia de los submarinos. Señalaba además que, durante la gran guerra: 

“Los buques alemanes han navegado bajo condiciones incomparablemente más difíciles que los de los aliados  y también tienen mayor peso las experiencias recogidas por los submarinos alemanes. ...I.V.S. dispone de las ideas y estudios  que a causa de la terminación de la guerra todavía no se habían convertido en construcciones, aprovechándose sin embargo para los buques que sean construidos según nuestro proyecto, lo que significa un activo considerable frente a otros constructores que no están en la misma situación  

Y cerraba el informe señalando que los otros países por intereses de defensa no permitirán que sus construcciones más modernas pasen al extranjero.   

Pero ante la crisis que se había generado a nivel mundial y porque los primeros tres submarinos se habían ya ordenado a Italia, las gestiones se vieron interrumpidas. El  ministerio de marina argentino, decidió informar por nota que, por no existir por el momento intención de nuevas construcciones  se archivó por orden del ministro en la división operaciones. [1]

Pese a ello, al año siguiente, la empresa presentó un par de cuestionarios contestando sobre detalles de las naves ofrecidas. En ellos, la empresa hace la salvedad que sobre algunos dispositivos de seguridad la I.V.S. propone tratarlos definitivamente, recién al conversar sobre el pedido eventual, o en el curso de la construcción para eventuales mejoras, igualmente, a los fines de evitar el espionaje industrial prescinde de una descripción detallada de ciertos dispositivos originales de esa empresa. [2]

Del examen de los informes surge que verdaderamente, para la época, el proyecto reunía capacidades y mejoras de tecnología de punta, como el contar con mejores dispositivos de renovación y purificación de aire, válvulas de aire para salvamento, dispositivos para evitar estelas de aceite del submarino y lanzamiento de torpedos sin burbujas de aire delatoras.

Los informes alemanes encendieron una polémica en el ámbito naval sobre si eran mejores los submarinos ofrecidos por Alemania o los italianos que se estaban construyendo en Taranto. Al respecto se publicaron artículos en el Boletín del Centro Naval, alabando los submarinos alemanes, todo lo que causó la molestia del Jefe de la Comisión de Adquisiciones navales en Europa, Contralmirante Ismael Galíndez, el cual en diciembre de 1931 envió una nota al Ministro de Marina desde Génova, informando de las características de los submarinos italianos y defendiendo la construcción de los mismos. Además incluía una nota del entonces teniente de navío Tessaire, sobre los submarinos alemanes que se construían en Cádiz, que era altamente desfavorable a estos. La nota concluye:

“....han sido ya satisfactoriamente demostradas sus condiciones marineras (de los submarinos italianos) en los varios viajes de mar -en el Atlántico-...  como podrá deducirse de este informe, ningún fundamento tiene la exagerada reclame (propaganda) que en nuestro país  se ha hecho por el material alemán, este submarino.....es mucho más caro y es  muy inferior al que hemos elegido nosotros haca ya cuatro años.”[3]

La nota de Tessaire y el informe de Galíndez tuvieron a su vez un contra informe de Niebhur de fecha 10 de enero de 1932 - también conservado en el archivo Ferrer-, defendiendo las cualidades de los submarinos alemanes. Pero igualmente no se construyeron en Alemania o con firmas alemanas ningún submarino, quedando reducida a sólo tres la pequeña flota arribada al país, los llamados “tarantinos” italianos.  

Pero las fabricas alemanas no se dan por vencidas y en enero de 1930 es el capitán de fragata Eduardo Ceballos, como delegado de la comisión en Alemania, quien recibe  propuestas y  presupuestos sobre aparatos de entrenamiento para submarinistas diseñados por el capitán de fragata retirado de la marina imperial alemana Hans Roeder y construido por la firma “Askania”. Eran aparatos para instrucción y entrenamiento de tripulaciones en maniobras de inmersión y en el uso de torpedos. Se trataba de aparatos de entrenamiento en tierra, que simulaban el cuarto de controles y los comandos de inmersión del submarino, en habitáculo cerrado y con posibilidad de recrear la presión interna del submarino. El entrenador de torpedos era una gran plataforma que imitaba el mar con modelos simulados y en miniatura de barcos enemigos y un espacio cerrado que  contenía  el periscopio y los controles de tiro. Se conservan los diseños y diagramas originales. 

Además de lo referente a submarinos, en ese mismo año se recibe un proyecto de crucero. Es nuevamente la I.V.S. la que presenta, con los planos y croquis, uno de 4.300 toneladas, con autonomía de 20.000 millas, y una velocidad de 32 millas; de 145 metros de eslora máxima, 14 de manga y 4,3 de calado. Iría equipado con dos motores Vulcan con dos ejes, con la potencia de 54.000 HP por eje. Era un crucero de la clase “Köln” que, de desearse, podía ser artillado como los cruceros de 6.000 toneladas, es decir casi un acorazado de bolsillo. El armamento del proyecto era de 6 cañones de 15 cm. En tres torres dobles (los de 6.000 llevaban 9), 8 cañones de artillería antiaérea de 3,7 cm en montajes dobles, y cuatro tubos lanzatorpedos de 53 cm. 

Más allá de los detalles técnicos específicos, lo interesante del proyecto es que los alemanes prometían agregarle, además de toda su experiencia de guerra –una publicidad ya utilizada antes -, las mejoras de investigación naval de los últimos 10 años, entre ellas las que habían sido introducidas en el crucero “Erszatz Preussen”, que era un desarrollo novedoso en la época y cuyas especificaciones eran secretas, en parte porque excedían lo autorizado por Versalles. Además señalaba el informe de Ceballos que:

“Hay verdadero interés por parte de la Marina Alemana en obtener para su país nuestras futuras construcciones navales, ocupándose de ello en forma oficial, disimulada naturalmente por la prohibiciones a que está impuesta” [4]

Los alemanes, para demostrar el interés que tenían, daban parte de los datos reservados del “Preussen” y señalaban que si construían buques para la Armada Argentina, lo harían como si fuese para ellos mismos.

 El advenimiento del Tercer Reich y los Agregados navales argentinos en Alemania.

 El 30 de enero de 1933, Hitler accede al poder en carácter de Canciller de Alemania, llamado por el Presidente von Hindemburg, y en poco más de un año, por muerte de este se transforma en Führer y Canciller del naciente Tercer Reich alemán. En un par de años más, Alemania abandonaría los dictados del tratado de Versalles y volvería a montar una maquinaria bélica y a construir buques, aviones y submarinos. Todas las actividades de la industria bélica alemana fueron seguidas atentamente por los representantes diplomáticos de los países europeos y también por la diplomacia argentina. 

En marzo de 1933, el representante naval argentino en Berlín envía los primeros datos e informes sobre el nuevo gobierno, incluyendo el nuevo reglamento de ceremonial marítimo alemán, con las nuevas banderas alemanas, señalando que se reimplantaba el uso honorífico de la bandera naval imperial y el uso obligatorio de la nueva bandera nacionalsocialista. El expediente adjunta los diseños de las nuevas enseñas. Años después informa de los nuevos distintivos de la marina alemana, así como de la aviación naval alemana que vuelve a ser formada. [5]

Como señalamos en el trabajo anterior, desde el año 1925 hasta 1930 aproximadamente fue agregado naval en Berlín - aunque no figure en los listados de destinos navales, pero si firmando los informes como tal -, el capitán de fragata Carlos Moneta, quien se interiorizó de distintos aspectos de las escasas actividades navales alemanas y envió los correspondientes informes. A finales de la década de 1920, es él quien firmaba los informes sobre los pedidos de presupuesto para la construcción de submarinos a las casas alemanas, ya reseñados. En los años siguientes de la década del treinta, figura el cargo en los listados de destinos del ministerio de Marina, como correspondiente a un Capitán de Fragata, pero en casi toda la década figura sin cubrir, existiendo sólo agregados navales en Inglaterra, EE.UU., Brasil, a veces en Chile y Perú, pero ninguno en Alemania.

El cargo, al parecer era temporario y cuando se necesitaba, era desempeñado por alguno de los miembros de la Comisión Naval en Inglaterra, asignado a Alemania. Así por ejemplo desde enero de 1930 empezará a figurar como formando parte de la Comisión Naval en Europa, pero destacado en Alemania en oportunidad de solicitar presupuestos para la construcción de Submarinos, el  capitán de fragata Eduardo Ceballos.[6].

Ceballos se había retirado en 1931 y desde mediados de la década se hallaba en la comisión naval. Como veremos a continuación será nombrado recién como agregado naval en Alemania y España a fines del año 1941, figurando en funciones durante los años 1942 y 1943, hasta febrero de 1944. Para 1945 ya no figura tampoco como agregado en España. [7]      

La visita de la División Acorazados de la ARA a Alemania  en mayo de 1937

En abril de 1937, la División Acorazados de la Armada Argentina, compuesta por los acorazados “Moreno” y “Rivadavia”, zarparon en dirección a Gran Bretaña para participar de las celebraciones de la Coronación de Jorge VI como Rey de Gran Bretaña. El día 4 de mayo  el “Moreno” recibió una comunicación radiográfica desde Buenos Aires, informando que los acorazados deberían efectuar un viaje de cortesía a Alemania una vez terminados los actos de la coronación británica. El comandante de la División era el Comandante en jefe de la Escuadra de Mar, contralmirante León L. Scasso, quien para dar cumplimiento a la nueva misión encomendada, dispuso que los acorazados se aprovisionaran de combustible. El “Moreno” embarcó 1.000 toneladas de petróleo en Porthsmouth y el “Rivadavia” la misma cantidad en el puerto de Brest, en Francia.

El 19 de mayo se recibió la orden oficial de efectuar el viaje a Alemania. El cable señalaba que ello obedecía a una invitación especial del gobierno de ese país. La orden decía que los acorazados debían llegar el 24 de mayo simultáneamente a los puertos de Wilhelmshaven y Hamburgo, y permanecer el tiempo que juzgase oportuno el comandante de la flota de mar, tratando de no exceder los cuatro días. Debían suprimir por ello la escala anteriormente prevista en Casablanca, para reabastecerse  antes del retorno a la Argentina, y de ser necesario a la vuelta tocar Pernambuco o Bahía para reaprovisionarse de petróleo. Los buques argentinos zarparon de Spithead el 22 y 23 de mayo, luego de la Revista Naval del Rey Jorge VI, que tuvo lugar el día 20. El “Moreno” zarpó con dirección a Wilhelmshaven, y el “Rivadavia” con destino a Hamburgo, entrando en ambos puertos el 25 de mayo, aniversario de la Revolución.[8]

La circunstancia de entrar en un puerto extranjero el día de la fiesta patria, hizo que el embajador argentino en Alemania, el Dr. Eduardo Labougle pusiera en antecedentes al gobierno alemán del ceremonial que se llevaría a cabo. Esto era que los buques estarían engalanados y que a medio día efectuarían una salva de 21 cañonazos. Las autoridades locales alemanas se adhirieron a la festividad y las baterías de tierra de Wilhelmshaven efectuaron una salva de 25 cañonazos de homenaje, en tanto que la ciudad fue embanderada por la llegada del buque argentino.

No estaba claro si la visita era una invitación especial del gobierno alemán o respondía a una simple insinuación de la Embajada Alemana en Buenos Aires, ya que el embajador Argentino por un lado, y el contraalmirante Scasso, por el otro, tenían informaciones distintas. El radio enviado al “Moreno” desde Buenos Aires hablaba de una invitación del gobierno alemán, pero el embajador señalaba en un cable recibido durante la navegación y en el que avisaba el día y hora en que serían recibidos por las autoridades navales alemanas y el Canciller del Reich, que la visita respondía a:  

“...una insinuación de la Embajada Alemana en Buenos Aires no a invitación oficial expresa del Gobierno del Reich, sino a una sugestión, o sea de Marina a Marina...”,

Como deslindando responsabilidades o quitando valor oficial a la visita. [9]

El problema diplomático se zanjó por parte del propio comandante de la división, quien en vista de las ordenes que tenía, decidió tomarla por visita oficial, y así lo hizo saber al embajador. Por otro lado, lo mismo hicieron las autoridades alemanas, que en todo momento la consideraron de esa forma y guardaron todo el protocolo relativo a una visita oficial de cortesía, de país a país y no sólo entre armadas amigas. El gobierno alemán  mandó imprimir un  extenso y detallado programa de actividades, en castellano y alemán, que se entregó al llegar los buques a puerto a toda la tripulación, y las autoridades del Reich corrieron con todos los gastos del traslado de los oficiales navales argentinos (comandante en jefe, comandantes de buques, ayudantes y delegación) hasta Berlín y sus alojamientos, y todos los traslados a las ceremonias y fiestas se hicieron en medios puestos a disposición por  el Reich.

A la llegada de los buques se realizó un largo y complejo protocolo de visitas y saludos por parte de las autoridades navales alemanas, tras lo cual la tripulación argentina desembarcó.  En el programa era tan detallado que estaba previsto, y se llevó a cabo entre las 16:00 y las 18:00 horas, un campeonato de fútbol entre un equipo del acorazado argentino y uno de marineros alemanes, en el estadio de la marina –Marinesportplatz- con la presencia de  oficiales y 300 suboficiales cabos y marineros alemanes, además de la tripulación argentina. No hemos podido saber el resultado del partido.

A las 16:30 se recibió a la prensa a bordo del Moreno y en la noche se llevó a cabo un baile para toda la tripulación en el “Parkhaus” y en el Gesellschafthaus” ofrecido por la municipalidad de Wilhelmshaven; dividiéndose  la tripulación entre las dos salas. Los oficiales tuvieron el suyo en el Casino de oficiales de la marina alemana y ofrecido por sus camaradas del departamento marítimo del Mar del Norte, cuya cabecera era ese puerto.[10]

Según palabras del propio almirante Scasso en su informe, la recepción oficial, y la popular fueron sumamente cordiales y hasta en los mas mínimos detalles se mostró un vivo deseo de las autoridades y el pueblo alemán de evidenciar un caluroso recibimiento. Scasso resaltó en su informe que los alemanes expresaban en todo momento el agradecimiento que  guardaban al  pueblo argentino  por la actitud de neutralidad de nuestro país en la Gran Guerra y que consideraban a la Argentina como uno de los países más amigos de Alemania.

En todo el tiempo que estuvieron en Alemania, señaló Scasso en su informe, fue atendido con extrema cordialidad. En todo el tiempo contó con un  ayudante de ordenes alemán, que hablaba perfecto castellano y le acompañó en todo momento y a todas las ceremonias y en el viaje a Berlín, los alemanes designaron a otro para que permaneciera a bordo del acorazado  como ayudante de quienes quedaron al mando del buque.

Luego de los agasajos y durante la permanencia en Wilhelmshaven, el buque recibió la visita de  los marinos alemanes y sus familias y se llevaron a cabo paseos y ceremonias para la tripulación, como una excursión en la tarde del 26 de mayo hasta Varel para los suboficiales, cabos y marineros, acompañados de colegas alemanes, excursiones por la ciudad y una regata en el puerto. Y en la noche una fiesta de camaradería en el casino de suboficiales de marina de Wilhelmshaven. El programa además invitaba a toda la tripulación a concurrir como huéspedes en las funciones cinematográficas de los teatros de la ciudad, en tanto que los tranvías darían pasaje gratuito a todos los marinos argentinos en uniforme.

En lo que respecta a la Plana Mayor de  los acorazados, el mismo día 26 a mediodía, en un avión especial puesto por la Luftwaffe, fueron trasladados el almirante Scasso, el comandante del “Moreno” y un ayudante de ordenes de la marina alemana, el teniente de fragata Miessner, con destino a Berlín, donde llegaron a las 17:00 horas. Por la noche concurrieron a una cena ofrecida por el embajador Argentino Dr. Labougle.

Al día siguiente se presentaron. Como estaba previsto, a las once de la mañana en el Ministerio de Marina del Reich, donde fueron recibidos por el Almirante Raeder ministro de marina.  En la recepción  - destaca  Scasso- fue extremadamente cordial y le hicieron notar el agrado de recibirlos. Luego fueron presentados al Ministro de Relaciones Exteriores y al mediodía colocaron una ofrenda floral en el monumento de los caídos en la primera guerra mundial. En dicha oportunidad se hicieron presente un grupo de jefes y oficiales de los dos acorazados, que habían llegado por tren, y se formó un pelotón de 30 hombres con armas del acorazado “Rivadavia”, hubo presencia de tropas alemanas con banda, la que desfiló frene a la comitiva argentina, con gran asistencia de público, según explicó Scasso en su informe. 

A las doce y media del mediodía fueron presentados en la Cancillería del Reich al Führer. En ella, señala el comandante de la división, Hitler fue particularmente expresivo, manifestando su profundo sentimiento de no poder visitar los “hermosos buques” argentinos, lo que le hubiera causado gran placer. Scasso le informó que su visita sería muy bien acogida por el pueblo argentino, y que estaba autorizado para demorar la salida si él deseaba visitar los buques, pero Hitler se excusó diciendo que un compromiso anterior ineludible le imponía ir a Munich. Scasso aclara:

“La excusa era perfectamente cierta, acontecimientos inmediatos (el bombardeo del Deutschland en España) lo tomaron en cumplimiento de deberes oficiales en esa ciudad. Abrigo la convicción de que su visita a un buque argentino que vuelva a Alemania es perfectamente factible, si se prevé con cierta anticipación....”[11] 

La entrevista duró no más de media hora, y Scasso agradeció al Führer el recibimiento en Alemania y en especial la adhesión de la marina y el pueblo de Wilhelmshaven a la celebración del aniversario patrio.

Luego de la entrevista almorzaron en la residencia del Almirante Raeder, ofrecida por la esposa de éste y con presencia de la plana mayor argentina y almirantes y altos oficiales del Estado Mayor de la Kriegsmarine. En dicha oportunidad el almirante Raeder le hizo entrega de un retrato autografiado del Jefe de Estado alemán, “obsequio con que el Führer demostraba su particular afecto a la Marina Argentina”, según el informó el almirante.

En dicho almuerzo, agradeció el almirante Scasso, señalando que le era particularmente grato expresarle la satisfacción con que las naves argentinas realizaban la visita a Alemania, para traer a la nación alemana la expresión de sus más sinceros sentimientos, proporcionando a más de dos mil argentinos el placer de convivir con un pueblo amigo

“por el que siente el afecto y marcada simpatía que su brillante actuación histórica despierta en todos los hombres de buen voluntad que anhelan que el orden, la cultura, la justicia y el progreso reinen en el mundo.”

Y señalando las palabras de Raeder, dijo que:

“Como VE. Acaba de expresarlo, esta convivencia contribuirá sin duda, eficazmente a estrechar aún más los tradicionales vínculos de cordialidad y de armonía que se han mantenido sin interrupción a través del tiempo en las relaciones germano - argentinas.”

Terminaba su discurso diciendo:

“el personal de nuestras naves ha podido apreciar el alto significado moral y material de vuestra exquisita hospitalidad, admirando los progresos que el pueblo alemán, sabiamente dirigido por su ilustre gobernante, ha realizado durante los últimos años transcurridos, en que renaciendo a un optimismo promisor ha vuelto a ocupar su puesto entre las grandes potencias de la tierra.”

Brindó agradeciendo en nombre del gobierno y la marina argentina por la calurosa acogida recibida, en especial por los camaradas de la gloriosa marina, por

“el  Führer cuya figura prestigiosa es la expresión exacta de las grandes cualidades de su raza; y por la mayor prosperidad y grandeza de la Marina alemana...[12] 

Luego de una visita a la Intendencia de Berlín donde firmaron el libro de visitantes ilustres finalmente por la noche concurrieron a la Opera donde se ubicaron en el palco de honor junto con almirantes de la armada alemana y sus esposas.

El 28 de mayo por la tarde se ofreció a bordo del “Moreno” una recepción oficial para retribuir atenciones. A la misma concurrieron almirantes, jefes y oficiales de la marina alemana con sus familias, se hizo una recorrida por el acorazado y se ofreció un almuerzo  a las autoridades navales alemanas presentes. En la oportunidad hizo uso de la palabra el almirante Scasso por la Armada argentina y el Jefe del departamento naval del Mar del Norte, con sede  de Wilhelmshaven, el almirante Schultze. Durante el almuerzo se informó por las autoridades alemanas que el gobierno del Reich había resuelto condecorar al comandante en jefe de la División, jefe del Estado Mayor, comandantes y segundos comandantes de ambos acorazados, y miembros seleccionados de la tripulación. El Almirante Otto Schultze señaló que:

“Los pocos días que vosotros habéis estado en Alemania, han contribuido a estrechar aún más la cordial amistad existente ya, desde hace mucho tiempo, entre la Argentina vuestra hermosa patria y la nuestra.........Tened la convicción de que nosotros no olvidaremos nunca que la Argentina aún durante los tiempos adversos de Alemania, ha sido siempre su amiga por lo que la Argentina vivirá siempre en nuestro espíritu como un caballeresco amigo y noble nación.

Permitidme que levante mi copa para brindar por vuestro distinguido Presidente, por vuestra noble nación, por vosotros nobles marinos y especialmente por la salud de V.E. señor Almirante.”  [13]

En sus palabras Scasso reafirmó su agradecimiento y la tradicional amistad de ambas naciones y en respuesta a lo dicho por el almirante alemán, que:

“Nunca será la Argentina un enemigo de Alemania, pues descarto por absurda la posibilidad de que pudiéramos agredirnos. Hay para afirmarlo así, no sólo la razón de nuestra comunidad de ideales y de intereses, sino también la conciencia que tengo de que afinidades de temperamento entre nuestros pueblos mantendrán invariable nuestra inquebrantable amistad”.

Cerró brindando en similares términos que su invitado, por: 

“la grandeza y prosperidad de Alemania, por el ilustre hombre de estado que hoy rige sus destinos, el excelentísimo Führer y Canciller del Reich y por todos los camaradas de la marina germánica.”. [14]

Finalizado el almuerzo y luego de la despedida oficial de las visitas, el  Moreno largó amarras  para iniciar las maniobra de salida del puerto. El 6 de junio, en plena navegación, el almirante Scasso redactó su informe, del cual conservó una copia para sí.  

Gestiones y contratos a fines de la década de 1930.

Durante los años anteriores a la guerra se hicieron varias gestiones y contratos de compra con empresas alemanas proveedoras de material para la Armada. En 1936 se pidieron presupuestos para la compra de las nuevas lanchas torpederas tipo S, fabricadas por Alemania  y con fecha 17 de enero de 1938, se firmó un contrato entre el capitán de navío Mario Fincatti de la Comisión Naval en Londres y el director Kart Pfirsh representando a varias firmas alemanas de armas y de electrónica: la “Fried Krupp Aktiengesellschaft” de Essen, la “Siemens Schuckert werke” de Berlín, la “Kart Zeiss” de Jena y la “Electroacustic G.m.B.H”. de Kiel para la compra de material de artillería antiaérea con destino as las unidades de artillería de costas y de aviación naval. [15].

La Krupp vendió 20 cañones de artillería antiaérea de 8,8 cm. L/56 sobre chasis fijo y con accesorios para formar cinco baterías completas de 4 cañones, dos rodados y 10.000 tiros, alo que se agregó luego 12 juegos de rodados más.  La Siemens proveyó 12 proyectores, de 150 cm. con carros y accesorios de transporte; la “Carl Zeiss” 5 instalaciones de comando de artillería antiaérea, con repuestos y accesorios y carros de transporte; y la “Electroacustic” , 12 aparatos de escucha con carros de transporte, accesorios y repuestos y 4 aparatos de escucha avanzada con carros de transporte accesorios y repuestos. 

El inicio de la II Guerra Mundial y la representación de la Armada Argentina en Alemania.

El 1 de septiembre de 1939 se inició la guerra en Europa, que en poco más de dos  año se convertiría en la segunda guerra mundial. La Argentina reafirmó su posición histórica de neutralidad y tras ella se alinearon sus fuerzas armadas. Como hemos señalado no tocaremos temas directamente de tipo militar ni político, sólo aquellos que afectaron a la Armada en su provisión de armamentos y los intentos de compra de estos a Alemania. En Alemania hacía las veces de agregado naval “no oficial” el referido Capitán de Fragata, ya retirado, Eduardo A. Ceballos, quien se encargó como se verá más adelante, de enviar informes de la situación política militar de Alemania y hacer todas las gestiones navales necesarias. Fue nombrado como agregado naval efectivo por decreto del Poder Ejecutivo a pedido del ministerio de  marina, según reza la copia conservada del mismo en los archivos navales. El escueto decreto decía simplemente que:

“En vista de la nota n° 33 del Ministerio de Marina, el Vicepresidente de la Nación en ejercicio del Poder Ejecutivo: Decreta: 1° nómbrase agregado naval y aeronáutico en Alemania CF Ceballos. Fdo. Castillo”

Y el subsecretario lo remitía al ministerio de marina con la nota, no menos escueta de:

“Con referencia a la nota de ese departamento n°33 del 30 de enero ppdo. Tengo el agrado de dirigirme a S.S. remitiéndole para su conocimiento y efectos, copia autenticada del decreto 85.165 del 21 del corriente por el que se nombra agregado naval y aeronáutico a la embajada de la República en Alemania, al capitán de fragata (R ) Eduardo A. Ceballos. Norberto Gaché, subsecretario de RREE.” [16] 

 

La “Defensa del Hemisferio de las pretensiones alemanas” y  el choque con la política norteamericana

En junio de 1940, la situación europea era complicada, y Alemania parecía salir triunfadora de la guerra. Se planteó entonces por parte de los EE.UU., la necesidad de la “Defensa del Hemisferio Occidental” de las pretensiones alemanas. Por dicho motivo la US Navy tomó contacto con autoridades de relaciones exteriores y de la Armada. El interés de los norteamericanos era saber como respondería la argentina a un eventual ataque al continente de una potencia extra continental, se trataba de un posible ataque alemán o japonés; y si colaboraría la argentina en defender a otras naciones del continente.

En junio de 1940, el Ministro de Marina, almirante Scasso, recibía un memorando por el que se le informaba de la “misión confidencial” que había sido encomendada al Capitán de navío de la US Navy Spears ante la marina argentina. La reunión había tenido lugar en el domicilio particular del embajador de los EE.UU. con representantes del Ministerio de Relaciones Exteriores Argentino, el agregado naval norteamericano  y en representación de la ARA los capitanes de Navío Clarizza y Renta. En la citada reunión el representante de la US Navy  formuló las siguientes preguntas, siguiendo el informe:

1-     Si el gobierno argentino cooperaría militarmente con los países americanos, especialmente con los EE.UU., si hubiera agresión del continente por parte de países no americanos.

2-     En caso afirmativo, se podrían hacer por oficiales de ambos países planes de defensa.

3-     Qué bases navales y aéreas facilitaría el gobierno argentino las fuerzas de los Estados Unidos.

4-     Cuales serían las necesidades militares argentinas para poder  cumplir con esos planes y cual la ayuda argentina.

El enviado norteamericano hacía patente el temor de su país por una invasión continental o un conflicto con Alemania, Italia y Japón en el hemisferio. 

La respuesta del ministro al enviado norteamericano no se hizo esperar y  ordenó al capitán Renta que diese al enviado la respuesta de que en la Argentina la marina no tiene facultades para contestar las preguntas que le han sido formuladas y por consiguiente lamentaba no poder hacerlo. Agradecía el ofrecimiento de ayuda, pero no lo creía necesario por que en el caso de que el país fuese atacado, el pueblo argentino sabría defenderse contra cualquier atentado a su soberanía. Ordenaba además, dar copia al ministerio de Relaciones Exteriores como información  y archivar el expediente. [17]

A los pocos días, el 18 de junio,  llegó de forma oficial un expediente Secreto del Ministerio de RREE, firmado por el ministro Cantilo, para el Ministro Scasso,  como para dar valor oficial a las gestiones del embajador norteamericano y el enviado de la US Navy. En el expediente Cantilo remitía copia del memorándum entregado por el embajador de los EE.UU. sobre la

“Gestión promovida por ese gobierno con el fin de concertar un plan de ayuda mutua continental, a efectos de conjurar las amenazas posibles contra las repúblicas americanas.”

Pedía Cantilo que el ministro de marina le hiciese conocer sus puntos de vista  que posibilitaran a la cancillería a contestar a las preguntas formuladas por el “Gobierno de los Estados Unidos”, así como las preguntas que, a su vez, se deberían o podrían formular a dicho gobierno. [18]

Las preguntas eran similares a las efectuadas por el enviado US Navy, pero ahora eran de carácter oficial y el embajador de los EE.UU., señalaba el temo de que ciertos poderes “no-americanos” recurrieran a la violencia con el propósito de extender su radio de influencia  en ciertas repúblicas americanas. Las preguntas ahora hacían directa alusión a brindar cooperación a los EEUU en apoyo del gobierno uruguayo, o de cualquiera otro americano,  si se viera afectada la  soberanía de cualquiera de ellos por una agresión extracontinental. 

Igualmente preguntaba si en caso que un gobierno no americano estableciesen bases en el Uruguay o en otro país de la costa atlántica  y si tal actitud amenazase a la Argentina, si desearía el gobierno argentino ayuda de los EE.UU. para rechazar tal ataque, que ayuda se requeriría y si en caso de enviarla los EE.UU., se le garantizaban aeródromos, campos de aviación, puertos y facilidades para sus fuerzas navales y militares. Finalmente si autorizaría el gobierno se establecieran conversaciones en breve plazo entre los estados mayores navales de ambos países.

La contestación del Estado Mayor General de la Armada fue en el sentido de disentir con las apreciaciones del embajador de los EE.UU. sobre una posible agresión al continente en un periodo cercano  por lo que consideraba precipitado y difícil de explicar el objetivo y apuro del embajador por una respuesta.

Le preocupaba también al Estado Mayor General naval el interés de los EE.UU. de defender a los países del frente Atlántico y el solicitar bases para esa defensa; pero sin preguntar cuál sería la posición de esos países en caso de una beligerancia de los EE.UU. con países extracontinentales, y estimaba que al ofrecer ayuda militar de su parte a las repúblicas americanas, era porque esperaba reciprocidad de ellas, y sin duda el interés de esa reciprocidad es precisamente el de las bases navales que se le pudieran facilitar.  En resumen, dice el memo,

“Aunque no revele abiertamente el verdadero propósito, se lo infiere claramente conseguir bases.”

A las preguntas puntuales las contestaciones eran las siguientes:

1.      Ayuda a Uruguay si era agredido. Sí, se daría sin vacilar y sin necesidad de consultar a nadie, ni que se le pida, por solidaridad, interés nacional “por el peligro de que una nación no-americana, o americana ”se  instale en la costa del Río de la Plata.

2.      Cooperación con EE.UU., quedaba contestada en la anterior.

3.      Ayuda a otra nación americana del Atlántico: se consideraba que los medios navales propios eran insuficientes y se correría el riesgo de desguarnecer las propias costas.

En caso de las preguntas en las que la agredida fuese la Argentina  y se ofrecía apoyo de EE.UU., se contestaba que: No, que el gobierno no deseaba ayuda militar efectiva, entendiendo por ello el envío de fuerzas militares de cualquier tipo; pero si requiere por parte de los EE.UU., la venta de material bélico necesario, que se detallaría en su oportunidad,  para completar su defensa militar y colocarse en condiciones de rechazar un ataque. [19]

Igualmente se señala que se necesita que los EE.UU. mantengan con respecto a nuestro país la actitud amistosa de no-beligerancia que ha adoptado actualmente con los aliados.[20]

A las preguntas sobre las bases navales y las conversaciones, se indica que la primera por estar contestada negativamente la pregunta de apoyo militar a esta se la considera sin razón de ser, y a la de conversaciones, lo determinará el gobierno según sea la respuesta y la ayuda que acepte. [21]

 

La Ley de armamentos de 1940-41 y el pedido de armas a Alemania por la negativa de los EE.UU.

Ante las situaciones planteadas por la guerra europea, las consultas de los EE.UU. y las hipotéticas agresiones a las naciones del Atlántico Sur por potencias extra continentales,  en el año 1940, el ministro de marina, almirante León Scasso eleva un proyecto de Ley al congreso, el cual de aprobarse autorizaría a completar el armamento naval de la Ley 11.378 del año 1926, que había quedado suspendido por problemas de presupuesto.

El proyecto contemplaba la  adquisición pendiente de un crucero ligero, tres submarinos y dos cruceros ligeros en reemplazo de los existentes Independencia y Libertad, ya completamente obsoletos. Pero el proyecto iba más allá, ya que  preveía la autorización al PEN para disponer la construcción de más material naval, como eran:  cuatro torpederos en reemplazo de los existentes clase Catamarca; veinte lanchas torpederas para la defensa del Río de la Plata, en reemplazo de las viejas cañoneras; otros tres submarinos; doscientos veinte aviones de bombardeo, patrullaje, observación, caza y transporte; y todo el material antiaéreo, munición, torpedos, bombas y cargas de profundidad y demás elementos de combate necesarios a la defensa costera del país y de las unidades navales.

Además se sumaba a ello el proyecto de ampliar las instalaciones y crear nuevas bases navales en tierra, para albergar todo el nuevo material; a la vez que reparar y modernizar toda la flota, para mejorar su eficiencia combativa. Todo el costo se estimaba en 170.000.000 de pesos oro, y se calculaban unos cinco años para completarlo, tiempo ene el cual, si fuere necesario, se podría variar el tipo y cantidad de material a construir según las necesidades militares lo aconsejaran. 

El proyecto no contemplaba, si bien se lo señalaba, la necesidad de reemplazar los acorazados, lo que se dejaba para mejor oportunidad; al igual que sólo hace mención de la necesidad de contar con un portaaviones, pero no los contempla en el proyecto de adquisición.

En los considerandos del proyecto, el Ministro de Marina Scasso, hacia referencia a la “misión difícil e importante de la Flota” para cumplir con los grandes intereses comerciales marítimos, por las extensas e inhóspitas costas defender,  despobladas y sin bases navales en zonas estratégicamente ubicadas. Además se señalaba la difícil situación de los países neutrales por el desarrollo de la contienda europea, pues sólo la fuerza se ha impuesto con derecho o sin él, y 

“No es posible hacerse ilusiones acerca del poder de la justicia entre los pueblos, pues nada valen  la razón y el derecho si no van acompañados por la fuerza.... La importancia económica, política y estratégica alcanzada por los países de esta parte de América, frente a Europa los coloca en una situación tal que, pese a los esfuerzos que realicen sus gobiernos para evitar ser afectados por los acontecimientos internacionales de la hora presente, ....se vean envueltos en ellos...y no hay nada que permita descartar en forma absoluta las posibilidades de conflictos que conduzcan al país a tener que realizar operaciones militares y aún llegar a una guerra”. [22]

Es interesante ver como, en la sección sobre la Flota de guerra, el punto IV, referente al plan mínimo de adquisiciones necesarias, en los considerandos y justificación de adquisiciones y utilidad de las unidades se hace referencia a la guerra europea y en especial a la utilización del material en las aplastantes victorias alemanas del momento. Se hace especial hincapié en la necesidad de un adecuada Aviación Naval, tomando las victorias alemanas de Francia, y Noruega como ejemplos. La cantidad de aviones navales necesarios para satisfacer las necesidades se fija en unos 667 aparatos, contando que ellos se repartirían entre la actividad y la reserva estratégica, en relación de cincuenta por ciento, es decir un avión en reserva por cada avión en actividad.

La defensa antiaérea es también considerada, y se considera necesario contar con servicios de escuchas y red de comunicaciones. Las baterías consideradas necesarias son de 13  de 4 cañones de 88 mm.; la misma cantidad de 37 mm y de ametralladoras de 20 mm; además de las consiguientes secciones de iluminación y escucha. [23].

Entre los posibles proveedores de material de guerra, el informe considera a los países productores europeos, los Estados Unidos y el Japón, que son los mismos países que absorben las exportaciones argentinas.

Finalmente la Ley fue aprobada, con ligeras modificaciones, y sancionada 11 de septiembre de 1941 y bajo el número 12.690. La misma preveía una inversión de 712.000.000 de pesos m/n y contemplaban: un acorazado, tres cruceros ligeros, seis submarinos, cuatro torpederas, veinte lanchas torpederas, 220 aviones y su armamento y munición; material antiaéreo e instalaciones de defensa de costas y la modernización de unidades y creación de nuevas bases. [24]

Aprobada la Ley fue necesario salir a la búsqueda de proveedores del material. 

Los contactos con los EE.UU. fallaron al poco tiempo, ya que el gobierno norteamericano dispuso que únicamente rompiendo relaciones con Alemania y contribuyendo a la defensa del hemisferio, la Argentina podía ser calificada para acceder a la provisión de armamento norteamericano. Además en pocos meses los propios EE.UU. entraron en guerra y dejaron de ser proveedores de armas.

Según Robert Potash, con fecha 22 de agosto de 1942, fue llamado al ministerio de Marina el Agregado naval alemán, a fin de hacerle un pedido formal de sí Alemania podía proveer de armas a la Argentina. Igual pedido se hizo al agregado militar italiano. Los pagos y transporte a la Argentina serían hechos vía España Los alemanes, vía su agregado naval dijeron que estudiarían el pedido pero no prometían nada.

Ronald Newton, confirma lo dicho y señala las fuentes alemanas. Él dice que el pedido oficial a la embajada alemana fue realizado el 24 de agosto, a dos días de la entrada de Brasil en la guerra. Se solicitaron al agregado naval alemán capitán Dietrich Niebuhr[25], submarinos, aviones, cañones antiaéreos y municiones. Al parecer el acuerdo sería de tipo triangular a través de España. Así las armas podrían provenir de los depósitos españoles y éstos ser reabastecidos por envíos alemanes. El gobierno español pagaría estas armas con mercaderías propias y el gobierno argentino entregaría productos nacionales.

Al parecer las negociaciones se desviaron a Madrid con la aceptación del Ministerio del Exterior alemán. Allí deberían dirigirse dos militares argentinos de alta graduación para finalizar las negociaciones. Pero el gobierno alemán informó al Ministerio de Marina argentino que los pedidos serían tomados en consideración, y el agregado naval señaló que no prometía la entrega de armamento. Poco después, los militares alemanes llegaron a la conclusión de que sus propias necesidades de guerra no le permitían disponer de armas para la venta y comenzó a dar largas a las negociaciones. [26]

La compara de armas se vió así frustrada, pero aún bajo el gobierno del general Pedro Ramírez se intentaba obtener el material necesario, y se  dictó el Decreto Nº 9.006 del 16 de setiembre de 1943, donde se autorizaba a ampliar la ley antes mencionada a los fines de adquirir dos portaaviones, doscientos veinte aviones, doce submarinos y ocho torpederos, se incluía dentro de este plan, la capacitación del personal. Al efecto se pidieron informes al agregado naval argentino en Alemania.

 

La labor del Capitán Ceballos en Alemania y sus informes de la Guerra 1940-1944

El agregado naval en Alemania, Capitán Eduardo Ceballos, enviaba mensualmente sus informes de situación de Alemania, de los que una parte se han conservado en el Archivo General de la Armada Argentina, habiéndose perdido la mayoría de la documentación de la Agregaduría naval en Berlín, por razones que luego señalaremos. [27]

En el primer informe da sus observaciones recogidas en Alemania entre el 15 de marzo y 5 de mayo de 1940 en plena campaña de Francia y de Asalto a Narvik en noruega. Sus informes son de las operaciones de guerra, y basándose en las informaciones alemanas de que podía disponer. Se encuentran pocas opiniones políticas o personales.

Menciona un ataque a la base naval británica de “Scapa Flow” por parte de aviación naval alemana y esta sumamente impresionado por las operaciones de  ataque a Narvik. Señala que el resultado de esta última acción es una completa derrota aliada con sensibles pérdidas de material y personal y perdida de prestigio; a la vez que una mejora de la situación estratégica de Alemania, que no tiene nada que temer por el Norte. En los aspectos militares señala que: 

“Alemania ha demostrado una perfección en la organización de las tres armas, cooperación sin fallas, espíritu combativo hasta grado heroico , preparación altísima y material excelente.”

Todo esto había aumentado la confianza en la conducción y personalidad de Adolf Hitler.

Cada informe iba acompañado de folletos y el material entregado a diario a las agregadurías militares extranjeras por el OKW (Comando superior de las FFAA). Agregaba fotos (hoy desaparecidas) de los nuevos aviones y de la pesada y potente artillería sobre rieles, que se usaba o usaría en Francia.

El siguiente informe de fecha 15 de julio de 1940, reseña la visita al frente de guerra realizada después de las operaciones de la campaña de Francia y eleva un informe, con fotos, las que ya no están en el expediente.[28]

La visita fue por invitación especial del OKM (Comando supremo de la Marina alemana) a visitar Bélgica, el Canal de la mancha y el norte de Francia, para ver el terreno de las acciones de mayo y junio pasados, fue en compañía de los agregados de España, Italia, EE.UU. Rusia Japón y Suecia  Salieron el 7 de julio a las 23 hs. Con rumbo, Lieja, Lovaina, Bruselas, Gante y Brujas, en el viaje se fueron haciendo alto en los lugares de interés, les dejaban sacar fotografías y se daban explicaciones a pedido. Recorrieron 1.500 km. En auto y resalta que se le han brindado todas las informaciones pedidas, pese a que no es agregado naval en forma oficial.

Las impresiones de Ceballos, expresadas en el informe, eran que: las FFAA alemanas habían trabajado con la precisión de una máquina perfecta, destrozando la resistencia pero no pasándose un metro del objetivo militar, ya que le sorprendía ver la destrucción y el daño limitado a los objetivos militares sin tocar, en la medida de lo posible, los civiles. 

Halló una “resignación absoluta” en las poblaciones ocupadas de Bélgica y Francia, y señala que “no hay resistencia”. Por otra parte el material aliado abandonado lo considera enorme, y ha observado los destrozos causados por los cañones Krupp de 88 mm, los que –señala- han llegado a hundir un destroyer británico, y los de 37 mm, con los que se destruyeron los tanques, franceses, con facilidad.  Es de tener en cuenta que el interés en señalar la efectividad de este material debería verse influenciado por el hecho de que eran parte de las adquisiciones ya hechas y en camino para la aviación naval y al defensa de costas argentina. Igualmente informa que los aparatos de la firma Zeiss, para detección antiaérea y control de tiro, tambén comprados por la ARA, “son muy buenos”.

Señala además que las lanchas torpederas alemanas –de las que también se había intentado comprar algunas antes de la guerra y aún se estaba en tratativas -, también eran excelentes y habían dado gran resultado en la costa del canal así como en la campaña de Noruega. Para cerrar el informe hace una apreciación personal: 

“Toda Alemania se concentra para el ataque del único enemigo que queda, la Gran Bretaña”.

Pues considera que la situación alemana ha mejorado y en breve plazo se hará visible la decisión final, que estima será favorable a Alemania. En uno de los informes siguientes señala, con respecto a la moral del pueblo alemán: 

“Este pueblo ha trabajado y combatido como nunca, no forzado por una dictadura como era creencia general, sin o aceptando todos los esfuerzos que se le exigieron en espera de un futuro mejor y confiado en su enorme mayoría en la justicia de su causa y la habilidad de sus conductores, en ello reside la principal  razón de la derrota aliada, en los factores morales.....no creyeron en el espíritu espartano que el régimen supo inculcar al pueblo alemán”.

Continúa diciendo que no alcanza a entender como pudieron haberse equivocado tanto en sus apreciaciones, los agregados e informantes amigos de los países  aliados, pintando una situación distinta del frente interno alemán y de la capacidad de sus fuerzas armadas.

Los informes irán decayendo, en entusiasmo e informaciones, a medida que avanza la guerra, siendo luego más escuetos y limitados a las operaciones. En especial cuando se abre el frente del Este, es decir la campaña contra Rusia. Para esas fechas, desde el informe del 4 de agosto de 1941 firma como agregado naval y aeronáutico en Alemania. 

En dicho informe habla de la guerra en el frente del Este y en especial de la exitosas operaciones de la Luftwaffe. Un detalle curioso, que quizás muestre como se hallaba influenciado por las informaciones alemanas, es que al hacer referencia a los rusos lo hace como “las fuerzas bolcheviques”, ni siquiera como soviéticos.

En este informe, como en anteriores, remite artículos sobre la Luftwaffe, de revistas y diarios oficiales. Los que no se conservan, pero como son citados con fecha en el índice de lo enviado, sería posible rastrearlos para ver que era lo que influía en su pensamiento.

 

Los informes dejan de tener periodicidad, quizás por un problema de envío o de archivo, y el último que aparece es el de fecha mayo 26 de 1942, que recién llegó a Buenos Aires en noviembre de ese año. Se trata de un informe sobre la aviación alemana, hecho quizás a pedido en vistas de la necesidad de compra de armas, ya señalada. En él se informa del nuevo material de aviones; señalando que la información es reservada en Alemania, pero que la obtuvo de canales y fuentes confiables

Hace referencias a los nuevos aviones puestos en el frente y mostrados al pueblo alemán. Señala específicamente al Focke Wulf 190, al Messerschmidt 109, ambos cazas rápidos, al Dornier Do 217, al que considera bombardero en picado o posible avión torpedero; el Blohm und Voss 141, el Messerschmidt 210, también bombardero, el Heinkel 177 y el Henschel 129, bombarderos ambos.

Señala que hay una tendencia general al aumento del armamento en Alemania, y que de los aviones estudiados varios son armados con cañones, y que se están estudiando los aviones torpederos para la marina alemana, que hasta entonces no habían existido – y en realidad nunca llegaron a existir como tales -. Señala además que para atacar blancos navales se prefieren a los Junkers 87, “Stukas” de bombardeo en picada , pero que el señalado Do. 217 puede ser avión torpedero  y de bombardeo en picado.

De la artillería antiaérea considera que el mejor cañón es el Krupp 88 mm y el de 3,7 cm. Que han causado estragos incluso contra los blancos navales, como se ha señalado.

Sobre los aparatos de detección y observación, se señala que son mantenidos en secreto, pero que le han sido mostrados y explicados someramente. Señala que existe uno que detecta hasta a 300 km. Y que tiene un tablero de vidrio con marcas luminosas, en donde los aviones propios se marcan con una luz diferente. Estima que, como trabajan con “ondas ecóicas”  (sic), cree que sea probable que los aviones propios hagan la marca diferente por llevar o emitir alguna señal especial.

También hace una breve referencia, sin mayores datos, a los aparatos de guía para los aviones de bombardeo nocturno, los que también le llaman poderosamente la atención.

Como se ha señalado, los informes que se conservan, van entre el mes de mayo de 1940 al mes de agosto de 1941, eran enviados mensualmente, suponemos que fueran codificados o por radio, pues lo conservado, no tiene firma autógrafa y son todos copias a maquina similares. Se trata de unos once expedientes reunidos, que hacen un total de unas 100 paginas.  De golpe se interrumpen y saltan al referido de mayo de 1942, que por su texto perece haber sido hecho a pedido del Ministerio de Marina –recuérdese que es el momento del pedido informal de armas a Alemania, y los elementos de aviación naval eran los más necesitados.

Al respecto del problema del material de aviación naval, en el ejemplar borrador de la memoria de 1943, la dirección de material  informaba que en lo referido a la aviación naval argentina, la situación internacional repercutía mucho, ya que ésta dependía en su totalidad de la fabricación extranjera  y por la restricción de importaciones militares era imposible obtener aviones, y los talleres propios se veían en la necesidad de hacer malabarismos para estirar la vida útil de los que tenía la Armada.

 

La ruptura de relaciones con Alemania y el final de la Agregaduría Naval en Alemania

Con fecha 26 de enero de 1944, el jefe del Estado Mayor General de la Armada Contraalmirante D. Abelardo Pantín, informa por orden del Ministro que se han roto las relaciones diplomáticas con Alemania y Japón. En el oficio toman conocimiento todos los altos organismos navales. [29]

Con fecha 5 de febrero de 1944, desde Madrid, el capitán Ceballos informaba del estado de los asuntos pendientes con Alemania y da los pormenores de su retirada de Berlín a Madrid y de la desaparición de la Embajada, y de su propia casa, por efectos del bombardeo aliado.

El expediente se inicia expresando que “Con motivo de la ruptura de relaciones  y la terminación de la actuación del suscripto como agregado naval y aeronáutico y encargado de asuntos de la Comisión Naval en Europa en ese país, informó el estado de los que quedan. [30]

Según informe del 15 de octubre de 1943, la situación complicada de la capital del Reich, a causa de los bombardeos de los aliados que habían aumentado, hizo que trasladara a su familia a Madrid. Posteriormente él mismo se había trasladado y viajaba de Madrid a Berlín periódicamente debido a que aún se mantenían las líneas aéreas abiertas y sin mayores problemas. Su última estadía en Berlín había sido del 17 de noviembre al 5 de diciembre del 1943. Oportunidad en que debido a tres bombardeos seguidos sobre Berlín, quedó  destruida la Embajada Argentina  y casi se quemó el archivo de la Agregaduría que se hallaba en un edificio conjunto. Por esa razón inició la mudanza de los archivos a Madrid  El 15 de enero de 1944 se fue de Berlín a Madrid y llevó parte de la documentación; pero la ruptura de relaciones del 26 lo tomó por sorpresa y por ello no pudo volver, quedando todo el archivo en Berlín, en la calle Bergenstrasse  5, Berlín W 15.

Aparentemente entre lo que se perdió estaban las carpetas de claves y secreto, la correspondencia reservada, la correspondencia con el Estado Mayor General y con las casas comerciales. Además de todos los reglamentos navales recopilados en todos esos años. Como no pudo comunicarse con Berlín hasta pasado un tiempo, señalaba que no sabía como había quedado la Agregaduría y su propia casa. Después supo, por los diplomáticos suecos que se encargaron de hacer el enlace, que esta última había sido destruida por las bombas y él había perdido todos sus objetos personales que no había podido mover a Madrid.

Al producirse la ruptura y estando en Madrid, señala que los agregados naval y militar alemanes en España, se despidieron de él y le señalaron que la nueva situación no alteraba los sentimientos de simpatía de ellos hacia la Argentina y sus FF.AA.

Por la nueva situación no podía remitir más datos de los que se le habían solicitado.

De las compras que se habían realizado en los últimos años, las que no habían sido decomisadas por los propios alemanes por necesidades de guerra, el resto al parecer había llegado toda a destino, los cañones Krupp de 88, los de 37 . Dos de los equipos Vikorg 9SH de la firma Zeiss de escucha antiaérea y de dirección de tiro, ya pagados en su casi totalidad, se habían quedado en la fábrica en la ciudad de Jena. Los últimos doce cañones Rheinmetalle-Borsig  de 2 cm. antiaéreos de los cuales la primera tanda había sido requisada por Alemania, se encontraban en Madrid listos para salir, lo mismo que las espoletas Krupp que había partido de Lisboa en barco el 25 de diciembre del 43.

Finalmente reseñaba que los fondos  de la Comisión Naval y la Agregaduría en Berlín, habían quedado en el “Dresdner Bank” de Berlín en tres cuentas, una, la “sonderkonto” que era sólo para pago de adquisiciones en Alemania -que se pagaban con fondos de intercambio de exportaciones-[31], tenía 212.259, 50 Reichsmarks; la otra, la “freiekonto”, cuenta de movimiento libre, tenía 832,15 RM; y la cuenta en francos suizos que se usaban para el pago de los fletes, transportes y derechos de aduana de las armas y envíos a la Argentina, tenía 17.970,10 Francos Suizos.

 

Conclusión: ¿Una facción pro-germana  en la Armada Argentina?

De los hechos documentados y expuestos se infiere como en el período que tratamos en el primer trabajo, que no existió lo que se pudiera denominar una facción pro germana en la Armada en los años del tercer Reich, y que nuevamente se trata de algunos oficiales, ya algunos con alta graduación, pero no un grupo de peso ni mucho menos organizados en forma conspirativa.

Los propios informes de  tanto de la embajada Alemana en época de la guerra como de los norteamericanos, señalan la no existencia de un grupo de peso, sino pocos oficiales pro-germanos.  Ronald Newton señala que los informes de 1940 daban en el ejército argentino un 10% de pro alemanes, un 20% que admiraba los éxitos alemanes en ese primer año de guerra, y un 20% de decididos proaliados, siendo el resto del ejército indiferente a los bandos en pugna. Señalaba además que había mucho menos sentimiento pro alemán en la Marina, pese a la admiración y contacto habido con los marinos del Graff Spee. [32]

El propio ex embajador alemán en Buenos Aires, von Thermann, en los interrogatorios a los que debió someterse después de la II Guerra en los EE.UU., señaló una lista de diez generales proclives a Alemania, pero sólo dos Almirantes (Scasso y Lajous), y un grupo de oficiales a los que no nominó. Scasso había sido encargado de compras en Alemania en los veinte, y fue el comandante de la división acorazados en visita a Alemania en 1937 que ya vimos, y se entrevistó protocolarmente con Hitler. En los años de la guerra, esa entrevista y las fotos que se tomaron, costaron muchos dolores de cabeza al almirante, sindicado - creemos injustamente -, como pro-nazi. Poco en común debería tener un nacionalista-católico - practicante y educado con los Jesuitas -, con el régimen hitleriano, que era básicamente anticatólico y antijesuita.

Para cerrar mencionaremos los recuerdos del Almirante Isaac Rojas. En oportunidad de estar escribiendo sus memorias, a manera de charlas con un historiador, las que fueron publicadas por la editorial Planeta luego de su muerte; el almirante, en presencia de el que esto escribe, que acompañaba al citado entrevistador y autor del libro, a la pregunta de  cuales habían sido las relaciones de la Armada Argentina con la alemana en al época del Tercer Reich y  si había habido una facción pro-germana en la Armada dijo que: 

“Las relaciones de la Armada Argentina con la armada alemana eran normales. Más bien la  Armada Argentina se había formado en la escuela de la británica pero admirábamos la técnica alemana que era magnifica y admirábamos también la disciplina y la preparación de sus tripulaciones, no sólo de sus planas mayores sino también de sus suboficiales, cabos. Etc. etc...”

Y finalmente sobre los oficiales navales pro-germanos en 1940, señalo que los llamaban internamente “los cuatro jinetes del Apocalipsis”, en alusión a los pocos que eran. [33]

 

[1] Archivo DEHN, Donación Ferrer, carpeta 36 “informe sobre construcción de submarinos- 1929.”, nota del agregado en Alemana, Capitán Moneta al Ministro de Marina.

[2] Idem anterior: nota del representante alemán en Buenos Aires, capitán de fragata (alemán) Dietrich Niebuhr al CF Ferrer de fecha 8 de febrero de 1930.

[3] Nota de Galíndez al Ministerio de Marina del 3 de diciembre de 1931, en DEHN colección Ferrer, carpeta 36, últimas orejetas. Al informe de Tessaire. 

[4] Nota de Ceballos, agregando presupuestos e informe alemán, de fecha febrero 15 de 1930. En DEHN, colección Ferrer, carpeta 22.

[5] Cfr. AGA, Caja EM 12.274 – expedientes del representante naval en Alemania.

[6] Ceballos pertenecía a la promoción 33 de la Escuela Naval Militar, egresado en 1908, siendo el primero de su promoción al egreso; fue compañero entre otros de los capitanes Vicente Ferrer, a quienes  vimos actuar juntos en el tema de los submarinos, y Fitz Simon, y del almirante Benito Sueyro, que sería Ministro de Marina. Falleció en 1956. Cfr. “Las primeras cien promociones egresadas de la Escuela Naval Militar” DEHN, 1971.

[7] Ministerio de Marina, Dirección General de Personal Naval, “Destinos de Jefes y Oficiales”, Buenos Aires, editado por el taller de imprenta de la DGPN, varios años 1935,  1938, 1940, 1941, 1942, 1943, 1944 y 1945. 

[8] Los pormenores de la visita los hemos tomado del informe del Alte Scasso: “Agasajos y visitas durante la permanencia del Acorazado “Moreno en Alemania – mayo de 1937” que consta de 7 fojas mecanografiadas y 8 documentos anexos (telegramas, programa y discursos), que se guarda en el Archivo del DEHN, donación Scasso.

[9] DEHN, Informe ya citado, documento 3, Radio de Labougle a Scasso, s/f recibido en el Moreno.

[10] El programa original de la “Visita del acorazado argentino “Moreno” del 25 hasta el 28 de mayo de 1937”, en el informe Scasso, documento 5. DEHN donación Scasso.

[11] DEHN, informe Scasso, doc.cit, foja 6. 

[12] “Discurso pronunciado por el señor comandante en jefe contraalmirante León L. Scasso durante el almuerzo ofrecido el día 27 de mayo por el señor ministro de Marina Dr. H.c. General-Almirante Raeder en su residencia de Berlín.”  En el informe Scasso, documento n° 6. DEHN, Donación Scasso cit. 

[13] Extracto del discurso pronunciado por el comandante en jefe del departamento marítimo del mar del norte almirante Otto Schultze a bordo del acorazado “Moreno” el día 28 de mayo agradeciendo la demostración que se le ofrecía”. DEHN informe Scasso, cit. Doc. 8.

[14] DEHN, informe Scasso, doc.7

[15] AGA, Contratos con la Zeiss, Siemmens y Krupp por baterias antiaéreas, Caja VS 015156, presupuestos para lanchas tipo S en Caja VS 000133. Con la Rheinmetalle-Borsig por cañones AA, Caja VS 015136.

[16] AGA Expdte 4R-5969/41 del 26 de febrero de 1941. Caja VS 001101.

 

[17] Copia original del Memorando del enviado del Ministerio de Marina, CN Francisco Renta al ministro Scasso,  del 10 de junio de 1940 y respuesta de Scasso del mismo día, con orden de remitir copia de todo al Ministerio de Relaciones Exteriores, en DEHN Donación Scasso, caja 3, carpeta n° 6.

[18] Copia original del Memorando de Cantilo a Scasso,  junio 18 de 1940, en DEHN, Donación Scasso, caja 3, carpeta 6, ya citada.

[19] Aquí en el texto de la copia de Scasso, hay un anota de puño y letra del Ministro Scasso, en su copia que dice: “¿Porqué de EE.UU.?”

[20] Aquí hay otra nota que señala:  “¿Porqué habría de tomar otra?”

[21] Cfr. Idem cita 18. 

[22] “Exposición de motivos”, que acompaña al Proyecto de Ley elevado por Scasso al Congreso, fechado el 2 de julio de 1940. Archivo DEHN, Carpeta “Leyes de Armamentos navales 1925-1940”.

[23] “Exposición de Motivos”, sección IV “Plan mínimo de adquisiciones inmediatas”. Fs. 10 a 21. En Archivo DEHN, idem anterior.  

[24] Original para el Ministro de Marina, en Archivo DEHN, carpeta Leyes de Armamentos, años 1925, 40 y 41.

[25] El capitán de fragata retirado Dietrich Niebhur era el mismo que a inicios de los treinta, era el representante de la IVS y firmaba los informes sobre los submarinos ofrecidos a la Armada, que ya se han reseñado. Fue nombrado agregado naval de Alemania a mediados de aquella década.

[26] Cfr. Robert Potash: El ejército y la Política en la Argentina, 1928-1945, de Yrigoyen a Perón”, Ed. Sudamericana Bs.As., Novena edición, 1982, pag 248 a 251 y Ronald Newton, “El cuarto lado del triángulo, la amenaza nazi en la Argentina ”  Se cita el  memorándum acerca de la entrega de armas a Argentina fechado en Berlín, el 21 de septiembre de 1942, firmado “Wiehl”, Rollo 26/27, 353-354; y un telegrama del agregado de negocios Meynen a Berlín, Nº 3509, 21 de septiembre de 1942, Roll 26/27, 351; Memorándum acerca del estado de las negociaciones relacionadas con la entrega de armas a la Argentina, fechado en Berlín, 3 de noviembre de 1942, firmado “Wiehl”, Roll 26/27, 476-477, cit. en  Las páginas 250-251. Por obvias razones no los hemos podido consultar, por lo que es casi una cita de cita. Pero se confirmaría a grandes rasgos por la documentación naval argentina.

[27] Los informes están reunidos en expedientes rotulados todos en una carpeta N° 7 letra C N° 272 “PR” bajo el nombre el agregado Ceballos Eduardo A. Capitán de Fragata ( R ), Cfr. Archivo General de la Armada (AGA) Caja VS 12.850.  En total son unos 11 informes que abarcan desde marzo de 1940 a agosto de 1941. Un total de unas 100 páginas.

[28] AGA caja citada expediente 1-C-530 “PR” 940.

[29] Expdte 2828, del 26 de enero de 1944, AGA, caja VS 12965.

[30] Expdte. 2-A-807-“PR”/44: “Informe sobre estado de asuntos al cesar relaciones con Alemania”, firmado por el CF Ceballos, fechado en Madrid el 5 de febrero de 1944. En AGA, caja EM 012303.

[31] Hay que tener en cuenta que el sistema de intercambio alemán, no pagaba en efectivo lo que adquiría de otros países, en especial durante la guerra,  sino que se abrían cuentas especiales en bancos alemanes,  para compras a Alemania de lo que esta producía. Es decir que se importaba pagando con exportaciones, en nuestro caso los insumos que Alemania nos había comprado, se pagaban con las compras de armas hechas por la Argentina, de allí la “sonderconto”.

[32] Cfr. Ronald Newton, op.cit, pag 151.

[33] Entrevistas del 19 y 20 de febrero de 1992, copia de las desgrabaciones hechas por el entrevistador Jorge González Crespo, y apuntes del que esto escribe tomados en la entrevista, en Carpeta “Conversaciones con el almirante Isaac Rojas”, archivo DEHN, pag. 44 y 56. 

 

 

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