Historia y Arqueología Marítima

 

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CONFLICTOS RIBEREÑOS EN SUDAMERICA EN EL SIGLO XX

PUERTO LETICIA

Por Carlos Mey, basado en el libro "Latin America, a Naval history"  por Robert L. Scheina-Wikipedia- http://escuchalacalle.blogspot.com.ar/2011/07/cien-anos-del-combate-de-la-pedrera-10.html 

La Guerra del Acre o del Caucho La guerra Ecuador Peru de 1901 Bolivia y Peru 1909 Puerto de Leticia-Colombia y Peru Guerra del Chaco- Bolivia Paraguay

Tierra del Fuego y las aguas del canal Beagle conflicto Argentina-Chile en  1978

Otro conflicto en la Amazonia ocurrió entre Colombia y Peru en 1911. El punto de enfrentamiento esta vez fué en La Pedrera, un puesto de avanzada que habia ocupado militarmente una fuerza Colombiana.

Los Peruanos reaccionaron enviando la cañonera América, comandada por el Tte Manuel Clavero, escoltando al transporte de tropas Loreto. El America, construido en Gran Bretaña en 1905 para el uso específico en la region del Amazonas, era el buque de guerra dominante en la zona.

Cañonera America

El 10 de julio de 1911 habiendo efectuado a medio día en secreto una lenta y difícil travesía fluvial, llegó la expedición peruana a proximidades  de La Pedrera. El comandante Benavides envió en un bote, como parlamentario al sub-tnte. Alberto Bergerie con las banderas peruana y blanca, un corneta y bogas, ante el comando colombiano, intimando la desocupación de la margen peruana en el plazo de dos  horas a contarse del momento en que los colombianos tomaran conocimiento del “ultimatum” y advirtiéndoles que si se notaban movimientos sospechosos o actitudes hostiles, se procedería de inmediato por la  fuerza; invocaba también las reglas del derecho internacional del tratamiento  a los parlamentarios.

  

Teniente Primero Manuel Clavero, Comandante de la Cañonera América y Teniente Segundo Héctor Mercado, Segundo Comandante.

El general Gamboa que había destacado tropas al mando del  general Gabriel Valencia a Puerto Córdova, aguas arriba de La Pedrera  y a un día de camino de este lugar, solicitó que se postergara el plazo a  dos días para dar una respuesta definitiva. El jefe peruano expresó que la proposición era inaceptable y que por lo consiguiente, al expirar las dos horas señaladas, se procedería a hacer uso de la fuerza para  la desocupación y hacer respetar la integridad del territorio patrio.

La Pedrera está situada en una elevación rocosa del terreno que  domina completamente el río, en la margen derecha del Pure, afluente  del Caquetá. Aguas abajo del campamento colombiano, el terreno es  bajo e inundable, aguas arriba del río es abordable. Frente a la guarnición existe una “cashuera” formada por una línea de rocas unidas  por un fondo bajo y pedregoso, haciendo que el agua adquiera gran  velocidad al pasar entre ellas, formando fuertes remolinos en los extremos. Esta “cashuera” no había sido pasada hasta entonces por ninguna  embarcación. Las tropas del general Gamboa se habían atrincherado  a lo largo de la orilla. El campamento se hallaba despejado y  rodeado de vegetación alta. En los alrededores de la guarnición colocaron minas para reforzar la defensa.

A la izquierda el Mayor Pablo Rossel, tercer jefe del B.I. Nº 9; en el centro tnte. crnel.Oscar R. Benavides, jefe del B.I. Nº 9, vencedor en el Combate de La Pedrera; a la derecha Mayor Manuel Ramirez Hurtado, segundo jefe del B.I. Nº 9

Dadas las condiciones del terreno, sólo un movimiento envolvente aguas arriba de la guarnición colombiana, permitiría el desembarco de las tropas peruanas y con ello atacar el flanco de la posición defensiva y luego fijar al enemigo de frente con la “América”. Este fue justamente el plan del jefe peruano; pero para ejecutar la primera fase era necesario que la cañonera peruana venciera el fuerte obstáculo natural que ofrecía la “cashuera”.

La Cañonera América recién llegada a Iquito después de su adquisición.

Terminado el plazo dado por el comandante Benavides, la cañonera “América” inició el desplazamiento, seguida por la “Loreto” que conducía tropas de desembarco; la “Tarapoto” y la “Estefita” quedaron amarradas con las tropas de reserva en la cabeza de la isla. Eran las 1520 horas. Este movimiento originó fuerte descarga de fusilería de parte de los colombianos, la cual aumentaba conforme el avance de los peruanos.

El tnte. Clavero en la “América” cubría a la “Loreto” en rumbo decididamente para atacar la posición enemiga. Estando limitada su maniobra al canal de navegación del río, esperó el momento oportuno para emplear sus cañones. A las 1620 horas el cañón de proa manejado personalmente por el tnte. Mercado, hizo el primer disparo, los que luego se sucedieron. La “América” se aproximó hasta 150 mts. de tierra hundiendo la lanchita colombiana de enlace, más no consiguiendo desembarcar las tropas peruanas del transporte “Loreto”, debido al intenso fuego de sus defensores.

Las cuatro veces que efectuó esta maniobra fracasó, regresando a amarrarse a la isla a 1830 horas con la “Loreto”, habiendo sufrido ambas fuertes bajas. Murieron en esta acción el sub-teniente Alberto E. Bergerie en la “América” y el Teniente César Pinglo en la “Loreto” y además algunos soldados y marineros Fueron enterrados en la margen derecha del río aguas abajo de la posición colombiana, frente a la isla.  Los heridos se trasladaron a la “Tarapoto”.

Como justo homenaje a la memoria de estos oficiales las guarniciones peruanas de Pinglo en el Marañón y de Bergerie en el Putumayo llevan sus nombres. Durante la noche de ese día en medio de una lluvia torrencial, la “América” en completo obscurecimiento efectuó fuego de hostigamiento sobre la guarnición colombiana, a fin de mantener en constante intranquilidad a la tropa enemiga en la creencia de un posible desembarco nocturno y disminuir su moral.

Al día siguiente 11, se reinició el combate entre las 10 y 11 horas habiéndose tenido que suspender entre las 14 y 16 horas por no haber obtenido ningún resultado positivo En ese día murió en la acción el contramaestre señalero José Navarro Solano primer apuntador de la pieza de popa. Decididamente, no era ese el camino a seguir. Así lo comprendió el comandante Benavides, quien convocó una reunión a la que asistieron todos los oficiales, acordándose en ella forzar la cashuera y desembarcar aguas arriba de la posición colombiana para atacar su flanco  izquierdo. La “América” debería luego fijar a los defensores atacándolos  por el frente. Se reunió a toda la tripulación y la tropa, arengándolos
ante la tumba de los oficiales, tripulantes y soldados muertos en la acción.

El día 12 a las 1045 horas avanzaron la “América” y la “Loreto”  en el orden indicado, resueltamente para forzar la “cashuera”. Entonces  ya se habían reforzado las tropas del general Gamboa con las del  general Valencia, procedente de Puerto Córdova y con los indios witotos quienes con fusiles Winchester, disparaban desde los árboles.  La “América” soportando este intenso fuego continuó su avance  hacia la cashuera, quedando a 100 metros de la orilla, prácticamente estacionaria debido a la fuerte correntada a pesar de dar toda fuerza  avante con sus máquinas. Esta situación la aprovecharon los colombianos,  que concentraron sus fuegos sobre ella barriendo la cubierta y  perforando sus planchas. Acribillada a balazos, Clavero da la orden de levantar la presión de vapor hasta que “reventara la caldera”, logrando al fin después de 15 minutos, que la potencia de las máquinas vencieran  la corriente, el obstáculo natural insalvable que creían los colombianos. Sólo el acendrado patriotismo de esos hombres, su valor y la decidida voluntad de triunfar, pudieron más que esas caudalosas aguas.

La “Loreto” siguiendo la estela de la “América” y a pesar de habérsele trabado el timón, logró también forzar el paso.  Libres del obstáculo natural, se dirigieron rápidamente a la margen derecha del río como estaba planeado, donde desembarcaron las tropas que atacaron al enemigo por su flanco izquierdo buscando la retaguardia.  Mientras tanto la América’ regresaba para situarse frente a las trincheras colombianas atacándolas y protegiendo el avance de las tropas peruanas. El resultado del combate no se hizo esperar, los colombianos, sorprendidos por la brava maniobra de la “América” y viéndose atacados por ambos frentes y que sus minas fallaron, abandonaron sus posiciones internándose en el monte por una trocha prevista a territorio del Brasil, dejando a sus muertos y pertrechos

Entre los colombianos cayó prisionero el general Gamboa y los peruanos sufrieron muchas bajas. La “América” tuvo 38 impactos en su casco y superestructura que luce actualmente como prueba fehaciente de su actuación, los cuales intencionalmente no han sido reparados.  En las últimas horas de la tarde del 12 de julio de 1911 fue izado el pabellón peruano nuevamente.

 

La Cañonera América acribillada a balazos, a su llegada a Iquitos, luce las perforaciones en su casco. En su cubierta el Teniente Primero Manuel Clavero y el Teniente Segundo Héctor Mercado

La Cañonera América, al zarpar de Iquitos con destino al río Caquetá conduciendo al Comado de la Expedición Militar Peruan

Las lanchas comerciales Loreto, Tarapacá y una albarenga, al partir de Iquitos, transportando a la Expedición Peruana al río Caquetá

El 15 de Julio, representantes de Colombia y de Perú firmaron un convenio en Manaos, Brasil, y cuatro dias mas tarde una convencion en Bogotá, Colombia, terminando la lucha y cediendo Leticia a Colombia. Pero ésto fue solo un respiro entre combates.

A las 5:40 de la mañana del primero de septiembre de 1932, exactamente siete años antes de que Hitler invadiera la frontera polaca, tropas peruanas, comandadas por Oscar Ordoñez de la Haza y Juan Francisco La rosa y Guevara, invaden Leticia. Venciendo con facilidad a los pocos policías colombianos que defendían el puerto fluvial, para gran consternación de la población local. La población civil de la otra ribera del Amazonas, consciente de la ofensa propiciada por el tratado Salomón-Lozano de 1922 a sus intereses en el Amazonas se unió a las fuerzas policiacas y militares del Perú y también ocupo territorio colombiano. La noticia de la incursión de fuerzas peruanas en Leticia tomó por sorpresa tanto al despacho de Enrique Olaya Herrera en Bogotá como al de Luis Miguel Sánchez Cerro en Lima. Cabe resaltar que la reacción inicial en Bogotá no estuvo matizada por tintes nacionalistas, esta situación hizo creer a los peruanos que Colombia no entraría en guerra por un pedazo tan alejado y pequeño de su territorio.

Esta fotografía, tomada en 1932, muestra la celebración de la victoria peruana en la disputa fronteriza con Colombia. La ciudad de Leticia, 500 kilómetros río Amazonas abajo, es peruana de nuevo.

El gobierno peruano en Lima no apoyo esta incursión, pero las autoridades peruanas de Loreto proveyeron apoyo militar a los invasores. En respuesta, el gobierno colombiano comenzó a prepar 1.500 hombres en una expedicion alrededor de la costa Atlantica y rio arriba del Amazonas, una medida que las autoridades peruanas consideraron punitiva y demandaron accion. Ambos países se prepararon para la guerra,

A primera vista, pareceria que la armada peruana  seria vastamente superior a la colombiana y por ello equipada con la ventaja decisiva que habia tenido en 1903 y 1911. Pero éste no era el caso. Los mayores buques de guerra peruanos habian sido diseñados para operaciones oceánicas y tenian poca utilidad en un medio ambiente fluvial. Estos eran los cruceros Almirante Grau y Coronel Bolognesi, el viejo buque escuela Lima, la torpedera Teniente Rodríguez y cuatro modernos submarinos clase R.

Los cruceros Almirante Grau (arriba) y Coronel Bolognesi (abajo)

Peru tenia una base de hidroaviones en Iquitos, con sólo cinco aviones y eran en realidad modelos comerciales que hacia mucho habian pasado las horas recomendadas de vuelo.

Colombia no tenía  ningun buque oceánico de primera clase, pero sus fuerzas fluviales eran claramente superiores.

Actuando con presteza, Colombia reunió los elementos dispersos de su fuerza fluvial. Las cañoneras Cartagena, Santa Maria y Barranquilla, completados hacia poco en Gran Bretaña cruzaron el Atlántico en 24 días, parando solamente en Sao Vicente en las islas de Cabo Verde. Estas nuevas cañoneras se unieron en el Amazonas al buque de paletas traseras Presidente Mosquera y dos lanchas que llevaban unos 1.000 soldados en Enero de 1933

Cañonera Cartagena

Luego de un bombardeo por el río, las fuerzas colombianas capturaron Tarapacá en el rio Putumayo el 15 de febrero. Moviéndose río arriba, capturaron Güepi el 26 de Marzo luego de una serie de escaramuzas con las fuerzas peruanas, desde posiciones fortificadas a lo largo del río.

Junkers JU52/3 estacionados en una cuidada base aérea colombiana

 

 

El unico F-11C remanente es visto en esta imagen en servicio en la amazonia, durante 1933. CURTISS HAWK F-11 Año de construccion 1930 Armamento 2 ametralladoras de calibre 30, 2 bombas de 250L

Para la época, la Fuerza Aérea Colombiana contaba con 16 aviones: tres Curtiss Fledgling J-2 de entrenamiento, ocho Wild X de observación y ataque, cuatro Osprey C-14 de entrenamiento y un Falcon O-1 de combate que volaban desde la única Base Aérea con que se contaba, la de Madrid, sede de la escuela militar de aviación. Por el contrario, La aviación peruana estaba mejor dispuesta y contaba con muchos más pilotos y aviones que la colombiana. Poseía bases aéreas en el nororiente de su territorio ubicadas en Puca, Barranca y Pantoja, sobre el río Napo, en Itaya, cerca de Iquitos y en la misma Leticia recién ocupada; disponía de dos escuadrones de entrenamiento, uno de reconocimiento, uno de enlace, uno de transporte, uno aeronaval y seis de combate.

Las aeronaves en la fotografia son un Curtiss F-11 Hawk hidro y un Douglas O-38P (P por Peruvian, construidos especialmente segun las especificaciones Peruanas). La base probablemente sea Iquitos.

La acción más importante se llevó a cabo en Güepí, guarnición peruana sobre la orilla derecha del río Putumayo, el 26 de marzo de 1933. La Fuerza Aérea hizo presencia en la zona con 11 aviones de ataque, seis Hawk II F-11, tres Wild X y dos Osprey C-14 de caza y bombardeo. El combate fue muy intenso; la aviación por espacio de ocho horas consecutivas estuvo hostigando y ablandando las posiciones enemigas, para que las fuerzas terrestres y fluviales pudieran cruzar el río y ocuparlas. El 16 de abril del mismo año, se registró otro enfrentamiento en la margen izquierda del río Putumayo, en Puerto Calderón. El último enfrentamiento tuvo como escenario el río Algodón. Durante los nueve meses del enfrentamiento armado, la aviación militar colombiana perdió cuatro pilotos y cuatro mecánicos, tres colombianos y un alemán en cada caso; en 4 accidentes por fallas mecánicas perdiendo cuatro aviones: un Falcon O-1, un Osprey C-14, un Junkers F-13 y un Hawk II F-11. El Cuerpo de Aviación del Perú perdió 3 aviones derribados además de un Douglas O-38P accidentado y capturado por el ejército colombiano y que la Aviación Militar Colombiana puso en condiciones de vuelo para exhibición como trofeo de guerra antes de ser devuelto al Perú.

En esta foto aparece el Alférez CAP Francisco Secada Vignetta delante de un avión de observación y bombardeo ligero "VOUGHT 02-U CORSAIR" del Cuerpo Aeronáutico del Perú igual al que utilizó en el combate aéreo del 14 de Febrero de 1933 en el que logra derribar a un avión caza enemigo "Curtiss Modelo 64/67 F11C Hawk II" provocando con su intrépida acción la huida de los pilotos alemanes restantes que tripulaban los veloces y modernos aviones colombianos de caza.

Peru intento usar sus buques de aguas profundas para influenciar el resultado del conflicto, una pesada tarea, ya que estaba en medio de una crisis interna que resulto en el asesinato, el 30 de Abril, del Presidente Sánchez del Cerro. Lo sucedió Oscar R. Benavídes. El 3 de Mayo el crucero Almirate Grau y dos submarinos clase R pasaron a traves del canal de Panamá. Cuatro dias mas tarde Peru respondio a una consulta del comite asesor de la Liga de las Naciones que los buques estaban en paso hacia el Alto Amazonas.

Crucero ligero Almirante Grau y un submarino clase R.

El 8 de Mayo llegaron a Willemstad, Curacao, tomaron provisiones y siguieron hacia Puerto España, en Trinidad y a Pará, en Brasil, cerca de la boca del Amazonas. Co toda probabilidad habian sido enviados para interceptar cualquier esfuerzo colombiano para transportar refuerzos rio arriba. Para la defensa de Iquitos, Perú ordeno al viajo cañonero Lima y el viejo torpedero Teniente Rodríguez que salieran del Callao y pasaran por el Canal de Panamá y fueran hasta iquitos.

Torpedero Teniente Rodríguez

Aunque estos dos buques de guerra no eran adecuados para operaciones en un medio ambiente fluvial, serian valiosos como baterias flotantes. Para aumentar sus fuerzas navales, Perú compro dos destructores a Estonia y los envio rápidamente a la boca del Amazonas.. Estos buques, rebautizados Almirante Guise y Almirante Villar, habian sido construídos en Rusia, capturados por Gran Bretaña en 1918 durante la guerra civil rusa y entregados a Estonia. Algunos marinos de Estonia acompañaron a los buques desde el Báltico. El Almirante Guise fue bastante problemático al principio, pero ambas unidades llegaron a Sud America exitosamente.

Almirante Guise, ex Avtroil

Almirante Villar, ex Leninj

Colombia, a su vez, compro dos nuevos destructores a Portugal, el Antiquois (ex Douro) y el Caldas (ex Tejo). Los destructores Alm. Guise y Alm, Villar fueron despachados al Caribe para interceptar los buques colombianos, una vigilia que los mantuvo por dos meses, usando Martinique y Trinidad como bases de aprovisionamiento. No obstante sus esfuerzos, los buques colombianos llegaron a salvo sin incidentes.

Destructor colombiano Antiquois, ex Tejo

En Mayo de 1933 Colombia y Peru aceptaron las propuestas de la Liga de las Naciones para arreglar este problema. Esta fue la primera vez que la Liga asumio un control directo en una disputa territorial y que se metiera en los asuntos del hemisferio occidental. El Protocolo de Rio de Janeiro, firmado el 27 de Septiembre de 1935, termino con esta disputa, dándole la mayor parte del territorio a Colombia.

 

 

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