Historia y Arqueologia Marítima

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LA PRIMER ESCUELA DE HIDROAVIACION CIVIL DE LA ARGENTINA

 

Arnaldo A. Torres Revista de la Junta de Estudios Historicos del Puerto de Nuestra Señora Santa Maria de Buen Ayre. Nº 15 Julio 1997

Al promediar el año 1942, la Segunda Guerra Mundial se hallaba en una de las etapas más cruentas de su desarrollo, la aviación, como arma de ataque o defensa, demostraba día a día la importancia que su empleo tenía. En los campos de Polonia y Francia la utilización de esta moderna arma, en muchas oportunidades había decidido el éxito de una batalla.

Desde el comienzo de la contienda las grandes ciudades europeas eran blanco de ataques aéreos llevados a cabo por cientos de aviones de bombardeo, al tiempo que su única protección efectiva dependía de las escuadrillas formadas por máquinas de caza, que actuaban interceptando a los bombarderos enemigos. El arma aérea también se mostraba de vital importancia en el mar, atacando a los submarinos y barcos de superficie enemigos o sirviendo de protección a los convoyes navales en su aproximación a las zonas de conflicto.

Las autoridades nacionales, conscientes de la importancia que la aviación tenía para la defensa del territorio Patrio, comenzaron una campaña tendiente a fomentar la práctica del vuelo deportivo. Para ello se creó la junta Argentina de Aviación, organismo dependiente de la Dirección de Aeronáutica Civil, siendo nombrado Presidente de la nueva entidad, Carlos Alfredo Tornquist. En el futuro la Junta Argentina de Aviación, sería la encargada de distribuir entre los Aero Clubes del país, los aviones de entrenamiento que se adquiriesen en los Estados Unidos de Norte América, (país que aún permanecía neutral).

La Comisión Directiva del Yacht Club Argentino, entidad deportiva cuya sede social y fondeadero se encuentran en uno de los espigones de acceso a la Dársena Norte del puerto de la Ciudad de Buenos Aires, considerando el agregado al artículo 1º de sus Estatutos, —efectuado en Asamblea Extraordinaria realizada el 30 de diciembre de 1919— en el que se determina el fomento de la hidroaviación, resolvieron dirigirse a la Junta Argentina de Aviación, proponiéndole iniciar en las aguas del antepuerto de la Ciudad de Buenos Aires, la primera escuela de Hidroaviación Civil del país, para lo cual la entidad náutica aportaría la parte de infraestructura necesaria para la concreción del proyecto.

La Junta accedió al pedido del Yacht Club Argentino comprometiéndose a entregarle, tan pronto llegase al país, una de las máquinas de entrenamiento recientemente adquiridas. De inmediato la Comisión Directiva del Yacht Club procedió a designar una Sub-Comisión de hidroaviación, la que tendría a su cargo la elaboración de los programas y reglamentación de los cursos que se estaban por iniciar.

Integraban la Sub-Comisión de Hidroaviación: Don César Rómulo Torres como Presidente; Don Faustino Alejandro Jorge, Consejero y Representante de la Comisión Directiva; Dr. Hugo Tedín, Secretario; Don Jorge A. Luro, Director de Pista; Don Osvaldo Altget y los Capitanes de Fragata, Ernesto Massa y Edgardo R. Bonnet como vocales. Cumplidas las tramitaciones de orden legal, el día 25 de julio de 1942, la Dirección de Aeronáutica Civil hizo entrega al Yacht Club Argentino de un hidroavión "Luscombe Silvaire", matrícula LV - NAD que recientemente había adquirido en los Estados Unidos de Norte América.

Avion similar al LV-NAD

El doctor Julio C. Borda, Vice Presidente de la Junta, hizo entrega de la máquina en nombre de ésta, destacando en su discurso la importancia que tenía la creación de la primera Escuela Civil de Hidroaviación que se abría en el país. Durante los meses siguientes se procedió a contruir un hangar para alojar al pequeño hidroavión, también se reparó una grúa que sería la encargada de subir y bajar la aeronave desde la playa de maniobras que había frente al hangar, hasta la superficie del agua. Asimismo el Instructor de Aviación designado por la Dirección General de Aeronáutica Civil, Don Ubaldo Sívori aprovechó el tiempo que quedaba antes de la iniciación del Curso, para adaptarse al nuevo medio en que tendría que desarrollar su actividad.

Finalmente el día 5 de diciembre de 1942, se inauguró el "Curso de Hidroaviación", comenzando desde esa fecha el entrenamiento diario de los futuros pilotos. Formaban lo que sería la primera promoción ocho alumnos, cuatro de ellos becados por la Junta Argentina de Aviación y cuatro socios de la entidad náutica. Los becados por la Junta, eran los señores Eduardo R. Galleti, Carlos Ayerza, Luis F. Valle y el cadete del Liceo Militar General San Martín, César Ponciano Torres. Por parte del Yacht Club Argentino se inscribieron en el curso los socios: Luis D. Aguirre, Ricardo Egaña, Rafael Iglesias y Rufino Rodríguez de la Torre.

El período de instrucción que comenzó el 5 de diciembre, terminó el 29 de abril de 1943, realizándose el 9 de mayo del mismo año un brillante acto al que fueron invitados los Ministros del Poder Ejecutivo de la Nación, el Director General de Aeronáutica Civil, Dr. Samuel Bosch; el Presidente de la junta Argentina de Aviación, el Comandante de Aviación del Ejército, general de Brigada, Jorge J. Manni; el Prefecto General Marítimo, Contraalmirante Enrique B. García; el Comandante de Aviación Naval, Contraalmirante Marcos A. Zar y numerosas otras autoridades. En ese acto recibieron la Patente de Piloto Aviador Civil, Categoría "A" los ocho alumnos que iniciaron el curso el 5 de diciembre de 1942.

Terminada la Instrucción de la Primera promoción, el 10 de mayo de 1942 la Escuela de Hidroaviación del Yacht Club Argentino dio comienzo al período de adiestramiento del segundo grupo de Aspirantes a Piloto, formado en esta oportunidad por seis socios de la entidad y dos becados de la Junta Argentina de Aviación.

Semanas antes de terminar el primer curso, el Aero club Buenos Aires, cedió al Yacht Club Argentino un antiguo avión "Fleet Canut", matrícula LV - EBC. Se trataba de una máquina construida con tubos de aluminio y algunas partes de madera, en la que tanto sus alas como el fuselaje estaban recubiertos con tela. El aparato tenía un motor radial de cinco cilindros, que desarrollaba una potencia de 100 H.P. con lo que se lograba una velocidad máxima de 160 km.

Llegada la máquina a Dársena Norte, se le sacaron las ruedas de su tren de aterrizaje y se le instalaron dos flotadores recuperados de un avión naval accidentado, que el Ministerio de Marina cedió a la Escuela del Puerto de Buenos Aires. A partir de la incorporación del "Fleet Canut" se contó con dos aviones, el "Luscombe" siguió como aparato dedicado a la enseñanza, en tanto el pesado y poco dócil biplano quedó para que lo volasen quienes ya estaban recibidos de Piloto y contaban con mayor experiencia.

La actividad de la Primer Escuela de Hidroaviación Civil, continuó acrecentándose durante los años siguientes, siendo muchos los alumnos que obtuvieron su Patente de Piloto Civil, volando en hidroaviones que decolaban y acuatizaban en las aguas del Puerto de la Ciudad de Buenos Aires. También fueron muchos los Pilotos que habiendo obtenido su Patente en aviones terrestres, hicieron el curso de adaptación para volar hidroaviones.

Con el correr del tiempo al habilitarse en las proximidades de la Costanera Norte, el Aeroparque de la Ciudad de Buenos Aires, la cercania de tan importante estación aérea tornó peligrosa la actividad de la escuela de Hidroaviación, la que fue suspendida, continuando por un tiempo la Marina de Guerra con la formación de Pilotos para la Reserva Aeronaval, en la Base de Fuerte Barragan.

La aptitud de los aviadores que se formaron en la Escuela de Hidroaviación del Puerto de la Ciudad de Buenos Aires, queda demostrada al considerar que los Pilotos que tuvieron como sitio de acuatizaje el espejo de agua del antepuerto, no solo tenían que sortear los altos galpones y edificios levantados en las proximidades del lugar de acuatizaje, sino que debían esquivar los mástiles de las naves que se encontraban fondeadas en las escolleras circundantes, o en el mismo espejo de agua, como así también en muchas oportunidades se veían obligados a decolar o acuatizar entre los cascos de grandes barcos de ultramar que eran arrastrados por los remolcadores portuarios, a esto se sumaba el oleaje que en los días ventosos se producía, lo que tornaba más difícil la operación de las pequeñas aeronaves.

Hoy, faltando poco tiempo para que se cumplan cincuenta años de la creación de la escuela de Hidroaviación Civil, vemos con nostalgia que ya no existe, y que solo queda como recuerdo de su pasada existencia, en uno de los pilares del portón de entrada a la sede Del Yacht Club Argentino sito en Dársena Norte, una placa de bronce en la que se lee:

MINISTERIO DE MARINA
RESERVA AUXILIAR DE LA MARINA DE GUERRA
ESCUELA DE ENTRENAMIENTO AERONAVAL
BASE YACHT CLUB ARGENTINO
1948

FUENTES CONSULTADAS
Memoria del Yacht Club Argentino 1941 -1942 Memoria del Yacht Club Argentino 1942 -1943
DIARIOS
"La Prensa" "La Nación" "La Razón" Crítica"
 

Está aún esta placa de bronce? agradeceriamos una foto de la misma. C. Mey

 
 

Este sitio es publicado por Carlos Mey -  - Martínez - Argentina

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