Historia y Arqueologia Marítima

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TALLERES CARMELO - R.O.U.

Por Juan Francisco Bacigalupe, Montevideo, Nov. de 2008.

Talleres Carmelo - Historia

“Talleres Carmelo” - Barcos reparados o construidos entre los años  1907-1937. Empresas Mihanovich-Dodero.

Marcopell S.A.  - Barcos reparados o construidos entre los años 1963-2002.

Testimonios y colaboraciones

 Los comienzos

 Fue la primera gran industria naval y de desarrollo tecnológico, tanto en Carmelo como en el litoral sur del país. Su denominación estuvo hasta 1962 con las diferentes empresas propietarias: “Sociedad de Navegación a Vapor Nicolás Mihanovich en 1905”. “Compañía Argentina de Navegación Mihanovich Limitada”, (1930). “Compañía Uruguaya de Navegación Limitada” (1937). “Compañía Uruguaya de Navegación y Transporte Aéreo. CUNYTA S.A.”. Pero curiosamente la gente lo recuerda hoy por “El Astillero” o simplemente “Talleres”. Pese a que hubo otras industrias navales incluso de mayor envergadura.

 Finalizada la última guerra civil en setiembre de 1904, con la muerte del caudillo blanco Aparicio Saravia, comenzó a integrarse y reorganizarse el país de cara al futuro. Entre varias medidas adoptadas por el gobierno encabezado por el colorado José Batlle y Ordoñez, figuró el fomento y desarrollo de la industria nacional. El 23 de mayo de 1905 se promulga la ley de “Franquicias de Importación a Astilleros, Varaderos y Diques por 25 años…”

 A comienzos del siglo XX, la Compañía Mihanovich iba camino a monopolizar el transporte fluvial y los puertos en los ríos Paraná, Uruguay y Río de la Plata. Para la numerosa y poderosa flota, necesitaba de mantenimientos, reparaciones y nuevos diseños de construcción de embarcaciones, para los tiempos que se avecinaban. Por ello tenía instalados astilleros en Buenos Aires y Salto y se aprestaba a construir otro, que geopolíticamente le conviniera a los intereses de la empresa. Es así que un grupo de técnicos llegó al país y recorrió distintas zonas haciendo relevamientos.

 El lugar elegido fue el extenso predio al sur-oeste de la ciudad, en la margen derecha y cerca de la desembocadura del Arroyo de las Vacas.

El proyecto se formalizó en el primer semestre del año de 1905. Representantes de la Compañía se presentaron ante la Comisión Auxiliar de Carmelo (actual Junta Local) para gestionar la construcción de un astillero.

 En los registros de la Comisión figura:

“Acta Nº 4. 29 de abril de 1905. Foja 180”: “La mesa manifiesta que por un olvido involuntario no se consignó en el acta anterior la autorización conferida a la misma para dirigir un telegrama en nombre de la Corporación al Señor Presidente del Honorable Senado recomendando el pronto despacho del proyecto Mihanovich, por lo que pide se haga constar en la presente acta”. Significa que la firma Mihanovich se presentó oficialmente ante la Comisión Auxiliar de Carmelo el día 22 de abril.

“Acta Nº 6. 13 de mayo de 1905. Foja 185”. “La mesa de la Junta manifestó que a nombre de la Comisión Auxiliar había dirigido un telegrama al Señor Presidente de la Honorable Cámara de Representantes, pidiendo el pronto despacho de la solicitud Mihanovich”.

“Acta Nº 24. 11 de junio de 1906. Foja 246. “Acto continuo se dio lectura a una solicitud de la Empresa a Vapor Nicolás Mihanovich, solicitando permiso para cercar de pared todo el terreno incluso la ribera que posee en la parte oeste de este mismo pueblo, de acuerdo con la nota de esta Comisión Nº 645 de fecha 10 de octubre del año ppdo. Puesta a la consideración de la Comisión, el Señor Díaz hizo mención para que se elevara a la Honorable Junta, para que se sirviera ser la (...) del Señor Agente Fiscal. Después de un detenido cambio de ideas, por misión del Señor Bardier, se acordó: Conceder el permiso que solicita la Empresa Nicolás Mihanovich, para cercar de pared el terreno de su propiedad en la forma que lo solicita quedando obligada a dejar las servidumbres que por leyes vigentes le corresponden”. ... “Dióse lectura a la nota Nº 980 y de fecha 21 de mayo último de la Honorable Junta, transcribiendo la recibida del Ministerio de Gobierno, comunicando haber el Superior Gobierno aprobado la ubicación solicitada por el Señor Nicolás Mihanovich, para instalar los astilleros, varaderos y diques en la embocadura del Arroyo de las Vacas a inmediaciones de este pueblo, se acordó: Enterado acúsese recibo y archívese”.

 No se sabe en forma precisa cuando el astillero comenzó a trabajar: Si en el año 1905 después de la ley del 23 de mayo; lo hacía mientras se continuaba con los trámites de orden, o comenzó posterior a la nota a que se hace mención en el acta Nº 24 de fecha 11 de junio de 1906.  Lo cierto es que comenzó a importar materias primas y bienes de capital por 200 y 300 mil pesos oro anuales, amparado en la ley de libre impuestos.

Para la fecha de “fundación” del Astillero Mihanovich y según las voces transmitidas de generación en generación, se toma el día 22 de abril del año de 1905, cuando se presentaron ante la Comisión Auxiliar de Carmelo, solicitando la autorización para su instalación en este pueblo.[1] .

Los talleres en su comienzo

“El 17 de setiembre de 1907, “Ehistophersen Hnos.” En representación de la “Sociedad de Navegación a Vapor Nicolás Mihanovich” se dirigió al Ministro de Obras Públicas, Ing. Juan Lamolle, solicitando con urgencia se procediera al dragado frente al astillero en una extensión de ciento cincuenta metros”. La nota refiere que el motivo es la falta de agua en el arroyo lo que trae enormes perjuicios para la empresa. De fecha 8 de octubre, la Oficina de Hidrografía solicitó a la empresa Mihanovich contribuyera con los materiales para la ejecución de dichos trabajos, por lo que la empresa le respondió en nota de fecha octubre 22: “que está dispuesta a suministrar los artículos de consumo que sean necesarios para el dragado frente al astillero”. En nota fechada el 25 de octubre de 1907, el Ministerio de Obras Públicas RESUELVE: “Autorizar a dicha Oficina para proceder al dragado del Arroyo de las Vacas en el paraje y extensión determinados en el plano adjunto, y con un cubo total de 3.000 m3. más o menos”. La Oficina Hidrográfica destinará a esos trabajos la draga “Res Non Verba” [2] y solicitará en oportunidad, directamente de la Empresa peticionaria, los materiales de consumo: carbón y aceite, con que ha resuelto contribuir para la realización de dicho trabajo.[3]

 

La draga "Res Non Verba", primera en llegar a Carmelo

En 1937, se promulga una nueva ley sobre: “Astilleros: se establecen franquicias a aquellos, a los Varaderos y Diques Secos y a la construcción y reparación de barcos en general”. De sus 12 artículos, seis están dedicados a los beneficios que tendrán las empresas navales. Como contrapartida tres, dice de la obligatoriedad de contratación de personal uruguayo, arraigado en el lugar y se establece además: “Art. 9º. Los establecimientos que se acojan a los beneficios de esta ley, estarán obligados a tomar en sus astilleros o talleres, cada tres años, con el propósito de instruirlos en algunos de los oficios que en aquéllos se practiquen, un número determinado de niños pobres que el Gobierno fijará en cada caso, en relación con la importancia de los establecimientos respectivos” [4]. Esta ley repercutió positivamente en la población y logró que la Escuela Industrial de la Universidad del Trabajo estableciera más cursos de especialización, para las tecnologías que se desarrollaban y además que las prácticas se hicieran en el astillero.

 A partir del 1º de noviembre de 1949, el administrador de la “Compañía Uruguaya de Navegación y Transportes Aéreos S.A.”, Enrique Vidal se presentó ante el Ministro de Hacienda y el Director General de Aduanas Dr. Guillermo Retamoso expresando: “Que desde hace varios años funciona en Carmelo los astilleros y varaderos propiedad de su representada, lo que fueron explotados por la “Cía. Argentina de Navegación Mihanovich Ltda.”, que los tenía arrendados. Con fecha 1º del corriente – noviembre 1949 – ha quedado rescindido el contrato de arrendamiento, y en consecuencia mi representante se ha hecho cargo de la continuación de las actividades de dichos astilleros y varaderos”.[5] Es decir que a partir de este momento, el astillero pasó a manos de CUNYTA SA.

 Características y Organización de los Talleres Carmelo

 Los carmelitanos sentían “orgullo” y consideraban al astillero como parte del “patrimonio” del pueblo. Es así que en los festejos por la inauguración del Puente Giratorio de Carmelo el 1º de mayo de 1912, su director Esteban Bonasich era uno de los organizadores y en el programa difundido figuraba: “A las 4 p.m. Visita a los astilleros del Señor Mihanovich…”.

 En la primera década del siglo se vivía en el país un clima de reinvidicaciones por elementales leyes laborales: implantación de la jornada de ocho horas, mínimo de edad para trabajos de los menores, descanso semanal, horarios nocturnos, etc.  Hubo por lo tanto desencuentros con su personal. Varios fueron los paros y huelgas: el de 1918 cuando se pararon los puertos y todo el transporte fluvial del Río de la Plata. Pero la más notoria, comenzó en el astillero de Buenos Aires y se trasladó hasta a los Talleres Carmelo. Fue en el último trimestre del año 1920 y duró hasta marzo del siguiente año.

En la era “Dodero” se redujeron significativamente estas medidas. Quizás porque varias leyes se aprobaron en tal sentido y por la orientación que la empresa encaró de relacionamiento avanzado para la época. Diversos testimonios indican que otorgaban para Navidad: pan dulce y sidra, y para fin de año una partida en pesos a modo de “aguinaldo”, cuando aún ni siquiera había intención de una ley. Además los seis de enero repartían juguetes y golosinas para todos los niños hijos de su personal.  

Hubo también épocas sombrías, especialmente en la década del 40 cuando se desarrollaba la 2ª Guerra Mundial. Por falta de materias primas la empresa tuvo que reducir drásticamente su personal al mínimo. Los obreros tomaron diversos caminos: unos se emplearon en el otro gran astillero de Carmelo: Metalúrgica y Dique Flotante (MDF) y los otros en mayor medida emigraban a Buenos Aires, a la zona del Tigre, donde se recuerda a la empresa Buzzio Hnos. a orillas del Río Luján y al Club de la Marina. Recuerdan que nostálgicamente los domingos las familias carmelitanas se encontraban en el Paseo Victorica. [6]

 El astillero tenía una estructura de organización sencilla y muy eficaz: un director de astillero, un director administrador-contador, un apuntador, un capataz general y un capataz por cada una de las secciones, y a su vez oficiales a cargo del resto del personal.

Su primer Director fue el Sr. Esteban Bonasich y su contador Sr. Mariano H. Rivera. Bonasich era uno de los más antiguos empleados de la empresa, quién tuvo varios puestos de importancia y a uno de los capitanes de barcos más experimentados. Antes de su nombramiento hacía la línea Buenos Aires-Carmelo en el vapor Lafayette. Por su parte Rivera, era contador de la empresa en Buenos Aires.

 
   
Esteban Bonasich (izq) y Mariano H. Rivera.
 

El horario de trabajo era de 7.00 a 11.00 y de 13.00 a 17.00 hs. Estas horas se indicaban con un potente silbato accionado a vapor, que se hacía oír en toda la ciudad. La entrada y salida de este gran número de personas -para la ciudad- era todo un espectáculo y se hacía sentir el paso en la calle. El mayor número de operarios contratado fueron alrededor de 450 personas.

En 1937, encontramos las siguientes autoridades.

Director administrativo: Timoteo Amorena;  Capataz general: Victorio Ferrando, responsables de los distintos talleres señores: Eduardo Bonora, Pascual de Rosa, Hugo Adorni, Daniel Sagari, J. Silva, José Querejeta, y Juan Rocha como apuntador.[7]

En 1938 ingresa mi padre Lázaro Bacigalupe, como oficial carpintero, cuya carta de respuesta a su petición, se la ve en la Foto Nº 5.

 Hacia noviembre de 1907 

Tiene construido en la parte norte del predio, un gran edificio de estilo francés, en dos pisos. En la planta baja funcionaban la administración y la sala de dibujo y diseños. En la planta superior: casa-habitación para el director del astillero y su familia, y la oficina de trabajo.  Sus gradas miden: 65 mts. de largo y 20 mts. de ancho teniendo 2 pies al cero en el último varal y tiene 8 por ciento de declive.

Estaba provisto de cabestrante a vapor, anguilas y además de dos depósitos y almacenes de materiales. Los talleres: Mecánico, Herrería, Calderería, Carpintería, Fundición de hierro y bronce, Modelado y Hojalatería. La máquina a vapor de 50 HP, efectivos producía la fuerza necesaria para el funcionamiento de los diversos talleres, teniendo instalado  además, un dínamo de 110 volts y 90 amperes para el alumbrado eléctrico de todo el establecimiento industrial.

En el astillero trabajaban 235 operarios, de los cuales había 158 uruguayos, distribuidos en la siguiente forma: 61 caldereros, 8 herreros, 34 mecánicos, 43 carpinteros, 2 modelistas, 2 fundidores, 3 obreros, 1 hojalatero, 4 pintores, 7 capataces, 3 serenos, 1 maquinista, y tres tripulantes del vapor Urquiza y 63 peones. El presupuesto mensual de operarios era de unos $ 8.000.oo.[8] 

Hacia abril de 1912.  

Los talleres a su vez estaban divididos por secciones instaladas en cómodos galpones que reunen todas las condiciones de higiene y comodidad:

Mecánica: cuenta con 9 tornos y 8 máquinas distintas.

Calderería: tiene una instalación de 14 máquinas completas.

Herrería: con dos grandes martinetes de un poder de tres y seis toneladas respectivamente.

Aserradero: cuenta con ocho grandes máquinas y tres sierras, una de las cuales tiene carro automático y capaz de cortar vigas de cualquier madera y dimensión.

También existen los talleres de carpintería, cobrería, hojalatería, modelaría y fundición de cobre y bronce.

Todas las instalaciones anteriores estaban movidas por una máquina de 50 HP con sus correspondientes juegos de poleas de lo más moderno y alumbrado eléctrico, como también aparejos potentes capaces de levantar piezas pesadas hasta de 10 toneladas.[9]

       

  Vista desde el puerto, saludo a dos embarcaciones que zarparon  
       
   
  Construccion - sin fecha Astillero en 1943  
       
   
  Puerto y talleres de Carmelo Vista del Astillero en 1950  
     
   
  Margenes del Vacas  

Barrio Mihanovich y Oratorio San José Obrero.

 El astillero crecía y con más del 60 % del personal afincado en Carmelo, el tema habitacional se hacía cada vez más necesario. También en ello se desarrolla el negocio inmobiliario, como vemos en esta crónica de la época:

“El comerciante don Andrés Bosco ha adquirido los terrenos que en las inmediaciones del astillero Mihanovich poseía la familia Benítez, a fin de fraccionarlos, venderlos en pequeñas mensualidades y formar un nuevo barrio para los obreros que trabajan en la zona”.[10] Así surge el actual “Barrio Mihanovich”. Una placa ubicada en la esquina del antiguo Almacén “El Tropezón”, a una cuadra de la entrada principal, recuerda el astillero que le dio el nombre al querido y populoso barrio.

 

El por entonces Cura Párroco Tomás Yoldi, tenía especial preocupación por la cantidad de niños en el barrio -en su mayoría hijos del personal- por las pocas posibilidades de formación y de alternativas a su tiempo libre. Pensó que se podría brindar algún servicio en: educación, formación en la Fe y recreación. Es así que con la ayuda y aportes de todo el vecindario y personal del astillero (fueran creyentes o no), levantan un “rancho” en terreno sobre la calle Rivera a 40 mts. de la entrada de los Talleres Carmelo. Sus primeras catequistas fueron Mónica Squitín y la Hna. Carmelita Guadalupe Rodríguez. Pero el Oratorio debía llevar un nombre. A la falta de acuerdo, el sacerdote puso una serie de “estampitas” con imágenes de diferentes santos tapadas y se debía escoger una. La Providencia quiso que la imagen escogida fuera la de “San José Obrero”. Los aportes continuaron. Sus instalaciones se mejoraron notoriamente: se edificaron y ampliaron con el correr de los años. Hasta el día de hoy, desde su fundación en 1936, sigue brindando a la comunidad diferentes servicios: eventos culturales, formación cristiana, deberes vigilados, recreación, merendero, clases de diferentes manualidades, costurero y venta de ropa a irrisorios precios y salón para festejos de cumpleaños de los niños del barrio.

Cuando se cumplieron los 100 años de la creación del astillero, la Junta Local y el Consejo Asesor del Patrimonio de Carmelo, eligieron estas instalaciones para la celebración.

 Atlántico F.C. y Los Marinos de la “M”.

 Fue hacia 1905 y según las crónicas el deporte del fútbol comienza a practicarse en nuestra localidad. El 23 de agosto de 1908 se funda la primera institución futbolera, nacida del corazón de los trabajadores de los Astilleros Mihanovich: “Atlántico Fútbol Club”. Sus colores eran el celeste y un amplio predio en las actuales calles Juncal – al oste – entre general Flores y 25 de mayo, le sirvieron de escenario para sus prácticas; anterior a la muy conocida cancha de “La Cruz”.

El “team” lo integraban: N. Sotelo (el iniciador) Idilio Pegazzano, Irineo Martres, José Toscano, Próspero Correa, Arturo Martinelli, Ezequiel García, Antolín Bosco, Pedro y Fructuoso Bidondo, Patiño, Miguel Barizzoni,  Alfredo Martinelli, Elbio González, el “Pato” Rastrich, José Calcagno y más adelante se integraron: Elbio Bergara, Ubaldo Silva, José Fedrigotti, José Llama, Federico Wilhem y el “porteño” Alvarez.

El primer partido internacional: Atlántico F.C. de Carmelo y San Fernando F.C. de Buenos Aires, jugaron el domingo 19 de setiembre de 1915, en la cancha de “La Cruz”. Los visitantes llegaron un día antes en el vapor “Principios”, recibiéndoseles en el puerto, con numerosa concurrencia y entusiasmo. Gran manifestación por las calles encabezada por banda de música y bombas de estruendo. En los hoteles “Morris” y “Comercio” hubo lucidos agasajos a cuya alegría mucho contribuyeron los visitantes con su propia orquesta, la que contó con la participación de Juan Magalde y Romeo Cúneo.

A su vez Don José María Sarachu, presidente de Atlántico F.C., se transformó en ejemplar representante local para aquellas instancias iniciales de  tan perdurable arraigo [11]. El encuentro finalizó con la victoria de los visitantes, que desplegaron estado físico y eficaz juego a la hora de definir.  

El carnaval carmelitano, por esa misma época se caracterizaba por su espectacularidad, alegría, colorido, y organización. Esto le dio la fama de ser uno de los más animados del interior del país. La población participaba y se divertía en gran número: disfraces, celebración en las calles y  palcos familiares construidos a lo largo del desfile en la plaza. También “tablados” y escenarios por toda la ciudad. Para amenizarlos había numerosos conjuntos: comparsas musicales, “negros lubolos”, y la recién llegada “murga”. Es así que un grupo importante de los trabajadores de los Talleres, tiene la idea y la iniciativa de participar en el carnaval del pueblo. En los comienzos de la década del 20 constituyen el conjunto musical: “Los Marinos de la M”.

 

“Don Tomás”

 En 1918 comenzó a trabajar en la Compañía Argentina de Navegación Nicolás Mihanovich Limitada el ingeniero noruego Thorwald Horn. Con el tiempo Horn alcanzaría a proyectar más de cien unidades incorporadas a la empresa. De su talento creativo salieron, entre otros, los dos barcos de pasajeros del tipo Ciudad de Asunción y la serie de cargueros del tipo Amberes. Horn tuvo bajo su dirección los talleres navales de la empresa en Carmelo y en Salto, que no se limitaron a las reparaciones navales, sino que también encararon, bajo su conducción, importantes construcciones tales como los cascos del carguero Madrid y del barco de pasajeros Ciudad de Colonia. Pues bien, fue Horn quien proyectó los tres trasatlánticos del tipo del Alberto Dodero.[12]

El Ing. Horn, en la proa del Ciudad de Colonia

Al personal del astillero le costaba mucho pronunciar su nombre y apellido. Con el lenguaje corriente el nombre Thorvald se “acriolló” por el de “Tomás” y dado que era el director -por respeto- se lo conoció como “Don Tomás”.

Su tiempo se dividía entre la dirección de los astilleros de Salto, Carmelo, las oficinas centrales de la Compañía y su residencia en Buenos Aires. Periódicamente llegaba los sábados y se retiraba los lunes. Una vez cerrado el astillero de Salto, comenzó a frecuentar más los Talleres Carmelo,  y agregó dos días más a su estadía. Se alojaba en el edificio construido en el predio, en la planta alta, dedicado a casa-habitación y algunas veces prefería el Hotel Casino Carmelo.

Personalmente adquiría en Carmelo algunas materias primas y distintos materiales para el astillero. Pese a su dificultad idiomática se las arreglaba para comunicarse y conversar con las diferentes personas. Poco a poco se fue integrando a la sociedad carmelitana, que lo recibió muy bien y lo invitaba a participar de los diferentes acontecimientos de la ciudad y en forma particular a reuniones y fiestas.

Este alto y corpulento Ingeniero, lo recuerdan como una persona seria; que imponía respeto; inteligente; de buen trato y de vestimenta muy elegante. En su tiempo libre gustaba de fumar, del buen beber y se lo invitaba con frecuencia a participar en la caza de animales en los campos de la zona.

Para sus desplazamientos utilizaba un auto con chofer. El vehículo recordado era un  Plymouth de color negro del año 1937. Tuvo más de un chofer, pero el más querido y simpático fue Amadeo Santos cariñosamente conocido por “Caraca”. Este señor después que cerró el astillero de Dodero, fue el conductor de la única ambulancia del Hospital de Carmelo.

Don Tomás para ir y venir de Buenos Aires, utilizaba los vapores de la Compañía desde la ciudad de Colonia, distante a unos 75 km. Santos le anunciaba con anticipación varias de sus tareas, entre ellas, cuando debían salir para abordar el vapor. Horn –ante el requerimiento- miraba su reloj de bolsillo y le decía escuetamente “…hay tiempo”. Así la preocupación de Santos se multiplicaba por el miedo a no llegar a tiempo: “¡…mirá si algún día me pasa algo con el auto en la carretera y no llego…!” comentaba. Lo cierto era que el vapor no zarpaba del puerto hasta tanto no llegara el Director de los Astilleros Mihanovich.

Fue tanto el cariño que le tomo el Ing. Horn a la ciudad y a sus habitantes, que ante su grave enfermedad, pidió expresamente que sus restos descansaran en Carmelo. Esa voluntad se cumplió cuando falleció el miércoles 3 de enero de 1962. Fue sepultado en una tumba, ubicada al sur-oeste del Cementerio Municipal. Varias placas que rodean la tumba lo recuerdan con afecto y reconocimiento. Era casado con una artista y no tuvieron hijos. Había nacido el 30 de agosto de 1890.

         
   
  Tumba de Thorvald Horn en Carmelo Inscripción en la lápida Placa del Astillero Carmelo  
         
   
  Placa de CUNYTASA Placa de ASTARSA Placa de "tus intimos amigos"  
         

   La era próspera llega a su fin

 Desde el comienzo de la Compañía Nicolás Mihanovich hasta la Empresa Dodero, aproximadamente entre los años 1905 y 1960, la numerosa cantidad de embarcaciones para reparar, reconstruir y construir, demuestra la alta tecnología que se disponía y la mano de obra calificada. En el año 1939, la Dirección de la Sección Construcciones de Avellaneda en Buenos Aires perteneciente a la Compañía, llamó a “varios oficiales carpinteros carmelitanos por la calidad de la mano de obra  para proseguir y culminar los trabajos en el “Ciudad de Colonia”, a su vez estos jóvenes eran egresados de la Escuela Industrial de esta ciudad.

Los hechos hablan de los Talleres Carmelo, como uno de los más avanzados del país. Precisamente allí es donde se construyó el primer barco soldado al arco eléctrico del Uruguay de nombre “Daymán”.

Como consecuencia de la disminución notoria del transporte fluvial y las medidas implantadas en Argentina, termina sus actividades el poderoso astillero.

Su cierre para la ciudad fue traumático. Pues significó la pérdida de una gran fuente de trabajo (de empleos directos e indirectos) con buenos salarios y condiciones laborales. También cerró una etapa próspera de desarrollo en la ciudad. Para el país, fue quedarse casi sin industria naval en el litoral uruguayo. Una parte importante del personal, optó por jubilarse anticipadamente, otros por el camino propio en la ciudad o emplearse en distintas empresas. La mayoría emigró de la ciudad, principalmente hacia a la República Argentina que –como siempre- los recibieron como uno más de allí.

     
  Botadura del carguero Madrid  
     
Una botadura y dos barcos en construccion, sin datos.

Varadero MAILHOS y CÍA. 1962.

 La empresa de la familia uruguaya Mailhos, se hace cargo del astillero de CUNYTA SA. Esta giraba en varios rubros y no solo el naval. Es así que en junio de ese año llegan de Montevideo numerosas partes automotrices de la marca Fiat, las que fueron ensambladas en un galpón contiguo al de los talleres. En total se armaron 300 autos.

 

Astilleros MARCOPELL  S.A. 1963 hasta su remate.

 Al comenzar su actividad en la industria naval,  llamó y contrató a varios trabajadores de los ex -Talleres Carmelo. En el período, la empresa pasó por diferentes accionistas y tuvo los vaivenes propios de la economía uruguaya de la época. Si bien trabajaba, lo hacía con un número irregular y a veces muy reducido, comparado con lo que fueron las compañías Mihanovich y Dodero. De todas formas la empresa en sus primeros cuatro años construyó o reparó más de 27 embarcaciones, destacándose las técnicas empleadas y el muy buen nivel de sus trabajos.

Las obras que podían realizar eran: construcciones y reparaciones navales de hasta 1.200 T.T. siendo su capacidad de tiro de aproximadamente 880 T.T. y tenía una cancha disponible –a continuación de las gradas- de unos 5.000 mt2. Poseía muelle de alistamiento y Pluma de Muelle con capacidad de 20 T.T. Tiene un calado de acceso al puerto de Carmelo, con crecientes normales, de 11 a 12 pies. [13] 

     
Renovacion del Pesquero Leal Santos
   
     
Pesquero Zurri, 1º de Junio de 1986 Vista general Pesquero Astra B
Distintas maquinarias de la firma Marcopell, aun existentes, en el predio de A. Maffoni. De Izq a Der un cabrestante, una gruesa cadena de ancla y una dobladora de chapa. La foto de abajo muestra diversos elementos que aun perduran.
   
     
     
Los cuadros de arriba fueron pintados por el Dr. Emilio Bonora. Son parciales, ya que por el angulo de la toma no se han podido reproducir completos. Muestran la entrada, una vista desde el agua y parte de los talleres.
     

El incendio

 El miércoles 29 de enero de 1969, en horas de la tarde, los habitantes y los numerosos turistas presentes en Carmelo, quedaron absortos por el incendio originado en sus talleres. Los esfuerzos de los bomberos de Carmelo, apoyados por los de la ciudad de Colonia; personal de la empresa;  de OSE; marineros; policías y voluntarios, no lograron detener el avance de las llamas. Las “lenguas de fuego” se veían desde distancia considerables en varios puntos de la ciudad. Las pérdidas fueron casi totales y de ahí en más, nunca se pudo reconstruir totalmente la estructura edilicia de los famosos “Talleres” de avanzada tecnología para la época. Pese a la magnitud del siniestro y a la importancia de la empresa, nunca se publicaron oficialmente los resultados de las pericias técnicas sobre el origen y las consecuencias del siniestro.

 El astillero quedó inoperante por largo tiempo. Varias de sus embarcaciones –entre ellas- el buque “Martamar” y la chata “La Boquense”, tuvieron que trasladarse, para continuar con sus trabajos,  a la Escuela de Reparaciones y Construcciones Navales y Anexos (ERCNA) dependiente de la Universidad del Trabajo del Uruguay. (UTU).

 La incertidumbre y la nostalgia

 Después de su liquidación y remate, el destino actual de lo que fuera la primera gran industria naval de Carmelo es algo incierto. Se comenta que el privilegiado y pintoresco predio, el magnifico edificio de estilo francés otrora de la administración y casa habitación; la escala con los varales y algunos otros valores, fueron adquiridos por un grupo de empresarios argentinos. (Fotos Nº 39 al 42)

 
Fotos actuales (2008) entrada, pared lateral y el edificio central
     
El predio actual, sólo un camino...

En la memoria auditiva de muchos de nosotros, permanece el sonido de los golpes del martinete sobre las grandes chapas, en el silencio de la temprana tarde.

 Juan Francisco Bacigalupe

 Referencias 

[1] “Libro de Actas Junta Local Carmelo”. 1905. Investigación del Hist. Luis Gonzalo Parodi.

[2] Voz latina que significa: Hechos  no palabras.

[3] “Libro Memoria del M.O.P.”. 1909. Idem.

[4] Ley 9.669 aprobada por la Asamblea General el 5 de julio y 8 del mismo mes de 1937, promulgada por el Presidente Gabriel Terra, con los Ministros Zoilo Saldías  y  César Charlone.

[5] “Archivo Receptoría Aduana de Carmelo”. Investigación del Hist. Luis Gonzalo Parodi

[6]  Testimonios: Sr. Juan Carlos Rocha y Dr. Eduardo Emilio Bonora.

[7] Testimonios: Sr. Juan Carlos Rocha y Dr. Eduardo Emilio Bonora.

[8] “Informe de Inspección de Alberto Castells al M.O.P. Montevideo, noviembre 16 de 1907.

[9] “Album Carmelitano”. Diego S. Buela. Carmelo 19 de abril de 1912.

[10]“El Municipio”, 6 de agosto de 1910. Extraído de “Crónicas Sueltas de Nuestro Carmelo”. Setiembre 2008. Prof. Eraldo Bouvier.

[11] “Páginas y Memoria: el libro de oro del deporte carmelitano”.AA.VV.Carmelo. Diciembre 1948 e Investigación del Hist. Luis Gonzalo Parodi

[13] “Folleto Marcopell S.A”. S/f.

 

 

 

 

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