Historia y Arqueología Marítima

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LA CONQUISTA DEL BERMEJO

Una epopeya del siglo XIX - La "Compañía de Navegacion del Rio Bermejo"

Todo es Historia Nº 30, por José del Nieto

Datos de Wikipedia Comienzos El "Leguizamon"
Shilata Natalio El "Oran" Despojo
Inquietud casi tan antigua como ia conquista hispana ha sido unir el altiplano de Bolivia con el Paraguay y Buenos Aires, navegando el Bermejo. El Dr. Juan Adrián Cornejo, salteño, luego de varias tentativas (una de ellas con otro explorador extraordinario, Fray Francisco Morillos) logró en 1790 unir el rio Tarija con el de la Plata luego de 42 dias de navegación.

Natalio Roldan era de la misma pasta de los que conquistaron América. Comerciante porteño, dedicaba todos los años algunos meses a explorar el Chaco, sumando más de 20 excursiones a esa región inhóspita. Era de los hombres que confiaban en sus propias fuerzas, creia en el pais y en sus instituciones, en el honor en la palabra empeñada, y su voluntad no conocía desmayos ni lo arredraban los obstáculos. Siglos atrás hubiera marchado con Cortés o Pizarro.

Natalio Roldán, explorador auténtico, acompañado por algunos amigos, sentados de izq a der: Aureliano Huergo, Natalio Roldán, Tte Gral. Emilio Mitre, Tte Gral. Bartolomé Mitre y su cuñado el Gral. Julio de Vedia.

Sus andanzas le hicieron descubrír las posibilidades de la región chaqueña, de un enlace efectivo a través de los ríos con los puertos del sur. Su sueño no era un sueño de Quijote, sino que mantiene la vigencia de las empresas destinadas a cambiar la faz de una inmensa zona de Argentina y Bolivia.

Se cumplen cien años de sus luchas, en las que lo acompañaron sin desmayo su esposa Genara y su hermano Rufino. Estamos a un siglo de la fundación de la "Compañía de Navegación a Vapor del rio Bermejo", en la que se volcó integro, depositando en ella su fe y su voluntad de luchador. Pero aún hoy el proyecto espera su concreción como si el pais hubiera perdido sü vocación de grandeza...

Dirigir la mirada hacia los que directa o indirectamente intervinieron o tuvieron ¡relación con aquella empresa, nos da un cabal panorama de la época, poniéndonos en presencia dé caracteres singulares. En sus Intervenciones y actitudes, se proyectan sobre el escenario histórico como una síntesis de móviles y esquemas morales, conformando el clima y las características de un período brillante de nuestro pasado.

Al naufragar el último vapor de la Compañía en el Bermejo en 1884, se cerraba un ciclo, una vastísima región del pais quedaba en el olvido, riquísimas zonas de Salta poco menos que incomunicadas y Bolivia veía truncado su sueño de salida al mar: síntomas de una realidad nacional donde la indiferencia, el juego de intereses creados, diversos factores negativos, bloqueaban esfuerzos y aspiraciones nobles. Pero quedó el ejemplo, porque la tentativa de Natalio Roldan tiene plena vigencia como resolución casi mística, como acto puro de lucha y sacrificio.

"Hay personalidades descollantes que se conocen por sus nombres, y hay hombres que se conocen por sus obras que la prensa divulga, el libro perpetúa y la opinión aclama con respeto y cariño: a esta segunda categoría pertenece la noble y modesta personalidad del ilustre compatriota que el Instituto recibe con simpatía en este día de gala. El abnegado explorador del Bermejo es un gran carácter, virtud descollante en el hombre que vale por si mismo. Su ser moral le permitió sobrellevar contrastes y amarguras en más de 17 años de constante batallar en pos de un Ideal, de una esperanza, de una convicción profunda de su espíritu inquebrantable".'
Ingeniero Luis A. Huergo, Presidente del Instituto Geográfico Argentino, en la Fiesta de Gala en Homenaje a Natalio Roldan, el 15 deMayo de 1886.

"Cuando se1 habla del Bermejo, en la mente resuena el nombre de Roldan como una Impresión instantánea. Nunca he podido leer sin emoción las relaciones de los viajes porfiados de este ciudadano distinguido, luchador fanatizado por la aspiración de anunciar a la nación que el río que cruza el Chaco se abre al tránsito de las naves, cambiando la faz del norte de la República y del sur de la lejana Bolivia, en busca del mar como las plantas prisioneras buscan la luz que les da calor y vida".
Dr. Adolfo A. Dávila, Vicepresidente, del Instituto en el mismo acto.

El índice se desplazaba sobre el mapa fijado en la pared, deteniéndose en el rio Bermejo, exactamente donde lindan Chaco y Salta:

—Desde aquí deberíamos Comenzar los estudios, y posiblemente los trabajos! esta es zona de esteros, de madrejones, donde a veces se pierde el curso del Bermejo. Tendremos que hacer canales, taponar desaguaderos, nivelar. De los varios brazos será necesario establecer el más apropiado y ensancharlo, ahondarlo, dragarlo, alimentarlo con los otros que habrá que desviar hacia él. Tendremos que cerrar escapes, levantar diques y murallones, de la misma altura que las barrancas para que las crecientes no las derborden y soporten su embestida. Será necesario destruir saltos con dinamita, voltear árboles. En síntesis, hacer en río navegable canalizando las aguas debidamente.

Con estas palabras había comenzado su exposición Natalio Roldán, ante el grupo de amigos e invitados por don Guillermo Matti, y cuya idea era fundar una empresa para navegar el Bermejo, conviniendo el Inmenso estero que cubría parte del Chaco en una vía de agua utilizable, uniendo la lejana Bolivia y Salta con el Paraná y Buenos Aires, activando regiones de insospechadas riquezas. Matti conocía la capacidad y experiencia de Roldan, a quien la idea lo dominaba hacia años, y se propuso convencer a los que podían aportar capital.

Juan Videla, Sebastián Casares, Agustín Cara, Claudio Benitez, Juan R. Sosa, Juan Raymundin, comenzaron a hacer preguntas, a señalar su preocupación: hacia falta muchísimo dinero, técnicos. Ingenieros, barcos, mano de obra en cantidad para afrontar esa empresa. Los conocimientos de Roldan sobre la zona que bañaba el Bermejo eran proverbiales, tanto como sus dotes de caballero, de hombre íntegro. En sus muchas excursiones por esa salvaje geografía, (más de 20) había afrontado el clima, la soledad, el aislamiento, la naturaleza hostil y los indios, todo lo que justamente quería superar en forma definitiva: terminar con la marginación de zonas riquísimas, lo que había sido un sueño de los conquistadores híspanos. La Idea podía tener algo o mucho de utopia, pero utopía habían parecido siempre las empresas que cambiaron el curso de la historia de los pueblos.

Accion de la Cia.

Era factible contratar técnicos e Ingenieros: sus contactos al respecto fueron positivos. En cuanto a mano de obra, afirmó Roldan, sobraban indios y sentíase capaz de conquistarlos para que trabajaran en la empresa. Mencionó las extraordinarias obras realizadas con Indígenas hábilmente dirigidos: las misiones Jesuíticas, modelo de organización y trabajo en plena selva, demostraron cuánto podía lograrse de los indios. Recalcó que el Presidente de la Nación, Domingo Faustino Sarmiento, le manifestó su voluntad de apoyarlo en cuanto fuera posible.

Los argumentos utilizados, la confianza que Inspiraba, sus reconocidas dotes morales, su capacidad y empuje, la vitalidad con que afirmaba sus Ideas, permitieron que Natalio Roldan fuera venciendo resistencias, hasta que quedó constituida formalmente la "Sociedad de Navegación a Vapor del río Bermejo", Sus objetivos eran: Explorar el rio Bermejo. Estudiar su navegación. Colonizar el Chaco. Corría el año 1869, es decir, hace exactamente un siglo. (Esto fue escrito en 1969). Pero el capital reunido no alcanzaba para tamaña empresa. Entonces apareció don Francisco P. Molina, cuyo prestigio y capital permitieron reunir los fondos necesarios. También se sumó con estusiasmo, un hermano de Natalio, Rufino Roldan, cuya Integridad moral, temple y actividades dejaron Imborrables recuerdos en quienes lo conocieron.

Aún humeaba la pólvora de la guerra de la Triple Alianza. El país había iniciado un periodo de paz, y con fe y empuje se lanzaba hacia el futuro. Fue designado ingeniero jefe de las obras futuras Tomás J. Page, norteamericano (inglés para algunos). Natalio Roldan lo llamaba siempre "Comodoro".

Aprobado por Ley Nacional N? 354, de los primeros días de octubre de 1869, un convenio según el cual se otorgaba a los señores Roldan y Matti la concesión específica para canalizar y navegar el Bermejo, estos la transfirieron a la Sociedad. En ese entonces, Natalio Roldan tenía Instalada una casa de remates en Asunción del Paraguay, y recibía mercadería que desde Buenos Aires le enviaba su hermano Vicente. Contrataron técnicos, ingenieros, y con la dirección de Page, partieron hacia el Bermejo en el primer barco que tuvo la compañía, el "Sol Argentino", de 101 pies de eslora. Era el 26 de febrero de 1871.

Remontaron el Paraná, entraron al río Uruguay, y al pasar por Humaitá recogieron a Natalio Roldan que los estaba esperando, atacado de paludismo: regresaba de Asunción, adonde habla ido a liquidar su negocio. El 12 de marzo entraron al Bermejo, iniciando con el turbio y traicionero río una lucha que se prolongaría años.

Rufino Roldan

Ya los españoles de la conquista habían tratado de navegarlo, pero su curso cambiante, los esteros en que se convertía, los raigones y troncos que arrastraba su corriente y como trampas quedaban disimuladas en su lecho, los rápidos, las crecientes que alteraban su fisonomía, las bajantes que solían convertirlo en un riacho cortado por innumerables bancos de arena, eran los obstáculos que afirmaban su fama de ser tan indoblegable como las tribus que habitaban sus márgenes, y seguían silenciosas, ocultas en los matorrales, en la espesura, a los navegantes atrevidos esperando la oportunidad de ultimarlos.

Justamente una bajante comenzó a crearles dificultades al alcanzar la mitad del recorrido prefijado. Faltaba profundidad, los bancos de arena hacían dificultoso el avance, hasta que el vapor se detuvo hundida la quilla en la arena, en medio del rio. El Ingeniero Page, luego de recorrer la zona con Roldan, le manifestó la absoluta imposibilidad de seguir navegando: de hecho, consideraba fracasada la expedición. Estaban a la altura de "Zorro Muerto", y llevaban cubiertas las dos terceras partes de la distancia hasta Fortín Rivadavia, fijado como meta. Page insistía en el regreso, pero Roldan tenía una voluntad indoblegable: envió un Informe a la Compañía, a Buenos Aires, y él partió en un bote hacia Fortín Rivadavia. Lo acompañaban Juan Barbosa (después su fiel segundo), Guillermo Aráoz (su artillero de confíanza), Sorracán, y cuatro marineros. Llegaron después de ocho días de remar, semiagotados, sin víveres, habiendo soportado el ataque de los  indios. Roldan pidió auxilio al gobierno de Salta, que interesado en la empresa, se lo prestó generosamente. Regresó hacia el barco, estudiando los cauces del Bermejo, comprobando que en vastas regiones se perdía en los esteros del Teuco.

Llegaron refuerzos de Buenos Aires, y Roldan estableció su base de operaciones en tierra, dispuesto a vencer cualquier obstáculo. Page inició sus trabajos, con los ingenieros y técnicos. Había que conquistar a los indios, a quienes la sola presencia de los blancos irritaba. Consideraban propia la tierra, el río, la selva; chunupíes, matacos, vuelas, tobas y otras parcialidades asentadas en ambas márgenes estaban dispuestas a defender sus predios. Pero Roldan sabía cómo tratarlos. Con regalos conquistó a los caciques, demostrándoles que no llegaba en son de pelea, que seria su amigo. Logró la colaboración de algunos indígenas para limpiar una pequeña parcela sobre la costa, y les hizo significativos regalos. Fue ampliando la explanada, desmontando, nivelando, consiguiendo la colaboración de más nativos, multiplicando los obsequios. Estos aprendían rápidamente el manejo de palas, hachas, machetes, carretillas; instaló el campamento, prosiguió los trabajos, se sumaban caciques y tribus. Roldan trataba a los primeros con suma consideración. La desconfianza había ido desapareciendo, comenzaron a respetarlo aún los más díscolos, hasta que todos lo llamaron "patrón shilata Natalio": querido patrón Natalio. Estaba dado el gran paso, solucionado el problema de a mano de obra.

Cuando Page completó los primeros estudios y preparo los planos, habían acumulado elementos diversos, cortado y agudizado centenares de troncos para hacer empalizadas, preparado balsas y botes de yuchán, y lo más Importante, centenares de indígenas estaban adiestrados! contarían con todos los obreros necesarios, y podrían trabajar con tranquilidad. Roldan fijó una escala de pago, por tiempo de trabajo o tarea realizada, en ropa, víveres, tabaco, útiles diversos. (No les interesaba el dinero, que ni conocían, ni tenía utilidad en la selva.) El sistema le permitió contar en determinado momento, con casi dos mil indios trabajando en forma disciplinada, en diversos lugares y a veces muy distanciados.

Ubicados los taponamientos que impedían entrar las aguas al Bermejo, y los escapes, hicieron canales, abrieron cauces, cerraron pasos. Por fin, normalizado el curso del río, el "Sol Argentino" pudo salir de su varadura y alcanzar Fortín Rivadavia.

Llegaron de regreso a Buenos Aires el 22 de febrero de 1872, casi exactamente un año después de la partida. El viaje sirvió para demostrar la posibilidad de la empresa, y como saldo negativo presentó el distanciamiento definitivo entre Page y Roldan. Este planteó al Directorio de la Sociedad el problema de la falta de carácter del Ingeniero, que fue separado definitivamente, haciéndose cargo de la dirección como único y absoluto responsable.

 

 

Este sitio es publicado por Carlos Mey -  - Martínez - Argentina

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