Historia y Arqueología Marítima

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LOS ALGEROS / GUANEROS DE LA PATAGONIA

Por Daniel Szerdahelyi, Marzo del 2007

Debido a la publicacion en Histarmar de imagenes de la isla Tova y un campamento abandonado de algueros, nuestro colaborador y miembro de Histarm  Daniel Szerdahelyi nos envia esta excelente historia sobre los algueros y guaneros de la Patagonia.

ya pasa la temporada de cruceros en Ushuaia, y ya que vuelvo a tener algo de tiempo para navegar por Internet, abro la pagina de Histarmar, y con que me encuentro?? Ustedes y el Ice Lady.No tuve tiempo ni para llevarlo al verdadero "Hormiga Negra" a encontrarse con su otro yo , plasmado en mi velero Beagle 26 pies, que ostenta su seudonimo como nombre, testimonio gráfico y homenaje al gran navegante...

Repasé rapido el relato de vuestro viaje (ya lo leeré con mas atencion estos dias) , pero me detuve especialmente en el capitulo de  Isla Tova, porque aqui, asi como aparecí con el tema del FLORA  o anteriormente POTOSI,  quiero hacer mi aporte al circulo que conforma Histarmar.

PATAGONIA COMERCIAL

Yo trabajé en esa area entre 1987 y 1990, en la empresa (ya desaparecida) Patagonia Comercial S.R.L. Sus propietarios eran Folmer Fauring, un dinamarqués muy aventurero, y Bernardo Mayer, el alma comercial de la empresa. Ellos abrieron a su modo, la costa, a una actividad tan poco habitual como fue la recoleccion de algas.

Soriano, la gran empresa del  rubro y que terminó fagocitándose a las demas, tiene su base en Bahia Bustamante, donde la mejor visión comercial-politica de don Lorenzo Soriano le hizo comprar las tierras circundantes (la estancia), y finalmente, el pueblito preexistente de Bahia Bustamante, el cual se convirtió en el icono y la gran empresa de recoleccion. Llegaron a tener centenares de obreros, escuela, capilla y hasta comisaria.

Patagonia Comercial tenia solamente la concesión de una cantidad de kilómetros costeros para extraer algas., sin poseer propiedades, mas que las casas en las que viviamos en la costa, los galpones, los talleres , viviendas para obreros. Para acceder, teniamos que cruzar los terrenos de la estancia La Ernesta, que ahora es propiedad del Dr. Abril , quien prohibe actualmente el acceso a Puerto Melo (esa era mi direccion). En esa epoca era una relación tensa, de tolerancia pero de muchas limitaciones.  Se extraian : Gracilaria  y Macrocystis (cachiyuyo) . La Gracilaria es el alma de la industria, en P.C. la extraiamos por medio de la arribazón , que despues de fuertes vientos se arrancaba del fondo de las bahias, y la marea la depositaba en la costa: aprovechando las diferencias de mareas, se procedia a la recolección con carros y tractores, se la desparramaba en canchas, se secaba al sol, y luego se transportaba al campamento y se la enfardelaba.

Cuando los rindes comenzaron a caer, comenzamos la experimentacion con "pesca" de algas, mediante embarcaciones, redes y marcos de arrastre.

Para acercarme al tema central , la concesion tambien abarcó la isla Tova, y tanto fue asi, que en una epoca dificil, de apriete politico, Fauring estuvo viviendo como un año en la isla, hasta que volvio a retomar  el permiso en la costa. Los tractores se llevaron a la isla, en pedazos, y se volvieron a armar. El campamento se ocupaba con aprox. 6 a 8 personas, y se hacia extraccion de algas durante ciertos meses, tras lo cual se cerraba ese campamento.

Hay que entender el tipo de personas que empleábamos : eran peones de tipo rural o minero, sobrevivientes ocasionales en las ciudades como Trelew o Comodoro, pero su adiccion al alcohol los volvia inútiles para trabajar en la ciudad en forma continua, asi que se contrataban para vivir meses aislados,  en este tipo de emprendimientos, con comida asegurada, y casi cero gastos, pero con el vino bajo férreo control.

Tuvimos algunos capataces especiales para manejar Tova: el tractor rojo, un Fiat Someca, era el orgullo del más famoso de ellos ; un tal Felipe Landa, oriundo de la provincia de Bs AS, con  fuerte aspecto de gaucho y pintorescas historias. Eran capaces de vivir con poco, ya que no siempre podiamos  abastecer la isla, cuando comenzaba el mal tiempo, y no podiamos navegar.

En una de esas casitas ahora derruidas, se dio uno de los pocos hechos de sangre conocidos : un peon amenazó a otro que, cuando volvieran a la ciudad, lo mataba; el ofendido  se acostó a dormir, y cuando el otro se durmió, lo degolló. Cuando lo vino a buscar la PNA, dijo simplemente " Y , lo madrugué".

Respecto a la cisterna, supongo que no advirtieron la otra, que ya está casi enterrada:   la cisterna original de agua de la isla , es  un viejo caldero de hierro , supuestamente de origen francés, que servia para hervir pinguinos: en la historia de Piedra Buena se narra cuando sacaban a cañonazos a los buques piratas de US o de Francia, que lobeaban o cazaban pinguinos en la costa, incluyendo Tova.

Lamentablemente no tengo fotos de la actividad en Tova, pero si de todo el resto de la concesión, que abarcaba Bahia Arredondo, parte de la costa de Puerto Melo (lado E), y la costa hasta punta Castillo. Eso conforma un archivo no tan viejo , pero especial por el tipo de actividad : son fotos entre el año 1980, cuando fui la primera vez a conocer el area, luego una campaña de extracción de guano , hecha en 1985, que pude hacer porque tenia una larga licencia en mi etapa de marino mercante (ELMA), y luego mi vida continua desde el 87 al 90  , cuando me retiré de la mercante y pasé a ser "zodiac driver" y buzo en la explotacion mencionada.

   

La actividad algera / guanera en la zona de Camarones  (década del 80)

 

 

Mi primer visita a la zona se realizó en el año 1980. Tenia 20 años, un verano por delante, y acepté la invitación para conocer las instalaciones de Patagonia Comercial SRL, en la bahia de Puerto Melo, distante 35 km de Camarones, Chubut.

El acceso se realizaba recorriendo 20 km de la ruta provincial 1, desde Camarones, y luego, un camino secundario que cruzaba tierras de la Estancia La Ernesta, donde habia un cartel que decia el nombre y la referencia que la familia propietaria eran los Diaz Gotusso. En realidad, el abogado de la familia, el Dr. Abril , era ya de hecho el propietario de ésta y creo otra estancia en la zona, y su no disimulado odio a todo aquel que cruzara sus tierras se traducia en ua serie de humillantes normas de “convivencia”.

Para iniciar, tuve que viajar a Trelew desde Bs As, y desde alli , con el camión MB 1112 doble tracción de la empresa (que ya habia tenido su anterior vida como camión maderero en Tierra del Fuego), el cual habia quedado para su reparación y de paso llevar suministros y equipamiento , se hizo el lento viaje por la RN 3, la RP 30 que aún no estaba asfaltada hasta Camarones, y luego el acceso ya mencionado arriba.

En ese primer viaje conocí al material humano que componía la fuerza de trabajo de la industria alguera :  los peones que una oficina contrataba en Trelew (al frente de la misma estaba Harold “Patty” Carr Rollitt, hijo de quien habia sido anterior representante de la empresa, y tambien de productos veterinarios), de fuerte mestizaje, poca educación, incierta procedencia, y dudoso porvenir, ya que se  trataba de gente que tenia grandes problemas con la bebida, por lo cual solian trabajar en lugares remotos de la provincia; minas,  estancias, o  instalaciones costeras, con lo cual quedaban durante varios meses aislados  . Trabajaban durante buena parte del año, luego pedian irse; se les liquidaban los sueldos, extras,  se les hacian las deducciones por comidas y gastos en el campamento, y volvian al “pueblo”. De más está decir que lo ganado se evaporaba en pocos dias, con lo cual retornaban , en lamentable estado, a la oficina de contratación. 

Llegados a Camarones, unica parada , los que estaban mas sobrios siguieron cargando botellas, para tener una pequeña reserva. Al volante iba el capataz  general ; Hugo Balle, un gigantesco rubio, descendiente de daneses, oriundo de Cnel. Dorrego. A pesar de su juventud, su fuerte carácter  y voluntad de trabajo lo hizo pronto ser respetado por  todo el elenco de Puerto Melo. 

Los propietarios de Patagonia Comercial eran :Folmer Fauring :  ingeniero dinamarqués residente desde fines de la 2da guerra mundial en Sudamerica, primero habia estado en Brasil, luego probó suerte en Argentina. Tras variados negocios, algunos muy pintorescos en la década de los 50, habia ido mirando al Sur. 

Bernardo Mayer : de origen alemán, no conozco bien su pasado, pero eran socios con Fauring desde hacia muchos años.   

Primero se habian iniciado en Peninsula Gravina (Bahia Bustamante), donde aún existen los restos de una empresa  que se dedicara a la pesca y envasado de Centolla. De hecho, el “call sign” radial de Patagonia Comercial seguia siendo “Peninsula Gravina AYO 85” para las comunicaciones via Pacheco Radio. Tambien es uno de los lugares que más me gustó , con la inquietante Caleta Malaspina al W (inquietante porque al no estar registrados los sondajes, la navegábamos con infinito cuidado).

Tenian un socio  en esa época, quien más tarde se radicó en Tierra del Fuego : Eduardo Brisighelli .( luego fundó Rumbo Sur, una de las grandes  empresas de turismo en Ushuaia). Pero creo que la relacion no  habia terminado de  buen modo. 

Cuando Lorenzo Soriano comenzó  su avance sobre Bahia Bustamante, a efectos de dominar el mercado del alga, las instalaciones de Peninsula Gravina se abandonaron, y lo que se pudo  se trasladó a la nueva ubicación de Puerto Melo . Se negoció entonces con la Provincia una concesión  para extracción de algas que abarcaría:

- Bahia Arredondo

- Costa E de Puerto Melo (en unas playitas que se llamaron informalmente Playa Barriles, y Arredondo chico o Arredondo II)

- Isla Tova

- Punta Tafor

( Recuerdo haber oido que la Provincia del Chubut concesionaba hasta 10 km lineales . Pero jamás vi  o pude leer el contrato). 

Por motivos politico-económicos, en  Puerto Melo coexistian dos concesiones : una compañía de capitales de Trelew, que tenia concesionaria de automoviles, creyó que el tema del alga era para llenarse de dinero, y negoció tener su concesión: asi que en la misma bahia viviamos en dudosa amistad, y lo curioso del caso es que Patagonia Comercial no tenia derecho a a extraer la  Gracilaria  más cercana que habia; Arsa Garcia tenia autorizado en la costa W y en los islotes Galfrascoli, que los teniamos enfrente.  

La extracción en Arredondo y en Melo se hacia saliendo siempre desde el campamento central, con retorno el mismo dia: en Tova y en Tafor se armaron sub-campamentos para realizar estadias, donde se enviaban a algunos operarios, al mando de algun capataz que supiera gobernarlos . En general se trataba de alguno con condiciones de tractorista, y que no tuviera problemas con el acohol, o  que ya se hubiera curado. Existian algunos que por haber hecho la locura  de haber mezclado alcohol metilico con jugo de frutas, habian estado al borde  de la muerte, o por lo menos, de la ceguera; recapacitando, o via la influencia de alguna de las multiples iglesias cristianas, podian servir para trabajar en forma casi autónoma.

Se ofrecia incentivo de mejor salario,  ya que las condiciones de casi aislamiento en estos  sub-campamentos  eran  mayores: Tafor estaba en la costa, y se los abastecia via la RP 1,  pero Tova tenia el agravante del condicionamiento a la navegación, con lo cual , varias veces quedaban casi sin suministros. 

El propósito general de extracción era el alga Gracilaria, una especie de alga roja que crece en largas hebras, como cabelleras. En Chile se la conoce como “pelillo”, y las matas son más gruesas en el Pacifico. Un campo, o pradera de Gracilaria, vista al bucear, semeja una especie de pradera marrón-rojiza.

En estas bahias del N del Golfo San Jorge, crece la Gracilaria en condiciones ventajosas: la temperatura del agua, la protección, y  descontando la acción de la mano del hombre, se producia su retroalimentación: los temporales mueven la pradera, cortan las hebras largas, las terminan arrojando a la costa, donde se descomponen y retornan al medio. 

 Luego, la extracción fue produciendo con los años, rindes cada vez menores.

Bahia Bustamante siempre fue la mejor, la  más “sucia” desde el punto del vista náutico; En los Derroteros antiguos, se avisaba sobre el cuidado que tenian que tener los buques que entraban a esa Bahia (cuando se cargaba lana y se descargaban  los productos necesarios para las estancias vecinas), a fin de evitar enredos en las hélices. 

La Gracilaria, es un alga excelente para la industrialización. Soriano tiene su planta de elaboración en Gaiman.  Patagonia Comercial se dedicaba básicamente a exportar el alga secada al sol, y enfardelada en una antigua prensa  de lana.  Japón era el comprador y todo lo extraido se podia vender, siempre ; nunca se agotó el hambre de los japoneses por proveerse de Gracilaria. 

Como actividad secundaria, se hacia extracción de Macrocystis Pyrifera, o “cachiyuyo”.  Esta alga depende para su comercialización, de los avatares de la industria en California, donde existe el mayor complejo de extracción e industrialización de Macrocystis. Ellos eran los unicos compradores, en momentos de baja producción propia. No había actividad comercial de Macro en Argentina, y creo que sigue sin haberla, más allá de algunos minúsculos emprendimientos locales.

El valor por tonelada de esta alga también es inferior al de la Gracilaria, y encima, para ser transportada, se debe moler.  Patagonia Comercial tuvo el unico molino de Macro conocido en Sudámerica.  

Todo el molino se habia comprado en Malvinas, donde un antiguo Maquinista naval inglés,  Fred Gooch, habia querido industrializar el “kelp”, pero tropezó con el húmedo  clima de las islas, que no permitían el secado de las algas. El secreto para mantener costos bajos consiste en poder secar las algas con el metodo más barato: en el caso de la costa patagónica, el sol y el viento hacian todo el trabajo. 

Debido a la irregular adquisición del producto, habia años que no se extraía,  ni se molia ya que EEUU no compraba. Por ello quedaban a veces los monticulos de Macrocystis cosechado y secado, pero sin pasar por el molino. Es lo que Ustedes vieron en isla Tova. Pero a veces, para no tener al personal ocioso, se procedia igual a la cosecha, esperando el momento comercial propicio. 

  

Tova era un caso raro : no habia cerca una pradera de Gracilaria, o lo que habia era muy chico,  pero por razones históricas se mantenia la concesión y la ocupación  temporaria del campamento. Solo en forma  eventual llegaba Gracilaria a la costa de la isla, por algún juego de las corrientes;  pero mayormente se hacia extracción de Macro.

En algunos años, no se usaba.  Pero como ya les comenté brevemente, en una época que casi se pierde la concesión, Fauring se fue a vivir a la isla con un puñado de obreros, asi que la isla tenia un valor de desafío.

Finalmente, y en forma casi artesanal, se cosechaba el luche, en los meses de invierno; el alga que se usa para el sushi, llamada “nori” en japonés.  Lo haciamos  como una especie de paseo costanero, aunque en algunos momentos se especuló con convertirlo en algo un poco más serio, incluso con la adquisición de un calentador industrial para el secado. 

Mi relación con este mundo fue, entonces, el verano de 1980 ;  febrero de 1981; tres meses en 1985 (campaña de guano, que describiré más abajo) , y finalmente, en forma continua, desde 1987 a 1990. 

Durante los primeros años que conoci la zona , la actividad se mantenia en forma tradicional : equipos de hombres, tractores y carros cosechando la arribazón, cuando bajaba la marea. Se recogia el alga fresca, se la subia a los playones de pedregullo, y ahí se la extendia , para secarse al sol. Si se mojaba con agua dulce (lluvia), se blanqueaba, pero no afectaba su calidad. De todos modos, la costa no tiene un régimen alto de precipitacion.

Al dia siguiente, si habia habido sol y viento, se la daba vuelta para terminar de secarla, y luego se transportaba al campamento. Ahí se procedia a armar unos colchones , dentro del galpón de enfardelado, y se volvia a rociar con agua de mar, para evitar que estuviera extremadamente seca, ya que  de lo contrario se moleria en el proceso . El sistema de enfardelado era muy similar al de la lana. 

Pero como expresé antes, los rindes habian ido disminuyendo en toda el área, y en forma experimental, fuimos comenzando a desarrollar métodos de pesca con redes; la idea era trabajar sobre el alga suelta, que quedaba dando vueltas a media agua, y las corrientes sacaban de las bahias. La bahia perfecta para este desarrollo era Arredondo: es la típica bahia que nos enseñaban a dibujar en la primaria; redondita y de boca angosta, como un jarrón. La profundidad no era excesiva.

 Asi que  hacia 1988 nos pusimos a fabricar marcos y armar redes, para buscar el material que se escapaba. Luego supimos que en Bahia Bustamante tenian el mismo problema, que se agravaba por tener que mantener activa la planta de Gaiman, y unos ex buzos marisqueros habian sido contratados para experimentar  sistemas similares.

Nosotros favoreciamos el arrastre lento , con motores fuera borda de  poca potencia (aparte por una cuestion de economia); y ellos habian comprado una colección de lanchas y cruceritos, con motores mucho más potentes y consumidores, procediendo a un arrastre más rápido; pero en general, nuestro sistema, o el lugar, nos era más favorable en la relación costo/beneficio. Estos procedimientos mantuvieron todavia con cierto aire  a la compañía, pero era evidente que ibamos cuesta abajo.

  GUANO

La actividad más llamativa y apasionante, aunque también , por motivos biológicos,  fuertemente acotada  a determinada época , era la extracción de guano de cormorán.

En un arco insular que se extiende desde las islas Blancas, frente a Camarones, hasta la isla Quintano, última y solitaria , casi a medio camino entre Cabo dos Bahias y Comodoro, se encuentran variadas colonias de cormoranes, que producen buenos rindes de  Guano.

La segunda empresa de Fauring y Mayer era justamente, la Compañía Argentina de Guano, y poseía en esos años la concesión para extraerlo en toda la provincia. del Chubut. Conociamos de oidas lo que se hacia en Santa Cruz  (P.Deseado, e Isla Leon), pero lo nuestro eran estas islas.

Las campañas de extracción tenian que contar con la aprobación del Depto de Recursos Naturales de la Provincia, quienes fiscalizaban el trabajo; la idea era hacerlo en los momentos de otoño o primavera; o sea después o antes de la reproducción y  cria.

El otoño tenia la ventaja que los animales se iban , pero a medida que avanzaba el año, el clima empeoraba , la posibilidad de extracción via maritima del guano se hacia mas dificil; la primavera era más benévola con el clima, pero nos corria con los plazos para dejar las islas y que las aves, que comenzaban a amontonarse, comenzaran su ciclo natural.

 

Por ello, en algunas campañas con buenos tonelajes, se optó por el uso de helicóptero , ya que entonces los plazos de extracción se reducian dramáticamente.

 La campaña se ofrecia a los obreros , en forma voluntaria, donde tenian que formar parejas: se vivia en las islas, en condiciones absolutamente primitivas: un “paño de carpa” (tipo colimba), algunas provisiones;  y palas , picos, zarandas y bolsas, para abrir las canteras, secar el guano, luego, zarandear para sacar huesos, plumas, piedras y algas, componentes de los nidos, para finalmente embolsar el producto. Todo se realizaba en los islotes. La paga era por producción. La unica isla que tenia instalado un galpón, era Quintano. Tambien era la más lejana, en una costa que denominábamos “Llera”, por el nombre del estanciero costanero; esto se encuentra cerca de los restos de Puerto Visser, un poblado hoy inexistente, que nunca pudimos ubicar; el camino se habia convertido en una indescifrable huella.

Mi tarea fundamental era proveer el apoyo náutico, tanto en forma del abastecimiento de provisiones en las islas, como en el caso del uso de los “choppers” , mantener un esquema de  seguridad. Para los mismos pilotos, era una tarea atipica, y comentada en los medios aéreos, ya que se hacia con helicopteros pequeños (Hiller o Bell 47), y en una zona aislada. Tambien nos tocaba, hacer viaje a Comodoro para traer aeronafta, y el eterno problema del abastecimiento de todo, incluida el agua.

 

Tuvimos campañas cortas, de unos 15 dias de duración, y otras que nos significaban un par de meses, sobre todo si se procedia a la extracción via maritima. Viviamos en carpa, luego la casilla rodante que hoy se encuentra en la isla, pero tambien llegamos a vivir algunas semanas en alguna casa prestada en Bustamante.  Contábamos con algunos gomones, un par de botes de madera, y  como “nave insignia” un pequeño pesquero, al cual se le habia quitado toda la parfernalia de pesca, y habia quedado reducido a un barquito con bodega. Este se averió en una varadura en Tafor, y se terminó hundiendo en el viaje de retorno a Melo.

 

La idea era no volver cada año a la misma guanera, sino ir rotando las islas, a fin de mantener los stocks en forma pareja. Asi fuimos conociendo todas las posibilidades y los roquerios, que eran los cercanos a la costa : jamás fuimos a isla Viana (el FLORA/POTOSI.....!),  o a isla Rasa, ya que se consideraban como peligrosas o antieconómicas. 

El guano se vendia a los productores de fruta del Valle de RN (ya comenzaban a usar abono orgánico, antes que fuera moda); y a Soriano, quienes curiosamente lo volvian a tirar a la Bahia Bustamante, como fertilizante para sus praderas de Gracilaria....

En esto se veia la acción del CENPAT de P.Madryn , quienes periódicamente visitaban las áreas de produccion alguera, para hacer sus investigaciones. Si bien no tenían un propósito directo de encontrar o de asistir con soluciones al tema comercial, ya que lo de ellos era solamente ciencia e investigación ,  supongo que algún consejo se habrá escapado....

Para finalizar, no todo era trabajo, habia diversión. La pesca de salmón de mar ocupaba buena parte del entretenimiento, pero con capturas a veces tan elevadas, que llevábamos al internado de Camarones para que le hicieran alguna comida a los niños. Se salia a cazar, habiendo tropillas de guanacos y de ñandúes cerca. Y los médanos de la costa ofrecian la alternativa de encontrar material lítico de los antiguos habitantes, asi como rebuscando en la costa, piezas de diferente valor histórico. Poseo una bala de hierro de algun cañoncito de bajo calibre, ( o tal vez de mosquete) , cabillas de hierro de un naufragio anónimo en Tafor,   puntas de flecha y bolas de boleadora de piedra . Y no olvidemos las “leyendas urbanas” como las pistolas alemanas que el amigo de un amigo poseía, producto de los míticos desembarcos clandestinos de submarinos, etc. 

Camarones era y sigue siendo un pequeño pueblo , donde no hay demasiadas oportunidades de fiesta, pero es absolutamente apacible. La fiesta Nacional del Salmón, en Febrero, altera la tranquilidad durante unos días, pero luego todo vuelve a la normalidad. El 28 de Julio, se cumple con el ritual de la fiesta galesa.

Solamente durante ciertos periodos , se vio bastante  ajetreo; la pesca del langostino produjo un fuerte cimbronazo, tanto que hasta se asfaltó la ruta desde la RN 3. El puerto asi  tuvo altas y bajas, promesas de inversión, empresas que venian a ofrecer trabajo, galpones que se armaban en minutos. Hoy  vuelve a esperar una inyección que lo levante, algo como el “Puerto Deseado que no fue”. 

También, la cercania de Cabo Raso y los supuestos experimentos con los misiles Cóndor , hicieron aparecer caras extrañas, bastante arábigas, y mamelucos con la inscripcion Fuerza Aérea Argentina, en los pocos hoteles y restaurantes, hasta que todo terminó.

D.S. Marzo del 2007

 

Este sitio es publicado por Carlos Mey -  - Martínez - Argentina

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