Historia y Arqueología Marítima

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Los marinos y la Fe. Una historia marsellesa.

Para Histarmar, desde Aviñón, Noviembre de 2009 - Mariano Martín Reguero - Daniel Degani

    

Una calurosa mañana de octubre nos encuentra en Marsella. Joya marítima enclavada en el Mediterráneo, hace honor a este calificativo por su historia rica de tradición y heroísmo. Ha sido considerada como un bastión de la independencia y rebeldía desde la época de los romanos, sin embargo,  Marsella tuvo sus orígenes en la antigua Grecia. Fue fundada por marinos griegos llegados desde la isla de Phocée en el año -600 AJC; es decir, ya tiene más de 2600 años de edad. Su nombre original fue Massalia. De allí en más, su destino ha sido el comercio que en medio de guerras y de codicias, la historia la ha visto crecer hasta nuestros días.  Con un puerto privilegiado, con una población altamente identificada con su tierra y con el mar., Marsella ha tenido y tiene esa fama de pertenencia como lo es Génova o Venecia, con sus características peculiares, con sus calles que cuentan historias perdidas en el tiempo, con una mezcla de sucesiones poliglotas de pretendientes y  conquistadores.

 

En efecto, Marsella ha experimentado a lo largo de su historia desde ser la independiente ciudad estado que no reconoció al mismísimo Julio Cesar cuando este venció  a Octavio, pasando por su lucha contra los catalanes y sarracenos hasta llegar a encontrarla como parte de la Francia que conocemos. Marsella es una joya en el mediterráneo que ha sido más antigua que la misma Francia, que el mismo Paris. 

Al contemplar el mar, uno contempla su puerto antiguo y la isla de If, y puede dilucidar perfectamente el sentido de la defensa de este puerto y a su vez la magnifica posición estratégica  que la naturaleza le ha dado. Marsella, es mucho más que estos párrafos introductorios. Creo que ella sabrá disculparnos, si desde esta panorámica que tenemos en este día hablamos de uno de sus más famosos lugares de perenigración: la Basílica de Notre Dame de la Garde.

 

Identificada a lo lejos por su altura y su exquisito campanario, constituye una ayuda para el navegante que se acerca a la costa. Notre Dame de la Garde ha tenido su origen el momento en que Marsella abre sus puertas a oriente, en el preciso instante en que este puerto pasa a crecer más y a tomar forma de ciudad moderna para los cánones de esa época. Esto último sin dejar de olvidar que Marsella fue (y lo sigue siendo) una adelantada respecto a otras ciudades por el grado de independencia e idiosincrasia que siempre la caracterizó. Aun  así, cuando Marsella creció a ritmo pleno en 1840 con la conquista de Argelia y unas décadas más tarde con la apertura del canal de Suez, cosa que expandió no solamente el comercio sino también su industria interna ya que demando grandes obras de infraestructura y un aumento de población. Fue así, que en 1853 se inician grandes obras que llevaran a esta ciudad a verse como se muestra hoy. Entre estas grandes obras, nos ocupa imponente a quien contemplamos con admiración frente a nuestros ojos: Notre Dame de la Garde, o Nuestra Señora de la Guardia.

            En 1214, un padre ermitaño llamado Maître Pierre fue autorizado por el abad de San Víctor a construir una capilla en la cima de un monte cercano al puerto de Marsella. A este ermitaño le pareció natural llamar a esa capilla de la “Garde” ya que en sus cercanías se encontraba el puesto de un vigía. Con el tiempo esta humilde construcción se transformó en un centro de perenigración. Con el correr del tiempo, y dada la demanda espiritual se construyo sobre la primera otra capilla en 1477. Pero la importancia de este movimiento y la importancia que daba al monte sobre Marsella, Francisco I hizo construir en 1544 una fortaleza sobre el monte de la Garde. En esa misma construcción militar con puentes levadizos y muros fortificados, se modificó la capilla ensanchándola y consagrándola. En la puerta de la fortaleza aun se encuentra el puente levadizo y se puede observar el escudo de armas de Francisco I, los tres lirios blancos y  la salamandra. 

Pero, para llegar a ser lo que es hoy, en 1853 se comenzó a construir una nueva iglesia sobre esta capilla que debió sortear complicadas negociaciones ya que no dejaba de ser una fortaleza militar donde se construía. Para ello se debió convencer al Ministerio de Guerra de que ceda la misma para el propósito que se buscaba. Es así, como el arquitecto Esperandieu autor de la Catedral de la Major (también en Marsella), se encargó de los trabajos de construcción de la basílica en estilo romántico bizantino. 

La basílica de Notre Damme de la Garde fue consagrada el 4 de junio de 1864. Su nombre vulgar de Bonne Mère (Buena Madre) le fue dado por los peregrinos que siempre acudieron a lo largo de los siglos para pedirle protección. Los marselleses siguen venerándola y la llaman con este nombre poco formal pero con el significado profundo de la Fe. La Bonne Mere fue consagrada el 21 de junio de 1931 delante de 300000 personas.

           Nadie que haya llegado a Marsella por tierra o por mar, la puede ignorar, es inconfundible tanta imponencia ante la mirada del observador. Resalta ante la ciudad y el puerto, a simple vista, desde las alturas brindando protección a sus pobladores y navegantes, como un faro que guía el incierto destino de cada día del pescador, del tripulante del navío que se hace a la mar, del simple guarda de faros, hasta el pequeño que juega con su caña de pescar al borde del muelle viendo Trasatlánticos, Portacontenedores, y veleros pasar. 

Pero aparte de la historia que podemos encontrar en la Bonne Mere, está lo impresionante de su construcción, lo atrayente de los exvotos de peregrinos que se han visto ante alguna dificultad y han dejado su agradecimiento por el cumplimiento de sus pedidos. Al ingresar a la basílica se puede observar con admiración, no solo el estilo neorromántico sino la cantidad de cuadros de buques, maquetas, de agradecimientos en forma de leyendas, pinturas que representan a naufragios o accidentes aéreos, de todas las nacionalidades, en todos los idiomas. Y es aquí donde la curiosidad mata y empieza a correr el tiempo de la búsqueda de algún pabellón argentino representado en alguna obra pictórica. Alguien había señalado que existía uno, y entre los cientos de cuadros fuimos revisando uno por uno en cada nave de la basílica. Al pasar en vano tratando de encontrarlo solo pudimos tener la satisfacción de llegar a un buque de pabellón de la hermana República Oriental del Uruguay, un vapor circa 1870 que por la altura a la que estaba expuesto no pudimos distinguir nombre ni año. Por lo menos en obra pictórica, no había un exvoto de algún navío argentino en la Bonne Mere.

 

Nuestra Señora de la Garde, no nos deja de sorprender. Es un prisma que distribuye luz desde cualquier punto de vista que se lo mire. Desde su magnífico emplazamiento en altura, donde se puede apreciar  toda  Marsella, pasando por la demostración explicita de Fe en los exvotos y agradecimientos que se expresan, no solo en su interior, sino en todo su alrededor dejando ver la importancia que posee para el marino; hasta su obra arquitectónica.  

En efecto, la Bonne Mere, posee un gran campanario y una gran estatua en la punta de Nuestra Señora. Ya de por sí, y refiriéndonos a esta ultima posee cifras en peso y volúmenes y características de construcción que impresionan.  La Virgen y el Niño, dominan toda la basílica y está hecha en galvanoplástica midiendo unos 9,70 metros de alto y un peso de 4,5 toneladas. Esta totalmente bañada en oro, para lo cual fueron necesarias 29400 hojas de este fino material. Cabe destacar que en 1963 fue necesario bañarla otra vez en oro ya que había sufrido el paso del tiempo y las inclemencias climáticas. Esta estatua representa la Virgen María llevando a su Hijo en brazos, que bendice la ciudad y su puerto, así como a todos aquellos que visitan Marsella. Otro tema que sorprende es el campanario, la  “Grande Cloche” o “Gran Campana” como se le dice aquí: construida por Gedeon Morel en Lion pesa 8,234 toneladas y un badajo de 387 kilos,  mide 2,5 metros de alto. Fue bautizada “Marie Josephine” en el año 1845 durante su bendición. Si  uno se detiene a pensar en pesos y movimientos en una época donde la tecnología no estaba desarrollada como ahora estos datos adquieren una dimensión aun mayor, ya que se debe tener en cuenta su emplazamiento en la punta de la basílica y el campanario en sí, dos trabajos de altura.

 

Asimismo, y ya recorriendo lo que fue la fortaleza se puede apreciar el puente levadizo que al día de hoy sigue siendo levantado por las noches. Por otro lado el funicular que se halla a cien metros es una gran obra que caracteriza al monte donde esta  Notre Dame de la Garde, obra que ha tenido la virtud de transportar peregrinos hasta la cima, se estreno en 1892 y funciono hasta 1967 luego de haber llevado a mas de 20000000 de personas. Hoy en día el funicular ya no existe como medio de transporte ya que fue desmantelado en 1974.   

Pero tanto de ida como de vuelta y ya en la cima, hay otra cosa que Notre Dame de la Grade ofrece como testiga silenciosa  del tiempo: las marcas de la Segunda Guerra Mundial. En sus costados, en la parte externa norte, se pueden apreciar cómo ha dejado la huella el bombardeo aliado en 1944, en una de sus paredes se observan disparos y  las marcas de ráfagas de esquirlas lo que nos retrotrae a los hechos. Es más, en el camino por el monte para llegar a la Basílica se ve un Tanque Sherman, el célebre “Jeanne dArc” (1), que fue averiado por los alemanes y se lo ha dejado en ese lugar como símbolo de la liberación. Más allá, en las afueras de Marsella, aun hoy se pueden ver las fortificaciones costeras alemanas para la defensa. Bunkers, marcas de emplazamientos de artillería y murallones que se suceden aislados ya por la modernidad en el camino.

  

En esta breve síntesis de la Bonne Mere, no debemos olvidarnos de algo que también uno se da cuenta cuando está contemplando el Mediterráneo desde la cima (no importa quién de los dos haya escrito esta nota, estamos seguros que ambos pensamos lo mismo). Que no hay nada más lindo y bello que visitar un lugar con el amigo, más si es compañero de aventuras ya pasadas y de pergaminos ya escritos. Aun mas, si es Histarmarino!!

 Referencias:

(1)   http://viergedelagarde.free.fr/choix/histo/bataille/bataille.htm   Se puede apreciarlo en una de las últimas fotografías del artículo.

 Otros datos:

Marsella es hoy la segunda ciudad francesa en número de habitantes con 853000 personas y un área urbana de 1420000 ciudadanos. Marsella es el primer puerto francés y del mediterráneo y el cuarto europeo. Se encuentra ubicada en el sudeste francés, a 775 km de París, 316 km de Lyon, 200 km de Niza,  400 km de Génova y a 500 km de Milán o de Barcelona.


Algunos ex-votos, en fotografias tomadas por Mariano reguero y Daniel Degani

       
       
       
       
       
       
 
       
   
       
 

Este sitio es publicado por Carlos Mey -  - Martínez - Argentina

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