Historia y Arqueología Marítima

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CALLES  PORTEÑAS  Y  SU  NOMENCLATURA  NAVAL MILITAR

Por Carlos Héctor Cerutti, Villa Allende, Córdoba-Mayo 2010

Sin entrar en un estudio profundo y minucioso, la ciudad de Buenos Aires posee entre calles, avenidas, pasajes y autopistas, la cantidad de unas dos mil cien vias de comunicación.

Practicamente menos de un 5 % de su nomenclatura total, están estrechamente vinculadas con próceres, bergantines, fragatas, rastreadores y cruceros como así también a batallas (Cerrito, Juncal, Combate de los Pozos, Quilmes etc.).

Sesenta y ocho nombres prestigian a figuras de la talla del Almirante Guillermo Brown padre de nuestra Armada ¡Héroe de Juncal!, Francisco Drumond, Hipólito  Bouchard, Tomás Espora,  Samuel Spiro,  José Murature,  Parker y una lista muy extensa, que en este recuerdo del bicentenario no podemos soslayarlos. Ellos no solamente contribuyeron a nuestra independencia sino al resto de la causa de liberación americana  (caso Cochrane, Blanco Encalada por ej.  en Chile).

Treinta y nueve de estos valientes marinos, provenían o eran oriundos del Reino Unido de Gran Bretaña, Estados Unidos, Italia, España y Grecia.  De allí que debemos poner mucho cuidado de no caer en la xenofobia populista mancillando el crédito de estos prohombres.

La causa Malvinas es otro tema ; un reclamo de soberanía irrebatible que no debe mezclarce y sí nos debe reunir a todos bajo el mismo sentimiento y propósitos.  Pero que a la vez no condice agraviando al habitante común nacido en esas tierras.  España ha sufrido el mismo despojo con el Peñón de Gibraltar y sigue manteniendo una relación normal.

Hubo extranjeros que derramaron su sangre por el país. Un caso patético de alguien que amó nuestra patria y cayó combatiendo en la batalla de Santiago, fue precisamente el que iba ser yerno del propio almirante Brown: Francisco Drumond.   Asimismo hubo otros dechados, que  llevando en sus entrañas el calor y apego de los colores celeste y blanco como Samuel Spiro (griego) y Thomás Notter (inglés) murieron en el arroyo de la China (Entre Ríos) .  Carlos Robinson (inglés) fue uno más que pagó cara su vida  en el ataque a la Colonia  al igual que el italiano Bartolomé Ceretti,  mientras que Benjamín Seaver (norteamericano)  sufriría el mismo infortunio en la batalla de Martín García.

Así como hay zonas donde predominan las denominaciones de escritores (Villa Luro), ciudades europeas (Parque Chas), célebres mujeres (Puerto Madero), navegantes y descubridores (la Boca),  las hay relacionadas con la Armada y sus unidades.

En determinados barrios como Liniers y Mataderos, podemos apreciar que allí se reunen varios nombres de fragatas: “Sarandí”, “Argentina”, “Céfiro”, “Trinidad” y “Hércules.  No así  la “Sarmiento”, que ya entra en otra jurisdicción: Caballito.  Y en lo que respecta a Villa Lugano, es fácil descubrir en ese radio a las goletas “Manuelita”, “Julia”, “Santa Cruz” y Bergantín “Espora”. Mientras que en su lindante,  Barrio Gral. Savio, observamos los de las Corbetas “Agreable” y “Belfast”.

Una arteria que nace en Villa Luro y sigue varias cuadras del Parque Avellaneda, evoca la figura de Guillermo White.  Ciudadano estadounidense que conjuntamente con Juan Larrea arman la primera escuadra de Brown. El también hizo gestiones para que viniesen al país Seaver y Russell.  Sin embargo y pese a los grandes esfuerzos que puso al servicio de esta comarca, muere muy pobre y olvidado en la ciudad de Dolores.

Acercándonos a la explanada de la Plaza San Martín y desplazándonos para la zona de Retiro están “Crucero Gral. Belgrano,  Corbeta Uruguay  y  Comodoro Py.  Entretando en la zona del Luna Park y Correo Central, nos encontramos con los de Hipólito Bouchard y Rosales.

Siempre siguiendo por el bajo pero hacia la zona sur, la continuación de Avda. Paseo Colón cambia de un almirante a otro.   Un almirante que hizo la guerra así de simple y con nada:  Guillermo Brown .  Su memoria está perpetuada en la avenida principal del barrio de la Boca. El quiso morir allí, en la “Casa Amarilla”, mirando de frente el río de la Plata…

Tal vez como queriendo reencontrarse con su hija Elisa, que nunca pudo superar la muerte de Francisco Drumond y decidió quitarse la vida internándose en esas mismas aguas.

P.D.:  El  comentario de referencia, esta realizado en mi condición de ávido lector, que ha asistido a conferencias y cursos inherentes al tema.

 

Este sitio es publicado por Carlos Mey -  - Martínez - Argentina

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