Historia y Arqueologia Marítima

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OTRO VIAJE DE DESCUBRIMIENTOS EN LA PATAGONIA

Por Guido Seidel, 2004

CAMINO COSTERO VIEDMA – SAN ANTONIO ESTE, OCTUBRE DE 2004

 

Aprovechando que teníamos que ir a Bahía Blanca por razones familiares, hicimos otra visita más al fantástico camino costero que une la ciudad de Viedma con San Antonio Este, pasando por la desembocadura sur del Río Negro.

En esta oportunidad, continuamos por unos 100 km. por la ruta nacional 3 para tomar recién allí el ripio que lleva a Caleta de los Loros. Allí estuvimos acampados durante cuatro días al borde de la misma, disfrutando el eterno juego de mareas que deja la caleta en seco o la llena produciendo un muy drástico y atractivo cambio del paisaje. La caleta más la cercana Punta Mejillón, que es el límite oeste, forman una reserva provincial de fauna que solo desde hace muy poco tiempo cuenta con un nuevo personal capacitado como Agente de Conservación. Lamentablemente no dispone de medios adecuados y la única forma de recorrer la considerable extensión de la reserva es a pié.

Aquí se pueden observar hermosos flamencos rosados, cisnes de cuello negro, gaviotas, unas zancudas de pico rojo muy lindas, vimos incluso pingüinos y en una excursión al fondo de la boca, guanacos.

Esta entrada de agua tiene alrededor de 5 km de fondo y su boca debe andar en los 8 o 10 km de ancho hasta Pta. Mejillón.

 

Caleta de los Loros fue escenario de la búsqueda de aquellos famosos submarinos alemanes cuya existencia nunca se pudo comprobar, y para quien como nosotros frecuenta el lugar puede entender que un comandante consciente evite andar por allí. La caleta propiamente dicha queda en seco en bajamar, eventualmente un bote plano podría navegar por el arroyo que queda al retirarse el mar, pero frente a la caleta hay toda una línea de rompientes que descarta todo acercamiento de cualquier embarcación de cierto porte.

 

EL “MARY  JANE"

La dificultad de acceso a la caleta no fue obstáculo para que a fines del siglo XIX naufragara allí un velero llamado Mary Jane durante una marea extraordinaria. En otro oportunidad había mencionado este naufragio del que se sabe muy poco, y una de las razones de acampar aquí fue justamente buscarlo.

Una de las dos únicas personas que pueblan el lugar en forma permanente me contó que cuando era joven, hace más de treinta años aún se veía algo del barco y que gente de Prefectura sacó muchas cosas incluída una placa con su nombre. El padre de esta señora, ya con mas de ochenta años contó, que cuando se empezó a poblar la zona se encontró cerca de la caleta una cierta cantidad de huesos humanos que se presume pueden haber sido tripulantes o pasajeros del Mary Jane que murieron de hambre o sed ya que hasta ahora no se sabe que hubiera habido sobrevivientes

Desde el techo de su casa a unos 100 metros de la caleta la señora me señaló el lugar aproximado donde recuerda pudo haber estado el barco. Aprovechando una marea muy baja llegamos hasta cerca de allí, una caminata de alrededor de seis o siete kilómetros por arena húmeda, pero no pudimos ver nada. Es posible que sea mas accesible del otro lado de la caleta, o sea saliendo desde Punta Mejillón, hasta donde pudimos ver desde donde estábamos que una vez alguien llegó con un vehículo especial. Porque desde donde hay que dejar el vehículo normal hasta allí son unos cuantos kilómetros de playa! Pero ya está agendado para la próxima! 

EL “LUDOVICO"

Lamentablemente no pudimos volver a Bahía Rosas donde se encuentra el naufragio del que también hablé en otra ocasión. En esta oportunidad obtuve alguna poca información sobre este pecio que resultó ser un vapor chileno llamado “Ludovico” que naufragó en el lugar el 11 de julio de  1916 en viaje de Chile a Buenos Aires. Sorprendido por un temporal fue arrastrado por la corriente hasta las restingas de la zona, frente a la estancia La Magdalena. En la información que me fué proporcionada se habla del heroísmo del peón indígena  Quichulef que tiró un lazo hasta la cubierta del Ludovico, y la tripulación pudo tender a través de éste otros cabos y llegar a tierra firme.

No pude obtener hasta ahora mas datos sobre este pecio. La que obtuve lo fue gracias a la gentileza del personal del excelente y recomendable museo de Carmen de Patagones. Queda por consultar el Museo de la PNA de esa ciudad, ya que no podía esperar medio día más hasta las   15:30 que abría, y ver si en San Antonio Oeste hay algo. También agendado!

La  vieja y muy maltratada fotografía que pude copiar sirve para darse una idea de cómo era el buque, y también para descartar que su naufragio haya sido provocado por un incendio abordo. De esta manera quedaría comprobado que las claras muestras de fuego que se pueden observar en sus restos han sido provocadas con posterioridad.

Para ver las imágenes anteriores de los restos del “Ludovico”, ir a http://www.histarmar.com.ar/Entrecasa/BahiaRosaGuidoSeidel.htm.

 

EL “JUNELLA”

El tiempo empeoraba, y queriendo convencernos de que mas al sureste mejoraría fuimos por el camino costero hasta el puerto de aguas profundas de San Antonio Oeste. Desde aqui sale la produccion fruticvola del Valle del Rio Negro, y tienen residencia numerosos pesqueros de variada envergadura. Hay una buena infreestructura para el almacenamiento frigorífico de la produccion y el calado es realmente importante como para admitir cualquier mercante actual.

A menos de un km del puerto se puede observar, incluso abordar, un gran pesquero de altura llamado “Junella” que se incendió amarrado en el puerto hace cinco o seis años. Para que el fuego no se extendiera a las otras naves se lo retiró y quedo en el lugar actual.

Era de bandera argentina, bastante moderno por lo que se puede ver, y a pesar de no ser un tema específicamente arqueológico no puedo dejar de escribir unos párrafos sobre él.

 

Mediante una muy precaria escala y requiriendo cierta agilidad se puede acceder a una de las portas laterales para abordarlo, haciendo caso omiso a la leyenda de “No Subir”, imposible de ver porque está pintada sobre la banda opuesta que da frente al agua (¡) El interior es un caos de elementos carbonizados y es increíble lo onduladas que han quedado las chapas dando fé del intensísimo calor que debe haber hecho durante el incendio. El siniestro ha tenido lugar fundamentalmente en la parte central incluido todo el puente, proa y popa no se ven demasiado afectadas. Supongo que la parte de obra viva es rescatable, pero nunca se sabe, muchas veces las viabilidades técnicas quedan superadas con las artimañas de los seguros.

MUSEO DE CARMEN DE PATAGONES

Como el tiempo cada vez empeoraba más tuvimos que batirnos en retirada, no sin antes pasar por  otra vez por el museo de Carmen de Patagones. Además del material que obtuve allí aproveché para sacar una imagen de la antigua ancla que se conserva allí. Ahora ha sido llevada a la cueva histórica que hay detrás del museo, donde se procura recrear la vida inicial de los primeros habitantes de la zona que aprovecharon estos refugios naturales durante muchísimos años hasta que se levantaron edificios.