Historia y Arqueología Marítima

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ENCUENTRO CON UNA VIEJA AMIGA: LA “MODESTA VICTORIA”

Por Guido Seidel

 

            De paso por Bariloche con amigos extranjeros, les recomendé hacer el circuito Bosque de Arrayanes – Isla Victoria. A tal fin fuimos a contratarlo y con ello me encontré con una gran sorpresa: la “Modesta Victoria” estaba en actividad. 

            Esta embarcación de gran porte para lo que es un lago, es emblemática del lago Nahuel Huapí. Durante mis años de niñez transcurridos en Bariloche fue siempre un símbolo de la navegación en el lago a la que mi padre estaba muy ligado en aquella época. Su imponente silueta amarrada al antiguo puerto era tan conocida como el Centro Cívico o el Hotel Llao-Llao. Por sus cubiertas y salones pasaron las mas importantes personalidades nacionales e internacionales en viajes de placer, agasajos o encuentros políticos.

            Las partes constituyentes de la Modesta fueron fabricadas en el Astillero Verschure& Co de Amsterdam, Holanda en 1937, por encargo de la Dirección de Parques Nacionales. Fueron transportados primero por barco y luego por tren hasta San Carlos de Bariloche donde fueron ensamblados. Fue botada en 1938 y comenzó su histórica carrera recorriendo el enorme lago Nahuel Huapí (el tercero en extensión de Argentina) en tareas de transporte de pasajeros y cargas.

            Era lo que constituía el objetivo de fabricación naval en esas épocas y para este tipo de naves: un barco sólido, elegante y con un elevado grado de terminación en toda su extensión. El casco de acero, todavía era ensamblado con miles de remaches en sus planchas superpuestas. Maderas nobles en paredes, pisos y terminaciones y el mejor bronce en herrajes y accesorios náuticos. Estaba propulsada por dos motores diesel M.A.N. de fabricación alemana, a dos ejes. Su gobierno estaba confiado a un sistema electro-hidráulico que aún hoy, 69 años después, funciona a la perfección. Tomó su nombre del pequeño velero homónimo con el que el vicealmirante  O´Connor rrealizó las primeras navegaciones por la zona en la década de 1880. 

La “Modesta Victoria” en 1951, amarrada al muelle de madera de San Carlos de Bariloche. Delante de ella, tres de las lanchas de Parques Nacionales. En primer plano a la derecha, dos de los grumetes  del Club Náutico Bariloche. El crucero a la izquierda de éstos  es la “Gaake”. 

            En 1960 se salvó por milagro cuando un terrible maremoto (lagomoto dicen en chiste los lugareños!) en el Nahuel Huapí producido por un terremoto en Chile, destruyó totalmente el antiguo puerto de pilotes de madera de San Carlos de Bariloche. El maremoto causó gran destrucción en el lago y fue causa del naufragio de numerosas embarcaciones, entre ellas la “Gaake” de mi padre (se puede ver su historia en la página de Histarmar). 

            Paulatinamente Parques Nacionales fue dejando de lado el papel de operador de turismo comenzando a desprenderse de material naval y en la década de 1980   la “Modesta Victoria” fue transferida a una empresa privada. Esta la sometió a un proceso de reparación general para volver a ponerla en servicio. 

            Uno de los cambios mas importantes fue el reemplazo de los viejos motores M.A.N. por dos Volvo Penta de 350 HP cada uno, conservándose la configuración a dos ejes y dos hélices pero con caja reductora. Como generalmente durante la construcción de un barco se instala la planta motriz antes de cerrar la cubierta, suponiendose que la vida útil de un motor naval es al menos similar a la del casco, la conversión exigió la decisión de optar entre cortar la cubierta para extraer los motores o reducir el tamaño de éstos destruyéndolos. Se optó por lo segundo, utilizando expansores hidráulicos para quebrar los blocks y hacer manejables los trozos. Parte de los viejos motores aún se encuentra en la sentida como lastre para compensar el menor peso de los motores mas modernos. 

            Con los dos Volvo Penta la Modesta tiene un andar de 10 nudos, suficiente para su misión. En la timonera se ha instalado una completa consola de control que refleja todos los parámetros que son necesario conocer sobre la marcha de los motores. Como simpático y acertado símbolo de la vieja tecnología de propulsión se han conservado el viejo telégrafo a sala de máquinas y el tubo acústico. Al accionar el telégrafo –si bien ahora está inactivo- aún suenan los clásicos campanilleos. 

                      Telégrafo a máquinas                                                         Salón íntimo de popa 

            La tripulación ha sido drásticamente reducida, inevitable tributo a las exigencias de una empresa privada. De sus otrora 14 tripulantes la Modesta debe conformarse hoy en día con un patrón o capitán, un timonel, dos marineros y un maquinista. 

            Con el propósito de aumentar drásticamente la cantidad de pasajeros se realizó un cerramiento de la cubierta principal para permitir su uso aún con mal tiempo, lo que no favoreció demasiado a su silueta. 

            Tuve el privilegio de poder timonearla (no solo para la foto) durante algunos minutos, logrando provocar un principio de mareo en los pobres pasajeros hasta que el timonel, conocedor de las demoras y anticipos para corregir las guiñadas puso las cosas en su lugar.  

            Es llamativo su excelente estado de conservación, próxima a cumplir 70 años de uso. Desde su salón de popa íntimo hasta las áreas generales todo está sano y cuidado. El año pasado se la carenó encontrando su casco de acero en perfecto estado. 

            El encuentro con el pasado no se limitó a la Modesta, porque resultó que su capitán, el señor Roberto Pargade que en su niñez vivía en la Isla Victoria, me recordaba de los años 1957/58 cuando durante dos años viví con mi familia durante los veranos a bordo de un crucero de un amigo de mi padre. 48 años no son nada!

Con el capitán Roberto Pargade

Tandil, abril de 2006.-

 

Este sitio es publicado por Carlos Mey -  - Martínez - Argentina

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