Historia y Arqueologia Marítima

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LA INFRUCTUOSA BÚSQUEDA DEL “ BAHÍA DEL FONDO” ex “IDA”

 

Por Guido Andrés Seidel

Antecedentes

 

            En abril del año 2005, el Club de Historia y Arqueología Marítima HISTARMAR tuvo un contacto con una entidad similar de Holanda denominada MARHISDATA. Uno de los primeros intercambios y búsqueda de información se refería a un velero de cuatro palos originalmente llamado “IDA”.

 Uno de los integrantes de Marhisdata, Gerry Mulder, estaba especialmente interesado en la historia de este barco ya que el primer propietario había sido su abuelo, y el nombre con que había sido botado  era en homenaje a  su esposa como era usual en esos tiempos, la abuela de Gerry.

La construcción de este schooner de 760 toneladas comenzó en 1919, casi inmediatamente que terminara la primera guerra mundial. El astillero J.J.Pattje & Sons lo construyo bajo el numero 115 especulando con la esperanza que los precios subieran cuando la guerra terminara, pero fue un error ya que el casco quedo sin terminar hasta 1927 cuando el abuelo de Gerry, Jan Westers,  compro el casco en el estado que se encontraba.

           El capitán  Westers ordenó una serie de modificaciones al casco. Así, el puente de mando fue ubicado a mitad de eslora para ubicar las cabinas del ingeniero y del contramaestre. El capitán Westers se reservó su alojamiento a popa, y los mismos eran bastante lujosos dado que la idea era que su esposa Ida lo acompañara durante los meses de verano. La tripulación tenía su alojamiento a proa como era usual.

La botadura del barco fue el 27 de Marzo de 1927 y se lo bautizo "IDA" como la abuela de Gerry. Además de algunas alteraciones el señor Westers  compro un motor semi-diesel Tuxham de 4 cilindros y 240 hp,  fabricado en Copenhage en 1919.

 

 

 

Las medidas del “Ida” eran 47,08 de eslora, 8,36 de manga y  3,90 mts de puntal y 486,47 toneladas netas de registro. Hizo sus pruebas de mar fuera de Delfsijl el 27 de Julio de 1927.

            El costo del barco no se pudo precisar. El único dato sobre ese tema indica que el Sr. Westers tomó una hipoteca de 40.000 libras en un banco local.

            En marzo de 1928 el buque quedo atrapado en el grueso hielo del Báltico por unos 10 días. Tuvo solo daños menores, pero su propietario  decidió que aunque navegaba bien con sus velas, el motor no era suficientemente fuerte. Por lo tanto vendió el "Ida" a  Weigel Bohmen & Co de Buenos Aires. El 4 de agosto de 1928 se lo eliminó de los registros holandeses.

 

 

El buque les fue entregado a los nuevos dueños en Delfsijl (Holanda), desde allí navego hasta los astilleros Johann Oelkers de Hamburgo para ser modificado de un buque de carga a sufrir la ignominia de convertirse en un buque que procesara la carne de ballena para ser convertida en aceite.

Se le instaló  una caldera para derretir grasa y hacer funcionar algunas máquinas auxiliares, en un área calefaccionada de 45 m2, y cuatro tanques para recibir el aceite. La capacidad de almacenamiento de combustible fue aumentada colocando dos tanques con un total de 60 m3 en la bodega número 2. Las escotillas 1 y 2 fueron reducidas de tamaño y se eliminó el palo mayor proel (para evitar confusiones en este caso el segundo palo contado desde proa) en cuyo espacio se habilitó un área de trabajo para el troceado de la carne de ballena. En la parte posterior de la misma se instalaron dos recipientes para derretir grasa de 2 m de diametro y 2,5 m de altura. Arriba de toda la cubierta sobre la bodega número 1 eso se puso una plataforma de trabajo.

La intención era remolcar las ballenas cazadas a lo largo de la bodega número 1, cortarlas en tiras y levantarlas hacia la plataforma de trabajo. Una vez en cubierta la carne sería cortada en trozos más pequeños y puestas a calentar en los recipientes de derretimiento. El aceite así obtenido podía ser refinado para su ubicación definitiva en barriles o en los cuatro tanques instalados al efecto.

 

 

Fue equipado con guinches a motor para la maniobra de velas y para movimiento de la carga. Quedó con una capacidad de  450 toneladas de agua para lastre, y tenía sistema de alumbrado eléctrico. Su número oficial de registro fue 354 Z Gron 1927.

La conversión termino en Enero de 1929, fecha en que el buque zarpo con su nuevo nombre "Bahía del Fondo" bajo el comando del capitán  Guillermo Peters para su puerto base de Buenos Aires.

Con ese nuevo nombre  y matrícula argentina  35.309 fue despachado del puerto de Bs. As el 15/3/1929 rumbo a la Bahía del Fondo en el Golfo de San Jorge sobre la Patagonia Argentina en lastre, al mando del capitán argentino Guillermo Peters. Integraban la tripulación 18 hombres más (2 argentinos; 13 alemanes, 2 noruegos y 1 dinamarqués). Llegó a la zona el 23/3/1929.

Aquí quisiera hacer alguna aclaración sobre el accidente geográfico cercano a Caleta Olivia según el cual se rebautizó al barco. En las cartas de navegación y Derrotero Argentino se lo nombra “Caleta del Fondo”, no “Bahía”. Seguramente algún navegante con mas experiencia podrá dilucidar esta confusión, lo que es cierto es que el nombre le viene por ser una zona de mucha profundidad, pero creo entender que por lo general se denomina “caleta” a una entrada profunda, “bahía” cuando es mas grande y de menor saco. Salvo que se haya creado una confusión o se esté denominando con ese nombre a la actual Caleta Paula que es hoy el puerto de aguas profundas de Caleta Olivia

Siempre según la información que fui recopilando, en su tercer viaje a lo largo de la costa Argentina encallo el 25 de Abril de 1929 durante una gran tormenta en la Roca Pingüino cerca de la isla Tovita, razón por la que en igual fecha fueron desembarcados los 16 tripulantes que se encontraban a bordo al momento del acaecimiento. En la oportunidad habría estado anclado y a bordo se desarrollaban tareas de procesado de carne de ballena. No existe información a cargo de quién estuvo el operativo de rescate.

 

 Casi exactamente un año después, el 26 de abril de 1930, durante una marea extraordinaria el barco habría flotado librándose de su encallamiento y navegando por sus propios medios hasta la Isla Leones a unos 25 km de distancia donde encalló nuevamente.

 

Nace el interés.

 

            Yo tomo los primeros contactos con el tema apenas regresado de un viaje de investigación por las costas patagónicas, dándose la increíble casualidad de haber estado muy pocos días atrás a muy pocas millas del presunto lugar del hundimiento, sin saberlo! De la existencia del “Ida” y el interés en su búsqueda me entero unos días más tarde.

Vamos a precisar un poco la ubicación geográfica. Aproximadamente a los 45° de latitud sur y también aproximadamente equidistante de las ciudades de Trelew y Comodoro Rivadavia se proyecta hacia el Atlántico el Cabo Dos Bahías, limitado al sur por el Golfo San Jorge y al norte por la Bahía Camarones. La Isla Tova y su apéndice Isla Tovita con su Roca Pingüino se encuentran al sur del cabo, y la Isla leones al Sureste.

Se trata de una zona peligrosa para los navegantes. Rodeando todo el Cabo Dos Bahías excepto por el norte hay una gran cantidad de islas, islotes, rocas que velan y otras sumergidas (muchas de ellas disimuladas con cachiyuyos), golfos, caletas, penínsulas y demás accidentes. Se generan corrientes muy intensas de  5 nudos o más, que cambian de dirección al influjo de las mareas que tienen una variación de varios metros.

Da fe de la peligrosidad del lugar el hecho de que la Armada Argentina instaló en Isla Leones un faro que funcionó desde 1915 hasta 1968. Tenía una dotación importante de personal de torreros que habitaban las instalaciones del faro parecido al Faro del Fin del Mundo que existía en época similar en Isla de los Estados. Había un galpón para suministros y caballeriza  en Caleta Leones conectado con el faro ubicado a 3,5 km de allí, con una vía férrea Decauville de trocha angosta sobre la cual una zorra tirada por un caballo subía los tubos de acetileno que alimentaban la luminaria del faro y artículos pesados.

La población mas cercana es la pequeña y simpática localidad de Bahía Camarones de unos 1.200 habitantes, autodenominada “Capital Nacional del Salmón” por ser sus aguas ricas en éste pez.

Con mi esposa llegamos hasta Camarones en abril de 2005 provenientes de la ruta nacional N° 3 que pasa a 75 kilómetros al oeste, con intenciones de hacer todo el camino costero de ripio hasta Bahía Bustamante, unos 100 km hacia el sur, como siempre en busca de naufragios y sus historias. Camarones es especialmente importante para el interesado en la historia y arqueología marítima porque a muy pocas millas de la localidad, frente a Islas Blancas, naufragó en 1899 el Transporte de la Armada “Villarino” que había adquirido notoriedad cuando a su bordo se repatriaron desde Francia los restos del General José de San Martín.

Puerto de Bahía Camarones

 

Según me contaron antiguos pobladores de la zona, la importancia histórica de este buque de la Armada parece no haber sido impedimento para que esta misma institución lo utilizara como blanco de tiro naval, destrozándolo totalmente. Una institución de buceo deportivo, la “Hermandad del Escrófalo”, rescató algunos elementos entre ellos la hélice que actualmente se encuentran en la costanera de Puerto Madryn.

Salvo este conspicuo naufragio nadie me supo dar datos de ningún otro en la zona, si hacemos abstracción de muchos pesqueros bastante modernos que no revisten interés histórico o arqueológico y que además están en aguas profundas. En el camino a Bahía Bustamante tampoco hallamos nada de interés.

 

Primeros indicios.

 

            Pronto estuvimos en contacto con Gerry Mulder en quién tanto personalmente como en su institución Marhisdata se desarrolló un notable interés por la búsqueda del “Ida”. Pronto recibí parte de la historia del barco, algunas fotografías viejas e incluso un plano de su remodelación para su indigna nueva función. Se me perdonará el abuso de calificativos peyorativos para con la actividad ballenera pero lo siento así y me duele pensar que hasta la época que estamos  analizando en nuestro país se desarrollaba aún. Qué digo, si hoy en día los japoneses se ríen de todo el mundo y siguen con la matanza!

            Varios miembros de  Histarmar se pusieron las pilas y aportaron información, no puedo dejar de mencionar a los amigos Manuel Luis Vazquez,  Carlos Estevez y Luis Taminelli que demuestran la fuerza que genera la interacción de personas interesadas en un objetivo.

            Armado del Derrotero Argentino y  las cartas de navegación correspondientes a la zona me aboqué a especular como podría haber sido la sucesión de acontecimientos para tratar de ubicarlos en el contexto informativo que tenía.

            Lo que prontamente me fue difícil de entender y comencé a poner en duda fue las posibilidades de veracidad de la última navegación del barco desde Roca Pingüino hasta Isla Leones. Pregunté a Gerry de donde se había obtenido esa información y me contestó que a través de un conocido investigador marítimo llamado Bill Schell. Cuando intenté que se me precisara detalles acerca de la fuente de tal información solo obtuve después de mucho insistir, textualmente, que “lo que entendimos de Bill Schell fue que luego de un año el pecio reflotó y mas adelante encalló nuevamente”. Toda insistencia posterior para obtener datos que permitieran verificar esta importantísima información fueron en vano.

            Hay que ubicarse en el escenario de esta solitaria zona en 1929. La localidad de Bahía Camarones está a más de 30 km de distancia, lo demás eran  estancias desde muchas de las cuales no se tiene una buena vista ni hacia Isla Tovita ni hacia  Isla Leones. Hasta donde pude investigar, las dos únicas posibilidades de que las noticias de naufragios o cualquier otro hecho significativo en la zona se supieran, serían en primer lugar por el personal de torreros del faro y tampoco habría que descartar la influencia de personas afectado a la recolección de algas que se practica en la zona.

            Tal como consigno más arriba no hay hasta ahora información a cargo de quién estuvo el rescate de los náufragos, pero tampoco hay que descartar que hayan podido alcanzar la costa por sus propios medios en los botes salvavidas ya que Roca Pingüino se encuentra a menos de 5 kilómetros de la costa más cercana con Bahía Melo casi enfrente, es posible desembarcar y detrás de esa bahía había galpones afectados a la recolección de algas como ya mencioné.

              De cualquier manera resultó  llamativo que exista tan poca información sobre el naufragio. No figura en el Derrotero Argentino como casco a pique, no se encontró nada en los diarios de la época.

              A pesar de eso crecía mi interés por realizar una búsqueda en el terreno, y resolví realizarla en el verano de 2006 ya que igual tenía previsto recorridas parciales por las costas de Chubut y Santa Cruz y podría agregar la del “Bahía del Fondo” que ya había estimulado fuertemente mi curiosidad!

 

La búsqueda.

 

              En febrero de 2006 llegamos finalmente a Bahía Camarones.

              Durante los últimos kilómetros ya no podía refrenar mi ansiedad de manera que a pesar de ser día domingo me apersoné en el prolijo Destacamento de la Prefectura Naval Argentina donde me atendió el jefe, Ayudante de Primera Reynaldo Pilar. Tal como me imaginaba, no tenían ni la menor idea de la existencia del naufragio en la zona, ni siquiera existía  el  Libro Histórico que según entiendo deben llevar las unidades para registrar toda la información de interés relacionada con la misión de la institución.

              No obstante eso el Ayudante Pilar me atendió con toda cordialidad interesándose mucho en el objetivo de mi visita. Cuando insinué la posibilidad de usar la embarcación del destacamento para un relevamiento de las zonas Islas Tova y Leones recibí una respuesta alentadora. También me dio datos sobre algunas personas que podrían llegar a saber algo sobre el tema.

              La primera visita fue a la pequeña biblioteca que funciona juntamente con la oficina de turismo, pero allí no tenían nada.

              El siguiente contacto fue con un señor Hernando Honorio que es el encargado de la Empresa Soriano dedicada a la comercialización de algas en la zona. A pesar de conocer mucho la zona en los casi cuarenta años que vive allí y tener permanente contacto con los algueros que hacen la recolección manual, jamás oyó hablar de un naufragio como el que yo estaba buscando

 

Puerto de Bahía Camarones en reconstrucción . Al fondo el Cabo Dos Bahías.

En primer plano, nuestra camioneta.

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              El mejor acompañamiento que pude llegar a tener en esta búsqueda fue la última persona que contacté, el señor Jorge Kriegel. Es dueño del único camping de Camarones y con su gomón suele llevar gente a pescar y además se dedica a la pesca artesanal del salmón  cuando no hay otra actividad que le permita subsistir. No solamente se interesó vivamente en la historia del Bahía del Fondo ex Ida, sino que insinuó que tal vez fuera posible hacer una navegación a la zona, por la menos a Isla Leones.

 

 

       El amigo Jorge Kriegel                          Dos de los amigos de PNA

 

              Había estado varias veces allí incluso pernoctando ya que las instalaciones del ex-faro de la Armada Argentina se encuentran en perfecto estado, incluso con muebles. Fue terminante en cuanto a la inexistencia de un pecio grande o restos de él. En una de las playas de la isla vio en su última visita un madero importante de forma rectangular y bastante largo que a su juicio pudo haber sido una parte de sobrequilla de un barco. Hace un siglo o menos era usual que incluso barcos de metal llevaran una sobrequilla de madera, pero éste pedazo pudo haber provenido de cualquier otro lado o haber tenido otro uso. Nada concluyente. También me contó del hallazgo de un madero con herrajes en Bahía Huevo, también de origen desconocido.

              En cuanto a anclas, se halló una sumergida cerca de Isla Arce y otra más cerca de allí, tampoco nada concluyente.

              Todo era medio descorazonador, dos personas que conocían íntimamente la zona y jamás vieron ni la menor pista o indicio de un naufragio como el que estaba yo buscando.

              Posteriores contactos con todos los cuatro miembros del destacamento de PNA no hicieron sino aumentar la sensación de estar buscando un fantasma. Los cuatro habían estado involucrados en la búsqueda de un pesquero perdido que duró nada menos que tres meses, durante los cuales recorrieron cada caleta, cada bahía y cada isla o islote de la zona y no pudieron reportar nada. Doce pesqueros se perdieron en la zona en los últimos tiempos, si, doce!

              Cuando intenté transformar en la práctica la promesa de poder usar el semirrígido del destacamento, surgió el primer escollo: debía presentar una nota. Aquí lamenté cuando con Carlos Mey evaluamos la posibilidad de hacer una petición formal de apoyo y nos decidimos por un procedimiento más informal y directo.

              Pedí pues la PC del destacamento y desempolvando mis enmohecidos conocimientos de Word 5 bajo DOS redacté una nota de solicitud de apoyo dirigido a la superioridad del destacamento con asiento en Comodoro Rivadavia. Aprovechando los erráticos momentos en que se podía usar algún fax los muchachos del destacamento desplegaron un casi conmovedor entusiasmo para gestionar el permiso. Iban y venían en sus vehículos particulares y sospecho que alguna llamada la deben haber hecho a cargo de ellos.

              Daban por hecho que la Prefectura en Comodoro accedería al uso del semirrígido, después de todo se trataba de corroborar datos con fechas y lugares muy concretos que yo estaba aportando y sería de gran utilidad para el mejor conocimiento de la zona ratificar o rectificar la información.

              Tanto dieron todo por hecho que rápidamente se abocaron a ir preparando todo. Abrieron el pañol, sacaron camioneta y trailer con el semirrigido y los engancharon. Inflaron un poco los gomones que habían perdido algo de aire, verificaron combustible, cargaron cabos adicionales para el operativo de botado y recobrado de la embarcación y prepararon los trajes antiexposición que son ahora obligatorios en cada salida por mas calor que haga.

              Yo los miraba y pensaba –“no se estarán apurando un poco?”-. –“Usted quiere un traje antiexposición nuestro o tiene neoprene propio?”. Bueno, me dije, si esto viene así de lindo me voy preparando también, así que preparé el equipo de buceo, GPS, cámara fotográfica, cinta métrica, brújula, anotador, cartas de navegación, bolsa impermeable para meter lo que no se pueda mojar, etc, etc.

              Cuando volví me encontré con el disgusto que en Comodoro no habían podido leer el fax porque el original había sido impreso con cinta gastada, así que cambiaron la cinta, a imprimir y firmar todo de vuelta. Otra vez las penurias para mandar el fax, los muchachos que iban y venían con sus autos porque desde el destacamento no se podía. Seguir esperando, para matizar la espera porque no vamos preparando la comida porque esta expedición nos va a llevar todo el día.

              Para tratar de ambientar a los lectores en el escenario climatológico de ese día en Bahía Camarones, cuento que se trataba de un día de esos especiales con tiempo como decía mi papá “para poner huevos”. No había viento, no había marejada, la temperatura era ideal, todo era ideal.

              Mientras esperábamos la autorización se hizo la planificación. El primer día íbamos a cruzar a Isla Leones botando el semirrigido y embarcando en Caleta Pasaje justo enfrente sobre tierra firme, ya que la PNA como institución oficial puede ingresar a las áreas particulares del cabo Dos Bahías cerradas por los estancieros.

              El segundo día íbamos a botar y embarcar en Bahía Melo rumbo a Isla Tova, Tovita y Roca Pingüino.

              Nada podía habernos preparado para la ducha de agua fría que trajo uno de los muchachos del destacamento cuando ya la hora del almuerzo había pasado hacía tiempo.

              -“Comodoro ha denegado el permiso. El prefecto Groh está de licencia y el segundo  a cargo Coutiño tomó la decisión negativa”.-

              Nos quedamos helados, nadie lo podía creer. Después de superado el shock varios pensamientos cruzaban mi cabeza. Suponía que mi pedido estaba justificado, después de todo se trataba de dos navegaciones cortas que incluso hubieran servido de entrenamiento al brindar una ocasión de salir al mar en condiciones reales, pero fundamentalmente para ratificar o rectificar una información aportando datos muy concretos sobre un hecho que suponía perfectamente encuadrado en la misión de nuestra prefectura.

              Cuando con las orejas muy gachas aparecí  esa tarde por lo de Jorge éste se sorprendió mucho. –“Te suponía en el mar o en Isla Leones con los muchachos de PNA. Hace un rato apareció Pilar (el jefe del destacamento) para comentarme la salida. Que pasó?”-

              -“Bueno”- me dijo después que le conté mis cuitas, -“no te preocupes demasiado, nuestra salida sigue en pié. Lo único que cambia es tenemos que botar mi gomón y embarcar en Caleta Sara (al norte del Cabo) porque yo no puedo entrar en las estancias, y dar toda la vuelta.”-

              Quedamos en encontrarnos temprano a la mañana siguiente para evaluar las condiciones meteorológicas y si eran potables, ir a Caleta Sara para zarpar.

              Obviamente, Neptuno tiene algún tipo de conflicto  conmigo o con los investigadores aficionados, porque a la madrugada me despertó el movimiento de la camioneta hamacándose sobre sus elásticos bajo un viento que amenazaba volcarla, e incluso hasta la ventanilla llegaron algunos rociones de espuma provenientes de la playa que teníamos a pocos metros.

              Dando tácitamente fracasada la salida me di vuelta en la cucheta y seguí durmiendo hasta tarde. A media mañana nos encontramos con Jorge que salía en su camioneta a hacer algunos mandados, y me comentó que según su experiencia la tormenta había llegado para quedarse varios días. Su pronóstico resultó acertado pues ésta tuvo la gentileza de acompañarnos hasta la llegada a Tandil, casi tres días mas tarde. Abarcó gran parte del sur del país provocando incluso evacuaciones en Mar del Plata y zona.

              Obviamente, yo era consciente de que salvo una casualidad nada nuevo podría  encontrar en solo una salida, pero de todos modos hubiera sido una interesante experiencia ver personalmente el posible escenario de la tragedia del velero y eventualmente hacer algunas inmersiones.

              Si bien es un placer estar sentado en la camioneta mirando el mar sin poder hacer nada, ya llevábamos mas de un mes de vagabundeo y no tenía mucho sentido seguir en Camarones. Todavía pasamos por Trelew y Rawson para intentar un búsqueda en diarios locales pero El Chubut comenzó en la década del ´60 y Tribuna perdió todo su archivo en un gran incendio. El mismo dueño de éste último había empezado uno en Esquel, pero esta ciudad ya me quedaba fuera de ruta para perseguir algo tan vago.

             

Conclusiones.

 

              Con la información que pude reunir durante el viaje ratifiqué mi impresión de duda acerca de los datos que me fueron suministrados. En la descripción que hace Gerry Mulder de los últimos momentos del “Bahía  del Fondo” se consigna que el barco estaba procesando carne de ballena cuando se levantó una tormenta que lo hizo tomar contacto con Roca Pingüino (primero habló de encallamiento, en otro contacto posterior choque). Que un año después se libró de su encallamiento y navegó en solitario hasta Isla Leones donde volvió a encallar.

              Asumiendo como posible que en abril   aún hubiera ballenas para cazar (normalmente en diciembre terminan de criar a sus ballenatos y migran a zonas antárticas según tengo entendido), pareciera ser la última zona donde un capitán responsable anclaría un barco para hacer trabajos tan engorrosos como trocear ballenas. La peligrosidad causada por la gran cantidad de islas, islotes, rocas sumergidas y demás obstáculos son potenciados por las fortísimas corrientes que se generan en los canales por las mareas.

              Asumiendo que solo haya encallado en Roca Pingüino ( que no es mas que una pequeña roca), como pudo mantenerse en esa posición a lo largo de todo un año a pesar de vientos y mareas? Si por el contrario quedó clavado en la roca moviéndose y borneando con las mareas debe haber tenido tanto daño como para hacer bastante improbable una posterior navegación en solitario a Isla leones situada a 20 kilómetros de allí.

               Después de haber estudiado la zona y haber oído testimonios de gente muy conocedora  en la zona, creo que si -como se afirma- encalló en roca Pingüino, debe haberse hundido y por lo tanto habría que poner en marcha un operativo complicado de búsqueda subacuática totalmente fuera de mis posibilidades.

              No creo en la navegación solitaria del barco hasta Isla Leones, y como expongo más arriba  todo intento de clarificar esa información fue infructuosa.

              Una de las persona que conocí en Camarones me hizo un comentario que a mí en un momento también había evaluado: el seguro. Los mares del mundo entero  están llenos de naufragios originados en fraudes a las compañías de seguros, y no es descabellado pensar que el misterio del Bahía del Fondo pudiera estar ligado a algo así.

              De todos modos, sembré la inquietud en varias personas que se mantienen  alertas a la aparición de algún indicio. Personalmente estoy lejos de abandonar el tema, queda latente en algún lugar del cerebro! Mi próximo objetivo es una búsqueda en los archivos del Servicio de Hidrografía Naval ya que de esta institución dependía el faro de Isla Leones que estaba en pleno funcionamiento en la época del naufragio y es posible que  en algún libro de guardia haya quedado algo registrado. Espero fervientemente obtener colaboración en tal sentido!

              Uno de los motivos  al publicar artículos de investigación es lograr a través de su difusión generar la posibilidad de que algún lector aporte pistas que permitan continuar algo que parezca estar estancado.

              Por último, toda historia tendría que tener un final y esta tiene uno y no es feliz. Como muestra de respeto por su parentesco con el ex dueño del “Ida” y a  haber sido el que planteó el caso y solicitó información, hice un informe personal en inglés para Gerry Mulder para que tenga algo así como la “primicia” de mi fracaso. Su respuesta fue un shock algo parecido a cuando PNA me negó apoyo en Camarones: además de agradecerme los esfuerzos de la búsqueda agrega textualmente: “a pesar de apreciar tu perseverancia me temo que tengamos que “abandonar el barco” y concentrarnos en otros temas que nos proporcionen mejores oportunidades de éxito. La vida es demasiado corta para continuar tratando de cazar un fantasma”.  Sin palabras.

 

Tandil,  marzo de 2006.

En Febrero del 2007 Carlos Mey llego hasta las Islas Tova, Tovita y Leones no no pudieron hallar nada. Ver "Ice Lady".
 

Este sitio es publicado por Carlos Mey -  - Martínez - Argentina

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