Historia y Arqueología Marítima

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CRÓNICA DEL SEGUNDO VIAJE DE INVESTIGACIÓN DE HISTARMAR

 PARAGUAY – NOVIEMBRE DE  2005

 por Guido Andrés Seidel 

Resistencia y Formosa Asuncion 1 Vapor Cué
Asuncion 2 Ferrocarriles Paraguayos Museo Naval y buques
Regreso y Posadas Concordia y Pingo  

La armada paraguaya había perdido gran cantidad de unidades y con los pocos que quedaban se inició una epopeya marina que culminó en Vapor-Cué. Siguiendo órdenes de Lopez, seis  barcos a vapor ascendieron el río Paraguay, continuaron por un afluente llamado Manduvirá y luego por otro mas angosto llamado Yhaguy. Se internaron casi cien kilómetros tierra adentro! Los últimos tramos se hicieron arrastrando los barcos a la sirga, o sea remolcándolos desde las orillas. Y no eran unos barquichuelos!

Cuenta la historia que cuando esa maniobra de distracción no dio resultado y las tropas aliadas se aproximaban,  López dio órdenes de incendiar y hundir los barcos desde el promontorio de José Ramirez donde se encuentra el monolito alegórico.

López finalmente fue muerto por un ignoto soldado brasileño en Cerro Corá mucho mas al norte y la debacle se cernió sobre el devastado país. Los seis barcos quedaron olvidados en el tiempo y se fueron enterrando en el limo del río Yhaguy. Los pobladores fueron depredando los elementos de valor e incluso se retiró una máquina de vapor completa de una de las unidades para propulsar un ingenio azucarero.

Durante muchos años los restos y especialmente las grandes calderas fueron una parte mas del paisaje de la llanura hasta que en los años ´70 y hasta el ´83 se inició un operativo de recuperación y puesta en valor cuyos resultados hacen lanzar exclamaciones de asombro al visitante.

La primera impresión es de incredulidad ante el hecho innegable que barcos de semejante tamaño hayan podido ser maniobrados en un curso de agua tan estrecho. Y la segunda impresión es justamente verlos en medio de un ambiente tan poco marino como esta llanura, ubicados sobre sus pedestales.

El río Yaghuy en la actualidad

Para el apasionado por el material naval antiguo es más o menos como dejar solo a un chico en una juguetería bien surtida. Robustos cascos de acero y nobles maderas que otrora formaban cascos, enormes calderas, motores a vapor razonablemente enteros, ruedas de paletas y un sinfín de accesorios recuperados son un testimonio irrebatible sobre los avances tecnológicos ya en uso hace un siglo y medio. Y nosotros nos creemos que solo las últimas generaciones inventaron la pólvora, ja, ja.

Hay dos barcos de hierro, el “Anhambay” a ruedas laterales tomado a los brasileños y el   “Piravevé” a hélice, y cuatro de madera (“Rio Apa”, “Yporá”, “Salto del Guayra” y “Paraná”), cuyos maderámenes semipodridos está expuesto y lamentablemente sometido a la inevitable degradación del material que ha estado mucho tiempo sumergido. Junto a cada montón de maderos están las respectivas calderas,  y las partes de las máquinas a vapor y de las ruedas de paletas que sobrevivieron a las sucesivas depredaciones. El barco más grande tiene 42 metros de eslora y el menor 20, lo que da una idea de tamaño y las dificultades de maniobrarlos en un río apenas mas ancho que la manga del barco más grande.

                                                                          “Anhambay”

“Piravevé”

Maderámenes de los otros barcos

 

Restos de calderas, motores y ruedas de paletas

 Para tener acceso a los pecios se realizaron obras hidráulicas de desviación del río, se retiraron los barcos por partes que después se volvieron a unir en sus lugares definitivos y finalmente se volvió el río a su cauce normal. Todo el gran playón donde se exponen los barcos ha sido levantado para que siempre estén a salvo de las máximas crecidas del Yhaguy.

Dado que habíamos llevado nuestros GPSs realizamos una mínima y casi simbólica contribución accediendo al pedido de don Jaime de marcar los puntos exactos de donde se habían extraído los barcos y la distancia que había ente cada uno de ellos y así como la distancia total que ocupaba el campo de restos.

Tomando marcaciones GPS

Finalizada nuestra lucha con el calor, los mosquitos y los números el amable personal responsable del sitio nos agasajó con una vuelta de sopa paraguaya, especie de tortilla muy rica.

Nos costó irnos de Vapor-Cué. Había allí una mezcla de sensaciones de deberes arqueológicos cumplidos y reminiscencias de la tragedia que se desarrolló aquí con una treintena de sobrevivientes arrastrando esos barcos por el río con sus perseguidores a tiro de fusil.

Describir en detalle el lugar y los históricos objetos que lo adornan, su antes y su después y las circunstancias que llevaron a su trágico sino llevaría un artículo entero. Por esa razón aquí solo hago una somera descripción que será complementada con una edición con todo detalle que aparecerá en Histarmar en breve. Ver "Vapor Cué".

 

Este sitio es publicado por Carlos Mey -  - Martínez - Argentina

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