Historia y Arqueologia Marítima

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Historia de  la Marina Mercante Argentina

ARISTOTELES ONASSIS - UN CONTROVERTIDO ARMADOR ARGENTINO - 1

Este magistral articulo fué escrito por Aurelio González Climent, para Todo Es Historia, en 1987. Se publica en su totalidad, tal como lo escribio don Aurelio. Las imagenes son del archivo de Histarmar. C.Mey, 02.02.2007 

En el crepúsculo de un dia de invierno del año 1967, soltaba amarras en el puerto de Buenos Aires el buque tanque de bandera argentina "Albacara", perteneciente a la armadora Arisona. El barco habia obtenido de las autoridades argentinas el correspondiente "cese de bandera", lo que le permitió a Arisona venderlo en el exterior con destino a chatarra, luego de cumplir su vida útil.

De esta melancolica manera, se ponia termino a la vinculacion estrictamente naviera de Aristoteles Onassis con su patria de adopcion. Se han cumplido, pues, exactamente veinte años (el articulo se escribió en 1987). Vale la pena bosquejar someramente la personalidad de aquel tormentoso y problematizado personaje, que en un momento dado se constituyó en el armador más importante de su época (1)

De entrada, su primer contacto con la Argentina dio motivo a dos tergiversaciones relacionadas con su año de nacimiento y el lugar. La verdad no le convenía en ninguno de los dos casos. Y Onassis tuvo en la "conveniencia" una de sus constantes casi biológicas. Lo veremos enseguida.

Nació en Esmirna en 1906, una especie de enclave griego en Turquia. Su padre se dedicaba al negocio del tabaco. Cuando los Jóvenes Turcos promueven en su país un fuerte movimiento nacionalista, uno de los más dramáticos episodios fue cuando Esmirna resultó arrasada. El joven Onassis huye a Atenas, donde la vida es durísima. Recuerda que tiene algunos parientes lejanos en un lugar exótico de Sud America llamado Buenos Aires, y decide emigrar con sus escuálidos ahorros. Se embarca en el Transatlántico italiano "Tomaso di Savoia" en Nápoles.

¡Quien le diría a aquel jovencito de 17 años, hacinado en las bodegas de aquel barco en las condiciones más precarias imaginables, que llegaría un momento en su vida en que se daria el gusto de poseer el yate personal más lujoso de todas las épocas, que vendria a aquel Mar Mediterraneo como principal escenario de sus faraónicas singladuras!.

De lava platos a consul

Llega Onassis a Buenos Aires en Setiembre de 1923 siendo Marcelo T.de Alvear el Presidente de la República. Estamos en la postguerra, lo que da lugar a una nueva avalancha de inmigrantes que se dirigen a la Argentina. El muchacho llega prácticamente indocumentado. Debe formalizar su situación en la Policía Federal. Y es en ese momento en que luego de darse cuenta que los "turcos" eran considerados como gente de bajo nivel, como los "rusos", da como lugar de nacimiento a Salónica (Grecia). Y para que no lo consideren como menor de edad se declara mayor. iVaya uno a pedir un certificado de nacimiento a Esmirna!

Se instala en una pensión situada en Corrientes y Pueyrredón. De inmediato comienza a hacer prolongadas recorridas por el puerto procurando que algún barco (preferentemente griego) lo tomara de tripulante. No hay caso. El negocio naviero está en uno de sus momentos de crisis. Trabaja entonces de lavaplatos, pasa  luego a una tintorería, después se convierte en sereno. Hasta que sus lejarios parientes griegos lo meten de electricista en la Unión Telefónica, para lo cual previamente adopta la ciudadanía argentina, que jamás abandonará y que utilizará segun su conveniencia. Comenzó a aprender castellano. Adicionalmente a su puesto de electricista, consigue en la misma Unión telefonica que lo pongan en el turno de la noche como operador, lo cual mejora apreciablemente sus ingresos, al punto que comienza a mandar dinero a sus parientes en Grecia. Con las conversaciones telefónicas que escucha como operador, empieza a hacer algunos negocios con aceite de lino y cueros.

Le escribe al padre y lo entusiasma para que extienda a Buenos Aires el negocio del tabaco. Al mismo tiempo fué perfeccionando su inglés y su francés (dominaba el turco y el griego, desde luego) y hasta tomó lecciones de piano, aunque este desliz tan poco redituable le duró poco.
Simultáneamente con lo de la Union Telefónica (16 horas diarias de trabajo) y lo del tabaco, comenzó a vivir de doble "laburante" y de cultor de los bares mas distinguidos de la ciudad, bien empilchadito y engominado, en procura de conectarse para sus propositos.

Por ahí se vincula con eI magnate rioplatense Alberto Dodero, que se convirtió para Onassis en una especie de paradigma, al que trataba de imitar hasta en sus gestos (2). Por razones comerciales, tambien trabó amistad con el fuerte tabacalero argentino Juan Gaona (dueño de la empresa Piccardo). De distribuidor de tabaco, se convirtió en fabricante de cigarrillos con sus propias marcas. AIlá por 1928 el negocio del tabaco con Grecia le representaba alrededor de 2 millones de dólares al año.

Un día se entera que a raíz de la tirante situacion que mantenía con Bulgaria, el gobierno de Grecia habia establecido un recargo del mil por ciento a las importaciones de paises con los cuales Grecia no tuviera un convenio de comercio vigente. Y resultaba que no había tal convenio entre Argentina y Grecia, lo que representaba un serio peligro de que al implantarse tan desmesurado recargo a los envíos de cereales y otras cargas, la Argentina adoptara medidas de represalia, y entonces, adios el negocio del tabaco!. Onassis no vaciló un momento. Se embarcó con destino a Grecia, y se las arregló para que el recargo no rigiera en el caso Argentino.

Todo esto sucedia en 1929 momentos en que además de su ciudadania argentina y a raiz del Tratado de Lausana, tambien obtuvo la nacionalidad griega como refugiado del Asia Menor. La cosa es que dado el predicamento que Onassis había adquirido entre la Comunidad griega de la Argentina, el gobierno de Atenas lo nombra Cónsul General de Grecia en Buenos Aires. Desde su flamante puesto de Cónsul, debía intervenir en el despacho de los barcos griegos que retornaban a Europa desde el puerto de Buenos Aires, a veces tres o cuatro barcos diarios. Esto no hizo mas que reavivar su fervíente inclinación por el mar. Con eI tabaco ya habia amasado una pequeña fortuna, pero veia cómo sus paisanos griegos ganaban dinero en abundancia con el transporte, entre otras cosas, del tabaco que él recibia de Grecia. Decidió hacerse armador, aunque mas no fuera que para emular a su ídolo don Alberto Dodero.

Armador bajo distintos pabellones

Dado el estado del negocio naviero en esos momentos, nada floreciente (salvo para los griegos), pensó que lo mejor era comprar cargueros de segunda mano a precios bajisimos, mantenerlos inactivos en amarre, y recuperar el momento en que los fletes se entonaran para hacer capote. Comenzó por comprar en Bienos Aires el carguero "María Protopapas", de 7.000 toneladas de porte bruto (TPB), que estaba semilhundido en el Rio de la Plata, lo hizo reacondicionar, pero al poco tiempo este barco se perdió frente a Montevideo a raíz de una furiosa tempestad.

Comprobó luego que el mercado del Río de la Plata no ofrecía muchas posibilidades para lo que tenia pensado, y entonces se metió en el "Graff Zeppelin" para ver qué podía pescar en Europa. Su padre ya habia muerto. Visitó varios países, entre ellos Suecia, a raíz de una recomendación que en tal sentido le hizo un amigo de Buenos Aires, que lo contactó con los directivos del astillero Gotaverken. Pero Onassis lo que queria eran naves de segunda mano, donde pudiera poner al máximo de potencia su capacidad levantina de regatear los precios. Lo de mandar a construir quedaría para otro momento. Se va a Londres, y alli se conecta con colosos griegos de !a talla de Stavros Livanos (ya se verá el grado de vinculación que los unirá a fines de 1946), Andre Embiricos y Emanuel Kulunkundis(3).

Llega a su conocimiento que el armador canadiense Canadian Steamship Company estaba atravesando graves apreturas financieras, al punto que tenia amarrados en el rio San Lorenzo diez cargueros, que iban de las 8.500 TPB a las 10.000 TPB, varios de la Primera Guerra Mundial y otros construidos en astilleros canadienses entre 1919 y1921. Los canadienses pretendían 30.000 dólares por barco, un precio bastante próximo al valor de chatarra vigente en Europa.

Esto era justamente lo que Onassis queria que se le pusiera a tiro, barcos de segunda mano, a precios bajísimos, en manos de un armador financieramente apremiado!. Se va de inmediato al Canadá, acompañado por un maquinista griego. Durante tres dias y bajo temperaturas de congelación, Onassis recorrió los diez barcos desdel as primeras horas del día hasta que no había más luz. Inspeccionó salas de máquinas y calderas, se arrastró sobre sus manos y rodillas a través de túneles de ejes y se metió en cuanto recoveco habia a bordo, no sin darse cuenta de la ansiedad con que lo miraban sus acompañantes canadienses. En el hotel, cada noche, volcaba en su cuaderno de anotaciones (esta será otra constante de su vida naviera, la célebre libretita con sus anotaciones en griego)cuanto había visto y hacía sus cálculos.

Al término del tercer día de aquel "tour de force" en el puente de navegación del "Canadian Miller", abruptamente les largó de sopetón a los canadienses que habia decidido quedarse con seis de los barcos pero a 20.000 dólares cada uno. Asi comenzaron unas negociaciones bastante arduas, en las que Onassis se movia realmente a gusto. Los canadienses, por otra parte, cayeron en la cuenta de que no habia nadie más en muchos kilómetros a la redonda que se interesara por aquellos barcos, y comenzaron a aflojar por dos de ellos a 20.000 dólares. A poco hicieron lo propio con otros dos, y al final capitularon con los dos úItimos. Onassis ya era armador.

Lo primero que hizo fue cambiarles el pabellón y los nombres a los dos primeros. La bandera que eligió fue la griega, y los nombres "Onassis Penélope" y "Onassis Sócrates", esto es, el nombre de sus padres. Luego de eso retorno a Buenos Aires, y procedió a instalar una oficina naviera a cuyo frente puso a su primo Nikolas Konialides. Y los barcos quedaron en Canadá, en sítuación de amarre, hasta que vinieran "fletes mejores". Acababa de hacer una inversion de 120.000 dólares, en la que no contó con la ayuda de nadie. EI tabaco le daba  para acometer aquella aventura.

Poco a poco los fletes, a partir de 1934, se van entonando y los barcos de Onassis comienzan a traficar entre Buenos Aires y Europa. Onassis se tragaba cuanta publicación habia en materia de fletes, cargas, precios de combustibles, seguros, tasas de arrendamiento de barcos etc. Lo que su memoria prodigiosa no alcanzaba a retener, pasaba a la célebre libretita en griego.

Estando Onassis en Londres, le llega la noticia desde el puerto de Rotterdam que en uno de sus barcos, arribado de Buenos Aires con un parcial a descargar allí, y continuar luego hacia Copenhague para descargar el resto, un tripulante ha tenido un ataque de apendicitis, de resultas del cual hubo que llevarlo al hospital local, y el cónsul griego allí destacado no quiere despachar al barco si previamente no se substituye aquella baja con otro tripulante de nacionalidad griega. Onassis telefonea al cónsul del cual era amigo antiguo, y además colega en su profesión consular, para pedirle que tenga un poco más de flexibilidad. El otro se niega, pero Onassis insiste una vez y otra hasta que lo que arranca de su colega es la promesa de que de inmediato consultaría con sus superiores.

 Así lo hace, y resulta que sus superiores son tan inflexibles como el. Onassis recibe aquella negativa muy fastidiado. El asunto le puede representar un buen "pico", no solamente por la demora en la entrega del resto de la carga en Dinamarca, sino también porque le problematizaba el próximo viaje para el cual ya tenía los "fixtures" cerrados. Esa noche en Londres estuvo trabajando como un endemoniado, llamando por teléfono a varios puntosdel mundo, despertando a gente sin tener en cuenta el huso horario de la víctima. A la mañana siguiente voló a Rotterdam e invitó al puntilloso cónsul a tomar una copa a bordo de subarco.

-"Amigo mio"- le dijo sobradoramente Onassis al cónsul, al tiempo que le entregaba un paquetito al momento de levantar su copa -está Ud. abordo de un barco panameño!''. El paquete contenia, cuidadosamente plegada, la bandera griega. No había dormido en 30 horas, "pero el placer de basurear a aquel burócrata valió la pena", le intimó a un amigo al contarle el episodio.

La bandera griega ya no le "convenia". Panamá era un"pabellón de conveniencia" como mandan los cánones(4)

El negocio de los buques tanques

Alla por 1936 se veía venir un crecimiento apreciable en la demanda de petróleo, no obstante que todavía el carbón seguia siendo la mayor fuente de energía del mundo. Onassis decidió que era cosa de meterse en el negocio de los buques tanques, que con el tiempo, sería la espina dorsal de su imperio naviero. Asimismo pensó que no era cosa de apenas poner en el mercado más buques tanques sino que éstos fueran de mayor tamaño, para abaratar el costo operativo. Normalmente, los buques tanques de la época no iban más allá de las 10.000 toneladas de porte bruto (TPB). Onassis quería, de entrada, aumentar esto en un 50%, es decir, llegar a 15.000 TPB.

Visto ésto retrospectivamente, no cabe otra cosa que sonreir cuando se tiene presente que a fines de la década del 70 existían varios monstruos de más de 500.000 TPB, de los cuales varios de ellos, al promediar la década del 80, han sido desguazados por antieconómicos!. Onassis no se ha olvidado de aquel astillero sueco donde tan bien lo atendieron pocos años atrás, gracias a su amigo Gustav Sandstrom, residente en Buenos Aires. En el astillero Gotaverken, su director general, Ernest Heden, escucha lo que Onassis pretende: un petrolero de 15.000 TPB. Heden consideró factible la cosa, pero estimó que este barco saldría no menos de 800.000 dólares, cuando por ese precio podía construirle dos unidades de 9.000 TPB cada una. Onassis insistió en el barco grande. Luego de arduas negociaciones llegaron a un acuerdo.

Se firma el contrato en Gotemburgo .El precio quedó fijado en 800.000 dólares, de lo cual la cuarta parte se pagaría en tres cuotas durante la construcción, y el resto a diez años de plazo con un interés del 4,5% anual. El barco Ilevaría el nombre de "Ariston", y enarbolaria la bandera sueca.
Ahora habia que conseguirle trabajo a este barco, para lo cual lo indicado era ir a los Estados Unidos. Sacó pasaje en el "Hindemburg" pero tuvo que cancelarlo. Fue el viaje que terminaría en tragedia en territorio norteamericano en 1937. Finalmente, consigue "chartear" el "Ariston" a la Tidewater, la empresa petrolera del ya legendario Paul Getty, para transportar crudo desde California a Japón. En junio de 1938, el "Ariston" fue botado y para fines de ese mismo año entraba en actividad (5).

Alentado por el éxito de su negociación con la Tidewater, Onassis le rencarga a Gotaverken otros dos buques tanques algo mayores. Así como el "Ariston" le salió 160.000 libras el "Aristophanes" (que debia llevar bandera noruega) le costaría 165.000 libras y el "Buenos Aires" (que debía llevar bandera argentina) 170.000 libras.

Onassis hizo el viaje inaugural en el "Ariston" desde Suecia a San Francisco -Vía canal de Panamá- con algunos familiares y amigos personales. Las comodidades de a bordo eran verdaderamente deslumbrantes para la época, sobre todo para la tripulación.Y qué decir de la proverbial "ownerscabin", un departamento de Iujo instalado por todo lo alto...

Las cosas caminaban para aquel vital greco-argentino. Con el "Ariston" ya trabajando para la Tidewater y las otras dos construcciones en marcha en Gotaverken, aparte de sus cargueros operando activamente, decidió retornar a Buenos Aires(6) 

1 - Inicios 2 - Guerra. la gran oportunidad 3 - Entre NY y BsAs.
4 - Ballenero Pirata 5 - La conexion árabe 6 - Conflicto Judicial en USA
7 - Cima y Final 8 - Notas