Historia y Arqueología Marítima  HOME

SALVATAJE DEL "SAN LUIS"

Articulo publicado en NotiELMA.

EL AFORTUNADO SALVATAJE QUE HIZO EN MARES DE LA CHINA LA TRIPULACIÓN DEL BUQUE "SAN LUIS" DE ELMA

Los marinos argentinos demostraron su elevada capacitación profesional y un arraigado espíritu de solidaridad humana. A bordo del "San Luis" (corresponsalía Notielma).

Estamos amarrados en el puerto brasileño de Santos. A bordo del "'San Luis", de la flota de "ELMA", que superó los 130 días de navegación en un viaje a Oriente. Sus 33 tripulantes esperan estar en Buenos Aires antes de Navidad.

El "San Luis", además de batir un récord de transporte de carga de Oriente, cumplió el sagrado deber del mar: rescatar 16 náufragos del buque "Hoi On" de bandera panameña, que se hundió en el Mar de la China el tres de noviembre último.

Desde el capitán, José Ignacio Aráoz, hasta el aprendiz de marinero Raúl Retamar, están de acuerdo que no hubo hazaña sino un elemental cumplimiento de la ley del mar.

Esta crónica no hubiera sido posible sin la colaboración de los electricistas Aldo Sguazzini y Osvaldo Mania, pues en su camarote establecimos no solo la redacción, sino que se revelaron como eximios fotógrafos que documentaron "el presente" (esta jornada en el puerto de Santos) sino "el pasado" (aquella madrugada en el Mar de la China) donde 16 marineros de ojos oblicuos con el alma del navegante salvaron sus vidas.

La máquina de fotografiar y el laboratorio están montado aquí. La de escribir es la del jefe de cubierta Carlos Ratti. En fin. Ya estamos en familia luego de haber comido un bife asado por el primer cocinero Antonio Gutiérrez y servido primorosamente por Aldo Reinoso.

Testimonio: un salvavidas del "Hoi On", colocado en la sala de máquinas del "San Luis", por los náufragos de aquél, como recuerdo del episodio.

El clima lo pone Albino Lorenzo, el contramaestre que nació en Galicia, que vio jugar al San Lorenzo del 46 en La Coruña, pero que hace 20 años navega en "ELMA". Nos introduce en la escena el capitán José Aráoz —el "Chango"— un tucumano veterano navegador y amante de los pájaros que se solazan en la cubierta.
Ya estamos en la camareta del capitán, listos para la historia con una rueda que integran el jefe de máquinas, Juan Ponce, el médico Carlos Nádale, debutante en el mar aunque con más de 15 años en el sanatorio de "ELMA", el jefe de cubierta Carlos Ratti, los oficiales Ariel Yustinc y Jorge A. Fernández, los maquinistas Paul von Bohmer y Juan Gerbeiro, el jefe de comisaría Fernández Basavilbaso y el jefe de radio Miguel Erginos.

EL NAUFRAGIO

Comienza el relato de lo acontecido. "Por la Ley Marítima hay dos períodos de silencio cada hora", comienza interiorizándonos el jefe de radio."A las 8.45 de la noche del 3 de noviembre, dentro del período de silencio escuché el primer llamado de urgencia. Puse toda mi atención. Minutos después se produjo el segundo llamado. Era dramático. El 'Hoi On' se estaba hundiendo. Dieron la posición. Estábamos a ocho horas siguiendo nuestro rumbo", agrega el operador. "El capitán Aráoz puso a la tripulación en estado de alerta y colocó la nave a la máxima velocidad.

Ultima foto del Hoi On en Hong Kong, del cual zarpo para naufragar muy poco después en el mar de la China

"Habíamos salido de Hong Kong rumbo a Singapur cuando se produjo el llamado. Quiero que aclaren que aquí nadie tomó la empresa como una cosa fuera de lo normal. Es una obligación. Hoy por mí, mañana por ti", comenta Aráoz. "El San Luis se mantuvo en contacto con Hong Kong. Había ocho buques en la búsqueda de los náufragos".

"A las cuatro de la mañana estábamos en el lugar. Era una noche de luna llena que dificultaba la visibilidad, sobre todo por el reflejo de la luna en el mar. De pronto vimos una bengala. No dudamos. Tuvimos suerte. Era el primer rastreo que hacíamos una vez en el derrotero marcado por los náufragos", dice el oficial Yustine.

El capitán Aráoz agrega que existía un mar de fondo que hizo difícil al rescate. "En su desesperación ellos no escuchaban nuestra alerta para que aguardaran, y se abalanzaban a las escaleras de gato. Al fin pudimos variar el rumbo y colocarlo donde era más factible el rescate. Así fueron subiendo uno a uno. El capitán tenía una lesión en la pierna y debió ser ayudado por el contramaestre Lorenzo", relata el capitán.

"La hora exacta eran las 4.05, porque miré el reloj cuando le di la mano al primer náufrago", dijo el electricista Mania. El médico Carlos Nádale nos agregó que el estado de los náufragos era bueno en razón de que habían estado sólo ocho horas en el bote y no presentaban síntomas de deshidratación. "Él capitán presentaba una lesión en la pierna derecha que presumíamos podría ser fractura, pero que luego resultó un hematoma producto de su lucha para evitar el naufragio del barco", agregó el médico.

"El capitán del 'Hoi On' fue ubicado en la cabina de un oficial y se le aplicaron paños en la parte lesionada. Por suerte reaccionó bien y constatamos que no tenía fractura", dijo el doctor Nádale .

La situación ha sido superada y ya repuestos de los difíciles momentos que les tocó vivir, tripulantes del "Hoi On" en amena reunión de camaradería con muchachos de nuestro "San Luis".

Los relatos indican que los oficiales rescatados eran chinos de Hong Kong con documentos británicos por tratarse de una colonia y los marineros indonesios. "Su comportamiento en los cuatro días (pie estuvieron a bordo hasta que los desembarcamos en Singapur fue ejemplar. Era gente muy educada y sumamente higiénica. Nos emocionó su reconocimiento y también no olvidaremos el momento en que nos despedimos de ellos", comentó el capitán. En Singapur la empresa armadora regaló al buque dos relojes de pared de cuarzo que serán conservados a bordo.

SOLIDARIDAD

Las anécdotas sobre el hecho se multiplican. La tripulación argentina dio toda su ropa a los náufragos. Camisas, zapatillas, camisetas, pantalones, "Ellos nos respondieron con una camaradería que desde hoy integra mis mejores recuerdos de mar", nos dice Sguazzini, el jefe de electricistas que navega hace 19 años.

El San Luis había escrito una página en la enorme historia del mar. Lo hizo luego de haber soportado dos tifones en el Mar de la China que por dos veces hizo que debieran abandonar el puerto de Kobe para buscar resguardo en la bahía. "Quien no vivió un tifón en el mar no puede tener idea de lo que es un viento de 160 kilómetros. El agua entrando en las máquinas como si fuera lanzada por una manguera de bomberos", dice el jefe de máquinas Juan Ponce.

El"San Luis" se va de Santos. Escala en Montevideo. Luego, después de casi cinco meses de navegación, Buenos Aires, la familia, los amigos. Navidad. El sueño obsesionante de todos los que rodean esta máquina mientras escribimos la crónica.

Una imagen de la solidaridad de todos que alcanzó al capitán hasta el aprendiz de máquina, Claudio Maucieri. Carlos Videla, marinero, entregó a los náufragos los 12 calzoncillos que recién había comprado en Hong Kong. Se hizo verdad aquello que dio "hasta los calzoncillos.,."

El capitán del "Hoi On" y los restantes náufragos de ese buque suscribieron un salvavidas del mismo que, como recuerdo de su reconocimiento a la tripulacion del "San Luis", entregaron al comandante de la nave de ELMA.

El 1er electricista Aldo R. Sguazzini y el 2º electricista Osvaldo J. Mania, que documentaron el rescate y posibilitaron a NotiELMA ilustrar esta nota, junto con Aldo R. Aráoz.

 

 

Este sitio es publicado por Carlos Mey -  - Martínez - Argentina

Direccion de e-mail: histarmar@fibertel.com.ar