Historia y Arqueología Marítima

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Una entrevista al primero de nuestros

GAUCHOS AL TIMON

Cap. Francisco José Stella

Esta entrevista apareció en la Revista NotiElma

Por aquella época, nos dice el capitán Stella, un periódico de habla inglesa, en forma peyorativa se refirió a los "gauchos al timón", señalando como un hecho negativo el que los argentinos tuvieran la responsabilidad de armar y operar una línea de navegación mercante como la que había instrumentado el Gobierno Nacional.
Al poco tiempo la prensa en castellano tomó aquella frase despectiva con verdadero cariño y hoy día "los gauchos al timón", son una realidad que lleva la Bandera Nacional a los puertos de todos los países que quieren comerciar con el nuestro y defienden los intereses marítimos argentinos.

El capitán de ultramar Francisco José Stella, tiene para si el preciado título de haber sido el primer "gaucho al timón" que salió de nuestro país para conquistar.el respeto en todos los puertos del exterior ...

Rio Dulce

Con miles de millas navegadas y una excepcional foja de servicios en la empresa, el capitán de ultramar Francisco José Stella ostenta una distinción única, que satisface sus virtudes de argentino cabal y de hombre de mar: fue el comandante del primer buque mercante argentino, que zarpó del puerto local durante la Segunda Guerra Mundial iniciando las operaciones de la por entonces Flota Mercante del Estado, precursora directa de ELMA. Su ejemplo, sus anécdotas, sus experiencias son un aporte a las nuevas generaciones de la empresa, por lo que los integrantes de NOTIELMA lo entrevistamos para conversar sobre aquellas primeras navegaciones.

Hijo del ingeniero naval Humberto Stella, abrevó sus primeras lecciones del arte del mar junto a su hermano Ángel, comandante de mercantes que iban por la costa sur y primer práctico de Mar del Plata. El historial de la familia se nutre con el aporte hecho por su hijo, también marino mercante. Aquel aprendizaje lo hacía el capitán Stella al tiempo que realizaba sus estudios en la Escuela Nacional de Náutica, que hoy, justicieramente, lleva el nombre de Manuel Belgrano, su creador.

Por aquel tiempo los estudios eran de tres años y un cuarto que debía hacerse embarcado. Al egresar del instituto entró en la Compañía Astra y realizó navegaciones por puertos del Pacífico, en particular Perú y Colombia, y a Bélgica. Pero, además, en una ocasión debieron viajar a las islas Georgias del Sur para abastecer a las flotas pesqueras y balleneras que operaban en la zona.

LA CREACIÓN DE LA FLOTA
Eran los tiempos de la Segunda Guerra Mundial y la Argentina, tradicional abastecedor de alimentos, no tenía bodegas propias para llevar sus cargas a los mercados compradores. Debido a las condiciones de la conflagración, en los puertos argentinos había buques italianos, franceses, daneses y alemanes que no podían zarpar debido al peligro de ser interceptados por la Flota Inglesa.

Rio Dulce

El Gobierno Nacional se abocó al estudio de la situación y decidió poner en vigencia el denominado Plan Sunmer Welles —por su creador, el secretario de Estado de los Estados Unidos— que aconsejaba que, mediante tratado, los buques de las potencias del eje fueran operados por los países en los que estaban surtos e inmovilizados, para poder mantener el abastecimiento a los aliados.

Estados Unidos aún no estaba en guerra pero eran notorias sus inclinaciones por Gran Bretaña y la Unión Soviética, y su enfrentamiento con Alemania e Italia. El Poder Ejecutivo dictó el decreto dando lugar a la creación de la Flota Mercante Argentina para resolver la difícil situación, ya que en el país el armamento privado no ensayaba operaciones de ultramar, a pesar de ser un gran abastecedor de alimentos, y por lo tanto requerir una gran capacidad de bodegas para el transporte.

Así las cosas, un grupo de argentinos, de los que el capitán Stella recuerda al almirante Stewart, a los capitanes de la Armada Argentina Ángel Rodríguez, Asconapé y Grieben, a los señores Manuel González, José De Vita y Alfredo Capagli y a él mismo, que trabajaron en los pasos previos a la creación del organismo.

EL PRIMER VIAJE
Después de su designación para comandar el "Río Dulce" que bajo bandera italiana se llamaba "Capo Rosa" el capitán Stella tuvo la grata sorpresa de recibir, cuatro días antes de su zarpada, la visita del director administrador de la Flota, almirante Stewart, quien quería interiorizarse sobre las necesidades y su estado para la navegación.

Eran momentos de decisiones, de grandes y rápidas decisiones. Piénsese que el 25 de agosto de 1941 se firmó el tratado con Italia por el cual la Argentina se hacía cargo de los 16 buques. El 7 de setiembre siguiente se izó el pabellón nacional y el 16 de octubre se firmó el decreto creando la Flota Mercante del Estado Argentino y zarpaba el "Río Dulce" comandado por el capitán Stella, rumbo a El Callao y otros puertos del Pacífico. En menos de dos meses estuvo en pie nuestra primera flota mercante, con sus tripulaciones listas para la tarea.

Dos tripulantes terminan de pintar la Bandera Nacional a estribor del "Rio Dulce", durante la navegación por el estrecho de Magallanes, en el viaje inaugural bajo pabellón argentino, con destino a El Callao llevando a bordo trigo para el Perú. Con la premura del caso se iniciaron los viajes de la entonces Flota Mercante del Estado Argentino y el buque salió en condiciones, pero debió concluir algunos detalles, como éste, durante el viaje

Pero no todo se pudo hacer adecuadamente, por eso nos señala sonriendo nuestro entrevistado, debimos seguir haciendo y terminando algunos de los trabajos que no se completaron antes de la zarpada. Tal, por ejemplo, el pintar bien grande sobre ambas bandas, la bandera argentina, lo mismo que en la chimenea, que en aquella época eran de uso obligado y no casi decorativo como en la actualidad. De su galera de recuerdos el capitán Stella extrae una anécdota singular. Debido a que se debió salir con sumo apuro hubo que terminal de pintar en navegación y asi, en la navegación por el Estrecho de Magallanes, se concluyó la operación.

El primer arribo de un buque mercante con bandera nacional a un puerto del exterior el "Río Dulce" en el Callao, Perú, donde descargó trigo que había embarcado en Ingeniero White, Buenos Aires, primera escala del viaje iniciado en Buenos Aires
 

PELIGRO DE GUERRA
El "Río Dulce", que había cargado granos en Bahía Blanca amarró al puerto de El Callao durante los primeros días de noviembre de 1941 y el capitán Stella acompañado por oficiales del buque, rindió el 10º homenaje a Miguel Grau, el héroe peruano muerto a bordo del "Huáscar", hundido durante la guerra del Pacífico, en Angamios, hecho que los diarios limeños destacaron.

Algo más que se desliza en la conversación. Tal fue el apuro por salir que desde el comandante del "Río Dulce" al último marinero, integraron una tripulación que... ¡no sabían cuánto iban a ganar! Sin embargo recibieron el premio Estímulo, otorgado por la empresa por haber sido el segundo buque mejor conservado y económico de los que integraban la Flota.

Después de la escala en El Callao y en otro puerto peruano el "Río Dulce" se dirigió a Nueva York, para lo cual debió pasar por el Canal de Panamá. El 4 de diciembre llegaron al puerto sobre el Pacífico, que encontraron totalmente cerrado por disposiciones de las autoridades de la Zona del Canal, que al parecer, aguardaban un ataque japonés. Ninguna señal, ninguna respuesta, nada. El comandante ordena avanzar con cuidado y repentinamente una advertencia ¡peligro! . El capitán Stella ordenó de inmediato anclar y esperar novedades.

Tres días después se producía el ataque japonés a Pearl Harbor y los Estados Unidos entraban en guerra contra las potencias del Eje. "Después de aquello nos ocurrió un hecho entre gracioso y serio, nos dice nuestro entrevistado. En un país al que arribamos llevando alimentos, nos recibió enfurecido un capitán de puerto que nos reclamó cómo era que no veníamos con escolta. Hubo que convencerlo de que no estábamos a favor de ninguna potencia, sino que manteníamos nuestra neutralidad. Al final, después de departir cordialmente sobre el particular y mostrarle la carga que eran alimentos precisamente para su país, el capitán de puerto fue cambiando su gesto adusto hasta convertirlo en una sonrisa".

LOS PRECURSORES
Es así, a grandes rasgos como se iniciaron las operaciones de nuestra empresa. Como el capitán Stella tiene muchos y muy buenos recuerdos NOTIELMA volverá a hablar con él y también lo hará con otros a quienes consideramos Los Precursores.

El Capitan Stella con la Plana Mayor del "Río Dulce" en aquel historico viaje inaugural.

 
 

Este sitio es publicado por Carlos Mey -  - Martínez - Argentina

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