Historia y Arqueología Marítima

 

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A BORDO DEL DIADEMA - Plan de desembarco inglés en el Río de la Plata. 8 de mayo de 1806

Fuente: Boletin del Centro Naval- N° 823  Autores José L. Alonso y Juan M. Peña

El doctor José Luis Alonso  es médico y conferencista.  El doctor Juan Manuel Peña es contador público. Ambos son Magister en Historia de la Guerra y han escrito artículos de investigación histórica en publicaciones nacionales y del exterior. Han realizado en coautoría el libro La Guerra Civil y sus Banderas 1936-1939, Editorial Agualarga, Madrid, España, 2004

Nota: los párrafos encodillados en castellano son textuales con respecto a la traducción realizada en el manuscrito original en idioma inglés.

La Marina Real inglesa, brazo ejecutor de los intereses comerciales de la corona británica, fue durante años la fuerza armada profesional más efectiva. Sus oficiales, tripulaciones y navíos llevaron a cabo el milagro de transformar a un pequeño país insular en el árbitro de los destinos de grandes masas de población y dueño de un gran imperio, que se prolongaría hasta más allá de la mitad del siglo XX.

El Almirantazgo británico había llegado ya al comenzar el siglo XVIII a contar con gran número de marinos profesionales de dilatada experiencia y fogueados en arriesgadas empresas, llevadas a cabo sobre las plazas fuertes y las costas de sus adversarios. Su práctica en la ejecución de desembarcos era reconocida y temida por sus adversarios; basta como ejemplo de ello las exitosas operaciones anfibias llevadas a cabo durante la guerra contra la monarquía francesa por la posesión de Canadá.

El lector, acostumbrado al estudio de las operaciones de desembarco por fuerzas militares durante las dos guerras mundiales del siglo XX y que alcanzaran su cenit durante la última de ellas, debe recordar que la situación en que se desempeñaban las flotas del siglo XIX era totalmente diferente: comunicaciones lentas con sus puertos de origen y difíciles entre los integrantes de las flotas, lo que para bien o para mal transformaba a los comandantes de los navíos en algo más que meros ejecutantes de órdenes superiores.

Los buques navegaban con avituallamientos limitados y dependientes de puntos de abastecimientos amigos, y a veces con escasa y otras con errónea información acerca de las características geográficas de las costas y territorios donde desembarcarían sus tropas.

Al releer las numerosas crónicas de la invasión británica de 1806 al Virreinato del Río de .la Plata, es dable hallar una exacta referencia de los mandos y fuerzas que la llevaron a cabo, así como de los navíos que las transportaron, llevándolas casi por azar hasta las costas de la ensenada de Barragán.

En el Archivo Histórico de Montevideo (ROU), hemos tenido la oportunidad de analizar las disposiciones generales efectuadas por el Comodoro Popham para el ataque al poder español en el Plata, destacándose entre las dificultades la falta de un conocimiento adecuado de las condiciones geográficas de la región a invadir. A bordo de la nave insignia inglesa, Diadema, el 8 de mayo de 1806, el Comandante de la escuadra inglesa, G. Home Popham, dicta disposiciones generales para la invasión del Virreinato del Río de la Plata y las hace conocer a los capitanes de sus navíos de guerra: el Reasonable, el Diomedes, el Narciso, el Ledo, el Occeano, el Triton, el Muanto, el Willington y el Ambulante.

El plan de operaciones examinado comienza aclarando que, a esa fecha, era “imposible el determinar con exactitud el modo de atacar las posiciones enemigas” y que se aguardaría a conocer más detalles a la llegada a la boca del río, pero que las órdenes generales que se describían permitirían aprovechar el tiempo y facilitar la ejecución de la decisión definitiva, que se realizaría al llegar a destino.

Así comienza estableciendo que el navío Reasonable sería el que debía dirigir el desembarco de tropas y pertrechos, que eran llevados a bordo de los barcos de transporte. El Diadema, llegado el momento de comenzar el operativo, izaría una bandera de color blanco con la cruz en rojo, que no es otra que la inglesa a nuestro juicio. Escribe Popham: “Cuando se largue esta bandera a bordo del Diadema los buques de guerra deberán enviar sus tropas al Reasonable, como queda previamente dispuesto, y los transportes se prepararán para desembarcar las suyas, según el plan ya mencionado, y esperar las órdenes del Reasonable, para saber el buque a cuyo costado se debe reunir”.

También indica Popham en esas instrucciones que, durante el primer desembarco, el Reasonable debe enviar a tierra un cañón de 0,6, y da asimismo claras órdenes del número de tropas a ser enviadas a tierra, según el siguiente orden: del Diadema y del Diomedes se mandarían 80 hombres de cada uno, otros 50 hombres provendrían del Narciso, 60 del Occeano, 60 del Triton, 50 del Muanto, 50 de los botes del Willington y 90 de los botes del Ambulante. Toda esta tropa pertenecía al Regimiento 71, al que se agregaban 60 Artilleros del Rey, totalizando así 580 hombres para proceder al proyectado desembarco.

Todos ellos, más el cañón, una vez en tierra, serían comandados por el Capitan Rowley quien dirigía el orden de llegada del resto de la tropa, según lo fuese disponiendo el Brigadier General William C. Beresford.

Vemos así que la responsabilidad del transporte y la llegada al punto de desembarco de las fuerzas era atributo de la marina real, mientras que el logro de establecer y profundizar la proyectada cabeza de playa pasaba a estar bajo el mando operativo del ejército. Esta división de roles será una constante en los grandes desembarcos que tuvieron lugar mucho tiempo después, en la Segunda Guerra Mundial.

El manuscrito inglés de Popham da también precisas instrucciones a los buques Ledo, Narciso, Diomedes y Diadema para atacar a Montevideo, dejando al criterio de sus comandantes el acercarse lo suficiente, haciendo marcado hincapié en que siempre deberían moverse en aguas con una profundidad de “media braza” más que el calado propio. Y que el navío que encabece el ataque no deberá nunca cruzar la boca del puerto, sino proceder a fondear frente a la parte occidental de la ciudad, mientras que los otros navíos se ubicarían en línea con la distancia suficiente entre ellos para favorecer las maniobras.

El no conocer el estado de navegabilidad del río y de las defensas del estuario, obligó a que el mando inglés no pudiese precisar el lugar del proyectado ataque, por lo que Popham aclara que, frente a estas dudas, a la fecha de escribirse el mismo, no puede establecer un plan más exacto de la operación, hasta la llegada al Río de la Plata, aunque imagina cuatro escenarios posibles:

Plan 1 Ataque de las fortificaciones de Montevideo y desembarco de las fuerzas según plan,  en Punta Brava.

En este caso, se procedería a cumplir con lo planificado en las disposiciones generales por los navíos ya mencionados. El manuscrito hace referencia a una carta náutica (desgraciadamente perdida) en la que se señalan ambas orillas de la punta donde se proyectaba desembarcar, haciendo expresa salvedad que sería solo el Capitán Rowley quien decidiría, llegado el momento, el punto de desembarco, por no contar el mando naval con los datos ciertos sobre las características de la costa a invadir.

Plan 2 Popham, en sus disposiciones generales, plantea la posibilidad de desembarcar en el puerto mismo de Montevideo, según las noticias que se obtuvieran al arribar.

En esta situación el ataque se llevaría a cabo con la protección de los fuegos de las fragatas y así el Ledo y el Narciso deberían penetrar en el puerto para cubrir con sus disparos la llegada de las tropas a tierra, mientras que el Diomedes, el Diadema y el Reasonable fondearían con la disposición ya enunciada, pero en el caso de tener que optar por este plan de ataque las tropas a desembarcar se reunirían al lado del Narciso, y al llegar a tierra estarían al mando del Capitán Donelly.

Plan 3 Desembarcar tropas al este de la ciudad de Montevideo.

En caso de no poder aproximarse las fuerzas navales, por falta de calado suficiente, a Montevideo, el desembarco se realizaría al oriente de la misma, debiendo el Diadema fijar “el menor ancladero”, y los restantes navíos, realizar los “mayores esfuerzos” para lograr la llegada a tierra de las tropas y artilleros designados. Popham continúa advirtiendo que si se adopta este plan, el lugar elegido para proceder a desembarcar deberá poder brindar la posesión del río Santa Lucía, al oeste de la Ciudad, o de las “balizas inmediatas a los ríos Pando y Melchor al abrigo de la isla de las Flores”.

Plan 4 Avanzar sobre la parte sur del río y llegar a la Ensenada de Barragán, y de allí a Buenos Aires.

Si hubiera que aplicar este cuarto plan se aclara que, enfrentado el mando inglés a esta eventualidad, las disposiciones finales se tomarían en el río y según las “notas y conocimientos” que se obtuvieran, sobre “la navegabilidad de aquellos parajes” y las características de sus costas.

Para la ejecución de cualquiera de estos cuatro puntos existía una bandera de cuatro rectángulos iguales: los superiores azul al asta y amarillo al batiente; los inferiores blanco al asta y rojo al batiente. El número que se pusiera a esta bandera indicaría uno de los cuatro planes a realizar. “Por ejemplo: si el N° 1 se largara con dicha bandera cuarteada se verificará el ataque según el 1er modo, en cuyo caso, todos los buques se prepararán para operar con arreglo a aquella disposición”.

Siguiendo con las disposiciones generales, se recalca la importancia que los maestres de los buques de transporte deberían dar a sus botes, teniéndolos en el mejor estado, y las pautas para ser utilizados al recibir la señal a concurrir, procediendo entonces a ponerlos en el agua. El plan de ataque inglés da exacta cuenta de las señales a utilizar durante el operativo.

Una bandera ajedrezada de colores amarillos y azules recibiría el nombre de “bandera de reunión” y marcaría al punto de convergencia de las tropas a desembarcar.

El punto elegido finalmente para esto sería informado a toda la flota mediante una bandera que se izaría por debajo de “la bandera de reunión”.

Para este efecto se establecieron diez presuntos puntos de desembarco según las circunstancias  del momento.El último de los presuntos puntos de ataque no figura planificado ni describe las fuerzas a actuar en ese caso.

Para mayor claridad, el manuscrito de Popham señala un ejemplo que transcribimos:

“Si el gallardete distintivo del navío Willington se largase con esa bandera de reunión y la Nº 9, es indicante que el buque vaya a la Ensenada de Barragán”. Estas diez banderas, salvo la N° 5, corresponden al Código de Señales de Nelson, con la aclaración de que la 6 puede tener los colores invertidos y la 9 y la 10, en el manuscrito, aparecen con los colores blanco y negro, cuando en realidad, en el código mencionado, la 9 es amarilla y azul por mitades y la l0 es blanca y azul cortada en diagonal. Es posible que éstos sean errores del manuscrito, pero no hay forma de saberlo.

Finalizan las disposiciones generales de Popham refiriéndose al navío Encounter, al cual no se le había asignado ningún servicio, decidiendo que su destino sería fijado al recibir ulteriores noticias, pero que podría indicársele atacar las lanchas cañoneras del enemigo o dirigirse al puerto de Colonia, para proceder a interceptar las comunicaciones con Buenos Aires y Montevideo.

El 9 de mayo el navío Narciso capturó un barco español de bandera portuguesa con correo para España, obteniendo Popham la concurrencia del piloto escocés de la nave capturada, que a bordo del Diadema ayudaría en la navegación. También pudo el marino inglés obtener noticias del envío de tropas, con el fin de reforzar la plaza, desde Buenos Aires hacia Montevideo, con lo que la primera quedaba indefensa. También fue una noticia importante el enterarse de la llegada a Buenos Aires del tesoro real, proveniente del interior. El 13 de junio de 1806 toda la flota inglesa se reunió en las cercanías de Montevideo, y a bordo del Diadema se llevó a cabo una reunión de mandos para decidir el plan a seguir.

Beresford estaba a favor de un ataque sobre la ciudad de la Banda Oriental, con el objeto de hacer de ella la base de la futura conquista del Virreinato, utilizando sus defensas para repeler cualquier ataque español mientras esperaba la llegada de refuerzos.

Popham, acompañado de su prestigio en otras operaciones de desembarco, hizo prevalecer su opinión, que se inclinaba decididamente en atacar la capital del Virreinato, justificando su plan en la urgente necesidad de obtener abastecimiento sin tener que enfrentarse a un asedio, a la indefensión de Buenos Aires así como a la importancia de ésta por ser asiento del gobierno español.

El 25 de junio la flota inglesa fondeó frente a Quilmes y, según el plan previsto, las tropas desembarcaron sin oposición a las cuatro de la tarde del 27 de junio de 1806. Beresford, bajo intensa lluvia, ocupó el fuerte y otros puntos estratégicos de la ciudad virreinal dando comienzo a otra etapa histórica en el Río de la Plata, donde nadie imaginaba que vasallos criollos y españoles pondrían fin al plan de conquista.

Como se desprende de la lectura del plan de desembarco, el comportamiento y protagonismo de las poblaciones a sojuzgar fue ignorado al establecerse las previsiones inglesas, ignorancia que se demostraría fatal para las ambiciones de la corona británica. n

BIBLIOGRAFÍA

n Archivo General de la Nación. República Oriental del Uruguay. Fondo del ex Museo Histórico 1805-1807. Carpeta de Documentos.

n Archivo General de la Nación. República Argentina.

n División Colonia, Sección Gobierno. Pérdida y reconquista de Buenos Aires 1806-1809. Borrador manuscrito. Documentos varios.

n Ídem anterior. Invasiones Inglesas 1806. Montevideo (68) Original manuscrito.

n Ídem anterior. Gobierno Colonial. Correspondencia Sobremonte con los Ministros de la Corona 1806. Borrador manuscrito.

n Universidad de Córdoba. Biblioteca de la Sala de las Comisiones del Rectorado. Libro de datos históricos. Tomo 1, pág. 244.

n Las Invasiones Inglesas en el Río de la Plata, por Carlos Roberts, Peuser, Bs. As., 1938.

n Navío Diadema. En el mar a 8 de mayo de 1806. Instrucciones Generales. Copia manuscrita. Museo Colonial e Histórico de la Provincia de Buenos Aires. Luján.

n Archivo General de la Nación. Montevideo. República Oriental del Uruguay. Fondo del ex Museo de Historia. Año 1805-1807. Carpeta de documentos. Original manuscrito.

  

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