Historia y Arqueologia Marítima  HOME

ARMADA URUGUAYA  - SUS BUQUES, HISTORIA Y AVIACION NAVAL

Basado en el sitio web de la Marina Uruguaya, datos de  la web y Jane´s.Mastiles en el Plata, Federcico G. Merino / Armada Nacional, Estudio Historico Bigrafico, H. Martinez Montero, Armada Nacional a Traves del Tiempo, Gob ROU/ Marinas Mercante y de Pesca del uruguay, H. Martinez Montero y otros.

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Buques  de la Armada Uruguaya Aviacion Naval Uruguaya Aviones de la Av.Nav Uruguaya
Indice de articulos publicados de la Academia Uruguaya de Historia Maritima y Fluvial.    

El destino Marítimo

El mar fue la vía de enlace entre dos mundos de culturas diferentes. Visionarios navegantes españoles y portugueses rivalizaron en la ciencia náutica que en arriesgados derroteros amplió los reducidos horizontes. Dicha rivalidad se prolongó en el dominio de los territorios cuya posesión se preveía como fundamental.

Creado Montevideo como puesto militar en 1724, y recibido el primer contingente población en 1726, su estratégico enclave geográfico fue factor decisivo en su elección como Apostadero 50 años más tarde.

Así, la ciudad fundada por Zabala y cuya bahía se había utilizado como seguro fondeadero durante muchos años, fue elegida naturalmente como la mejor alternativa para establecer la sede del Apostadero del Atlántico Sur, necesaria respuesta a la amenaza inglesa de ocupación de ciertas tierras coloniales, particularmente en las altas latitudes del Atlántico. Una Real disposición del 9 de agosto de 1776, dispone la permanencia continua de dos fragatas de guerra en Montevideo, las que serán relevadas al cabo de dos años por otras dos y así sucesivamente.

Esta inicial y elemental organización irá evolucionado con el tiempo, transformando a Montevideo en una verdadera base naval, incorporándosele servicios de almacenes, arsenal, hospital y aumentando paulatinamente su dotación de naves. En 1810, la Corona disponía en Montevideo de una fuerza naval de 12 buques.

Desde este Apostadero, se vigilaban las tierras americanas, codiciadas por distintas potencias que buscaban en este mundo virgen sus múltiples y diferentes riquezas potenciales. Su jurisdicción abarcó toda la Cuenca del Plata y el Atlántico Sur, incluyéndose las Islas Malvinas, las que eran aprovisionadas y protegidas por buques aquí basados. Mediante el Tratado de San Ildefonso se amplían sus responsabilidades incluyéndose las islas de Annobón y Fernando Po.

Paralelamente al incremento de su potencia militar, Montevideo fue favorecido por Ordenanzas Reales complementarias, tales como la designación de única vía de salida de productos agropecuarios; recalada obligatoria de todas las naves en viaje del Callao a un Puerto Peninsular, o en travesía inversa; puerto terminal para carga y última escala para el servicio de correspondencia desde España.

Estos beneficios, a los que se agregó el Reglamento de Libre Comercio, redituaron en un importante crecimiento comercial, que se fue acentuando con el correr de los años, imponiendo su supremacía en el Plata.

A pesar de su fama de "infierno de los marinos", las aguas del río "grande como mar", fueron disputadas por las mas poderosas flotas europeas, conscientes de la importancia de su dominio, y Montevideo, como Fuerte militar, Apostadero y sobre todo como puerto, promovió el crecimiento de una ciudad cuyo destino marítimo estaba sellado.

Artigas y el mar

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El grito de libertad resuena en toda América.El ideario Artiguista marca el rumbo patriota.

La preclara visión del Prócer hacia los asuntos marítimos queda de manifiesto en las siguientes seis medidas:defensa de la autonomía de los puertos provinciales, creación de una marina mercante fluvial, organización de una escuadrilla fluvial, establecimiento de la guerra de corso, apertura de los ríos interiores al comercio y navegación internacionales y promulgación del Reglamento Aduanero.

Mas allá de que tales medidas constituyen por si mismas actos concretos de soberanía, queda clara la visión y decisión  de Artigas de utilizar los elementos del Poder Marítimo para alcanzar sus objetivos políticos y militares.Las manifestaciones particulares sobre la escuadrilla fluvial, con el objetivo de combatir Buenos Aires, y la guerra de corso, para enfrentar a los portugueses y españoles, son las medidas específicamente navales tomadas por el Prócer.

Las escuadrillas de buques menores, a fuerza de su aguerrido coraje, logran en desparejas luchas controlar el Paraná, donde el irlandés don Pedro Campbell, nombrado por el Jefe de los Orientales como el primer Comandante General de la Marina, se impone a las organizadas fuerzas bonaerenses.

Por otro lado, el corso, medio legítimo de hacer la guerra y universalmente reconocido es utilizado por Artigas contra las potencias europeas de España y Portugal, implantado en primera instancia en aguas de la República y alcanzando luego océanos y mares lejanos.Era el corso sin duda, para las naciones con recursos limitados, el mejor medio para llevar la lucha al mar.

Las campañas de los Corsarios fueron asombrosas.Alrededor de 50 goletas y bergantines corsarios con inspirados nombres, entre otros "República Oriental", "Fortuna", "Valiente", "Temerario", "Intrépido", apresaron más de 200 buques enemigos frente a las costas de Brasil, Africa, las Antillas, Madagascar, España y Portugal, patentizado el hecho de que "Jamás un Corsario arrió su bandera y jamás un Capitán Corsario Artiguista, aún cañoneado o con su velamen deshecho entregó su barco".

Esto representó el nacimiento de una Marina que llevó por primera vez a que nuestro País fuera reconocido internacionalmente y también a que el pabellón tricolor de Artigas identificara a los corsarios, los que continuarían su accionar aún después de que el prócer Oriental hubiera sido desplazado del complicado panorama político regional.

En base a lo expuesto es que la fecha de la Patente de Presa más antigua, 15 de noviembre de 1817, firmada por Artigas en su campamento de Purificación, es asumida por la Institución como creación de la Armada Nacional. 

La Independencia

Haga click para ver la foto ampliadaLa gesta de la Cruzada Libertadora, la organización de un flota de lanchones para el pasaje de pertrechos desde la vecina orilla, los esfuerzos de la escuadrilla de la laguna Merín, que se conjugan con las operaciones de las tropas republicanas, son factores que colaboran a que la ocupación brasileña se vuelva insostenible, culminando el proceso en la "Convención Preliminar de Paz"

Luego de ser izado en la Ciudadela el 1º de enero de 1829 el recién creado Pabellón Nacional, el Coronel Pablo Zufriategui es nombrado Capitán General de Puertos, la más alta autoridad de la Marina del naciente Estado Oriental.

En marzo del mismo año el Poder Ejecutivo provisorio eleva a consideración de la Asamblea General dos proyectos de Ley. Mediante el primero se pretendía incorporar orgánicamente al Estado una Fuerza Naval compuesta por un bergantín y tres goletas de guerra, con el objetivo de brindar seguridad a nuestras costas y proteger nuestro comercio marítimo. A Través del segundo se establecían aspectos financieros tales como sueldos y compensaciones especiales para oficiales y personal de tropa embarcados.

Si bien no puede comprobarse la sanción favorable de estas leyes, se sabe que en 1829 se envió una fuerza naval al Río Uruguay para combatir el contrabando y que la República contó tempranamente con algunas naves armadas, mercantes arrendados y armados como se podía, que le permitieron hacer frente a las operaciones de guerra derivadas del marco político reinante.

En el mismo año, el Coronel Zufriategui redacta el Reglamento para el Puerto de Montevideo correspondiéndole también la gestión de aprobación del uniforme de Marina a ser usado en la ceremonia de la Jura de la Constitución, cubriendo el hasta entonces inexistente Reglamento respectivo para uso de la oficialidad naval.

En 1832, a bordo de la goleta "Aguila", el Coronel Zufriategui ejecuta el primer acto de soberanía a nuestras aguas, al alejar al buque sin bandera "Exquisit" que según informaciones estaba cometiendo actos de piratería en nuestras costas y cazando lobos clandestinamente.

El fin del período se enmarca en la rivalidad entre el General Rivera y el General Oribe, que desembocó posteriormente en el principal enfrentamiento de nuestra historia. Para esta ocasión, ambos caudillos realizan notorios esfuerzos para organizar sus respectivas escuadrillas, conscientes de la importancia estratégica del dominio de las aguas.  

Guerra Grande

_La Guerra Grande_chico.jpg (4649 bytes)La llamada Guerra Grande, verificada entre 1838 y 1851, no sólo comprometió a las flotas del Plata sino también a potencias europeas, convirtiéndose en un conflicto de índole internacional.

Tanto el Gobierno Nacional como el de Buenos Aires, tenían claro, aunque desde puntos de vista diferentes, la importancia que adquiriría la guerra en el mar.Las autoridades bonaerenses comprendieron fácilmente que solo someterían a Montevideo si lograban dominar sus aguas, mientras que el Gobierno Oriental apreció claramente que para defenderlo y mantenerlo libre era necesario  negar el mar enemigo y controlarlo con sus propios buques.

El año de 1841 es conocido como el de las Campañas del Plata.Con marcadas carencias al momento de conformar escuadras, las acciones se confiaron al empuje de hombres experimentados, los que marcaron con su carácter las alternativas de lucha.

La Flota Oriental, con la Corbeta "Sarandí" como principal representante, se enfrenta a la escuadra Argentina en tres encuentros, demostrándose una vez más la importancia estratégica del dominio de las vías fluviales y el mantener libre el puerto de Montevideo, clave en la difícil instancia.

La paz de octubre de 1851, con la fórmula "ni vencidos ni vencedores", llevaba el propósito del olvido de las diferencias y el de hermanar a los oponentes, en el que fue el más extenso conflicto de la historia del País.

Tras la guerra, el País entra en un período breve de paz. En especial ambiente político, el Gobierno ordena la entrega de la isla Martín García, ocupada por la Escuadrilla Oriental en setiembre de 1845, al Gobierno de Buenos Aires, cursando las directivas pertinentes al Comandante Timoteo Domínguez, Jefe Interino de la Isla. Dando cumplimiento a la orden, el Comandante troncha el mástil en el cual la enseña estaba izada y bajo la frase "La Bandera Oriental no se entrega ni se arría", se retira a Colonia.

En 1863 el Gobierno de la República da un importante paso en relación a la marina, al crear por ley la Escuela de Náutica. Si bien el País mantenía una fuerza naval de escasa significación, el objetivo principal era dotar de una base técnica capaz de organizar una marina militar más eficiente. Lamentablemente, el estallido de nuevos conflictos políticos, determinaría que dicha escuela dejara de funcionar. Igual suerte tuvieron iniciativas similares desde el año 1817.

 

Este sitio es publicado por Carlos Mey -  Martínez - Argentina