Historia y Arqueologia Marítima

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OPERACIONES NAVALES EN LA GUERRA CIVIL PARAGUAYA de 1922-23

 

  Adrian J. English

Al estallar la Guerra Civil la Armada paraguaya consistía en el cañonero ADOLFO RIQUELME de 150 toneladas (en realidad, un yate armado montando dos cañones Vickers de 76 mm y dos Maxim de tiro rápido de 37 mm) y los avisos de guerra TRIUNFO de 180 toneladas y CORONEL MARTINEZ  de 80 toneladas, montando un solitario cañón de 76 mm y dos de 37 mm cada uno, tripulados por un total de aproximadamente 250 entre oficiales, sub-oficiales, clases y elementos de tropa. 

 

Aviso de Guerra TRIUNFO  © Armada Paraguaya

 Desde el  mes de Junio de 1922, la Armada, que en su totalidad había quedado leal al Presidente, inició un bloqueo del Alto Paraná, del cual la ribera paraguaya estaba bajo el control de los insurrectos.

 Encarnación, que era el único puerto de una cierta importancia bajo el control de los insurrectos y que constituía su mayor acceso al mundo exterior, había sido bombardeado,  sin efecto, por el cañonero ADOLFO RIQUELME durante la tercera semana de Junio y una vez más durante la primera semana de Julio cuando tuvo que retirarse después de sufrir daños menores del fuego de una batería costera  rebelde de un cañón Krupp de 75 mm y otro Maxim de 37 mm,  emplazados en Pacú-Cuá.  

 Cañonero Lealista ADOLFO RIQUELME                   © Antonio Sapienza

 Sin embargo, el bloqueo continuaba y el 1 de Agosto la flotilla lealista fue bombardeado desde el aire por un aparato SVA 5 rebelde pero sin causar daños ningunos.

 Un mes más tarde, por la mañana del 1 de Septiembre, el aviso de Guerra CORONEL MARTINEZ empeñó un duelo de artillería con las fuerzas rebeldes de Pacú-Cuá, a una distancia de solamente 300 metros, sin sufrir daño y retiro río abajo después de infligir algunas bajas en las fuerzas enemigas.

 El día siguiente, el 2 de Septiembre, el ADOLFO RIQUELME  bombardeó de nuevo las posiciones rebeldes, esta vez con un grado de éxito, forzándoles retirar y re-ubicar su artillería.

 El 4 de Septiembre, una fuerza de desembarco del CORONEL MARTINEZ y del patrullero auxiliar RIVADAVIA infligió bajas en las fuerzas rebeldes en Itá-Cuá, tomando algunos prisioneros aunque una incursión subsiguiente contra la pista de aterrizaje rebelde en Puente Alta, que tenía menos éxito, resultó en la captura de cinco prisioneros más.

 

 Aviso de Guerra CORONEL MARTINEZ  © A. Sapienza

 El día siguiente, el 5 de Septiembre, el CORONEL MARTINEZ interceptó y hundió una canoa rebelde en al acto de procurar hundir el ADOLFO RIQUELME con dos torpedo improvisados, ambos rellenos de 100 Kg. de material explosivo y azotados a sus costados.

 El ADOLFO RIQUELME procedió rió abajo a Asunción donde embarcó una fuerza de 150 efectivos del 6o Batallón de Infantería el 1o de Septiembre, con dos piezas de artillería Armstrong de 75 mm y dos Maxim de tiro rápido de 37mm, junto con dos ametralladoras y en compañía del remolcador CASTELLI, remolcando una chata en que 150 hombres más fueron embarcados en Pilar, emprendió viaje una vez más al Alto Paraná.

 El 13 de Septiembre, las tropas embarcadas, bajo el mando del Capitán José María Casal, desembarcaron en Isla del Medio, a poca distancia de Encarnación, y encontrándolo desocupado, re-embarcaron para desembarcar en Isla Paraná, tres días más tarde, el 16 de Septiembre, donde cavaron un sistema de trincheras y emplazaron una de las piezas Armstrong y ambas Maxim.

 Dos día más tarde, el 1 de Septiembre, tropas leales cruzaron el río de Isla Paraná y desembarcaron en la ribera oriental del Río Paraná donde ocurrieron algunas escaramuzas con patrullas rebeldes. El día siguiente, el 19 de Septiembre,  el Capitán Casal ordenó a su fuerza entera cruzar el río para resistir un ataque esperado de una fuerza mixta rebelde de infantería y caballería.

 Los primeros tiros fueron intercambiados a las 2 de la tarde, mientras que las tropas de Casal avanzaron, frustrando un tentativo de flanquearlos por las fuerzas enemigas, obligándolos fugar después de sufrir 18 bajas. Las bajas de las fuerzas leales fueron relativamente ligeras, con uno herido de grave y dos más superficialmente. Dos prisioneros rebeldes también cayeron en manos de los leales.

 Las fuerzas de desembarco entonces destruyeron la línea férrea y de telégrafo entre Yhú y San Juan antes de volver al abrigo de su propia artillería, emplazada en Isla Paraná.

 Patrullas rebeldes, tratando de reparar los daños causados por sus adversarios del día anterior, fueron los objetos de fuego de artillería y de armas cortas el 20 de Septiembre, sufriendo por lo menos tres bajas.

 El mismo día, a las 5 de la mañana, el ADOLFO RIQUELME desembarcó una compañía de infantería en Caraguatá donde desalojaron una fuerza rebelde atrincherada de 70 hombres. La fuerza de desembarco re-embarcó a las 10.30 de la mañana después de destruir una porción de la vía férrea.

 Durante toda la semana siguiente, el tráfico ferrocarrilero esporádico de los enemigos fue el objeto de fuego tanto de la artillería lealista de Isla-Paraná que de los buques navales ADOLFO RIQUELME y CORONEL MARTINEZ. Sin embargo, un proyecto de consolidar la cabeza de Puente fue abandonados el 29 de Septiembre. 

 Esto no señaló el fin de las operaciones anfibios en el Alto Paraná como el 2 de Octubre el patrullero auxiliar RIVADAVIA desembarcó un grupo de 30 hombres en Pacú-Cuá, con el objetivo de distraer la atención del enemigo mientras que otro grupo logró destruir las líneas férreas y de telégrafo entre Caí-Puente y Encarnación.

 El día siguiente, el 3 de Octubre, un avión rebelde emprendió otro ataque aéreo al ADOLFO RIQUELME, una vez más sin éxito.

 Parece que no habían más operaciones navales en el Alto Paraná antes de la victoria aplastante de las fuerzas leales terrestres de Caí-Puente del 15 de Noviembre.

 Sin embargo, la amenaza y luego el empleo de los cañones de 76 y 37 mm del ADOLFO RIQUELME eran factores importantes en la defensa de Asunción contra el último esfuerzo de los rebeldes de tomar la capital en Julio de 1923 ni se puede descartar las hazañas de una batería rodante de cañones navales Vickers de 76 mm, montados sobre vagones del ferrocarril, que desempeñó un papel importante en todas las acciones terrestres en el sur del país entre 1922 y 1923. También, un cañón naval de 190 mm, traído desde Asunción por vía férrea y emplazado en Puente Alto, batió las insurgentes en Caí –Puente, con efecto moral aún más que físico.

 

Este sitio es publicado por Carlos Mey -  Martínez - Argentina