Historia y Arqueología Marítima

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Los acorazados brasileños Minas Gerais y Sao Paulo

Por Alberto Hernandez Moreno

Minas Gerais

            A ningún aficionado a la historia naval se le escapa el hecho del carácter especial de navíos como los acorazados, los portaaviones o los cruceros. Su singularidad, así como las funciones de buques-insignia que tradicionalmente han ido desempeñando les hacen ser unidades individuales, con personalidad propia, y no sumergida en el anonimato en el que se suelen ver destructores, fragatas, corbetas o submarinos cuando éstos conforman series más o menos numerosas constituidas por unidades casi anónimas. Es por ello por lo que dedicaremos este artículo a las dos primeras grandes unidades navales iberoamericanas del siglo XX: los acorazados brasileños Minas Gerais y Sao Paulo.

 El origen del proyecto

             Brasil, la más extensa y rica en recursos naturales nación del Iberoamérica no contaba con una armada especialmente poderosa durante el cambio del siglo XIX al XX, pese a la enorme longitud de sus costas. En 1900 su flota estaba formada básicamente por una pareja de acorazados costeros, el Deodoro y el Floriano, armados con dos cañones de 238 mm. y por el crucero protegido Barroso, desfraternizado de sus gemelos Abreu y Amazonas, que fueron apresuradamente comprados por los Estados Unidos al estallar la guerra con España en 1898. En definitiva, la armada había llegado al final del camino de decadencia que había iniciado después de la revolución de 1889.

 

Acorazado costero Deodoro y Crucero Protegido Barroso (Jane´s 1902)

            Así las cosas, en noviembre de 1903 el Gobierno inició contactos con distintos astilleros europeos con el fin de equipar a la flota con buques realmente modernos y dignos de una nación de la magnitud de Brasil. Para ello, el Congreso autorizó en octubre del año siguiente un ambicioso plan naval que incluía la construcción de dos cruceros ligeros (los futuros Bahia y Rio Grande do Sul), diez destructores (que serían conocidos como “clase Amazonas”), tres submarinos del tipo Laurenti (los F1, F3 y F5) y, como estrellas del programa, tres acorazados que le otorgasen a Brasil un mayor protagonista en el escenario naval iberoamericano. Estos buques serán nuestros protagonistas. El 23 de julio de 1906 se firmó un contrato con la casa Armstrong (Elswick) para la construcción de estas tres grandes unidades. 

El diseño y la construcción 

            Autorizados en 1906 como núcleo del programa naval de 1904, los acorazados fueron las mayores y más poderosas unidades navales del mundo cuando se completaron. Es comprensible que incluso en publicaciones especializadas se prodigasen los rumores de que Brasil no era más que el testaferro, un mero agente o tapadera, de alguna de las potencias navales mundiales, y que entregaría a este país (se habló de Japón, Estados Unidos e incluso Alemania) los buques en cuanto se concluyesen. Tampoco se descartó, sobre todo en la prensa europea en general y alemana en particular, que Gran Bretaña fuese la auténtica destinataria de los buques. En unos años en los que se popularizaron los conceptos de “panamericanismo” o “hemisferio de cooperación”, también se despertaron recelos en los Estados Unidos, al ver a Brasil con buques de semejante poderío. 

            El diseño de los acorazados para Brasil resultaba continuamente revisado y mejorado, pues de ser inicialmente concebidos como una versión de los acorazados costeros noruegos Norge y Eidsvold pasaron a ser una mejora de los acorazados multicalibre Swiftsure y Triumph (originalmente construidos para Chile), para al final convertirse en buques de 13.000 toneladas, armados con 12 cañones de 254 mm. en torres dobles, y con una velocidad de 19 nudos. Aún sobre el papel, los buques fueron bautizados como Sao Paulo, Minas Gerais y Rio de Janeiro. Armstrong subcontrató a la casa Vickers, de Barrow, la construcción del casco del Sao Paulo y la maquinaria de las tres unidades. Pero cuando todo estaba listo para el inicio de los trabajos, hubo un importante cambio de planes: la finalización del revolucionario acorazado monocalibre HMS Dreadnought en diciembre de 1906 dejó obsoletos a los buques brasileños, que aún no habían pasado de los planos. Así que hubo que rediseñarlos. 

Coraza segun Jane´s de 1910

            La situación exigió la firma de un nuevo contrato el 20 de febrero de 1907. Las unidades en él contempladas incrementaban el desplazamiento original en 5000 toneladas y contaban con el mismo número de cañones pero ahora de 305 mm. También la velocidad se vio aumentada hasta los 21 nudos. El salto cualitativo hizo que se comenzase a trabajar sólo en dos buques, dejando el inicio de la construcción del tercero, el Rio de Janeiro, para cuando el Minas Gerais fuese lanzado al agua. 

            El nuevo diseño era muy similar al del propio Dreadnought, aunque con dos piezas de 305 mm. más, una protección algo más débil y mejor disposición del armamento. El hecho de que Brasil adquiriese estas tres naves supuso una conmoción no sólo entre sus vecinos (especialmente en Argentina), sino también entre las grandes potencias navales mundiales, que veían estupefactas cómo un país de tercera categoría como Brasil se aprovechaba del novedoso concepto del buque acorazado monocalibre. No olvidemos que naciones como Francia, Italia, Rusia o Japón no pusieron en sus gradas a unidades de este tipo hasta 3 o 4 años después.  

            En marzo de 1910 fue botado en Elswick, tal como estaba previsto, el Rio de Janeiro, pero por razones políticas, económicas y militares el buque fue vendido a Turquía el 29 de diciembre de 1913 por 2.725.000 libras, transferido oficialmente el 9 de enero de 1914 y rebautizado como Sultán Osman I. No fue este el fin de este desafortunado acorazado: al inicio de la Gran Guerra fue requisado por el Gobierno británico y completado para la Royal Navy como HMS Agincourt. Buque de insulsa carrera bélica, participante en el combate de Jutlandia, es famoso por sus cambios de nombre y propietario, y por ser el acorazado con mayor número de torres nunca construido (7 montajes dobles). Finalizada la contienda, fue vendido para el desguace en 1922 y convertido en chatarra en 1924. 

            En cuanto a los que originalmente fueron sus hermanos, el Sao Paulo y el Minas Gerais, las dimensiones del casco eran ligeramente mayores que las del Dreadnought (162’4 metros de eslora, 25’3 de manga y 7’6 de calado). El desplazamiento estándar se quedó en 19.200 toneladas (21.200 a plena carga). El blindaje, construido por Armstrong, comprendía, como protección vertical, una coraza de 229 mm., y como protección horizontal, 32 mm. en la cubierta superior, 51 mm. en la primera cubierta, 25 mm. en la segunda, y 229 mm. en las torres y las barbetas. 

            El aspecto más peculiar del diseño de estos buques fue el aparato motor. A diferencia de la mayoría de los acorazados contemporáneos, estaban propulsados por motores alternativos en lugar de turbinas. Había dos salas de motores para una potencia de 23.400 HP alimentados con vapor procedente de 18 calderas Babcock and Wilcox. El peso total de la maquinaria era de 2.065 toneladas, es decir, el 11% del desplazamiento total del barco. En sus pruebas el Sao Paulo dio 21’5 nudos con 27.500 HP, y el Minas Gerais con 27.212. 

            Las piezas de 305 mm., conocidos como Elswick modelo L, eran cañones de 45 calibres que disparaban proyectiles de 385 kilogramos. La elevación se hacía hidráulicamente, mientras que el apunte se realizaba eléctricamente. La batería secundaria estaba formada por 22 montajes sencillos Armstrong de 120 mm. y 50 calibres, situados a razón de siete en cada banda y acasamatados, cuatro en los ángulos de la superestructura, y cuatro en la cubierta superior. Ocho cañones semi-automáticos de 75 mm. se instalaron alrededor de la superestructura, aunque su cuestionable utilidad no queda muy clara. Se prescindió de equipar a los buques con tubos lanzatorpedos. 

Las modificaciones 

            Cuando en 1910 eran formalmente recibidos por Brasil, el Sao Paulo y el Minas Gerais no eran, ni mucho menos, unos buques anticuados u obsolescentes. Sin embargo, el furor causado por el concepto del acorazado monocalibre por todo el mundo llevó a las distintas potencias a iniciar una fulgurante carrera de construcciones basada en las continuas mejoras y en el aumento de dimensiones, armamento y blindajes. Por eso sin ni siquiera 10 años de servicio, y tras la I Guerra Mundial, una modernización de la pareja fue programada. 

            El Sao Paulo fue modernizado en el arsenal de la US Navy de Nueva York entre el 7 de agosto de 1918 y el 17 de enero de 1920; el 22 de agosto de 1920 el Minas Gerais tomó el mismo camino, y no volvió a estar operativo hasta el 4 de octubre de 1921. Durante las obras, los buques recibieron un nuevo equipo de control de tiro Sperry y directores de tiro. Internamente, un mamparo adicional de blindaje se instaló en las torres de 305 mm., en tanto que la batería de 120 mm. se redujo a solo 12 cañones. Dos montajes Bethlehem de 76 mm. antiaéreos se ubicaron tras la superestructura en lugar de los originales de 75 mm. Además, cañones de 37 mm. sobre las torres terminaron por reforzar la protección contra aeronaves. 

Corazas y especificaciones segun Jane´s de 1930

            Aun así, la pareja de acorazados brasileños se encontraba en una clara situación de inferioridad respecto a sus homólogos argentinos Moreno y Rivadavia. Esta evidencia, unida a los ambiciosos planes navales argentinos de los años 30, obligó al Gobierno brasileño a plantearse una modernización más exhaustiva de sus buques principales, que al final sólo se realizó en el Minas Gerais en el Arsenal de Rio de Janeiro. Las obras comenzaron en 1934. Las 18 calderas de carbón se reemplazaron por 6 calderas de nafta, para aumentar la potencia a 30.000 HP. Una de las salas de calderas fue readaptada como depósito para la nafta. Estructuralmente, el puente fue reconstruido y las dos chimeneas fueron eliminadas, con el fin de unir la exhaustaciones de las calderas en una única u ancha chimenea. También el puntal de carga fue sustituido por dos mástiles de carga laterales. En cuanto al sistema de combate, el control de fuego fue de nuevo modernizado con la instalación de directores de tiro Zeiss-Jena. Las torres fueron modificadas para aumentar su elevación 18º, y los cañones de 120 mm. se sustituyeron por un nuevo modelo en un número de 14 bocas. Las piezas de 75 mm. originales fueron reinstaladas y seis montajes dobles de 20 mm. Madsen se añadieron para completar la batería antiaérea. 

            En 1937 el Minas Gerais fue de nuevo recibido por la Marinha, pero el Sao Paulo no sufrió semejantes obras debido a las pésimas condiciones en las que se encontraban su casco y sus máquinas. Aunque el Sao Paulo se hubiese modernizado también, la paridad con Argentina no se hubiera logrado, por lo que Brasil tuvo que compensar la inferioridad de sus medios navales con una sólida alianza militar con los Estados Unidos. Hasta su baja en los años 50 los acorazados permanecieron inalterados, por lo que dejamos aquí el apartado de las modificaciones para pasar a repasar sus actividades. 

La historia operacional 

            El Minas Gerais llegó a Rio el 17 de abril de 1910, aunque no realizó el trayecto ente Gran Bretaña y Brasil directamente, sino que antes hizo dos importantes escalas: la primera fue en Lisboa, donde recogió al presidente brasileño cuando estalló la revolución republicana que depuso la monarquía en el país ibérico. El rey Manuel II se refugió a bordo y los revolucionarios pretendieron subir al acorazado para detenerlo, pero la superioridad del Minas Gerais sobre toda la flota portuguesa lo impidió. La segunda fue en los Estados Unidos, con el fin de recoger los restos mortales del recientemente fallecido embajador brasileño. Fue escoltado en su trayecto por el crucero acorazado USS North Carolina, y su incorporación a la escuadra se produjo inmediatamente tras su llegada. Por su parte, el Sao Paulo partió de Gran Bretaña el 16 de septiembre de 1910, y recaló en Rio el 25 de octubre.  

            Nada más incorporarse, los acorazados se vieron involucrados en un motín de la escuadra, la conocida como “Revuelta de Chibata”, el 22 de noviembre, en la que la marinería exigía la abolición de los castigos corporales en la armada y mejores condiciones sanitarias y alimenticias en los buques. Durante su transcurso, varios oficiales y la plana mayor entera fueron asesinados; los buques bombardearon los distritos residenciales de Bahía y edificios oficiales, y causaron el pánico cada vez que se alejaban de Rio de Janeiro. Sofocado ya el motín (tras aceptar el Gobierno las reivindicaciones), el Sao Paulo fue enviado a los Estados Unidos en mayo de 1913 en una de las misiones diplomáticas que tanto se estilaban en la época, llevando a bordo al Ministro de Exteriores. 

            Durante la Primera Guerra Mundial, Brasil simpatizaba abiertamente con la causa de los Aliados y desde mediados de 1917 vino realizando patrullas en el Atlántico Sur en las que los acorazados participaron. La declaración formal de guerra a los Imperios Centrales no se produjo hasta el 25 de octubre; inmediatamente los cruceros Rio Grande do Sul y Bahia, escoltados por 4 destructores, fueron enviados a la costa occidental africana, mientras que el Sao Paulo fue ofrecido para unirse a la Grand Fleet, pero las autoridades británicas no lo aconsejaron debido a su mal estado general. Ello motivó la modernización realizada en Nueva York en 1918 de la que antes hablábamos. Con 14 de las 18 calderas gravemente averiadas, y escoltado por el acorazado USS Nebraska y el crucero ligero USS Raleigh, el buque tardó 42 días en cubrir el trayecto entre Rio y Nueva York. A su regreso tras las modificaciones, los acorazados realizaron ejercicios de tiro en la Bahía de Guantánamo, y volvieron a Brasil para retomar sus actividades militares. 

            En 1920 el Sao Paulo realizó dos viajes a Europa, trasladando al rey de Bélgica Alberto I a Brasil y llevándolo de nuevo a su país. El buque se especializó en misiones representativas, y en enero de 1921 se desplazó hasta Lisboa para retornar los restos mortales de Pedro I, primer emperador del Brasil. Una nueva insurrección el 1922 llevó al Sao Paulo y al Minas Gerais a tomar parte en un conflicto civil, pero esta vez de parte del bando gubernamental. Durante la “Revuelta de los Tenientes”, al Sao Paulo destacó en su bombardeo de la fortaleza de Copacabana, haciendo silenciar las baterías allí instaladas con sus piezas de 305 mm. Otro motín, en noviembre de 1924, afectó a los acorazados, ya que estando ambos fondeados en Rio, la dotación del Sao Paulo se rebeló, enarboló la bandera roja y exigió la excarcelación de los tenientes confinados en el buque-prisión Cuiaba, en Ilha Grande, que en 1922 se habían sublevado. La tripulación del Sao Paulo intentó convencer al resto de los buques de la escuadra para que se uniesen a sus propósitos, y hubo hasta un amago de cañoneo con el Minas Gerais. Ante la ausencia de éxito, el Sao Paulo zarpó hacia Montevideo, donde el 10 de noviembre los amotinados huyeron, pudiéndose de nuevo arriar a bordo el pabellón nacional. 

            Los años 30 fueron los de la reconstrucción del Minas Gerais, obras que no se aplicaron a su gemelo al encontrarse en malas condiciones. Tal es así, que el Sao Paulo no daba más de 10 nudos, y sólo era empleado como batería costera en condición de reserva. Ya modernizado, el Minas Gerais fue el escenario en el que el presidente Getulio Vargas pronunció su famoso discurso de 1940 a favor del alineamiento de Brasil con las potencias del Eje. Las presiones del Ejército frustraron el viraje pro-alemán, y determinaron que el 23 de noviembre de 1942 Brasil entrase en la guerra en el bando aliado. Los acorazados eran para esos años unos buques limitadísimos para el combate en alta mar, así que fueron destinados a tareas de defensa de puertos clave. Así pues, abandonaron Rio para estacionarse el Sao Paulo en Recife, escoltado por los destructores estadounidenses David y Badger (su mal estado aconsejaba que no hiciese el trayecto en solitario), y el más apto Minas Gerais en Salvador. 

Sao Paulo

            El final de los acorazados no se prolongó demasiado tras el de la Segunda Guerra Mundial. El Minas Gerais se empleó, siendo buque insignia, como cuartel general flotante de la Marinha, aunque apenas volvió a navegar. El 16 de mayo de 1952 fue retirado del servicio, el 31 de diciembre dado de baja oficialmente, y vendido en 1953 a una empresa italiana para su desguace. En 1954 el soplete acabó con él en Génova. La baja del Sao Paulo tuvo lugar el 14 de julio de 1951. Fue vendido a la British Iron and Steel Corporation en agosto de ese año, pero el destino quiso reservar a este desdichado buque un fin más digno que el desguace, pues en la noche del 4 de noviembre de 1951 naufragó a unas 150 millas al norte de las Azores. No parece que se les echase mucho de menos. En 1951 el lugar de ambas unidades en la flota fue ocupado por los cruceros USS Philadelphia y USS St. Louis, de la clase Brooklyn, rebautizados como Almirante Barroso y Almirante Tamandaré.            

            No fueron el Sao Paulo y el Minas Gerais buques ciertamente brillantes, como tampoco lo fueron sus carreras (inmersas en luchas intestinas, pero carentes de hechos de guerra relevantes). Sin negar la importancia de su contratación por parte de Brasil, a meses de la terminación del HMS Dreadnought, ni siquiera en el ámbito iberoamericano fueron unos barcos desequilibrantes, salvo en el lustro que separa su entrada en servicio con la de los acorazados argentinos Rivadavia y Moreno. Hoy son tan solo un episodio más de esos apasionantes años de carrera naval entre las naciones de Sudamérica en los lejanos inicios del siglo XX. Y también son los buques que antecedieron en sus nombres a los dos portaaviones que hasta ahora Brasil ha poseído.

 

 
 

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