Historia y Arqueologia Marítima

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Refugio Thule - El Yeti

LA PRIMERA OCUPACION DE LAS ISLAS SANDWICH DEL SUR Y LA HISTORIA DEL "YETI DE THULE"

Autor: Ricardo Hermelo; Junio de 1991

Prologo: Durante un largo tiempo me intereso la recopilación de la experiencia en las islas Sandwich del Sur, como una continuación a nuestro trabajo con Isidro Valdez, LU3ZY en 1978, quien con nuestro apoyo, reactivara las islas desde el mismo lugar, aunque con instalaciones más modernas y confortables. Es así que resulto un gran placer entrevistar a este antiguo antártico y navegante de los mares del sur, quien nos brindo un relato original, de la experiencia de poner en funcionamiento la primera estación de aficionado desde las Islas Sándwich del Sur, en la compañía de dos aficionados que oportunamente designara el Radio Club Argentino. Además Don Hermelo nos transmite en exclusividad la famosa historia del Yeti de Thule, un legendario relato sobre este hipotético monstruo, que ha recorrido todo el sur ante el asombro de los extraños y con la amplia sonrisa de los mas experimentados. Con la profunda emoción que me produjo entrevistarlo y compartir sus añoranzas, adivinando a través de su relato y gestos la aventura vivida, vaya nuestro agradecimiento por habernos dedicado un momento de su vida y por transmitirnos un emocionado recuerdo de sus épocas de juventud. Alberto U. Silva, LU1DZ.

 En 1955, mas concretamente el 14 de diciembre, la ARMADA ARGENTINA desembarcó en las Islas THULE, (isla Morell), A los tres primeros ocupantes que permanecieron por tiempo prolongado en el ARCHIPIELAGO SANWICH DEL SUR. "Así quedaron viviendo tres argentinos aislados en la isla MORELL, siendo los primeros en vivir en esas condiciones" sic (1).

Esta operación respondía a la política vigente de ocupación y ejercicio de la soberanía en la Antártida Argentina, vigente desde 1903, año en que la Corbeta A.R.A URUGUAY asombró al mundo con el conocido rescate de la expedición sueca de Otto NORDENSKJóL, al hundirse su buque polar "ANTARTIC".

El legendario rompehielos A.R.A. GRAL. SAN MARTIN fue quien transportó los materiales y el personal del Refugio THULE. El año anterior, al regreso de la "primera penetración al MAR DE WEDDELL", que efectuara este buque, recaló en el grupo SANDWICH y luego de desarrollar relevamientos y trabajos, procedió a instalar el refugio, que un año mas tarde permitiría la 1ra. ocupación formal y reconocida.

El refugio se llamó Teniente ESQUIVEL (2) y fue construido abordo y en navegación, por el Suboficial del Batallón de Construcciones de la ARMADA, FERRARI. Los materiales eran puntales de madera de 4 x 4 pulgadas y el buen ingenio y algunos elementos mas que se encontraban en el buque. Esta curiosa manera de fabricar el refugio, que normalmente sé transportaba desarmado desde Buenos Aires, se debió a que la decisión de instalarlo fue adoptada abordo luego del reconocimiento antes citado, por el entonces Comandante de la Agrupación Naval Antártica, Capitán de Navío DN. ALICIO E. OGARA.(3)

La instalación se completa el 26 de enero de 1955, conjuntamente con la baliza "Gobernación Marítima de Tierra del Fuego" erigida en proximidades a 200 metros, trabajos de los que participaron los tripulantes del SAN MARTIN; como es habitual en estos casos, se dejaron víveres para la eventualidad de que alguien pudiese necesitarlos. No se omitieron los símbolos patrios-escudo y bandera argentina- que acreditaban la nacionalidad de la nueva instalación sub-antártica.

 

Fue durante esos pocos días en que se cumplían estas tareas, en que un hombre, un ingeniero naval alemán que actuaba como garantía del astillero que recientemente había entregado el rompehielos a la ARGENTINA, creyó ver un extraño ejemplar, en la costa, a unos cientos de metros de donde tenían lugar los trabajos.

Este acontecimiento se produjo en uno de los tantos viajes de la lancha "doble carroza" a tierra. Al regresar abordo, el Guardiamarina Ricardo HERMELO, patrón de la lancha, dio parte del asombro que denotaba el alemán, quien manifestaba haber observado un extraño ejemplar; se le pidió que lo dibujara y como resultado, quedó la incógnita de qué era lo que había divisado, a unos cien metros de la costa y en una mañana fría y sin sol, con los bruscos movimientos de la pequeña embarcación; solo él fue el que avistó el extraño ejemplar, rodeado de lobos, leopardos, focas y pingüinos, tradicionales componentes de la fauna antártica; el resto de los cuatro tripulantes, se encontraban atentos en sus puestos, frente a los bruscos cabeceos y rolidos. Los comentarios de abordo quedaron flotando en el ambiente durante unos cuantos días y se le dio en llamar "el YETI de THULE'.

Un año mas tarde, en la campaña antártica 1955-56, se decidió ocupar por tres meses, el refugio THULE como se lo conocía en ese entonces y se designó al mismo HERMELO, que ejerciese la jefatura contando con los Sres. JOSE M. AHUMADA y MIGUEL VILLAFAÑE, como integrantes de la primera dotación. Estos dos últimos eran miembros del RADIO CLUB ARGENTINO, quien conjuntamente con la ARMADA patrocinaban la expedición de los radioaficionados que consistía en efectuar transmisiones "desde un nuevo país", según las regulaciones internacionales de las comunicaciones de "DX"(de larga distancia).

Dentro de la misión asignada a los ocupantes, figuraba la de efectuar observaciones meteorológicas, glaciologicas y oceanográficas, y en particular la instalación de una regla para la observación de las mareas y un abrigo meteorológico con el instrumental de observaciones. Durante el viaje hacia THULE, fueron constantes las bromas y chanzas que se les hacia a quienes se enfrentarían en THULE con el "YETI". La mayoría lo hacia con la convicción que se trataba de un caso sin credibilidad, pero otros no estaban tan convencidos. Fue así como un 14 de diciembre de 1955 luego de completar en varios viajes de lanchas, todo el material necesario, antenas, equipos, víveres, la dotación quedó sola en tierra.

El rompehielos se alejaba hacia el sur, para iniciar su segunda penetración al WEDDELL y reabastecer la base adelantada BELGRANO, desde la que años mas tarde llegaría al polo sur, el General LEAL. Antes de zarpar, el mismo suboficial FERRARI que había construido el refugio, adosó una pequeña "habitación" para que pudiese alojar el tercer hombre ya que el refugio disponía de solo dos cuchetas. No fue posible la instalación de un baño por el exiguo tamaño de las instalaciones. (5)

Luego de ese instante tan solo un instante de emotiva meditación, el terceto se dedicó a completar las instalaciones para asegurar la permanencia de la mejor forma posible, en un lugar sumamente inhóspito, en medio de una enorme pinguinera que rodea las instalaciones. Miles y miles de pingüinos que anidaban y anidan y empollan a sus descendientes, con esa curiosa ceremonia de entrega de la guardia entre la pareja. Se convivía con ellos, pero alegraban a los jóvenes ocupantes con sus torpes movimientos en tierra.

  

La primera tarea fue la de calafatear con estopa y tenedor en mano las innumerables rendijas del refugio; las dos estufas a gota de kerosene, mas las lámparas y cocina a presión, no resultaban suficientes para elevar la temperatura en el pequeño interior. Tal era el frío, que se dormía dentro de los sacos de dormir de plumom dubet, casi completamente vestido, con ropa de lana y medias antárticas. Las botas que se untaban con grasa de foca, no llegaban a permitir que los pies se calentaran. Pero el ingenio y dedicación triunfaron y los chifletes de las hendijas se fueron desvaneciendo; solo quedo la gran ranura de la puerta, difícil de obstruir.

Casi simultáneamente, se ordenaron los elementos y víveres que en su mayoría fueron estibados y ordenados fuera del refugio, pues el interior era mezquino; tan solo los instrumentos, equipos de radio y los pertrechos más delicados, quedaron en el interior.

Se erigió el campo de antenas con torres ancladas en el duro suelo de origen volcánico e inmediatamente los radioaficionados, iniciaron sus llamados "CQ 20 metros" en español e ingles, que eran respondidos por distantes corresponsales, que se sorprendían de la existencia de ese nuevo lugar y que pronto, en el afán de no perder la oportunidad de hacer la comunicación de la estación que solo estaría activa por unos pocos meses, luchaban por establecer el enlace e incorporar la valiosa tarjeta "QSL". Es que LU2, LU3 y LU4 ZELANDIA YUCATAN, estaban en el aire y la noticia alcanzó ribetes internacionales. Uno de los tanto temporales que azotaron a la isla, derribaron las torres de antenas, pero estas fueron erigidas varias veces, sin interrumpirse las comunicaciones, salvo pequeños intervalos.

En los comienzos, para mejorar las condiciones de habitabilidad, se erigió una carpa con piso de madera y palo central con vientos anclados, y desde allí se trabajaba con las comunicaciones, pero los fuertes temporales terminaron por destrozarla y el transreceptor se instaló a los pies de VILLAFANE, quien dormía en la pequeña piecita con las piernas encogidas, mientras AHUMADA o HERMELO efectuaban comunicados de "DX" (larga distancia) . El resultado fue, que al término de la permanencia se completaron mas de 1500 comunicados en las bandas de radioaficionados, a mas de las comunicaciones diarias y periódicas con el rompehielos SAN MARTIN y las estaciones del servicio naval móvil marítimo de la Antártida y el continente.(6)

El día se ocupaba además, con tareas que no se quedaban atrás en cuanto a su importancia; sin desmedro de las observaciones meteorológicas, glaciologicas y de marea, se efectuaban reconocimientos y se registraban los datos de flora y fauna que el SERVICIO de HIDROGRAFIA NAVAL y el INSTITUTO ANTARTICO ARGENTINO habían planificado. Era la época en que el helado continente comenzaba a ser reconocido de modo sistemático y científico, y además en modo masivo y no como producto de una aislada expedición de las que se realizaron en las primeras décadas de este siglo, próximo a culminar.

En un plano menos científico, los tres hombres luchaban con la cocina, pues todos aprendieron a cocinar en esos días y a procurarse el agua para lavarse, beber, cocinar y limpiar el refugio. La nieve y los deshielos dentro de la pinguinera estaban contaminados por los infatigables pingüinos, y por esta razón, todos los días, el aguatero de "guardia" trepaba la ladera hasta unos 300 metros, munido de pala y balde procuraba la nieve limpia, que luego era derretida sobre el fuego de la cocina. Como previsión, y para una emergencia, el jefe del refugio había incluido dos tambores de 200 litros de agua que fueron mantenidos como reserva. En sus proximidades y lejos, yacían los tambores de combustible para alimentar el motogenerador naftero.

El tiempo fue transcurriendo sin prisa pero sin pausa; ciertas veces rápidas pero otras, lentamente, en función de que las actividades no eran muy atractivas (la cocina el agua... etc.). Cierto día, AHUMADA había salido a efectuar una patrulla de rutina y de repente, regresó corriendo al campamento. Realmente estaba desencajado había visto al YETI...!!!

El guardiamarina HERMELO, que nunca había creído, del YETI pero, como había participado el año anterior del incidente del ingeniero alemán, dudo y en compañía de VILLAFAÑE Y AHUMADA, pistola COLT 45 en mano, todos se dirigieron al lugar; este se encontraba a unos 2 kilómetros; el terreno era sinuoso y con piedras volcánicas de diverso tamaño. La isla de por sí era un volcán. Luego de unos 20 minutos de marcha, AHUMADA reconoció el lugar, sin poder divisarse al extraño. Tan solo perezosas focas y leopardos marinos, mas unos pocos elefantes, se entretenían en el lugar, extremo meridional de la isla, sobre la Bahía FERGUSON.

Buscando al Yeti...

El crepúsculo que dura casi toda la noche dificultó la búsqueda y luego de dos horas, se regresó al campamento para la hora de la cena. Desde ese día, HERMELO estableció una patrulla diaria hasta el mismo lugar, que era cumplida por turno y por uno solo y los dos restantes, quedaban a la orden, cumpliendo tareas pero con la consigna de acudir al lugar si luego de un tiempo prudencial, el de patrulla no regresaba. No había miedo pero sí expectativas; cuando se es joven, la aventura es un acicate.

Una semana mas tarde, la táctica dio el resultado que se esperaba: nuevamente el mismo AHUMADA, regresó corriendo, casi sin aliento, con el convencimiento de haberse topado de repente, con el monstruo; agregaba además que cuando se quedó mirándolo, se le había venido encima, cosa que no era normal en la fauna de cierta semejanza. Nuevamente el alistamiento presuroso con la pistola COLT, único armamento disponible y la casi carrera de los tres hasta el lugar, actuando AHUMADA como guía. Pero esta vez, el trío se encontró con el animal.

Se aproximaron hasta unos 5 mts y fue allí cuando HERMELO, al ver que el ejemplar que nunca había visto, sus colmillos y erguido, buscaba el acercamiento, con una agilidad poco común, empezó a computar con las fracciones de microsegundos que se aceleran a cada instante y que definen los momentos de peligro; fue entonces en que sin dudarlo mas que un instante, comenzó a disparar sin interrupción, el cargador completo de 8 tiros de su pistola reglamentaria, provista para el servicio naval. Al tercero o cuarto disparo, el animal de mas de 2, 30 mts de alto se detuvo, y lentamente se desplomó.

El lector pensará que se trata de una novela, pero quien esto escribe, aun rememora ciertos momentos que son indelebles, que no se borran jamás, que han sido vividos y luchados a brazo partido, que son momentos en los que hay que triunfar si o si, que no dejan espacio para otras alternativas que no sean las que responden al instinto de supervivencia propios de los seres racionales e irracionales, que son momentos en que el tiempo adquiere otra dimensión, una dimensión superveloz pero que al mismo tiempo le permite a quien lo vive, percibir cada instante como en cámara lenta. Es curioso el fenómeno y la reacción humana, pero es así. De repente, todo retorna a la dimensión habitual, y cabe el espacio para la reflexión y el razonamiento con las conclusiones emergentes de todo lo acontecido.

Y así aconteció; ya en tierra la bestia fue analizada por quienes ignoraban de que se trataba; les llamó la atención la piel, de pelo corto y una tonalidad negra y ligeramente plateada. Pero si bien existían diferencias con las focas conocidas, le encontraron semejanzas con esa especie, salvo en la cabeza y en las extremidades. Se decidió que había que cuerearlo y así se hizo, resultando ganador del cuero, luego de haber echado suertes con una moneda, VILLAFAÑE.

Quedaron en el lugar, los restos; el cuero se clavo sobre una pared exterior del refugio, para despojarlo de la grasa que aun quedaba. El jefe del refugio, informó a su buque de apoyo, el SAN MARTIN, el acaecimiento y las cosas quedaron así hasta que días mas tarde, la dotación fue evacuada de urgencia por haber entrado en erupción una isla vecina. Este relato corre en " separata"(7)

Al ser evacuado el refugio mediante dos helicópteros del rompehielos, dos científicos de abordo pidieron y recogieron los restos del YETI. Ya abordo, durante varios días se trató de identificar la especie y al cabo de una semana, uno de los especialistas en biología encontró en un antiguo libro de la biblioteca, una fotografía en la que aparecía un ejemplar idéntico al de THULE. Se trataba de la llamada foca peletera, especie extinguida a principios de siglo, por la continua persecución en razón de su fina piel. Además, se trataba de la cuarta especie de focas, de la que no existía en nuestros museos, ningún ejemplar.

En época reciente, en Tierra del Fuego, están volviendo a observarse focas peleteras, y también en la Antártida, como así lo ha comentado Natalie GOODALL de estancia HARBERTON, a pocos kilómetros de USHUAIA. Es posible que la suspensión de la caza de la ballena, haya permitido que esta especie sé este recomponiendo lentamente y pueda ser nuevamente admirada, a pesar de las continuas depredaciones y de la acción destructora del hombre industrial.

Finalmente el autor de este artículo quiere dejar expresa constancia de que es la primera vez que describe la historia del YETI de THULE. Que lo ha hecho por cuanto en numerosas oportunidades, diferentes personas que tuvieron conocimiento del hecho, le pidieron el relato de lo acontecido y por el interés observado, ha querido dar a conocer el testimonio con la fidelidad y la verdad que se merecen los hechos vividos. Desea agradecer además a dos personas quienes a lo largo de las numerosas conferencias que tienen en su haber sobre la Antártida, divulgaron lo aquí relatado. Son ellos el Almirante LAURIO DESTEFANI (8) y el Almirante JORGE ALBERTO FRAGA (9).

Quedaría inconclusa esta pequeña historia si no se describise el regreso de la dotación al SAN MARTIN. La toldilla y parte de la cubierta de vuelo estaba ocupada por quienes no estaban apostados de guardia. Había curiosidad pero al poco rato, quienes regresaban fueron obligados a tirar al agua toda la ropa de equipo antártico, porque tenían el hedor de los pingüinos, con quienes habían convivido y se habían acostumbrado. La experiencia fue realmente hermosa; fue la experiencia que permite valorar estrechamente lo que representa, vivir en un mundo civilizado, donde muchas veces no se presta atención a lo que significa encender y disponer de luz, accionar una canilla y ver que el agua fluye alegremente, penetrar en una casa y encontrarse en un ambiente confortable, en fin, en una serie de realidades que son parte del mundo actual y que pasan realmente desapercibidas.

Es tan solo una reflexión que solo cabe, cuando algo nos falta, pero esta falencia es difícil de detectar en los tiempos actuales, en los que diariamente el confort se multiplica e inunda nuestro ambiente y la tecnología nos avasalla con total realismo y sin ninguna pausa.