Historia y Arqueologia Marítima  

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LA FRAGATA COLOMBIA Y SU NAVEGACIÓN POR EL PASAJE DRAKE EN 1829

 

 Por  Mariano Sánchez Bravo - Ecuador

Remontándonos al año 1828, cuando la Gran Colombia sostenía una guerra con Perú, el Libertador Bolívar dispuso el envío de dos fragatas al Pacífico para reforzar la fuerza naval del Departamento del Sur (actual Ecuador). Una de ellas sería la fragata “Colombia”, construida en Nueva York en 1825 para la escuadra colombiana, juntamente con la “Cundinamarca”, las que costaron 1’078.845 pesos y estaban armadas de 64 cañones cada una, pasando a servir a la escuadra del Atlántico apostada en Cartagena.

Para tal fin se inició el alistamiento de la “Colombia”, y en la mañana del 4 de noviembre de 1828 el capitán de fragata José María Sanz procede a entregar el buque con su inventario al Alférez de Fragata Manuel Armas, en cumplimiento a la disposición emanada por el benemérito Comandante del Apostadero de Cartagena, capitán de navío Rafael Tono. A su vez, al siguiente día, el Alférez Armas entregó los cargos que componían el inventario general de la fragata al benemérito capitán de navío Gualterio Chitty, de acuerdo a lo ordenado por el gobierno.2 Este último oficial sería quien comandaría la fragata al inicio de la expedición.

En el inventario se dice que su casco está forrado en cobre, y que sus dimensiones son las siguientes: Eslora: 181 pies 6 pulgadas; Manga: 46 pies 2 pulgadas; Puntal: 30 pies 2 pulgadas.

En el entrepuente existía una cámara enchapada de cobre y un área con 10 camarotes para los oficiales. Así también una cámara de los guardias marinas con cuatro literas.Lo cual resultaría insuficiente para la cantidad de oficiales que después se embarcaron para el viaje a Guayaquil.

La “Cundinamarca” era la otra fragata que debía dirigirse al Pacífico, pero como sabemos nunca emprendió el viaje. Es más, el zarpe se fue dilatando por diversas razones a pesar de las exigencias de Bolívar para que se lleve a cabo. Finalmente zarparon de Cartagena la fragata “Colombia” y la corbeta “Urica”, y haciendo escala en Puerto Cabello, salieron de este último puedo el 1 de septiembre de 1829 con destino a Guayaquil.4

A la altura de río Negro, al Sur del Río de La Plata la “Urica”, ante una grave avería, se vio obligada a separarse de la fragata para buscar un lugar adecuado para su reparación.5 Según el historiador Juan Chacón la “Urica” se regresó desde Montevideo por un motín de los oficiales contra el Comandante Brown; pero el Sr. Juan Gómez, Encargado de Negocios de Colombia en Brasil, consiguió devolverla a Venezuela.6

La “Colombia” continuó la navegación y luego de desmontar su artillería y trincar los 64 cañones, remontó el Cabo de Hornos al mando del capitán de fragata Leonardo Stagg, en una temeraria jornada y en un mar donde imperan los sistemas de baja presión, pues esta zona goza de la triste fama de ser una de las áreas donde los temporales son más frecuentes y de mayor intensidad.

La fragata que inicialmente estaba comandada por el capitán de navío Gualterio Chitty y que por orden del General Renato Beluche, jefe de la expedición, fue reemplazado por Stagg, debido a la mala conducta del primero, siguió la navegación por el paso Drake, afrontando vientos de entre 40 y 50 nudos y estados de mar siete u ocho, que imperan en la zona, ante la disminución de la presión atmosférica, sufriendo fuertes escoras y bandazos.

La “Colombia” durante el trayecto tenía a su estribor al Cabo de Hornos y a su babor dejaba el territorio antártico, siendo la primera vez que estos marinos navegaban por este mar. Eran ellos más bien navegantes de aguas tropicales, como lo es el Caribe.

Se encontraban por tanto en aguas desconocidas, y es de aclarar que ignoraban sobre la existencia de la Antártida, pues por aquellos años recién se estaban suscitando los descubrimientos de aquel continente. Recordemos que en 1819 el capitán William Smith con el bergantín “Williams” descubrió el 19 de enero tierras de un archipiélago que llamó Shetland del Sur. Precisamente eran las Shetland el territorio más cercano de la Antártida que distaba al rumbo de la fragata “Colombia”.

Entre otros descubrimientos antárticos cercanos a aquel año (1829) podemos mencionar el llevado a cabo en 1820 por Edward Bransfield, quien visitó las Shetland del Sur, y el 30 de enero avistó tierra firme, recorriendo el Estrecho que los separa. Hoy aquel estrecho lleva su nombre. Al norteamericano John Davis se le atribuye el primer desembarco en el continente antártico, el 7 de febrero de 1821, en Bahía Hughes, de la tierra de Danco, pero sobre el hecho existen dudas e imprecisiones. El 20 de febrero de 1823 James Weddell llegó a la latitud 75° 15’ sur y longitud 34° 17’ oeste, descubriendo un mar que inmortalizaría su nombre.7

No es difícil imaginar las penurias sufridas por la tripulación de la fragata “Colombia”, sobre todo si se considera que ésta llevaba a su bordo 570 hombres y que las naves de esa época, propulsadas a vela, encontraban mayor dificultad que las actuales propulsadas a hélice, en un mar tempestuoso.

Recordemos también que estas aguas llevaban dicho nombre (Pasaje Drake) en honor a Sir Francis Drake, marino y corsario británico, quien efectuó el primer cruce por el Estrecho de Magallanes con su nave capitana “Pelican” (“Golden Hind”) de 100 toneladas de carga y los buques “Elizabeth”, “Mary Gold”, “Swan” y “Christopher”. Luego de cruzar dicho estrecho en 16 días entre agosto y septiembre de 1578, salió por la Boca Occidental donde fue sorprendido por un mal tiempo, obligándolo a permanecer en alta mar por el espacio de dos meses. A su retorno a Inglaterra la reina Isabel fue a bordo del “Golden Hind”, en cuya cubierta consagró a Drake con la Orden de Caballero, en el acto más galano que haya cumplido soberana alguna.8

La “Colombia” pasó el Cabo de Hornos sin cruzar por el Estrecho de Magallanes, entró al Pacífico sudamericano y el 1 de febrero arribó a la isla Puná, continuando días después hacia Guayaquil, fondeando en el río Guayas frente a la ciudad el 8 de dicho mes, habiendo transcurrido 161 días desde su zarpe de puerto Cabello.

El 14 de febrero de 1830 el General Juan José Flores, escribe una carta al General Bolívar, en la que dice: “participo a V.E. la llegada a este puedo (Guayaquil) de la fragata “Colombia” el 8 del presente mes con ciento sesenta y un días de navegación y con escala en el Janeiro; ella ha traído 560 hombres a su bordo entre marineros y tropa, pues solo ha perdido diez de los primeros, que murieron en la vuelta al Cabo”.9

De la oficialidad embarcada en la “Colombia”, la mayor parte de ellos se quedaron a vivir en el Ecuador después de la desintegración de la Gran Colombia, de la cual nuestro país se separó de facto el 13 de mayo de 1830, y permanecieron en la Armada por algunas décadas. Entre ellos mencionamos al capitán de navío Leonardo Stagg, comandante del buque; el teniente de navío Manuel María Cotes; los tenientes de fragata Juan María Doyle, Jayme Williams y Mateo Game; los alféreces de navío Lucas Rojas, Diego Matos y Leocadio Fernández; y el doctor Juan Bautista Destruge; algunos de ellos llegaron a ostentar las más altas jerarquías navales.

Este episodio es el más remoto que relaciona a nuestro país con el continente antártico y en él podemos darnos cuenta que éste costó la vida a 10 tripulantes de la dotación del buque, y vale indicar que el gobierno de Colombia decidió ascender al inmediato grado superior a los 28 oficiales que conformaban la dotación de la fragata “Colombia”, como justo premio al esfuerzo de largas jornadas de peligrosa navegación en los 161 días continuos desde que zarparon de Puedo Cabello, y en especial el trayecto por el Pasaje Drake, en el que tomaron rumbo muy cercano a los 60° de latitud sur, en que inicia el área del actual Tratado Antártico. Pero reitero que al navegar por esas heladas aguas desconocían que a su babor existía aquel continente. A continuación transcribimos el documento en que constan los despachos indicados, los que se expidieron antes de que se cumpla un mes de su arribo a Guayaquil:

“284. En 1° de abril de 1830 se expidieron en formal los despachos siguientes: “Ascendiendo a capitán de fragata al teniente de navío Pedro María Iglesias. Ascendiendo a primer comandante de Infantería de Marina al cirujano mayor de la Escuadra colombiana destinada en el Pacífico, doctor Juan Bautista Destruge. Ascendiendo a teniente de fragata al alférez de navío Alejo Troconis. Ascendiendo a alférez de fragata al aspirante de marina Tomás Páez. Ascendiendo a capitán de navío al de fragata Leonardo Stagg. Ascendiendo a tenientes de navío a los de fragata, Jayme Cunninghan, Juan C. Cunninghan, Juan Soulen, Ambrosio Tono y Manuel María Coles. A tenientes de fragata a los alféreces de navío Juan M. Doyle, Jayme Williams y Mateo Game. A alféreces de navío a los de fragata Juan Bati, Ramón Iglesias, Pedro Rincón, José Antonio Rincón, Lucas Rojas, Diego E,. Matos y Leocadio Fernández. A alféreces de fragata a los aspirantes de marina Tomás Iglesias, Alejandro Urueta, Carlos Navarro, Manuel María Ayala, Fausto Esteves, Pedro Pérez y Antonio Carmona. Concediendo el grado de primer comandante de Infantería de Marina al capitán de la tercera compañía del mismo Guillermo Clark”.10

En lo que respecta al General Renato Beluche, que lideró la operación, no accedió al pedido del General Juan José Flores de quedarse en el Sur, desempeñando el cargo de Comandante de la División Marítima, y posteriormente retorno a Venezuela, pero al igual que a los otros el Libertador Bolívar reconoció su excelente desempeño durante la larga y riesgosa navegación. Días después la fragata “Colombia” inició operaciones marítimas, lo cual no es motivo de este estudio.

NOTAS

1 Juan Chacón. “La fragata “Colombia” Revista de Marina n° 31, Año XV (Quito, abril 1976):

2 Archivo General de la Nación, Bogotá-Colombia. República, Secretaría de Guerra y Marina, tomo 454, folio 258.

3 Ibídem. Folio 234.

4 Carlos Monteverde Granados. Historia Marítima del Ecuador Tomo VI (Guayaquil: Edición INHIMA, 1997): 134.

5 Ibídem.

6 Chacón (1976): 29.

7 Mariano Sánchez Bravo. Remembranzas Antárticas (Guayaquil: Instituto de Historia Marítima, 1992): 198.

8 Carlos Alberto Mantellero. Diccionario de la Toponimia Austral de Chile (Santiago: 1982).

9 Monteverde (1997): 136.

10 Mariano Sánchez Bravo. Protagonistas en el Mar (Guayaquil: Instituto de Historia Marítima, 1994): 20.

 
 

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