Historia y Arqueologia Marítima

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DOS CARTAS ANTARTICAS ARGENTINAS DE 1904

 Dr. Ricardo Capdevila

INTRODUCCION

            El hallazgo de una carta antártica argentina editada en el año 1904, es un hecho que merece ponerse de relieve. Por ello nos permitimos esta comunicación, en el ánimo de que los documentos que damos a conocer, hasta donde sabemos, no ha tenido más difusión que la que pudieron tener en el momento de su publicación y en un ámbito muy restringido.

            Radicado en Ushuaia, Daniel Kuntschik es piloto, creo que hoy capitán de ultramar y práctico de los canales fueguinos. Su tiempo libre lo dedica a los deportes náuticos y a la investigación histórica, con especial dedicación al pasado de las tierra australes y la actividad ballenera  en el Atlántico Sur, por ello le hice llegar la crónica del descubrimiento de las islas de San Pedro, de mi autoría, que publicó hace más de 10 años el Instituto de Investigaciones Históricas Tierra del Fuego y otros documentos relacionados con la actividad ballenera en aquella zona. Esta comunidad de inquietudes nos ha servido de base para intercambiar información sobre la materia, debiendo destacar que Daniel es más generoso que el suscrito en cuanto a la calidad de dar. Quiero destacar que ha realizado a mi pedido un relevamiento de los veleros que recalaron en las tierras australes con rumbo a la Antártida, y ya lleva documentados más de un ciento desde principios de siglo, en una labor de gran mérito.

            En orden a este intercambio de información es que Daniel me facilitó una publicación que identifico más adelante, libelo editado en el fragor del éxito internacional que produjo el salvamento de los miembros  de la expedición sueca 1901-1903 del doctor Otto Nordenskjöld, realizado por la corbeta URUGUAY, reflejo natural de la euforia que el grato suceso había provocado en la comunidad argentina.

            El trabajo que es una recopilación de noticias periodísticas, crónicas y material gráfico de aquellos sucesos, no tiene el nombre del autor o recopilador y su carátula reza:

Expedición de  “La Uruguay”

La Argentina en los mares Antárticos

Obra descriptiva y documentada de la “Uruguay” y de la recepción que el gobierno y el pueblo argentinos hicieron a los expedicionarios antárticos en la ciudad de Buenos Aires.

El pié de imprenta dice:

Buenos Aires. Talleres Heliográficos de Ortega y Radaelli- Calle Perú - 672 al 682 - 1903 

            Fue realizada, por lo tanto en el mismo año y no bien regresada la expedición, reflejando los acontecimientos más destacados de la misma y de los festejos consecuentes.

            Luce también la carátula un antiguo sello de color azul que dice “Biblioteca del Doctor Enrique A. Beretervide”.

            La impresión del trabajo y las ilustraciones es de notable calidad por lo que, junto a la información reunida, sería significativo realizar su reedición.

            Habiendo Sobral publicado contemporáneamente otra carta antártica incorporada a su libro editado en 1904, estimamos de interés  analizar ambas para poner de relieve especialmente el adelanto que las mismas significan con relación a la cartografía de la época.

 DOS COMENTARIOS PREVIOS

            Hace algún  tiempo el Instituto Antártico Argentino publicó un trabajo del licenciado Santiago M. Comerci y el suscrito, con el título “Carta N° 31. La primera carta antártica argentina y los trabajos de la corbeta “URUGUAY”. La comunicación daba cuenta del trabajo de levantamiento hidrográfico realizado por la Oficina de Hidrografía de la Armada en el Sur del país, y llevaba por título “Fondeaderos de la Tierra del Fuego”. El mapa está compuesto por varios cuarterones, uno de los cuales mostraba las islas Orcadas del Sur con sus puertos y fondeaderos, recopilación de los trabajos realizados por distintos buques argentinos, especialmente la corbeta “URUGUAY”, hasta el año 1915. Era, hasta entonces, y a nuestro entender, la primera carta antártica argentina, pues no habíamos analizado la carta incorporada por Sobral en su obra, ni conocíamos la que ahora publicamos.

            El segundo comentario se refiere al compromiso que contrajo el alférez José María Sobral, de no dar a conocer ningún resultado de los trabajos científicos de la expedición sueca, hasta tanto no fueran publicados en Suecia, según nos relata en la página 7 de su obra “Dos años entre los hielos 1901-19032, publicado por el autor en Buenos Aires en 1904.

 “A pesar de tener en mi poder muchos de los datos científicos recogidos durante esos dos años, no los hago públicos, por no estar autorizado para ello por el jefe de la expedición.”

            Pecado de juventud, los mapas que se tratan en esta comunicación, rompen en alguna medida aquel compromiso, pues fueron publicados inmediatamente después del regreso de la expedición, y probablemente antes de que los suecos iniciaran la publicación de sus trabajos.

 LOS MAPAS EN CUESTION

             El primero de ellos con el título

                                   NUEVA CARTA ANTARTICA

            construida en vista de las observaciones hechas por la expedición

            NORDENSKJÖLD, por el teniente SOBRAL de la Marina Argentina.

             Forma parte de la publicación de difusión reseñada.

            La cartógrafa María Cecilia Bezsednjak, del Instituto Antártico Argentino, nos describe así el documento:

 -Escala 1:5300000 (aproximadamente)

-Proyección Mercator. Esta proyección es la utilizada para la navegación, ya que las loxodrómicas (por ejemplo un paralelo) interceptan a todos los meridianos según un ángulo constante. La proyección es isógona. La malla perteneciente a latitudes muy altas se proyecta con grandes deformaciones, pero se compensan con una variación en la construcción de los paralelos. En esta proyección, como el Polo en el infinito, sólo se representa la tierra hasta los 80° de latitud Sur.

                        En la carta se observa una priorización de la proyección (para la probable determinación de las derrotas) por sobre las formas en que se dibujaron la península antártica, las islas Shetland y las Orcadas del Sur (probablemente hasta entonces casi desconocidas).

-Declinaciones magnéticas 20° 10´ E (W de la península antártica) y 11° 40´E (anualmente decrece 2´´)

-Bibliografía: Larre, Ricardo M., Cichero Fortunato y Dagnino Pastore, Lorenzo. “Cartografía”. Ed. Crespillo. Buenos Aires 1971. Pgs. 110-116

             Es importante señalar que el documento –en virtud de la escala de construcción- no contiene cuarterones ni información náutica- sondajes, enfilaciones, rumbos, fondeaderos-, sí abunda en cambio con información histórica con la derrota de distintas expediciones: la belga del “Bélgica” de Adrian de Gerlache, la de Biscoe de 1832; de Sebastián D¨Durville en 1838; de Bransfield y Smith en 1819, la de Powell en 1821 y 1822; de Henry Foster de 1829; y los recorridos hechos por el ANTARTIC en los años 1902 y 1903, así como el viaje de rescate de la corbeta URUGUAY. Marca también el sitio de la estación invernal de Snow Hill (isla Cerro Nevado); el sitio donde se hundió el ANTARTIC; la bahía esperanza, lugar en que invernaron el segundo jefe de la expedición, doctor Andersson con el marinero Grunden y el teniente Duse; y por último, la isla Paulet donde invernaron los náufragos del ANTARTIC.

             La obra de Nordenskjöld “Viaje al Polo Sur” T. I pg. 152 (Casa Editorial Maucci, Barcelona 1904) reproduce la carta de Fricker, construida antes de las expediciones belga de de Gerlache (1898-1899) y de la sueca, ha incorporado la información de Larsen (1892-1893) sobre el Este de la península, abarcando hasta la tierra de Foyn, a la altura del Círculo Polar Antártico, y seguramente estuvo a la vista de Sobral para su trabajo.

             La urgencia de la publicación, debemos tener en cuenta que se hizo en plena euforia de las celebraciones, no permitió a Sobral incorporar buena parte de los conocimientos adquiridos en el terreno, que sí incorpora luego en la preparada para su libro. Producto ello, de aquella urgencia, son los que hacen deslizar errores, tal como la palabra REFENCIAS, en lugar de REFERENCIAS, quizás el más notable. Llama la atención la falta de una adecuada corrección, que sí se refleja en el resto de la cuidada obra.

            La toponimia se ajusta a lo conocido en la época, más los descubrimientos de la expedición sueca, aunque no incorpora el canal que separa a la isla Ross del continente, y el nombre común de los accidentes (cabo, bahía, estrecho) está en versión española, existiendo algunos nombres propios traducido del original inglés, como la isla King George, traducida por isla Rey Jorge. Si incorpora los avistajes realizados por el ANTARTIC en la parte Oeste de la península Antártica, sobre la derrota de la expedición belga de Adrian de Gerlache.

             La segunda de las cartas, contemporánea de la primera, lleva por título simplemente TIERRA DE GRAHAM, nombre que da Inglaterra a la tierra que conocemos como península Antártica, y que, conforme el país que publique, lleva el nombre francés de tierra de Luis Felipe (Francia), tierra de O´Higgins (Chile); tierra de San Martín (Argentina), o tierra de Palmer (EE.UU.). El mapa está incorporado en la obra de José María Sobral “Dos años entre los hielos 1901-1903” (Edición del autor, Buenos Aires 1904), en un pliego que ocupa las páginas 272 y 273.

            Esta segunda carta, confeccionada también por Sobral, es técnicamente más completa que la anterior y contiene información actualizada, fruto esto quizás de la urgencia de la primera publicación, urgencia que no afectó a la segunda. Así observamos que ésta sí contiene una serie de sondajes sobre el mar de Weddel, en la zona donde navegó la expedición sueca y se produjo primero el hundimiento del buque expedicionario ANTARTIC,  y luego, la derrota de la expedición de rescate de la corbeta URUGUAY.

            La carta de la tierra de Graham es superior en contenidos a las conocidas anteriormente, la de Fricker citada, la de la expedición belga de Adrian de Gerlache 1898-1899, pues incorpora los trabajos del cartógrafo de la expedición sueca, teniente Duse, en la zona descubierta por el explorador belga, al Oeste de la península. A ello debe sumarse un importante aporte en el conocimiento de la región Este, con la definición de las tierras separadas que son la isla Vega, y la isla Ross, que fueron recorridas a pié por el doctor Nordenskjöld y otros integrantes de la expedición, determinando su insularidad y no ser parte de la península, como lo había estimado James Clark Ross (1840-1843). Es también importante la información sobre los territorios que se extienden hacia el Sur, hasta la latitud del Círculo Polar Antártico, también territorios explorados por Nordenskjöld, Sobral y Jonassen , como la barrera de hielos de Larsen, que se desprendió íntegramente del continente en tiempos recientes, y los nunataks Foca.

             Quizás para evitar reclamos referidos al compromiso de no dar a conocer los descubrimientos realizados por la expedición sueca, en las referencias de esta carta, Sobral aclara:

“NOTA- Este mapa es solamente con el objeto de ilustrar al lector, para darle una idea de como están distribuidas las tierra en las regiones por nosotros

visitadas , y al confeccionarlo, no me he basado en ninguna clase de observaciones topográficas”

             Y concluye, desvirtuando lo anterior:

“Algunos puntos, como Christensen y el (3), han sido situados astronómicamente”

             El punto 3 de las referencias, es el lugar más austral alcanzado por la expedición terrestre que realizaran Nordenskjöld, Jonassen y Sobral, en el mes de Octubre de 1903, hasta la tierra del Rey Oscar, en las proximidades del cabo Framnäs (grafía tomada de la obra de Nordenskjöld. T. 1 pg. 150)

 COLOFON

            Las cartas o mapas de Sobral, vienen a constituirse así, en las primeras cartas antárticas que, sin prescindir de información anterior (De Gerlache, Fricker), incorpora descubrimientos en el continente antártico, coprotagonizados por el autor.

             Podemos enumerar sucintamente y no en forma exhaustiva, la información científica  que incorporó la segunda carta de las tratadas: puntos astronómicos en Christensen y la latitud más austral alcanzada por tierra; sondajes marinos realizados por el ANTARTIC y la URUGUAY; el veril de las islas Ross y Vega, cuya insularidad determinó Nordenskjöld; un mejor perfil de la costa Oeste de la península Antártica; la inexistencia de un supuesto canal que uniera los mares de Bellingshausen y Weddel a la altura de la hoy casi desaparecida barrera de hielos de Larsen.

            Más allá de las imperfecciones de algunos perfiles que pretenden diluir la exactitud de la información volcada, las cartas reseñadas, son un significativo aporte al conocimiento de la Antártida Sudamericana realizados por José María Sobral, a poco de concluir la expedición sueca 1901-1903, en los albores de este siglo que concluye.

            Las cartas reseñadas sustituyen entonces la prioridad asignada anteriormente a la carta N° 31 de la Oficina de Hidrografía de la Armada Argentina, y se constituyen así en las primeras cartas antárticas argentina 

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