Historia y Arqueologia Marítima

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EN EL CENTENARIO DE LA CONQUISTA DEL POLO SUR- AMUNDSEN EN EL PLATA.

 

Lic. Cristina Montalbán - XI EHAL

AMUNDSEN- SUS ANTECEDENTES- A LA CONQUISTA DEL POLO.

 En el próximo mes de diciembre- el 14 más precisamente -se cumple un siglo de la llegada al Polo Sur Geográfico por parte de la expedición liderada por Roald Amundsen. A manera de introducción de nuestro trabajo vamos a referir en forma muy breve las principales alternativas de esta conquista que constituye una de las páginas más importante de la historia antártica. Todos conocemos que el atractivo de lo inaccesible había alentado a los exploradores  en los avances paulatinos y sacrificados que, con una mezcla de heroísmo e interés científico, iban dando a conocer  este continente atípico para gloria propia y de sus respectivas naciones.

AMUNDSEN

Amundsen,  geodesta, oficial de la Marina Mercante,   había cumplido su  primera misión antártica como 2º oficial del “Bélgique” de la expedición de Adrien de Gerlache (realizada entre 1897 y 1899)[1]. 

  

“BELGICA

Dicha expedición, al quedar el buque atrapado por los hielos, resultó la primera en experimentar los rigores del invierno austral. En base a esa estadía, se ampliaron las observaciones que hasta entonces solamente aportaban datos relevados en los  meses de verano, mientras que por otra parte se logró el record para la época al llegar hasta los 78º 50´. Como es lógico esto despertó el interés internacional,  marcándose nuevos objetivos y dentro de éstos el  alcanzar los polos  se posicionó como  la gran meta del nuevo siglo.

      

SCOTT- SCHACKLETON

 Gran Bretaña resultó una de las naciones embanderadas con esta causa, y así, organizó dos expediciones: la Expedición Antártica Nacional Británica realizada entre 1901 y 1904, comandada por  Robert Falcon Scott-  quien había logrado aproximarse hasta 850 Km del Polo y  en 1908 la expedición de Ernest Schackleton que había quedado – el 9 de enero de 1909- a tan sólo 179 Km del polo geográfico antártico. La conquista del Polo Artico, ocurrida paralelamente tuvo dos consecuencias, la primera  que en setiembre de 1909 Scott decidiera retomar la empresa de llegar al Polo Antártico,  organizando una nueva expedición con la meta de conquistar “para el Imperio Británico el honor de esta hazaña”. Una suscripción pública y gruesas sumas provenientes del gobierno, posibilitaron a Scott  equipar a la misión con todo lo necesario. La segunda consecuencia de la conquista del Polo Norte[2], implicó el cambio de  planes de Roald Amundsen, quien tenía ya planificado el hacerlo,  contando con equipos y el buque “Fram”,  que le había  cedido  el Profesor Fridtjof Nansen.

    

“FRAM” y FRITJOF NANSEN

Ante el panorama planteado el explorador consideró que el desafío apuntaba ahora al Polo Sur,  manteniendo  el secreto de la nueva meta fijada, incluso para su propia tripulación que se enteró a último momento del cambio de objetivo. Las razones que se adjudicaron a su silencio se basaron principalmente en el argumento de las críticas que atraería  la preparación de una expedición con el mismo destino  propuesto por  Scott, situación que podría llegar incluso a la desaprobación por parte de  Gran Bretaña y, en base a esto a generar la presión de su propio gobierno para que cancelara el proyecto.  Es de orden señalar que, al contrario del apoyo brindado a Scott, en Noruega el interés y las contribuciones para concretar una expedición polar habían mermado en forma muy considerable,

Con la incertidumbre imaginable, Amundsen dio inicio a la misión  con los escasos fondos recaudados, entre los que se encontraba incluso los dineros habidos por la hipoteca de su casa. Desde entonces comenzó su buena fortuna y después de que su hermano León  comentara estas dificultades en una carta  al Embajador de Noruega en Buenos Aires, apareció un mecenas que solucionó rápidamente el problema. La colaboración partió de Don Pedro Cristophersen, quien sugirió que el “Fram” arribara a Montevideo o Buenos Aires, donde se reaprovisionarían víveres y combustible y se  reacondicionaría el buque

 De acuerdo a lo expuesto quedaron instrumentadas dos misiones, dos estilos de comando, ambos de gran experiencia, rutas y equipos disímiles compartieron una decisión y un mismo objetivo. El “Terra Nova” salió de Inglaterra el 15 de junio de 1910  tomando como base para pasar el invierno  el mar de Ross (en el hoy Cabo Evans), mientras el “Fram” zarpó de Noruega en agosto de 1910, realizándose la invernada   en la Bahía de la Ballenas.

 A su paso por Melbourne Scott tuvo conocimiento de los planes de Amundsen por el telegrama que el propio noruego había pedido a su hermano León que le enviara. Scott, que a esa altura no podía hacer otra cosa, decidió continuar con lo planificado.  Internamente sin embargo, nació la  preocupación, que se acrecentó- al igual que su sorpresa- cuando a principios de enero de 1911, el Teniente Pennell,  comandante del “Terra Nova”,  le informó que había descubierto el “Fram” anclado en la Bahía de las Ballenas, dado que todos –incluyéndolo- creían que el noruego realizaría su expedición desde el mar de Weddel.

 Luego de la invernada las dos expediciones partieron en procura del Polo.  Amundsen inició el camino el 20 de octubre – junto a Olav Bjaaland, Hilmer Hannsen, Sverre Hassel y Oscar Wisting- guiando sus trineos livianos  tirados por los tradicionales perros siberianos. Diez días después Scott,  acompañado de Edward Wilson, Lawrence Oates, Henry Bowers y Edgard Evans,  partió con sus trineos motorizados, y los ponies que sustituían mayoritariamente a los canes que el británico consideró más indisciplinados y menos eficaces.   El plan de marcha diseñado por  Amundsen se cumplió a satisfacción, aún en el trayecto más complicado por los glaciares y las cadenas de montañas.

 

LLEGADA AL POLO

A las 15 hs. del 14 de diciembre los integrantes de la expedición noruega llegaron al Polo y, entre aclamaciones y abrazos, clavaron la bandera de su patria en el hielo, denominando la meseta con el nombre del rey Haakon VII.

 

CARPA

Luego de determinaciones y observaciones, a las 11hs. del 16 de diciembre encontraron el punto matemático, instalando allí una carpa a la que llamaron “Casa del Polo”. Esta carpa fue reemplazada el 17, cuando emprendieron el regreso, por otra más pequeña, donde dejaron sus nombres  en una tabla, la bandera noruega, un gallardete del “Fram”, un sextante, un horizonte artificial, alguna ropa y dos notas, una para el rey Haakon y otra para Scott.  Amundsen resultó el claro ganador de la carrera al Polo Sur. Cumplido el objetivo, con un preciso cronograma, que aún hoy asombra, los noruegos llegaron de vuelta a la estación de Bahía de las Ballenas, exactamente el día fijado – 25 de enero de 1912.

Su triunfo se conoció el 7 de marzo de 1912, cuando, a su paso por Tasmania,  envió un telegrama desde Hobart,  donde  informaba  la noticia a su hermano León, quien la transmitió en primera instancia al Rey Haakon, a Nansen y a Pedro Christophersen, comunicándolo luego al “London Daily Chronicle”.  Luego de un breve pasaje por Australia y Nueva Zelanda, Amundsen tomó rumbo al Río de la Plata. No era ésta la primera vez que visitaba Montevideo ya que  había llegado a nuestra ciudad al regreso de la expedición antártica del Tte. De Gerlache a que nos hemos referido.

 

EL "BELGICA" - TRIPULACION EXPEDICION DE GERLACHE - 1897/1899

En dicha oportunidad, el 18 de abril de 1899 los periódicos anunciaron el arribo del transatlántico “Luciano”, en el cual venían desde Punta Arenas, Amundsen,  el geólogo y oceanógrafo Hey Arctowski  y Antonio Dubrowelski, asistente del servicio meteorológico. De regreso a la civilización, los expedicionarios se habían hospedado en el Hotel Central, recorriendo distintos puntos de la ciudad y frecuentando el Casino Oriental donde observaron exhibiciones de “cinematógrafo”, aparato que no conocían por el tiempo que habían pasado en la Antártida.

  Ahora, Amundsen regresaba consagrado por su logro, aclamado como  el  “héroe de la ciencia”, cuyo viaje de exploración, según expresaban las noticias, sería uno de los “más gloriosos acontecimientos en la historia de la civilización”. El explorador llegaría al puerto montevideano  en el vapor inglés “Remuera”, procedente de Wellington (Nueva Zelanda) cuyo arribo  estaba previsto para el 2l de Mayo de 1912.

 EL ARRIBO DE AMUNDSEN A MONTEVIDEO

 Resulta evidente el deseo de honrar a tan ilustre huésped, para lo cual se estructuró un detallado programa el cual incluyó desde la bienvenida, al saludo presidencial, ceremonias y banquetes.  El día 20  de mayo se  había acordado que el explorador fuera recibido oficialmente por el Introductor de Diplomáticos- Sr. Fermín Carlos de Yéregui y el Oficial Mayor del Ministerio de Guerra y Marina Comandante Moller de Berg, quien había conocido al expedicionario durante su desempeño en el cargo de Cónsul del Uruguay en la capital noruega A dichos representantes se sumaba una comisión, integrada por 17 personas especialmente nombradas al efecto.[4]

 

El 21 el “Remuera” dilató su ingreso al puerto debido a una densa niebla, retrasándose  en casi dos horas, sin que la inclemencia climática fuera suficiente  para que los entusiastas abandonaran la espera. Apenas se dio aviso del avistamiento del transatlántico zarparon varios vapores. El vapor “Ingeniero”   trasladó  al Introductor de Diplomáticos  Sr. Yéregui, al Tte. Cnel. Moller de Berg y a un grupo de periodistas uruguayos y argentinos. Paralelamente, se aprestaron las embarcaciones que la Casa Lussich había destacado para el acto, todas empavesadas,  realzando  la recepción. Un número importante de jóvenes estudiantes que procuraban testimoniar su adhesión al homenaje abordaron el vapor “Emperor”, mientras el “Powerfull” llevaba una delegación noruega  llegada el día 21 desde Buenos Aires,[5] a quienes se sumó el Sr. Francisco Moreno, en representación del gobierno argentino.  En el “Corsario” embarcó un grupo de marinos y pilotos noruegos que deseaban expresar su orgullo y estrechar la mano de su compatriota.

Según contaba uno de ellos, al abordar preguntaron al Capitán del “Remuera” donde se encontraba Amundsen, contestando éste con una sonrisa que no había nadie a bordo con ese nombre  Fue entonces que un hombre con barba y lentes oscuros que estaba cerca  respondió “Quizás sea a mi a quien buscan”. Es que el expedicionario viajaba de incógnito (bajo parte de su nombre) como Engelbregt Gravning.

      

 El explorador Amundsen con el Comandante Moller de Berg y los Sres. Christophersen, Yereguy y connacionales que fueron a recibirlo.

Fue entonces que Amundsen se encontró por primera vez con Don Pedro Christophersen, y demostrando una rara emoción,  él usualmente controlado y poco demostrativo, abrazó al hombre que había hecho posible su expedición.

 

Amundsen y el Sr. Christophersen a bordo del "REMUERA"

En esos momentos llegaron varias embarcaciones al costado del “Remuera”, mientras Amundsen se asomaba a la borda, respondiendo a los  vítores  y aclamaciones entusiastas de los estudiantes, al identificarlo

  

SALUDO DE AMUNDSEN DESDE LA BORDA

Al trasbordar las representaciones oficiales y periodísticas una avalancha rodeó al explorador que dejó la cubierta para trasladarse a  uno de los salones del buque.  Según el   reportero de “La Tribuna Popular” el noruego tenía una “arrogante figura dominadora. Un rostro sonrosado, una enorme nariz, ojos pequeños, de color azul y de mirada penetrante,  y un bigotazo rubio”. [6] El representante de “El Día” realizó una descripción en que sumó a las características físicas sus apreciaciones. De acuerdo a este periodista Amundsen era  “musculoso y sólido…..un magnífico ejemplar de la raza humana, de hombre dotado de energías ilimitadas, cuyos ojos claros y serenos, salpicados a ratos por unas pintas violetas revelan la tenacidad inquebrantable de su espíritu…..Y en verdad que la tela sencilla de su traje, llena de amplitud y de soltura, sus zapatos recios y formidables, dejan entrever una naturaleza de hierro, encina vigorosa del norte, capaz de resistir sin inmutarse las más duras inclemencias….”[7]

 Mientras era observado “bajo la lupa” y los fotógrafos registraban cada minuto para la  inmortalidad, se sucedían las presentaciones y saludos protocolares,  y aproximadamente a las 3 de la tarde, se invitó al visitante a pasar al vapor “Ingeniero” para trasladarse a tierra. Luego de ubicarse en la cámara del vapor, Amundsen continuó conversando con Moller de Berg, acompañándoles el Sr. Yéregui, los Sres. Christophersen, la delegación de noruegos, y por supuesto los periodistas y fotógrafos.

En la oportunidad, el explorador tuvo que salir nuevamente a la cubierta en respuesta al reclamo de los estudiantes que gritaban desaforadamente desde el remolcador que los transportaba. Al llegar a la mitad de la bahía un Oficial dio aviso de que se acercaba la lancha “Zufriategui” que trasladaba al Secretario de la Presidencia- Sr. Virgilio Sampognaro- quien presentó los saludos de bienvenida correspondientes.

Durante la travesía hasta el Muelle Maciel se observaron varios buques empavesados en su honor, siendo recibido al desembarcar por la Comisión Directiva del Ateneo. En el lugar estaba aguardando el automóvil de la presidencia y varios carruajes que tomaron rumbo al Hotel “Oriental”.

 

HOTEL ORIENTAL

En la dársena- a pesar del mal tiempo y la demora- se encontraba un centenar de curiosos que rodearon al noruego con la intención de saludarlo, felicitarlo o solicitar su autógrafo . Al llegar al lugar de alojamiento, Amundsen puso a recaudo una caja de hojalata que los periodistas habían observado que llevaba siempre consigo, donde trasladaba una película con vistas de su campaña polar.

  

AMUNDSEN Y DELEGACIONES EN EL HOTEL

Se repitió allí el  recibimiento por parte  de simpatizantes, fotógrafos y nuevas comitivas, a las que Amundsen  atendió con estricta cordialidad y pocas palabras.  El Sr. Christophersen realizó entonces un brindis de bienvenida a tierra uruguaya, el cual fue respondido por el visitante  agradeciendo todas las manifestaciones con que le habían honrado.

 EL EXPLORADOR Y  LOS  MEDIOS DE PRENSA

 Fue el momento aprovechado por una “nube de periodistas” que trató  de lograr sonsacarle las declaraciones y novedades que todos esperaban poder informar a sus lectores, pero, a pesar del dominio del francés, inglés y alemán, todos los representantes de la prensa coincidieron en la parquedad de Amundsen. Evidentemente cada entrevistador sacó sus conclusiones y mientras que una de las notas pintaba al noruego  con “… ….modales… gentiles…..Nada más simpático y caballeresco que este hombre todavía joven, sencillo, cuya fama es ya dominadora del planeta.” [8],  hubo quien realizó apreciaciones bastante distantes de la expuesta. 

Entre estos últimos se destacó el cronista de “La Tribuna Popular” quien,  ante la insistencia- siquiera de un adelanto somero de lo que iba a tratar en sus conferencias de Buenos Aires, se encontró con una cerrada negativa- justificada en que si tratara sobre el tema nadie iría al teatro “Odeón” a oírle. El malestar del reportero se acentuó todavía más cuando el explorador accedió a los requerimientos de un colega de “La Nación” de Buenos Aires, porque, según palabras del mismo Amundsen, este diario había negociado los derechos de su libro al “Times” de Londres.

La indignación del cronista se reflejó en su artículo que finalizó  con el comentario de que dejaba al visitante con toda su ciencia y las peripecias de su viaje que los espectadores del “Odeón” podrían conocer tras el pago de 5 nacionales. El representante de “El Día”. encontró lógico que Amundsen quisiera guardar las sorpresas para sus conferencias y el de “El Siglo”- recibió, en correcto francés, el agradecimiento por la atención “con esa grave amabilidad que caracteriza a los hijos del norte”[9]

Estos dos medios particularmente recogieron algunos datos de la expedición comenzando por el momento en que Amundsen y  sus compañeros  dejaron el “Fram” en los 78º 41´, emprendiendo viaje hacia el Polo

Refirió algunas de las peripecias de su aventura teniendo  un reconocimiento especial para sus perros, gracias a  cuya aptitud logró avanzar en los difíciles terrenos hasta alcanzar la meta  y con el sacrificio de un importante porcentaje de ellos, cubrir las necesidades alimenticias de los 24 que continuaron sirviendo en la expedición. Según declaró asimismo  los rigores de las nevadas y las tempestades, resultaron más terribles que  las hendiduras en el hielo. Las temperaturas durante la travesía se mantuvieron alrededor de los 59º  bajo cero, anotando que en el Polo constataron 31º bajo cero, lo que tomaron como un verano, provocando incluso que transpiraran.

Recordó además una curiosa impresión que experimentaron “…en un lugar en que la capa de hielo delgada,” los había sorprendido  “con las más claras resonancias del hueco que recubría. Era una mezcla de ruidos sonoros, extraños…..Aquella cámara polar recibió el nombre de  “sala de baile del diablo”[10]. Como cierre de las declaraciones, adelantó algunos detalles del proyecto de una nueva exploración que, junto a los mismos compañeros tendría como meta el Polo Norte donde desarrollaría nuevas observaciones astronómicas y geográficas.

Tales planes hicieron reflexionar al periodista acerca de la fascinación que ejercían los territorios polares en Amundsen, deseándole éxito en la nueva misión , para honor del “…infatigable y abnegado expedicionario y para gloria de la emprendedora nación noruega ,,,,”[11]Las entrevistas se dieron entonces por concluidas,  en atención a que el visitante debía asistir a la cena que sus compatriotas habían organizado para celebrar su conquista polar.

  EL PRIMER HOMENAJE  

 De acuerdo a lo dicho, esa noche  un grupo de residentes noruegos compartieron con Amundsen  un banquete en el  Club “Uruguay”. A su lado en la mesa estaban el Tte. Cnel. Moller de Berg y el Cónsul de Noruega, Sr. Juan Christophersen, quien ofreció el homenaje,[12].

 

 CLUB URUGUAY

En la ocasión hizo uso de la palabra el Cónsul- Sr. Christophersen- con un discurso cargado de patriotismo. Le dio la bienvenida a Uruguay, primer país sudamericano que el explorador pisaba y destacó el honor de ser asimismo el primero en manifestarle su satisfacción patriótica de que fuera un noruego a quien le tocara la gloria de realizar esa expedición, cuyo resultado lo hizo “acreedor a la admiración del mundo entero y a la gratitud de su patria , haciendo inmortal su nombre ya célebre. “Amundsen y Fram”- dijo el Cónsul- “están hoy en boca de todo el mundo, relacionados con una de las grandes aventuras científicas del día y quedará grabada en la historia de los descubrimientos del Universo como cosa tan grande y ejemplar  que no hubiera podido ser llevado a cabo sino por hombres de indiscutible mérito, de carácter firme y sano y de energía a toda prueba.”[13]  A su felicitación, extensiva a sus compañeros en la expedición, se unieron sus votos para los futuros viajes.

Refirió asimismo el homenaje de científicos y personalidades que representaban a la República Argentina y de los numerosos compatriotas que habían  cruzado el río para darle la bienvenida y celebrar su hazaña junto a aquellos radicados en Montevideo. Los aplausos se conjugaron en aprobación de los conceptos vertidos, finalizando con un brindis por el “héroe”.

 EL SALUDO AL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA- AGASAJOS EN SU HONOR 

Continuando con la agenda fijada, a la hora 11 en la mañana del miércoles 22 Amundsen fue recibido por el Presidente Batlle y Ordóñez en su residencia de Piedras Blancas.

    

QUINTA DEL PTE.  BATLLE

ESCRITORIO

En la oportunidad el primer mandatario felicitó al explorador por el éxito alcanzado, respondiendo el aludido al reconocimiento, y adelantando detalles  sobre  su próxima expedición a las regiones árticas.Ese mismo día, a las 5 de la tarde el Ing. Juan Storm  y su esposa Carolina Young, marquesa de Medina, ofrecieron en su casa quinta una recepción en honor al visitante, a la cual fue invitada un importante número de personalidades de la sociedad montevideana.[14]

    

REUNION EN LO  DEL ING. STORM

   

Los agasajos fueron rematados por la noche con una cena, que, en nombre del Poder Ejecutivo, ofreció el Ministro de Instrucción Pública Dr. Juan Blengio Rocca- la cual tuvo también  como sede  el Club Uruguay.

      

CLUB URUGUAY- SALON JAPONES

Según la prensa esta celebración, que se realizó en el salón japonés,  constituyó la nota saliente en los actos con que se honró a Amundsen, convocando personalidades políticas y científicas.[15]

Inició las alocuciones el Ministro de Instrucción Pública- Dr. Blengio Rocca- que ofreció el banquete a nombre del Presidente de la República, como prueba de admiración a la “temeraria empresa “ que acababa de llevar a término, conquistando para él y su patria “la gloria de un legítimo triunfo moral”. Ese triunfo debía  considerarse de mayor grandeza porque no llevaba la búsqueda de riquezas materiales. Esta voluntad al servicio de la ciencia- expresaba el Dr. Blengio- en ningún caso realiza un esfuerzo tan desinteresado como el de quien elige como campo de sus investigaciones las zonas de “imponente soledad” de los círculos polares.

Resaltó así el profundo sentimiento de admiración del  mundo civilizado hacia los exploradores de “esas vastísimas regiones de desolación….”  renovando el concepto de desinterés económico y características de excepción de los ejecutantes ya   ” … que estas arriesgadas empresas se mueven tan solo por un ideal superior …perseguido con …abnegación, con…amor a la ciencia  y con una pujante y férrea voluntad , capaz de ejecutar con…perseverancia en las….regiones de los hielos perpetuos, el plan concebido en el cómodo… bufete de la…ciudad”[16]

El Ministro destacó en su extenso discurso las gestas de intrépidos navegantes, resaltando el empeño en procura de la gloria de conquistar los Polos y entregar un caudal de observaciones  científicas e interesantes estudios de dichas regiones de ambos hemisferios. De acuerdo a sus palabras, con la coronación de los esfuerzos, Amundsen, elevando la bandera de Noruega en el mismo Polo Sur, había  despertado unánimemente la simpatía y admiración del mundo. La alocución refirió por último al próximo viaje al ártico, que el explorador planificaba, deseándole un nuevo triunfo, que implicaría igual logro para su patria y la ciencia.Su intervención se cerró solicitando aceptara el homenaje y simpatía del Gobierno de la República Oriental del Uruguay, realizando un brindis por la grandeza de su patria y por él como descubridor del Polo Sur.

 De inmediato Amundsen se puso de pie,  respondiendo a las encomiosas palabras con un breve discurso en francés, que fue traducido en los medios de prensa. En el mismo, agradeció al Presidente el honor de dedicarle esa reunión, así como también al Ministro Blengio por las palabras pronunciadas.

Según expresó jamás esperó que se le “prodigara una recepción tan brillante”, que al mismo tiempo que lo enorgullecía, demostraba “el interés que el ilustre gobierno de este bello país,” tenía “por el progreso de la ciencia”, y “por el conocimiento de las regiones hasta hoy ignoradas de nuestro globo.” Su alocución terminó expresando su reconocimiento y brindando por la prosperidad del país anfitrión. 

Finalizada su intervención, una ovación estruendosa y sostenida llenó el salón, tomando la palabra entonces el Comandante Moller de Berg quien leyó un discurso en noruego, según explicó, para que su palabra llegara con mayor acogida a los compatriotas. Básicamente refirió varios “titanes” que enorgullecieron esa cuna común, entre los que se destacaba el héroe de la conquista del Polo Sur, declarando que los uruguayos que soñaban con el porvenir de la patria en base a labor honrada enviaban las más sinceras felicitaciones al país que forjaba tales ciudadanos.

 Por último el Sr Christophersen agradeció las demostraciones realizadas en Montevideo a él, al delegado argentino y  la comitiva de compatriotas noruegos,  que se habían trasladado especialmente para recibir a Amundsen.   

 Al concluir la reunión, el explorador se trasladó a la dársena, donde se encontraba gran cantidad de público que deseaba saludarlo antes de que se embarcara en el vapor “Viena”. Entre vivas,  hurras y múltiples solicitudes de autógrafos el explorador se despidió, abordando el vapor  a las 22.30 junto a las personas que habían viajado especialmente desde la vecina capital.

 

VAPOR “VIENA” 

RECEPCION EN BUENOS AIRES

 A las 7 de la mañana el buque ancló en la dársena sur, donde aguardaban a Amundsen algunos compatriotas, delegaciones de instituciones científicas especialmente destacadas para su recepción y por supuesto un importante contingente de fotógrafos que competían  en su registro con quienes – subidos en los lugares más altos- filmaban todos los detalles del arribo del ilustre huésped.

A los presentes se fueron sumando paulatinamente grupos de admiradores y curiosos, que aclamaron al viajero, mientras éste recibía el saludo del Cónsul General de Noruega y una sociedad coral  escandinava entonaba el himno de su patria y una selección de canciones tradicionales.

Entre vítores y arengas el explorador agradeció con escasas palabras , siendo conducido en el automóvil de la delegación noruega hasta su alojamiento, donde continuó acompañado de sus compatriotas, recibiendo a varias personalidades que se hicieron presentes para expresarle las felicitaciones por su logro.

 

PAGINA DE “CARAS Y CARETAS

 El “Fram” se encontraba ya en la rada y la colectividad noruega esperaba su ingreso al puerto, habiendo previsto un nutrido programa de agasajos para su tripulación. Uno de los actos de mayor repercusión resultó justamente el banquete con que la colonia noruega aclamó a todos  los integrantes de la expedición, y, cuyo broche de oro fueron las palabras de reconocimiento de Amundsen  a Don Pedro Christophersen.

En la ocasión, en un momento de gran emotividad, el explorador profundamente agradecido, le entregó a Don Pedro una gran fotografía de la montaña que en su camino al Polo, nominó  en su honor.  

 

AGASAJOS EN BUENOS AIRES

Al igual que en Montevideo el programa de festejos fue muy nutrido, y entre las pruebas gráficas que hemos encontrado tenemos una reunión de homenaje en el Club Alemán, otra en el Centro Naval, destacando la prensa además un acto de reconocimiento por parte del Instituto Geográfico Argentino donde se entregó al expedicionario un diploma de Miembro de Honor.

 

RECEPCION EN EL CENTRO NAVAL

El 4 de junio Amundsen por fin dio la  primera conferencia en el Teatro Odeón. A las 17.20 se hizo presente en el escenario, ante una nutrida concurrencia, y, luego de la presentación realizada por el Sr. Francisco Moreno-donde elogió al “bravo y tenaz descubridor del polo”- el noruego realizó un detallado informe de la expedición realizada.

 

El público  siguió con interés la narración que daba cuenta de los trabajos para construir la casa donde habitaron en invierno, el aprovisionamiento de carne de foca y los depósitos para conservar los víveres, fundamentales para abastecerse en su marcha por las llanuras heladas y las altísimas montañas que rodean el Polo. Sus palabras fueron acompasadas por proyecciones que mostraban la casa, las habitaciones, las cámaras que hicieron en el hielo y una vista del momento conmovedor de su llegada al Polo.

Relató en forma breve el regreso al “Fram” ,teniendo un  reconocimiento para todos sus compañeros y en especial para el Capitán Nielsen  por su valiosa colaboración.

 

TRIPULACION DEL "FRAM"

 PERROS

La exposición concluyó luego de dos horas en medio de demostraciones de entusiasmo. El 8 de junio tuvo lugar  la última de las 4 conferencias planificadas.  El auditorio, selecto y bastante numeroso, quedó desilusionado, según expresó el cronista de “La Nación” [17] cuando Amundsen repitió la lectura de las oportunidades anteriores.

Todos esperaban oir- dijo el periodista- “…no la narración más o menos novelesca de su heroica travesía de los hielos del polo, sino el relato de las cosas vistas, de los estudios hechos y de los descubrimientos realizados….De modo que al darse cuenta que el señor Amundsen no hacía más que repetir lo que anteriormente había dicho no pudieron dejar de hacer un gesto de desagrado. Muchos llegaron hasta a abandonar la sala. Más de un palco se quedó vacío después de que el conferencista hubo leído un pequeño número de páginas….”[18]  

Y así, con este  artículo de prensa- que trasluce un dejo de desilusión y hasta de descontento- culmina la cobertura de la  visita  del conquistador del Polo Sur al Río de la Plata. A todos parecieron escasas las novedades con que había asombrado el explorador en su primera conferencia al público  de la capital vecina. A pesar de los halagos recogidos en esa oportunidad,  el juicio que plasmó el cronista de “La Nación” determinaba que “…el ilustre descubridor del Polo” había “burlado las esperanzas”[19] de quienes habían concurrido a presenciar las charlas pactadas.

Pensamos que la razón fundamental de esta actitud se justificó en  la gran expectativa generada por su presencia, lo que llevó a que la respuesta por parte de Amundsen fuera considerada como insatisfactoria. Quizás nadie llegó a calibrar que su orgullo se originó en la efectividad de su proyecto, de cada engranaje  que conformó su expedición, en  todos y cada uno de los elementos que coadyuvaron a su éxito.

De pronto si el explorador hubiera tenido otra personalidad, habría atrapado la atención con miles de anécdotas, descripciones de paisajes o de fenómenos, que hubieran mantenido entusiasmados a sus escuchas por horas, pero suponemos que para él no serían cosas dignas de mencionarse, no imaginaba que podrían tener algún interés y por lo tanto se remitió a repetir lo que creyó importante, lo que él suponía incluso que la gente esperaba.

 Por otro lado, y siempre de acuerdo a nuestro análisis, creemos que más allá del posible silencio impuesto además por sus compromisos contractuales, Amundsen no tenía previsto detallar otros logros, no eran éstos los ámbitos para revelar observaciones ni aportes científicos. En realidad el motivo de fondo de su venida al Plata no fue sino el expresar su agradecimiento a Don Pedro Cristophersen.

Sin el  auxilio fundamental de Don Pedro  la expedición no hubiera podido llevarse a cabo  y así lo traducen sus propias palabras “”Debo al Rey, a Nansen y a Christophersen, más de lo que puedo expresar. Cuando todos nos daban la espalda, ellos nos dieron la mano.” [20] Su reconocimiento fue muy especial, había retribuido esos apoyos sustanciales con una distinción  honorífica,  única y reconocida internacionalmente,  como era  la de dejar sus nombres  perpetuados   en la geografía  antártica,  [21]algo que sólo él tenía el poder de otorgar.

  Resulta evidente que todo lo que rodeó este objetivo,  recepciones, homenajes y halagos por parte  de las más altas autoridades, representantes de los círculos culturales en sus más disímiles representaciones científicas, compatriotas, hombres de mar y sociedad en general, lo hizo  ser el centro de la atención,  situación bastante incómoda para un hombre cuyo disfrute aliaba la soledad y el silencio de las regiones polares. Y así en forma desapercibida, como suponemos era su preferencia, dejó atrás los banquetes, las entrevistas y las fotos.

Unos renglones perdidos en las  columnas de  “El Telégrafo Marítimo”  nos informaron que luego de concluir sus presentaciones, Amundsen viajó a   la estancia “El Carmen”, propiedad de Pedro Christophersen, en la estación Diego de Alvear, Provincia de Santa Fe. En dicho lugar  pondría en orden sus borradores para la publicación que  entregaría a los centros de ciencia europeos. El 2 de agosto, en escuetas líneas, se daba cuenta de que Amundsen ya se encontraba en Noruega.

 CONCLUSION 

La historia ha preservado la memoria de la expedición de Amundsen  como un ejemplo de eficacia. Su liderazgo fue indiscutible, al igual que su pericia probada desde la instrumentación de una ruta totalmente desconocida al aporte de una  logística para las expediciones polares que sólo 80 o 90 años más tarde logró ser superada con el apoyo de  las nuevas tecnologías.

 

La Expedicion Amundsen (en rojo) y la Expedicion Scott (en verde)

No hay discrepancias en la consideración  de la aptitud ejemplar de sus  procedimientos para alcanzar uno de los objetivos más buscados y ambiciosos, como fue la conquista del punto más austral de la tierra. Más allá de su experiencia previó las dificultades, desarrollando la avanzada y  el repliegue  de la misión con  seguridad, orden y disciplina, factores todos  que colaboraron en su victoria. El explorador  fue orgullo de su patria, ejemplo  de sus pares en el ártico y antártico, y recibió en todos los ámbitos el crédito merecido.

 Su libro se editó en Londres en 1912 y  en noviembre de ese mismo año el mundo se conmovió ante la noticia del encuentro de los cuerpos  de Scott, Bowers y Wilson.  Nadie –lógicamente-  tomó en cuenta que habían llegado a la meta un mes más tarde, en forma unánime se aquilató el dramático esfuerzo que terminó con su muerte, vencidos por el frío y el hambre.

En contraste con esta tragedia el logro del noruego perdió dimensión, y hasta podríamos decir que se desvalorizó. El mismo había   definido el duro trayecto como   “un hermoso paseo”, concepto que,  por oposición, acrecentaba  las desventuras que dio a conocer el diario de Scott.

El infortunio que signó a esa expedición, al igual que la posterior odisea de los intentos de Schackleton hasta lograr rescatar a sus hombres, promovieron las figuras de ambos exploradores que se sumaron a Amundsen como “los 3 grandes del Polo Sur”.

    

AMUNDSEN- SCOTT- SCHACKLETON

Sin desmerecer los méritos de los ingleses, hay que reconocer sin embargo, que el triunfo fue de Amundsen, aún cuando  su hazaña no tuvo esa acogida, esa sacudida de conmoción,  que la sociedad universal manifestó ante los sucesos que afectaron a las expediciones citadas.

 Este trabajo tiene por cometido principal redimensionar la expedición en la que  Amundsen representó la energía, la voluntad férrea para guiar  a sus compañeros  en una travesía por llanuras heladas, montañas de más de 2 mil metros de altura, con el peligro de las grietas y con alternativas de temperaturas de hasta 65º bajo cero.

 

LLEGADA AL POLO

En el centenario de este destacado hito histórico, es de orden que Montevideo y Buenos Aires- los puertos del Plata que sirvieron de escala a múltiples expediciones con destino al continente antártico-  participen de su celebración y preserven como un recuerdo especial  la visita de Amundsen, donde – a su manera- compartió  esas primicias de su conquista polar, gesta por la que, sin duda, merece un general aplauso

 AGRADECIMIENTOS:

-Al Cnel. Waldemar Fontes

-Al Dr. Ismael Pozzi Albornoz

-Al equipo del Departamento de Investigaciones Históricas del CEHIS

 FUENTES:

HEMEROTECA- BIBLIOTECA NACIONAL-MONT. PALACIO LEGISLATIVO-BIBLIOTECA NACIONAL- BS.AS.

“La Tribuna Popular”-Montevideo- Martes 18 de Abril de 1899-

“La Tribuna Popular”- Montevideo- Sábado 23 de Abril de 1899-

“La Tribuna Popular”- Montevideo- Lunes 24 de Abril de 1899-

“El Día”- Montevideo-  Martes 21 de Mayo de 1912 - “El hombre que llegó al Polo. Amundsen en Montevideo.”

“El Día”- Montevideo- Miércoles 22 de Mayo de 1912 – “El hombre que vio el Polo, Su llegada a Montevideo. Una silueta del gran explorador. Recepción entusiasta.”

“El Día”- Montevideo- Jueves 23 de Mayo de 1912- “El hombre que vio el Polo. Su estadía entre nosotros .Brillantes fiestas en su honor. Discursos cambiados.”

“El Siglo”- Montevideo- Martes 21 de Mayo de 1912. “Amundsen y las exploraciones. El famoso marino llega hoy a Montevideo”

“El Siglo”- Montevideo- Miércoles 22 de Mayo de 1912-“El saludo de “El Siglo”, Entrevista interesante. Fiestas y agasajos”

“El Siglo”- Montevideo- Jueves 23 de Mayo de 1912 “En las regiones antárticas. Amundsen y sus antecesores”

“El Telégrafo Marítimo”- Montevideo- Martes 21 de Mayo de 1912 .”Amundsen. Su llegada a nuestro puerto. Entusiasta recepción”.

“El Telégrafo Marítimo”- Montevideo- Jueves 23 de Mayo de 1912. “Amundsen”

“La Tribuna Popular”- Montevideo- Martes 21 de Mayo de 1912 .”Amundsen. Llegará hoy a Montevideo. Homenajes oficiales y populares.”

“La Tribuna Popular”- Montevideo- Miércoles 22 de Mayo de 1912 “El Hombre que fue al Polo. Llegó ayer a Montevideo. La recepción a bordo- Los estudiantes. En el hotel. El banquete.”

“La Tribuna Popular”- Montevideo- Jueves 23 de Mayo de 1912. “El explorador Amundsen. Su partida para Buenos Aires. El banquete de anoche.”

“La Nación”. Buenos Aires- Viernes 24 de Mayo de 1912- “Llegada del explorador Amundsen. Manifestaciones en el puerto. Sus próximas conferencias.”

“La Nación”- Buenos Aires- Martes 28 de Mayo de 1912- “En honor del explorador Amundsen: la fiesta de hoy.”

“La Nación”-Buenos Aires- Miércoles 29 de Mayo de 1912- “Homenaje al explorador Amundsen en el Instituto Geográfico Argentino.”

“La Nación”- Buenos Aires- Domingo 9 de Junio de 1912- Ultima conferencia en el Odeón.

Revista “Caras y Caretas”- Buenos Aires. Año XV- N° 713- 1º de Junio  de 1912 . “Amundsen en Buenos Aires”- “Amundsen en Montevideo”

Revista “Caras y Caretas”- Buenos Aires- Año XV- N° 714- 8 de Junio de 1912- “En honor de Amundsen”

Revista “Caras y Caretas”- Buenos Aires- Año XV- N° 715- 15 de Junio de 1912- “Amundsen en el “Odeón”.”

 BIBLIOGRAFIA

Amundsen, Roald- “Polo Sur. Relato de la expedición noruega a la Antártida. 1910-1912”- Ed. Futuro. Buenos Aires. 1946

Calvo Roy, Antonio- “La Antártida. Catedral de hielo”. Serie Mc Graw Hill. España. 1993

Capdevila, Ricardo- “Antártida. Más allá del fin del mundo”. Museo Marítimo de Ushuaia. Ed. Zaguier y Urruty Ushuaia. 2001

Quevedo Paiva, Adolfo- “Páginas Antárticas”. Asociación Polar “Pingüinera Antártica Argentina”. Edivérn S.R.L. Buenos Aires. 2007

Thomazi, A. “Las  expediciones polares.” Colección Surco. Ed. Salvat. Imprenta Hispanoamericana. Barcelona. 1953

Gramsborg, Per- “El apoyo de Amundsen en Argentina. Como un ofrecimiento salvó la expedición del Polo Sur”. Trad. Magdalena Christopherse

 

[1] En 1905 recorrió de Noruega a Alaska, descubriendo el paso del Noroeste –en el Artico- que permitía navegar de Europa al Pacífico
[2] Fuentes modernas concluyen que el Dr.  Cook – compañero de Amundsen en la expedición de De Gerlache- llevó la delantera en la llegada al Polo Norte, denunciando como fecha del acontecimiento el 21 de abril de 1908, mientras que el Comandante Robert Peary que para muchos fue el conquistador del Polo Norte arribó al punto el 6 de abril de 1909
[3] El Polo Sur Geográfico es el vértice austral de la tierra en los 90º de Lat. Sur, donde el eje imaginario de rotación intercepta a la superficie terrestre y por el que pasan todos los meridianos del mundo. En el punto no existen los puntos cardinales-Este, Oeste y Sur- y toda dirección es Norte, rumbo al que también se proyectan las sombras. Como características se puede decir que  el suelo –de roca y hielos- es allí  duro como el acero. El espesor del hielo en ese lugar es de 2430 mts., quedando el suelo rocoso del Polo a 405 mts. sobre el nivel del mar, es decir que la ubicación del Polo en la superficie helada es de 2385 mts. de altura, en el centro de la mayor altiplanicie del mundo: la antártida. El Polo Sur real representado por un mojón o jabalina de metal- que suplantó el mástil con flechas direccionales, indicadoras de la distancia a las principales ciudades del mundo-  se reubica aproximadamente 10 mts. por año rumbo 43º O, por el deslizamiento de los hielos antárticos hacia el mar en dirección NNO. Aunque ya no se encuentran el mástil ni la carpa que  Amundsen dejó en 1911, hoy estarían a más de 1000 mts. del  indicador actual (Información en Quevedo Paiva, A. Ob. Cit. Cap. IV. La Antártida. Un nuevo Edén. Pág. 61- Cap. XII- “Breves Misceláneas Históricas Antárticas.”- Pág. 115)

[4] La comisión estaba integrada por Roberto Introini, Héctor Pereira, Mario Bordabehere, Andrés Suárez, Federico Cluzeau Mortet, Pablo Piedramora, Alejandro Volpe, Rómulo Boggiano, Francisco Moreno, N. Mendizábal, Ildefonso Gómez, Antonio Campos, Miguel Angel Vitale, Fernando Campos, José Luis Giúdice, Juan Caorse y Arturo Rodríguez.

[5] La delegación noruega  estaba compuesta por  el Cónsul  en Buenos Aires- Sr. Juan Christophersen-   los Sres. Pedro Christophersen, Olaf Beyer, Alfonso Schjorbeck, F. Heiberg, Christian Doxrud y Eilert Sundt.
[6] “La Tribuna Popular”- Montevideo. Miércoles 22 de Mayo de 1912
[7] “El Día”- Montevideo- Miércoles 22 de Mayo de 1912
[8] “El Día”- Montevideo- Miércoles 22 de Mayo de 1912
[9] “El Siglo”- Montevideo- Miércoles 22 de Mayo de 1912
[10] “El Día”- Montevideo- Miércoles 22 de Mayo de 1912
[11] “El Siglo” Montevideo- Miércoles 22 de Mayo de 1912
[12]  Compartieron el ágape además el Sr. Pedro Christophersen, el delegado argentino Sr. Moreno y los Sres. Olaf Beyer, F. Heiberg, Ellert Sundt, Kristian Doxrud, Kristian Gran, J. Schjorbeck e Ing. Juan Storm
[13] “El Día”- Montevideo- Jueves 23 de Mayo de 1912
[14] Fueron invitados a la recepción, Carmela Prieto de Martínez, Madame Castillon de Saint Víctor, Flora Wells de Shaw, Pilar Herrera de Arteaga, Matilde Parodi de Testasecca, Martha Pérez Butler de Shaw, Emma Pareja de Shaw, Amelia I. de Freitas, María Elena Ruete de Fischer, Isabel Díaz de Bastos, Luisa Lerena de Yéregui, Enriqueta Laserre de Legrand, Guma del Campo de Muñoz, Cora Martins de Deambrois, Adela P. de Isola, Clara H. de Quincke, Camila Estrázulas de Berro, Srtas. Dora y Cristina Storm Young, Josefina Romeo, Plácida Villegas Suárez, Eugenia Ruete,María Amelia Beherens, Sofía, Hugo, Adela y María Angélica Bayley, Margarita y Clotilde Figari Legrand, Beatriz Durán Guani, Cata Pérez Gomar, Julia y María Angélica Rodríguez Reyes, Elina Penco Illa, Libia y Maruja Sosa Idiartegaray, María Antonia, Beatriz y Enriqueta Pareja Guani, Elena, Lucía y María Angélica Brito Mac Eachen, Macota Cash, Rosa e Isabel Lacueva Castro, Elena Alvarez Mouliá, Renée Banquier, Emma Piera Muñoz, Srtas. de Miquelarena Muñoz y Muñoz Nin- Sres. Ministro de Chile, Dr. Marcial Martínez Ferrari, Ministro de España , marqués de Medina, Ministro de Relaciones Exteriores , Dr. José Romeo, Presidente de la Alta Corte de Justicia Dr. Julio Bastos, Cónsul de Noruega, Sr. Juan Christophersen,  Introductor de Embajadores, Sr, Carlos Fermín de Yéregui, Adolfo Shaw, Arturo Wilson, Juan Lüdeke, Emilio Berro, Rodolfo de Arteaga, Carlos Shaw, B.S. Hill, Enrique Figari, Carlos A. Pena, Felipe Lacuela Stirling, José Miquelarena, Enrique Muiños, José Miquelarena (hijo), Juan Deambrois, J. Durán Guani, General Eugenio O´Brien, Virgilio Sampognaro, E. Quincke, Alberto Arteaga, Jorge Bayley, Juan Carlos Figari Castro, Felipe Lacuela Castro, , Lincoln Beltrán, Carlos Terra Urioste, Luis Jiménez, etc.

[15] Entre los invitados al banquete  se encontraban: sentado a la derecha del explorador el Ministro de Relaciones Exteriores Dr. Romeu, a su izquierda el oficial mayor del Ministerio de la Guerra Cnel. Moller de Berg. Le seguían el Jefe Político de la Capital Cnel. Pintos, el Ministro de Obras Públicas Ing. Soudriers, José Román, Sra. Julia Bastos, Sr Francisco Moreno, el Sr. Pedro Christophersen, el Oficial Mayor del Ministerio de Hacienda  Sr. Eugenio Madalena, el Secretario de la Presidencia Sr. Virgilio Sampognaro, el Oficial Mayor del Ministerio del Interior Dr. Pablo Varzi, el Oficial Mayo del Ministerio de Industrias Dr. Justino Jiménez de Aréchaga, el Introductor de Diplomáticos Sr. Fermín Carlos de Yéregui,  el Cónsul de Noruega Sr. Juan Christophersen, el Comandante del crucero “Uruguay” Franz Ruete, el Ing. Juan Storm, el Dr. Pedro Figari,  Comandante del crucero “Montevideo” Cnel. Domingo Romero y del “18 de Julio” Braulio Valverde,  Sr. Justino Jiménez de Aréchaga, Sr. Schjorbeck, Sr. Sundt, Capitán Petersen,  Mr. Señot, Sr. A. Sgollech, director del Instituto Meteorológico Hamlet Bazzano, Sr. Luis Morandi, Directores  de la Oficina Hidrográfica, de la Biblioteca Nacional, sub director del Museo Nacional, Sres Alvaro Saralegui, M. Medina Betancourt, Sr. Felipe Villegas Zúñiga, Sr. José Salgado,  Sr. Beyer, Sr. Darceurd, Secretario del Ateneo, etc.

[16] “El Día”- Montevideo- Jueves 23 de Mayo de 1912
[17] “La Nación”- Buenos Aires- 9 de Junio de 1912- Pág. 11
[18] Idem, Idem,
[19]  “La Nación”- Buenos Aires. 9 de Junio de 1912
[20] Gramsborg P. “El apoyo de Amundsen en Argentina. Como un ofrecimiento salvó la expedición al Polo Sur”. Trad. Magdalena Christophersen.
[21] Amundsen nominó a la meseta donde ubicó al Polo en honor al Rey mientras nombró a las dos  montañas que flanquean el glaciar Axel Heiberg en agradecimiento a Nansen y Christophersen .
 

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