Historia y Arqueologia Marítima

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DOS HOMONIMOS- UN SOLO DESTINO ANTARTICO

 

Lic. Cristina Montalbán

 Presentación del estudio

 Esta investigación tuvo su origen en un requerimiento del Dr. Capdevila.

Según lo que nos comunicó, en el mes de mayo de 2002 había recibido en la Dirección Nacional del Antártico la visita de la Sra. Idalia Bruce de Grierson, quien se había acercado a la Institución en procura de recabar noticias sobre la actividad antártica desplegada por su  padre: William Bruce.

Ante la inquietud planteada, y la posibilidad recíproca de lograr el aporte de datos desconocidos acerca de su progenitor el Dr. Capdevila le solicitó una dirección donde poder localizarle, informando  ella que se encontraba entonces en Buenos Aires visitando a uno de sus 5 hijos-  aunque su domicilio  permanente estaba en Montevideo.

En base a lo expuesto el Dr. Capdevila nos contactó, esperando pudiéramos efectuar las entrevistas pertinentes a Idalia.

Es importante establecer que el uso de la metodología del testimonio oral que íbamos a aplicar- metodología hoy  reinvindicada y valorada-  implica la confrontación de las declaraciones del entrevistado, que conforman el soporte de esta técnica, con las fuentes documentales y bibliográficas

Luego de un contacto telefónico, concretamos una serie de encuentros, constatando desde la primer oportunidad –el 12 de junio de 2002- un entusiasmo e interés por colaborar en el estudio,  que nos sorprendía y contagiaba.

Idalia nos buscó fotografías y documentación que había preservado, respondía a nuestras preguntas, agregaba comentarios y sumaba  recuerdos.

 Las referencias sobre su participación antártica

 De nuestras reuniones concluimos que lamentablemente su padre en pocas ocasiones se había referido a sus experiencias en el continente antártico.

Asimismo verificamos que ella, como dejaban en claro sus gestiones actuales, siempre había sentido una especial atracción por el tema. Tan era así que guardó en su memoria algunas anécdotas puntuales: una que la hacía sonreír  y trataba de los cuidados a una mosca que habían llevado a la Antártida dentro de un frasco, para observarla y otra- completamente diferente- que hacía apagar su voz por la dramática situación vivida -era el naufragio en que peligró la vida de su padre y en el que había perdido todas las pertenencias- incluso la documentación personal.

Idalia creía acordarse de que  esa tragedia había afectado en forma especial al cocinero del buque- que conforme a lo que su padre le había referido,  había perdido la razón.

Si bien Idalia no podía brindarnos otros detalles del siniestro pudimos apreciar  entre los documentos conservados por ella,  una nota fechada el 5 de octubre de 1949- dirigida al Ministro de Marina argentino- escrita en este tenor: “ W.R. Bruce, Náufrago de “El Austral” (1907) y 1er. Comisario de Todas las Tierras Australes Argentinas se asocia humildemente con la Armada Argentina en el intenso dolor que sufre debido a la pérdida en aguas australes del rastreador “Fournier”.”*(1)

Dispuestos a ir develando los episodios que se iban presentando- en este caso el del naufragio- nos abocamos entonces a la investigación pertinente.

Si bien conocíamos que “El Austral” – era el nombre con que se había rebautizado  el “Le Francais”, del Dr. Charcot, el  que había sido adquirido por el gobierno argentino  cuando esa expedición había regresado del continente antártico, no habíamos seguido más allá, las alternativas del buque. 

Bajo su nueva bandera, había partido en viaje a la Antártida en diciembre de 1905 y luego de un reacondicionamiento zarpó en su segunda navegación  al Sur, el 20 de diciembre de 1907.

La misión que se emprendía tenía varios cometidos

–la conducción de una casa y elementos para la instalación de un nuevo observatorio, cuya ubicación debía ser designada según el criterio de la comisión meteorológica en el lugar  más propicio de los fondeaderos del Canal de Bélgica o en algún punto hasta la isla Wandell

-continuar la navegación hacia el Sur para instalar cuatro estaciones de refugio en las tierras de Luis Felipe o en las de Danco

-y por último llevar los relevos y provisiones a la base de Orcadas.

A su comando iba el T/N Arturo Celery, revistando como 2° el T/F Pedro Escutary, llevando 5 oficiales, 22 hombres de tripulación y una comisión integrada por 5 científicos- William Bruce, Ernesto Miller, Enrique Ferningó, B. Greenvivord y N. Cherkoff.

La zarpada se había producido entre chubascos y fuerte viento de proa, y en la madrugada, desatado el temporal, las olas y la corriente fueron arrastrando al buque sobre el Banco Ortiz.

Cotejando diferentes artículos publicados en la prensa de la época, logramos conocer en detalle los difíciles momentos del siniestro.

El agua inundó “El Austral”  rápidamente por carecer de compartimentos estancos y a las 9 y 25 del día 21, se fue a pique.

   

En medio de la recia tormenta, el Tte. Celery, con el agua hasta la cintura había dirigido el salvamento. La tripulación echó entonces los  botes al agua pero era demasiada gente y las embarcaciones corrían el riesgo de hundirse por lo que desembarcaron  la oficialidad y los miembros de la comisión científica que- demostrando una serenidad inalterable-  se refugiaron en las jarcias del ballenero.

De acuerdo a las declaraciones de uno de los náufragos el cocinero y el carpintero habían fabricado una balsa, pero ésta se hundió y pudieron salvarse gracias al envío de uno de los botes, episodio que justificaría el que éste hubiera sufrido un quebranto nervioso tal como recordaba Idalia. Cuando amainó en algo el viento, uno de los botes se aventuró al canal donde avistaron al transatlántico francés “Amazone”, comunicando al Capitán lo que había sucedido para que realizara el rescate. Una hora antes de la puesta del sol, la nave entró al antepuerto montevideano. Enteradas las autoridades de Marina de los sucesos, los náufragos fueron  trasbordados al “Eolo” que salía hacia Buenos Aires.

Los trabajos que se hicieron para salvar “El Austral” o su carga resultaron fallidos y hubo que reponer los elementos perdidos y reorganizar la expedición. Según lo que pudimos conocer  la corbeta Uruguay” zarpó el 15 de enero de 1908,  bajo el mando del T/N Jorge Yalur con destino a Orcadas para dar apoyo logístico y relevar la dotación, llegando a Bahía Uruguay de isla Laurie el 8 de febrero.

Transportaba además una comisión de científicos que volvía a ser integrada por William Bruce y Ernesto Miller, completándose la misma con H. Jennings y  F. Holm. 

Con lo expuesto pensábamos haber cubierto el episodio que había quedado registrado en la memoria de Idalia, así como haber probado la justa carga de emoción de la tragedia en aquel difícil trance

Es importante agregar por último con respecto también al documento que nos sirvió de base a la investigación- la nota enviada por Bruce al Ministro de Marina-  que  en lo atinente a su identificación como “1er. Comisario de Todas las Tierras Australes Argentinas”, hemos efectuado un registro en los Decretos de la época sin poder ubicar dicho nombramiento.

 Una esquemática reseña tras el cumplimiento de la misión

 Sin otras  noticias sobre su vinculación antártica, Idalia nos refirió que posteriormente   al desempeño de la misión citada, su padre había viajado a Inglaterra y a París, y que luego- en ejercicio de la  profesión de Ingeniero Civil- había vuelto a Buenos Aires,   cumpliendo funciones en una empresa de Ferrocarriles.

Tiempo después contraía matrimonio con Matilde Schanton,  resultando de esta unión dos hijos: Carlos Roberto  y nuestra entrevistada: Idalia Matilde.

De acuerdo a los  certificados que pudimos observar Bruce se desempeñó- desde 1909 hasta 1913- como ingeniero ayudante en estudios y trabajos de extensión de líneas *(2-3), viviendo esa época en que  los ferrocarriles eran el principal medio de transporte, extendiéndose por las más alejadas e inhóspitas zonas.

Así permanecía en la memoria de Idalia que cuando contaba unos 5 años, habían vivido en Santiago del Estero, en un lugar aislado, teniendo unos pocos  peones que ayudaban en las tareas, recordando la existencia de algunos indios que moraban en las cercanías, y enormes arañas y víboras que aterrorizaban a su madre.

Estas condicionantes y el que ella y su hermano estuvieran ya en edad escolar, hicieron que la familia se dividiera, instalándose ambos con su madre en Buenos Aires, y  años después en Montevideo, donde se mudaron en base a las obligaciones laborales de su padre.

La documentación constataba que desde octubre de 1930, William  Bruce había sido contratado para la extensión de vías entre Treinta y Tres y Río Branco, asumiendo casi inmediatamente el cargo de Ingeniero Jefe de las obras de construcción.*(4) Él residió entonces en  Paso de los Toros, en las instalaciones que la empresa había construido para sus empleados, donde su esposa e hijos lo visitaban periódicamente.

Idalia rememoró que el ferrocarril les reunía, y en el vagón dormitorio ubicado último- estratégicamente- para disfrutar del paisaje, eran atendidos por el cocinero particular de su padre. Así fue transcurriendo el tiempo, y en enero de 1936  Bruce unió a su cargo de Ingeniero Jefe el de Agente de la “Empresa Constructora Uruguaya”.*(5), desempeño que fue agradecido cuando en abril de 1937 se finalizaron los trabajos.*(6)

Cuando falleció la madre de Idalia- a los 68 años-  su padre continuó residiendo en Paso de los Toros-el punto donde desplegaba sus actividades profesionales. A su pedido y para la presentación en la Dirección de Migración la Gerencia General de la Administración de Ferrocarriles del Estado extendió la constancia de que había trabajado para el organismo desde el 10 de noviembre de 1938 hasta la fecha en que se emitía el certificado –21 de noviembre de 1963.*(7) Dos años más tarde el Gerente de Vía y Obras de AFE le dirigió una encomiosa misiva con motivo del alejamiento de Bruce del cargo de Ayudante Jefe Regional Paso de los Toros.*(8-9)

El se había mantenido en actividad hasta los 85 años, y a su retiro pasó a  vivir con la familia de Idalia, demostrando una fortaleza que  adjudicaba a que en su lejana Escocia le habían criado dándole a beber sangre de toro. De esta época, en que quizás fue la que disfrutó más Idalia de su compañía, ella nos comentó su costumbre de improvisar óperas al piano o dedicarse a la lectura, que practicaba por horas sin necesidad de anteojos.

El 20 de junio de 1970, falleció a la edad  de 91 años.

 Informaciones registradas anteriormente acerca de William Bruce

 De acuerdo a la metodología de trabajo,  los datos proporcionados por Idalia debían complementarse  en apoyo a nuestra pretensión de que el esbozo biográfico fuera tomando forma, hasta ser lo más acabado posible.  Nosotros habíamos compilado anteriormente referencias sobre William Bruce, en oportunidad de la preparación de un trabajo expuesto en la V Reunión de Historiadores Antárticos.

Si bien el material sobre su persona, no tenía vinculación directa con nuestro tema nos había llamado la atención la preparación de este científico que había cumplido su primer experiencia en aguas australes en 1892, tenía vastos estudios en técnicas oceanográficas, meteorología, geografía y cuyo entusiasmo por estas ciencias le habían llevado también al ártico en reiteradas oportunidades.

En 1900  había decidido montar su propia expedición para el estudio del cuadrante de Weddel- el mismo destino que llevaba la de Scott – y a pesar de la oposición de Sir Clements  Markham, Presidente de la Sociedad Geográfica Real- Bruce siguió adelante con sus planes que se concretaron en la Expedición Antártica Nacional Escocesa (SNAE)

El 2 de Noviembre de 1902 el  “Scotia” navegaba hacia las islas Orcadas del Sur, donde se efectuó un breve desembarco el 4 de febrero. Bruce deseaba alcanzar las más altas latitudes posibles y continuó avanzando hasta los 70º 21´S, pero tuvo que retroceder al incrementarse el peligro de los hielos, y el 26 de marzo ancló fuera de la Isla Laurie en aguas protegidas de la que él bautizó Bahía Escocia, donde el velero quedó atrapado.

La expedición permaneció en el punto durante el invierno austral no perdiéndose ni  un día de tomar mediciones científicas, efectuar observaciones meteorológicas, de hacer mapeos topográficos, recogiendo materiales geológicos, investigando a través de agujeros en la congelada Bahía, donde también ubicaban las trampas para peces, desollando, limpiando y preservando innumerables especímenes marinos y pájaros para llevarlos a Edimburgo.

Asimismo todos compartieron las tareas de construir en la isla un observatorio meteorológico- nominado “Omond House”- un observatorio magnético llamado después “Profesor Copeland”- un astrónomo escocés- y una rústica cabaña  con propósitos de sobrevivencia.

Cuando el buque quedó libre, el 26 de noviembre, navegaron hacia Buenos Aires para reabastecerse y acondicionar el “Scotia” en el dique.

El tema de nuestro trabajo presentado en el V Encuentro,  se desarrollaba a partir de las gestiones realizadas durante el tiempo de estadía  en Buenos Aires, oportunidad en que Bruce contactó representantes del Gobierno y Servicio de Meteorología  argentino y les propuso la venta del observatorio “Omond House”, aspirando, con los fondos resultantes, a continuar su navegación y estudios en la zona antártica.

Bruce retornó a la Isla Laurie en enero de 1904, llevando los  reemplazos  para su personal. En esa base que fue renominada Orcadas se instalaron Luciano Valette (uruguayo), que actuaría como naturalista, Edgar Szmula, asistente meteorólogo, y Hugo Acuña, asistente en meteorología y administrador de correos, quedando con ellos el meteorólogo y zoólogo Robert Mossman,  en tanto Bruce zarpaba  para intentar sobrepasar los 74º 15¨S alcanzados por James Weddell en 1823.

 Actividades posteriores a la expedición del “Scotia”

 Este capítulo había proporcionado elementos de valía en referencia de la personalidad de Bruce, de sus esfuerzos y logros- en especial de la que podemos conceptuar como la menos promocionada de las expediciones antárticas. Teníamos ahora que dedicarnos al registro de los sucesos cuando esos días de oro de la euforia inicial, fueron pasando. Problemas de salud le impidieron  escribir un relato popular de su expedición. Solamente se ocupó del prólogo de la obra que bajo el   título “El viaje del Scotia” fue  publicada en 1906  por “Tres del equipo”.

En ese mismo año- 1906- Bruce realizó un nuevo viaje al ártico, desarrollando  sus estudios de exploración y cartografía  particularmente en Svalbard (o Spitsbergen como el archipiélago era conocido en ese tiempo) y volvió en 1907, descubriendo depósitos de carbón mineral e indicios de mineral de hierro.

También en 1907, Bruce fundó el Laboratorio Oceanográfico Escocés y en 1909 sus trabajos en Svalbard dieron su fruto. Bruce estableció el “Sindicato Escocés Spitsbergen”, una compañía para localizar y probar el potencial del archipiélago para la explotación de carbón de piedra, yeso, hierro, mármol y posiblemente petróleo. El trabajo inicial iba a ser primariamente científico, pero los buenos prospectos comerciales fueron incentivos para la especulación por parte de importantes hombres de negocios de Edimburgo y Glasgow.

A pesar de esta enumeración de gestiones positivas, la balanza se inclinaba hacia el lado negativo tomando en consideración otros aspectos:- los planes de Bruce para establecer una estación meteorológica en South Georgia no fueron apoyados

–su colecta para una expedición Trans- antártica fracasó por la expedición de  Schackleton de 1907-1909,

-Su ofrecimiento para ayudar en un Ministerio en Londres, durante la Primer Guerra Mundial fue rechazado,

- un negocio ballenero que manejaba en la Seychelles se fundió también, destruido  por la explosión de la guerra.

-en el terreno de los reconocimientos, si bien fue honrado por su trabajo por varias asociaciones, no tuvo mucha publicidad, y tuvo grandes dificultades para financiar la publicación de los volúmenes científicos de la expedición

-Pero el golpe más amargo lo sufrió por la omisión para recomendar a la tripulación del “Scotia”  al premio de la Medalla Polar, como lo habían sido los oficiales y científicos del “Discovery”, “Nimrod”, “Terra Nova” y “Endurance”, expediciones que habían recibido este codiciado premio. Herido por esa actitud diseñó su propia medalla y regaló una a cada uno de su equipo científico y a cada integrante de la tripulación. Hubo quienes creyeron que en la aparente intransigencia de la Royal Geographical Society tenía mucho que ver la influencia de la antigua enemistad con Markham, y de pronto, esta circunstancia tampoco era ajena al cierre del Laboratorio Oceanográfico Escocés en 1919 a causa de haber perdido el apoyo financiero.

Quizás como consecuencia de todos los contratiempos, la salud de Bruce se fue deteriorando, el quiebre de su espíritu agravó sus dolencias físicas, hasta provocar su fallecimiento- a los 54 años- el 28 de octubre de 1921 en el Hospital de Liberton Cottage, en Edimburgo. En su testamento Bruce pidió que sus cenizas fueran esparcidas en el Atlántico Sur,  en la más alta Latitud, lo cual se cumplió en una simple ceremonia en South Georgia  en el lunes de Pascua de 1923.

 El resultado de nuestras investigaciones

 Las pesquisas verificadas mostraban discordancias, era imposible  llevar a cabo nuestra propuesta inicial de ir ajustando los detalles hasta llegar a completar la biografía.

El rompecabezas que habíamos comenzado con los datos brindados por Idalia, a los que se habían sumado aquellas noticias conocidas en cuanto a sus antecedentes y  alternativas de la expedición antártica, presentaba en su desarrollo ulterior un desfasaje cada vez más evidente y manifiesto.

Así habíamos ubicado a Bruce como integrante de la misión antártica –en 1907 en el “El Austral”, retomada en1908 tras el naufragio de ese  buque. La situación -al observar su nombre entre los de la comisión científica- era coherente de acuerdo a la vinculación anterior con las autoridades argentinas que terminó con la venta de “Omond House” resultando igualmente lógico el que se le hubiera contratado para determinar con su invalorable experiencia, la mejor localización del observatorio a instalar.

De ahí en más la realidad nos mostró una clara dicotomía: mientras por los datos de Idalia teníamos su desempeño de 1909 en adelante de su profesión de Ingeniero Civil, en forma paralela aparecía efectuando exploraciones árticas, inaugurando su Laboratorio Oceanográfico, intentando conseguir fondos para una nueva expedición antártica, o  disfrutando el éxito de expectativas científicas y comerciales en Svalbard.En  igual forma, las alternativas de su vida familiar se contraponían a los informes del declive espiritual y físico que culminó en su fallecimiento en 1921, en un período en que Idalia nos había dado constancias de su labor de construcción de puentes y tendido de vías en alejadas zonas de provincias argentinas. 

Las pautas estaban dadas, y la realidad nos demostraba la existencia de dos William Bruce, dos personas diferentes pero curiosamente con muchas coincidencias además de su nombre. El padre de Idalia- William Robert Bruce- había nacido en Edimburgo el 24 de agosto de 1879, algo más de una década después que William Speirs Bruce,  quien había nacido el 1º de agosto de 1867 en  Londres.

Sin embargo William Speirs se había sentido siempre escocés antes que británico. Marcado quizás por su segundo nombre que le fue puesto en honor de la rama escocesa de la familia, ese sentimiento quedó en evidencia a los 17 años,  cuando se trasladó a Edimburgo a tomar un curso de verano a cargo del Profesor Patrick Geddes. Era Geddes un pionero en muchas de las ramas de las ciencias naturales y sociales – ecologista, geógrafo, biólogo, sociólogo,  e historiador natural y  sus enseñanzas influyeron en tal grado a Bruce que decidió permanecer en Edimburgo continuando allí la carrera de medicina que había iniciado en Londres.

Durante sus años de estudiante, William Speirs se vinculó con algunos de los más eminentes físicos, químicos y oceanógrafos escoceses de ese tiempo, trabajando bajo su supervisión  en meteorología y en geografía. Estos científicos fueron sus amigos, protectores y consejeros, y abrieron – de acuerdo a su valía y entrega-muchas puertas para él.  Es importante tomar en cuenta la inquietud y especulaciones que por ese tiempo- a principios de 1890- existía acerca de la naturaleza de la Antártida por parte de las sociedades geográficas del mundo, a lo que se  agregaba el interés económico de las empresas comerciales encargadas de la caza de ballenas y focas.

En la costa Este de Escocia –particularmente- se manifestó la oposición al provecho de las flotas de cazadores de ballenas en aguas del ártico y se dio inicio al examen de lo que se había hecho en el antártico. En ese sentido se organizó la expedición de Robert Finnes en 1892,  un reconocimiento ballenero escocés para explorar parte del mar de Weddel, que incluyó jóvenes naturalistas y veterinarios, uno de los cuales fue William Speirs. Fue éste su inicio en las exploraciones australes, realizado en el “Balaena”- al comando de Alexander Fairweather.

La dedicación de William Speirs por los estudios de la ciencia polar le dieron con justicia un lugar en la llamada “Generación Heroica” donde representó uno de los pocos hombres con experiencia en las exploraciones tanto del lejano norte  como del lejano sur. Las observaciones y aportes recogidos sin duda tenían una importante repercusión en los medios especializados, y se podría aseverar que Edimburgo era entonces el mejor  lugar para la formación y desempeño de un aspirante a científico y explorador polar.

De acuerdo a  lo expuesto podemos deducir que si uno de nuestros Bruce- William Speirs- estuvo directamente involucrado en los movimientos del medio científico de Edimburgo dirigiendo su atención a las heladas regiones australes- William Robert-  estudiante en ese entonces no estaría ajeno a tales investigaciones con respecto al continente antártico, las que constituirían sin duda,  fuentes ineludibles de referencia.

En otro sentido el amor de William Speirs por Escocia implicó una carga emotiva- palpable en el ambiente académico que era su medio-pero asimismo generó  una expectativa social  nacionalista que se tradujo en el total apoyo a la expedición antártica- exclusivamente escocesa- que decidió montar  desestimando su integración a la expedición británica  “Discovery”.

No midió entonces las consecuencias del desafío a Sir Clements Markham gestor de dicha empresa que había escrito a Bruce en 1900 advirtiéndole que confiaba que él no estuviera involucrado en lo que denominaba una “perversa rivalidad”. Su mayor premio fue el aplauso general de Escocia donde consiguió el financiamiento total de su programa, logrando el respaldo de más de 100 pequeñas contribuciones de sociedades públicas e individuales, e incontables colaboraciones de comida, ropas, libros y equipos, pero la expedición hubiera sido imposible sin la generosa colaboración de los Coats, familia escocesa de manufactureros textiles

Apoyado por la “Royal Scottish Geographical Society” y la “Royal Geographical Society”  (pero con la oposición de Markham) Bruce siguió adelante con sus planes que se concretaron en la Expedición Antártica Nacional Escocesa (SNAE) La preparación, despacho y desarrollo de la misma tuvo indudablemente una difusión que trascendía por carriles diferentes a la importancia de lo científico.

En 1901 Bruce adquirió el ballenero noruego “Heckla” y le reacondicionó en un astillero escocés. Como no podía ser de otra manera, orgullosamente le renominó “Scotia”, y puso al comando a Thomas Robertson, capitán del “Active” durante su incursión antártica de 1892, y uno de los más capacitados en navegaciones en el hielo.

Reclutó exclusivamente en Escocia  el plantel de científicos-principalmente amigos de la Academia de Edimburgo, así como la tripulación del barco, la que con la excepción del maquinista estaban aclimatados a los rigores de la pesca de la ballena en el Artico. Los objetivos de la expedición de Bruce fueron primordialmente científicos y a pesar de que planificó establecer una base en la más alta Latitud posible no significaba tomar parte en una carrera por el Polo. Los propósitos estipulados apuntaban a concretar un relevamiento oceanográfico y ejercer observaciones sistemáticas en Meteorología, Geología, Biología, Topografía y Física Terrestre. Se puede asegurar que las observaciones hechas por esta expedición cambiaron completamente la forma en que la Antártida era vista, desde un punto de vista geográfico.

 A pesar de la dificultosa navegación  el “Scotia” descubrió nuevas tierras  bautizadas “Coats Land”.(“Tierra de Coats”). en honor de su principal patrocinador. Esta expedición verificó también un importante descubrimiento por sondeo de profundidades en las mismas aguas donde en 1843 James Clark Ross había sondeado 4000 brazas sin encontrar fondo, posibilitando realizar- por primera vez -un exacto delineamiento de la parte oriental del mar de Weddel

Por otro lado fueron catalogados 1100 especies de animales, 212 de ellas previamente desconocidas a la ciencia. La colección de espécimenes marinos, pájaros y piedras hacía posible distribuir muestras a todos los Museos Escoceses y formar los núcleos del Laboratorio de Oceanografía Escocés que Bruce planificó fuera construído en Edimburgo. Por último se debe considerar el aporte de las observaciones meteorológicas, oceanográficas y geofísicas que fueron  asentadas en los volúmenes II al VII del informe oficial de la expedición.

Las fechas de los diplomas que Idalia nos proporcionó acreditando los estudios de su padre  fueron emitidos :-por el curso de invierno de 1900-1901- el de Astronomía.- el correspondiente a Astronomía Práctica en el verano de 1901- y el de Geología y Mineralogía en el invierno de 1902-1903,  comprobando que los estudios de William Robert- fueron contemporáneos a la preparación y el desarrollo de la expedición realizada por William Speirs

De acuerdo a dichos certificados los estudios de Astronomía  se habían verificado en la Facultad de Artes, y  los de Astronomía Práctica, Geología y Mineralogía en la Facultad de Ciencia, ambas Facultades dependientes de la Universidad de Edimburgo- y he aquí otra de las coincidencias- si ponen su atención  en el nombre de quien  avala .los correspondientes a los dos  cursos citados en primer término- verán que están firmados por Ralph Copeland- el Prof. de Astronomía en honor de quien se bautizó la casilla meteorológica construida por la expedición de William Speirs en la Isla Laurie

 Concluimos entonces que:

Nuestros homónimos estuvieron profundamente unidos por la singularidad de una época y un lugar, influidos por el ambiente científico en el que se movían- en planos diferentes –los logros de uno fueron el ejemplo motivador del otro.

Atraídos ambos por el campo virgen que simbolizaba el continente antártico, ansiando experimentar la fascinación de lo desconocido, no supieron de impedimentos en la búsqueda de su meta.

Al igual  que William Speirs defendió su proyecto concretado en la expedición del “Scotia”, William Robert continuó revistando en la lista de científicos luego del penoso  naufragio de “El Austral” y, en ese tesón tuvieron la mayor recompensa; esas experiencias  vividas por unos pocos elegidos, llenándose los ojos con la soledad del paisaje y los oídos con los sonidos del silencio.

Edimburgo les marcó también a ambos en su orgullo escocés, un nacionalismo que fue la bandera de William Speirs, defendida por encima de sus propios intereses, y que signó también a William Robert, que nunca quiso perder su ciudadanía a pesar del tiempo y la distancia que lo separaban de su patria

 En lo que respecta a muestro trabajo debemos hacer constar nuestro entusiasmo al haberlo iniciado, por lo que significaba haber tenido el honor de que un pionero en las regiones antárticas trabajara muchos años en nuestro país y dejara aquí a su familia. A ello  unimos ahora la satisfacción de haber concretado esta investigación y haber dado a conocimiento una situación que había pasado desapercibida.

Si en un principio se nos hacía difícil decirle a Idalia que se debían separar los lauros que ella pensaba correspondían solamente a su padre, creemos importante reivindicar su orgullo por la constancia  y valor que él puso de manifiesto para el cumplimiento de su empresa en el helado continente, por su modestia que le hizo permanecer anónimamente en estas tierras platenses, en donde hoy, gracias a la férrea voluntad que heredó su hija, fue reconocido.

Por último recordemos que el año entrante se cumple el centenario de la Base de Orcadas-la ex- “Omond House”, construida por la expedición de William Bruce, donde cuatro años después se hizo presente el otro William Bruce realizando también  su aporte a la ciencia polar y simbolizando en esas altas latitudes la mancomunidad de intereses que les fue común como sus nombres.

                      

William Bruce

 -Documentos

*(1)-Nota de W.R. Bruce al Ministro de Marina, Casa de Gobierno, Buenos Aires, de fecha Octubre 5 de 1949

*(2) – Certificado expedido por el Ingeniero Civil Miguel Hughes –Expedido en Buenos Aires el 27 de junio de 1914

*(3)-Certificado laboral expedido por la Oficina del Ingeniero Jefe de Construcción del Ferro- Carril Nord Este Argentino- Expedido en Concordia el 7 de noviembre de 1913

*(4)-Certificado de constancia de trabajo la “Empresa Constructora Uruguaya A.S.S.M. Ingenieros y Constructores”- “Empresas Afiliadas Anglo Scottish Const. Co. Ltd. & Walter Scott And Middleton Ltd.” firmado por el Director Mason Scott el 30 de abril de 1937

*(5) –Idem. *(3)

*(6)- Certificado de agradecimiento expedido por la “Empresa Constructora Uruguaya A.S.S.M.” firmado por su Director Mason Scott el 30 de abril de 1937

*(7)-Certificado de trabajo expedido por la Gerencia General de la Administración de Ferrocarriles del Estado – firmado por Oscar Castro (Sub-Jefe Depto. Personal Int.), fechado 21 de noviembre de 1963, destinado a la Dirección de Migración.

*(8-9)-Nota firmada por el Ing. Mateo Esteva Sureda, fechada 21 de setiembre de 1965, agradeciendo los servicios y alabando la proficua y dedicada carrera al servicio del organismo- Nota del Secretario General Jorge Baliñas Barbagelata, aceptando la renuncia presentada por W. Bruce y agradeciendo la eficiencia de su labor a través de los 26 años de trabajo, fechada el 7 de octubre de 1965

 -Fuentes

Capdevila, Ricardo- Comerci, Santiago-“El Austral”, segundo buque argentino para prestaciones polares. Aportes para su historial.”. Dirección Nacional del Antártico. Instituto Antártico Argentino. Buenos Aires.1984

Speak, Peter- “William Speirs Bruce- Scottish nationalist and polar explorer”. Scott Polar Research Institute. University of Cambridge. 1992

“La Tribuna Popular”-Montevideo- Domingo 22 de Diciembre de 1907-Pág.2-Colm-3-4-

Idem.Idem-Martes 24 de Diciembre de 1907-Pág.1-Colum.6-Pág.6-Colum-5-6

Idem.Idem-Jueves 26 de Diciembre de 1907-Pág.6-Colum.6

“La Nación”- Buenos Aires-Domingo 15 de Diciembre de 1907-Pág.8-Colum.7

Idem.Idem-Viernes 20 de Diciembre de 1907-Pág.8-Colum.4

Idem.Idem. Domingo 22 de Diciembre de 1907-Pág,9-Colum.4-5

Idem. Idem-Lunes 23 de Diciembre de 1907-Pág.5-Colum.3

Idem-Idem.-Martes 24 de Diciembre de 1907-Pág.7.Colum.2-Pág.10-Colum.2

Idem.Idem-Viernes 27 de Diciembre de 1907-Pág,8-Colum.2

Idem.Idem-Domingo 29 de Diciembre de 1907-Pág.8-Colum.2

Idem.Idem-Sábado 4 de Enero de 1907-Pág.7-Colum.5

Idem.Idem-Jueves 9 de Enero de 1907-Pág.6-Colum.7

Idem.Idem-Domingo 12 de Enero de 1907-Pág.9-Colum.1

Idem.Idem-Martes 21 de Enero de 1907-Pág.8-Colum.1

Idem.Idem-Sábado 25 de Enero de 1907-Pág.7-Colum.4

Idem.Idem-Martes 28 de Enero de 1907-Pág.7-Colum.3

“El Telégrafo Marítimo”-Montevideo-Lunes 23 de Diciembre de 1907-Pág.1.Colum.6-7

Idem.Idem-Martes 24 de Diciembre de 1907-Pág.1-Colum.6

 

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