Historia y Arqueología Marítima

 

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HACIA EL POLO ANTÁRTICO. LAS EXPEDICIONES ANTARTICAS DE 1903/1904 VISTAS POR EL BOLETIN DEL CENTRO NAVAL

Indice Antartida

Los primeros resultados del “Discovery” y los preparativos del doctor Charcot. 

El DISCOVERY en invernada con el volcán Erebus al fondo.

Boletin del Centro Naval- Tomo 021 Julio de 1903 - Fotos Archivo General de la Nacion, Boletin del Centro Naval y Archivos Histarmar.

Los primeros resultados del “Discovery” y los preparativos del doctor Charcot. Expedicion Antartica Francesa - Charcot Conferencia del Dr. Charcot La Pérdida del Antarctic
Transformacion Cañonera "URUGUAY" Expedicion de la "URUGUAY"  Expediciones Antarticas del “Frithjof” y del “Le Francais” Partida de la "URUGUAY"
Regreso de la "URUGUAY" Informe Yalour Conferencia del Dr. Otto Nordenskjöld Conferencia del Alf. de Navío J.M. Sobral

Asi como la memorable campaña ártica llevada a cabo por el doctor Nansen, inició una serie de notables empresas dirigidas a la solución de no pocos problemas científicos que determinaron y determinan todavía hoy todo el interés de las naciones civilizadas, para el conocimiento de las extremas regiones ignoradas de nuestro planeta; asi la expedición antártica del Bélgica, conducida por el capitán A. de Gerlache, inició, sin duda, una serie no menos notable de viajes y de investigaciones hacia los mares y tierras lejanas que, adivinadas por el caldeo Selenco, fueron convertidas en palestra de audacia y de tenacidad por Cook, Dumont d’Urville, Wilkes, Ross, Borchgrevink y por una serie más de balleneros y cazadores de focas como Weddel, Biscöe, Powell, Palmer, Pendleton (*), etc.(*) Parece oportuno recordar que Pendleton. descubrió en los 66° de latitud sur y cerca de los 63° de longitud oeste Gr. una bahía libre de hielos la cual se extendía a notable distancia, descubrimiento ignorado por todos y establecida por K. S. Balch en su preciosa obra «Antártica» en la pág. 99 (Philadelphia, Alien, Lane & Scott. 1902). Y desde el día en que el Bélgica volvió a Europa después de haber sufrido, antes que nadie, los rigores de la invernada antártica (71° 30' de latitud sur), el casquete polar austral, se ha convertido en el objeto de cuatro grandes expediciones nacionales, inglesa, alemana, sueca y escocesa.

La primera a las órdenes del comandante R. F. Scott R. N., sobrino del venerado presidente de la Real Sociedad Geográfica de Londres, Sir Cl. Markham, a bordo del Discovery; la segunda a las órdenes del profesor Erich von Drygalski, el insigne explorador del inlandsis groenlandense, a bordo del Gauss, la tercera mandada por el doctor Otto Nordenskiöld, sobrino del nunca bastante sentido conductor del Vega, a bordo del Antarctic, del cual me ocupé otra vez en esta Revista (*), y por fin la cuarta a bordo del Scotia, dirigida por el infatigable navegante polar-Artico y antártico W. S. Bruce.

Los programas de estas cuatro expediciones, largamente expuestos por el profesor Cora en su memoria sobre «Las nuevas expediciones antarticas» (**), pueden resumirse así:

El Discovery explorará los dos cuadrantes dé Victoria y Ross, esto es, de los 90° a los 180° de longitud E., y de los 180° a los 90° de longitud O.; el Gauss, el cuadrante comprendido entre 0°y 90 de longitud E. ó sea el cuadrante de Enderby; el Antarctic las costas orientales de la tierra de Graham, al sur de la tierra de Joinville y precisamente el campo de acción de la campaña ballenera de Larsen, cumplida a fines de 1893 y principios de 1894, y finalmente el Scotia explorará el mar de Weddel y los parajes de la presunta tierra de la «Nueva Groenlandia del Sur», descubierta por Morrel en 1825, asegurándose, además, sobre la existencia de una, profunda y grande hoya suboceánica (7200 metros) sondada sin tocar fondo por Ross en 1843, en latitud 68°43'S y longitud 12° 49'O (***).

Gauss

En el programa de cada una, de estas expediciones, se comprende, por lo menos, una invernada en la localidad que se presentase a los capitanes, más propicia y adoptada para una fecunda actividad científica. Es inútil hacer notar que los resultados de estas cuatro empresas exploradoras, aunque operen cada una por su cuenta en campo que, como hemos visto, está casi definido, serán debidamente coordinados entro ellos al regreso a la Patria, de manera, que ofrezcan a los geógrafos y hombres de ciencia, una contribución homogénea y racional sobre diversas ramas científicas, las que constituirán, asi, una suma de conocimientos superior a cualquiera esperanza.

De estas cuatro expediciones se conocen ya los primeros resultados de la inglesa y la sueca, habiendo ya de esta última dado a los lectores un breve sumario.

Sólo en estos días hemos recibido algunas noticias interesantísimas de la expedición mandada por Scott, debido a una relación del mismo capitán, consignada al capitán Colbeck, que fue comandante del (*) Revista Marítima, número de julio de 1902. A. Faustini. «Los primeras resultados de la expedición antartica sueca.»

(**) Véase. Revista Marítima, enero 1902.

(***) A. Faustini. «La Nueva Groenlandia del Sur». — Boletín de la Sociedad Geográfica Italiana, 1901.

Southern Cross, a las órdenes del noruego Borchgrevink, que en 1899-1900 exploró el limite oriental de la tierra Victoria, invernó en Cabo Adare, y avanzó manteniendo hasta la expedición de Scott, el record más austral del mundo (78°50'). El capitán Colbeck, como práctico de los lugares, fue enviado por el gobierno británico a buscar y abastecer al Discovery, con el ballenero a vapor Morning.

Después de referido lo anterior, pasaremos a describir cuanto se conoce hasta hoy sobre la actividad desplegada por los miembros de la comisión inglesa conducida a los parajes de la Tierra Victoria, a las órdenes del capitán R. F. Scott, según su relación oficial (*). El Discovery entró en los hielos flotantes a principios de enero de 1902, en los 67° de latitud sur. El 9 de enero tocó en cabo Adare, a cuya altura, violentas ráfagas y el estado de los hielos, detuvieron la expedición, tanto que sólo fue posible tocar en la bahía Wood nueve dias después. El día 20 desembarcaron en un sitio excelente situado en los 76° 30'. Una primera relación del viaje fue depositada en cabo Crozicr, el 22 de enero. De allí el Discovery navegó a lo largo de la barrera de hielo a distancia de pocas millas, pudiendo así examinar su margen y hacer una serie de sondajes.

En los 165° de longitud, la barrera se presentaba bajo otra forma y se dirigía al norte. La sonda acusó en ese punto poco fondo. Desde la orilla de la barrera se formaban vastísimos campos de nieve hasta una bastante amplia zona helada, interrumpida por vetas desnudas los nunataks de los esquimales de la Groenlandia). El buque regresó, siguiendo la línea de costa hasta los 76° de latitud y los 152°30' de. longitud oeste.

El pack formado por los hielos recientes, obligó a la expedición a buscar un lugar para invernar sobre la tierra Victoria. El 3 de febrero  el Discovery entró en un angosto pasaje existente en la barrera, cerca de los 174° de longitud; allí se elevó un globo aerostático, y un pelotón de hombres se alejó con los trineos hasta los 78° 50' de latitud. Cerca de los dos montes Erebus y Terror, en la extremidad meridional de una isla, se encontró una excelente localidad para establecer los cuarteles de invierno. La expedición examinó la costa de Sierra Victoria hasta un alto promontorio situado en los 78°50' de latitud sur. Allí no se encontraron montes. Se erigieron cabañas para resguardo y para las observaciones magnéticas, y la expedición se preparó a invernar.

(*) Durante la corrección de las pruebas de esta memoria, un telegrama de la Ciudad del Cabo hacía, saber que el Gauss volvía, a Europa, después de una feliz invernada, transcurrida frente a una nueva, tierra descubierta y situada un poco al S.O. de la Tierra Termination de Wilkes.

Aunque el tiempo fue nebuloso, se efectuó una exploración por medio de trineos, durante la cual perdió la vida el marinero Vince, y el resto del pelotón corrió graves peligros. El buque fue apresado por los hielos el 24 de marzo. La expedición pasó bien todo el invierno, en locales bien arreglados; la temperatura más baja observada fue de 52°,2 bajo cero.

El 2 de septiembre se inició el período de exploraciones parciales en trineos hacia varios puntos del cuadrante. El teniente C. Rawson y el ingeniero R. Shelton con un pelotón, llegaron hasta bajo el monte Terror, pasando la barrera en condiciones bastante difíciles y con una temperatura de 50° bajo cero. El comandante U. F. Scott, el doctor E. A. Wilson y el teniente Shackleton recorrieron noventa y cuatro millas hacia el sur, tocando una tierra situada en los 82° 17' de latitud y 163° O. de longitud, estableciendo de este modo el record mundial para el máximo punto sur (*). Este viaje fue llevado a cabo en circunstancias desfavorables.

Los perros murieron todos, y los tres oficiales debieron arrastrar ellos mismos los trineos y víveres hasta el buque. El teniente Shackleton, poco faltó para que muriera por extenuación, pero recobró las fuerzas. Reconocieron que la tierra Victoria estaba atravesada por altas cadenas de montanas. La barrera de hielo es flotante probablemente; extiéndese en sentido horizontal y está lentamente alimentada por los hielos de tierra.

En latitud 82° sur se descubrieron montañas de 3.000 y 3.600 metros de altura, y la línea de costa parecía continuar hacia el sur hasta los 83°20' de latitud. Una comisión que ascendió a un importante glacier de tierra firme descubrió una nueva cadena de montes. A 2.750 m., fue alcanzado un altiplano no interrumpido que se extendía hacia el O., hasta los últimos confines del horizonte.

La obra científica de la expedición comprende una rica colección de fauna marina, muchos individuos de la cual pertenecen a novísimas especies. Se hicieron expediciones hidrográficas, magnéticas, seismográficas y pendulares. Se tomaron numerosas y excelentes vistas fotográficas, y se hicieron seguras observaciones meteorológicas. Se recogieron, además, muchos esqueletos y pieles de foca y de pájaros acuáticos. Se descubrieron extensos yacimientos horizontales de cuarzo y gres incluidos también horizontalmente en las rocas volcánicas. Se han notado numerosas corrientes de lava en la base de las montañas.

Antes de la llegada del Morning, la expedición del Discovery habla sufrido algunas privaciones, habiéndose echado á perder una parte de las provisiones; pero fue abastecida de víveres por el Morning, y ahora los exploradores se encuentran en situación de pasar otro invierno (*). A la relación del comandante Scott, el capitán Colbeck, entrevistado, agrega algunos particulares dignos de atención. Se expresa asi según telegramas transmitidos por la agencia Reuter del 26, 27 y 28 de marzo ppdo., a Londres: «Nueve marineros del Discovery han regresado con el Morning; el teniente Mulock substituyó al teniente E. H. Shackleton, que está inválido.

» El viaje en trineo del capitán Scott, doctor Wilson y teniente Shackleton, en el cual fue posible llegar a la mayor latitud sur señalada hasta la fecha, duró noventa y cuatro días (**). Después que los exploradores hubieron dejado un depósito de víveres, precedentemente establecido a 60 millas al sur del buque, las nieves se volvieron blandas y fue casi imposible hacer marchar los trineos. La mitad de éstos eran arrastrados cinco millas, y de allí volviendo sobre sus pasos el pelotón debía transportar los remanentes; así, que para avanzar cinco millas estaban obligados a recorrer quince. Este trabajo duró un período de cerca de quince días.

Los exploradores establecieron un depósito en latitud 80° 30' sur abandonando en ese punto todo lo que era superfluo, y partieron el 15 de diciembre para el avance definitivo hacia el extremo sur. El 1.° de enero de 1903 fue alcanzado el m á x i m o grado austral de 82° 17'.

(*) El comandante Scott no menciona, la súbita y alarmante aparición del escorbuto, debida a la alteración de los víveres embarcados. Afortunadamente, no hubo casos mortales y en la época del encuentro con el Morning, habían casi desaparecido hasta los indicios de la enfermedad.

(**) El capitán Cagni ha podido, en su marcha hacia el polo norte, recorrer 270 millas en 45 días, desde el 81° 47'4 hasta el 86° 34' de latitud norte, hasta estar, por consiguiente, a 238 millas del polo.

»El regreso al último depósito se hizo un mes después (15 de enero) y al Discovery el día 3 de lebrero siguiente. »E1 teniente A. R. Armitage (*) en una excursión en trineo hecha hacia el oeste, y que duró veinticuatro días, pudo llegar a una altura máxima de 2750 mts.; descendiendo después por una pared de hielo hasta una nevera situada a 940 metros más abajo. El descenso fue efectuado sobre los trineos y fue extremadamente peligroso: otra pendiente de 400 metros fue recorrida en sesenta segundos, estando amarrados con cabos a los mismos trineos.

»Al regreso, el teniente Armitage cayó en una hondonada de 10 metros de profundidad, y si no hubiera estado amarrado a los otros, hubiera sido precipitado 600 metros.

»En algunos puntos los trineos tuvieron que bajar hondonadas de 10 a 16 metros y subir por la parte opuesta.» A esta segunda relación del capitán Colbeck, publicada junto con la de Scott en el periódico Nature de Londres (2 abril 1903) y en los diarios del imperio británico siguieron otras noticias, parte de fuente privada y parte de entrevistas con el teniente E. H. Shackleton y compañeros, durante el viaje de regreso a Europa.

Así, se ha sabido que un pelotón mandado por el teniente Barnes, fue sorprendido por una violenta tempestad de nieve mientras volvía, encontrándose a diez millas del buque. El teniente abandonó entonces los trineos y carpas y dejó a los perros el encargo de encontrar el camino de regreso. La nieve caía tan espesa que impedía la vista a dos metros de distancia.

De repente un marinero perteneciente al pelotón, desapareció; sus compañeros se dieron cuenta de que estaban en la orilla de un profundo precipicio. Así murió el marinero Vince, la única víctima de la expedición antártica inglesa.

Poco faltó para que otro marinero muriese sepultado por la nieve. Según un telegrama de la agencia Reuter (2 abril 1903), la excursión del teniente Armitage a las montañas duró cincuenta y cuatro días, y no veinticinco, permitiéndole así recoger amplios documentos zoológicos, sobre el magnetismo terrestre y sobre las condiciones glaciológicas del país.

Sobre la marcha del capitán Scott hacia el extremo sur se tienen, además, detalles más preciosos, a saber: que el teniente Shackleton, (*) Segundo comandante de la expedición, según el art. 18 (letra c) de las instrucciones dada» por el gobierno al capitán Scott; formó parte de la expedición a la tierra de .Francisco José, ganando uno de los primeros puestos como explorador polar. Á bordo del Discovery estaba encardado, además, de las observaciones astronómicas, magnéticas y meteorológicas. después de haber sufrido un vómito de sangre, dio pruebas de un coraje desesperado, resistiendo fatigas tremendas; que por los sufrimientos e insuficiencia de víveres murieron todos los perros siberianos que estaban destinados al arrastre de los trineos, y que a la vuelta los tres exploradores tuvieron ellos mismos que arrastrar los pesados vehículos; que las nieblas ofuscaron por cinco días la marcha, de tal manera, que dejaron una profunda impresión de espantosas tinieblas, arriesgando perder las huellas y no encontrar más los depósitos que habían dejado a lo largo del camino.

De una carta privada llegada a Londres, de Littleton, se han podido tomar los siguientes detalles de algunos de los tantos resultados obtenidos por la expedición:

1.° El descubrimiento de una vastísima región situada en la extremidad oriental de la gran barrera de hielo (*);

2.° El descubrimiento que la gran bahía Mac Murdo, no es precisamente una bahía sino la abertura septentrional de un inmenso fjörd ó estrecho;

3.° Que los montes volcánicos Erebus y Terror, no son continentales, como se ha dicho, sino que forman parte de una pequeña isla, de la cual el cabo Crozier sería el extremo oriental;

4.° El descubrimiento de una localidad adaptadísima como residencia de invernada en una latitud notablemente elevada, esto es, a los 77° 50' S. y l66°42' E., cerca de un punto donde se podrá erigir un observatorio para las observaciones magnéticas;

5.° Que la nevera continental interna (el inlandsis) llega hasta la notable altura de 9000 pies (cerca de 3000 metros);

6.° El descubrimiento de una inmensa extensión de tierra cortada a menudo por fjörds y golfos profundos, extendiéndose al sur de la bahía Mac Murdo hasta los 83°30' S., erizada de montañas de 14.000 pies (4500 metros). Es esta la mayor masa de tierra continental antártica, de la que hasta ahora se tenga noticias.

Hay, por fin, algunas Otras noticias enviadas al Daily Telegraph de San Francisco, después de una entrevista con el teniente Shackleton, uno de los miembros repatriados perteneciente, como ya hemos visto, a la famosa expedición del capitán Scott hacia el extremo sur. Shackleton se ha mostrado muy sobrio de detalles sobre los resultados de esta expedición; se ha limitado a declarar que lo operado por Scott y sus compañeros ha sido fértilísimo en importantes descubrimientos, los cuales aumentarán notablemente los datos, sin duda muy modestos todavía, que se poseen sobre aquellas heladas soledades.

(*) Se trata, sin duda, de la Supposed land (tierra supuesta), entrevista por Sir James Ross, en su segundo viáje antartico en 1842, situado, precisamente, entre los 155" y l60° de longitud E., y los 78° y 79° de latitud S.

Particularmente, se estará, en situación de aportar no pocas modificaciones a la carta dibujada por sir James Ross y por Borchgrevink, sobre las cuales se limitan tierras que en verdad sólo constituyen el banco de hielo polar.

La expedición ha avanzado hasta los 6°40’ del Polo Sur, esto es, 240 millas más al sur de la latitud tocada por Borcligrevink (78°50’), ó sean poco más de 800 kilómetros del mismo polo. «Si nuestros perros no hubieran sucumbido ha dicho—hubiéramos avanzado bastante más al sur. Conduzco conmigo una cantidad de notas de la expedición y cinco números de la revista South Polar Times, la que representa, sin duda, entre todas las revistas, la más antartica manifestación de la actual intelectualidad. El primer número apareció el 23 de mayo de 1902, día en que empezó la larga noche polar, y la publicación se mantiene regularmente todos los meses hasta el 23 de agosto siguiente, dia en que el sol aparece sobre el horizonte.»

El teniente Shackleton recuerda el caso extraordinario ocurrido a, un hombro de la expedición, un neozelandés, el cual, herido por el frío, se durmió sobre la nieve en la tarde de un martes. «La nieve lo cubrió completamente y lo creimos perdido. Pero el miércoles siguiente, por la tarde, despertó y vino a encontrarnos. Había dormido sepultado en la nieve por espacio de treinta y seis horas.»

También bajo el punto de vista geológico, biológico y físico se pudieron recoger numerosas e interesantes observaciones. En el dominio de la biología marina se obtuvieron resultados completamente originales. Para concluir diremos con Balch, que «el descubrimiento de la tierra Scott (como sería oportuno llamar a la inmensa masa continental descubierta por el heroico comandante del Discovery) adquiere un gran significado ya que uniéndolo con los descubrimientos de Gerlache se vendría a demostrar casi de un modo definitivo la existencia de un gran continente antártico» (*), fórmula calurosamente sostenida por Sir John Murray, estudiada por W. Gregorv (**) y aceptada por Sir Clements Markham con la frase «sin duda esta tierra (la tierra Scott) se extiende hacia el polo sur con una serie de alturas.»

(*) The Nation, abril 23, 1903.

(**) Nature,, abril 25. 1903: The work of the National Antarctic Expedition.

(The geograpical problems, núm. 3).

Hoy también la Francia ha entrado, por el entusiasmo de un  hombre de ciencia —que lleva ya un nombre célebre y es responsable por su matrimonio, de otro nombre más célebre todavía — en la animosa lid de los descubrimientos geográficos australes, ofreciendo asi perpetuar la gloriosa memoria de Blosseville y Dumont d’Urville, los únicos que en nombre de la Francia habían recorrido los mares del Polo con objeto puramente científico.

Podemos recordar también el viaje del Recherche, el que dio fecundos resultados, pero que no puede ser considerado como una expedición ártica, pues no visitó sino regiones de fácil acceso; podemos recordar al joven teniente I. R. Bellot, el cual, en dos buques ingleses, primero á las órdenes de Kennedy (1851) y después á las de Inglefield (1813) se ocupó en buscar a Sir John Franklin, encontrando, desgraciadamente, la muerte, y podemos también recordar al teniente Lambert, que en 1869 organizó la expedición ártica del Boreal, pero que el estallido de la guerra franco prusiana de 1870, tronchó para siempre, pues un proyectil enemigo hirió en el corazón, bajo los muros de Buzenval, a aquel entusiasta organizador (*).

La expedición que enviará la Francia dentro de poco (15 julio 1903) a las regiones polares antárticas tuvo el siguiente origen. En 1902 el Dr. Juan Charcot, hijo del ilustre psicólogo y esposo de una sobrina de Víctor Hugo, la señora Georges Hugo, realizó a bordo de su goleta Rose Marine un crucero ártico en los parajes de la isla do Jan Mayen, desembarcando sobre la misma isla y recogiendo no pocos datos de índole biológica que describió e ilustró en la Géographie de París.

Estaba entonces acompañado por su señora, su cuñado Georges Víctor Hugo y por el Dr. Julio Bonnier, zóologo y director del laboratorio biológico de Wimereux (**). El éxito de este primer crucero lo animó a concebir un segundo de mayores proporciones y más largas vistas científicas. En consecuencia, era la intención del Dr. Charcot partir entre el 15 y el 20 de mayo de 1903, tocar en las islas Loffoden, dirigirse al Spitzbergen y de allí a la Nueva Zembla, donde se hubieran cumplido las más grandes investigaciones, dada la virginidad del lugar.

(*) En estos últimos tiempos, también la Manche, mandada por Bienaimé y acompañado por varios miembros científicos, entre los cuales figura Rabot, adquirió un puesto notable entre las empresas de geografía polar ártica.

(**) El Dr. Bonnier, a quien tuve el honor de conocer personalmente a bordo del Selika cuando a las órdenes de mi amigo De Gerlache exploró biológicamente el golfo Pérsico en el verano de 1901. tomará parte como zoólogo, en la actual expedición francesa.

En líneas generales, los estudios oceanográficos, zoológicos, geológicos y bacteriológicos habrían absorbido, en su mayor parte, la atención y cuidado de los viajeros. La bacteriología, sobre todo, habría ocupado a Charcot, el cual pensaba demostrar que, contrariamente a la opinión del sueco Levin, existen microbios en los mares polares.

Si bien las regiones heladas son poco favorables al desarrollo de los bacilos, Juan Charcot había llevado a cabo importantes observaciones en la región intestinal de los animales capturados. Con tal objeto hizo construir a su costa un buque que hubiera llevado el fatídico nombre de Pourquoi pas? y con el concurso del  Instituto Pasteur, del cual él es un activo componente, de la Academia de Ciencias, del Ministerio de Instrucción Pública, de la Sociedad Geográfica de París y del Museo de Historia Natural, quienes proveerían de los primeros gastos de aprovisionamiento, etc.

De improviso, una repentina decisión del Comité de Patronato, compuesto por los Sres. Gaudry, Graudidier, Bouquet de la Grye, Roux, Mascart de Lapparent, Perrier, Giard, S. A. R. el príncipe Alberto de Monaco, Rabot y Olivier, modificó completamente el plan de esta expedición, ampliando singularmente su importancia  y sus vistas, haciendo conocer a la humanidad el siguiente proceso verbal:

«Ante los importantes resultados que acaban de ser comunicados a las sociedades científicas de Europa, y que han sido obtenidos en el Antartico por la expedición inglesa, por una parte, y por la expedición sueca, por la otra, y ante el gran esfuerzo tentado singularmente por Inglaterra, Escocia, Alemania y Suecia, el comité de patronato de la expedición Charcot emite el voto de que Francia se asocie sin retardo a este gran movimiento científico, que promete ser tan fecundo en los resultados. »Si, no  hesitando ante el recargo de fatigas, peligros y tiempo que se les ha impuesto, el doctor Charcot y sus colaboradores abandonan su expedición en el norte, para adoptar este nuevo programa, tendrán derecho al reconocimiento del mundo científico y de la Francia.

»La expedición deberá tocar en la Tierra del Fuego, y de allí dirigirse hacia la tierra, de Alejandro I. »El polo sur se encontrará asi atacado por el lado de la tierra Victoria, por los ingleses; por la de Enderby y Kemp, por los alemanes; por el mar de Weddel, por los escoceses; por el estrecho de Gerlache, por los suecos, y, finalmente, por los franceses del lado de la tierra de Alejandro I.

»Esta expedición deberá ocuparse en exploraciones sobre el contiente, su geografía y todas las ramas de la zoología» (*).

Esta imprevista decisión, que sin duda era en honor de Francia y del organizador de la expedición del Pourquoi pas? conduce al pensamiento de la posibilidad de emprender tal viaje con los medios necesarios y suficientes.

Para un crucero ártico bastaban poco más de cien mil francos, pero para uno antártico, aunque de modestas pretensiones, se necesitaban no menos de trescientos mil francos, sin comprender el buque, el que, como hemos dicho, fue donado por el mismo Charcot. (140.000 francos).

Es verdad que uno de los miembros del estado mayor de la expedición había entregado de su peculio 150.000 francos, pero faltaba aun la mitad, sin la cual era necesario renunciar al atrevido proyecto. Fue entonces que, en un arranque de patriotismo no común, el diario parisiense Le Matin en nombre de su redactor en jefe Estéban Lauzaunne, tomó la cosa a pecho y publicó en el número de 26 de mayo ppdo. una entusiasta proclama, llamando a sus lectores y demostrando que el honor de la Francia estaba en juego, que era necesario enviar inmediatos socorros a la expedición sueca de Nordenskjöld, que invernaba sobre tierras descubiertas por un francés y por consiguiente francesas, y que los mismos lectores de Le Matin que habían en ocho días ofrecido a la Francia la suma para construir dos submarinos, que habían seguido la audacia y la muerte trágica del joven Blanchet en la salvaje Africa ignorada, no quedarían sordos al nuevo llamado y que la expedición patrocinada por las más altas notabilidades del país, se convertiría así en la expedición del Matin.

El día después, una primera suscripción publicada en el entusiasta diario parisiense había ya reunido 18.350,50 francos! Dos ó tres días después (29 de mayo) el honorable Francisco Delonele, diputado por la Cochinchina francesa presentaba a la cámara una propuesta de ley precedida por un discurso elevadísimo sobre la  oportunidad del concurso francés en la exploración de las regiones antarticas, así concebida:

Artículo único:—«Queda abierto en el capítulo 45 del presupuesto de Instrucción Pública y Bellas Artes, del ejercicio 1903 (Viajes y misiones científicas y literarias) un crédito suplementario de 10.000 francos. Se proveerá a este gasto por medio de rentas generales del presupuesto de 1903.»

(*) Figaro 22 abril 1903.

La propuesta será, sin duda, aceptada, pues ninguno en Francia duda que el ministro Chaumié apoyará tan hermoso proyecto. Por su parte, la Sociedad Geográfica de París, en nombre de su  ecretario general, barón Hulot, cooperó con una gran matinée con entradas pagas, en el curso de la cual el Dr. Charcot expuso su proyecto de exploración, ilustrado con proyecciones luminosas de fotografías polares reunidas por N. Stokes, antiguo compañero del teniente Peary en su viaje al norte de Groenlandia (*).

Los miembros de la expedición constituyen por sí mismos una garantía del feliz éxito de esta nueva campana exploradora. Oceanógrafo de la expedición es el comandante Gerlache, del cual los lectores de la Rivista han podido apreciar los altos méritos como capitán del Bélgica (1897-1899) en las regiones polares antárticas al sur del cabo de Hornos; zoólogo adjunto el Dr. Ch. Pérez, muy joven y profesor en la Facultad de Burdeos (*): Zimmerman, como geógrafo y geólogo: el ingeniero Pablo Pleneau como meteorologista, un oficial de la marina, el teniente Matha como hidrógrafo, un pintor, y por fin diez hombres de equipaje, todos franceses.

El buque no se llamará más Pourquoi-pas? sino Le Francais y es de imaginarse que conducido por una serie tan elegida de jóvenes y voluntarios hombres de ciencia sabrá sin duda perpetuar la gloria de los notables cruceros antarticos de Bouvet, Kerguelen y Dumont d'Urville.

A. Faustini.

(Traducido de la R i v i x t a M a r i t t i m a por A. Celery).

(*) Al corregir las pruebas. recibimos las siguientes noticias: El ministro Pelletan ha donado todos los instrumentos científicos que pertenecieron al Bélgica y todo el carbón necesario durante la duración de la expedición; el Sr. Derblais ha donado 1.000 kilogramos de harina; el ejército y la marina contribuirán al óbolo, y Ia lista de suscripción hu reunido 50.000 francos!

(**) También Pérez formó parte de la campaña de verano en el Selika. mandado por el capitán De Gerlache.

 

  

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