Historia y Arqueologia Marítima

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ARQUEOLOGIA ESCATOLOGICA: EL W.C DE CERRO NEVADO

Por:  Ricardo Capdevila-  José M. Ageitos - Víctor Melemenis - 1999

Pero sortiu- me de por

que us tinc de fer veure jo

que si bé és moit poderós

es també moit deliciós,

moit agradable moit sá

i  moit útil el cagar

 “Cenizas y fatigas” Geno Díaz

Editorial EMECE Buenos Aires 1984 pg. 14

 ORIGENES

            Las prolongadas veladas de espera en los campamentos antárticos durante los temporales, mientras el viento y la nieve corren día tras día imposibilitando caso totalmente los trabajos de campo, hacen que los diálogos de los acampantes recorran una extensa y variada temática, en los que no están ausentes, como es obvio, los referentes al desarrollo de los planes de trabajo. En este marco sucedió la conversación que fue el origen de esta comunicación.

            ¿Cómo resolvieron los invernantes de la expedición antártica del doctor Otto Nordenskjöld en Cerro Nevado el problema sanitario? Sabíamos que para la higiene del cuerpo, lo que genéricamente llamamos baño, y cuya periodicidad desconocemos, utilizaban el ámbito dedicado a cocina. Pero el tema de las necesidades fisiológicas  no tenía una respuesta clara en toda la información disponible. Hace algunos años el museólogo Juan M. Ageitos  (UNLP) encontró en la isla Paulet, la respuesta que dieron al problema los náufragos del ANTARTIC que sobrevivieron 9 meses en el lugar: los restos de una construcción de piedra, aledaña a la principal, que albergó el W.C. de los accidentales habitantes de la isla. Estos marinos formaban parte de la misma expedición sueca. Pero no existía una respuesta hasta el momento sobre la forma en que los seis hombres de Cerro Nevado solucionaron tan humano tema, en los años 1902 y 1903, cuando voluntariamente en el primero e involuntariamente en el segundo año, invernaron en el sitio. Una fotografía, borrosa y casi inadvertida, a la que nos referiremos más adelante dio respuesta a la incógnita, y posibilitó integrar en el programa de conservación del patrimonio histórico, la reconstrucción del ámbito virtual al que nos referimos en este trabajo, con algunas consideraciones previas.

EL PROGRAMA MUSEOANTAR

            El programa MUSEOANTAR contempla la restauración y conservación de sitios históricos en la Antártida, en el marco de las Recomendaciones del Tratado Antártico sobre preservación de dicho patrimonio. Nuestro país ha asumido la responsabilidad en las zonas de influencia  de sus estaciones iniciando la actividad en los bienes relictos de la expedición sueca 1901-1903 del doctor Otto Nordenskjöld, vinculada a nuestro quehacer por la participación que en la misma le cupo al alférez José María Sobral, como partícipe del grupo invernante, y el posterior rescate por la corbeta URUGUAY de todos los miembros de la expedición. Todos habían quedado librados a su suerte, aislados en la Antártida como consecuencia del hundimiento del buque expedicionario ANTARTIC. Este último hecho, ocurrió en Febrero de 1903, cuando la nave, conforme lo planificado por el jefe de la expedición, navegaba en el mar de Weddel para embarcar a los invernantes de la isla Cerro Nevado.

            Los trabajos de restauración del programa MUSEOANTAR, comenzaron con un proyecto sobre la cabaña de madera de Cerro Nevado y luego conjuntamente se incorporó al programa la choza de piedra de bahía Esperanza, donde invernó accidentalmente,  el segundo jefe de la expedición, doctor Andersson, con otros dos componentes de la misma. También se han realizado los estudios preliminares para restaurar la choza de piedra de isla Paulet, donde se encuentran además otros dos monumentos significativos de esta expedición. El primero de ellos es un “cairn” o pilar de piedra construido por los náufragos  para llamar la atención de alguna expedición de rescate. Esta señal  se encuentra a 351 m de altura en la parte más alta de la isla. El otro monumento o sitio histórico es la tumba del marinero Ole Wennesgaard, fallecido en el sitio durante la invernada.

            El propósito del programa es, en el marco del mandato de las Recomendaciones del Tratado, tener lo más adelantado posible todos los trabajos de restauración, para la fecha de celebración del primer centenario de la expedición próximo ya a cumplirse.

 EL MEDIO GEOGRAFICO

            La isla Cerro Nevado (Snow Hill)  forma parte del grupo de islas que se abren como un abanico frente al extremo Noreste de la península Antártica. Está al Sur de la isla de Ross- una de las mayores del archipiélago- y se conforma con un gigantesco domo glaciar que sube desde el Sursuroeste hacia el Nornoroeste, terminando en una meseta baja, que desciende suavemente hacia el mar en el estrecho Arguindeguy (Pic- nic) . Este la separa de la isla Marambio (Seymour). Sobre el lateral Oeste  de esta meseta, y cerrada por una lengua glaciar, se encuentra una pequeña caleta, inundada por un racimo de riachos de deshielo en verano. En este sitio, luego de desechar su emplazamiento en Marambio, se instaló  para la invernada la expedición sueca. El lugar elegido para la construcción –y donde aún se conserva la misma- es una pequeña meseta, a 13 m sobre el nivel del mar. Mide unos 80 m de largo por unos 12 m en la parte más ancha, la del emplazamiento, y su forma semeja el fondo de un bote invertido.  El accidente se encuentra, entre la meseta principal  de una altura de 200 m y la lengua glaciar, paralela a ella y separada de la misma por una planicie de unos 300 m. El sitio, de singular belleza panorámica, tiene como inconveniente la violencia de los vientos catabáticos que bajan del domo glaciar y se encajonan en el valle que actúa a modo de embudo, para luego entrar al mar. La orientación general de todos los accidentes descriptos es de Sursuroeste a Nornoroeste.

 EL TEMA SANITARIO EN LA ANTARTIDA: BASES Y CAMPAMENTOS

            El problema del congelamiento de las cañerías conductoras de aguas y deshechos, planteó desde el principio en los primeros asentamientos humanos de la Antártida, un problema particular, vinculado con la higiene y el destino de las deposiciones. En principio este problema fue resuelto con construcciones aledañas a las principales, que implicaban incomodidad y algún riesgo en caso de temporal. Para no abundar en exceso sobre un tema poco grato, y a modo de ejemplo, relacionaremos el método históricamente utilizado en la base aérea Marambio para resolver tan vital problema.

            Las instalaciones sanitarias tenían en los primeros tiempos dos tipos de W.C. El general instalado en los alojamientos “Palermo” y “Palermo Viejo”, consistía en un asiento, del tipo sanitario común, al que el deponente incorporaba una bolsa de plástico negra, que luego de usada, debía transportar a tambores situados en los extremos de los pasillos del lado externo de la casa. Rutinariamente, un vehículo de la base cargaba los tambores y los llevaba al borde la meseta, en un extremo de la pista de aterrizaje, donde vaciaba los contenidos en las barrancas que dan al mar, creando una suerte de tapizado plástico de las mismas. Este método ha dado origen a un penoso trabajo vinculado con la protección del medio ambiente antártico: la recuperación de la basura en los despeñaderos, tarea que debe cumplirse manualmente por la inclinación del terreno. Otro sistema que se incorporó contemporáneamente en los baños principales, consistía en un asiento común de sanitario, con una pequeña plataforma  en el fondo. Terminado el servicio, y al bajar la tabla, un lanzallamas reducía a polvo la deyección. Ambos sistemas, altamente contaminantes, fueron luego sustituidos por servicios comunes, con sistemas, calefaccionados para las cloacas y un procesamiento final que eliminaba todo vestigio nocivo al medio ambiente. El nuevo sistema se adecua a las convenciones del Tratado Antártico sobre polución y conservación del espacio antártico.

            Los campamentos fijos de las comisiones científicas, eran y aun ahora, son, dotados de unas pequeñas e incómodas carpas –w.c. que se arman en las proximidades de las carpas principales. En el piso interior se practica una excavación sobre la que se monta un cajón invertido, al que se le quita alguna tabla, a modo de asiento. Conforme la duración del campamento, el baño es mudado de lugar, los detritus aplastados y cubiertos con tierra o piedras y se habilita otro lugar en el que se repite la misma operación.

            Los campamentos de expediciones que realizan largos recorridos, suelen usar un sistema similar, si se asientan en un sitio por determinado tiempo, o simplemente utilizan el amplio espacio polar como un gigantesco WC, no siempre disponible por los temporales. La operación fisiológica se realiza siempre a sotavento de alguna carpa o vehículo.

            Debemos mencionar que el tema en el ámbito antártico hasta donde sabemos sólo fue expuesto en una reunión académica, del IIIer. Encuentro de Historiadores Antárticos Iberoamericanos, realizado en Punta Arenas en el año 1996. En aquella ocasión expuso el señor Juan Guajardo Lafuente sobre las características de la expedición en solitario y a pié realizada al Polo Sur por los señores Jorge Queiroz Espinosa y Domingo Maldonado Seguel. Los expedicionarios chilenos, en cumplimiento de las recomendaciones sobre preservación del ambiente, recogieron sus propias heces, las envasaron en recipientes apropiados y las llevaron hasta el mismo Polo Sur, trasladándolas al continente luego del repliegue.

 EL TIEMPO DE ESTADIA: DE LA EXPEDICION: VOLUMEN Y PESO DE PRODUCTO ESTIMADO

Vamos ahora al problema específico en el caso de los invernantes de la expedición sueca, que consideramos.

 Hemos adoptado el método pragmático y otro con información técnica para realizar la determinación del volumen de deposiciones producido por los hombres de Cerro Nevado durante los casi dos años de estadía en el lugar. Para ello tomamos las experiencias de campamento en las campañas de verano, que nos permite una aproximación menos técnica pero real. Todo ello a partir de estimar una deposición por hombre por día. Este sistema permite una determinación de volumen, y la otra pauta, es el peso promedio por deposición estimado por la fisiología, según consulta evacuada- valga el verbo para el caso- por dos médicos clínicos.

 Un campamento de 5 personas, durante 30 días completa un pozo de 30 cms de lado por 60 de fondo. (El permafrost o suelo congelado se encuentra en la zona a unos 60 cms de profundidad, impidiendo con pala común mayor profundidad en la excavación. Esto da una deposición promedio  (30x 30 x 60): 150= 45 dm3   Dividido por 150 deposiciones= 0,3 dm3

             Para determinar este valor hemos tomado como base la experiencia de las tres últimas campañas, desarrolladas en el mismo ámbito geográfico y en similares condiciones de trabajo a las de la comisión sueca.

            Llevado el cálculo anterior a los 640 días de estadía de la expedición sueca en Cerro Nevado, multiplicado por lo producido por los 6 hombres en el lugar, sumamos 3840 deposiciones, de la que restamos un 5% (192) por el tiempo de los movimientos de los expedicionarios a otros sitios, excursiones de caza y expediciones, por lo que estimamos el volumen total producido en poco más de un metro cúbico de detritus. Por último sumamos el producido por los tres hombres de bahía Esperanza, llegados un mes antes que la expedición de rescate.

                        30 x 3= 90

            Los fisiólogos estiman cada deposición humana, promedio, en 200 gramos (el tamaño aproximado de un pan de manteca común), a razón de una deposición diaria. Con la aclaración debida en el sentido de que se toman personas adultas, de edad mediana, y no entra en el cómputo estadístico, lo que produce en este sentido, una persona joven de altura y peso significativos. Los hombres de Cerro Nevado, se ajustaban a las pautas estadísticas, por lo que el valor a considerar es:

            3.840  - 192 + 90 = 3738

            3738 deposiciones x 200 gramos= 747.600 gramos

            El producido suma, entonces ¾ de tonelada.

            Reiteramos que la estimación es pragmática y cumple sólo un fin informativo.

            ¿Cuál fue el destino de tan significativo volumen y peso?.

 ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE LAS FUENTES DEL TRABAJO

             Tema tan especial, no ha merecido, hasta donde sabemos y llevados quizás por el pudor o un exceso de delicadeza, mención alguna en toda la obra de Nordenskjöld que hemos recorrido cuidadosamente (“VIAJE AL POLO SUR” Nordenskjöld O, Andersson J.G., Larsen C.A., Skottsberg C., Traducción de Roberto Raggazzoni. Dos tomos. Casa Editorial Maucci, Barcelona. 1904)

             Desconocemos si Erik Ekelöf, uno de los invernantes, estudiante de medicina, oficiando de médico y bacteriólogo de la expedición, realizó algún estudio o estimación sobre la materia, que entendemos de su competencia, razón por la que al regreso de la campaña, uno de los coautores  de esta comunicación, que había recibido de la Sociedad Polar Sueca en ocasión de una conferencia que dictó en la Real Sociedad Científica en Estocolmo, una colección de las comunicaciones científicas de la expedición Nordenskjöld, y no teniendo acceso al idioma alemán, llevó al Hospital Alemán, el trabajo de Erik Ekelöf. La publicación, en dos partes “DIE GESUHDHEITS UND KRANKENPFLEGE wárend  DER SCHWEDISCHEN SÜDPOLAR EXPEDITION Oktober 1901- Januar 1904” y “ÜBER PRÄSERVEN- KRANKHEITEN”, editada en Estocolmo en 1905, cuya traducción conforme lo informado por personal del hospital sería “Cuidado de la salud y de las enfermedades durante la expedición sudpolar sueca Octubre 1901- Enero 1904” y “Sobre preservación de la salud”, no contendría información alguna sobre el tema en tratamiento.

            Por lo relacionado, la única mención que existe del tema y hasta donde sabemos- entre los protagonistas de aquella expedición sobre el W.C. que usaron, es un fotograma que encontramos en la obra de Sobral “DOS AÑOS ENTRE LOS HIELOS 1901-1903” (Sobral, J.M. Edición del autor impresa en Imprenta  de J. Tragant y Cía. Buenos Aires 1904, pg. 262) Es una fotografía no muy definida, tomada desde el Norte del emplazamiento de la cabaña, es decir desde la playa, a una distancia de unos 30 m en la que se puede apreciar sobre la base de la meseta, una construcción que da respuesta al interrogante. La fotografía perfila, en su parte superior- la mesa de la meseta- la pagoda meteorológica y el ábside de la cabaña. El epígrafe reza El  w.c.

             El fotograma es poco claro y adolece de defectos de definición. Muestra una construcción cúbica de madera, de aproximadamente 2 x 2x2 m, con el lateral Oeste cubierto de barriles y cajones. Todo el cerco perimetral  aparece cubierto de nieve. El acceso al sanitario se hace por una abertura del lado Norte. El porqué de la situación de la instalación tiene una explicación lógica: es un sitio protegido de los vientos predominantes del Sur y se encuentra próximo al mar, a unos 50m, donde, conjeturamos- se arrojaban los deshechos. Cuando el mar no estaba congelado, se vaciaba el recipiente del WC directamente en el agua. Cuando el agua se congelaba, un agujero en la capa superficial del hielo, servía para los mismos efectos. Más adelante veremos que esta conjetura es errónea.

……..No hemos hallado testimonio arqueológico alguno de los dichos referidos al sistema de eliminación de los deshechos.

           Creemos aclarar, conforme las modalidades de la época, como funcionaba el sistema sanitario que utilizaron los expedicionarios en la parte del problema que nos ocupa.

           A modo de información complementaria, diremos que en el curso de la campaña antártica 1997-1998, encontramos en el mar, en una bajamar, un artefacto enlozado en azul por la parte externa y blanco en su interior, de unos 30 cms de diámetro, con bordes curvos en la parte superior, y con un conducto de 15 cms de largo por 3 cms de diámetro, sin marca de identificación, que bien puede ser una chata o antiguo orinal. El día 29 de junio de 1999, por una emisora de  la televisión española, tuvimos la oportunidad de observar una muestra de orinales de un coleccionista. En el recorrido, pudimos observar un orinal idéntico al hallado en Cerro Nevado.

EL PROYECTO DE RESTAURACION

            En la campaña de verano 1997-1998, mientras se avanzaba en la restauración de la construcción principal y del terreno en que se asienta, sujeto a un alto grado de erosión, se conversó sobre la posibilidad de utilizar algunos trozos de mamparos y maderas que habían formado parte de las instalaciones de la estación de Cerro Nevado para reconstruir el ámbito. Tales materiales, la mayoría dispersos en el terreno, y agrupados otros pocos en una pila al pié de la meseta, no se compaginaban adecuadamente para restaurar, por ejemplo, la casilla de observaciones magnéticas, sobre la que existe abundante documentación gráfica en la obra de Nordenskjöld. Luego de una prolija revisación del material existente, suspendimos las decisiones para tratarlas a nuestro regreso en Buenos Aires. Durante el invierno buscamos la información disponible, incluyendo los trabajos editados algunos años después por los suecos, como el “Schwedische Südpolar Expedition”, que guarda la biblioteca del Instituto Antártico Argentino, sin que encontráramos respuesta al interrogante. La misma surgió, más tarde, como se dijo, de una imprecisa ilustración de la obra de Sobral, que hasta entonces había pasado desapercibida.

            La dificultad para determinar los detalles de la construcción original, obligó a tomar una decisión sobre la forma de restaurarla que se adecuara al método de anastilosis que utilizamos sistemáticamente en el programa MUSEOANTAR para la reconstrucción de los sitios. Ante la falta de información, decidimos entonces encarar una versión libre, al solo fin de puntualizar la situación del sanitario, y sin otra pretensión más que la de que un sólido representara el objeto, forma virtual de integrar el paisaje histórico original. Por ello se reconstruyeron parcialmente y sobre armazones antiguas, cuatro mamparos, se mantuvieron las aberturas, y se modificó la posición del acceso, que no da al mar en la nueva construcción, sino enfrenta los faldeos de la meseta sobre le lado Este. Excepto en el techo, se utilizaron maderas originales de la expedición sueca. Los marcos para las ventanas guardan la conformación de las originales de la construcción principal: en lugar de cortes diagonales en los encuentros, se montaron cuatro contramarcos enfrentados de a dos.

            En razón de los temporales que soportamos en el mes de marzo, el proyecto no pudo concluirse, pero se realizaron los trabajos principales que se detallan a continuación.

             La estructura ha sido fundada con cuatro tirantes de dos pulgadas de ancho por 2.50 m de altura, enterrados en una fundación de hormigón de 50 cms. Sobre estos esquineros se montó la tablazón.

            Para piso del habitáculo se utilizaron 3 palets de aluminio duro, provistos por la base Marambio.

            Toda la estructura, hasta donde los temporales permitieron realizarla, ha sido forrada con papel embreado “ruberoid”, al igual que la casa principal, cobertura que está separada de la madera por un forro interno de polietileno negro de 100 micrones de espesor. Todo el forro está sostenido por varillas longitudinales de 1 cm de lado, al igual que la casa principal.

            La puerta, sobre el lado Oeste, tiene 45 x 180 cms. Está armada con tres tablones de madera original, unidos por una Z de madera, con los extremos paralelos a 30 cms de los bordes superior e inferior. El conjunto  está clavado con clavos de 2 pulgadas, con sus extremos doblados, para darle mayor firmeza a toda su estructura. La puerta gira sobre tres bisagras modernas, con hojas de 12 cms, en metal galvanizado, amuradas con tornillos de bronce.

            El techo tiene una inclinación de 5°. Fue construido con 6 tablones de madera nueva, amurados a los tirantes transversales en los extremos y con un tirante de sostén a la mitad. Tiene caída hacia el Oeste y está forrado con polietileno y cartón embreado como el resto del conjunto.

            En el interior del habitáculo- las medidas externas son de 185 cms x 190 cms de base y una altura de 220 cms- se han montado  unos bancos de madera perimetrales, en el interior  y algunos estantes, con el fin menos escatológico de usar el sitio como cocina del campamento que año tras año levantamos los componentes del equipo del programa MUSEOANTAR para proseguir los trabajos de restauración y mantenimiento del monumento histórico.

 NUEVO APORTE SOBRE EL DESTINO DE LAS HECES

                        El licenciado Juan José Santoro, psicólogo e investigador del Instituto Antártico Argentino, a más de su reconocida idoneidad profesional, tiene una especial inclinación por los temas históricos, colaborando permanentemente con la actividad del Museo e Historia del Instituto. Así a más de importantes aportes en labores en el terreno, ha realizado una tarea de singular valor para un mejor conocimiento  del desarrollo de la expedición sueca: la transcripción del diario manuscrito del alférez José María Sobral, documento que guarda el Departamento de Estudios Históricos de la Armada. Sólo un investigador meticuloso como él puede enfrentar una tarea de esta magnitud, por la difícil lectura de la letra manuscrita del autor.

            El documento referido, difiere parcialmente de la obra publicada por Sobral en el año 1904, especialmente en lo referido a las condiciones de convivencia del partícipe argentino en la expedición sueca.

            Así, la lectura de la transcripción de Santoro, nos aporta datos significativos con relación a la materia de que se trata este aporte. En una anotación que corresponde al 29 de mayo de 1903, nos cuenta Sobral:

“Desde hace días tenemos la gran comodidad de una letrina hecha de nieve y tablas, es todo un salón; como siempre los perros son los encargados de la limpieza, cuando uno va allí lo rodean una docena de hambrientos perros que con movimientos nerviosos de las patas y cabeza esperan relamiéndose el codiciado bocado. Como se ve en la estación no se desperdicia nada”

             El interesante aporte provoca algunas reflexiones. En primer término, nuestra conjetura sobre el destino de los detritus cae irremisiblemente ante el claro testimonio y la inobjetable fuente documental que lo sustenta. Luego permite apreciar el grado de penuria alimentaria que sufrieron los perros polares, pese a los cual sobrevivieron a las dos invernadas. Por último confirma la existencia del W.C. que documenta la fotografía del mismo Sobral, y valoriza la restauración del paisaje realizada en el marco de nuestro programa.

 COLOFON

 El W.C. de la expedición sueca del doctor Otto Nordenskjöld ocupa nuevamente el sitio que históricamente le corresponde en la isla Cerro Nevado.

            La restauración de la construcción, con las limitaciones señaladas en este trabajo, han servido para reconstruir una parte del paisaje, tal como fue en aquel tiempo en que un grupo de valientes científicos vivieron y sentaron las bases del futuro desarrollo científico en la región. Hoy el cambio global y las transformaciones que sufre nuestro planeta, cuentan con una serie de trabajos y referencias con casi 100 años de antigüedad, que sirven para fundar una mejor prospectiva sobre evolución futura del mismo.

 Cerro Nevado, Marzo de 1999

Buenos Aires, Agosto de 1999

 

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