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 La Esclavitud

Publicado en Ciclo de Conferencias año 2015

Es posible que la esclavitud se estableciera en la tierra cuando la producción llegó a un grado de desarrollo tal, que proporcionó a los hombres algo más de lo que era estrictamente necesario para subsistir.Mientras la naturaleza le dio al hombre lo necesario para la vida, sin lucha, sin trabajo, no debió pensar en someter a su semejante.

Cuando la naturaleza exigió al hombre lucha, tampoco pudo tener interés en someter a otro, dado que en aquella dura lucha por la vida, no podía haber exceso entre lo producido y lo consumido. El cambio se produce cuando el hombre pasó a ser pastor y luego labrador.  Esto trajo acarreado que, al producir más de lo que necesitaba para su subsistencia, el egoísmo lo llevó a someter a los débiles para apropiarse de un trabajo que daba un producto mayor que el costo de su subsistencia.

La esclavitud nació casi al mismo tiempo en que la humanidad daba el primer paso en el camino de la civilización, cuando nació en ella la idea de la propiedad y las tribus nómadas pasaran al estado sedentario. Este paso a la vida sedentaria no fue simultáneo, ni uniforme, ni universal, por eso no apareció la esclavitud al mismo tiempo, ni con la misma intensidad en todas las regiones de la tierra. En las regiones del Norte, no tiene tanta importancia. Esta desigualdad proviene de que en el Norte, el esclavo produce menos y cuesta más, pues el clima requiere de mayor alimentación y abrigo.  Esto explica que la esclavitud fuera un hecho excepcional en Germania y en las otras regiones del Norte, en una época en la que era ya general en los pueblos del Mediterráneo.

También cobra importancia el carácter de los pueblos. En los que sólo fueron agrícolas, la esclavitud adquirió poco desarrollo.  Por otra parte, en los que fueron agrícolas y guerreros, se desarrolló mucho por la razón que éstos necesitaban esclavos que cultivaran la tierra y les dieran medios de subsistencia. Como la guerra ha ejercido una función indispensable en la historia humana, la costumbre de hacer esclavo al enemigo vencido y prisionero, vino a reemplazar la crueldad de darle muerte, según era la costumbre.

Los filósofos de la antigüedad la justificaban y la creían necesaria, sin que esto quiera decir que nos dé una idea completa y clara de las funciones que cumplió en el desarrollo social. Platón, la justificaba en nombre de la política; Aristóteles, en nombre de la historia natural y la fisiología; Jenofonte, en nombre de la economía social, etc.  Para resumir opiniones, tomemos la palabra de Aristóteles cuando dice: “La esclavitud habrá dejado de ser necesaria el día que la rueca y el huso puedan trabajar por sí mismos”.

Podíamos desarrollar la historia de la esclavitud desde tiempos remotos comenzando por la India, China, Egipto, los Hebreos, Griegos y Romanos pasando por la Edad Media, lo cual no deja de ser interesante, ya que existía un código de conducta reglamentado para amo y esclavo que en América fue muy diferente debido a que el período que desarrollaremos, tenía como esclavos, primero a los aborígenes americanos y luego a los negros africanos a los cuales se les trató con un grado de crueldad, que solo de pensarlo, estremece.

Para no extendernos demasiado, tomaremos algunos ejemplos de la antigüedad, comenzando por Egipto:

Egipto

Belicosos en varias épocas de su larga existencia, los egipcios sostuvieron guerras con los pueblos vecinos y aún con otros más distantes. La conquista de Etiopía, dio esclavos negros a Egipto.  Luego de siglos, los mismos fueron ganando un espacio en la sociedad egipcia.  Al igual que la clase gobernante, conservó ciertos privilegios y se insertó en la sociedad egipcia mediante alianzas y casamientos.

Sabacon, rey oriundo de Etiopía, abolió por ley la pena de muerte, pero condenó a la esclavitud a los que hubieran cometido delitos por los cuales merecieran la pena capital.  Estos esclavos, debían trabajar en las obras públicas.  Una parte importante de ellos fue a trabajar en las minas de oro, en los confines de Egipto, muy cerca del Mar Rojo. Diodoro dice, hablando de ellos: “Los que dirigen los trabajos en estas minas, emplean un número muy grande de obreros, todos son criminales condenados, prisioneros de guerra y también hombres perseguidos por falsas acusaciones.” Los reyes de Egipto, por el provecho que sacan, obligan a trabajar en las minas a estos hombres y a veces a todos sus parientes, como si estos fueran criminales condenados.

Grecia

La esclavitud ya estaba establecida en los tiempos de Homero.  Los prisioneros de guerra, caían en ella y podían ser vendidos por el que los había hecho cautivos.  Eran empleados en el cultivo de la tierra y en el pastoreo.  Las esclavas, en el servicio doméstico y en las industrias caseras. La condición de esclavo se heredaba.  Si la madre lo era, el recién nacido, también. La venta de los hijos por los padres libres, estaba tolerada. No sólo los asiáticos y los tracios llegaron a ser esclavos por ser prisioneros de guerra, sino que, en muchas guerras entre estados griegos, se vieron reducidos a la esclavitud por hombres de su misma raza e idioma.

Otro origen de la esclavitud en Grecia fue la pobreza.  Para subsistir, se renunciaba a la libertad.  Con ella, respondían de sus deudas.  Si  no las pagaban, el acreedor podía venderlos o emplearlos a su servicio. Fueron ilimitados los derechos de los dueños.  Podían venderlos, permutarlos, imponerles toda clase de castigos, e incluso matarlos.  La ley no concedía a los esclavos derecho alguno. El alimento ordinario era una ración de harina, ajos, higos y alguna fruta de inferior calidad.  A esto se agregaban los sobrantes de carne de agasajos que se realizaran en casa de sus amos. Su ropa consistía de una túnica de lana que no pasaba de las rodillas y una especie de capa muy corta que cubría sus hombros y algo de sus pulmones. Para su cabeza, una gorra de piel de perro.

Roma

Ningún pueblo de la antigüedad tuvo tantos esclavos ni traficó tanto con ellos como Roma. En la guerra se esclavizaba a los prisioneros en lugar de matarlos.  Se les hacía (Servus)-GUARDADOS.  En los primeros tiempos, queriendo aumentar la población eran llevados a Roma e incorporados a los habitantes de los pueblos vecinos que habían vencido.  El ladrón era azotado y entregado a la persona que hubiera robado, para que le sirviere como esclavo.  Los sentenciados por algún delito iban a trabajar en las obras públicas o a combatir en el circo, con las fieras.

El ciudadano que se negaba a inscribirse en el censo o a alistarse en la milicia, era azotado y vendido.  El primero, por suponerse que renunciaba a ser libre y al segundo, como indigno de gozar de una libertad que no sabía defender.Transcurridos cinco siglos de la fundación de Roma, el número de esclavos era reducido. La situación cambió cuando Roma llevó sus conquistas, no sólo a toda Italia, sino a países más lejanos.  La guerra le dio muchos esclavos y enormes territorios.

Los hombres libres que se dedicaban a la agricultura, se retiraron de ella y los campos fueron cultivados por esclavos.  La facilidad de adquirirlos en un mercado bien provisto y a precios accesibles, terminó con la dificultad de los propietarios de tierras que teniendo a su servicio hombres libres, continuamente se les arrancaba de los trabajos agrícolas para alistarlos en las legiones que marchaban a la conquista del mundo.

En Roma como en Egipto, hubo dos clases de esclavos: públicos y privados.  Los primeros, pertenecían al Estado que los empleaba en obras estatales como edificios, caminos, templos, o al servicio de los magistrados.  En el caso de los privados, éstos se emplearon unos en trabajo de campo y otros en las ciudades. Mientras los romanos conquistaron a pueblos situados a poca distancia de la capital, se vendieron con facilidad los prisioneros; pero al extender sus conquistas, no era posible venderlos en Roma, dado el costo de conducción, por lo cual se vendían en el mismo campo de batalla.  La venta la hacían los cuestores militares. Se calcula que los esclavos eran el triple que los ciudadanos.

En lo concreto, la sumisión de tantos pueblos y una larga paz, hicieron cambios en las antiguas costumbres.  En la ciudad se prefería el lujo y el ocio a los ejercicios militares; comidas suntuosas, perfumes, muebles de marfil, vinos de Falerno y Chío. Los jóvenes llevaban al foro trajes de telas suaves. Todos los objetos de lujo se elevaron a precios altísimos, como por ejemplo: un ánfora de vino, valía cien dracmas; un tarro de salazón del Ponto, cuatrocientas.  Los cocineros que sobresalían en su profesión, se pagaban cuatro talentos y las cortesanas hermosas, valían mucho más.  Esta transformación de la aristocracia romana, sumado a otras coyunturas históricas, fue degradando, lenta pero de forma continua al imperio más poderoso de la antigüedad.

El saqueo

La creación del mercado mundial, reviste una importancia decisiva a la formación del modo de producción capitalista entre el siglo XVI y finales del siglo XVIII. La riqueza obtenida en este período es mediante saqueos por engaño, la fuerza y aplicación de la violencia a los pueblos de ultramar.  Esto se acentuó aún más en el continente africano, una vez “descubierta” América por los españoles.

Las colonias son explotadas, o por las monarquías o por sociedades comerciales que, los reyes recibiendo un canon, entregaban derechos monopólicos de explotación a estas. Producto de sus investigaciones, son varios los historiadores que entienden que, el lapso entre el siglo XVI al XVIII, con el empobrecimiento de las regiones saqueadas, fue decisivo para la acumulación de capital comercial, con lo cual de 1500 a 1750, permite desarrollar las condiciones para la Revolución Industrial.

No existe duda que hay una conexión directa entre la Revolución Industrial y la cantidad de oro y plata llevada a Europa por los españoles;  las especias sacadas de Indonesia por la Compañía de las Indias Orientales en poder de Holanda, sumado a la enorme ganancia de la trata de negros y del trabajo de éstos en las plantaciones de las Antillas. En resumen, el capital conseguido fuera de Europa por el comercio, el saqueo descarado y la esclavización, terminaba enriqueciendo las metrópolis europeas.

Cabo Bojador

 

En lengua árabe, “Rás Buyadur”,este cabo se encuentra en la costa atlántica norafricana, al sur-sudeste de las islas Canarias, en la costa norte del Sa´hara Occidental.

Para los marinos europeos, era el fin del mundo. Se decía que más allá de éste, no se regresaba si se seguía navegando, por lo cual se le conocía también con el sobrenombre de “Cabo del Miedo”.

Siempre se tenía en cuenta la cantidad de embarcaciones que, navegando en la zona, nunca retornaron.  Con el tiempo, esto llevó a leyendas y mitos de la existencia de enormes monstruos marinos que devoraban los buques con hombres y carga, etc.  Con esto colaboraba la ignorancia de la época.  La religión iconoclasta, y el hecho de al no poder explicar satisfactoriamente ciertos eventos, se le atribuían a la brujería.  A todo esto, se sumaban los que creían-los geógrafos del momento-que la parte en la cual se podía vivir era sólo el hemisferio norte, y que yendo más al sur, el calor derretía a los humanos, pasando el Ecuador.

La costa de Cabo Bojador, tiene la forma de una ensenada abierta, con poco o ningún abrigo para los buques y por los vientos, con dificultad para desembarcar.

La ensenada tiene algo más de tres kilómetros, con riscos muy escarpados, con una altura de 30 a 35 metros.  Sólo cuenta con una playa muy pequeña, con muchas piedras donde atracan botes.  Al norte de esta ensenada, en su punta, por ser la más saliente y ser confundida por los navegantes con el verdadero cabo, se le dio en llamarlo “Falso Bojador”.

Al soplar el viento Mogador, trae enorme cantidad de arena, lo que hace que en la cercanía de la costa, la profundidad no exceda los dos metros y menos de esto.  Eso hacía que muchas embarcaciones quedaran varadas, sin posibilidad de retornar. 

En la época se navegaba con portulanos y siempre arrimados, o con la costa a la vista.  En este cabo, la costa se halla muy azotada por las grandes mareas del N.O. y las olas van y vienen con estruendo, al dar con violencia en las rocas.  Los canarios le dan a este cabo el nombre de “El Parchel.”

Enrique el Navegante

Enrique de Avis y Lancaster nació en Oporto el 4 de marzo de 1394 y falleció en Sagres en el S Oeste de Portugal en el instituto que él fundó para el estudio de la navegación. En este lugar tuvo Portugal la primera Academia de Pilotos, conocida entonces con el nombre de Terzo Naval.

Con la muerte de Enrique, el 13 de noviembre de 1460, no sólo perdió Portugal, sino el resto de los países que contaban con flotas; ya que este hombre hacía investigaciones y aportaba a la navegación cuanta innovación llegaba a sus manos, las cuales inevitablemente terminaban en poder de las marinas mercantes y de guerra, de amigos y enemigos de Portugal. Este Infante de Portugal, era hijo de Juan I, fundador de la dinastía Avis.  Su madre, Felipa de Lancaster, era nieta de Eduardo III de Inglaterra, hija de Juan de Gante, Duque de Lancaster y hermana de Enrique IV de Inglaterra.

Conocido por nosotros con el nombre de “El Navegante”, nos hace pensar en un explorador de los mares, cuando en realidad para nada fue así.  Tampoco en vida de Enrique y en siglos posteriores se le conoció como tal.   El sobrenombre se lo dieron dos historiadores alemanes del siglo XIX, Henrich Schaefer y Gustav de Veer. Más adelante, dos británicos que publicaron biografías de Enrique, Henry Masor en 1868 y Raymond Beazley en 1895, popularizaron lo que lleva a un concepto erróneo. Lo que sí Enrique hizo fue propiciar expediciones marítimas que llevaron a descubrimientos, los cuales convirtieron a Portugal en un importante Imperio.

Portugal

En los primeros años del siglo XV, Portugal entra en una crisis económica muy grave, su comercio se derrumba y su moneda se devalúa. Buscando nuevos mercados, expandir su territorio hacia la Península Ibérica, se hacía muy dificultoso, ya que Castilla, ocupados durante ocho siglos estos territorios por los moros, había decidido expulsarlos.  Esto cerraba el camino de Portugal al este y al sur.

Dada esta situación, Enrique convence a su padre de tomar Ceuta.  Esta ciudad musulmana era parte del Califato de Córdoba. Don Enrique recibió el mando de las tropas, de actuación valerosa.  En un momento, se pensó que había muerto en el ataque sobre una de las torres de la ciudad.

Lo importante es que una vez conquistada la ciudad, el 14 de agosto de 1415, recogió vagas noticias geográficas que le sirvieron de base para las expediciones que había proyectado.  Pedro de Mariz explica: “De los moros, adquirió conocimiento de los desiertos de África, designados por ellos con el nombre de Sahara, y de los pueblos llamados azenegas, vecinos del territorio de los negros yolofes, donde comienza la región llamada por los moros Guinaula y por nosotros Guinea.”

A estas indicaciones geográficas, se agregaba el nombre de una ciudad comercial, que tenía el nombre de Genna, la cual era célebre por su comercio de polvo de oro, la cual a corta distancia del litoral, formaba parte del territorio de Marruecos y era desconocida por los europeos. Estas documentaciones, si bien eran imperfectas, podían ser agregadas a las cartas e informes náuticos que le enviaban a Enrique el Estado de Génova y los hábiles cartógrafos de Mallorca.

Pensando en hallar las regiones que le señalaron los moros de Ceuta, Enrique patrocina quince expediciones para intentar navegar más allá de Cabo Bojador.  Catorce de ellas regresaron sin haberlo logrado. Un marino experimentado y audaz, Gil Eanes, construyó una embarcación que contaba con un mástil, una sola vela y una cubierta, que permitía a la nave ser impulsada por remos.  Su peso era de 30 toneladas.

Para destacar el valor de este hombre, y sin dejar de mencionar el de los hombres que lo secundaron, pensemos que el mundo en ese momento era el mismo que conocieron griegos y romanos.  Esto es: al Oeste, Islandia y al Sur, no pasaba del Sahara (Cabo Bojador). La forma de navegar acostumbrada desde los egipcios, pasando por los vikingos, era no alejarse del litoral. Cuando oscurecía, se navegaba más hacia la costa o se desembarcaba hasta el día siguiente para hacerlo con luz diurna.

Al llegar a Cabo Bojador, Gil Eanes determina lo que era contrario a lo anteriormente comentado.  Se alejó de la costa y luego de 24 horas de navegación, viró al suroeste.  Esto le permitió ver territorio africano más allá de Cabo Bojador.

Esta verdadera hazaña, le abrió a Portugal las puertas de entrada a un comercio que lo llevó a ser uno de los reinos más ricos de Europa.  A este cambio en la navegación vendría a colaborar con mayor protagonismo en las futuras expediciones, lo que los árabes tomaron de los chinos y la trasladaron hasta Estambul a través de la ruta de la seda:  la brújula.

Al llegar a Europa, se colocaba una aguja imanada que se sostenía flotando sobre agua por unos pedacitos de paja, con lo cual en el mar su uso resultaba más que dificultoso.  Flavio Gioia de Amalfi ideó suspender la aguja sobre un eje.  Más adelante comenzó a usar azogue en lugar de agua, lo cual hacía su trabajo más estable.

Conocida como “aguja de marear” primero y como brújula después, (esto debido a la caja en la cual estaba encerrada y protegida la aguja, que en latín era “bussola” o “buxola”) el mecanismo mejorado por Flavio Gioia, llevó a muchos a creer que la brújula era invento suyo.

Sin quitarle el mérito a este instrumento, debo decir que en los importantes descubrimientos de finales del siglo XV, Colón, Magallanes, Solís, etc., usaron la brújula, pero como un recurso cuando estaba nublado.  De lo contrario, hacían su observación astronómica con el astrolabio, el cual tenía una mayor exactitud.  Dado que la brújula resultaba un instrumento de escasa precisión, para computar las longitudes, usaban relojes de arena.

Al lograr superar lo que hasta el momento era una barrera y poder ir navegando más allá de Cabo Bojador, abrió para Portugal el mundo comercial que había buscado por años.

Desde el año 800, caravanas de camellos atravesaban el desierto del Sahara y los países musulmanes comerciaban oro y esclavos.  Pero el solo hecho de eliminar los intermediarios, hacía el negocio más rentable.

Senegal, el lugar más cercano, distaba mucho.  Esto llevó a pensar en hacer escalas.  Gil Eanes en sus exploraciones descubrió para Portugal, además de la isla de Madeira, una isla pequeña:  Arguin, pero muy cercana a la costa, de la cual distaba menos de dos kilómetros.  Es aquí donde Joao Fernándes, en el año 1445, realizó la primera operación comercial, intercambiando trigo y tejidos por esclavos y oro.

El comercio con los musulmanes se consolidó hacia 1448 en la isla donde se intercambiaba trigo, alfombras, ropa de lino, armas por oro, especias, pieles, amizcle y esclavos.

Portugal, en 1425, ocupó la despoblada isla de Madeira.  Se comenzó a plantar trigo, pero por alguna razón, las cosechas eran magras y el grano no era de calidad.  Ante esto, el príncipe Enrique decide cambiar el cultivo por algo que de tener éxito su plantación, abriría enormes fuentes de ganancia:  el azúcar.  En Europa solo se consumía por las familias muy acomodadas, dado que su costo era alto; sumado a la escasa cantidad que llegaba al continente.

Enrique pensó que podía plantarse de forma masiva, lo que al haber abundancia, convertiría el producto en algo accesible del cual toda la población podría disfrutar, creando así un mercado casi inexistente o reservado para la nobleza  las familias pudientes.

La isla era magnífica para esto; sin gran calor y con agua abundante.  Compró la caña de azúcar en Sicilia a comerciantes que la importaban desde el sureste asiático.

La caña necesitaba mucha mano de obra para la zafra, la obtención de la melaza y luego la refinación.  El inconveniente que se presentó fueron los esclavos blancos con que contaba la isla, no solo por ser para esta tarea insuficientes, sino que además eran guanches traídos de las Islas Canarias de los que el gobernador quería deshacerse, expulsar de la isla ya que dada su gran rebeldía, los hacía elementos peligrosos para sus amos.

 

Castilla invirtió tiempo dinero y vidas para someterlos y poder tener así el territorio de las Canarias.  La solución fue traer esclavos africanos.  Éstos pasaron a ser utilizados en un tipo de explotación en la cual no habían sido empleados anteriormente: los latifundios agrícolas; una tarea en la cual no trabajaron, por lo menos en esa escala en el continente europeo.

Portugal construyó en 1455 una factoría en la isla de Arguin.  Desde aquí y en barcos propios comenzaron a enviar cerca de 1.000 esclavos a Europa anualmente.  Una vez abastecidas sus propias necesidades en Madeira, por ejemplo, el resto lo vendían generalmente a España, donde la distancia era corta y la demanda era alta.

Los libros de aventuras y luego el cine, principalmente el producido en Hollywood, nos ha llevado muchas veces al error de pensar que estos desgraciados seres eran siempre unos salvajes salidos de la selva, siempre con escudo y lanza.  Sin embargo, muchos eran oriundos de imperios africanos importantes.  Entre los siglos VII y XV, se formaron estados que se vinculaban a la religión islámica; por ejemplo, el reino de Ghana en lo que hoy es Mali, y algunos estados independientes en los cuales se contaba con una política y economía estructurada.  Esto las hacía personas en contacto con gran parte del mundo que las rodeaba.

Las naciones musulmanas y cristianas contemporáneas tenían un desarrollo de conocimientos, inventos y desarrollo intelectual, como es el caso de los árabes con grandes conocimientos en medicina y cosmografía.

No es esto comparable, y no pretendo hacerlo extensible a los estados africanos mencionados anteriormente.  Eran organizaciones políticas muy primitivas, pero conocían y forjaban hierro.  Su base económica estaba en la agricultura y el pastoreo de ganado.  Llegaron a fundar ciudades importantes, las cuales como defensa tenían murallas que aún se conservan, como es el caso en Gran Zimbabue. Su comercio con los Tuaregs, los llevaba hasta la ciudad de Tombuctu.

En su calidad de esclavos, muchos trabajaron en el oficio que conocían.  Esto es, panaderos, esparteros, sastres, zapateros, albañiles, herreros, plateros, etc. y también como pastores o agricultores.

Debemos aquí hacer un alto para diferenciar el cambio que se avecina para con los africanos.  Si bien su condición era de esclavitud, su vida no era tan diferente en cuanto a vestimenta y alimentación de las familias pobres que los compraban.  Si los pobres también tenían esclavos; por ejemplo, un herrero o zapatero, compartían juntos el trabajo y muchas veces se forjaba una buena relación, salvando la distancia que uno era el amo y otro el esclavo.

Hasta mediados del siglo XVI, Portugal se convirtió en el proveedor de esclavos de toda Europa.  Llegó a ser para esta nación base de la existencia nacional.

Al tomar Castilla el reino de Granada, es cuando se cierra el suministro de esclavos blancos con la vista ya puesta en África.  Es cuando los términos “esclavo” y “negro” se volvieron sinónimos.

El cambio de este triste mercado viene con el descubrimiento de América.  La relativa estabilidad política explicada con anterioridad, es rota por la trata.  Comienza aquí un proceso en el cual atacar a los vecinos genera más beneficios que trabajar la tierra y apacentar ganado.

Sucumbieron estados y surgieron otros reinos guerreros, como es el caso de Dahomey, el cual se basó exclusivamente en la esclavitud.

La creación de ejércitos permanentes llevó a un largo período de guerras internas. En las selvas del Golfo de Guinea y el valle del río Zambeze, eran estimuladas por los europeos persuadiendo a jefes y comerciantes africanos para que participaran en el enorme negocio que era la trata, por la cual los jefes aumentaban su riqueza, autoridad y poder.

En Europa, la fabricación de armas de fuego se convirtió en un excelente negocio de exportación.  Las mismas permitían extensas cazas de hombres, atacar aldeas, tribus y pueblos enteros, para luego seleccionar las piezas a ser transportadas en los barcos negreros.

El transporte de negros desde los puertos comerciales de la costa africana se multiplicó por miles.  Los ingresos eran tan altos que los reyes participaban, por ejemplo, en Portugal a través de la “Casa dos Escravos”.  Miembros de la familia Pinzón, descendientes de los hermanos que viajaron con Colón, aparecen en varios documentos que los relacionan con América como propietarios y mercaderes de esclavos.

En un principio de la demanda, los jefes africanos, dadas sus constantes guerras tribales, entregaban los prisioneros que tenían en su haber, pero transcurrido el tiempo esto se convirtió en una industria para capturar hombres y mujeres que demandaban los extranjeros. 

Esto trajo como consecuencia que zonas enteras quedaran despobladas. Con la incorporación del azúcar a la comida habitual de los europeos, su demanda fue en crecimiento.

En Inglaterra, el éxito del ron de caña, de las mermeladas y, sobre todo, del té, que era demasiado fuerte para tomarlo solo, llevó a incrementar su importación.  Las azucareras se extendieron por todas las islas del Caribe.

En 1652, se abrió el primer café en Londres.  El té y el chocolate, productos que no eran europeos, se tomaban con azúcar, lo que no sucedía en la tierra de las que eran originarios.

Al comenzar el siglo XIX, Gran Bretaña era quien más sacaba beneficios de la trata.  Sin embargo, efectúa un cambio radical de actitud.  No importó que hacendados y comerciantes que lucharon con la industria del tráfico humano estuvieran entre los más ricos del país; o, a su vez, que los beneficios de la trata dotaran al “All Souls College” de Oxford con una extraordinaria biblioteca o que se fundaran varios bancos, entre ellos el Banco de Londres.  Independientemente del a posteriori beneficio técnico que generaron los experimentos de James Watt como ser inventar el primer motor de vapor eficiente, esto también se financió con el dinero de la trata.  Gran Bretaña pasa a convertirse en el paladín de los esclavos:  “Los Liberaria”.

Analicemos con detalle ese cambio de actitud:

Esto sucede entre 1789 y 1815, cuando había perdido las colonias americanas, cuando fracasó al intentar ampliar su mercado invadiendo el virreinato del Río de la Plata, el cual le hubiese dado la entrada al Paraguay y los pueblos de Brasil que se alcanzase por el Paraná, como es el caso de Corumba y así llegar a madera, hierro, etc.

Además en el momento que comenzaba el auge del comercio azucarero en Cuba y Puerto Rico, debido a la ruina económica de Santo Domingo, consecuencia del impacto de la Revolución Francesa en el Caribe, la política exterior británica se encaminó a intentar eliminar la competencia en los mercados del azúcar español.

En la cámara de los comunes, se aprobó el 22 de febrero de 1807, por 283 votos, con 16 en contra, la abolición de la trata en el Atlántico y en sus Islas de las Antillas; no así en el resto de sus dominios coloniales.

Es clarísima la idea de eliminar la competencia del azúcar de los ingenios españoles para sustituirlo por el de las Colonias Inglesas.  Se alegaron razones humanitarias para presionar al gobierno español a que suscribiera tratados internacionales escritos por puño y mano británica con el fin de prohibir la trata de esclavos. 

Mientras tanto, en la India, la mano de obra esclava seguía siendo la base de su economía.

Algo no menor que también colaboró a este cambio de actitud que comentamos en anteriores oportunidades, es el inicio de la Primera Revolución Industrial en el país, que suprimía mano de obra ante la disminución de costos de maquinaria y los esclavos, al quedar libres, se convertían en potenciales consumidores.

Gran Bretaña ha pasado a la historia como “defensora de la abolición”.

Como conclusión final, podemos ver hoy a África como un lugar totalmente desestructurado, en el cual sus pobladores no han salido de lo tribal, donde se conformaron pseudo-repúblicas a medida de intereses extranjeros, los cuales antes se apoderaban de seres humanos.  Ahora, éstos ya no interesan, pero sí sus diamantes, manganeso, fosfato, hierro, cobre, madera, oro, etc.

 Bibliografía 

·        Bauer, P.T., “Crítica de la teoría del desarrollo”.

·        Canale, Carlos y Rey, Miguel, “Esclavos”.

·        Montaner y Simón, “Diccionario Enciclopédico Hispano”.

·        Montaner y Simón, “Enciclopedia UTEHA”.

·        Scarascia Mugnozza, Carlo, “Relaciones Económicas”.

 

  

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