Historia y Arqueología Marítima

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Por OSCAR MARIO PARDO acauru@gmail.com   Publicado en Ciclo de Conferencias año 2015

RESUMEN

Comenzó a denominarse como Río Congo en el Siglo XVIII, por la propia etnia Congo o Vankongo, que dominaba casi toda su cuenca. Es el más caudaloso del mundo después del Amazonas, con cuarenta y un mil trescientos metros cúbicos por segundo.  Recorre, incluidos sus afluentes, las segunda selva más grande el mundo, después del Amazonas. Es por esta vía fluvial, que lleva a las riquezas de esta enorme selva, donde navegaremos en la búsqueda de los hechos acontecidos hace ya más de un siglo.

 SUMMARY

It began to be called Congo River in the eighteenth century, by one's ethnicity or Vankongo Congo, which dominated most of its basin.It is the largest river in the world after the Amazon, and forty-one thousand three hundred cubic meters per second. Walk, including its tributaries, the second largest jungle world, after the Amazon.It is for this waterway, which leads to the riches of this huge jungle where we will sail in search of the events that took already more than a century.

EL CONGO

En Amberes, se venden hechas del excelente chocolate que se produce en Bélgica, unas manos derechas, las cuales son denominadas “Manos de la Amistad”.Creo que, como tantas cosas que se van perdiendo en el devenir del tiempo, hace que los belgas y turistas las compren, ignorando el contexto histórico, en el cual nacen éstas.  De saberlo, tengo dudas que las compraran, sin que les corriese un sudor frío por la espalda.

En el año 1876, Leopoldo II convoca una conferencia geográfica internacional en Bruselas, en la cual, de forma muy benévola propuso la creación de un comité, en el que intervinieran todos los países.  La idea presentada por él, era la difusión de la civilización entre los pueblos de África Central, la región que incluía el Río Congo.

Con esa intención, se creó la “Asociación Internacional Africana”.  Atrás de esta pantalla científica-humanitaria, se encubría una compañía comercial dirigida por el mismo rey de Bélgica.

Leopoldo II, jamás en su vida llegó a poner un pie en África.  Para llegar a su objetivo, las riquezas del Congo, usó los servicios de un hombre conocido internacionalmente: el periodista y explorador, Henry Morton Stanley.   

 Este hombre, nacido en Gales, nacionalizado estadounidense, consiguió fama, riqueza y reputación cuando, contratado por el periódico “New York Herald”, fue a África para buscar al Dr. David Livingstone, que se encontraba desaparecido, cosa que logra entre 1869 y 1871.

Livingstone, además de médico e investigador, era explorador.  Él fue el primer europeo en ver lo que los nativos denominaban “MOSI-OA TUNYA” (el humo de la Tundra), renombrado por él como “Cataratas Victoria” en honor a su soberana, la reina de Gran Bretaña.

Livingstone, manifiesto antiesclavista, fue una persona muy respetuosa para con los nativos.  Consecuencia del respeto que generaba con su comportamiento hacia todos los que lo trataban, en más de una oportunidad fue ayudado y alojado por comerciantes de esclavos, musulmanes, los cuales sabían de su rechazo hacia la actividad que ellos realizaban.

Stanley regresó dese Zanzibar hasta Boma, donde desemboca el río Congo en aguas del Océano Atlántico.  Éste era un puerto esclavista Portugués.  Desde allí, se embarca para retornar a Europa.

Leopoldo II contrata a Stanley y le da las directivas a través del Comité de Estudio del Alto Congo.  Las mismas no contenían nada de científicas o humanitarias.  Sus directivas, por supuesto secretas, eran utilizar su propia empresa para crear una ruta segura entre el alto y el bajo Congo, para manejar para sí el mercado del marfil en África Central.

Siguiendo las instrucciones, Stanley en 1882 volvió con los títulos de propiedad de 2.000.000 km.2 del centro de África, haciendo pensar a los jefes tribales que firmaban un tratado de amistad, y al poner una marca en un papel, recibían telas, espejos y billutería barata de colores bonitos, sin saber la tragedia que esa firma desencadenaría para sus pueblos.

 “ASSOCIATION INTERNACIONALE DU CONGO”, AIC: LA COMPAÑÍA PERSONAL DEL REY

Ésta contaba con ese enorme territorio para comenzar a explotar una región rica en recursos naturales como cobre, madera, hierro, manganeso, estaño (este en menor medida del que se pensaba).  Además, árboles de caucho que si bien en años anteriores no tenía gran demanda, sí cobró importancia al final del siglo XIX, en que el neumático con cámara inflable, que inventó en 1887 el escocés John Boyd Dunlop, aumentó la demanda mundial de caucho, dada la creciente popularidad del automóvil, primero entre las clases más pudientes.  Luego, con Henry Ford, esto cambiaría en relación al precio del automóvil, llevándolo a la baja.  Pero aun así, éstos llevaban cámara y cubiertas de caucho, al igual que las bicicletas de creciente popularidad.

 LA CONFERENCIA DE BERLÍN

En el año 1884, en Berlín se realizó una conferencia.  La creciente presencia europea en África, hace que en la década de 1880 se empiece a pensar en ordenar los asuntos africanos.  Esto, para evitar enfrentamientos entre los países europeos que contaban con posesiones en el continente.  Esto es lo que representa la conferencia de Berlín (noviembre 1884-febrero 1885) la que fue convocada en conjunto por Francia y Alemania.  Se inauguró el 15 de noviembre de 1884 y asistieron catorce países:

Gran Bretaña, Francia, Alemania, Portugal, la Asociación Internacional del Congo, y en menor medida, Holanda, estaban directamente interesados en los problemas africanos.  El resto de los asistentes, los cuales tenían insignificantes intereses coloniales, eran Bélgica (como estado), Turquía y Estados Unidos.  Ningún estado africano estaba representado.  

De un dibujo del artista Kiepert en el cual ante una mesa con forma de herradura y los participantes sentados contemplando un mapa de África deriva el mito de que la conferencia de Berlín, repartió África. En la misma, Leopoldo se comprometió a suprimir el comercio de esclavos de África Oriental.  Llevar a cabo políticas humanistas, garantizan el libre comercio dentro de la colonia y no imponer aranceles, además alentar a empresas filantrópicas y científicas.  No cumplió uno solo de estos compromisos. 

 

Lo primero que determinó, fue formar una fuerza compuesta de soldados regulares belgas separados del servicio por todo tipo de irregularidades; como ser, violencia, robo, etc., a los cuales agrego mercenarios de cualquier país que quisiera integrar esta fuerza.

La primera orden que recibió este cuerpo una vez constituido era terminar con el comercio de esclavos que realizaban los Manyema en el Alto Congo.  Este era un grupo étnico bantú, que habitaba desde Tanzania a los afluentes principales del río Congo hasta Zaire.  Contratados por los árabes para cazar hombres, iba en contra de los intereses económicos de Leopoldo, por lo tanto era necesario terminar con el mismo.

Leopoldo monopolizó todos los recursos del país, emitió tres decretos entre 1891 y 1892 que llevó a los nativos a una real esclavitud. Obligaba a entregar todo el marfil que encontraran y el caucho que recogieran.  Privatizó para el estado los derechos de extracción del caucho, en zonas que no le pertenecían, las cuales tenían dueños nativos ancestralmente.  Además, dio concesiones restringidas a empresas particulares que pagaban aranceles altos para explotar las minas y, luego de la tala, procesar la madera.

                              La exportación de marfil fue un enorme éxito, y se desató una demanda importante de caucho, el cual se convertiría en el más rentable de la colonia. Su recolección era una tarea laboriosa, exigía al recolector estar casi todo el día con una olla al pie del árbol, para recoger el látex, el cual descendía con enorme lentitud.

                              El tercer decreto creó un tributo de trabajo que obligaba a los jefes locales a proveer mano de obra de hombres, mujeres y niños, sin que se les pagara nada.  Las personas fueron explotadas sin miramientos ni piedad alguna, muchas veces hasta la muerte.  A los que se negaban, o no podían cumplir con la cuota de caucho, sus aldeas eran quemadas, sus hijos asesinados o cortadas sus manos.  Los que pretendían escapar de este terror, eran perseguidos en la selva o el desierto.  Todo el que estuviera fuera de su lugar de trabajo, era castigado.

Para demostrar su éxito, las patrullas recibieron la orden de cortar y traer la mano derecha de los fugitivos muertos.  Esto, como prueba de que no habían desperdiciado balas.  Pero al no encontrar las personas o fallar los disparos, decidieron que era lo mismo cortarles la mano a los vivos que no se rebelaran para justificar que habían cumplido su objetivo y cobrar el premio por cada rebelde.

            El sistema destruyó la economía tribal de la cuenca del Congo.  En 20 años, millones de africanos murieron asesinados y por la deplorable vida que llevaban.  Stanley realizó estimaciones que de la población de 30.000.000 de 1881, en 1908, quedaban menos de dos tercios.

            La Compañía “Anglo Belgian, India Rubber and Exploration Company, generaba en cada envío una ganancia de 700%. El valor en bolsa de la misma se incrementó 30 veces en seis años.

            Leopoldo II en Europa y por sus súbditos era considerado como un pionero de los “valores cristianos” en África.  También es conocido como “el rey constructor”, ya que encargó gran número de edificios y proyectos urbanos en Amberes, Bruselas, Ostende, etc., con parte de las cuantiosas riquezas obtenidas en el Congo.  La torre japonesa, los invernaderos de Lacken, el pabellón chino, el vestíbulo de la estación de ferrocarril de Amberes y el Museo Real de África Central en la ciudad de Tervuren.

            El popular escritor Joseph Conrad, publica en 1902 en la revista “Blackwood” su libro “El corazón de las tinieblas” en tres partes.  Narra el viaje del protagonista por el río Congo, en el cual el autor cuenta experiencias de primera mano sobre las atrocidades que se cometían en la colonia.

            Al llegar esto al público, se movilizó la opinión internacional, la cual dio crédito a lo que durante años denunciaban los misioneros al retornar a sus países de origen, luego de servir en el Congo.

            Edmund Dene Morel, era un periodista que trabajaba en la compañía naviera “Elder Dempster”, la cual tenía su base en Londres.  Fundada en 1852 por John Dempster y Alexander Elder, fue la mayor línea de navegación que sirvió en África del Oeste, transportando caucho del Congo.

            Morel abandona la empresa y funda la revista “El correo de África”, la cual llega a tener un tiraje importante.  También realizó giras por Gran Bretaña, desnudando lo que ocurría en el Congo.  Un importante accionista de la campaña de Leopoldo era Cecil Rhodes.  Lectores de esto como Arthur Conan Doyle y Mark Twain se plegaron a la campaña en contra de lo que ocurría en el Congo.  En 1907, el escritor francés, Octave Mirbeau denunció la situación de los esclavos que trabajaban en las plantaciones de Leopoldo II en el capítulo de su novela “LA 628”.

            En Inglaterra, en el año 1901, fallece la reina Victoria, prima del rey Leopoldo.  Dos años después, la cámara de los comunes encargó al diplomático Roger Casement que cumplía funciones de cónsul en el Congo, que investigara los hechos denunciados durante tanto tiempo.  Creo que, en vida de Victoria esto, de alguna forma, más allá de que se realizara la investigación y se presentara el informe, terminaría archivado en un cajón.

            En lo concreto, el cónsul Casement, luego de una seria y prolija investigación, entrega lo que fue publicado en 1904 y conocido como el “Informe Casement”.  El mismo tuvo un enorme impacto en la opinión pública al ser publicado en la prensa.  Es importante para nosotros tener en cuenta que era esta una época en la cual las personas leían mucho y los periódicos eran el primer medio de información.

            El parlamento británico aprobó una resolución referente al estado de la cruda realidad sobre el Congo y se toma la decisión de enviarla a los 14 países que habían sido firmantes de los convenios en la conferencia de Berlín, en 1885, ya que los crímenes que supuestamente se cometían eran totalmente contrarios al espíritu de la citada conferencia.

El ministro de Asuntos Exteriores británico, pidió que se revisara la concesión privada, que de hecho, se le había otorgado en Berlín a Leopoldo II, rey de los belgas para que ésta fuese transferida al parlamento del estado belga.

            La publicación en los periódicos de este informe en Bélgica fue un impacto, al cual se agregó la presión diplomática del exterior, que amenazaba con sanciones de corte económico.

            Aclaremos que sobre finales de 1904, a raíz del informe del cónsul Casement, a esa altura muchas personas que en el exterior consumían productos belgas, por rechazo, dejaron de hacerlo, lo que llevó a la caída de las exportaciones.

            El diputado socialista Emile Vandervelde, con gran parte de la oposición parlamentaria y en contra de la opinión del rey, lograron crear una comisión independiente para realizar una seria y profunda investigación en el Congo.

El resultado final del informe, terminó confirmando las observaciones de Morel, Casement y los muchos religiosos que habían denunciado atrocidades al regreso de sus misiones en el Congo y nunca se les dio crédito alguno, al igual que personas comunes que visitaron el Congo como viajeros.

Como es de suponer, el rey no se quedó quieto ante este ataque directo a su persona y más a sus intereses.  Formó su propia comisión para que investigara, la cual estaba constituida de selectos funcionarios públicos del estado belga. Éstos a su retorno, apoyaron el gran trabajo civilizador del rey. Además de no haber detectado ningún abuso ni denuncia por parte de los agradecidos felices y leales súbditos de su majestad el rey, al ser interrogados en el parlamento sobre el hecho que según la comisión parlamentaria los trabajadores no recibían ningún sueldo o compensación, la respuesta fue que no eran contadores, por lo tanto, no habían revisado libros contables. 

Su función encomendada por el rey, era constatar si existió o existía algún apremio físico a los habitantes y de los cuales no habían tenido ninguna queja. Al ser traídos cientos por los soldados para ser interrogados por la comisión, uno de los parlamentarios preguntó si habían realizado recorridos por el territorio. 

La respuesta fue que de recorrer los más de 2.000.000 de km2 del mismo, esto llevaría años.  Además, no hubiera sido honorable dudar de la honestidad de los fieles funcionarios de su majestad el rey, y de los cuales obtuvimos que se nos mostrara algunas fotos donde se ven niños felices recibiendo alimentos en el comedor de una escuela y barracas muy pulcras, en las cuales habitan y duermen los trabajadores.

            En diciembre de 1906, ante la continua campaña de presión internacional y doméstica, el rey aceptó transferir el Estado del Congo al parlamento belga.  Las negociaciones finalizaron el 15 de noviembre de 1908.  A partir de esta fecha, el parlamento asume la administración de lo que pasa a denominarse “Congo Belga”.

            A su majestad Leopoldo II, se le compensa con 50 millones de francos, cifra que invierte en el mercado inmobiliario en la Riviera Francesa, la cual comenzaba a tener auge como balneario.

            El parlamento permitió la destrucción de todas las pruebas de sus actividades, incluidos los archivos de finanzas y los del ministerio del interior.  Además, se negó a que se formara en territorio belga, cualquier comisión investigadora sobre posibles abusos contra los derechos humanos. Posterior a esto, durante décadas los congoleños siguieron esclavizados.

            El Congo finalmente obtuvo su independencia el 30 de julio de 1960. 

BIBLIOGRAFÍA

·         Bauer, P.T., “Crítica de la Teoría del Desarrollo”.

·         Canale, Carlos y Rey, Miguel, “Esclavos”.

·         Montaner y Simón, “Diccionario Enciclopédico Hispano”.

·         Montaner y Simón, “Enciclopedia UTEHA”.

·         Scarascia Mugnozza, Carlo, “Relaciones Económicas”.

 

  

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