Historia y Arqueología Marítima

HOME

BOMBARDEO AEREO DE JAPON AL TERRITORIO CONTINENTAL DE EEUU EN 1942

 
Indice Academia ROU Hist Mar.y Fluvial

I-400

Por  Francisco Valiñas-  Publicado en Ciclo de Conferencias año 2014

 FRANCISCO VALIÑAS Capitán de Navío (R) Licenciado en Sistemas Navales arbotante@outlook.es

 RESUMEN

Durante la Segunda Guerra Mundial Japón intentó llevar el conflicto al territorio continental de Estados Unidos de América, objetivo que materializó con bajos resultado en seis oportunidades.  En una de ellas se recurrió a globos incendiarios, pero en las otras cinco el vector de ataque fue el submarino, mediante cañoneo del objetivo terrestre pero también con el empleo de una innovación en la tecnología bélica: el avión lanzado desde un submarino.  En las siguientes páginas se narrará el ataque a Brookings, Oregón, de setiembre de 1942.

SUMMARY

During Second World War Japan tried to bring the conflict to the continental territory of United States of America, objective that materialized with poor results in six opportunities.  One of them was appealed to globes incendiaries, but in the other five the attack vector was the submarine, by means of gunfire on ground objectives but also with the employment of an innovation in the war technology: the airplane send from a submarine.  The following pages will describe the attack over Brookings, Oregon, September 1942.

 INTRODUCCION

Durante el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial Japón intentó llevar el conflicto al territorio continental de Estados Unidos de América, objetivo que materializó con bajos resultado en seis oportunidades:

1)    Cañoneo por el submarino I-17 a la refinería La Goleta, en Cabo Ellwood, Santa Bárbara, California, ocasionando daños menores, avaluados entre 500 y 1.00 dólares, sin víctimas humanas (Febrero 1942).

2)    Invasión a las islas Aleutianas, preparación de una futura invasión a Alaska. Como EUU sabía que la invasión ocurriría evacuó el archipiélago, y las únicas víctimas fueron unos pocos pobladores que no quisieron abandonar sus casas, y fueron llevados prisioneros a Japón (Junio 1942). Después EEUU recuperó las islas, pero esa es otra historia.

3)    Ataque al Faro del Cabo San Esteban por el submarino I-26 (Junio 1942). Si bien el Cabo San Esteban pertenece a Canadá, EEUU había asumido la responsabilidad por la defensa de la costa canadiense del Pacífico.  El ataque no causó víctimas, pero la posterior decisión de apagar las luces de los faros cuando no había reportes de navegación aliada, ocasionó muchas víctimas entre pescadores y embarcaciones menores de tráfico.

4)    Cañoneo a la base Fort Stevens, desembocadura del río Columbia, Oregón, por el submarino I-25, dañando el campo de béisbol y unos cables telefónicos. El submarino consiguió escapar. No hubo víctimas. (Julio 1942)

5)    Bombardeo aéreo a Brookings, Oregón. Sin víctimas. (Setiembre 1942), por un avión lanzado desde el submarino I-25.

6)    Envío de Globos Incendiarios (Noviembre 1944 a Abril 1945).  De 9.00 globos lanzados, solo 300 llegaron a EEUU, aunque químicamente deteriorados por el viaje y no cumplieron su objetivo, excepto uno que explotó en el jardín de una casa matando una familia entera (una mujer y sus cinco hijos).

EL SUBMARINO PORTAVIONES JAPONÉS

Los Submarinos japoneses de Primera Clase fueron la base del arma de submarinos de la Armada Imperial Japonesa. Su tamaño medio era superior al del resto de submarinos contemporáneos, e incluían a los más grandes construidos hasta entonces en el mundo durante la Segunda Guerra Mundial, la clase Sen-Toku.

Los Sen Toku, o I-400, eran submarinos gigantes de 6.000 toneladas y 144 tripulantes.  Su eslora superaba los 100 metros. Tenían la capacidad de navegar más tiempo sumergidos, y gracias a su radio de acción eran transoceánicos además de ser muy veloces en superficie y montar el considerado por algunos como el mejor torpedo de la guerra (el Tipo 95).  Tuvieron notables éxitos a pesar de su limitado uso, como el hundimiento de los portaaviones USS Yorktown, Wasp y  Liscome Bay, o de los cruceros USS Indianapolis y Juneau, así como averías en el portaaviones USS Saratoga o el acorazado USS North Carolina.

 

I-400 

En algunos buques de esta clase Japón innovó la táctica naval al convertirlos en submarinos portaviones. Existían diferentes variantes, algunos podían llevar de uno a tres hidroaviones de reconocimiento o ataque plegados en un hangar en cubierta, otros podían transportar minisubmarinos de ataque Kaiten, o bien ser usados como abastecedores de bases a través del Pacífico, labor en que fueron ampliamente usados.  

     

Hangar del avión                                                                 M6A SEIRAN 

La idea de su construcción se basó en la experiencia obtenida por el I-25 en las costas de Oregón. Tenían un hangar capaz de transportar hasta tres hidroaviones Seiran M6A para bombardeo; podían operar a una mayor profundidad y tenían un radio de acción mucho mayor que cualquiera de sus contrapartidas de otras naciones. Los I-400 causaron la admiración por su avanzado diseño y tecnología aplicados en su construcción. Tras finalizar la guerra, sólo unas cuantas unidades sobrevivían indemnes, entre ellos un I-400 completo. Se reunieron estas unidades en un puerto cercano a Sasebo para ser estudiadas, pero cuando ya se extraía información sobre la ingeniería de estas naves se recibió la orden de hundirlos inmediatamente para evitar su análisis por los soviéticos. Fueron llevadas por los mismos tripulantes japoneses mar adentro y hundidas mediante explosivos, reposando a más de 2.000 metros de profundidad. No se conservó ninguno.  

                 

Plana Mayor del I-400                      Preparación para el decolage 

 LOS PROTAGONISTAS DEL ATAQUE A BROOKINGS

            Como se mencionó arriba, el ataque aéreo a las Costas de Brookings, Oregon, se realizó desde un avión Yokosuka E14Y lanzado desde el submarino numeral I-25. Las características de estos dos protagonistas son: 

Submarino Portaviones I-25

            Perteneciente a la Clase B1, fue construido en el astillero Mitsubishi, de Kobe. El diseño de la clase fue de 1937, pero el I-25 fue botado en 1940 y entró en servicio en octubre de 1941.  Sus parámetros fueron:

·         Desplazamiento: 2.583 toneladas en superficie, 3.654 en inmersión.

·         Dimensiones (metros): Eslora 108,7; Manga 9,3; Calado 5,2.

·         Armamento: 6 tubos 533 mm (12 torpedos), 1 cañón de 140 mm, 1 cañón doble de 25mm AA.

·         Propulsión: 2 motores diesel (12.400 hp), 2 motores eléctricos (2.000 hp).

·         Velocidades: 23 en superficie, 8 en inmersión, 16 económica.

·         Autonomía: 14.000 MN a velocidad económica.

·         Profundidad máxima de operación: 108 metros.

·         Dotación: 101.

·         Aeronaves: 1 Yokosuka E14Y Glen.

·         Equipos especiales: hangar a proa de la torre, catapulta y grúa. 

I-25 

En la Segunda Guerra Mundial el I-25 sirvió bajo las órdenes del Capitán de Corbeta Meiji Tagami, con el Teniente de Navío Tatsuo Tsukudo como oficial ejecutivo. Participó del ataque a Pearl Harbour con otros tres submarinos patrullando una línea de 120 millas al norte de Oahu. Después del ataque, partió hacia el este a patrullar la costa oeste de EEUU, donde atacó al al petrolero Connecticut.  Regresó a  Kwajalein (Islas Marshall) en enero de 1942 para reaprovisionarse.

El I-25 zarpó en febrero de 1942 para una misión de reconocimiento de los puertos australianos de Sydney, Melbourne y Hobart y los neozelandeses de Wellington y Auckland.  En tránsito, el 13 de febrero hundió al mercante inglés Derrymore.  El reconocimiento de Sydney  (puerto y base aérea) fue realizado el 17 de febrero, el de Port Phillip, Melbourne el 26 de febrero, Hobart el 1 de marzo, Wellington el 8 de marzo, Auckland el 13 de marzo y Fidji el 17 de marzo, tras lo cual regresó a Kwajalein.

En mayo el I-25 fue destacado a realizar reconocimientos aéreos en las Aleutianas. En julio hizo un ataque artillero contra la Base Stevens, en la desembocadura del río Columbia, Oregón, sin consecuencias, y dos meses después un ataque aéreo con bombas sobre Brookings, Oregon, también sin consecuencias.  De regreso a Japón, hundió los petroleros estadounidenses Camden y Larry Doheny, y por error al submarino soviético L-15 al confundirlo con un enemigo.[1]

El I-25 realizó varias campañas de atricción del tráfico marítimo aliado en el área comprendida entre Nueva Caledonia y Nuevas Hébridas, siendo finalmente hundido por el destructor USS Patterson el 25 de agosto de 1943. 

USS Patterson (DD-392) 

Avión de Reconocimiento y Bombardeo Yokosuka E14Y “Glen”

            El Yokosuka E14Y, nombre código “Glen”, fue un hidroavión de la Armada Imperial del Japón utilizado en submarinos oceánicos durante la Segunda Guerra Mundial. Designado como Hidroavión Ligero de Reconocimiento Tipo O, tuvo las siguientes características:

·         Dimensiones (metros): Largo 8,5; Envergadura 11; Altura 3,8.

·         Superficie Alar: 19 m2.

·         Peso (kilos): 1.119 vacío; 1.450 cargado; 1.603 artillado.

·         Propulsión: motor radial Hitachi-Tempu 12 de 9 cilindros, 360 hp.

·         Velocidades (kmh): 247 máxima, 167 crucero.

·         Autonomía: 475 MN artillado y a velocidad de crucero.

·         Techo de Servicio: 5.420 metros (17.782 pies)

·         Dotación: un piloto y un observador/artillero.

Armamento: 1 ametralladora 7,7 mm, 2 bombas de 76 kg.

Fueron construidos 126 ejemplares en el Arsenal Aeronaval Técnico de Yokosuka a partir de un diseño de 1939, y fue sustituido en 1943 por el Aichi M6A Seiran

  

   Yokosuka E14Y, “Glen”,  

EL ATAQUE

El 9 de setiembre de 1942, el submarino japonés I-25 navegaba a profundidad de periscopio en cercanías de la costa del Estado de Oregón, EEUU.  Diez meses antes, Japón había atacado la Base Naval Pearl Harbour, iniciando la guerra entre ambos países, y en consecuencia el Capitán del I-25 sabía que los estadounidenses estaban vigilando cuidadosamente las riberas, para detectar con tiempo un posible ataque de aviones o submarinos.

Al amanecer, los primeros rayos del sol daban directamente contra el lente del periscopio que escudriñaba hacia el Este.  Su misión era atacar la costa estadounidense con bombas incendiarias en la esperanza de desatar un incendio forestal devastador en los amplios bosques del sur de Oregón y norte de California.  Si el ataque resultaba exitoso, Japón esperaba usar su flota de submarinos para destruir con el mismo método la entrada occidental del Canal de Panamá e interrumpir el tránsito de los buques del enemigo desde el Atlántico al Pacífico.  La Armada de Japón tenía un gran número de submarinos portaviones de la clase B1, y tenía en construcción la Clase I-400, capaz de llevar tres aviones cada uno. 

Ese día ell Piloto, Oficial Equiparado Nobuo Fujita, y su Observador/Artillero, Suboficial Shoji Okuda, estaban haciendo las comprobaciones finales en sus mapas para asegurar las posiciones con las de la carta de navegación del buque.

     

Nobuo Fujita                                                        Shoji Okuda  

El 9 de setiembre de 1942 Keith V. Johnson, estudiante de forestación de Nebraska, estaba de guardia en la casilla del mangrullo de observatorio de fuegos entre Gold’s Beach y Brookings Oregon, Como parte de su aprendizaje, había además recibido instrucción y memorizado en siluetas de aviones, nipones y propios.  Se sentía confiado en poder identificar cualquier avistamiento, amigo o enemigo, casi de inmediato.

Esa mañana hacía mucho frío y el grado de humedad era muy alto.  Los residentes de la ciudad estaban aún durmiendo o preparándose para salir a trabajar.  La madera era la principal industria de Brooking, situada a pocas millas de distancia de la frontera estatal entre California y Oregon.

En el submarino se escuchó la voz del comandante a través del circuito interno. “… Prepararse para emerger. Tripulación aérea repórtese en sus estaciones y esperen por la señal de compuerta abierta …”.  Durante las prácticas, varios submarinos se hundieron cuando cuando las puertas del hangar fueron abiertas antes de tiempo y el agua del mar inundó sin control el casco, lo que ocasionó pérdidas de vidas.

La dotación asignada al avión entró en acción al darse la señal de todo lista. Rodaron el avión fuera del hangar construido a continuación del cono de la torre, desplegando las alas y la cola y afirmaron en sus calzos dos bombas incendiarias.

Ya era día a plena luz cuando el capitán ordenó poner el avión en la catapulta. Fujita encendió el motor, permitiendo que calentara mientras chequeaba los magnetos y la presión de aceite. Soplaba una brisa suave del Oeste y el mar estaba en calma.  “… Un hermoso día para atacar a EEUU …” escribió el piloto en su registro.

Cuando las luces del tablero se encendieron en verda, el piloto lo señaló al oficial de cubierta y con un fuerte zumbido la catapulta impulsó al avión, que cobró rápidamente altura aproando hacia la costa de Oregón.

       

Decolage del avión portando dos bombas incediarias de 76 kg. 

En la torre de vigilancia, Johnson hizo una vista general en los 360º y al no ver nada volvió a sus funciones de agente forestal, buscando signos de posibles focos ígneos en el bosque. Pero a medida que avanzaba la mañana, volvía a dar vueltas  al horizonte, buscando a baja, media y gran altura, aunque nada llamó su atención.

Entretanto, el pequeño avión nipón había subido a la cota de 4.000 pies, por encima del manto de niebla de la superficie, para tener una mejor visión de la masa continental.  Calculó que estaría sobre el blanco en pocos minutos cuando un agujero entre la bruma le permitió ver la espuma de las olas rompiendo contra la costa.  En este punto la niebla se hacía más delgada, los grandes árboles ya eran visibles y por cierto fáciles de bombardear.

Los Yokosuka cargaban poco combustible, porque todos sus vuelos eran de ida y vuelta, sin posibilidades de pasar tiempo sobrevolando el blanco. Fujita hizo una corrección de 20º al Norte y esto alertó al observador del mangrullo. Johnson estaba bajando sus binoculares cuando percibió un destello justo encima del banco de niebla.  Era algo inusual, porque todo el tráfico aéreo local volaba a lo largo de la línea de la orilla, y este venía del mar a la costa.

Johnson miraba atónito la aproximación de un pequeño avión de flotadores con círculos rojos pintados en las alas. Su figura no respondía a ninguna de las siluetas aprendidas, y además no podía ser que hubiese cruzado todo el Pacífico para llegar allí. No entendía lo que estaba pasando, y mientras intentaba descifrarlo el aparata pasó encima suyo, internándose en tierra. Cuando vio las bombas bajo las alas comprendió lo que estaba por ocurrir. Entonces, pulsó el micrófono de la radio informando al Cuartel de Bomberos del avistamiento.

Fujita desactivó los seguros de los pods, para poder lanzar las bombas en el instante indicado.  Sus instrucciones eran simples: entrar a 500 pies de altura, lanzar las bombas entre los árboles, girar en un círculo amplio para verificar que se hubiera iniciado el fuego, y regresar al submarino. 

Nobuo Fujita y Shoji Okuda en el Yokosuka E14Y 

El avión se sacudió levemente cuando se desprendieron las bombas, y mientras Fujita ejecutaba el giro pudo ver fuego en el lugar de los impactos. Con la misión cumplida, puso rumbo al punto de encuentro con el submarino. En la zona no había actividad aérea a esa hora, y con la niebla disipándose el cielo estaba muy claro.  Poco rato después Fujita divisó el sumergible y amarizó suavemente en un océano de olas leves y muy tendidas; y maniobró para colocarse sobre la estela.  Del submarino se extendió un largo arbotante con un gancho, que el Suboficial Okuda, calzó en una trinca ubicada detrás de la carlinga, subiendo el avión a la cubierta. Allí le plegaron las alas y la cola, retrajeron el tren flotante para disminuir altura, lo introdujeron al hangar, cerraron las compuertas y verificaron la estanqueidad.  Después, el I-25 se sumergió y regresó a Japón.

Este ataque no causó daños, pero se constituyó en el único ataque aéreo de Japón sobre el territorio continental de EEUU.  Lo que los planificadores nipones no tomaron en cuenta fue que una pesada dosis de lluvia caída el día anterior, más la pesada niebla matinal, habían mantenido al bosque tan mojado que no pudo ser incendiado.  El fuego visto por Fujita se limitó al combustible de las bombas, que se quemó sin expandirse. 

DESPUES DE LA GUERRA

Cincuenta años después, en setiembre de 1992, Nobuo Fujita, que sobrevivió la guerra, reconvertido en comerciante de metales, recibió una invitación para viajar a Brookings, para la inauguración de la placa histórica erigida en el punto exacto donde cayeron sus dos bombas.  Temiendo que fuera para juzgarle por crímenes de guerra, se llevó su katana, la que lo había acompañado en sus vuelos. Con gran sorpresa de su parte, le recibieron con simpatía. En la ceremonia, el anciano piloto donó su espada ceremonial como un gesto de paz, que hoy se exhibe en el ayuntamiento de la localidad.  Fujita regresó varias veces al pueblo, del que fue nombrado ciudadano honorario, e incluso volvió a volar sobre los parajes de su ataque y plantó un árbol, un retoño de secuoya, en el lugar exacto donde cayó una de sus bombas. En 1997, cuando Fujita murió de cáncer de pulmón, su hija Yoriko enterró parte de sus cenizas entre los bosques que el samurái aviador quiso un día incendiar.

 

Nobuo Fujita con la katana que donó al Ayuntamiento de Brookings en 1992 


[1] La URSS no declaró la guerra a Japón hasta después de la rendición de Alemania, en 1945.

  

Este sitio es publicado por la Fundacion Histarmar - Argentina

Direccion de e-mail: info@histarmar.com.ar