Historia y Arqueología Marítima

HOME LA GUERRA DE CORSO DE LAS PROVINCIAS UNIDAS CONTRA EL IMPERIO DE BRASIL Indice Academia ROU Hist Mar.y Fluvial

 

Por   ROBERTO LETTIERI  Publicado en Ciclo de Conferencias año 2013

RESUMEN

La expedición de los 33 Orientales preparada en Buenos Aires, intentaría recuperar la provincia oriental en manos del Imperio de Brasil desde 1820. El 19 de abril de 1825 comenzó la cruzada procedente de San Isidro, desembarcando en la playa bautizada como "la Agraciada", en la provincia oriental, bajo la conducción del general Lavalleja.  El 25 de agosto de 1825 se reúnen en Florida en un congreso que anula la incorporación de Portugal y declara la unión de la provincia oriental (ocupada por mar y tierra por fuerzas portuguesas) a las provincias unidas.

El conflicto era manifiesto y por decreto del 10 de diciembre de 1825 el Emperador del Brasil declara la guerra a las Provincias Unidas del Río de la Plata. El 21 del mismo mes, el comandante de la escuadra imperial, Almirante Ferreira Lobo, tomando como nave insignia de su flota a la Corbeta Liberal, declara el bloqueo de los puertos de todas las provincias. El 1 de enero de 1825 el gobernador Las Heras llama al pueblo en armas y autorizó el corso contra buques y propiedades del emperador del Brasil y sus súbditos

DESARROLLO DEL TEMA

El gobierno de las Provincias unidas del Río de la Plata  declaró la guerra el 1º de enero de 1826 al Emperador del Brasil y al día siguiente reactiva el reglamento de corso de 1817 para luchar, como corsarios, contra el Imperio.  Era el recurso de una marina militar pobre ante armadas más poderosas como las de Brasil.  La posibilidad de librar una guerra corsaria contra el comercio brasileño, usando buques privados, era de bajo costo y atractivo para el gobierno y los armadores particulares de los citados buques.

Un contrato, típico de corso  se distribuiría el valor de la presa: el 50 % sería propiedad del armador, el 17% para los oficiales y el 33% para la dotación marinera.
Los armadores (quienes poseían y equipaban el  buque corsario) eran prósperos comerciantes y era una jugada de riesgo para compensar las pérdidas de su comercio debido al bloqueo imperial.  A medida  que transcurría la guerra aparecían armadores-capitanes invirtiendo el dinero de sus presas adquiriendo su propio barco corsario.

Los corsarios debían enarbolar la bandera nacional atacando a buques enemigos a discreción pero tenían prohibido atacar a buques neutrales.  La carga capturada, así como libros de bitácora y además papeles no se podía tocar hasta ser juzgada por un tribunal oficial de presas.

Recordaremos que se luchaba contra el mayor estado esclavista del mundo y el gobierno pagaba 200 pesos  "per cápita" por cada esclavo liberado en territorio argentino, aunque los adultos debían servir como soldados por cuatro años.
La razón de esta compensación, en efectivo, era para desalentar a los corsarios de vender  a los esclavos capturados en barcos brasileños, a otras naciones por su cuenta.

Las tripulaciones, en general, eran de la misma nacionalidad que el capitán del buque, especialmente los oficiales pero abundaban: criollos, ingleses, genoveses, estadounidenses, españoles, franceses y chilenos. La mayoría eran extranjeros especialmente europeos y norteamericanos. Dentro de los europeos la mayor parte eran ingleses.  La vida a bordo era dura. La instrucción se impartía en ejercicios de maniobra, vela, cañón y fusilería.  Navegando, con buen tiempo, la tripulación dedicaba las horas de trabajo a reparar el velamen y la jarcia, así como la limpieza y conservación de la artillería y del armamento portátil. El personal era dividido en guardias por banda: babor y estribor.

La comida común en navegación era un guiso "sui generis" cocinado a base de carne salada y picada, galleta trozada y papas con aceite y vinagre. El postre era un trozo de dulce, frecuentemente de guayaba proveniente de alguna presa enemiga.
Era común usar algunas provisiones de buques capturados: dulces, café, azúcar, frutas tropicales, etc.

Las faltas leves se penaban con la pérdida de la ración de caña u otra bebida espirituosa, o el plantón en la cofa. Las faltas graves como amotinamiento, etc.  se penaban con el ajusticiamiento inmediato del cabecilla del motín, para así dar el ejemplo y mantener la disciplina.  La tripulación, en sus momentos libres, se entregaban a juegos diversos (dados, etc.)

 UNIDADES CORSARIOS EN OPERACIONES (1826-1828)

En 1826 las operaciones corsarios de Buenos Aires fueron muy modestas, pues se dio prioridad, para obtener dotaciones y armar la escuadra del Almirante Brown para intentar romper el bloqueo brasileño a los puertos de las provincias.

De enero a junio de 1826 solo estuvieron activos cinco corsarios de los cuales cuatro no tuvieron ninguna suerte. El primero en zarpar fue el Libertad del Sur y capturado por el pirata. El Escudero fue capturado cuando llegó a ponerse en estación de crucero frente a las costas africanas, por el buque brasileño Emprendedor. El Gaucho tomó una presa que el tribunal de presas declaró ilegal y el cuarto: Oriental Argentino, su zarpada fue demorada por meses pues en julio se involucró en el combate naval Lara - Quilmes con actuación deficiente y se supone que no salió de Buenos Aires, pues no se registra su actuación como corsario activo, en ese momento. Después aparecerá en correrías de corso. 

El quinto y más grande de los corsarios el General Lavalleja de  182 toneladas estaba al mando del valiente capitán Francisco Fourmartin de origen francés.  Obtiene su patente de corso en marzo de 1826 en Carmen de Patagones siendo su armador don Vicente Casares.  Inicia su crucero de corso el 30 de marzo de 1826  desde Carmen de Patagones, embarcando su propietario don Vicente Casares, obteniendo las siguientes presas:

- sumaca Nova Carolina capturada en abril de 1826 y entrada a Patagones donde es declarada buena presa.

- sumaca Flor de Brasil, capturada ese mismo mes y conducida a Patagones, también es declarada buena presa, produciendo ambas capturas excelentes réditos para el armador y tripulantes del navío.

En la noche del 20 al 21 de junio de 1826 mientras trataba de vencer la dificultosa barra del Río Negro rumbo al puerto fluvial de Carmen de Patagones. el buque se pierde totalmente pero no su rica carga ni hay bajas en la tripulación y está junto al dueño del buque don Vicente Casares, arriban sanos y salvos a patagones el 28 de ese mes.

Después del combate Lara-Quilmes (29 al 30 de junio de 1826) que costó la perdida del mejor barco (fragata 25 de Mayo) a la pequeña escuadra republicana por parte de los buques imperiales.  Los argentinos, sin descuidar sus actividades navales, pusieron énfasis en el corso contra el comercio brasileño.

De julio de 1826 a julio  de 1827 se patentan 19 corsarios, 8 corsarios no capturaron nada, e incluso 5 de estos fueron capturados o destruidos. Los 11 buques restantes compensaron a sus propietarios en buques capturados y propiedad de mercaderías de presas; atacando buques enemigos en aguas del Paraná, Río de la Plata, etc.

Otros corsarios esperaban capturar barcos en las aguas frente a Río Grande del Sur y en la boca de entrada al Río de la Plata cerca de la costa capturando varios buques. (Lámina 2 y lamina 3).

En junio de 1826 el lugre de 17 toneladas, Hijo de Mayo al mando del capitán James Harris, de origen inglés, con tripulación inglesa y norteamericana, captura los buques imperiales Murmurador y Bella Flor con carga de municiones y abastecimientos varios.

En octubre aparece en escena nuestro conocido capitán Fourmartin al mando del buque corsario, Hijo de Julio, gemelo del Hijo de Mayo, en un mes y medio capturan los navíos Penha, Anna Maria, Julia y Amelia con cargas de café, ron azúcar, vino y harina. Ambos corsarios llevan sus botines a puertos de presas. El Hijo de Mayo al puerto de Salado y el Hijo de Julio al puerto de Carmen de Patagones. En ambos casos las mercancías capturadas son declaradas buenas presas produciendo grandes ganancias a armadores y tripulaciones.

Otro corsario era el Cometa, al mando del ingles John Thomas capturando la Inés María llegando seguro a Carmen de Patagones para ser vendido el barco y su carga en 1.000 libras.  El corsario Sin Par en 6 semanas capturo 9 buques, reteniendo 5 de ellos reportando una ganancia de 4.000 libras.

Para los corsarios oceánicos fueron su lugar de caza el área alrededor de cabo frío punto de recalada de los navíos que viniendo del norte ponían rumbo a río de Janeiro.

En los primeros 18 meses de guerra 5 buques argentinos (Oriental Argentina, Unión Argentina, General Mansilla, Vengadora Argentina y General Brown), capturaron 42 presas en dicha área.  Las presas de estos 5 buques produjeron ingentes beneficios económicos a armadores y tripulaciones.

Otro osado corsario era el Profeta bandarra al mando de Cesar Fournier que en patrulla de corso, cerca de punta del este el 29 de agosto es interceptado por 11 goletas de guerra brasileñas pero no se rinde, escapando del cerco enemigo.
En la noche un bergantín y una goleta abren fuego y obligan al capitán Fournier a embicar su barco próximamente a Punta del Este llegando con sus hombres y abastecimientos a Maldonado.

Repuesto del incidente, el capitán Fournier y sus hombres en un audaz golpe de manos, con botes, capturan la goleta brasileña Leal Paulista que se encontraba fondeada en la zona de la bahía de Maldonado. La goleta fue vendida y navego bajo pabellón argentino con el nombre de Maldonado.

Frente a Colonia intento un audaz golpe de mano, similar al de Punta del Este, pero fracaso al intentar copar, con 200 corsarios al bergantín Imperial Río da Prata pero sus valientes 75 defensores al mando del joven subteniente de 24 años José Lamego costa repelieron la agresión y la nave imperial arribo a montevideo (ocupada por los imperiales) siendo recibidos como héroes por sus habitantes.

 ACCIONES DE CORSO EN LA LAGUNA MERIN

Hubo acciones de corso en la laguna Merín, espejo lacustre situado entre brasil y uruguay con una superficie de 2.966 km2.

El 3 de febrero de 1827 el corsario Cesar Fournier lleva en carretas tirada por bueyes desde san Carlos, 2 balleneras con 100 hombres estableciendo su base en la costa de la laguna captura 6 diates del comercio local brasileño.

El 8 de noviembre de 1827 se entregaron a Girolamo Sciurano el famoso "Chentope", 2 nuevas balleneras con patente de corso bajo nombre común de Convención Argentina y las trasladó a la laguna Merín, capturando el 4 de enero de 1828 en la boca del río Cebollati a la goleta 19 de Octubre armada con 3 cañones que tiraron 15 cañonazos pero se rindió ante el fuego de las 2 balleneras, con perdida de 3 hombres y 2 heridos por parte de los imperiales. En otra acción obligaron a varar a 2 embarcaciones enemigas e incendiándolas.

Durante 3 meses la ballenera al mando de Segundo Rojas y la ballenera de Chentopé dominaron las aguas atacando, en corso, otras embarcaciones menores enemigas, pero sin tener otro golpe espectacular como la captura de la goleta Brasileña por ambos capitanes.

Chentopé abandono la laguna Merín y se dirigió a Buenos Aires a cobrar sus presas mientras que Segundo Rojas se quedo en las costas de la laguna Merín a ser el jefe militar de la zona.

 CRUCERO DE CORSO DE LOS BUQUES REPUBLICANOS SARANDI Y CHACABUCO

A fines de 1826 Brown realizo un crucero sobre las costas brasileñas con la goleta Sarandi, acompañado por la corbeta Chacabuco al mando del comandante Jorge Bynon.

Es una operación de guerra marítima realizada por navíos regulares de la escuadra republicana pero con metodología y captura de las presas que se consideran, en cierto modo, acciones de corsarios. Ambas embarcaciones salen con patentes de corso expedidas por el gobernador Carlos de Alvear de Buenos Aires.

El 30 de octubre de 1826 a las 10:00 horas inician su crucero la goleta Sarandi y la corbeta Chacabuco navegando a 400 millas náuticas de la costa brasileña. El 10 de noviembre se hallan en latitud 23º sur y 40º 43' w a la altura de cabo frío que se encuentra al norte de río de Janeiro.

Ambos barcos juntos o separados desde cabo frio al Río Grande del Sur capturan varios barcos. La Sarandi, al mando de Brown capturo 7 presas: 1 bergantín (Defensor Perpetuo) y 6 sumacas, de las cuales libero 2, destruyo 3 y toma una. Ocasiono también la perdida del hermoso bergantín Estrella del Cabo arribando a Buenos Aires con las presas antes mencionadas (bergantín Defensor Perpetuo y 1 sumaca). 

La Chacabuco al mando de Bynon obtuvo 6 presas arribando al puerto de Patagones con estos 6 buques capturados.  En resumen 14 barcos perdidos para el imperio del brasil.

  EL CESE DEL CORSO. EVALUACION Y CONCLUSIONES DEL MISMO

Después de 2 años y medio de guerra de corso en el Frente Atlántico, Río de la Plata, río Paraná, río Uruguay y laguna Merín, etc.  Ambos contendientes canjean los documentos del tratado preliminar de paz en montevideo el 4 de octubre de 1828 poniendo fin a esta guerra.

El intenso trafico marítimo del imperio de Brasil propicio pingües ganancias a los corsarios y sus armadores, distrajo buques de guerra imperiales en busca de los corsarios lo cual debilito el fuerte bloqueo naval brasileño pero no tuvieron consecuencias decisivas en el desarrollo del conflicto.

Otros autores opinan diferente diciendo que la acción corsaria con sus numerosas presas y su ataque feroz al comercio brasileño fue importante para lograr una honrosa paz.

Nuestra modesta opinión es que si bien las acciones corsarias no fueron decisivas para cambiar el curso de la contienda hizo sentir la guerra a los pobladores costeros de Brasil en su territorio negándoles la libertad de comunicaciones marítimas del imperio que constituían la principal vía de su comercio interno e internacional e influyo al hacer la paz entre ambos contendientes.

La firma de la Convención Preliminar de paz del 4 de octubre de 1828 en Montevideo, como ya hemos mencionado, surgió el Estado Oriental, libre e independiente de toda y cualquier nación por mediación del imperio Británico, pues esta guerra afectaba sus intercambios comerciales con ambos contendientes.  En definitiva el territorio en disputa se convirtió en nuestro país: la actual republica oriental del uruguay.

   BIBLIOGRAFÍA

  • MARTINEZ MONTERO, Homero; “Armada Nacional: Estudio Histórico Biográfico”, Edición del Club Naval, Montevideo, 1977.
  • MACHADO, Carlos; “Historia de los Orientales”, Ediciones de la Banda Oriental, 4º Edición, Montevideo, 1984.
  • VALE, Brian; “Una guerra entre ingleses”, Instituto de Publicaciones Navales, Buenos Aires, 2005.
  • DESTEFANI, Laurio; “Guerra de corso contra Brasil”, en “Historia Marítima Argentina”, Tomo VI, Edición de la Armada Argentina, Buenos Aires, 1988.
  • ARGUINDEGUY, Pablo y RODRIGUEZ, Horacio; “El corso rioplatense”, Edición del Instituto Nacional Browniano, Buenos Aires, 1996.
  • www.wikipedia.org/wiki/patentedecorso

 



 
 

  

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