Historia y Arqueología Marítima

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Por  CRISTINA MONTALBAN   Publicado en Ciclo de Conferencias año 2013

RESUMEN

A través de la exposición  trataremos de dar a conocer  la destacada  trayectoria de este militar, cuyos  servicios en la carrera de las armas, que abrazó desde muy joven,  brindan ejemplos incuestionables de su valor y excelente desempeño.

Sin embargo el episodio  por el que ha permanecido en la memoria de nuestros compatriotas, tuvo lugar lejos de los campos de batalla, enmarcado en el paisaje de un paraje estratégico: la Isla Martín García.  El Teniente Coronel  Domínguez fue el  último comandante oriental de Martín García. A él tocó   el 17 de marzo de 1852, hacer la entrega  de la misma a las fuerzas argentinas, que la recibirían de acuerdo a lo establecido por los respectivos gobiernos.

Su rebeldía, en el momento de cerrar la ceremonia con el arriado de la bandera de nuestro país, hizo que marcara el momento con un hecho pleno de  dignidad y rebeldía. Haciendo cortar el mástil donde permaneció  izada la bandera patria, pronunció la recordada frase “la bandera oriental ni se arría ni se entrega”, llevándolo en su  viaje  rumbo a Colonia  en cumplimiento de la evacuación acordada.

El recordar con su nombre, 116 años más tarde, a la isla que surgió contigua a  Martín García y las duras negociaciones diplomáticas que culminaron con el reconocimiento de “Timoteo Domínguez” como parte del territorio de la República Oriental del Uruguay, constituye, sin dudas, su mejor homenaje.


 Esta charla lleva la intención de  revalorizar a un destacado militar, un oriental orgulloso de serlo, cuya  figura  es poco conocida a pesar de sus  méritos.

Nos referimos a Timoteo Domínguez,  uno de los numerosos ahijados de Doña Bernardina, quien sintió desde muy joven la vocación  por la carrera de las armas  y como no podía ser de otra forma, sirvió bajo las órdenes de Don Fructuoso Rivera.

Si bien  no hemos podido consultar su Legajo, que lamentablemente se encuentra  incompleto podemos establecer los datos de su actuación de acuerdo a un trabajo  de Gualberto Terradas-  uno de los autores que hemos usado como fuente-  quien sin lugar a dudas logró consultar su expediente.

De acuerdo a esta relación de servicio, que evidentemente   no vamos a detallar, vemos que se establece  como primera mención en su carrera que en abril de 1838,  revistaba como Teniente 2º  del 8º escuadrón de milicias de caballería y que – 10 años más tarde -octubre de 1848- se señalaba el ascenso que  había recibido  al grado de Teniente Coronel con antigüedad al 19 de enero de 1843.

            Su desempeño mereció distinciones  asentadas en partes oficiales de combates tan memorables como  India Muerta (el 27 de marzo de 1845),  o San Antonio (el 8 de febrero de 1846).

En el caso de la primera de estas batallas el Tte. Cnel. Domínguez  integró el escuadrón que formaba parte del ala izquierda del ejército del General Rivera, bajo comando directo del Cnel. Fortunato Silva.

Esas fuerzas tuvieron la responsabilidad de enfrentar a los efectivos encabezados por el entrerriano Cnel. Miguel Gerónimo Galarza, resaltándose la ejemplar conducta de Domínguez, quien, junto al Cnel. José Luna y el Comandante Izaurraga  demostraron y cito textualmente: “… el valor temerario y singular denuedo con que intentaron infructuosamente resistir a los escuadrones enemigos, peleando a quemarropa, sable en mano, en un furioso entrevero ….”[1]

En lo que refiere al combate de San Antonio conocemos que  el Tte. Cnel. Domínguez  fue encargado del mando del escuadrón del Comandante Caraballo, que había sido herido.  En el parte que fue emitido por el Cnel. Bernardino Báez, Domínguez, junto a los otros jefes y efectivos recibió la recomendación  por la conducta observada en la jornada [2]

Los ejemplos citados constituyen pruebas puntuales de sus innegables condiciones  militares, pero el evento que trataremos a continuación fue -sin ninguna duda - el  que  puso de relieve su figura en  el devenir histórico de nuestro país.

El episodio que sucedió  en marzo de 1852 tuvo como escenario  la Isla de “Martín García”, donde el Comandante Domínguez se desempeñaba como Jefe Interino,  en reemplazo del coronel D. Javier Gomensoro, que había solicitado licencia.

Creemos que viene al caso, como forma de dar un marco  referencial  a los hechos,  hacer una relación sintética de los antecedentes  y de la situación en que se encontraba  en ese momento la  isla de “Martín García”.

            Recordemos que en el transcurso del conflicto de la Guerra Grande, “Martín García”, llave de la cuenca del Río de la Plata,  había constituido el objetivo militar de las fuerzas en lucha.

 

Isla Martín García durante la Guerra Grande (dibujo de Adolphe D’Hastrel) 

El 5 de setiembre de 1845 la isla quedó en posesión de las fuerzas  de “la Defensa “, oportunidad en que José Garibaldi, Jefe de la escuadra nacional, integrando una fuerza en la que se contaban unidades de las flotas interventoras francesa e inglesa, había desembarcado en “Martín García”,  rindiendo al comandante rosista Pedro Rodríguez y dejando a cargo al Mayor José María Artigas.

            Según los sucesos conocidos luego de la derrota de Caseros- el 3 de febrero de1852  –que marcó el fin del gobierno de Juan Manuel de Rosas-  el Almirante Le Prédour determinó el retiro de la fuerza naval francesa  que permanecía estacionada en proximidades de “Martín García”.

Esta orden -según expuso el Almirante francés- se justificaba en que, ya restablecida la armonía  entre ambas Repúblicas, correspondía a sus gobiernos  hacer los arreglos sobre  la isla.

La decisión fue  comunicada  el 9 de febrero a las autoridades de  Montevideo, elevando el mismo informe a Buenos Aires el día  14.

El 17 de febrero, es decir tres días después de recibir la comunicación de Le Prédour, el Dr. José Luis De la Peña, que había tomado la cartera de Relaciones Exteriores en el Gobierno Provisorio ejercido por el Dr. Vicente López,  contestó el oficio.

Según se asentaba en la respuesta: ´si bien se apreciaba el paso que se había dado al ordenar el retiro de la fuerza francesa estacionada, se exponía que la suerte de la isla no podría depender de otros arreglos  que aquellos entre los gobiernos de Francia y Argentina, agregando que el almirante habría debido entregar la  isla al gobierno de Buenos Aires.

            En cuanto a la situación oriental de entonces, se presentaba complicada.  En el aspecto militar,  gran parte de su ejército que había integrado las fuerzas contra Rosas, se encontraba aún en  territorio argentino, mientras que en lo político, según decisión de la Asamblea General de fecha 15 de Febrero, Don Joaquín Suárez, Presidente Provisorio  durante casi todo el período del Sitio Grande, había entregado el mando al Presidente del Senado Dr. Bernardo Berro.

Estas circunstancias de debilidad militar e inestabilidad política- sin duda- fueron aprovechadas por el gobierno argentino. 

El 25 de febrero de 1852  el Gobierno de nuestro país recibió una nota en que se solicitaba la entrega de “Martín García”,  nota en la cual se establecía además  que entre el 10 y el 15 de marzo partiría de Buenos Aires una fuerza para: “… tomar posesión de Martín García y mantenerla como corresponde …”.

El Gobierno  del Dr.  Berro, determinó de inmediato  la devolución de la isla.

Muchos fueron los que plantearon su desacuerdo  con  esta medida, sobre todo por el apresuramiento con que  se tomó la decisión,  porque el plazo que se daba en la comunicación argentina, podía  haber dejado que una resolución de tal importancia  fuera tomada  por  las autoridades de carácter constitucional permanente o  por la Asamblea General.

            Debemos establecer – sin embargo- que en la nota de respuesta al comunicado argentino, con fecha 29 de febrero, el Ministro Interino de Relaciones Exteriores –Oficial Mayor Alberto Flangini- estipuló  que la  isla se entregaría pero  reservándose “cualesquiera de los derechos  que la República pueda hacer valer sobre ella”

            De acuerdo a lo que se había resuelto,  el 1º de marzo  se  comunicó la situación al Cnel. Lucas Moreno, Jefe del Departamento de Colonia,  se le informó de la evacuación de la Isla  y se le ordenaba que  dispusiera la recepción de efectivos y familias, previendo la manutención con la mayor economía.

            En lo atinente a la fuerza militar se establecía que se dejara en el punto lo perteneciente a Guardias Nacionales y se remitiera la tropa de línea  a la Capital..[3]

 

Mástil con la Bandera Oriental en Martín García 

            Con la misma  fecha se determinaba el envío desde Colonia, de las órdenes pertinentes para que el Tte. Cnel. Timoteo Domínguez, Comandante interino de la guarnición de “Martín García”, aprontase el transporte para ese punto de los efectivos, las familias y las pertenencias de la República, que existieran en la Isla. [4]

Debemos hacer constar de que las órdenes que se expidieron, daban la opción al Comandante Domínguez de que se retirase  con antelación y en lugar cumplir la entrega personalmente,  dejara a un Oficial, apoyado por un piquete, efectivos que se retirarían una vez cumplido el acto. 

            El 17 de marzo de 1852,  se hizo presente en la isla un numeroso destacamento  argentino  comandado por Francisco Seguí.  Luego de cumplirse con los pasos de la entrega, estando formados los efectivos, llegó el momento en que el pabellón nacional que, desde hacía 7 años flameaba al tope en el mástil de la plaza de armas de la comandancia militar, fuera arriado para reemplazarse  por la bandera de los nuevos ocupantes.

            Estando ya en este trámite, el Comandante Domínguez con un gesto que trasunta su rebeldía y  dignidad protagonizó el episodio y pronunció una frase que ha quedado en los anales de nuestra historia “… la bandera oriental no se entrega ni se arría …”.[5]

 

            De inmediato llamó a un clase y  le ordenó cortar el mástil con un hacha, el cual con su bandera al tope, fue cargado  en la goleta “Venecia”, buque en que se concretó  el traslado a Colonia.

            El 23 de marzo de 1852, Marcos Rincón, Jefe Interino del Departamento de Colonia,  daba cuenta al Ministro de Guerra y Marina, Gral. César Díaz que habían llegado a Colonia  36 efectivos que componían el piquete de la Guarnición de “Martín García”, que estaba conformado por  el Comandante Timoteo Domínguez, 2 Tenientes, 4 Alféreces, 1 Sargento de Brigada, 1 Clarín, 3 Cabos 1eros.  y 24 Soldados

A dicho grupo se sumaba el de “familias”   integrado por 6 mujeres,  y 6 niños.

 El informe hacía constar además  que el armamento, municiones y útiles de artillería que quedarían en depósito en el departamento.[6]

En lo que atiene al mástil y  su bandera, sabemos que  fueron colocados en el edificio de la Jefatura, en Colonia.

            Continuando con el desarrollo cronológico de los sucesos registramos que el 5 de abril de 1852 el Teniente Coronel de Línea Timoteo Domínguez se encontraba en Montevideo, adonde había viajado justamente  para informar a las autoridades de lo sucedido en “Martín García”. En esta oportunidad solicitó una licencia temporal para trasladarse a Soriano, con el argumento de  atender “al acomodo de su familia”  [7]

            Debemos recordar en este sentido que 6 años antes, (el 4 de octubre de 1846),  Domínguez había contraído matrimonio con Doña Faustina Ruiz, hija de un acaudalado hacendado de la zona.

Ese desplazamiento de Domínguez  fundamentado- como dijimos-  por la voluntad de velar por  los intereses familiares, fue acompasado con su designación como  Jefe de la plaza militar del  Departamento de Soriano, cargo que ocupó desde abril de 1852 a noviembre de 1853.

  

 Faustina Ruiz de Domínguez              Coronel Francisco Laguna

             El 23 de noviembre de 1853, el Gobierno del Triunvirato, constituido a la caída del Presidente Juan Francisco Giró, designó al Comandante Domínguez para ocupar la Jefatura Política y de Policía  de la zona.

            El hecho es que al momento de ese nombramiento el Comandante Domínguez  hacía ya 3 días que había sido asesinado. El trágico suceso  había tenido lugar el 20 de noviembre pero -debido a la precariedad de los medios de comunicación- no había llegado a conocimiento de las autoridades capitalinas el informe redactado el  día 21 por el Jefe Político del Departamento de Villa del Rosario. [8]

Ese informe  daba cuenta de que las fuerzas de Domínguez habían sido atacadas por partidarios del ex presidente Giró, liderados por el Cnel. Francisco Laguna y que el citado comandante había fallecido degollado durante el enfrentamiento.

            Las noticias pormenorizadas  de lo que sucedió en la oportunidad se dieron a  conocer  en base a la narración que hizo  Fernández Saldaña, quien obtuvo los datos de una antigua carta de Lorenzo Ruiz, sobrino del  Comandante Domínguez.

             Según los sucesos  rescatados por  el investigador, en la mañana del 20 de noviembre, los efectivos que componían la fuerza al mando de Timoteo Domínguez, se encontraban acampados en un sitio llano, no lejos de la población de Dolores, en la costa del río San Salvador, cuando fueron atacados por las fuerzas rebeldes al mando del Cnel. Laguna y el indio Amarilla.

Domínguez que se encontraba entonces su casa de la villa,  enterado de que los rebeldes atacarían el campamento, salió de inmediato para apoyar a sus hombres,  acompañado de un asistente.  Doña Faustina, alarmada por las circunstancias,  subió a la azotea, desde donde podía observarse el lugar donde estaban las tropas, y,  al momento,  se desmayó. Al parecer  había divisado que cuando  su esposo llegaba al punto donde se estaba combatiendo, lo habían volteado del caballo.

            Poco rato después  se escuchó que entraba al pueblo  -al galope- un grupo que se detuvo, gritando, frente a la casa de Domínguez. Luego de dar fuertes golpes en la puerta de calle y al abrir una de las sirvientas, la media hoja del zaguán, tiraron  al patio la cabeza  del comandante Domínguez,  cayendo la misma  a  los pies de Doña Faustina.

            Fernández Saldaña agregaba que -según lo que le había contado Don Gabriel Olivieri que había sido testigo de los hechos-  uno de los jinetes traía colgando en el pretal, como un trofeo, la casaquilla ensangrentada del Comandante Domínguez

De acuerdo a lo declarado por el citado Olivieri, más tarde habían ido a buscar el cuerpo, que había quedado en el lugar del enfrentamiento, trasladándolo hasta el pueblo.

            Según la copia fiel del libro de Defunciones de la Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores, que se encuentra en el Archivo del Obispado de Mercedes, el Comandante Domínguez fue sepultado el 21 de noviembre, con entierro cantado de 1era clase,  en el cementerio de  dicha Villa.

            Sin embargo debemos destacar algunas contradicciones en las noticias. Según Fernández Saldaña, Don Antonio Bachini, (que era nativo de Dolores),  afirmaba que doña Faustina  había conservado la cabeza de su marido en su casa para “no olvidar”.   Bachini añadía que, siendo un chico, había ido con otros amigos de su edad a “vichar” la cabeza del comandante, recordando que estaba guardada en un cajoncito forrado de merino negro y que tenía un agujero en el costado.

            Sin duda creemos factible que en esa época, especialmente en campaña, y en las circunstancias en que se habían dado los hechos, su viuda hubiera conservado la cabeza –provisoriamente- hasta decidir su traslado a la sepultura definitiva.

            En lo que atenía a  las lesiones visibles en el cráneo, podía tomarse como cierto lo que recordaba Don Antonio Bachini,  ya que además de los detalles de las heridas recibidas por el Comandante Domínguez se cuenta además con  el dibujo de su cráneo realizado por el pintor Ernesto Laroche,

            Según conocemos, en oportunidad que este conocido artista   se encontraba de paso por la ciudad de Dolores,  fue contactado por el historiador mercedario J. Soumastre Doblas , quien le solicitó  que hiciera  una pintura del cráneo de Domínguez, el que  entonces se encontraba depositado  en  una urna en el cementerio local.

            De acuerdo a  lo que se puede apreciar en la pintura que hemos logrado rescatar en el Archivo General de la Nación, el cráneo acusaba claramente un  golpe  que cruzaba toda la cara,  desde el frontal.

            Continuando con el tema de los restos del  Comandante Timoteo Domínguez, debemos  decir que los mismos fueron trasladados desde el Cementerio de Dolores, por haberse demolido la rotonda donde se ubicaba su nicho y un sencillo monumento.

En 1941  se ubicaron (junto con los de su esposa, fallecida en 1905)   en el Sepulcro N° 755 de la familia de Eduardo Sanguinetti, en el Cementerio Central de Montevideo.

            Debemos hacer constar que recorrimos dicha necrópolis en busca de este sepulcro, encontrando que estaba tapiado e innominado, de manera que no sabemos el destino que han  tenido sus restos.

            Estos vacíos, estos silencios, que también encontramos en su vida,  pensamos que son el resultado de su forma de ser, pautan su modestia, una actitud que incidió sin duda para que no contemos siquiera con un retrato suyo,

            Sólo uno de los estudiosos que ha investigado sobre el Comandante Domínguez nos ha dejado una semblanza breve que refiere a su aspecto y a sus atributos personales.

Decía Terradas en uno de sus artículos, que el Comandante Domínguez  era un hombre de   “… buen físico, mediana estatura, facciones finas, cabellos oscuros y tez muy blanca,…” .  Agregaba a esas características sobre su apariencia, una más acabada descripción de su carácter y personalidad que lo ubicaba como “…  atemperado, sereno, parco en el decir, muy respetuoso y respetado por la firmeza de sus resoluciones, poseía instrucción y cultura reveladas en la redacción de sus correspondencias, y el afable trato personal …”.[9].

            Verdaderamente las informaciones  sobre su persona resultan bastante escasas y no condicen con las noticias que podrían haberse recogido a lo largo de su trayectoria militar, a raíz de un episodio de características tan dramáticas como el de su muerte,  o con el protagonismo del evento de la entrega de “Martín García” ..

            Es indudable que este hecho fue el que quedó marcado en la memoria de todos los orientales, así como también el que le hizo merecedor del simbólico  reconocimiento que le reservó la Historia:

 -en principio el  nominar en su honor a la isla contigua a “Martín García”, y

-en especial,  todos los entredichos y trámites a que dio lugar la determinación de su jurisdicción.

Recordemos inicialmente  que la isla “Timoteo Domínguez” comenzó a notarse desde 1933 como un banco sobre el nivel de las aguas, hasta aparecer como una isla hacia 1967.

            Según la documentación que manejamos al respecto,  el 7 de julio de 1967,  esa isla ubicada al NW de Martín García, de reciente formación aluvional, fue denominada “Isla Bauzá” por el Comandante de Operaciones Navales de la República Argentina [10]

            En el  Aviso a los Navegantes argentinos de julio de 1968, se le describía, se incluía un croquis, en el que aparecían “Martín García” y la llamada  isla “Bauzá”,  claramente definidas como dos islas distintas, y se determinaba además que en esta última  la Secretaría de Estado de Obras Públicas había instalado   2 pantallas identificatorias. [11]

            En Carta argentina H 117 del año 1968, la llamada Isla “Bauzá”  aparecía representada con las mismas características que señalamos.  Sin embargo, en diciembre de 1968, el Servicio Hidrográfico Oficial  de la República Argentina, publicó la Carta H 118, en cuyo cuarterón se destacaba la Isla “Martín García”  con el anexo de su muelle de atraque.  Al Norte de “Martín García”, separada, aparecía la isla “Bauzá”, con variantes que tendían a suprimir el espejo de aguas entre ambas islas.

 

                        Paralelamente,  el Servicio de Hidrografía uruguayo, que había observado también el proceso de formación de la isla, la registró en sus Cartas, describiéndola en el Aviso a los Navegantes Nº 34 de 31 de Agosto de 1968, agregando en el  Aviso  Nº 63 de 31 de diciembre de 1968,  la información de que se habían colocado pantallas en los extremos E y W de la Isla “Timoteo Domínguez” con las inscripciones “ROU. Ministerio Obras Públicas .Dirección Hidrografía- Isla Timoteo Domínguez” [12]

            Estas pantallas desaparecieron  y las autoridades argentinas se hicieron responsables del retiro de las mismas, esgrimiendo como razones que

-se consideraba que la primeramente denominada “isla” era en realidad una “península de Martín García”, y

- que la “Punta Bauzá”, se encontraba  sólo separada de “Martín García” por bañados.

            La Memoria de la Cancillería Uruguaya  del ejercicio  1968, (publicada en marzo de 1969) registró la información  sobre la culminación de una larga gestión por la isla “Timoteo Domínguez”.

Este documento declaró la isla incorporada al patrimonio nacional, y de acuerdo a lo que explicitaba se realizaron las publicaciones correspondientes  en los Boletines del Servicio de Hidrografía  de la Marina  y del Ministerio de Relaciones Exteriores. [13]

            Aún entonces se produjo otro episodio que demostraba que Argentina  no renunciaba a los supuestos derechos a la isla. En medio del silencio oficial “Timoteo Domínguez” permaneció ocupada por efectivos de la Prefectura del país vecino,  desde el 20 de enero al 25 de mayo de 1969 [14]

            En ese ínterin se realizaron contactos, aportándose datos y antecedentes  que finalmente culminaron con el  retiro del destacamento argentino que la ocupaba.

            De acuerdo a los informes de la Memoria del Ministerio de Relaciones Exteriores  de 15 de Marzo de 1970, Uruguay sostuvo su posición, sin que para nada pesara el argumento- manejado por algunos- sobre la reducida superficie de la isla, que- cito textual-  “no podía dar motivo a un incidente con la República Argentina”.

116 años pasaron hasta bautizar simbólicamente con su nombre esa porción de territorio nacional, contigua al escenario donde hubo de resignarse a cumplir con las órdenes  de entrega de “Martín García”.

 

.           Su rebeldía de entonces pareció signar  el proceso reivindicatorio por la jurisdicción de “Timoteo Domínguez”.  Las gestiones hicieron valer los derechos del país,  imponiéndose la firme posición de Uruguay en la defensa de la integridad de la patria.

Según lo expuesto, resulta indudable  que el desenlace del proceso, que concluyó con el reconocimiento oficial de la isla “Timoteo Domínguez” como parte de nuestro territorio,  llenaría de orgullo al último Comandante oriental de “Martín García”. 

FUENTES

·         Legajo del Tte. Cnel. Timoteo Domínguez. Departamento de Estudios Históricos del Ejército.

  • FERNÁNDEZ SALDAÑA, José. “Diccionario Uruguayo de Biografías. 1810-1940”. Ed. Amerindia. Montevideo. 1945

  • FERNÁNDEZ SALDAÑA, José. “La muerte del Comandante Domínguez”- Suplemento “El Día”- Montevideo. Año X. Nº 433.  4 de mayo de 1941

  • GARCÍA, Flavio. “Para la historia de la isla Martín García. El último piquete oriental”. Boletín Histórico del Ejército. Departamento de Estudios Históricos. Nº 58. Montevideo Enero- Febrero 1953

  • GONZÁLEZ, Fausto. “Timoteo Domínguez. Un oriental de fuste”. Revista del Círculo Militar. Año XXVI- Nº 104- Montevideo- 1999

·         TERRADAS, Juan Gualberto- “El Teniente Coronel Timoteo Domínguez. Su gloriosa vida militar”, Suplemento “El Día”- Montevideo- Año XXXIV. Nº 1866. 9 de febrero de 1969.

  • Historia de los límites del Río de la Plata. Islas Martín García y Timoteo Domínguez”. Versión Tipográfica de las sesiones realizadas por la Comisión de Asuntos Internacionales, el 24 de Agosto , 7, 14 y 21 de setiembre y 5 de octubre de 1972. Mandado Publicar por Resolución del Senado de 3 de Octubre de 1972. Cámara de Senadores. Secretaría. Montevideo. 1973

 

 


 

[1] Don Angel Vidal “Antecedentes históricos” cit. en Terradas, Juan G. “El Teniente Coronel Timoteo Domínguez. Su gloriosa vida militar” “El Día”. Suplemento - Año XXXIV – N° 1866-  Montevideo- 9 de Febrero de 1969-

[2] Parte que dirige el Coronel Bernardino Báez al Brigadier General del Ejército D. Anacleto Medina, cit. en Terradas, Juan. G. Ob. Cit.

[3] Archivo General de la Nación- Montevideo. Archivo Administrativo. Ministerio de Guerra y Marina. Caja N° 1441 Borrador. 1 Foja. Letra desconocida. (Cit. en García Flavio. Ob. Cit. Contribución Documental.  Doc. B.- El autor lo ubicó en la Caja 1440, estando localizado en la 1441)

[4] Archivo General de la Nación- Montevideo. Archivo Administrativo. Ministerio de Guerra y Marina. Caja N° 1441. Borrador. 1 Foja. Letra desconocida. (Cit. en García Flavio. Ob. Cit. Contribución Documental.  Doc. A.)

11 Debemos establecer que la frase figura con leves diferencias en las distintas fuentes. Hay investigadores que aluden a que las palabras pronunciadas en aquel histórico momento fueron: “La bandera oriental ni se arría ni se entrega” (González, Fausto),  pudiendo citarse así mismo como “La

bandera oriental no se entrega ni se arría” (Araújo, Orestes-Terradas, Gualberto)  también aparece como “Esta bandera ni se arría ni se entrega” (.Fernández Saldaña, José M- García, Flavio). Lo importante es que  dichas variantes no cambian el concepto, el sentido de lo expresado, ni del  proceder del Comandante  Domínguez.

 

[6] El grupo militar estaba conformado por  el Comandante Timoteo Domínguez, 2 tenientes (Agustín Quirós y Nicolás Muriega) 4 Alféreces (Ruperto Astrada, Ramón Borche, Luciano Fernández, Silvestre Gómez) 1 Sargento de Brigada (Gregorio Borche), 1 Clarín (Rufino Fernández), 3 Cabos 1eros.(Pedro Muñiz, Juan Rodríguez y Pedro Aguirre)  y 24 Soldados (Nicolás Díaz, Domingo Mansilla, Melchor Baltazar, Angel Delgado, Santiago Mesa, Casiano García, Narciso Castillo, Juan de Rosa, Avelardo Ruiz, José Castañez, Nicasio Tolosa, Froilán Reynoso, Tránsito Martínez, Nolverto Vera, Mariano Varela, Martín Torres, Manuel Sena, Justo Belén, Manuel González, Mateo Nieto, Víctor Fernández, Pedro Godoy Luciano Díaz, Juan Ríos) El grupo de familias estaba integrado por 6 mujeres,  y 6 niños.

El armamento  constaba de 22 fusiles, 9 lanzas, 9 sables, 92 vainas de bayoneta  y 59 cananas, las municiones 10.150 tiros de fusil a bala, 100 tiros de fusil fogueo y 69 cuñetes de pólvora cañón, los útiles de artillería: 2 piezas de cañón de hierro de calibre de a 6, 6 atacadores, 5 sacatrapos, 5 cucharones de sacar balas, 5 estopineros, 8 porta mechas, 6 porta lanza fuegos, 5 sacos de conducir munición, 6 guarda lanzafuegos, 30 balas, 3 palas de hierro, 3 picos, 1 barra de hierro,  una ballenera , 7 remos, 5 toletes de hierro, 4 velas, 3 palos, 1 ancla con cadena, 1 lingote, 7 bombas de lastre) (Docs. En Archivo General de la Nación- Montevideo. Archivo Administrativo, Caja Nº 1442- (Cit. en García Flavio. Ob. Cit. Contribución Documental- Docs- D- E- F)

[7] Archivo General de la Nación- Montevideo. Archivo Administrativo. Ministerio de Guerra y Marina. Caja 1442. Solicitud firmada por Timoteo Domínguez.. (Cit. en García Flavio. Ob. Cit. Contribución Documental. Doc. H.)  Al respecto es de orden recordar que el Comandante Domínguez  había contraído matrimonio en Dolores,   el 4 de octubre de 1846, con Doña Faustina Ruiz, hija del acaudalado hacendado de la zona Don José María Ruiz y Doña Gervasia Acosta.

 

[8] Cit. en: Fernández Saldaña, J.M.-“La muerte del Comandante Domínguez”- “El Día”. Suplemento N° 131- Montevideo. 4 de Mayo de 1941.

[9] Juan Gualberto Terradas. “Suplemento Dominical de “El Día” -9 de Marzo de 1969

[10]Se le pudo ese nombre a la isla en homenaje al cartógrafo que integró el personal técnico de la expedición dirigida por Alejandro Malaspina, Felipe Bauzá

[11] “Historia de los Límites del Río de la Plata. Islas Martín García y Timoteo Domínguez. Cámara de Senadores. Secretaría. Montevideo. 1973- Pág.68. En la Pág. 97 de la misma fuente las pericias realizadas a fines de 1967 por  nuestro país  indicaban para  la longitud- entonces- de 750 mts y el ancho  de 200 mts, Se exponía la proposición  de denominar a la isla en cuestión- ubicada a 700 mts al NW de “Martín García” (.isla “Bauzá” para los argentinos), como “Timoteo Domínguez” y cito textual “…último Comandante uruguayo de la uruguaya isla de Martín García.” (Ob. Cit. Pág. 98)

[12] Historia de los Límites del Río de la Plata. Islas Martín García y Timoteo Domínguez. Cámara de Senadores. Secretaría. Montevideo. 1973- Pág.69

[13] Ibid. Pág.69

[14] Ibid, Pág.70

 

  

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